Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Rides again’

Tras quince años arrinconadas en algún rincón, Heavy Psych Sounds, rescata unas grabaciones inéditas de los japoneses SONIC FLOWER (banda formada por el bajista de CHURCH OF MISERY, Tatsu Mikami) efectuadas en las sesiones de grabación de su álbum homónimo de 2005. Tras salir del estudio la banda se separó y las grabaciones quedaron olvidadas hasta ahora que ven la luz en el sello italiano. Siempre es agradable encontrar material inédito de una banda querida por el público, y en esta ocasión estamos ante temas que parecen ejecutados por puro divertimento, lo cual es un aliciente por frescura en su composición y ejecución. Como dignos herederos de los pioneros de la psicodelia ácida japonesa como Shinki Chen o Kuni Kawachi, nos ofrecen una mezcla ácida de blues, hard, psicodelia y ritmos funk. No en vano, ‘RIDES AGAIN’ contiene dos versiones de THE METERS y GRAHAM CENTRAL STATION, dos bandas que sabían combinar la psicodelia con atractivos ritmos funk, y que aquí, esos temas adquieren una dimensión mucho más pesada. Imagina a Earthless en un viaje a los crudos sonidos del blues ácido de los setenta en busca de los pioneros de la psicodelia pesada. Boogie, rock and roll e incluso momentos doom conviven en esta bacanal psicotrópica de proporcionales descomunales. Con temas directos a pesar de que parecen más bien una jam en lugar de canciones al uso, su duración no supera los cuatro minutos, lo que hace que vayan al grano sin dejarse llevar por largos desarrollos. Desde la atronadora batería, hasta la dupla de guitarra hirientes, cada tema se construye desde un riff que se repite y que sirve como punto de parte para sus veleidades psicotrópicas. Si algo tiene los músicos japoneses es una técnica envidiable, y si ha eso unimos el carácter loco de estos chicos, la tormenta perfecta está servida. Con solo escuchar ‘RIDES AGAIN’ te das cuenta de que los japoneses se divierten con lo que hacen, lo que al final redunda en un regalo para el oyente, haciéndonos partícipes de su fiesta psicotrópica.

SONIC FLOWER se formó como un proyecto paralelo de CHURCH OF MISERY en 2001. Tatsu Mikami (bajo) y el ex guitarrista de Church, Takenori Hoshi, se unieron para tocar un rock pesado instrumental de sabor más blues y menos doomy. Fueron influenciados por famosos actos de heavy rock de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. A ellos se unieron rápidamente el guitarrista Arisa y el bateria Keisuke Fukaw. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de blues rock pesado ‘SONIC FLOWER’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental e improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird (proyecto paralelo de Amen) o Acid King en sus shows en Japón. En 2018, Tatsu decidió volver a formar la banda, ya tiene toneladas de canciones nuevas. Esta vez se asoció con el viejo cantante de Church y su viejo amigo.  
SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz y guitarra
Takenori Hoshi – Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería

‘Super witch’ es toda una espiral psicotrópica entre poderosos tambores. Con una bacanal de solos de guitarra rezumando acidez en tema se soporta en una inquebrantable base rítmica. Hipnótico y repetivo ritmo que arrolla al oyente con toda su fuerza. Sobre él la esencia heavy.psych de la banda y notas de blues lisérgico se suceden sin descanso. El tema suena crudo, y la grabación seguramente podría ser mejorable, pero tiene una fuerza arrolladora que compensa las pequeñas carencias que puede tener la producción. La mezcla de su turbio sonido, con la acidez que aflora de la guitarra consigue una combinación de lo más atractiva e impactante.

Con un sonido nítidamente 70’s ‘Black sheep’ juega con el blues y el hard rock más primitivo. Con estos chocos todo suena salvaje y crudo, algo que queda patente nuevamente aquí. Construyendo la canción sobre un riff, los japoneses la adornan estirándolo y encogiéndolo entre tonos retro. Con un fantástico groovy contagioso el tema nos impregna de psicodelia pesada entre sus tonos blues sin que podamos escapar de su diabólica espiral. ¡¡¡Ese riff!!!

