Reseña: WITCHWOOD.- ‘Before the Winter’

Tomando como referente el rock clásico de los 70’s el nuevo álbum de los italianos WITCHWOOD nos ofrece un repertorio de canciones en las que podemos encontrar influencias de bandas como Jethro Tull, Led Zeppelin, Deep Purple, Camel, pero también de bandas contemporáneas como Hällas. Sus canciones ponen banda sonora a un relato de cuentos y leyendas por la senda del mejor retro rock de carácter progresivo del momento. Coloreando con distintos estilos sus temas, tanto el blues, como el hard-rock, la psicodelia o los desarrollos progresivos de vocación folk conforman un álbum apasionante en el que ninguno de sus temas baja el nivel de calidad. Cuidando con delicadeza las melodías logran crear un tapiz sonoro que transita por esas vibraciones vintage que tanto atractivo tienen para los que hemos crecido con el rock clásico como banda sonora de nuestra vida. Siempre ofreciendo una alternativa, los temas escapan de un desarrollo lineal ofreciéndonos gratificantes alternativas que consiguen enganchar al oyente a este relato casi literario. El sonido analógico de la banda es otro de los grandes alicientes de un álbum sin fisuras, en el que todo se muestra compacto y lleno de magnetismo. Entre sus tonos místicos fluyen pasajes con la suficiente pesadez para que nada resulte anodino, lo que supone un aliciente para una escucha profunda que nos aportará cuarenta minutos de intensidad y belleza como pocos álbumes consiguen transmitir. Sin encasillarse en la clásica propuesta retro-rock sin gancho, aquí todo emerge con naturalidad para crear un entorno lo suficientemente atractivo como para sentirnos partícipes de este relato ‘vintage’ construido con estrofas contemporáneas. La exuberante instrumentación y la versatilidad de los instrumentos usados hace que nada destaque especialmente por encima del resto; aquí el “todo” está por encima de egos individuales lo que hace que el resultado sea sencillamente fantástico. Por otro lado, el sonido de la flauta incorporado a unos temas eminentemente rock, supone todo un aliciente respecto a otras propuestas sonoras mucho más lineales y ortodoxas, pero también los elegantes momentos líricos y ese sinfonismo lleno de elegancia hacen que ‘BEFORE THE WINTER’ sea un oasis entre tantos sonidos desérticos cortados por el mismo patrón. Estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO.

‘BEFORE THE WINTER’ está disponible vía Jolly Roger Records y WITCHWOOD son: Riccardo «Ricky» Dal Pane (Voces, guitarras, mandolina y percusión, Andrea «Andy» Palli (batería y percusión), Stefano «Steve» Olivi (Hammond, piano, sintetizadores, Mellotron y Fender Rhodes), Luca Celotti (bajo), Samuele «Sam» Tesori (flauta y harmónica). Antonino «Woody» Stella (guitarras y coros). La banda contó con la colaboración de Diego Banchero (bajo), Natascia Placci (soprano) y Jenifer Vargas (voces y coros).



‘Anthem For A Child’ abre entre efectos para llevarnos a algún lugar remoto en el que el hard-progresivo de los 70’s es la banda sonora de cada día. Flautas, riffs heavy rock y una tupida instrumentación en línea Halläs nos lleva a un espacio de cuentos y leyendas más propias de alguna época pasada. Un espacio en el que vivían los dinosaurios del rock de esa prodigiosa década. Brujas, hechiceros, caballeros de armadura y otras hierbas.

Con crudos riffs herederos de momentos hard-progresivo de comienzos de los 70’s ‘A taste of winter’ camina entre las cenizas de aquellos dinosaurios. Riffs rugosos con buenas melodías vocales y una atmósfera vintage conjugan momentos hard & heavy con pegadizos estribillos con ese escenario progresivo en el que tan bien se mueven WITCHWOOD. Intercalando los solos en el momento justo, el aditamento de elementos e instrumentos se produce con mesura para que nada resulte sobrecargado.

