Álbum Premiere y Reseña: HOLY MONITOR.- ‘Southern Lights

El quinteto griego HOLY MONITOR llevan desde 2015 ofreciéndonos su particular visión de la psicodelia moderna con maestría a través de cuatros Eps y un par álbumes de larga duración, con los que se han labrado una reputación dentro de la escena psicodélica contemporánea. Con su nuevo álbum ‘SOUTHERN LIGHTS’ deberían alcanzar el Olimpo del género, ya que la calidad y riqueza compositiva de sus canciones bien lo merece. Un fascinante trabajo que juega con elementos espaciales, ritmos kraut y aromas orientales en línea KIKAGAKU MOYO en unas canciones suaves impregnadas en bellas fragancias sonoras que no se olvidan de la tradición griega. Unos temas que son todo un bálsamo para el oyente y que ayuntan las malas vibraciones. Con tonos vintage, aportados por sus cálidos teclados, voces que evocan la psicodelia pop de los 60’s y guitarras ácidas llenas de magnetismo, ‘SOUTHERN LIGHTS’ muestra a la banda en plena madurez creativa, lo que le convierte en uno de esos álbumes que cualquier amante de la psicodelia no debería pasar por alto. Describiendo su particular mundo mágico, los temas consiguen que nos olvidemos de los convulsos tiempos que vivimos para elevarnos a una dimensión sensorial en la que todo flota de una manera etérea, relajando nuestros sentidos y proporcionándonos un gratificante viaje. Sus suaves reverberaciones, unidas a los ganchos de vocación progresiva y esos genes kraut, hacen que cada tema, sea un aliciente para seguir descubriendo a una banda brillante. Las algodonadas melodías funcionan tanto en los hipnóticos espacios siderales, como en las estancias vintage más propias del siglo pasado. Todo fluye con naturalidad, en ocasiones con la brisa del Mediterráneo meciendo sus armonías y en otras, con exóticas fragancias orientales perfumando sus canciones en un auténtico vergel psicodélico. Ecos floydianos, melodías Beatles, inspiración espacial, todo al final confluye en un caleidoscopio colorista que flota en sus etéreas atmósferas. Las vibraciones salvajes y embriagadoras de sus hipnóticos ritmos psicodélicos, desencadenan paisajes sonoros elaboradamente tallados llevan a los oyentes a una danza loca y hedonista para exorcizar las malas vibraciones y rebelarse contra la realidad. Sin duda, uno de esos álbumes llenos de sensibilidad, que debe perdurar en el recuerdo de la gente, cuando al finalizar el año se haga balance de lo mas destacado.

‘SOUTHERN LIGHTS’ está disponible vía Blackspin Records/Primitive Music en edición limita a 300 copias en alta calidad en vinilo rojo y blanco de 180 gr. Habiendo sido producido por HOLY MONITOR, Grabado y mezclado por Alex Bolpasis en Suono Studio, correspondiendo la grabación de las voces a George Nikas en Black Caravan. La masterización corrió a cargo de Nick Townsend en Townsend Mastering y el arte de la portada es de Bewild Brother.


HOLY MONITOR son: George Nikas (Voces y Guitarras), Stefanos Mitsis (Guitarras), Vangelis Mitsis (teclados), Alex Bolpasis (Bajo) y Dimitris Doumouliakas (batería)
Músic compuesta por Stefanos Mitsis y George Nikas con letras de George Nikas