‘Jungle Cruise’ se desboca entre tambores tribales y jolgorio para repetir una fórmula que funciona. Sus ritmos en línea Santana se conjugan con la pesadez de una excelsa línea de bajo y continuos solos asesinos de unas guitarras que pelean entre sí para ver cuál de ellas chilla más. Siempre manteniendo el lado lúdico, el tema ofrece momentos más pausados entre sonidos alucinógenos que acaban por extasiarnos. Con la vista puesta en sus ancestros psicodélicos de los 70’s la banda se deja llevar por un aquelarre ácido.

Con palpitantes vibraciones 70’s ‘Captain frost’ suena a hard ácido crudo y primitivo. Rescatando la esencia de los pioneros, nos embarcan en una nueva espiral sónica de proporciones descomunales en la que el blues impregna unos acordes que mutan y oscilan constantemente. Siempre manteniendo el nivel rítmico elevado, quizás sea uno de los temas más estructurados. Rock ácido en estado puro con ese punto de improvisación que aparece en cada una de las canciones.

Rememorando el legado de The Meters, dan la vuelta a su canción ‘Stay away’. Un tema Funky que mantiene el ritmo y su sonido vintage, pero que se convierte en una apisonadora en manos de los japoneses. Los tremendos tambores y el grueso bajo hacen que la canción se transforme sin terminar de perder su esencia.  Más contenidos que en los temas anteriores, aquí la banda se divierte en este viaje al siglo pasado. Con un total protagonismo de la base rítmica, el tema no adolece de solos asesinos, si bien mucho más contenidos.

‘Quicksand planet’ es el ejemplo de: ‘Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo? Con esta premisa el tema sirve de entretenimiento a una banda que transmite un groovy contagioso. Queda patente que estos chicos se divierten tocando estas canciones libremente, y esas vibraciones llegan al oyente con suma facilidad. Acid blues, heavy-psych y tonos retro son un atractivo al que no se pude renunciar, y si se ejecuta con esta calidad, mucho más.

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Reseña: WEDGE: ‘Like no tomorrow’

El trio berlinés en su tercer álbum sigue incidiendo en una fórmula que los lleva funcionando desde que en 2014 publicaran su álbum debut. El título de su nuevo trabajo es toda una declaración de intenciones.  ‘Como si no hubiera un mañana’ nos muestra a WEDGE dándolo todo en un álbum que supone la culminación de un proyecto que ya está asentado firmemente dentro de la escena retro contemporánea. Temas frescos llenos de vitalidad y ritmo en los que la banda crea los temas más pesados hasta el momento Como ellos mismos dicen: ¿Retro-rock?, mejor no pensar en etiquetas y disfrutar. Esa sería la primera reflexión que hacer ante un álbum solvente y pegadizo que toma elementos del hard rock de los 70’s, con varios guiños al sonido de Deep Purple, los adornos psicodélicos habituales, algunos desarrollos progresivos. Canciones directas y con letras llenas de optimismo y en las que los ecos garage-rock tan característicos en sus dos álbumes anteriores parecen disiparse en beneficio de una mayor complejidad compositiva. La dualidad que nos ofrece la guitarra de Kiryk, con el envolvente sonido del órgano vintage en alguno de los temas, es simplemente grandiosa. Siempre con frescura, y con un sabor inconfundible e inconfundible al menú del rock’n’roll de siempre. Sustentado en tonos vintage, las canciones están en constante evolución, de esta manera, puedes encontrarte un estilo definido en la parte inicial que va mutando para flirtear con vibraciones diferentes. Este punto en común en los temas hace que cada una de ellas sea un filón en el que excavar. Tratando temas como la digitalización, la migración masiva y los problemas sociales actuales, entre otros. Así que no es coincidencia que el título del disco sea una pista directa de nuestros tiempos locos, en los que parece que el fin del mundo podría estar acechando a la vuelta de la esquina. Pero en lugar de ser pesimista al respecto, WEDGE quiere transmitir un mensaje positivo: «Cuando sienta que podría no haber un mañana, simplemente ame y viva como ningún mañana».  sienta que podría no haber un mañana, simplemente ame y viva como ningún mañana». El resultado es un trabajo en el que cohabitan el hard, rock, el rock progresivo, el retro-rock, los ecos west-coast, momentos A.O.R., vientos sureños, boogie-rock, 60’s 70’s, crudeza proto-metal y un sinfín de vibraciones sustentadas por la psicodelia vintage como base de todos los temas.

