Reseña: TEMPLE FANG.- ‘Jerusalem​/​The Bridge’

A estas alturas debemos de tener pocas dudas de quienes son TEMPLE FANG, y que pueden ofrecernos en cada disco, porque son una garantía de calidad y de ‘viaje’ con cada una de sus libres canciones. Con su nuevo EP ‘JERUSALEM/THE BRIDGE’ lo corroboran una vez más. Si durante el último año TEMPLE FANG han sido una de las bandas que mas he visto, y que mas me han aportado, ahora vuelven a enamorarme con estas dos bellas canciones que llevan su seña de identidad grabada a fuego. Los holandeses son una de las mejores bandas del momento para embarcar con sus canciones a sus fieles en un siempre, gratificante viaje. Teniendo en todo momento presente que para ellos, lo sagrado es la música y su momento. Tras la entrada de su batería Egon el año pasado, decidieron continuar mirando hacia adelante en busca de nuevos caminos para expandir su creatividad musical. No anclándose en temas hechos, sus jams fluyen como el agua de un arroyo en primavera ladera abajo. Un flujo constante que se robustece con hipnóticos ritmos de vocación kraut, un espíritu espacial, y toneladas de psicotrópicos emanando de cada nota, de cada acorde, de esa maravillosa dupla de guitarras. Sin ningún genero de dudas, el cuarteto holandés, con cada nuevo álbum, con cada nuevo EP, sigue evolucionando hacia el infinito, porque cada una de sus nuevas canciones o jams, siempre mantienen el nivel de la anterior, o lo superan, como es este caso. Porque cada vez que componen una canción, ni ellos mismos saben por donde a discurrir, pero siempre, al final, el camino es el correcto. Esta frescura, hace que su música suene honesta, real, magnética, fluida, algo que se traduce en la belleza de unas canciones absolutamente magnéticas. Si eres amante de las vibraciones heavy-psych y no conoces a TEMPLE FANG, o estás muerto, o vives en el borde exterior de la Vía Láctea. Si eres de esos, corrige tu error, y ¡¡¡disfruta!!!

‘JERUSALEM/THE BRIDGE se lanza en una edición de 500 en vinilo negro, 300 a través de Electric Spark y 200 a través de Right on Mountain. Digital a través de Stickman. Habiendo sido producido, diseñado y mezclado por Sebastiaan Van Bijlevelt en Galloway Studio, Nijmegen, con Niek Manders como asistente. Masterizado por Alex McCollaugh en True East Mastering, Nashville con un arte de portada y diseño obra de Right On Mountain.
TEMPLE FANG son:
Dennis Duijnhouwer: voz, bajo
Jevin de Groot: voz, guitarra
Ivy van der Veer: guitarra, piano
Egon Loosveldt: batería

‘Jerusalem’ nos sume en una marmita mágica en la que acordes borbotean en una larga introducción. Impulsado por ritmos kraut el corte eclosiona con poderosos riffs heavy-psych construyendo una densa atmósfera. Un sonido incisivo y perturbador que nos taladra el cerebro antes de que la voz de Dennis aporte a la canción sonidos más propios de los 70’s. Una canción contundente y pesada, pero con las habituales dosis de psicodelia que la banda nos tiene acostumbrados. Un ritmo ondulante que explora una densa atmósfera humeante con ramalazos de hard-psych de alto nivel. Una canción de alto voltaje psicotrópico, pero con unas entrañas robustas y sólidas. Entre líneas se puede entrever retazos floydianos cuando el corte relaja su intensidad. Aquí una dulce y magnética línea de bajo se apodera de nosotros con sigilo. La banda consigue llevar el tempo de la canción en volandas haciendo que los desniveles no sean apreciables para el oyente, un oyente que a buen seguro se sentirá plácido en su poltrona auditiva. Los diez minutos de la canción permiten que ésta pase por distintas etapas y escenario, con una primera parte más contundente, una parte central más suave y un epílogo en el que retoma casi el punto de partida. Eso sí, siempre con un poder hipnótico mayúsculo. Nacida casi de la improvisación, la canción fue grabada en una toma

