«EYE THE TIDE» supone un paseo por la oscuridad de mano de los polacos SPACESLUG.
Seguramente estamos ante su album más brillante hasta el momento. Usando la psicodelia pesada como pincel, describen, bajo brumas inquietantes, un viaje por las tinieblas del doom, en el que la calma tensa, preside el espíritu de los temas.
Usando por momentos, voces que resucitan de ultratumba, para más tarde coquetear con siluetas post-rock para seducirnos y anestesiarnos en sus penumbras.
Vibraciones espaciales que se convierten en pegajosos lodos en un descenso a las profundidades, haciendo temblar las entrañás de la tierra.
Una épica monumental que retruena en nuestros oidos con una solidez a prueba de bombas de neutrones. A su vez, son capacez de recrear bellas melodías confirmando que las reglas no existen para ellos. Tres voces usadas en atmósferas y registros distintos según el clima que desean generar.
Acordes y riffs que fluyen con libertad desde lo más profundo del talento del trio. Un disco superlativo dentro de la escena psyco-doom. bien podemos decir, que SPACESLUG teje su propio tapiz sonoro, con hilos de seda que si bien, son de colores frios y oscuros, llevan puntadas de color para hacer su sonido mucho más diverso y particular.
Tres largos años hemos tenido que esperar para tener nuevo material de los daneses GRUSOM, pero la espera ha merecido completamente la pena. GRUSOM «II» ya está aquí via Kozmik Artifactz, para deleite de los que nos vimos sorprendidos y maravillados con su aclamado debut.
A modo de secuela, siguen estando presentes los sonidos hard-rock setenteros de tintes progresivos, así como la oscuridad lisérgica con tonos grises en sus voces y órgano. A través de sus letras oscuras, GRUSOMcrea un universo de sonido, donde la vida y la muerte se exploran a través de cuentos sombríos. Las guitarras en duelo, la suavidad del órgano y la ejecución musical consumada crearán el escenario para que tu mente divague.
Los acentos vintage mostrados en su debut, aparecen intactos en temas como «Don’t be afraid». El órgano señalando el camino a seguir, como un bajo de tinte stoner retro, y esa voz, que voz!!! Nicolaj Hoffmann Jul posee un privilegiado registro con el que logra transmitir la complejidad y oscuridad que relatan las letras de la banda. Muerte y miedo que están presentes. Por momentos, cercano a uno de mis cantantes favoritos, que no es otro que Jim Morrison, pero a la vez dotando a los temas de una melancolía contagiosa. Sobre una base rítmica que se repite con aciertoe, GRUSOM va modulando un tema de hard progresivo que podría recordarnos a los mejores GRAVEYARD, con órgano incorporado.
La verdad es que no termino de entender que catalogen su música como heavy-rock, o como metal, pero bueno, eso de las etiquetas es otra historia. La versatilidad de la banda hace que roce esos ecos hard & heavy.
La evocación de pasados tiempos de gloria y la añoranza y tristeza descrita en «Peace of Mind» resultan reconfortantes. El sexteto, desde el sosiego, pero sobre todo desde la intensidad y el desgarro, con esa dualidad de órgano y guitarra, consigue crear una pieza de proporciones majestuosas. Hard-progresivo de una magnitud y profundidad grandiosa. Uno de los temas mas destacados de un disco en el que es difícil elegir.
Con un inicio en el que caben los acordes arábigos arropando la melancolía, «Skeletons»consigue unir la vocación oriental de su guitarra con lo pastoral de su órgano. Generando una densidad que es quebrada por momentos de oscuridad en la que los ecos psico-progresivos se apoderan del tema, haciéndose que se disipen los sonidos del este. ¿Te imaginas a Deep Purple haciendo rock andaluz?. Una desorbitada fuerza vocal, con los desgarros habituales en los que no faltan los ecos Sabbathicos.
Lúgubres momentos que parten de la melancolía encontramos en «Vagn Op». Partiendo de sosegados acordes acústicos el tema va adquiriendo intensidad. Una evolución desgarradora y oscura que mantiene la tónica del resto de los temas. GRUSOM hace del desasosiego su bandera, en esta ocasión prescindiendo del inglés para usar su lengua materna, el danés. el hipnótico órgano de Peter Portner hace el resto.
Siguiendo esquemas más tradicionales de hard & heavy, «Embers»es el corte más dinámico de esta segunda entrega GRUSOM.
El cadente ritmo de «Dead end valley» nos devuelve a territorios a los setenta. Un tema equilibrado a la vez que oscila entre sus acordes, En esta ocasión, sin grandes artificios consiguen otro corte efectivo.
LLegados a este punto y solo con un tema por delante, la conclusión de que GRUSOM está en la cima de las bandas danesas de la actualidad no tiene mucho margen de duda. Una banda que consigue transmitir sensaciones y sentimientos con esta facilidad siempre es gratificante.
«Cursed from birth»cierra esta maravilla llegada desde la parte mas meridional de Dinamarca, Con la sensación de que el mar está cerca, su guitarra y el omnipresente órgano se abren a las luces entre la niebla. Otro desgarrado corte que se va intensificando en su navegar por las aguas del retro-rock más brillante. Una maravilla mas de este «II».
GRUSOM está compuesto por Nicolaj Hoffmann Jul(voces), Jakob Kaae(batería), Dennis Warburg(guitarra), Thomas Ulrik (guitarra) Søren Olesen (bajo) Peter Portner(teclados).
CIRCLE OF THE SUNes el nuevo proyecto de Daniel Sax, batería de COSMIC FALL. Ejecutando él todos los instrumentos, JAMS OF INNER PERCEPTION supone una exploración de sonidos psicodelicos stonerizados partiendo de los ecos sesenteros.