WEDGE son: el guitarrista y cantante Kiryk Drewinski (ex-Liquid Visions y ex-The Magnificent Brotherhood), el bateria Holger “The Holg” Grosser y el bajista/organista Dave Götz y ‘LIKE NO TOMORROW‘ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

‘Computer’ abre con un órgano vintage más propio del mismísimo John Lord, para inducirnos a una espiral de riffs más propios de comienzos de los 70’s.  Con la contundencia de una banda Stoner, va tejiendo las armonías entre los pasajes vocales de Kiryk para crear un tema directo y potente. Solos que se enredan entre los pasajes de los teclados construyendo un ‘todo’ de lo más atractivo. Como ya es habitual, la combinación estilística hace que encontremos pasajes progresivos y psicodélicos. Cambios y ondulaciones comandados por una poderosa línea de bajo y atractivas cabriolas salidas de la guitarra construyen un tema lleno de fuerza, de lo más completo y sugerente.

Lleno de vitalidad, y a ritmo de boogie-rock ‘Playing a role’ toma elementos garage y momentos Stoner-rock para crear un nuevo tema que nos atrapa en su fiesta del rock and roll con aroma a 60’s. Guitarra con buena dosis de fuzz, coros atractivos y ese sutil toque psicodélico transita sobre unos surcos que se vuelven más psicotrópicos entre la espesura del hipnótico bajo. Ofreciendo siempre una alternativa el tema va mutando en su vocación sin perder un ápice de fuerza para llevarnos a un espacio algo más prog en su parte central antes de regresar a sus orígenes.

‘Blood red wine’ parece incidir más en sonidos propios de finales de los 70’s. Casi con una estructura A.O.R. los teclados vintage regresan entre una nube de ritmos contemporáneos. Un sonido más difuso que juega con elementos que coquetean con un espacio psico-progresivo que tiende a crear una atmósfera más oscura que en el resto de los cortes.

Con una apertura más calmada, ‘Across the water’ retoma el espíritu del rock clásico de los 70’s optimista con melodías que transmiten un sosegado optimismo. Colorista y lleno de luz, el tema nos acaricia con dulzura entre sus atractivos ritmos. Coqueteando con momentos west-coast adornados con gruesos sonidos de bajo, la canción se fundamenta en las voces entre distintos elementos ornamentales que, como siempre nos ofrecen diferentes vibraciones. Tonos exóticos, guitarras psicodélicas y ritmos oscilantes crean un corte ecléctico que nunca sabes a donde te va a llevar, pero que ofrece un placentero viaje.

despertándonos del aparente letargo del tema anterior, ‘Queen of the night’ se despeña por laderas de rock and roll y proto-metal 70’s. Fresco y dinámico, sus divertidos estribillos y los tonos vintage que siempre aporta el sonido del órgano nos enfrascan sus contagiosos rítmicos invitándonos al baile y la fiesta. Por momentos intuyo ecos del glam rock más fiestero de comienzo de los 70’s. Lo cierto es que, si escuchas con detenimiento éste y el resto de los temas, siempre podrás encontrar una versatilidad estilística en los mil giros que ofrecen las canciones de este nuevo álbum.

‘5Uni’ coquetea con voces y coros 60’s entre ritmos garaje a los que nos tienen a acostumbrados. Su contagiosos groovy nos traslada a momentos floridos en los que el rock comenzaba a tomar distintas formas sonoras. La atmósfera vintage, se adorna con crudos solos de guitarra entre un ritmo que se va tornando más denso. Siempre oscilante, el tema aporta buenas dosis de frescura que se envuelven en un manto retro gracias a pasajes sencillos pero muy atrayentes con la guitarra desdoblándose en su sonido.
‘At the speed of life’ nos invita a un plácido paseo psicodélico entre bellos pasajes y melodías acolchadas. Evocando el sonido del ‘flower power’ la dulzura se apodera de los berlineses en un tema plácido más propio de bandas como Love o alguno de sus contemporáneos. La psicodelia florar se aleja de ritmos pesados ofreciéndonos tres minutos y medio de lo más reconfortantes. Algodonados pasajes que ofrecen la cara más amable del trio en un tema sencillo pero lleno de belleza.
‘Soldier’ a diferencia del resto de los cortes se desarrolla durante nueve minutos en los que WEDGE deja ver su lado místico con su psicodelia penetrante. Marcando los acordes con sosiego introduce elementos exóticos con una mística particular. Relajados pasajes que nos acarician para llevarnos a un mundo mágico en el que la guitarra juega en dos estratos distintos. Sumergidos en su vocación retro, el musculoso bajo complementa pasajes de tonos sureños más propios de Marshall Tucker Band en una combinación con la acidez perfectamente diseñada. En una lenta evolución hasta la mitad del tema, el sonido se va tornando más pesado, sin perder el camino florar escogido.    