En contraposición y poniéndose del lado justo para equilibrar la balanza, ‘The bridge’, muestra al cuarteto más experimental y lisérgico si cabe. Repitiendo los acordes una y otra vez, el tema se desarrolla en plácidos pasajes de guitarra que aportan sosiego. Casi susurrando, la canción ve manar la angelical voz de Jevin acariciando nuestros oídos entre lentos y delicados acordes. Así nos vemos envueltos en un celestial escenario en la que podemos relajarlos y dejar que nuestra mente se expanda. Intensos y profundos, los pasajes vocales van elevándose para mostrarse más desgarradores. Esto es el espacio en el que TEMPLE FANG se siente como pez en el agua, para poder ofrecer lo mejor de si mismos. Hermosas melodías sobrevuelan en un baile liviano y y gratificante. A estas alturas debemos de tener pocas dudas de quienes son TEMPLE FANG, y que pueden ofrecernos en cada disco, porque son una garantía de calidad y de ‘viaje’ con cada una de sus libres canciones. ‘The brige’ es una canción que se cocina a fuego lento, como hacían nuestras abuelas con sus sabrosos guisos tiempos atrás. En esta ocasión no estamos ante un plato culinario, y no es un gozo para nuestro gusto, sino que es el oído, el sentido que disfruta, ya que la canción mantiene en todo momento la tensión. Se trata de una canción que la banda había estado dando vueltas hace tiempo, procedente de la época de su álbum ‘TEMPLE FANG’, y que ahora a sido terminada con suma maestría.

Temple Fang

Electric Spark

Right On Mountain

Reseña: FREEDOM HAWK.- ‘Take all you can’

El cuarteto de Virginia Beach regresa con más confianza que nunca y ofrece su esfuerzo más sincero hasta la fecha, derramando sus corazones en cada latido y nota de las nueve canciones de su nuevo álbum ‘TAKE ALL YOU CAN’. La promo que recibí decía: ‘Imagina a Ozzy Osbourne estrellándose en una fiesta de generadores con Fu Manchu en la costa de Virginia Beach. Lo tienes: un álbum proto-pesado divertido y de sonido cálido con suficiente combustible para que dure años’. Palabras sumamente acertadas que bien definen su espíritu, pero son muchos más los alicientes para sumergirte en su escucha. Alejados de propuestas estereotipadas, FREEDOM HAWK, dejan patente su talento en un álbum con un gran cariz melódico, pero con un corazón primitivo. Sus vibraciones de proto-metal herederas de los primeros Sabbath, están marcadas por el registro vocal de su cantante T.R. Morton y su similitud con Ozzy Osbourne, pero no se quedan ahí. Las atmósferas retro se enriquecen con golpes de hard-rock acido de los 70’s y con arrebatos de heavy-rock 80’s. Un cóctel único, pero sumamente apetecible en el que la psicodelia tiene su parcela de protagonismo. Sin duda, un trabajo fresco que hace que cada canción ondule constantemente entre subidas y bajadas de intensidad, haciendo que nada resulte monótono.  Sin duda un álbum oscuro, pero sumamente refrescante en su presentación que recoge todos elementos que un verdadero amante de los sonidos pesados de inspiración retro puede esperar. Una forma única de crear canciones inspirándose en sus experiencias que solo podían provenir de vivir cerca del océano, hablando de ese estilo de vida y evocando imágenes del cálido sol, cabalgando las olas, navegando con la capota abierta y festejando en la playa. 

‘TAKE ALL YOU CAN’ está disponible a través de Ripple Music

FREEDOM HAWK son:

TR Morton : voz y guitarra  Lenny
Hines : batería
Mark Cave : bajo
Brendan O’Neill : guitarra

‘Age Of The Idiot’ rezuma riffs de alto octanaje adornados con una conmovedora voz etérea destilando atractivas melodías. Estribillos pegadizos que no te podrás sacar de la cabeza. Heavy-rock con reminiscencias Sabbathicas especialmente en el registro vocal. El tema ondula entre distintas influencias estilísticas sin perder su verdadera esencia.

Por la senda del proto-metal de los primeros 70’s, ‘Take All You Can’ recupera esos vestigios Sabbath para componer una canción llena de gancho. Riffs oscuros que golpean constantemente entre ondulantes ritmos de vocación retro. Su sonido heavy-rock se enriquece con las cuidadas melodías voces y un ritmo trepidante del que afloran solos asesinos.  Toda una cabalgata de rock ocultista lleno de vitalidad.

En un tono más pausado ‘We All Need Rock N’ Roll’ parece beber del manantial del blues y el rock clásico de los 70’s en otro brillante episodio sonoro. Con una roma campestre, la banda construye un tema contenido en el que no faltan buenos solos de guitarra bajo una sencilla melodía. Eso no impide que la cabra tire al monte y los riffs retro se vuelvan más turbios y contundentes a medida que la canción avanza.

