Tras varios meses de sequía de actuaciones en vivo, el pasado sábado llegaba la hora de retomar los conciertos en directo con la cita que desde Southern Metal Fest nos ofrecían en la Sala Gruta77 con su evento Pure Fury Rock night 2, con la presencia de FREE RIDEdesde la estepa alcarreña, RICKY DIAMOND, llegados desde Alicante y los madrileños KRAZARK. Con un cúmulo de sensaciones contrapuestas las dudas nos acechaban a todos. …¿Cómo sería un concierto con tres bandas de la escena pesada con las actuales restricciones sanitarias?…, ¿Cuál sería la actitud del público? ¿Respondería el personal a la llamada a vuelta del rock en vivo o los miedos e incertidumbres harían que el personal se quedara en su casa?, ¿Estábamos en peligro por aventurarnos a hacer lo que más nos gusta? Demasiadas incógnitas que poco a poco se iban desvelando según se iba acercando la hora de inicio del evento. Fijada la apertura de puertas para las 10 de la noche, y con las correspondientes pruebas de sonido solventadas sin ningún problema, poco a poco la puerta de la Sala se iba llenando de personal.
La buena respuesta de un personal ávido de volver a sentir la música en vivo así como el buen talante y respeto a las normas que se observaba según la gente iba accediendo a la Sala hacían presagiar una gran noche de rock and roll. Estar con las mascarillas puestas en el interior y guardando una cierta distancia de seguridad es algo a lo que no estamos acostumbrados; cualquiera que diga lo contrario falta a la verdad, pero con todos esos condicionantes en contra, ninguno queríamos que la fiesta se truncara. Así las cosas, los encargados de abrir la noche eran el trío de El Casar (Guadalajara) FREE RIDE, que ya habían vivido la experiencia de volver a tocar en directo tras el confinamiento hace un par de semanas. Evidentemente no era lo mismo tocar en su casa y en un espacio al aire libre como lo habían hecho, con volver a hacer que «El Gruta» coja la temperatura a la que nos tiene acostumbrados. Una Sala que sigue apostando contra viento y marea por mantener viva la escena de la música en vivo madrileña a pesar de todas las adversidades con las que nos estamos encontrardo para volver a esa “nueva normalidad” de la que tanto nos hablan a todas horas.
Ya sabemos lo que FREE RIDE nos ofrecen en sus shows en vivo, y en esta ocasión a pesar de las circunstancias, confirmaron que siguen evolucionando como una banda que quiere hacerse un hueco en la escena a base de trabajo y horas de ensaño. Repasando parte disco debut y con las miras puestas en seguir trabajo nuevo material que pueda culminar en la pronta publicación de su segundo trabajo, la guitarra de Borja volvía a aullar entre ecos desert rock con influencias garaje a las que ya nos tiene acostumbrados. Un show sobrio y correcto en el que ofrecieron como novedad la ejecución de un nuevo tema como es “Joy”.
Todo un aliciente para poder comprobar el camino que seguirá esa nueva entrega, y lo cierto es que no defraudaron. Los leves problemas de sonido con el micro de Borja que hacían que en muchos momentos no se escuchara su voz, no fueron obstáculo para ofrecer una gran actuación que culminó con la interpretación para cerrar su show de “Nazaré”.
Ese tema que liberaban hace pocas fechas como su nuevo single y en el que se dejan llevar por las vibraciones heavy-psych más ácidas y psicotrópicas. Si claramente su apuesta sonora se acerca y mucho a sus admirados y venerados FU MANCHÚ y NEBULA, cuando la banda se deja llevar por la acidez, su música adquiere cotas descomunales, y así lo dejaban patente al finalizar su show.
Reencuentros comedidos entre un personal que mantenía las distancias y sustituía abrazos por golpes de codos y puños (para desmitificar la mala fama de los rockeros melenudos) en un gesto de responsabilidad absoluta ante los tiempos que nos toca vivir. Estrenándose en un show en vivo en Madrid RICKY DIAMOND venían con muchas ganas de ofrecer una buena impresión ante el público madrileño.
Un público al que la banda alicantina tiene mucho respeto, como pudimos comprobar en la previa en la que a la banda se la veía ilusionada y a la vez algo nerviosa por las ganas de no defraudar. Para ellos era una especie de reto y una motivación tocar en una Sala como Gruta 77’. Si en la prueba de sonido habíamos comprobado cómo se las gastan, (energía bruta a raudales) nada más comenzar su show disipaban todas las dudas que pudieran existir. Hard-rock, metal y en definitiva, sonidos pesados pero divertidos era lo que nos esperaban en los próximos tres cuartos de hora.