‘Feelin’’ ecos Zeppelin entre flautas y wah wah van construyendo un corte rock con buen ritmo y juegos vocales que le aportan frescura. El uso de teclados y sintetizadores le aporta otro carácter a un tema que partía como puro hard y que según avanza va siendo coloreado con distintas influencias sin renunciar a los juegos mala bares de la guitarra. Evidentemente si hay algo que destaca en los italianos es el sonido de su flauta, y cuando eso sucede, es completamente inevitable pensar en las huestes de Ian Anderson.
‘A Crimson moon’ con sus delicados acordes acústicos nos evoca bucólicos pasajes del pasado a través de bellas melodías. Una suave brisa impregnada de ecos folk arropados por ligero manto progresivo. Coros celestiales, una cálida y susurrante voz y una neblina en segundo plano en forma de turbio sonido van desarrollándose en el sinfonismo que la banda incorpora a cada tema. Momentos litúrgicos más propios de un florido jardín de ninfas. Sosegada belleza en melódicos momentos bellos y susurrantes.
Con un sonido evocador de Jethro Tull, los riffs hard rock de tintes retro se conjugan con la mágica flauta en ‘Hesperus’. Hard progresivo de los 70’s en todo su esplendor. Un buen trabajo vocal vuelve a adornar la canción dotándola de pegadizas melodías entre constantes cambios de ritmos e incorporación de elementos. Hammond, flauta, vibrantes tambores, y guitarras que saltan entre el tupido manto generado por el bajo. Todo fluyendo con naturalidad da la sensación de que aquellos ecos de los dinosaurios de los 70’s, están clavados en los genes de estos chicos.

‘No reason to cry’, se desboca en lamentos blues-rock y ritmos pesados. Conjugando la oscuridad con el puro rock sudoroso el tema cabalga a lomos de Zeppelin, en una montura de Whitesnake. Con un fantástico groovy, y algún leve tufillo Sabbath, el rock en estado puro se apodera de los italianos. Un tema con muchos detalles propios de Deep Purple que sucumbe a emanaciones lisérgicas. En esta ocasión incorporando sintetizadores y teclados analógicos moldean un tema que nació con el hard rock en sus venas para crecer a una madurez netamente psico-progresiva. Una parte final con solo hirientes que se retuercen devuelven el corte a sus origines, cerrando el círculo de una notable composición.
Si acaso faltara algún ingrediente, ‘Nasrid’, con acordes acústicos, arpegios y una suave flauta nos relaja en una estancia cálida y acogedora. Con pasajes envolventes y una voz lírica nos elevan a estancias celestiales entre agradables fragancias mas propias del medievo. Un relajante canto devocional alejado de la pesadez del corte anterior.
‘Crazy Little lover’ se desarrolla en un ambiente rural, con la armónica y la guitarra como protagonistas de una introducción que explota en ondulantes riffs de corte retro, y ramalazos de blues de garito con olor a bourbon y chupas de cuero.  
Si le faltaba algún ingrediente al álbum, los coros soul y una atmósfera sureña dan forma a ‘Crazy Little lover’. Como si vistieran de Delaney & Bonnie, construyen un tema lleno de fuerza y sentimiento, dejando de lado los dictados progresivos y centrándose en un sonido mucho más americano en el que los tonos negroides se mestizan con sombreros tejanos en un blues intenso con aroma a 70’s en el que no faltan delicados pasajes con seductores coros.
‘Slow color of shade’ se sumerge en un espacio psico-progresivo en el que el sinfonismo aporta un aire melancólico. Sus casi once minutos sirven para ofrecernos la faceta más cercana al sonido Canterbury y al hard-progresivo de corte setentero. Flauta y teclados van creando una atmósfera oscura en la que la banda desarrolla todo su poder compositivo con inquietantes pasajes a los que se incorporan voces líricas dando un carácter más misterioso e incluso inquietante. Una narrativa lúgubre más propia de bandas como Camel con ciertos tonos místicos custodiados por pasajes de bajo de gran magnetismo.
Cerrando álbum, ‘Child star’ mantiene la atmósfera progresiva entre delicados pasajes en los que la psicodelia más reconfortante parece unirse a la fiesta. Se trata de una versión de T. Rex que nos acaricia con sus dulces melodías. Ejecutando a la perfección un sonido más propio del inicio de los 70’s el rock clásico no es un secreto para los italianos. La incorporación de los pasajes de flauta y la espesa y envolvente instrumentación acerca el tema a los dictados de Jethro Tull, algo inevitable y que hemos encontrado en muchos de los temas de este maravilloso trabajo. El tema concluye con un buen solo de guitarra que refleja la calidad de una banda que merece un mayor reconocimiento.