Seize The Day’ parte de susurrantes pasajes en los que la psicodelia hace acto de presencia. El lado más calmado de FREEDOM HAWK refleja a una banda que sabe manejarse bien en diferentes registros. El corte ondula con bajas y subidas de intensidad con un resultado brillante.

Con energías renovadas ‘Never To Return’ arde entre riffs difusos y poderoso tambores bajo un escenario heavy-rock y voces evocadoras del legado de Ozzy, algo presente en gran parte de las canciones. Nuevamente construyendo el corte a partir de un riff, se sencilla estructura se desarrolla con el suficiente atractivo como para caer rendido a sus pies.

Sin salirse del guion From The Inside Out’ navega entre aguas retro con ecos de Kadavar y su canción ‘The old man’ en su riff principal. Coros y estribillos pegadizos, completan otra canción divertida y llena de dinamismo con un inequívoco sabor a proto-metal 70’s y con la sombra de Sabbath en el horizonte.  

‘Skies So Blue’ se mantiene explorando esos sonidos más propios de los 70’s. Con una guitarra afilada y una armonía difusa y pesada, la canción ondula a toda velocidad por territorios hard & heavy sin complejos, pero también es capaz de poner la pausa con pasajes atractivos y contagiosos para el oyente. El tema se adorna con unas pinceladas blues.  

En una atmósfera humeante el blues lisérgico hace acto de presencia en la entrada de ‘Comin’ Home’. Pero estos chicos tienen muchas inquietudes y en lugar de ceñirse al guion, insertan golpes de heavy-rock en un corte que se sustenta en pasados pasajes de plácida psicodelia con reminiscencias de blues ye incluso algún elemento progresivo. Uno de los cortes más narcóticos del álbum, que demuestra que FREEDOM HAWK saben cambiar el registro, y hacerlo con solvencia. El tema se encabrita en su parte final, con diabólicos pasajes de tintes retros ejecutados a un frenético ritmo. Aquí, los ecos Sabbath vuelven a aparecer en la voz.

Como broche final ‘Desert song’, mantiene las revoluciones bajas entre el envolvente sonido del órgano vintage y hermosos pasajes psico-progresivos más propios de los 70’s. Un corte de gran magnetismo en el que la banda de Virginia mira más que nunca al pasado con un sonido retro auspiciado por una magnífica melodía.  

FREEDOM HAWK:
WebsiteFacebookBandcampInstagramSpotify

RIPPLE MUSIC:
WebsiteFacebookBandcampInstagram

Reseña: COLOUR HAZE.- ‘Sacred’

La publicación de un nuevo álbum de COLOUR HAZE, siempre es una buena notica, pero si además contiene unas canciones tan geniales como las de ‘SACRED’, la alegría se convierte en fiesta para los sentidos. Había algunas dudas de cómo afectaría al sonido de la banda la partida de su bajista Philipp, pero el 14º álbum de los de Munich, nos confirma que COLOUR HAZE, siguen siendo los mismos. Con más de 25 años de existencia, la banda sigue manteniendo intacta su esencia, pero a su vez, no deja de explorar nuevos caminos sonoros para no caer en la monotonía. En este nuevo álbum hay de ambas cosas, canciones que suenan a COLOUR HAZE sin ninguna duda y otras en las que las fronteras del sonido de la banda continúa expandiéndose. Combinando paisajes ensoñadores de psicodelia pesada, las canciones cuentan con momentos más propios del rock progresivo de los 70’s, pero también con riffs que crujen al más puro estilo stoner. Sin duda un arco iris multicolor en el que la magia aflora cuando menos te lo esperas.  Sus estructuras cambiantes, ondulan entre suaves y gratificantes pasajes llenos de belleza, con momentos de exploración en los que la banda aporta elementos exóticos y golpes de auténtica pesadez. El resultado es un fascinante álbum que gratificará a sus más fieles seguidores. Entre todos estos alicientes, afloran pasajes en los que el sonido mira de reojo a complejas estructuras jazz, algo que se conjuga con pasajes más progresivos y empíricos. Toda la versatilidad sonora se manifiesta con momentos comedidos, en los que las melodías vocales de Stefan ponen la guinda. Estaremos de acuerdo que Stefan no es el mejor cantante del mundo, pero su carisma y la capacidad para trasmitir no solo con su guitarra, sino con su aterciopelada y susurrante voz, es un plus que compensa sobradamente sus posibles carencias. Esto hace que todo resulte más reconocible y cercano para el oyente.  Cualquiera que piense que todo el hilo argumental del álbum es lineal, pronto se dará cuenta de que la realidad es otra. Porque a pesar de los numerosos y fascinantes pasajes psicodélicos presididos por la calma, también encontramos momentos en los COLOUR HAZE nos sume en el caos. En cualquier caso, el poder y calidad de la banda está a prueba de toda duda. COLOUR HAZE mas de dos décadas después, siguen siendo un referente dentro de la escena heavy-psych, y espero, que por muchos años más continúen ofreciéndonos trabajos tan maravillosos como este ‘SACRED’.  