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Album Premiere y Reseña: MARIJUANA JOHNSON.- ‘Gem City Kush’

Os presentamos en primicia el nuevo álbum de MARIJUANA JOHNSON, ‘GEM CITY KUSH’, disponible a partir de mañana en su página de bandcamp.

Como una horda salvaje en pleno campo de batalla, MARIHUANA JOHNSON nos asalta nuestra paz con ‘GEM CITY KUSH’. Un álbum crudo y salvaje lleno de riffs cannábicos en el que juegan desde su stoner ortodoxo con vibraciones hard, blues y heavy-rock llegadas de la década prodigiosa del rock. Un álbum festivo con un sonido primitivo, pero completamente cautivador. Instalados en la cultura del cannabis (solo tenemos que ver el nombre de la banda y el del álbum) estos chicos de Ohio nos llenan de humo intoxicante entre neblinas de fuzz. Nuevamente el puente entre los difusos riffs desérticos se conjuga con el hard rock de los 70’s adornado con momentos de blues más propios de ZZ TOP. Piensa en una conjunción planetaria de los tejanos con bandas como WO FAT o LO-PAN. Canciones que nos atrapan entre sus fauces para zarandearnos con virulencia con su rudo sonido y demostrando que el trio cree en lo que hace. El resultado es un debut completamente arrollador que nos patea como una manada de búfalos en estampida por la estepa. Stoner rock con un profundo énfasis en los riffs groove y los buenos momentos de hard-rock directo con actitud casi punk. Sin andarse con rodeos y sin darnos concesiones, su energía entusiasta provocará esguinces cervicales (avisados estáis). ‘GEM CITY KUSH’ es de esos álbumes que te dejan exhausto con sus aplastantes tonos y a la vez es una carta de amor a su ciudad natal (conocida como la ciudad de las gemas).  

Si bien la banda ha pasado por varios cambios de formación a lo largo de los años, la formación actual de tres miembros de Ashley Ashbrook (guitarra / voz), Elliott Harrell (batería y coros) y Matt Clark (bajo y coros) encuentra a la banda en su forma más pesada y más punto musicalmente diverso. Después del lanzamiento de su álbum ‘GREEN HIT’ en 2010 y un puñado de EP, incluida la compilación de 2020 de material antiguo e inédito, ‘B. HAWKWIND’, ‘GEM CITY KUSH’ es el trabajo que consolida (¡y de que manera!) el sonido de los de Ohio.

La última presentación en vivo de MARIHUANA JOHNSON tuvo lugar el 4 de agosto de 2019, lamentablemente momentos antes y a unos pasos de los trágicos eventos del tiroteo en el distrito de Oregon en Dayton. Después de la reorganización de la alineación y los intentos de reenfocarse, el nuevo álbum se escribió en el transcurso de los largos y arduos meses de la pandemia COVID de 2020. Pero en lugar de caer en una sensación de desesperación y fatalidad, GEM CITY KUSH’ es un homenaje a su hogar.

 ‘GEM CITY KUSH’ fue grabado en Encore Studios, Dayton, Ohio, diseñado, mezclado y masterizado por Shaun O’Shaughnessy y producido por MARIHUANA JOHNSON, correspondiendo el diseño de portada a Chad Wells.

‘This smoke’ nos golpea con riffs hard-rock y Stoner en los que los ecos 70’s están muy presentes. Con un ritmo diabólico el tema se esconde entre una cegadora nube de fuzz. Golpeando con una maza de rock pesado el corte se muestra arrollador, sin concesiones. Resulta destacable el buen uso de unos registros vocales que, sin ser sobresalientes, son usados con gran acierto haciendo que nunca se pierda el dinamismo rítmico. Con un resultón groovy, los tonos casi funk, nos llevan en volandas con una ola a un surfista. Las letras presionan para arrojar luz sobre la naturaleza inclusiva de la cultura del cannabis y la resistencia de Dayton

Cadente y ondulante ‘Nuclear Godzilla’ cruje hasta quebrarse por la senda del Stoner más ortodoxo. Oscilante y cargado de fuzz sus gruesos sonidos se ven asaltados puntualmente por unos fantásticos y afilados solos de guitarra que nos sacan del cegador sonido en el que se desarrolla. Una y otra vez el mismo riff insaciable consigue atraparnos entre algunos momentos heavy-rock que emergen de las arenas desérticas atrapándonos entre sus fauces. 

