GREENLEAF.- «Hear the rivers»


a3606996310_16Los veteranos GREENLEAF lanzan su séptimo trabajo «HEAR THE RIVERS» via Napalm Records.

Me parece que pocas dudas hay en la escena stoner de quienes son GREENLEAF y de lo que son capaces de ofrecer. Un sonido característico y personal fácilmente identificable cuya calidad ofrece pocas dudas. Una reputación que afianzan con cada nuevo trabajo que publican, y en ésta ocasión no iba a ser menos. Diez temas con su sello de identidad presente. Una banda que nació de la caverna stoner para ir definiendo su sonido sin la rutina que vemos en muchas de las bandas de esta escena. Hard rock aderezado con genes blues en un sonido sucio. Una crudeza que no reniega de ofrecernos calmados momentos y que siempre nos ofrece brillantes riffs.

Si algo caracteriza a GREENLEAF es la capacidad para no ser una banda más. «Leaf it out» lo deja bien claro. Fuzz, ritmo, potente bateria, riffs incandescentes, para calmadas y cálidas voces y coros que ondulan y sobrevuelan por las armonías difusas, para terminar un tema que engancharía a los no iniciados en esto de los sonidos sonerizados.

El blues-rock más enérgico es retratado en «Sweet is the sound», un tema que podría definir a GREENLEAF, y en el que tras escuchar tres notas, no tendrías duda de que los suecos son los que suenan. Unos riffs que se repite y que consigue un todo entre la modulación de voces y coros sin perder su rudeza primitiva.

El fuzz y su lado más stoner hacen acto de presencia en «A point of a secret» La voz sosegada con el groovy al que nos tiene acostumbrado y estructuras de rock clásico con envoltorio stoner nebulosos. Solos de guitarra y una batería potente arropan el lado más sensual de las voces. Frenadas y acelerones en un tema pegadizo y con estela desértica.

Con estas premisas, una pegadiza apertura a golpe de batería, nos introduce en «Good ol’ goat»Un corte con cadencia y ritmo en el que la voz de Arvid Hällagård  y los coros suavizan un tema intenso y difuso de Blues-rock stonerizado.

Momentos de rock clásico nos ofrece «The rumble and the weight», un denso corte de stoner de aspecto vintage en el que la voces y coros nuevamente nos enganchan a otro tema que rezuma grasa y energía y que acaba en una deflagración lisérgica en la que el fuzz se esparce por todos los lados.

La parte más melódica de GREENLEAF es reflejada en «We are the paws».  un grave bajo y susurrante voz acaramelada, completada con reverberaciones intensas y narcotizantes en otra fórmula perfecta.

Tommi Holappa sabe como construir una canción y Arvid como modularla,  dejando el músculo a Sebastian Olson y sus baquetas. con esos mimbre no es extraño encontrarnos «Oh my bones». Aires retro que combinan fuerza y melodía en unos arreglos efectivos y brillantes. Ritmo que cede espacio a la calma sin decaer en su intensidad. todo muy medido y efectivo.

Hard-rock en estado puro, con mucha herencia setentera y un ritmo trepidante hace que «High fever», nos golpee con todo su fuerza, a ritmo de rock and roll de garito de carretera antes de darnos un paseo mucho más lisérgico y reconfortante en temas como «In the caver below«. Un bello tema  en el que nuevamente la voz pone mesura en un ritmo cadente y ácido.   

Los GREENLEAF mas atmosféricos y psicotrópicos aparecen en»The rivers lullaby». Un tema más oscuro que parte de la psicodelia para ir evolucionando a momentos hard & heavy de tinte desértico. Bajo y batería comandando la nave sueca en un tortuoso camino lleno de obstáculo en formas de subidas y bajadas hasta culminar en una borrosa atmósfera que culmina en una locura sónica.

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SCHWALBE.- «Willy EP»

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Una de estos discos que uno encuentra trasteando por ahí, y que ha despertado completamente mi curiosidad. Sin información acerca de la banda salvo su origen alemán. Cuatro magníficos temas, en lo que parece ser su debut. 

Basando básicamente su sonido en una psicodelia pesada con muchísima influencia de COLOUR HAZE. Con brillantes solo de guitarra en vena heavy-psych, ritmos cadentes y absolutamente narcóticos. Con momentos stoner desérticos y mucho fuzz ofrecen con «WILLY EP», una brillante carta de presentación en la que los psicotrópicos se esparcen por tus neuronas. Con un curioso contraste al incluir unas voces con registros proto-punk en ciertos momentos. aunque lo cierto es que es la guitarra trippy la que más puede atrapar al oyente con su hechizo.

Los primeros acordes  de «Klemptner», nos aturden con esa herencia COLOUR HAZE. Una guitarra que lentamente va evolucionando en su intensidad, con voces ecualizadas llenas de un hipnotismo drone. Un tema que sobrevuela sobre nuestras cabezas aromatizandolas con aturdidoras sustancias psicotrópicas. Subiendo la intensidad el tema concluye con una guitarra rebosante de acidez dándola un importante toque de color a un gran tema.