http://www.progstreaming.nl/pages/play-album.php?activeAlbum=2020-11-20-02%20-%20Witchwood%20-%20Before%20the%20Winter&fbclid=IwAR19K5vOva8F4vJps5RnrvEFZPiveioEHHT5ASiDGPnYycH_00PhSdHmIuE

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Reseña: WHEN THE DEADBOLT BREAKS.- ‘Until it all collides: The nightmare versions’

Uno de los discos más singulares de la banda y que cierra el círculo con las versiones de la pesadilla. Tres temas publicados previamente en el álbum ‘UNTIL IT ALL COLLIDES’ de 2.016 (‘Until It All Collides’), de 2.010 ‘LAST DAY OF SUN’ con ‘Last day of sun’ o ‘Floyd’s machine’, perteneciente a su trabajo de 2018 ‘ANGELS ARE WEEPING’ más una particular e hipnótica versión del tema de THE DOORS ‘My wild love’, conforman un EP que no te defraudará. Remezclando melodías originales haciendo su sonido más limpio, o reconvirtiendo en un sonido industrial, consiguen reinventar las armonías y meterlas en un sótano donde los hongos mágicos crecen intoxicando el oscuro ambiente. Pausados pasajes atmosféricos que se alargan en una narrativa terrorífica con momentos doom habitando una cavidad de la que emergen voces guturales mostrando todo su desasosiego en contraposición con la cálida y seductora voz principal. Los espacios drone se transitan con paso firme para llevarnos a bellos jardines en los que los pasajes psicodélicos acarician con delicadeza. En esa aparente contradicción, los desarrollos ceremoniales de sus silenciosas liturgias chocan de frente con la crudeza de sus riffs de metal y sus sucios ecos sludge. Por momentos plomizos y parsimoniosos, por momentos narcóticos y creativos, pero siempre ofreciendo una alternativa sonora para sus temas para que se muestren atractivos. Los de Connecticut logran crear una cortina hipnótica y aturdidora de la que se zafan con pasajes de psicodelia narcótica asediados por los contundentes y gruesos riffs así como desgarradoras voces.  En su conjunto toda la cacofonía del EP viene altamente influenciada por la intervención del ingeniero Juno6 consiguiendo un sonido que recuerda a Nine Inch Nails o Godflesh. Asimismo, la incorporación de Charlie Platterborze en la guitarra y Rob Birkbeck a la batería, abren un camino completamente nuevo haciendo la nueva música más extrema, más diversa y más aplastante que cualquier otra cosa que hayan hecho antes.

‘UNTIL IT ALL COLLIDES THE NIGHTMARE’ está disponible vía Desert Records.

‘Until it all collides’ nos muestra a la banda sumida en un espacio de psicodelia apacible y misteriosa. Creando la atmósfera propicia, los acordes se suceden pausados, junto a una cálida voz. Elevando la intensidad sin perder su espíritu, riffs más pesados y alguna voz gutural resurgen de oscuras cavernas entre la neblina lisérgica, aportando un tono más terrorífico dentro el carácter trascendental del tema. Inmersos en ese entorno heavy-psych los momentos doom aparecen con sus riffs crujientes y plomizos. Esto no hace perder la esencia a un tema en el que la psicodelia se engrosa con una estructura repetida pero que cesa en su avance hacia algún insondable lugar. Recreándose en ese espacio de calma los acordes se suceden bajo un ritmo inmutable, lo que permite que el tema se enriquezca con sutileza sacándonos de la monotonía de sus largos veinte minutos de duración.  


