Reseña: QUEEN MARSA.- «Queen Marsa EP»

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Los mallorquines QUEEN MARSA nos muestran todas sus credenciales con la magnífica carta de presentación que supone su EP debut «QUEEN MARSA EP». Enraizados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y en los momentos más vibrantes del hard rock salvaje de aquella década, no dudan en hacer uso de diferentes estilos para enriquecer sus temas. Ecos llegados del Seattle de los 90’s o arenosos y crujientes riffs más propios del desierto de California, así como pinceladas lisérgicas son elementos bien elaborados por QUEEN MARSA para crear un trabajo de puro rock primitivo salvaje.  Con influencias de Led Zeppelin o con el legado de bandas como Budgie, sus cinco poderosos temas golpean al oyente con contundencia sin olvidarse de los eternos Black Sabbath para aportar oscuridad en algunos momentos. Temas que se balancean entre riffs crudos y rudimentarios sobre hilos de heavy-blues ácidos más propios de Free. La ahogada y desgarradora voz de Manuel Pintos se desenvuelve con habilidad entre las espirales de las guitarras de Xavi y Toni para recordarnos que el rock clásico continúa tiniendo un gran espacio en la escena contemporánea. Precisamente trabajos como este, son los que me hacen seguir creyendo en el rock puro,  hecho con honestidad, sin poses. Cinco cortes de pura energía rock and roll ejecutados con esa actitud macarra tan propia del género en su inicios. Con mucho aroma vintage, las canciones logran pulirse para que no suenen añejas, y su contenido tenga notables elementos del stoner y desert-rock más contemporáneos, pero sin olvidar nunca de donde venimos. Todo un soplo de aire fresco desde las Islas Baleares que esperemos se extienda como una tormenta por los confines del continente, porque con este trabajo QUEEN MARSA, bien merecen tener el reconocimiento por un trabajo bien hecho.

Con trabajos previos en otras bandas como GRUPO SALVAJE, ZOMBI CARS, ROÑA o NOLO, QUEEN MARSA está formado por: Manuel Pintos (Voz), Xavi Cárceles (Guitarra),  Jaume Rado (Guitarra), Toni Coronado (Bajo) y Juan Bonet (Batería).

Disponible vía Discos Macarras y Runaway Records los temas fueron grabados en Can Puc Produccions por Enric Hernaiz, y masterizados por Hay Zeelen en Mastering Recording, avalado por su trabajo con formaciones como PRODIGY, SATYRICON o SEPULTURA.

Desde sus primeros riffs, «Cyclops» me evoca el sonido de BUDGIE, especialmente por ese registro vocal tan particular de Manuel, algo que va a ser una constante en todo el EP.. Hard rock en estado puro con el que la banda mallorquina nos golpea desde el primer riff, con ese regusto a puro rock setentero. Ecos proto-metal conjugados con buenas melodías y giros desérticos entre solos asesinos y alguna que otra pincelada psych. Sus surcos rezuman el sudor del rock atrevido, sin complejos crear un tema salvaje e irreverente.

Con una introducción más contemporánea, «Pretty witch» hereda ciertos momentos Sabbath, en un tema que se contonea entre momentos más propios del heavy-blues y una vocación stoner. Un groovy pegadizo y algún tono macarra hacen que el tema serpentee entre pasajes ácidos con esa ahogada y desgarrada voz y espacios más desérticos, en una efectiva conjunción a caballo entre Free y una banda desert-rock. 

«Ashes of pompey» desnuda cualquier complejo que pudiera tener la banda. Sus casi cinco minutos, y siendo el tema de mayor duración del álbum es un espacio perfecto para poner en el escaparate toda la calidad que atesora el quinteto. Un paseo por un bosque psicotrópico en el que los hongos mágicos parecen expandir efluvios lisérgicos sobre un acompasado y magnético bajo, el tema mantiene la esencia 70’s para conjugar con ecos más propios del sonido del Seattle de los 90’s e incluso con aditamentos del sonido del desierto. Una combinación efectiva de elementos que hacen que sea el corte más rico en matices de todos el trabajo. 

«Blood eagle» combina el proto-metal primitivo con un grueso sonido de bajo entre vibraciones arenosas impregnadas de ácido. La banda crea toda una nebulosa presidida por unos diabólicos tambores entre riffs hirientes que se desangran en una hemorragia de acidez. 