‘River’ se desarrolla en un escenario heavy-psych en el que los teclados en tonos vintage aportan un tono agradable al ensoñador sonido de los griegos. Con un sonido estratificado en distintas capas, una introducción inicial deja paso a momentos de neo-psicodelia aromatizada. La lánguida voz aflora en un vergel colorista bajo agradables melodías. La dupla de guitarras repitiendo acordes consiguen crean una atmósfera etérea en la que el sonido flota produciendo un estado placentero para el oyente. El tema pasa por tres fases, para retomar en su parte final el sonido con el que nació. Sin duda una notable forma de empezar a introducirnos en este atractivo trabajo. El tema cuenta con sutiles ritmos de vocación kraut.
En un escenario más psicotrópico ‘Naked in the rain’ es el espacio perfecto para que la guitarra juega con pedales ofreciendo un sonido más psicodélico. Con voces infectadas de vientos exóticos el tema consigue conjugar elementos kraut, con ecos más 70’s sin perder los tonos psicodélicos. Rítmico, colorista y con un sonido vintage en un segundo plano, el corte nos acaricia con algodonadas melodías entre su magnética y por momento hipnótica instrumentación. El hammond lucha por copar un protagonismo que parece estar en manos del sonido de las guitarras, siempre con encajando las piezas a la perfección.
‘Bells’ nos ofrece un sonido que me evoca a muchos momentos de bandas como KIKAGAKU MOYO. Acolchados pasajes y aterciopeladas voces nos acarician manteniendo los tonos coloristas. Describiendo momentos más bucólicos el tema mantiene su combinación kraut sin perder la vocación psicodélica. Aquí la dimensión neo-psicodelica de HOLY MONITOR reincide en una fórmula que funciona. Frágil pero rico en matices el ritmo, sin que nos demos cuenta acaba por succionarnos a ese mundo de ensueño en el que la banda crea sus canciones. Con aires más sinfónicos, ‘Lights’ cabalga entre desarrollos livianos entre aromas celestiales con un toque de exotismo. Dulces melodías vocales flotan entre una instrumentación con algún elemento progresivo entre los efluvios psicodélicos habituales en todos los temas. Los sonidos del luminoso Mediterráneo parecen humedecer los acordes de otro bello tema aparente frágil. Intensificando su sonido el corte se torna más pesado y psicotrópico en su según parte, ofreciendo un crisol de sonidos hipnóticos con brillantes desarrollos de guitarra mientras su ritmo insistente.  parece tornarse más turbio y aturdidor de lo que habían mostrado con los temas precedentes.
Una gruesa línea de bajo abre las hostilidades en ‘The sky is fallin dow’. Un monumental corte en que las guitarras flotantes inciden entre un inquietante ritmo y un órgano envolvente.  Ecos sesenta, y ritmos más pesados consiguen crean un tema lleno de versatilidad y fuerza. Aquí la banda nos ofrece constante giros que hacen que la canción serpentea entre variadas armonías haciendo que su escucha nos depare diferentes alicientes. Casi floydiano por momentos, el tema conjuga a la perfección los sonidos de los inicios de la psicodelia con una apuesta completamente contemporánea. Con sus más de siete minutos de los crujientes sonidos de su apertura van disipándose a una atmósfera más etérea. Nuevamente los elementos progresivos hacen acto de presencia entre sus ritmos hipnóticos de vocación kraut. El protagonismo del órgano en su parte central hace que el corte explote en una deflagración mucho más pesada confirmando que los griegos no quieren renunciar a nada. Estamos ante uno de esos temas que nos ofrecen distintos alicientes cambiando su sonido a lo largo de su desarrollo, lo que hace que dependiendo del minuto que escuches te parecerá que estás ante un tema completamente diferente. Incluso percibo algún elemento más propio de The Beatles más lisérgicos y coloristas.
Susurrante y lleno de magnetismo ‘Hour glass’ nos acaricia con sus delicados acordes envueltos entre efectos flotantes. El lado más espacial de los griegos se muestra con timidez entre su psicodélico sonido. Emergiendo lentamente para crear una plácida atmósfera ideal para la relajación el tema parece no querer elevarse describiendo el silencio de insondables espacios reflexivos aptos para encontrar la paz interior. Todo un bálsamo para los sentidos que acaba por narcotizarnos en un sueño dulce y placentero mientras se diluye en el infinito.