COLOUR HAZE son: Manfred Merwald (batería), Mario Oberpucher (bajo), Jan Faszbender (sintetizador, órgano y piano eléctrico) y Stefan Koglek (guitarra y voz). ‘SACRED’ se grabó vivo en Clouds Hill, (Hamburgo) por Willi Dammeier, en octubre de 2021 y abril de 2022. Coros en ‘In All You Are’ a cargo de Julia Rutigliano. Sobregrabaciones, mezcla y masterización realizadas en Color Haze Studio, por Stefan Koglek. Todas las canciones escritas por Color Haze. Letras de Stefan Koglek 2020/2022. Ilustraciones luminosas de Sara Koncilja. Toda la producción analógica de Stefan Koglek 2022, estando disponible vía Elektrohasch.

Evocando sus raíces, la suave introducción de ‘Turquoise’, nos enseña en camino por ese mundo mágico en el que tan bien se siente COLOUR HAZE. Dos minutos de balsámica pausa para comenzar una cadente travesía plagada de elementos progresivos gracias al órgano y sintetizadores. La comunión con los acordes de guitarra va armando el tema lentamente por las habituales atmósferas oníricas de los alemanes.  Los reyes de los sonidos heavy-psych mantienen la creatividad intacta como demuestra esta bella y mágica canción que lleva su sello de identidad, pero que a la vez ofrece momentos novedosos.

Tras los siete minutos de paseo por el Jardín del Edén, todo se vuelve más pesado en ‘Goldmine’. Aquí el buen trabajo que ofrece su nuevo bajista Mario puede disipar las dudas sobre la marcha de Phillip. Riffs crujientes y un sonido denso y humeante se apodera del corte, mientras las bellas armonías de Stefan afloran con delicadeza entre esa espesa bruma. Con un ritmo más dinámico el corte se eleva con la particular del guitarrista. Ondulando entre lo liviano y lo pesado la canción muestra a COLOUR HAZE en su esencia. Un brusco cambio en la melodía hace que la canción mire a un espacio más experimental en el que las embestidas de pesadez van y vienen. Manteniendo la intensidad, los muniqueses dejan claro que siguen siendo una banda pesada.

‘Idiologigi’, supone un espacio para la experimentación. Repetitivos acordes se embadurnan con riffs que van y vienen cambiando su fisonomía sobre una estructura instrumental con un cierto carácter hipnótico. Creando una atmósfera psico-progresiva, la canción se convierte en una jam en la que cada músico tiene su momento de protagonismo. Mostrándose por momentos caótica, consiguen hacer que las piezas encajen. Melodías progresivas y un aroma a 70’s aflora tras el shock inicial. Avanzando a trompicones, el corte cuenta con monolíticos riffs que mutan su fisonomía en un constante giro argumental. Abarcando un amplio espectro estilístico, el corte coquetea incluso con el jazz por momentos. Toda una Torre de Babel de sonidos y ritmos, que se amontonan unos encima de otros creando un espacio anárquico de gran atractivo.

Los efectos cósmicos nos introducen en ‘Avatar’. La etérea voz de Stefan nos susurra llevándonos a un espacio mágico con el sello de identidad de COLOUR HAZE. Con un hipnótico ritmo y elementos más propio de MOTORPSYCHO, el tema va absorbiendo al oyente entre solos ensoñadores y riffs gruesos. Melodías psico-progresivas se asoman a la luz en tonos joviales impulsadas por exóticos vientos psicodélicos. Por momentos aterciopelado y místico, por momentos poderoso y fiestero. Esta combinación funciona con una cierta mirada al pasado y a los sonidos hard-rock de los 70’s.  