Alejados de la ortodoxia, no se encasillan en un solo estilo, y fueron capaces de ofrecer altas dosis de sonidos pesados que acabaron enganchando al personal con una herencia en sus canciones del hard rock más salvaje. Sin andarse con miramientos el trío se metía en el bolsillo a un público que, a pesar las circunstancias, comenzaba a dejarse llevar por las buenas y potentes vibraciones que salían del escenario. La realidad es que tras los “viajes” que nos habían dado FREE RIDE, había mucho personal que necesitaba una buena inyección de energía para quitarse el “mono» de todos estos meses sin conciertos, y RICKY DIAMOND salieron al escenario con el cuchillo entre los dientes para conseguir meterse al personal en el bolsillo, algo, que a la postre consiguieron, siendo reconocido su buen hacer por el público presente que disfrutó a tope de una actuación en la que la banda mediterránea nos ofreció algún tema nuevo perteneciente a su próximo trabajo como «Untalented Ass» con sabor a heavy-rock.
En definitiva, el trío alicantino superó con nota su primera visita a la capital, ofreciendo una actuación llena de vitalidad que fue correspondida con fuertes muestras de cariño por un público que acabó rendido a sus pies.
La noche avanzaba y los madrileños KRAZARK saltaban al escenario. Sin olvidar nunca las recomendaciones de la propia sala, instaban, como habían hecho el resto de bandas, a la responsabilidad del personal guardando las distancia y cumpliendo con todas estas normas que tanto brillo quitan a la fiesta del rock.
Muchas líneas se han escrito sobre rebrotes de este puto virus culpando al ocio nocturno de que la pandemia siga viva, pero lo cierto es que la gente del rock supo cumplir con todos los consejos e indicaciones para hacer que el pasado sábado fuera un gran día de stoner rock vivido con responsabilidad. Esteban, el carismático cantante de KRAZARK, iniciaba su actuación con su ya clásico megáfono en mano para calentar desde el inicio a un público que a esas horas estaba muy predispuesto a seguir la fiesta. Repasando los temas clásicos de su primer trabajo, ante el delirio del personal, la banda nos ofrecía la novedad de escuchar a Joan, su batería haciendo algunos coros al micrófono, algo inédito hasta ahora.
Al igual que las bandas que les habían precedido, KRAZARK también estrenaron un nuevo tema. Esa nueva canción, «Far away from sorrow» había sido precisamente mi elegida paraq registrar en vídeo, pero problemas técnicos no ha sido posible su edición. Al menos los presentes, pudieron degustar una pincelada del material que la banda está preparando para incluir en su segundo trabajo, que está previsto que vea a luz dentro de unos meses. La receta es sencilla, stoner-rock con ese toque sureño que les viene caracterizando desde su nacimiento como banda. Finalmente las casi cien personas que asistieron a esta segunda edición de «PURE ROCK FURY NIGHT 2» se fueron con la sensación de haber vivido algo extraño, pero a la vez gratificante.
La vuelta a un concierto en directo era algo que muchos estábamos deseando y necesitando, pero teniendo en cuenta el delicado estado sanitario en el que nos encontramos, todos supimos contener nuestras emociones y no dejarnos llegar por actitudes que pudieran poner en peligro esa vuelta a la normalidad de una escena en vivo que necesita de conciertos así, para seguir viva. Eventos en los que queda claro que los melenudos tatuados que hacen tanto ruido con su música, son responsables. Desde aquí, no quiero terminar sin agradecer a salas como Gruta’77 y a promotoras como SOUTHERN METAL FEST, que sigan creyendo en lo que hacen contra viento y marea y por muy difíciles que sean las circunstancias. Solo de esta manera conseguiremos que el rock en directo, no muera, a pesar de todas las adversidades con las que le toca lidiar.