‘Green means go’ fusiona Stoner al uso con puro hard & heavy 70’s en un vibrante y contundente tema. Nuevamente sin hacer prisioneros, sus arrolladores tambores contrastan con el juego de voces y coros. Una espesa neblina sirve de escenario para cabriolas y contoneos. Sin faltar a su cita, el brillo de las guitarras reluce entre la brumosa base rítmica.

Rescatando el blues para arañarlo con uñas de fuzz, ‘Kush’ nos devuelve a cegadores escenarios desérticos. Un divertido y vibrante ritmo de blues y el legado de los sonidos más crudos del pasado siglo hacen el resto para darnos un nuevo motivo para amar este álbum. Un tema lleno de gancho con una fuerte herencia ZZ Top.

‘Trees’ nos invita a danzar a ritmo del rock and roll más diabólico y vacilón. Con un aire macarruzo el trio de Ohio nos invita a una frenética fiesta en la que la cerveza corre entre cuerpos saltarines. Si por algo se caracteriza MARIHUANA JOHNSON es por imprimir siempre un fantástico groovy a sus temas, y aquí tenemos el ejemplo perfecto. Un arrollador corte de Stoner-roll acelerado y con mucho gancho. Sin faltar a su cita, la guitarra hace su cameo en la parte final con esos chirriantes solos que consiguen hacerse su espacio entre la densidad de su ritmo.

Sin bajar un momento las revoluciones, ‘You don’t get off until you cough’ retoma los momentos más brillantes del género en otro corte pegajoso y lleno de humo y cerveza. El desenfreno por senda arenosa con otro musculoso tema que mantiene la temperatura en todo lo alto. Recuerda a los mejores WO FAT y sabrás de lo que te hablo. Curios el comienzo y final entre toses para dar más realismo si cabe.

‘Endo in the outdo’ nos muestra a los de Ohio más ácidos que el resto de las canciones del álbum. Esto no significa que bajen el pistón.. Crujientes y monolíticas líneas de bajo y toneladas de fuzz narcótico empapan el ambiente de thc. Con carencia blues heredero de ZZ TOP y constantes y ondulantes riffs, juegan con los tiempos acelerando o frenando el corte a su antojo. Los solos asesinos aquí tienen un espacio para arañarnos con su dosis corrosiva de stoner crudo, salvaje y sobre todo divertido.

Para cerrar, el destartalado bajo abre las hostilidades de ‘Smoke signals’. Sonido crudo y con aura vintage entre toneladas de fuzz y ritmo atronador. Travistiendo el hard-rock setentero con ropajes netamente stoner, MARIHUANA JOHNSON van directos a la yugular, sin contemplaciones con la energía del que comienza a hacer algo en lo que cree.


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Reseña: SUPERMOON.- ‘Supermoon’

Desde la capital griega, SUPERMOON publica su álbum debut en el final de este trágico 2020. Lo que parece ser el proyecto personal de Vasilis Tsigkris se desarrolla en un trance lleno de misticismo en el que caben los ecos folk, la psicodelia más chamánica y espiritual, así como los nebulosos riff stoner. La evocadora y destacable portada nos invita a la exploración de unas canciones con letras llenas de espiritualidad, naturaleza, cuentos populares y mitología. Esos elementos se conjugan en unos temas que se van entrelazando recogiendo el legado del Mediterráneo para vestirlo de rock del desierto en su versión más atmosférica. Teniendo muy presente la música tradicional griega, SUPERMOON se viste de Yawning Man en una dualidad de lo más atrayente y hechizante. Con la cálida y sugerente voz de Vasilis, consigue que nos sumerjamos en un emocionante viaje mántrico lleno de alicientes sonoros. Estratificando las canciones con dos niveles de sonido, éstas su recubren de un manto de difuso del que afloran bellas melodías nacidas de las cuerdas de la guitarra introduciéndonos en un mundo mágico. Una dimensión rebosante de espiritualidad, narcótica, placentera y estimulante para los sentidos. Delays de guitarras superpuestas, ritmos cadentes y continuas oscilaciones, hacen que la escucha sea un verdadero mantra sensorial. Este álbum puede resultar tan atractivo para los amantes de la psicodelia más mística, como para los amantes del stoner desértico, ya que a pesar de sus algodonados pasajes, también encontramos momentos de verdadera pesadez. Déjate llevar por el hechizo de SUPERMOON, no te arrepentirás.