Tras el reconfortante corte anterior, ‘Ocean trail’ explota en un arco iris colorista entre hipnóticos riffs y tonos vintage. Sus voces neo-psych de vocación 60’s aparecen entre constantes ondulaciones en las que se perciben vibraciones exóticas. Repitiendo su riff principal, el tema amortigua su intensidad con los registros vocales, elevándose con fuerza en la ausencia de las mismas. Con buenos desarrollos de guitarra el ritmo constante y el zumbido de los teclados van aportando matices sonoros a un notable tema que acaba por engullirnos entre sus vibraciones.

En una atmósfera menos perturbadora ‘Under the sea’ nos acaricia con bellas melodías impregnándonos de flotantes sonidos psicodélicos alejados de estridencias sonoras. Un acaramelado corte sobre el que parece influir el sonido de bandas como los citados Kikagaku Moyo. La belleza y la ternura en beneficio de otra atractiva y reconfortante canción.

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Reseña: POLYFRENETICS.- ‘Polyfrenetics’

Los noruegos POLYFRENETICS liberan su EP debut. Un trabajo con cuatro sólidos temas que conjugan distintas influencias sonoras que van desde el hard-rock, la psicodelia, proto-metal, rock progresivo y la música punk con cierto espíritu stoner-doom. El cóctel sonoro resulta de lo más versátil y apetecible. Sin decantarse definitivamente por ningún estilo no renuncian a golpearnos con riffs envolventes entre una tormenta de fuzz, en contraposición con pasajes en los que el metal progresivo parece apoderare de su sonido. Con una energía punk, sus tambores golpean con fuerza para activar nuestras articulaciones en una particular apuesta sonora.


La banda se formó en Oslo en el 2008 por Are Linnerud (guitarra) y Per Erik Saeter (bajo y voz) (alias: Toxic Twins), que habían estado juntos en varias bandas diferentes de forma intermitente desde mediados de los 90, pero nunca encontraron su espacio, lugar o compañeros en otras bandas. Esto se debió principalmente al daño infligido por tocar en bandas de rock progresivo a mediados y finales de los 90, su hostilidad general hacia la sociedad y sus habitantes, el abuso de sustancias y el trauma infantil. No fue hasta que empezaron a hacer su propia bebida psicodélica de brutal rock progresivo con sus corazones infestados de punk, las cosas empezaron a suceder. Poco después de esto, reclutaron al baterista Sven Martin Jørgensen (Dr. Jorgensen), y algún tiempo después a otro amigo y libertino, Nicholas Chung (Mr. Chung). La banda hizo algunos conciertos y grabaciones, pero todo se detuvo repentinamente en 2015 cuando el Dr. Jorgensen decidió dejar la banda y seguir su sueño de perseguir salmones en la Patagonia. Afortunadamente para la banda, muchos de sus «supuestos amigos» eran solistas y aspirantes a cantantes/compositores que necesitaban desesperadamente un ingreso estable para soportar las consecuencias de sus enormes habilidades de reproducción, por lo que la banda persuadió a su amigo y guitarrista Anders. Nannestad (AN) para completar la batería, mientras que la banda finalizaba la primera etapa de su gira «High Gain, Low Expectations Tour». Aunque esto fue en 2016, AN todavía está en la banda, lo que demuestra el hecho de que los mejores guitarristas mediocres son realmente los mejores bateristas. Avance rápido hasta aprox. 2019 y la banda está en racha escribiendo canciones, tocando y yendo con frecuencia al estudio para grabar pistas, cuando el Sr. Chung decide dejarlo. Lo ha tenido con las travesuras de la banda, y ahora está decidido a dedicar el resto de su vida adulta a restaurar video juegos de los 80 a su estado original de su época dorada. Con horas de grabaciones de estudio y un montón de canciones sin terminar, la banda se reagrupa para averiguar qué hacer a continuación. Mientras eliminaba las pistas que podían y no podían terminarse en un tiempo razonable, rastreaban las partes sin terminar en el estudio, etc., se hizo obvio que la banda necesitaba otro guitarrista. A mediados / finales de los 90, mientras intentaban tocar rock progresivo de la época comprendida entre 1967 y 1974, en un mundo que carecía de rock por cualquier medio, los «Toxic Twins» tocaban con otro brillante swinger llamado Simen Bing Stafseng (Bingo). Para cuando la banda progresiva, en la que todos tocaban, implosionó en su propio esmegma de bateristas cantantes, micrófonos de diadema, violines, flautas, saxofón, violonchelo y todo eso, Bingo había perdido interés en el glamour y el brillo del negocio de la música. Después de una gira por Alemania, con otra banda, Bingo buscaba en cambio una carrera más lucrativa en la filmación de películas, comerciales y otras películas de carácter dudoso. Por supuesto, esto fue en un intento fallido de llenar el vacío que solo los viejos amplificadores Marshall, los pedales fuzz vintage y las guitarras japonesas de los 70 pueden llenar. Así sucedió que Bingo terminó jugando con los dos mismos boneheads con los que jugó unos veinte y tantos años antes y un tercer guitarrista que tiene que tocar la batería para poder alimentar a todos sus hijos. La vida es realmente extraña, pero no divertida. Debido a un total de diez niños, crisis de la mediana edad, cambios de formación, estragos personales, guerra psíquica interna y «la vida como no queremos saberla», el EP debut de POLYFRENETICS no ha estado disponible para el público en general hasta ahora . La banda finalmente se puso de acuerdo y decidió lanzar algunas de las grabaciones que hicieron en breves intervalos entre el verano de 2019 y la primavera de202. Este monstruo del punk progresivo psicodélico pesado brutal que es POLYFRENETICS, ya está disponible.