El trabajo cierra con «Bite my soul», tema en el que el legado Zeppelin se muestra sin complejos entre riffs que se retuercen bajo un ritmo cadente que se inclina a un escenario más propio de los primeros setenta. Rock salvaje, crudo y primitivo que se cimbrea seductor para invitarnos a un frenesí de puro hard-rock con aroma vintage. Siempre usando las afiladas guitarras en el momento justo para que nuestra atención no decaiga ni un solo instante.    

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Reseña: ACID MOON AND THE PREGNANT SUN.- «Speakin’ Of The Devil»

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«SPEAKIN’ OF THE DEVIL» es el álbum debut de la banda de Tel Aviv (Israel) ACID MOON AND THE PREGNANT SUN, una especie de supergrupo formado por Aviran Haviv y Omer Haviv bajista y guitarra de THE GREAT MACHINE en unión con diversos músicos de la escena israelita. Un cuidado y delicado trabajo en el que no vas a encontrar riffs poderosos y esa actitud punk que caracteriza a la banda, sino que te vas a embarcar en un túnel del tiempo a la California mas florida de finales de los sesenta, a las vastas praderas en las que la banda sonora es la música country y americana, al rock ácido de los primeros 70’s entre exóticos aromas mediterráneos de psicodelia colorista, o la los momentos garage rock más primitivos. Su evocadora portada, es una invitación a explorar un contenido al que hace justicia. Siempre ofreciendo el lado más melódico en canciones que rezuman sentimientos y que inevitablemente nos evocan épocas pasadas. Siempre es agradable ver a unos músicos saliendo de la zona de confort del estilo que les hace populares para, sin ataduras experimentar con otras vibraciones que nunca han visto la luz. En esta ocasión, se percibe a una banda llena de frescura, una banda que se mueve como pez en el agua por estilos que probablemente nunca nos hubiéramos imaginado, pero que a la postre, supone todo un regalo para el oyente. Son distintas las influencias que podemos encontrar en estos surcos, desde un sonido evocador de Jefferson Airplane, hasta momentos de loner-folk, más propios de un híbrido entre Johnny Cash, Marc Benno o Tom Waits. Puede parecer algo demasiado meloso, pero por el contrario el groovy contagioso de los primeros Rolling Stones también aparecen para brillo a alguno de los temas. Unas canciones que también tomas prestados los sonidos tradicionales de su tierra, para adornar unas canciones bien construidas. La participación de gran numero de músicos israelitas más habituados a distintos estilos, solo hace que enriquecer a este proyecto llamado ACID MOON AND THE PREGNANT SUN. La pregunta es: Después de este sobresaliente álbum, ¿La banda tendrá continuidad con nuevos trabajos?? Como decía Bob Dylan: «La respuesta está en el viento….»

El álbum abre con los sonidos americana de «I love you», aderezados con psicodelia aromatizada de tonos orientales. Entre armonías garage-rock el tema nos traslada al espectro mas underground de los 60’s. Cuidadas melodías con bordes ásperos y primitivos. un tema ondulante y envolvente que guarda un espacio para atmósferas lisérgicas que lo hacen cambiar de aspecto. Un tema fresco y pegadizo que supone una magnífica carta de presentación de este nuevo proyecto. 

Con una apertura mas rockera, «Speakin’ of the devil» se viste con el sonido de los 70’s. Evocando ambientes rurales los aromas sureños arropan una quebrada sobre medios tiempos. En un escenario casi country la desgarradora voz se balancea entre acordes acústicos. Un bello tema con olor  a brisa campestre por una senda que me evoca a Marc Benno o Delaney Bramlett. Evidentemente estamos ante un sonido alejado del que practica THE GREAT MACHINE, por lo que no salgo de mi asombro. En una nueva pirueta controlada, la parte final se desarrolla en ritmos boogie rock más dinámicos entre buenos solos de guitarra. 

Juegos de percusión nos introducen en «Creatures of the abyss» para hacernos flotar en algodonadas atmósferas sureñas con acolchados prados. Con los teclados y la percusión como protagonistas y entre arrancadas y parones, el tema coquetea con elementos jazz, folk, y hasta progresivos para ofrecernos una cara distinta de la que comenzó. Ornamentos exóticos dan dar brillo a otro notable tema lleno de calidad.