Producido compuesto, escrito e interpretado por Vasilis Tsigkris. Grabado y mezclado por el propio Vasilis Tsigkris (Atenas 2019/2020) Masterización por John Tsiakopoulos en Mothstudio Productions. Diseño de portada por Dask Stc, Mandalas por Orge Kalodimas. Ilustración de Manster Design.

‘Sedna/open’ toma elementos folk para invitarnos a un viaje místico en el que la psicodelia nos arrulla con suaves melodías y un cierto aroma mediterráneo. La canción posee una espiritualidad innata con voces trascendentales y una bella armonía que se repite entre momentos en los que la banda engrosa su sonido haciéndolo todo más difuso. Una dualidad que se concreta con apacibles pasajes que dominan el tema y con esos momentos de pesadez. EL resultado es de lo más atrayente.

Como si se metieran en el alma de Yawning Man‘Sun is high’ se muestra con un sonido evocador de la soledad del desierto. Riffs arenosos entre bellos desarrollos de guitarras dejan paso a la entrada de la voz sobre bellas melodías. Hermosos pasajes que reflejan que estos chicos se toman su trabajo en serio. Estratificando su sonido con una cortina de nebulosas desérticas y dejando el primer plano a un sonido más seductor el corte ondula y serpentea por insondables espacios para la meditación

Poco se puede decir del contenido de un tema con el nombre de ‘Mantra’. Voces devocionales y una ambientación atmosférica van tejiendo un tema suave en el que se incrustan fuertes riffs ocasionales. Con pausa y manteniendo el misticismo, el tema transcurre con calma entre una difusa instrumentación en un segundo plano. Una característica que encontramos en muchos de los temas de este maravilloso trabajo. La canción nos invita a la reflexión como su propio nombre nos sugiere. Todo un mantra hechizante.

‘Manzanilla’se desarrolla en una ambientación oscura y melancólica manteniendo su aura psicodélica. Repitiendo su armonía, el corte parece más un interludio que una canción como tal. Sencillo, pero a la postre, intrascendente.

Desatando la fuerza entre ritmos kraut y una estela cósmica más propia de HAWKWIND‘Serpent spirit’ nos arrastra a un frenético viaje con registros vocales más alternativos. Alejado de la mística, SUPERMOON utiliza la vía rápida para atraparnos e invitarnos a un aquelarre en el que se vislumbran algunos elementos 70’s. entre ese espacio cósmico y Stoner nebuloso con una estela de fuzz intoxicante.

En ‘Mandala’ se produce una exploración heavy-psych de tintes trascendentales entre un sonido difuso contrarrestado por los registros vocales. Manteniendo esa espiritualidad el trance místico se adereza con un sonido cercano de a DEAD MEADOW. Psicodelia envolvente y narcótica con distintos niveles sonoros y momentos psicotrópicos en un bosque mágico e inquietante. Usando efectos y ecualizaciones vocales, las notas brotan en una explosión arenosa manteniendo la espiritualidad intrínseca en todo el álbum. El resultado es un caleidoscopio sonoro con múltiples matices y estratos sonoros que se complementan a la perfección.

Un sonido hueco aflora en una cortina sónica con alta concentración lisérgica en ‘The dome’. Chamánicos pasajes sonoros con elementos de psicodelia ortodoxa que serpentean en un nuevo trance místico en el que los alucinógenos parecen tener una alta presencia. Incorporando atrayentes melodías, consiguen contrarrestar el permanente sonido difuso que caracteriza la gran mayoría de las canciones.