En tonos acústicos ‘1.5 degrees’ se erige como un extraño interludio coloreado por tonos de jazz y sonidos tradicionales llegados de oriente. Sin duda un corte que puede descolocar, pero del que también pueden sacarse gratificantes matices. Emanado gruesos sonidos, los ritmos parecen salir de herramientas mas que de instrumentos.

Embarcándonos en un viaje a través del cosmos ‘See the fools’ nos devuelve a la psicodelia ensoñadora. Suave en su melodía y con un cadente ritmo, la canción explora bellas atmósferas heavy-psych a las que la banda nos tiene acostumbrados. La mejor versión de COLOUR HAZE aflora en un corte con un a línea de bajo llena de magnetismo y hermosos solos de guitarra. Envuelto en un halo místico la canción puede hacernos flotar en un mágico sueño. En su segunda mitad, la entrada de los teclados aporta un tono más progresivo. Un ambiente algo vintage, pero completamente fascinante. Entre tonos nostálgicos se suceden bellos pasajes melódicos que hacen que caiga rendido a sus pies. Magistral. Si alguien dudaba de Colour Haze, aquí tiene la prueba de que siguen siendo una banda única.

Como cierre, la impresionante ‘In all you are’ contiene un vibrante ritmo y estribillos mas propios de la west-coast, entre desarrollos psicodélicos que vuelven a mostrar pasajes exóticos. Una canción colorista que rezuma optimismos en cada estrofa y en cada nota. Nuevamente con aroma vintage COLOUR HAZE se reinventan en un nuevo y fascinante capítulo de su ya larga biografía. Una banda que continúa mirando hacia adelante sin perder su esencia y personalidad. El carácter progresivo de alguna de las partes de la canción lo corroboran nuevamente. Sin darnos cuenta lo que empezó como una suave brisa, acaba convirtiéndose en una tormenta sónica. Un final épico que está a la altura de un álbum magistral.

Colour Haze

Colour Haze website

Reseña: CACHEMIRA.-‘Ambos mundos’

Tras el anuncio de la vuelta a la actividad CACHEMIRA, con la incorporación de la ex- Mothercrow, Claudia al bajo y voz, mi curiosidad por conocer como se acoplaba a la banda era máxima. El verano pasado tuve la oportunidad de ver a la banda en unos de los primeros conciertos que dieron con esta nueva formación en el festival francés Volcano Sessions, y quien me iba a decir entonces que una de mis fotos iba a ser la portada de ‘AMBOS MUNDOS’ (gracias, chicos). En aquel concierto las canciones todavía estaban en proceso ser arregladas, pero ahora que por fin ven la luz, se muestran esplendorosas. Porque ‘AMBOS MUNDOS’ es un álbum salvaje, ardiente y lleno de energía. Una energía que bebe del rock ácido de finales de los 60’s y que se refleja en ocho canciones superlativas de rock crudo y primitivo, envueltas en una inigualable atmósfera vintage. Sustentadas básicamente en el blues y en la psicodelia Hendrixiana, el aporte tanto a la voz como al bajo de Claudia, es fundamental, y a la postre, acaba enriqueciendo el sonido que vio nacer a CACHEMIRA dándole un plus de calidad. De todos es conocida la destreza de Gastón a las seis cuerdas, o la de Alex a las baquetas, pero ese torrente vocal es algo novedoso y sumamente gratificante. Canciones de alto octanaje que crean una bacanal psicotrópica con momentos en los que a base de blues desgarrador, atrapan al oyente. Ritmos coloristas y contagiosos, estribillos pegadizos, solos asesinos, ‘AMBOS MUNDOS’ es todo un catálogo de sonidos de los 70’s en su mejor versión. Cualquiera podría pensar que estamos ante una banda retro más, pero no, estos chicos nacieron en una década equivocada, pero sus genes musicales siguen viviendo el pasado, un pasado glorioso que se reactualiza con álbumes como este. Decir que ‘AMBOS MUNDOS’ estará entre los mejores discos del año, no es ninguna quimera, ya que la solidez y calidad de sus canciones, así como la versatilidad que cada una de ellas nos ofrece, lo hará merecedor de tal honor. Se admiten apuestas…. Como tantos otros álbumes publicados ultimamente, es un atractivo regalo que la pandemia nos ha traído, un periodo que dentro de unos años, recordaremos como sumamente productivo. Si te gustan JIMI HENDRIX, JANIS JOPLIN o bandas contemporáneas como BLUES PILLS o RADIO MOSCOW, ‘AMBOS MUNDOS’ es tu álbum. Una gratificante orgía sonora llena de ritmos trepidantes, momentos vocales conmovedores, acidez corrosiva, y las dosis justas de pesadez. Todo un torrente sonoro que se precipita llevando las aguas del rock más salvaje a través de meandros en los que la banda deja reposar su vigor para ofrecernos pasajes ácidos de psicodelia, de soul, de blues, bajo un cielo vintage. CACHEMIRA están de vuelta, y llegan en plena forma, con las alforjas cargadas de Rock en estado puro, sin aditivos. Ponte los pantalones campana, las flores en pelo y disfruta de esta fiesta vintage.