En un espacio más progresivo y con reminiscencias freak «Wide», rezuma sabor a west-coast y a bandas como TRAFFIC. Olor a marihuana y flores en el pelo con ecos de JEFFERSON AIRPLANE por los cuatro costados. Con buenos momentos psicotrópicos la canción es un caleidoscopio multicolor. Ritmos hipnótico y pegadizos que nos sumen en un viaje ácido de mucha calidad.  Sintetizadores y efectos completan un tema que cualquiera, tras su escucha, dataría en la California de 1967. ¡¡¡Absolutamente brutal!!!

Latiendo con acordes acústicos «Brith sky at night» nos seduce con su bella melodía y la calidez de una voz que denota melancolía. Otra bella canción sencilla y llena de sentimientos con cuidados y delicados acordes de gran sencillez.  Una armonía repetida entre sutiles ritmos que acaba atrayéndome de nuevo. 

Instalados en esas apacibles atmósferas, los israelitas construyen «Save me». Nuevamente los ecos west-coast con ritmos stonianos van construyendo otro espacio colorista con sabor a 70’s. Un tema que van moldeando con cuidado usando distintas influencias sonoras. siempre con pincelas, consiguen moldear un tema que conjuga elementos eléctricos y acústicos entre guitarras coloristas y riffs mas propios del dúo RichardsJagger en los primeros años de los Stones. Una canción envuelta en un atrayente manto vintage. 

A modo de epílogo «Sparrow», nace de sosegados acordes de tonos rurales llenos de melancolía. El folk triste de voz aguardentosa entre Johnny Cash y Tom Waits fluyendo entre armonías con ecos sureños con desgarrador relato de añoranza y melancolía pone el epílogo a un sorprendente y sobresaliente trabajo. 

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Reseña: KINGNOMAD.- «Sagan Om Rymden»

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Con dos álbumes a sus espaldas y un split junto a BONEHAWK, los suecos KINGNOMAD en su nuevo álbum «SAGAN OM RYMDEN» consiguen un resultado estimulante a través de moldear los sonidos hard-progresivos herederos de los 70’s en una elegante combinación de melodías, órganos vintage y guitarras refinadas bajo una sólida y atractiva base rítmica. El cuarteto sigue evolucionando a terrenos más altos, sin detenerse. Supongo que algún día se descubrirá la fórmula secreta que hace tantas y tantas bandas llegadas de Suecia puedan elaborar trabajos con sonidos retro de tanta calidad, dotándolos de un aspecto atemporal y por otro lado contemporáneo. Un álbum que se aleja de estereotipos para combinar vientos de oriente con la tradición escandinava sin ningún tipo de fisuras en temas rezuman una frescura que en ocasiones  se echa de menos en algunas propuestas progresivas por la técnica, que de usar la música como lo que es, un vehículo para transmitir, y aquí, con unas composiciones impecables logran trasladornos sentimientos y sensaciones de una manera fluida. «SAGAN OM RYMDEN» ofrece un agradable paseo al oyente por atmósferas delicadas y acogedoras en las que no hay sitio para la monotonía. Tendiendo un puente entre el pasado y el presente, el cuarteto consigue sonar autentico. Un trabajo en el que los sonido retro cobran una nueva dimensión a través de temas serpenteantes, plácidos y exóticos en los que todos los elementos están medidos con mesura para que nada resulte excesivo. Siempre tomando la medida a las dosis de psicodelia, de ritmos pesados y de elegancia, pero sin caer en lo empalagoso y que bebe de la fuente inagotable de la escena progresiva sueca de los años setenta con su característico tributo a la tradicional y el folclore. Sin duda, KINGNOMAD sin hacer ruido, pisan fuerte con este álbum editado por Ripple Music.    

Mr. Jay (voz, guitarra, piano, sintetizadores) nos da pistas sobre el origen del sonido contenido en el álbum: «Cuando comencé a escribir este álbum, partí con una nueva perspectiva. Me sentí inspirado por los antiguos gigantes suecos del rock progresivo como Kaipa, Bo Hansson y Kebnekajse: de hecho, el título del álbum es un gran «sombrero para el difunto y genial Bo Hansson. Recogí instrumentos con los que no había escrito cosas de Kingnomad antes, como guitarra clásica, piano o poner el capo en lugares extraños». en la guitarra eléctrica. Entonces empezarían a aparecer canciones extrañas y maravillosas «.
 