«SPEAKIN’ OF THE DEVIL» es el álbum debut de la banda de Tel Aviv (Israel) ACID MOON AND THE PREGNANT SUN, una especie de supergrupo formado por Aviran Havivy Omer Haviv bajista y guitarra de THE GREAT MACHINE en unión con diversos músicos de la escena israelita. Un cuidado y delicado trabajo en el que no vas a encontrar riffs poderosos y esa actitud punk que caracteriza a la banda, sino que te vas a embarcar en un túnel del tiempo a la California mas florida de finales de los sesenta, a las vastas praderas en las que la banda sonora es la música country y americana, al rock ácido de los primeros 70’s entre exóticos aromas mediterráneos de psicodelia colorista, o la los momentos garage rock más primitivos. Su evocadora portada, es una invitación a explorar un contenido al que hace justicia. Siempre ofreciendo el lado más melódico en canciones que rezuman sentimientos y que inevitablemente nos evocan épocas pasadas. Siempre es agradable ver a unos músicos saliendo de la zona de confort del estilo que les hace populares para, sin ataduras experimentar con otras vibraciones que nunca han visto la luz. En esta ocasión, se percibe a una banda llena de frescura, una banda que se mueve como pez en el agua por estilos que probablemente nunca nos hubiéramos imaginado, pero que a la postre, supone todo un regalo para el oyente. Son distintas las influencias que podemos encontrar en estos surcos, desde un sonido evocador de Jefferson Airplane, hasta momentos de loner-folk, más propios de un híbrido entre Johnny Cash, Marc Benno oTom Waits. Puede parecer algo demasiado meloso, pero por el contrario el groovy contagioso de los primeros Rolling Stones también aparecen para brillo a alguno de los temas. Unas canciones que también tomas prestados los sonidos tradicionales de su tierra, para adornar unas canciones bien construidas. La participación de gran numero de músicos israelitas más habituados a distintos estilos, solo hace que enriquecer a este proyecto llamado ACID MOON AND THE PREGNANT SUN. La pregunta es: Después de este sobresaliente álbum, ¿La banda tendrá continuidad con nuevos trabajos?? Como decía Bob Dylan: «La respuesta está en el viento….»
El álbum abre con los sonidos americana de «I love you», aderezados con psicodelia aromatizada de tonos orientales. Entre armonías garage-rock el tema nos traslada al espectro mas underground de los 60’s. Cuidadas melodías con bordes ásperos y primitivos. un tema ondulante y envolvente que guarda un espacio para atmósferas lisérgicas que lo hacen cambiar de aspecto. Un tema fresco y pegadizo que supone una magnífica carta de presentación de este nuevo proyecto.
Con una apertura mas rockera, «Speakin’ of the devil»se viste con el sonido de los 70’s. Evocando ambientes rurales los aromas sureños arropan una quebrada sobre medios tiempos. En un escenario casi country la desgarradora voz se balancea entre acordes acústicos. Un bello tema con olor a brisa campestre por una senda que me evoca a Marc Benno o Delaney Bramlett. Evidentemente estamos ante un sonido alejado del que practica THE GREAT MACHINE, por lo que no salgo de mi asombro. En una nueva pirueta controlada, la parte final se desarrolla en ritmos boogie rock más dinámicos entre buenos solos de guitarra.
Juegos de percusión nos introducen en «Creatures of the abyss» para hacernos flotar en algodonadas atmósferas sureñas con acolchados prados. Con los teclados y la percusión como protagonistas y entre arrancadas y parones, el tema coquetea con elementos jazz, folk, y hasta progresivos para ofrecernos una cara distinta de la que comenzó. Ornamentos exóticos dan dar brillo a otro notable tema lleno de calidad.
En un espacio más progresivo y con reminiscencias freak «Wide», rezuma sabor a west-coast y a bandas como TRAFFIC. Olor a marihuana y flores en el pelo con ecos de JEFFERSON AIRPLANE por los cuatro costados. Con buenos momentos psicotrópicos la canción es un caleidoscopio multicolor. Ritmos hipnótico y pegadizos que nos sumen en un viaje ácido de mucha calidad. Sintetizadores y efectos completan un tema que cualquiera, tras su escucha, dataría en la California de 1967. ¡¡¡Absolutamente brutal!!!
Latiendo con acordes acústicos «Brith sky at night» nos seduce con su bella melodía y la calidez de una voz que denota melancolía. Otra bella canción sencilla y llena de sentimientos con cuidados y delicados acordes de gran sencillez. Una armonía repetida entre sutiles ritmos que acaba atrayéndome de nuevo.
Instalados en esas apacibles atmósferas, los israelitas construyen «Save me». Nuevamente los ecos west-coast con ritmos stonianos van construyendo otro espacio colorista con sabor a 70’s. Un tema que van moldeando con cuidado usando distintas influencias sonoras. siempre con pincelas, consiguen moldear un tema que conjuga elementos eléctricos y acústicos entre guitarras coloristas y riffs mas propios del dúo Richards–Jagger en los primeros años de los Stones. Una canción envuelta en un atrayente manto vintage.
A modo de epílogo «Sparrow», nace de sosegados acordes de tonos rurales llenos de melancolía. El folk triste de voz aguardentosa entre Johnny Cash y Tom Waits fluyendo entre armonías con ecos sureños con desgarrador relato de añoranza y melancolía pone el epílogo a un sorprendente y sobresaliente trabajo.