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Reseña: DITCH.- ‘Coldfoot, Alaska’

‘COLDFFOT, ALASKA’ es el nuevo EP de los stoners holandeses DITCH. Cuatro temas que nos dejan con ganas de más. Toda una bofetada de riffs arenosos envueltos en tormentas de fuzz en línea LOWRIDER. 7 años después de su álbum debut, DITCH finalmente han regresado con nueva música y formación. Tres canciones rocosas de desert-rock turbio en el que las melodías vocales ofrecen un aliciente para sacarnos de la monotonía. Sus coros pegadizos y una cierta vocación heavy-rock, especialmente en las guitarras hacen que los temas brillen con luz propia. Ciertamente no tenía referencia de la banda hasta ahora, pero sin duda, estos chicos saben lo que hacen. Directos, frenéticos, pero con la suficiente madurez para que sus canciones sean sólidas y con mucho gancho. Rebosantes de autenticidad y fieles al sonido de los pioneros del género, DITCH cuidan los temas al detalle para ofrecer un sonido difuso y cegador que inmediatamente conecta con el oyente. Con la excepción del paseo psicodélico de la susurrante ‘3959 miles’, los otros tres temas harán las delicias de los fans más puristas del stoner desértico. Sin aditivos ni artificios, su descarga de fuzz se enriquece con un gran trabajo vocal para mantener canción resulte versátil y seductora.

DITCH son: Douwe de Wilde (voz, bajo), Eric Hazebroek (guitarras) y Alexander de Goede (batería)

‘COLDFFOT, ALASKA’ se grabó en los estudios E-Sound, Weesp, en los Países Bajos, en noviembre de 2020. Diseñado por Thomas Cochrane. Mezclado por Douwe de Wilde y Eric Hazebroek. Masterizado por The Void Studios.