KINGNOMAD son:
Mr Jay – Voz, guitarra, piano y sintetizadores.
Mano – Batería, percusióny coros
Marcus – Guitarra y MicroKorg
Maximilian – Bajo y coros

«Omniverso» va directamente al grano, explorando los sonidos hard-progresivos de los 70’s adorna su cuidada instrumentación con pegadizas y seductoras voces y coros melodiosos. La banda deja claro que posee una inquebrantable base rítmica en un tema con paradas y acelerones, pero siempre mirando al frente. sus estilizadas guitarras afloran con elegancia arropadas por esos teclados que en un segundo plano cubren el tema con un sonido protector. Un mundo progresivo más propio del siglo pasado en el las melodías se conjugan apacibles pero vibrantes. 

En un ambiente más oscuro e inquietante, «Small beginigs» con su cadente ritmo entre notas envolventes de teclado nos adentra en un bosque mágico del que afloran voces melodiosas que nos acarician en un relato sombrío coloreado con pinceladas psicodélicas. Bajo un magnético ritmo en el que el bajo toma el protagonismo para señalar el camino a seguir en esa enigmática penumbra en la que se desarrolla. En un espacio más confortable, la guitarra se contonea seductora entre cuidadas voces creando hechizantes pasajes que no pierden la tensión. Nada parece inquietar a los suecos en su composición, tomándose cada nota con la calma requerida. 

Una alocada batería inicia «The Omega Experience». un tema que se debate entre el proto-metal más primitivo y un escenario de blues en tonos vintage. Teclados, melodías y cambios de ritmo en un tema ondulante en el que los efectos aportan la acidez.  Un corte lleno de garra con extraños efectos que crean un inquietante y aterradores momentos mas propios de una narrativa de ficción que continúa mamando del manantial progresivo de los 70’s en el que el hammond aflora con brillantez, mientras las guitarras ponen la nota hard. Una perfecta conjunción de fuerza y buen uso de las melodías, algo que podemos encontrar en todos sus temas. 

Instalados en ese escenario psico-progresivo«Tillbakablick / The Usurper King» el tema más largo del álbum con sus mas de ocho minutos, hace evolucionar la esencia progresiva hacia unas vibraciones mas contemporáneas. Acercándose incluso a la frontera post-rock, y con delicadas incrustaciones psicodélicas, bajo un cadente y colorista ritmo las acarameladas voces nos susurran en un escenario luminoso. Combinando con destreza sus aterciopeladas melodías en una elegante primera parte, se despeñar por los cauces del hard-progresivo más ortodoxo. Consiguiendo un perfecto equilibrio entre lo pesado y lo elegante, sus reconfortantes voces nadan entre riffs más pesados en constantes giros y piruetas que hacen cambiar el carácter de la canción.  Culminando con buenas guitarras en su parte final, el tema es un antídoto contra la monotonía. 

Instalándose en un escenario más exótico, «Universe» es un tema colorista  que se nutre de ornamentos orientales dejando brillar las guitarras en todo su esplendor.  Incluso el mismo registro vocal toma exóticas modulaciones para mimetizarse con esas tonalidades singulares. Evolucionando hacia sonidos más psico-progresivos sus riffs se balancean seductores bajo unos inconmensurables tambores. Sus coros ensoñadores parecen alejarse de esos sonidos que tantas veces hemos visto llegar del norte de Europa para dejarse llevar por vientos mediterráneos llenos de frescura.

En un álbum de estas características no podía faltar un guiño al folclore, y este es «The Fermi paradox». Una tema que se gesta sobre acordes acústicos de linaje tradicional con un canto que parece evocar a los ancestros en un ambiente de melancolía. Con un sonido que me recuerda a Jethro Tull en su modo más rural y campestre logran crean un bellísimo tema desde la más completa sencillez. 

Tras la relajación del corte anterior, «The creation hymn» se sumerge en una atmósfera progresiva bajo delicadas melodías y una instrumentación de lo mas atrayente. Sin estridencias van construyendo un corte suave con olor vintage. Delicado y seductor, el tema juega con las guitarras en ondulantes pasajes que aportan color a los tonos pálidos en los que se desarrolla. 

