El duo belga HETOUTH, acaba de publicar hace unas semanas su nuevo trabajo «GREEN HOUSE».
Con las únicas armas de la guitarra y la batería, generan con momentos drone, atmósferas narcóticas e inquietantes. Su lenta batería evolutiva sirve de apoyo para envolventes efectos que dan a luz temas heavy-psych en los que tienen cabida tanto la pesadez como lo liviano. Generando una calma tántrica, incluso haciendo suyos esquemas más kraut, su vocación arenosa se precipita hacia abismos profundos en los que acaban rebozados en humeantes ciénagas. Una vez enfangados, no les duele en prenda darse una perfumada ducha para crear atractivos y estéticos pasajes.
«Ripple» les sirve para mostrarse experimentales, generando una jam anarquica, poniendo el orden únicamente en su parte final.
Entre los diez temas de «GREEN HOUSE», destaca especialmente «Day backwater». Efluvios paradisíacos en los que sobresale un fuzz espeso, con una plomiza batería, y guitarras que rezuman acidez. Una acedía entre lo corrosivo y lo absorbente. Evolucionando hacia una luminosidad que rozan la frontera de los territorios stoner fusionandolos con la psicodelia pesada de vocación doom, en una espiral de tintes infernales.
Un trabajo en la linea de muchas de las propuestas que nos estamos encontrando este año en la escena.
Si las semillas esparcidas en la década de los setenta por los británicos HAWKWIND han llegado a los más remotos confines del planeta, no debe sorprendernos que muchas de ellas hayan quedado en Londres. De esas semillas y de otras procedentes de otros paisanos como THE SWEET, sale esté disco transgénico. Psicodelia oscura y difusa con voces y estribillos glam-rock que no dudan en recoger legados de THE STOOGES así como ecos del kraut más hipnótico para llevarlo tirarlo todo por a un pozo doom.
Acompañándose de épicos riffs, distorsiones y efectos espaciales BLACK HELIUM tejen un entramado de surcos dinámicos, penetrantes conjugando la acidez y la pesadez.
Temas con riffs retro presagian un viaje psicotrópico de tonos espaciales e insistente ritmo, ofreciendo un robótico paseo por espacios de inquietante psicodelia tenebrosa. («Wiched witch»). Momentos de desplome de unos riffs que decaen en susurrantes atmósferas lisérgicas que acaban explotándonos en la cara con una bofetada de riffs stoner con voces que nos trasladan a los tiempos mas gloriosos del Detroit de Iggy Pop.
A través de cautivadores y cálidas voces nos seducen en temas como «Courtains at the mausoleum» con coros que construyen un anestesiante caleidoscopio psicotrópico en el que a través de una pausada y deliciosa psicodelia kraut, consiguen el que probablemente sea el tema más destacado de éste «PRIMITIVE FUCK». Unos surcos que rezuman belleza y colorido floral con unos lánguidos tonos.
Lo cierto es todo un festín encontrarse con un debut de estas características. Cuando crees que sabes por donde va el camino de los británicos, éstos dan un giro para pasar de llanas calzadas a la más abrupta de las pendientes.
La conjunción de distintos elementos llega a su culmen en el tema que cierra y da nombre al disco. predominantemente doom, en «Primitive fuck» no falta la psicodelia, voces proto-punk, difusión espacial hawkwindiana.. Un cesto en el que cabe todo.
Voces guturales que nos amenazan desde la guarida del psycho-doom más profundo. Una caverna humeante y fangosa, sobre la que el caminar es lento y pesado. Aterradora combinación de psicoledia, metal y sludge en la línea ELECTRIC WIZARD, NEUROPSIS o incluso SLEEP. Instrumentos que se estructuran en dos niveles distintos para confluir en un oscuro abismo. Un mundo de fantasía terrorífica en un intento de huida de las tinieblas; o en una atracción hacia las mismas. En cualquier caso, la hechizante calma de sus pasajes más lisérgicos en los que la fiera dormita, siempre precede al más terrorífico de sus perfiles. Envolventes plegarias en la lejanía crean mormífinicos estados de enajenadora abducción para zarandearnos con el terror de sus voces y riffs.
«URKRAFT» ha sido publicado en formato físico via Apollon Records el pasado 17 de agosto.
BISMARCK son: Torstein Tveiten (voces) Eirik Kvam Goksøyr (guitarras) Trygve Andal Svarstad (guitarras) Anders Vaage (bjo, guitarras, teclados) y Tore Lyngstad (batería).
Nada más escuchar las primeras notas del nuevo álbum de THE VINTAGE CARAVAN, se advierte que los islandeses han vuelto a sus orígenes tras el endurecimiento de en su anterior disco «ARRIVAL». En el momento de su salida parecía haber influido su fichaje por un sello como Nuclear Blast, dando un cierto giro a sonidos más pesados, pero en «GATEWAYS» nos hacen desechar esa teoría.