‘Coldfoot,Alaska’ nos arrastra en una tormenta fuzz arenoso por una senda en línea LOWRIDER. Sus pegadizos riffs ten enganchan desde el primer instante. Un ritmo insaciable y melodías vocales que si inclinan a un escenario heavy-rock con estribillos pegadizos entre sus cegadores riffs. Sin duda este tema tiene todos los alicientes para tararearlo y una y otra vez Toda una embestida Stoner que se convierte en una estampida de búfalos en las llanuras dejando un rastro de desolación a su paso. Un tema que bien podría ser un himno del Stoner contemporáneo. Una de esas canciones que te dejan exhausto.

Tras la adrenalina descargada con el corte de apertura, ‘Broncola’ abre con una silenciosa introducción que deja paso a una nueva descarga desértica. Sus melodías flotantes oscilan entre gruesos riffs. Aquí todo se muestra más sosegado con la incorporación de sutiles pasajes heavy-psych. -tambores briosos y constantes arrancadas de fuerza las voces melodiosas parecen flotar entre un nuevo derroche de fuzz. Ondulante pero pesado el corte tiene múltiples paradas y arrancadas, entre guitarras intoxicantes.

A diferencia de las canciones precedentes, ‘3959 miles’ con sus pausados y silenciosos acordes, nos invita a un paseo por espacios más sinfónicos en los que la psicodelia aparece con suaves desarrollos atmosféricos. Creando un entorno chamánico, todo sucede desde la calma. Lo que aparentemente es un sonido de órgano envuelve los lentos y medidos acordes en un entorno de relajación y misterio. Prescindiendo de las voces el tema se eleva en un lento génesis con solos de guitarra virtuosos y pasajes recitados a los que se unen los tambores. Momentos en los que se intuye una explosión que finalmente no se produce para descender nuevamente la intensidad hasta diluirse en el silencio.

Este breve trabajo cierra a lo grande con otro tema de sonido rugoso. ‘Obey the Mountain 2020’ supone el regreso a un escenario desértico, un espacio en el que el trío se maneja a la perfección. Con un buen trabajo en las voces y coros, quizás algo alejadas de los cánones del Stoner tradicional, éstas resultan atractivas entre sus riffs arenosos. Un sonido pesado que transita dentro de los cánones del Stoner tradicional.


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Reseña: KORB.- ‘Korb’

El sello Necio Records acaba de editar en formato vinilo el debut homónimo de los británicos KORB. Un álbum que gravita en un espacio kraut sideral entre sonidos de sintetizadores analógicos y efectos de pedales. Usando elementos del kraut cósmico tradicional de los 70’s así como la concepción de este sonido en el siglo XXI, cada tema nos ofrece una narrativa de ciencia ficción usando imperturbables ritmos hipnóticos. Una exploración en toda regla de los confines del cosmos a través de ritmos hipnóticos y ricas composiciones que nunca se muestran aturdidoras. Con la suficiente dulzura para insertar pasajes psicodélicos en su narrativa cósmica futurista KORB consigue, sin renunciar a la base de su sonido, crean canciones atractivas que resultan reconfortantes para los sentidos. Un sonido anestesiante que activa sensorialmente al oyente haciéndole participe de su narrativa hace que el álbum resulte fascinante para los amantes de los sonidos cósmicos. Su motorik siempre engrasado va evolucionando sin estridencias que puedas perturbarnos alejándonos de su relato sonoro. Piensa en Tangerine Dream, Amon Duul, o Neu!, bajo la atenta mirada de los Hawkwind más complacientes. Una combinación efectiva de lo vintage y los actuales sonidos digitales completan un notable trabajo de neo-kraut espacial. KORB sabe crear su propio sonido distintivo utilizando una gama de sintetizadores analógicos antiguos y modernos, tambores antiguos, percusión, bajo, guitarra, órgano y pedales de efectos. Parkes y Wood también graban como Mutante (sintetizador / electrónico) y Arboria (electro / acústico).

Coqueteando con la electrónica y los sonidos cósmicos ‘Voyager’ se desarrolla en un entorno espacial recuperando las vibraciones la kosmiche music de los 70’s en una versión contemporánea. Con ciertas dosis de psicodelia en corte gravita entre hipnóticos ritmos.