En ese espacio de misterio y oscuridad, ‘Just before twilight’se inicia con una introducción en modo drone, para crear la tensión necesaria en una nueva exploración psicotrópica. Emergiendo de las tinieblas, terroríficas voces guturales comparten espacio con coros celestiales en una contraposición que resulta lo más efectiva. Si personalmente no soy amante de las voces guturales, tras escuchar muchos discos con ellas, empiezo a tomarles un cierto cariño cuando son usadas en pasajes tan descriptivos como en este caso. Esa evocación de fuerzas malignas en lucha con espacios más celestiales a través de coros angelicales consigue meterte en el relato del tema y, por ende, del álbum. Si hay algo que marca definitivamente el tema, son esos coros que nos trasmiten sosiego en contraposición de los pasajes guturales. Una lucha que parece decantarse por las fuerzas del bien entre tambores rituales que custodian esas estrofas ahogadas en la que la quebrada voz nos acecha. Toda una sensación de catarsis, en corte que se desarrolla en un entorno lúgubre.


En un espacio más propio del post-metal, ‘Floyds machine juno’ incide en los tenebrosos espacios sludge. Plomizo y nebuloso el tema ofrece un sonido crudo y experimental con constantes parones y cambios de registro sin perder la esencia tétrica como punto de referencia de su particular versión doom. Los efectos y ruidos se suceden creando una cortina hipnótica y aturdidora de la que salen con pasajes de psicodelia narcótica que son asediados por los contundentes y gruesos riffs.  Con una parte central presidida por sonidos industriales, evolucionan a un espacio de psicodelia pesada que subiendo su intensidad según avanza hasta el final.

Si los tres temas anteriores habían sido publicados con anterioridad, para cerrar y a modo de homenaje, se embarcan en una particular versión del tema de The Doors ‘My wild live’. Entre cantos chamánicos y sonidos industriales, la maquinaria rítmica avanza creando tres niveles sonoros. Voz, batería y efectos y ruidos parecen desarrollarse en distintos niveles. Sin embargo, a pesar lo ecléctico de la versión el resultado es de lo más curioso e interesante. Es como si al chamán del desierto le metieran en una maquina del tiempo llevándolo a una era modernista y robótica presidida por la tecnología y los sonidos prefabricados. Aun así, el cuarteto tiene la habilidad para construir un corte de lo mas atrayente.  

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Reseña: DOMO.- ‘Domonautas Vol. 2’

Hace que 11 meses los alicantinos DOMO publicaban ’DOMONAUTAS VOL.1’ tras cuatro años de silencio. Un álbum en el que se mostraban más progresivos y algo menos espaciales, pero sobre todo muy influenciados por los sonidos del Mediterráneo. Aquella entrega solo era la primera parte de un álbum conceptual que ahora se completa con la publicación de ‘DOMONAUTS VOL. 2’. Si en la primera parte coloreaban con la brisa mediterránea unos temas eminentemente heavy-psych, aquí, ese hálito del Mare Nostrum se siente con mayor profundidad. Sobre su poderosa base pesada, el cuarteto aromatiza sus pasajes con fragancias exóticas dándole gran brillo y color a unos temas que habitan en oscuras atmósferas.  Tres largos temas y un breve interludio que continúan el relato de su primera parte y que suponen un atractivo y estimulante viaje a través de la psicodelia. Incluso en los momentos en los que DOMO saca a relucir toda su artillería pesada, lo hace sin caer en tópicos y en sonido ya demasiados trillados. Aportando un soplo de aire fresco a un género que parece no tener límite en sus variantes, a pesar de tantos albúmenes cortados por el mismo patrón stoner. Si te preguntas si no vas a encontrar riffs arenosos repletos de fuzz, la respuesta es SI. A pesar de que estemos ante un álbum psico-progresivo, los momentos cercanos al doom, con sus rugosos riffs, existen entre sus surcos, pero insertados con mesura, lo que hace que la sensación de ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ es de un álbum para “el viaje”. Entre los algodonados pasajes de guitarra afloran densos y crujientes riffs que a su vez vienen disfrazados entre bellos ornamentos llegados de oriente. Todo un hechizo seductor que hace que nos rindamos ante el magnetismo de sus temas.  Cualquiera que conozca la escena progresiva andaluza de mediados de los 70’s, encontrará aquí sonidos muy familiares, pero a su vez, los devoradores de la arena del desierto también van a encontrar su secarral. Por otro lado, si tus referentes, son bandas como Colour Haze, también tendrás tu espacio de gozo. Otro de los detalles que ya vimos en la primera entrega de ‘DOMONAUTAS’, era el cuidado trabajo que tenían las voces, algo que queda corroborado en esta segunda entrega. Por todo ello, podríamos decir que es un álbum para todos los públicos, siempre que estés dispuesto a salir de tu zona de confort, la experiencia sin duda merece la pena.