‘AMBOS MUNDOS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

CACHEMIRA son:
Claudia González Diaz – bajo y voces
Gastón Lainé – guitarra y coros
Alejandro Carmona Blanco – batería y percusión

En ‘AMBOS MUNDOS’ han colaborado Alexandre Sánchez Miralles (Saturna) – Guitarra en los tracks 1,3, Camille Goellaen (Moundrag) Órgano, Colin Goellaen (Moundrag) Congas en el track 1 y LG Valeta (77 ́) – Guitarra española en el track 8

El álbum fue grabado y mezclado por Baptiste Gautier Lorenzo durante la primavera de 2021 en las afueras de Rennes, masterización de Claudio »Pisi» Gruer en Pisistudio y cuenta con una obra de arte de Matt Wilkins (Matt Sabbath) sobre una fotografía de Denpafuzz.

‘Don’t Look Back (To The Fire)’ nos introduce en el álbum a golpe de wah wah y el poder del acompañamiento del órgano vintage. Ecos del pasado y una vibración flower-power se apodera del tema inmediatamente. La voz de Claudia aporta un amplio arco iris a la canción. Una dualidad entre la dulzura y la garra, que hace que la canción oscile en su intensidad. Desprendiendo un inequívoco aroma a 70’s el tema ondula entre variopintos ritmos siempre con un único propósito. Blues, psicodelia y rudos riffs de puro hard-rock se unen a esta fiesta colorista llena de fuerza.

Los sonidos retro persisten en ‘Keep an Eye On Me’. Aquí el blues y soul parecen hacerse un hueco buscando el protagonismo de otra canción llena de fuerza. Impulsado por los fuertes tambores la canción deja aflorar solos asesinos y una robustez a prueba de bombas. Su ritmo contagioso y vertiginoso contrasta con esas melodías vocales que optan por una aparente pausa. El tema evoluciona hasta sumirnos en una bacanal diabólica de sonidos vintage, enriquecidos con pinceladas de ese órgano retro.

Los chicos de CACHEMIRA tienen devoción por los sonidos vintage nacidos a finales de los años 60’s en la soleada California, y eso queda patente en canciones como ‘Future’s sight’. La guitarra evocando a Hendrix en una pleitesía permanente, los ritmos coloristas que invitan al baile y la voz y potencia que Claudia aporta a la banda quedan una vez más patentes en esta canción. Pinceladas blues y un sonido ácido que penetra en las terminaciones sensoriales del oyente son armas suficientes para caer rendido a sus pies. Si a eso unes unos estribillos y coros sugerentes, así como esas pinceladas que aporta el órgano, la bacanal sónica está servida.

La desgarradora ‘Dirty roads’ nos insufla energía suficiente para bailar hasta el amanecer. La cadencia rítmica y sus tonos soul, blues y funk, son elementos suficientes para caer rendido a sus pies. Si vas a organizar una fiesta retro, aquí tienes la banda sonora perfecta, JANIS, HENDRIX y un espíritu indomable, son suficientes argumentos para el éxito. Una canción pegadiza que una vez que la escuches, no podrán sacártela de tu cabeza. Como guinda, el tema contiene algún destacable pasaje psicodélico.

 Con un título como ‘Mujer Vudú’ y tratándose de CACHEMIRA, el contenido de sus surcos parece evidente. Saca la bolsa de sustancias psicotrópicas y déjate llevar por esos pesados y contagiosos ritmos. Blues ácido cantado en español con la suficiente temperatura como para dejarte exhausto. Si al principio hablaba del aporte de Claudia a la banda, aquí queda patente este. Una voz poderosa voz y un bajo tremendo, dan solidez al clásico sonido ácido que vio nacer a los barceloneses. Un torbellino aturdidor que acaba convirtiéndose en otra auténtica orgía sónica llena de fuerza y garra.