‘Power estructure’ mantiene la esencia futurista de todo el álbum, desde una perspectiva que incluso se acerca a algún momento progresivo dentro de los caminos del kraut y la psicodelia espacial.  

Entre múltiples efectos y sintetizadores la nade nodriza busca nuevos horizontes en ‘Shapeshifter’. El tema evoluciona en un lento génesis explorando insondables espacios siderales con momentos drone.  Lleno de magnetismo el corte pone banda sonora a un relato de ciencia ficción descubriendo nuevos mundos.

Con narcóticos pasajes entre efectos ‘Earth ritual’ aparca levente los momentos kraut para desarrollarse en un entorno de psicodelia espacial dejando un mayor protagonismo a las guitarras. Creando un placentero crisol sonoro el corte nos arrulla con su apacible temática futurista.

El motorik de los británicos se pone a funcionar a toda máquina en ‘Teleforce’. Lo cierto es que KORB puede ofrecernos algo diferente en cada canción. Aquí al margen de los ritmos kraut incorpora una percusión de lo más colorista, lo cual no quiere decir que se alejen de su particular propuesta sonora.

‘Megalith’ incide en crear atmósferas cósmicas. Naciendo de un sonido más rugoso y aturdidor todo se va transformando en una burbuja psicotrópica entre efectos que se suceden sobre los firmes ritmos.

Con una narrativa sci-fi, ‘Setjen to Condor’ explora galaxias lejanas atravesando tormentas de meteoritos en su lento navegar. Con un gran trabajo de percusión los sintetizadores envuelven el tema en un halo futurista impulsado por su nave nodriza.

‘Korbs First Android’ cierra el álbum entre efectos y sintetizador como preludio a desarrollos neo-kraut con fuertes dosis de psicodelia espacial. Un letárgico tema creado desde los teclados y sintetizadores, que recuerda a los pioneros de la electrónica cósmica.  

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Reseña: JAKETHEHAWK.- ‘Hinterlands’

El cuarteto pesado, progresivo y autoproclamado «Appalachian Rock» de  Pittsburgh, JAKETHEHAWK, desata la belleza en este mundo con su nuevo y cautivador álbum ‘HINTERLANDS’, (disponible vía Ripple Music). Seis temas extasiante que conjugan la fuerza y rugosidad de los riffs Stoner con unas cuidadas melodías en un transitar por parajes en los que los ríos, los bosques y un cielo azul se encuentran con los sonidos desérticos. Siempre ofreciendo un aliciente para el oyente las oscilaciones y atmósferas en las que habitan sus temas nacen de un espíritu progresivo y unos genes stoner. Hábiles creadores de atmósferas psico-progresivas cuentan con un aliciente del que carecen muchas bandas, las melodías vocales juegan aquí un papel primordial, pero no solo eso, esas guitarras ácidas que se incrustan en sus atmosféricos pasajes instrumentales hacen que el álbum ofrezca un nuevo horizonte. Seguramente es lo que propia banda denomina ‘Appalachian rock’, ese rock que nace de las montañas pero que no reniega del desierto. Herederos de las expansivas exploraciones psicodélicas de bandas como  KING BUFFALO, HOWLING GIANT o los últimos trabajos de ELDER, fusionan el sonido clásico centrado en riffs de los pioneros del proto-metal con las texturas del rock psicodélico y el rock progresivo. También se basan fuertes influencias de la frondosa arbolada valle del río que llaman hogar y su rica tradición música popular que abarca el apodo oximorónico. Atmosférico pero pesado, el álbum sorprenderá a aquellos que piensas que los sonidos pesados Stoner se están anquilosando ya que ‘HINTERLANDS’ abre una nueva vía para escapar de la rutina con sus bellas y fornidas canciones.