DOMO son: Pablo Criado (guitarras, trompeta, tambur y efectos), Samuel Riviere (guitarra eléctrica, sitar y efectos), Óscar Soler (bajo, guitarra acústica sintetizadores y voces), Paco García (batería y percusión).

El arte de la portada corresponde a Marteen Donders, y ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ está disponible vía Clostridium Records.

‘Avaxasa’ abre el álbum con suaves acordes y poderosos tambores para discurrir en una atmósfera heavy-psych. Un cadente bajo y unos tambores gruesos soportan una excursión por exóticos sonidos de vocación mediterránea. El tema transcurre plomizo sin perder su aura psych. En este escenario la guitarra desarrolla pasajes aromatizados repartiendo bellas fragancias entre la densidad de la base rítmica. Tonos orientales se repiten dando brillo a los siete minutos de tema que se pasan sin darte cuenta, lo que refleja el poder seductor que la banda imprime al corte.  
Tras ese colorista paseo por la psicodelia pesada ‘Dolmen’ parte de un entorno ritual lleno de magnetismo. Los tonos exóticos del corte anterior vuelven a aparecer con delicados acordes de guitarra en tonos místicos. Susurrante la hermosura y el sosiego aparece para acariciarnos con delicadeza en un enigmático pero placentero entorno. Alejados de la pesadez en sus primeros tres minutos, el tema explota con difusos riffs intoxicantes para desarrollarse por momentos en esa fina línea en la que la psicodelia pesada coquetea con el doom. Tras ese flirteo, los seductores cantos nos inundan con aromáticas fragancias llegadas de oriente que penetran en el grueso soporte instrumental. Instalados en ese entorno de sonidos mediterráneos, los alicantinos parecen recuperar los ecos progresivos de los setenta en una conjunción con el pesado sonido innato en la banda. Breves pasajes recitados y Quejidos andalusís inundan el tema de sentimiento. La combinación de lo pesado y lo aromático resulta de lo más atrayente en un tema que está lleno de matices y textura que se conjugan con gran acierto. ¿Podría ser este el resultado si Triana se vistiera de doom?
‘El altar’ se muestra como un apacible interludio de dos minutos en el que sus delicados acordes sirven de bálsamo sanador y reconfortante entre tonos de cierta melancolía.
Con un sosiego gratificante, la apertura de ‘Vientohalcón’ nos muestra a la banda construyendo un tema de psicodelia aromática. Sin prisas para evolucionar, el corte nos traslada la pausa gracias al gran trabajo de la guitarra y al magnetismo de la línea de bajo.   Ecos de Colour Haze, en un tema que se eleva majestuoso incrementando el poder de sus riffs, pero siempre aportando el lado mágico y hechizante de una banda que aquí definitivamente se deja seducir por pasajes heavy-psych de mucho calado. A lo largo de sus quince minutos el tema consigue conjugar la dualidad entre la calma y el confort con un interior más pesado y fornido. Los pasajes vocales retoman elementos 70’s sin perder su vocación psych. Tras momentos de elevación de la intensidad, el corte reposa en delicados y susurrantes pasajes que nos acarician suavemente. Aquí la belleza aflora en acordes reconfortantes que aportan bienestar y sosiego. Instalado en esa atmósfera sanadora, En un espacio brumoso el tema se ve adornado por delicados pasajes de saxo custodiados por unos cadentes tambores. Aquí aflora el lado más progresivo de los alicantinos, llegando a flirtear con el jazz bajo una atmósfera psico-progresiva antes de elevarse majestuoso por senderos más tortuosos en los que la fuerza de la banda queda patente. Llenando de épica el corte, los vestigios del pasado aparecen con estrofas llenas de rabia en brillantes momentos de pesadez que no reniegan de su auténtica vocación psicotrópica.   Como si renacieran de las cenizas DOMO se muestran más firmes y sólidos en su sonido ofreciendo unos desarrollos de guitarra de lo más atrayentes.