«On the soulders of giant» abre majestuosos con unos teclados más propios de los 80’s y ritmos más pesados.  Buscando el equilibrio entre lo liviano y lo plomizo, la seductora voz trata de arrullarnos entre los marciales tambores. En un entorno en el que conjugan tanto elementos progresivos como momentos hard, e incluso algún pasaje soft-rock, el corte se deja llevar por estilizados solos de guitarra que nos acercan a un escenario más psicodélico. En una línea a lo que habíamos visto semanas atrás en el último álbum de los noruegos SHAMAN ELEPHANT, el tema posee una gran riqueza compositiva conjugada en una sencilla apariencia que esconde mucha calidad en su interior.  

«The Unanswered Question» cierra el álbum por una senda experimental que toma algún elemento kraut para crear un nuevo tema hard-progresivo lleno de hipnotismo. Sus repetitivas armonías nos narcotizan para mecernos entre ondulantes pasajes del buen rock-progresivo contemporáneo. Guiños jazz y los juegos de las teclas crean un espacio de confort lleno de vida en el que se alejan de alguna manera de los ecos retro para ofrecer un tema actual en que los ritmos y armonías van transformándose en busca de un objetivo común. ·El resultado es mas que notable.   

KINGNOMAD se formó en 2014 en un pequeño pueblo forestal en el norte de Suecia. Mejores amigos y vecinos, Jay y Marcus tenían el deseo de crear una mezcla de sonido de los años 70, agradables arreglos vocales inquietantes y letras que pudieran llevarte a mundos oscuros y distantes. El maestro del bajo Maximilian fue reclutado rápidamente, junto con el legendario baterista punk Andreas. Se grabaron cinco canciones y llamaron la atención del sello independiente estadounidense Ripple Music, que lanzó cuatro de ellas en su serie de vinilo dividido ‘Second Coming of Heavy’.
En 2017,  KINGNOMAD lanzaron su álbum debut «MAPPING THE INNER VOID», una pieza psicodélica pesada llena de paisajes sonoros lovecraftianos. Las canciones siguieron llegando, lo que llevó rápidamente a su seguimiento «THE GREAT NOTHING» en 2018. Con el nuevo baterista Mano a bordo, crean este maravilloso  «SAGAN OM RYMDEN».

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Reseña: MOUTH.- «Out of the vortex»

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«OUT OF THE VORTEX» es una recopilación de versiones perdidas y mezclas alternativas procedentes de las sesiones de grabación de los álbumes «VORTEX«, publicado en 2.017 y «FLOATING» DE 2.018. La banda de Colonia ha querido celebrar así el tercer aniversario de la publicación del citado «VORTEX«, el álbum que les puso en boca de todos, para ofrecernos estos temas, únicamente disponibles en su página de bandcamp. Teniendo como objeto cerrar una brecha hasta el próximo álbum que casi tienen ya terminado. El contenido es bastante evidente, tal y como nos recuerda su portada, un híbrido entre los dos álbumes que al fin y al cabo, son la materia prima para este curios trabajo. Aquí podemos encontrar un cara nueva de MOUTH, una faceta probablemente más psicodélica y ácida de la que ofrecen los temas en sus álbumes originales. Temas como «Vortex», manteniendo sus dieciséis minutos de duración, pero sonando más lisergico que el original, y que tal y como me comentaba la propia banda, les parece incluso mejor. Eso sucede también con la breve mezcla alternativa de «Mars of Cyclopes» reducida do exiguos minutos, o «Mountain», que se muestra menos pulida y posiblemente con mayor frescura. Como aliciente, encontramos dos temas inéditos como «Ready», construido bajo una susurrante atmósfera progresiva en tonos sinfónicos que rozan lo pastoral, dejando claro que el terreno hard-progresivo es un territorio en el que se manejan a la perfección con ese aire retro que les caracteriza.«Homagotago’s peddle boat trip» el otro tema inédito, ve al trío transitar por ese apacible bosque psico-progresivo en una equilibrada combinación de teclados y guitarra repartiéndose el protagonismo entre coloridos ritmos de percusión de vocación kraut.  MOUTH es una de las bandas que mejor saber reflejar en sus temas ese espíritu vintage evocador del mejor hard-progresivo de los 70’s, y aquí, una vez mas queda fielmente reflejado. Ya solo nos queda esperar ese nuevo álbum en ciernes, para comprobar si el camino de los alemanes sigue siendo el mismo o si por el contrario, nos sorprenden con nuevas rutas.