‘Get Out (Date la Vuelta)’ nos arrolla con toda fuerza indómita.Ejecutada a un ritmo vertiginoso, el tema nos vence a las primeras de cambio. Blues desgarrado, hard-rock y psicodelia lisérgica son los ingredientes que se agitan en esta coctelera perturbadora. Su sonido ortodoxo de tintes retro, no es obstáculo para este torrente sonoro serpentee en mil meandros entre solos asesinos y tambores atronadores. Nuevamente creando la atmósfera vintage, las pinceladas del órgano parecen apaciguar la vibrante energía contenida en cada nota. Otro tema salvaje.

De nuevo la pleitesía a Hendrix está servida en ‘Coast to coast’, otra canción vibrante que contagia su ritmo haciendo que sea imposible permanecer en reposo. En esta ocasión, por la vía rápida, la banda liquida el corte en poco mas de dos minutos. Directos a la yugular.

Con el tema de cierre y que da nombre al álbum, rompen la dinámica de canciones cortas. ‘Ambos Mundos’ es la vía de escape de CACHEMIRA para dejar aflorar su creatividad sin ponerse ningún límite. Casi con una estructura de jam, los instrumentos juegan sus propias bazas independientes los unos de los otros. Heavy-psych en estado puro bajo ritmos tribales y fuertes dosis de psicotrópicos crean esta especie de suite en la que los repetitivos estribillos aportan un tono trascendental e incluso con una inclinación progresiva. Sorprendiendo al oyente con acordes de guitarra española y un cierto tono andaluz, la banda rompe las barreras para enriquecer su sonido clásico.  Estas vibraciones arrastran los coros a un entorno casi flamenco antes de la explosión psicodélica que sustenta el corte. Una canción diferente que a buen seguro pillará desprevenido a mas de un uno por el camino que toma su sonido.

·CACHEMIRA·

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: BIRTH.- ‘Born’

CAMEL, KING CRIMSON, YES, PINK PLOYD, RENAISSANCE, ATOMIC ROOSTER, VAN DER GRAAF GENERATOR, BARCLEY JAMES HARVEST y tantos otros, son nombres sagrados de la escena de los 70’s que te vendrán a la cabeza cuando escuches ‘BORN’, el primer álbum de los californianos BIRTH. Ya os avisaba hace unos meses cuando publicaron su primer single, que algo superlativo estaba por llegar, y ahora, ya está aquí. Mis vaticinios parece que se han cumplido, con un álbum digno de ser enmarcado como uno de los mejores trabajos progresivos de vocación retro. Si la escena psicodélica californiana se ha caracterizado por su versatilidad y creatividad, estos veteranos de la misma y miembros de bandas como ASTRA, PSICOMAGIA, RADIO MOSCOW, JOY, MONARCH…. deciden tomar la senda progresiva sin ningún tipo de rubor, para invitarnos a un viaje a las entrañas del hard-progresivo de los 70’s. ‘BORN’ es un álbum que bien podría haberse creado en mitad de esa década prodigiosa, pero su sonido vintage, va mas allá y contiene brillantes momentos psicodélicos también con arreglos netamente contemporáneos. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en otras ocasiones, el bosque, nos impide ver los árboles por si mismos. Aquí estos talentosos músicos parecen rendir su particular tributo a esas vibraciones que coquetean con el clasicismo, con el jazz, pero que mantienen ese espíritu rockero. Sustentadas en el sonido del órgano hammond, mellotrón y sintetizadores, las canciones encuentran un espacio para vibrantes solos de guitarra, pero también para un mar de melodías de ensueño con las que consiguen un efecto balsámico para el oyente. La estructura del álbum parece disponerse en los partes, una primera en la que se cuidan más los detalles melódicos, y una segunda, en la que las canciones se tornan más experimentales e incluso oscuras. ‘BORN’ está llamado a ocupar los lugares de honor en las lista de final de año, porque la calidad de surcos está a prueba de toda duda. Si todavía no los conoces, dale al play, no te arrepentirás. Como siempre digo cuando hablo de una banda nueva, deja que tu mente se abra y sal de la zona de confort, porque en ‘BORN’ vas a encontrar otra estancia tan agradable y confortable como la que te proporcionan tus bandas de siempre. Arriesga y escucha, este álbum lo merece.