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Reseña: THE RE-STONED.- ‘Thunders of the deep’

Otro artefacto sonoro salido de los tiempos de confinamiento de una banda que tenía una gira prevista y no la publicación de un nuevo álbum. Ante la adversidad la maquinaria rusa se puso a funcionar para componer y darle la vuelta a la situación. Cada vez nos encontramos con más álbumes no previstos que tiene su origen en las largas horas de confinamiento, al menos la pandemia ha tenido algo positivo. La capacidad de su líder Ilya Lypin, para hacer que su guitarra se retuerza en mil acordes y solos impactantes a estas alturas no debería de sorprendernos. THE RE-STONED a estas alturas deberían de ser un referente para la multitud de bandas que practican el stoner instrumental y la psicodelia pesada. No es fácil brillar tanto con la ausencia de voces, pero la creatividad y técnica con las que construyen sus flotantes composiciones, no están al alcance de todos.  Estos chicos llevan una década explorando los confines de la psicodelia pesada, y en esta ocasión han abierto una nueva puerta que amplia el territorio sonoro del género. Puede que no añadan demasiadas cosas nuevas, pero sin duda cada tema puede ofrecernos algo particular y siempre nos brinda una salida fuera de lo convencional. Largos desarrollos instrumentales que juegan con las vibraciones de los 70’s dotando a los temas de un carácter diferente. Un guiño a los dictados de Hendrix insertando su legado en canciones que juegan con las dimensiones del cosmos entre sustancias psicotrópicas. Una inyección de psilocibina con la que impregnan cada nota para narcotizar nuestros sentidos y llevarnos a un viaje a nuevas dimensiones sensoriales con temas llenos de magnetismo y fuerza. Desde las delicadas y aromáticas melodías hasta los rugosos riffs de corte casi doom, el trio ensambla a la perfección las piezas de su maquinaria lisérgica. Toda una hazaña que que se perderán todos aquellos que siempre le ponen reparo a las bandas instrumentales. Aquí tiene una oportunidad de salir de la zona de confort y ampliar sus horizontes sonoros, el viaje, sin duda, merece la pena.

THE RE-STONED son: Ilya Lipkin (guitarras, efectos, mandola, flauta), Vladimir Kislyakov (bajo), Anton Yalovchuk (batería), y en la grabación de ‘THUNDERS OF THE DEEP’ estuvieron acompañados por Ivan Fedotov (wave drum) y Ark Fedotov (sintetizador).

La belleza de los acordes de la breve Intro (A Blaze of Distant Stars) me hace intuir que el contenido del álbum puede ser maravilloso. Delicados pasajes instrumentales en los que la guitarra ofrece su lado más tierno y amable en una atmósfera psicodélica que invita a la introspección.

Con fuertes tambores y poderosos riffs Stoner ‘Farther Beyond Moon Dustes una espacio de casi diez minutos para el virtuosismo de la guitarra de Ilya Lypin. En un cambiante escenario entre el heavy-rock los ritmos Stoner y la psicodelia pesada, los solos hirientes y barrocos se suceden entre firmes tambores creando un torbellino sónico. Golpeando con virulencia la dulzura del corte inicial se desvanece entre pesados riffs y solos extenuantes en sus primeros cinco minutos. A partir de ahí los pasajes lisérgicos se apoderan del tema haciendo descender la intensidad y enturbiando el ambiente con efectos envolventes.  Sin cesar un solo instante las cuerdas se quiebran en mil acordes psicotrópicos. Tras unos minutos de tensa calma, el tema retoma la energía en su parte final por una senda casi 70’s.