MOUTH son Christian Koller (voces, guitarras y teclados) Thomas Johnen (bajo) y Nick Mavridis (batería y teclados).

El álbum abre con una versión alternativa de «Vortex», uno de los temas más emblemáticos de MOUTH, y en el que tras una introducción con efectos espaciales que se disipan en el infinito, llega la explosión de su característico órgano pastoral bajo unos tambores ceremoniales y buenas dosis de wah-wah. Cociendo a fuego lento, van ligando el tema mientras la guitarra va adquiriendo el protagonismo.  Los bellos momentos progresivos descienden a místicos pasajes antes de emprender una senda psico-progresiva con destino a los 70’s. Creando atmósferas borrosas entre vibrantes ritmos y una particular voz. Casi en forma de jam, la guitarra revolotea sobre la compleja estructura compositiva creando un denso sonido. Con momentos hipnóticos el corte se deja llevar por efluvios psicotrópicos que cambian su carácter. Con pausados y susurrantes acordes el tema se vuelve oscuro y misterioso. En ese enigmático entorno los vestigios de jazz se unen a la fiesta de los sentidos.  Como si hubieran atravesado una nueva dimensión, las complejas estructuras progresivas su tornan más narcóticas. Aquí la guitarra soma brillantemente con el órgano más apagado, pero siempre bajo una batería ardiente. El resultado es una bella suite con distintos actos en dieciséis minutos algo más ácidos que el original.  

«March of the cyclopes» es un exiguo extracto del original de «VORTEX» mutilada a escaso dos minutos pero manteniendo los solos psicodélicos sobre esas voces y ambientación progresiva con un tono algo menos kraut. 

Manteniendo la esencia setentera que les caracteriza, «Mountain» tema incluido también en «VORTEX«, el rock clásico aparece más brillante y luminoso de rock clásico arropado por un manto envolvente del que afloran las guitarras con cierto aroma exótico. Aquí la mezcla es muy similar al original, aunque con algo más de acidez.  

«Parade» es un tema bastante más hipnótico que transita por calmados senderos progresivos entre voces y coros. En esta ocasión dejan de lado la rabia de la versión orignal, para ofrecer un aspecto más calmado que el que aparecía en «VORTEX».

El primer tema inédito, «Ready» se desarrolla bajo una cálida y aterciopelada voz entre el cálido sonido del órgano protector. Adentrándose en territorio sinfónico, crea una oscura atmósfera sobre tonos pastorales que no se alejan de la vocación vintage de la banda. Un buen aliciente conocer este lado más desconocido de MOUTH.

El clásico «Macbeth» aparece en una versión más contenida como si realmente fuera la primera pincelada antes de pulir sus aristas. Un tema más crudo y primitivo pero que conserva toda su frescura. 

Cerrando el álbum «Homagotago’s peddle boat trip» el segundo corte inédito, nos muestra un groovy pegadizo y contagioso sobre una base psico-progresiva con algún momento inquietante. Un lento y parsimonioso paseo por un nuevo bosque lleno de magnetismo y con una neblina psicotrópica que emana de esa mágica guitarra. Utilizando perfectamente el espacio para que la dualidad órgano-guitarra mantenga un gran equilibrio. Misterio, su carácter repetitivo no supone un obstáculo para su escucha, sino que finalmente acaba atrapándonos entre esos efluvios narcóticos. De igual manera me da la sensación de que al tema le faltan aspectos por pulir, retoques que a la postre solo pueden enriquecerlo.  