Mucho más protagonismo a las melodías sin que esto suponga una pérdida de energía. Basando su sonido en el hard-rock setenteros, la banda transita con soltura por escenarios de rock clásico. Los coros y estribillos ayudan a esta concepción resultona en sus temas. Potentes riffs de hard con tonos melódicos se van combinando con temas llenos de fuerza como «The way». Una frescura compositiva que parece salirles del alma, como diciendo, «¡estos somos nosotros!. Ritmos infernales de su batería y ese bajo denso se salpican de armonías cercanas a los cánones del hard-progresivo. si algo por lo que felicitarles, es por su buen hacer en esa combinación de sonidos añejos, con su propia puesta en escena contemporánea. Riffs que caminan por territorios más cercanos al stoner o al mísmísimo proto-metal, se combinan con ensoñadoras melodías. «Reflections»o «Reset»son claro ejemplo de ello. Tapando la pesadez con bellas melodías y las melodías con la pesadez consiguen un resultado brillante.
En ocasiones partiendo de bellos acordes acústicos llenos de romanticismo, que es coloreado con notables momentos sinfónicos que nos recuerdan a Wishbone Ash«On the run» o la impresionante «Nebula». Una pista en la que registros que por momentos evocan a Jethro Tull o Rush, consiguen que no podamos diferenciar si se trata de un tema contemporáneo o un corte de cualquier banda progresiva de la década de los setenta. El resultado es una atemporalidad de su música.
«GATEWAY» no está exento de riffs difusos, con densas atmósferas humeantes exploradas por voces que recuerdan a Ian Anderson o a Mick Abrahams, así como cortes con groovy blues-rock herederos de FREE como «All this time», o «Set your sights», donde las guitarras se desangran para ofrecernos lo mejor de si mismas. Una sangría salvaje y divertida a la vez, a la que no es posible poner ningún reparo.
Y si de lo que se trata es de versatilidad, ¿Por Qué no incluir temas más melódicos, como «Tune out»? Sobre tiempos medios construyen otro corte de rock clásico, en esta ocasión volviendo a usar el sentimiento romántico con agradables y estéticos acordes retro.
Para el final del disco dejan un tema que me sorprendió nada más escuchar las primeras notas. La inclusión de una versión de «The Chain», tema de los británicos FLEETWOOD MAC pone la guinda a un enorme trabajo. A veces no hay que ir más allá, la respuesta puede estar en homenajear a una gran banda. No solo de riffs pesado vive la escena alternativa, a veces es una magnífico ejercicio rescatar otros registros más sutiles, y eso no quiere decir que la energía se evapore, y esta versión es prueba de ello.
Más que notable, la tercera entrega de THE VINTAGE CARAVAN, en mi modesta opinión es una especie de vuelta a los orígenes, tras haber experimentado sonidos más pesados, que en el fondo no cuadraban del todo con su filosofía. Su cuarto disco me dará la razón, o no, ¿quién sabe?, pero hasta que eso llegue, todavía podemos disfrutar de muy buenas escuchas de «GATEWAYS», empapándonos de sus melodías o zambuyendonos en sus vibrantes riffs.
Curioso proyecto experimental en el que una batería sencilla y un bajo intenso se acompañan de una limpia voz que gusta de las melodías.
MOTO TOSCANA crea su propio universo con su mezcla de sludge, doom con momentos funk. Con un groovy que se orienta a darle protagonismo al grave bajo de Michi Witt
Con sucesiones de efectos obtienen un sonido en el practicamente no se percibe la ausencia de la guitarra, compensada con la gran técnica que derrocha su bajista. Andy Versuscomplementa la apuesta de los alemanes con uno registros vocales que por momentos se acercan a territorios grunge con una discreta reververación. Un álbum que está grabado en una sola toma sin overdubs en una sesión de seis horas en la oscuridad de un pequeño estudio. siguiendo esa máxima que algunas bandas aplican «menos es mas».
Pegadizos riffs ondulantes se suceden a los largo de los nueve gruesos temas. Las vibraciones doom se complementan con la aparente sencillez de una batería. Últimamente nos estamos encontrando cada vez más formaciones de dos miembros, bien sea guitarra y batería, o batería y bajo, pero estos chicos le aportan una novedad. Pocas son los dúos que incorporan un vocalista que no ejecuta ningún instrumento. En el fondo puede resultar algo extraño su denso sonido, pero si te dejas llevar, puedes disfrutar de la peculiar apuesta, y si eres amante del sonido del bajo, el gozo puede ser inmenso. La camaleonica ejecución con mismo punto de partida, y la versatilidad de los «gordos» sonidos obtenidos, siempre aderezados con unas voces que se sacan del negro agujero sludge para recorrer otros espacios estilísticos puede hacer una buena escucha.