BIRTH: Conor Riley (voces, sintetizador, piano eléctrico, guitarra acústica, órgano, guitarra), Brian Ellis (guitarra, piano eléctrico y percusión), Trevor Mast (bajo), Paul Marrone (batería).

‘BORN’ está disponible vía Bad Omen Records.

‘Born’ se sustenta en fuertes desarrollos hard-prog con un notable protagonismo del órgano vintage de Conor Riley. Con un aura sinfónica envolviendo la atmósfera, la canción evoca momentos de mediados de los 70’s, donde los grandes dinosaurios de rock progresivo reinaban. Con una vibración mas propia de Camel o incluso con momentos Atomic Rooster, la guitarra, con sus bellos pasajes empíricos, nos saca de las fauces de los sonidos progresivos para a portar un tono más psicodélico. El resultado es esperanzador.

Con un fantástico uso de las melodías, ‘Descending us’ mantiene ese espíritu melancólico entre una dualidad de guitarra y órgano perfectamente tejida. Mientras, los implacables tambores impulsan el corte en sus momentos más intensos. Pero si algo tiene ‘Descending’ es una voz cálida, susurrante y completamente hechizante que nos sume por momentos en la melancolía. Pero BIRTH se las ingenia para sacarnos de ahí con un arrebato de fuerza más propio de Deep Purple. Una conjunción psico-progresiva que atrapa fácilmente al oyente en una montaña rusa de emociones. Bellos pasajes instrumentales completan este hermoso tema que bien podría definir el espíritu del álbum. Ardiente y balsámico a la vez, el corte guarda un equilibrio que lo eleva al olimpo psico-progresivo contemporáneo.

Erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘For yesterday’, con sus cerca de diez minutos, crea un espacio de relajación con hermosos pasajes de guitarra y unas voces conmovedoras. Una vibración floydiana, y bellos momentos más propios de Camel (el tono general del álbum me evoca a estos últimos) se complementan con aterciopeladas voces y un flujo que se eleva hacia ese entorno vintage en el que habita la totalidad del álbum. Sería fácil de ubicar esto como una canción creada hace cincuenta años y no en pleno siglo XXI. De ahí su gran atractivo, música con arreglos contemporáneos, pero firmemente enraizada en la década dorada del rock. Una calma gratificante que consigue un efecto balsámico sobre el oyente, pero que, en sus entrañas, contiene una complejidad al alcance de pocos. Una canción llena de épica que prefiere centrarse en los momentos de pausa, sin que ello signifique que no contenga algún golpe de fuerza entre sus delicadas y maravillosas armonías. El tema es el eje central de un álbum superlativo que esconde brillantes momentos rebosantes de belleza.

‘Cosmic tears’ nos hace despertar del gratificante sueño del corte anterior. Un ritmo más trepidante, pasajes de órgano ceremonial y una guitarra más ácida, van tomando con discreción una senda que nos lleva momentos de jazz-rock, mientras los instrumentos parecen alborotarse y tomar su propio camino.  Si en las canciones anteriores había un predominio de los teclados, aquí, la guitarra se erige como protagonista de un relato mas intenso e incluso oscuro. La delicadeza de las melodías de las primeras canciones se vez alteradas con momentos de hard-progresivo algo más inquietantes y experimentales con una sensación de cierto caos en los momentos en los que la banda se pone en modo jam.

 Con una apertura susurrante ‘Another time’ se desarrolla en una oscura y por momentos inquietante atmósfera de puro hard-prog con inclinaciones King Crimson. La alternancia de pasajes suaves con momentos más intensos constituye la base de una canción que contiene todos los elementos que cualquier fan de rock progresivo más ortodoxo sabrá apreciar. Cabalgatas épicas en contraposición con balsámicos pasajes conforman el hilo central de otro brillante corte compuesto a la vieja usanza. Para cerrar el álbum la banda en ‘Long way down’ escoge ese camino abierto por King Crimson para su desarrollo. Aquí no faltan los momentos de pausa, pero se siente que la banda decide experimentar con distintas armonías en un bosque psico-progresivo al alcance de pocos. Solo ácidos de guitarra y un fornido cuerpo progresivo se van alternando entre sus altas voces. Piensa por momentos en ‘21st Century Schizoid Man’ con melodías más propias de Greg Lake y posiblemente encontraras el punto en el que BIRTH nos sitúa.

BIRTH

Bad Omen Records