Para el cierre, encontramos un tema profundo y relajante. ‘Moon rabbit’ el corte más largo del álbum con sus mas de ocho minutos, fluye lentamente entre delicados acordes con un sonido cristalino. A diferencia del resto de los temas, aquí no existen desarrollos nebulosos, sino que la pausa manda en la canción en todo su duración. Cálido y relajante, es el típico tema para disfrutar en la paz y sosiego del hogar con luz tenue. Sugerentes pasajes instrumentales habitan en una atmósfera oscura con ciertos tonos de melancolía para poner el broche de oro a un magnífica y atrayente debut.

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Reseña: STONE DEAD CROOKS.- ‘In ruins’

Desde Viena, el trío austriaco STONE DEAD CROOKS presentan su nuevo EP ‘IN RUINS’. Un trabajo totalmente grabado y producido por la banda en el que dejan patente su amor por el blues y la psicodelia. Uno de esos descubrimientos que de vez en cuando llegan a mis oídos y que bien merece sea promocionado por la calidad que atesoran sus cuatro temas. Sin noticias previas del trío, los austriacos han ido publicando singles y jams previamente a esta entrega. Enraizados en el heavy-blues de los primeros 70’s y adornándolo con crujientes riffs stoner hacen que sus canciones nos envuelvan en un halo de psicodelia ácida en la que el blues esta muy presente. Con muchos momentos en los que el legado de The Doors aparece, especialmente en el registro vocal de su cantante, pero que también los momentos de bandas como The Black Keys o sus paisanos The Heavy Minds vienen a mi cabeza. Su sonido primitivo es otro de los alicientes que encontramos en un trabajo oscuro y chamánico que sabe conjugar la calma con su innato sonido difuso. Esa crujiente línea de bajo es uno de los soportes principales del EP, pero la habilidad para insertar esos solos afilados y ácidos hacen que las canciones se enriquezcan para ofrecernos la mejor de una banda a la que debemos seguir para poder comprobar su evolución en futuras entregas.

STONE DEAD CROOKS son: Max Gärtner, Adrian Stelzl y Thomas Tobias.

‘Nothing of all’ parte con una cadencia lenta y pesada para llevarnos a un espacio en el que el crujiente bajo es seducido por pasajes de psicodelia chamánica en el que la voz juega un papel primordial. Con el blues en sus genes, el corte camina entre ecos más propios de los 70’s en una conjunción de lo viejo y lo nuevo de lo mas apetecible. Con un cierto tufillo Morrisiano en los registros vocales, su oscuridad latente se conjuga con un espacio de neo-psicodelia muy atractivo. La aparente pereza con la que se desarrolla el tema es precisamente uno de sus alicientes; el saber conjugar esos ritmos lentos con la pesadez sin caer en lo monótono resulta ser todo un aval.

Dando más vitalidad a su sonido, ‘Falling down’ sube las revoluciones entre vibrantes tambores y difusos rasgueos sin perder esa carencia doorsiana de su vocalista. En un escenario más propio de sus paisanos The Heavy Minds, el corte se desarrolla entre medios tiempos y guitarreos más propios de una banda de garage-blues impregnando sus notas en un halo lisérgico. Entre el humo cannabico el corte va oscilando sin perder su ritmo en ningún momento ni esa vocación retro que los austriacos dejan patente en su sonido.

If You Could Only See’ el tema más largo de todo el EP, hace crujir sus riffs en una cadencia lenta y mística. Los ecos de The Black Keys y la vocación doorsiana van creando un corte que apunta con explotar pero que se asienta en un espacio heavy-blues narcótico entre crujientes riffs combinados con solos afilados y una buena melodía. El corte combina los sonidos de finales de los sesenta con los ecos desérticos creando un espacio multidisciplinar en el que la psicodelia pesada se desarrolla en su hábitat. Sus tonos trascendentales nos llevan en volandas en una narrativa que va cambiando pero que siempre acaba regresando a su origen. Si bien el corte se desarrolla sobre una armonía que sirve de soporte, los austriacos tienen la habilidad de colorearlo con distintos giros que hacen que todo fluya.

Cerrando el trabajo ‘In ruins’ el tema que le da nombre vuelve a relatar un escenario en el que la noche parece ser la protagonista de una historia oscura. Creando ese sonido difuso con un bajo que parece vaya a quebrarse las plegarias chamánicas nos envuelven en un manto psicodélico. Pasajes netamente heavy-psych combinados con ecos desert-rock construyen un tema menos rítmico que no pierde el espíritu del trio a la ahora de construir sus canciones.

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