Where Heather Bloomsmantiene la tensión entre desarrollos stoner instrumental teñidos de psicodelia ácida con algunos guiños al rock de los 70’s. Insertando pasajes progresivos y salpicando sus clásicos efectos de corte espacial, el tema fluye sin prisa en un espacio psicodélico con numerosos ornamentos sonoros. Siempre con la guitarra como protagonista, pero perfectamente arropada por una base rítmica de muchos kilates. Una constante ondulación que va mutando sus formas ofreciéndonos siempre un aliciente para no caer en la monotonía.

Un espiral de riffs y ritmos acelerados abren ‘Supernova’, un tema con un carácter retro que mama del hard-rock de los 70’s. Constantes usos de pedales nos llevan a esa turbia estancia en la que la psicodelia pesada se siente como en casa. Desarrollos interminables y una batería espeluznante construyen el tema a una velocidad de vértigo. La cara más pesada de la banda queda reflejada en contraposición con sus genes de apacible psicodelia.

‘Rusty shouffle’ recuperan a ritmo de blues a los rusos más reconocibles. Entre brumas pantanosas y sustentado en un riff que se repite, el tema avanza entre efectos rezumando altas dosis de psicodelia.

Los exóticos sonidos de ‘Watch the Undines Playse combina con elementos acústicos para ir creando un tapiz sonoro que juega con el sonido del medio oeste, la psicodelia y la tradición oriental. Prescindiendo de los solos asesinos los rusos van creando un tema apacible sin perder su esencia lisérgica en esta ocasión soportado en sencillos acordes acústicos.

Toda la crudeza y el fuzz arenoso afloran en ‘Sea monk’. Un tema que sube las revoluciones tras la pausa del corte anterior. La guitarra en todo su esplendor repartiendo solos que alargan hasta los confines siderales. El acelerado corte se construye en dos niveles, uno en el que la base rítmica golpea frenéticamente y otro en el que la guitarra goza de total libertad para sucesivos desarrollos psicodélicos. Con distintas fases, los riffs más pegadizos adquieren un aspecto más vintage en la parte central bajando la intensidad sin renunciar a las atmósferas heavy-psych. volviéndose más corrosivo y ácido, el tema juega con los medios tiempos entre solos hirientes.

A modo de interludio, ‘Outro (Moon Eclipse)en poco mas de dos minutos nos golpea con riffs de vocación doom. En un entorno más misterioso y oscuro los devaneos lisérgicos se diluyen en unos pasajes inquietantes que se alejan del sonido del resto de los temas hasta el descenso final en el que pausados acordes entre efectos ponen el epílogo al corte.

Los algo mas de diez minutos de ‘Faced of Earth’ ponen el cierre a un maravilloso álbum de psicodelia pesada ey Stoner instrumental.  Creando un bosque sonoro invadido por la psilocibina en efluvios que brotan de la mágica guitarra. Fuertes riffs Stoner rompen la calma narcótica para ofrecernos la virulencia del sonido de los rusos. Creando un marco difuso y turbio los riffs se repiten antes de un nuevo transitar por atmósferas psicotrópicas en una línea a caballo entre Colour Haze y Earthless. La canción es el escenario perfecto para que Ilya exhiba su técnica en largos solos entre la nebulosa humeante que la base rítmica creada a su alrededor. Después la tortuosa parte centra en la que todo se vuelve más pesado, el corte gravita en un escenario psico-espacial como si hubiera traspasado una puerta a una nueva dimensión sensorial. Aquí emerge lentamente un caleidoscopio de tono y formas que nos deja completamente extasiados. Un momento de gratificante “viaje” que nos acompaña hasta las postrimerías de una parte final que vuelve a transformarse en algo más turbio.

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