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Reseña: MERCURY BOYS.- «Return To Cinders»

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Para poner en antecedentes al personal tengo que decir que lo que han hecho MERCURY BOYS no tiene nombre. ¡¡No pueden publicar un EP con tan solo trece minutos de duración!!!. ¡¡¡Quiero mas!!!. Una vez dicho esto en tono de humor, habría que explicar quienes son MERCURY BOYS, y con solo decir que sus miembros proceden de bandas como ORANGE SUNSHINE, SUPERSONIC BLUES y RAGGED BARRACUDAS, se puede intuir el contenido de éste «RETURN TO CINDERS». Aprovechando los elementos primarios de nuestra naturaleza auditiva, nos ofrecen cuatro cortos y directos temas en los que el proto-metal de los primeros 70’s nos arrasan bajo influencia del heavy-blues más infeccioso y la psicodelia pesada más ácida. Canciones que suenan rudas y primitivas pero que te arroyan a su paso. Directos a la yugular, no permiten un margen para la pausa de sus frenéticos ritmos en esta bacanal de sonidos crudos herederos de bandas como Blue Cheer o Mc5 de los cuales nos ofrecen una incendiaria versión de su tema «The american ruse». Estamos ante un proyecto de cruce de fronteras de personas cuyos caminos se han cruzado regularmente a lo largo de los años, haciendo un esfuerzo colectivo más que solo una necesidad. En cada tema se percibe a cada uno de los músicos dándolo todo por esa causa común, sin complejos. Un trabajo solidario que nos depara unos frutos exquisitos a través de estos cuatro cortes rudimentarios y salvajes pero llenos de calidad, tanto en la interpretación como en la creación. Los temas ahora liberados pertenecen a unas grabaciones efectuadas en 2.018 por lo que desconozco si existe mas material, pero desde luego sería todo un regalo porque este trabajo te deja con muchas ganas de mas. Adictivo, directo, impactante, ardiente y corto tristemente…… 

«RETURN TO CINDERS» fue capturado por Guy Tavares en Motorwolf Studios, La Haya, Holanda a principios de 2018 y cuenta con una portada obra de  Adam Burke y está disponible vía Who Can You Trust? Records!

MERCURY BOYS son Guy Tavares (voz), Timothy Aarbodem (guitarra, bajo) Janik Ruß (guitarra) y  Christian Dräger (batería).

«Atlas Falling» no deja títere con cabeza desde el primer riff: La hogada y aguardentosa voz de Guy Tavares se desgarra en tres minutos y medio de heavy-blues ancestral. Rudo e indómito el tema despide un aroma cannabico en esta re-encarnación de Lemmy a los mandos de una banda heavy-psych. ¿Proto-metal? ¿heavy-blues?, ¿psicodelia? Cualquiera de estos términos valdrían para definir el sonido de un tema incendiario y pegadizo que te golpea con garra. Banda sonora de garito de carretera con olor a bourbon en una bacanal ácida sobre trepidantes ritmos con ese proto-metal pegajoso y viscoso saliendo de las entrañas de estos cuatro músicos. 

Sin el perder el tono al corte anterior, «Sturnus taciturn» se mueve entre espesas aguas hard-rock y proto-metal. Grueso y plomizo, contrarresta esta pesadez con las incrustaciones de solos ácidos con un cierto aroma sureño. El fornido bajo empapa de graves sonido un tema mas oscuro entre sus serpenteantes guitarras arropadas por platillos explosivos. 

Con una entrada llena de fuerza que me recuerda al clásico «Going Down,», «Apollo phoenix rising» nos ofrece un juego de voces entre el vómito en clara línea Lemmy y momentos de rock arcaico y primitivo con ecos garage. Un trepidante ritmo nos arrolla a toda velocidad entre vibraciones proto-metal de libro a las que se incorporan las intoxicantes guitarras asesinas. Húmedo y ardoroso, el corte es todo un estimulante para cuerpos apagados. Dando un pequeño giro, a mitad de la canción las melodía desciende a pasajes heavy-psych mas melodiosos que aplacan la furia para introducirse en psicotrópicos bosques en los que las guitarras tratan de abrirse paso entre la espesura. Un agreste tránsito que acaba retomando el rumbo por un cauce más sosegado. 

El Ep cierra con una incendiara versión del clásico de MC 5 «The american ruse». El sonido proto-punk y los ecos proto-metal se homenajean con precisión . El acierto de escoger este tema para ser versioneado es de lo mas apropiado teniendo en cuenta el carácter y vocación de la banda.  Toda una invitación al baile en este frenesí de ritmos trepidantes. Pesadez, acidez y la perfecta banda sonora para la vida en Sodoma y Gomorra a través de estos arcaicos y primitivos sonidos que tan bien siguen encajando en pleno siglo XX.  Brillante e impactante. 

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