Formados  en 2016,  JAKETHEHAWK Siempre ha buscado sintetizar el sonido clásico centrado en el riff de los pioneros del proto-metal con las texturas del rock psicodélico y el rock progresivo. Además, se extrae una gran influencia del territorio de la banda, tanto del exuberante y boscoso valle del río como de la rica tradición de la música folclórica que aún florece aquí. Realmente, sería falso que una banda de este lugar se llamara a sí misma “rock del desierto”; Así como el paisaje y la cultura dieron forma a la música de la escena de Palm Desert a principios de los 90, JAKETHEHAWK también acepta la influencia de su tierra natal. La banda adopta su apodo oximorónico, dado a sí mismo, «Appalachian Desert Rock» porque sienten que resume estas cosas; pero lo que es más importante, les gusta.

JAKETHEHAWK son:
John Huxley – Voz, Guitarra, Teclados
Jordan Lober – Batería
Justin Lober – Bajo, Voz
Josh Emery – Guitarra, Voz

‘Conunting’ abre con susurrantes acordes de inspiración dream pop antes de estallar con sus pesados riffs. Yuxtaponiendo los estilos el tema golpea con fuerza en una acertada combinación de melodías algodonadas y voces limpias, con la crudeza de sus rifs Stoner. En una atmósfera casi psico-progresiva en el tema pesa más el cuidado en las apacibles melodías, pero sabiendo dotar de fuerza a unos poderosos riffs. Un atractivo resultado que fluye con soltura. Líricamente la canción trata sobre la fórmula para encontrar la paz haciendo referencia a un espíritu social que nos moldea.

Con un mayor dinamismo ‘Ochre and umber’ nos invita a un apacible paseo en bosques que dejan pasar la luz en una combinación de poderos riffs y pasajes ambientales, algo que es una constante en todo el álbum. Riffs divertidos, momentos acústicos y un fiel reflejo del sonido equilibrado de la banda. Ondulando constantemente entre delicados pasajes y crujientes rifss el corte tiene un groovy que conjuga elementos psico-progresivos con momentos mucho más pesados y rugosos. Unos buenos solos de guitarra completan un corte rico en matices que muestra un aspecto bien trabajado.

Un mundo frio y desolador, prácticamente sin esperanza se refleja en ‘Interzone mantra’. Misterioso y atmosférico en su apertura, el tema habita en un escenario más oscuro. El protagonismo de los teclados hace que se compense sus momentos mas doom. Entre nebulosas psicódelicas la banda combina elementos de rock-progresivo con unos genes doom y Stoner entre sus efluvios lisérgicos. Seguramente su tema más oscuro y tenebroso.

En tonos más campestres, los acordes acústicos de ‘Still life’ nos trasladan a un escenario apacible que parece alejarse de la pesadez stoner.  El tema se envuelve en un manto progresivo aportado por los sutiles teclados. Con elementos melódicos incrustado entre sus crujientes riffs consiguen crean un sonido que se respeta. Esto hace que el tema nos acaricie con sus limpias guitarras sin olvidar las embestidas pesada que van y vienen.

En un escenario más desértico ‘Uncanny valley’ el bajo difuso nos aturde en su primera parte con riffs que crujen y se expanden entre flotantes guitarras atmosféricas. Siempre con sus delicadas melodías vocales que tratan sobre un viaje al mas allá. Con la sensación de road movie desde el desierto hasta parajes en los que las montañas y los bosques son el escenario por el que el tema recorre a modo de vehículo en una autopista descriptiva en este curioso viaje descriptivo lleno de dinamismo.

El álbum cierra con ‘June’ retomando la pesadez de unos riffs que afloran en una atmósfera psico-progresiva llena de alicientes. Stoner ortodoxo que comparte escenario con melodías casi pop entre una rica y prieta instrumentación que se balancea entre ásperos momentos y bellos pasajes progresivos aportando un talante sosegado y gratificante. En ambos entornos el ritmo de la batería nunca pierde su objetivo. Implacable.

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