Seis jams instrumentales en las que da rienda suelta a su creatividad mostrándonos otras facetas distintas a la ya conocida a los mandos de las baquetas. Heavy-psych de altísimos kilates se encuentra contenidos en temas como «Buffalo». partiendo de momentos drone, con una faraonica acidez que describe insondables espacios lisergicos. Apoyado en algunos matices retro, el fuzz se apodera del tema. ¡Una mágnifica carta de presentación!
El sueño ácido es reflejado en una espiral de solos de guitarra arropada por el ya conocido sonido de su bateria.En esta ocasión con una nítida ejecución kraut., los golpes sobre parches adornan los desarrollos inteminables de fuzz. Un sonido de guitarra que se clava hasta las entrañas describe «Acid dream». La jam mantiene una energía y cadencia que no cesa en ningún momento. Aquí no existen demasiadas sutilezas.
Hipnótico y exuberante, «Liquid sand» es toda una jam psicotrópica llena de vitalidad. Casi diez minutos de ondulaciones vibraciones sonoras que la convierten en la mejor pieza del álbum. Desangrandose en sus riffs hasta la extenuación, la incesante base rítmica es coloreada con los mismos en una reiteración de viajes a través de las seis cuerdas, no faltándo vertiginosos efectos espaciales.
El cadente bajo de «Jamming in paradise»complementa los pedales de una guitarra que se pierde en envolventes espacios heavy-psych. Mudos aullidos que resultan hipnotizantes. Anestiantes y caleidoscopios, minoran la intensidad creando una aparente calma dentro del humeante y lisésergico espacio que construyen en su devenir.
«Moongrove» se muestra más espesa y difusa que los temas precedentes con efectos y distorsiones sin fin. Más cercana a episodios desert-rock se construye un pesado tema compactado en sus estructuras sin prescincir de los incisantes desagarros fuzz.
Recogiendo leves tonos polvorientos, «Desert sun» muestra el lado más sosegado de «JAMS OF INNER PERCEPTION», deleitándonos con una sosegada mirada a los cactus del desierto desde la ingesta de peyote o sustancias similares en otro viaje psicodélico.
SPIRIT DIVISION presentan su trabajo más elaborado y que supone una confirmación más que los senderos del doom cada vez son más anchos. Nueve temas diabólicos impregnados en THC en los que la banda crea densas Y pesadas nebulosas. La incorporación de Andy Bowerman dota a la banda de una agresividad diabólica. Cabalgando por agrestes parajes situados en algún lugar entre el metal y la psicodelia, no reniegan de momentos en los que el heavy más tradicional aparece en escena.
Un devenir por enigmáticos territorios sonoros en los que el dolor se siente. Largos desarrollos experimentales con nihilistas letras, en atmósferas lisérgicas en los que se conjuga la brutalidad y la belleza. Cortes cadetes y ondulantes en los que SPIRIT DIVISION imprime la máxima velocidad y contundencia en sus riffs, para frenar en seco e introducirse en cavernas habitadas por el doom.
Pasando de la pesadez extrema a coquetear con sonidos progresivos. Pasajes con herencia floydiana («Forgotten planet»)que se transmutan en un heavy-progresivo, en el que se intuyen incluso pinceladas jazz («Half-Hearted»). Pero ésto no debe apartarnos de la verdadera propuesta de «FORGOTEN PLANET»; y esta no es otra, que la conjunción de la oscuridad y ocultismo sabbathico con una nebulosa psidodelia ampliando la anchura del doom tradicional.
Un disco que por momentos golpea duro, con terroríficas y amenazadoras voces, acompañadas de una batería nítida y enérgica, así como con una linea de bajo morbido; mientras en otros pasajes, la miel de sus armonías nos acaricia dulcemente con susurrantes voces femeninas.
Una versatilidad que hace del disco un apetecible manjar que degustar.
SPIRIT DIVISIÓNson: Chris Latta (voces y bajo), Jace Epple (batería) y Andy Bowerman (guitarra y voces).
Con una gran influencia de los efluvios de los pantanos de su Florida natal, SUNN RAGA con su EP debút «THE GREEN ROOM» se dan una zambullida en turbias aguas psicodélicas en las que la mágia y la fuerza se conjugan con maestría creando un encantador y seductor espacio sonoro.
Un joven trío que navega por corrientes heavy-psych a través de lisérgicas y apacibles jam llenas de fuerza interior. Cálidas voces reparadoras como cantos de sirena nos seducen introducciéndonos en territorios con claros y sombras.
Partiendo desde las tinieblas de su psicodelia pesada, abren las puertas a una luminosa redención con unos fornidos riffs. Intricados pasajes sonoros con un bajo inquietante.
El punto álgido del disco lo encontramos en «Swamp thing». Desde la calma la guitarra de Andrew Gomez, nos susurra con unos acordes que contienen blues en sus genes. Emulando a los TEN YEARS AFTER más lisérgicos, se van introducciendo en los inquietantes terrenos pantanosos a los que alude su título, describiéndolos a modo de pinceladas en un lienzo. El resultado es un caleidoscopio en el que las humeantes cienagas pantanosas nos murmuran hasta la aparición de esa cosa; rugiendo amenazante a través de riffs ácidos .
En «GREEN ROOM» no faltan los sonidos stoner de tintes retro en las que los riffs repetitivos nos golpean con contundencia sin perder el aroma cannabico.
Melodías relajantes en las que voces seductoras nos arrullan bajo momentos acústicos, creando maravillas como «Veins». La mágica vestida de ropajes orientales que supone todo un placer para los sentidos en registros que me recuerda a KIKAGAKU MOJO. Cierto hipnotismo latente insuflado en vena con delicadeza mostrando una sensibilidad cautivadora que parece llegar de remotos y atractivos lugare. La belleza en forma de canción.