Si ya la primera embestida nos a dejado gratificados y expectantes, en «Achsen» mantienen las nebulosas sonoras, ahora sobrevolando territorios desérticos en los que su sonido se engrosa. dinámicos, y repartiendo fuzz a diestro y siniestro. Perdidos en una plantación de marihuana, SCHWALBE reparten energía con un cantante de voz guerrera en la que se reflejan reminiscencia  cercanos al punk.

El sonido del bajo hace que el tema se oscurezca con sus intrigantes solos. Una efectiva combinación de garra y descaro en la que seguimos escuchando una guitarra ácida  en desarrollos atractivos y efectivos.

Está claro que la afición por los cannabinoides se traslada a unos temas que como «Schwalbe» retoma las reverberaciones COLOUR HAZE. Cadente, incisivo y humeante con pegadizos reiffs, y ondulación en los registros vocales con en ésta ocasión se acercan más a postulados setenteros, aunque solo en apariencia. Las atmósferas creadas continúan teniendo ese punto brumoso que se se repite en los cuatro cortes del EP.

Resulta algo chocante que estemos antes temas que se enmarcan básicamente dentro del espectro heavy-psych, y que introduzcan voces que rozan territorios hardcore como en «Winkel». A ritmo lento pero firme, los solos se elevan, con desgarradas voces, chillonas. Un impulso que viene de un poderoso bajo que arrastra el tema, a escalas superiores de intensidad y fuerza, con mas momentos centrados en postulados stoner.  

 

 

NOVEDADES Y RECOMENDACIONES DE LA SEMANA

ARCADIAN CHILD (Chipre) psychedelic-rock, neo-psychedelic, stoner

HEAVY RELIC (UK) psychedelic-rock, stoner, instrumental

BIRNAM WOOD (US) stoner-metal, heavy-metal, doom, stoner

TIMESTONE (Austria) heavy-psych, stoner, psychedelic, doom

SCHWALBE (Alemania) heavy-psych, fuzz, stoner, 

MOTHER UPDUFF (Canada) blues-rock, psychedelic-rock, west-coast, 70’s, rock

WOOD (Francia) stoner, doom, stoner-metal

SHELVY (Argentina) doom, stoner-metal, heavy-rock

VINTAGE CUCUMBER (Alemania) space, experimental, psychedelic, kraut

NEON BURTON (Alemania) psychedelic-rock, hard-rock, post-rock, stoner

L’A IRA DEL BACCANO (Italia) doom, progressive, psychedelic-rock

WIZENED TREE (Brasil) psychedelic rock, heavy-blues, stoner

MISTY GREY (España) doom, heavy-rock, metal

THE FLYING EYES (US) psychedelic-rock, blues-rock, heavy-psych, 70’s

SAMAVAYO (Alemania) psychedelic-rock, hard-rock, 70*x stoner, progressive

CRANEIUM (Finlandia) rock, stoner, psychedelic rock

FOGHOUND (US) stoner, heavy-rock, fuzz, 

CAPTAIN CARAVAN (Noruega) stoner, fuzz, hard-rock, desert-rock, heavy

ARCADIAN CHILD.-«Superfonica»

 

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Si los chipriotas ARCADIAN CHILD nos sorprendieron el pasado año con su debut «AFTERGLOW» ahora nos llega su segunda entrega via Rogue Wave Records/ Ripple music. con «SUPERFONICA.

Tenía claro cual es el sonido de la banda, pero también la curiosidad por conocer que nos ofrecerían en ésta su segunda entrega, y ver la evolución que podrían tener. El resultado no se aleja demasiado de la fórmula que tanto éxito les dio con su debut. Una banda que hace música psicodelica,  pero que tiene la personalidad suficiente como para no tratar de parecerse a nadie que no sean ellos mismos, desde la elegancia, sin estridencias. eso sí, en esta ocasión, más oscuros y densos que en su debut. 

Si bien los primeros acordes de “Brain Marie”, no se alejan para nada del sonido de los de Limasol, en esta ocasión se muestran más densos de lo que nos tenían acostumbrados.  Creando atmósferas lisérgicas a base de efectos, pero manteniendo esa modulación vocal que reprime su fuerza dándole brillo y estilo a sus temas. El comienzo, desde luego, es prometedor.

Con una espesa y envolvente instrumentación los sonidos desérticos aparecen en “Twist your spirit”. Más alejados de las fragancias pop tan presentes en sus temas, en esta ocasión se muestran mucho más pesados y contundentes. Mas Stoner y menos psicodelia en un corte con poderosos riffs que se repiten hasta que descienden a remansos más lisérgicos donde los espacios sinfónicos adquieren un mayor protagonismo en su parte final.

“Brothers”, genera espacios más alternativos y cercanos a los que nos ofrecieron en su primer álbum. Calmadas atmósferas se combinan con una contundente base instrumental. Los momentos caleidoscopios aparecen en forma de psicodelia voladora que otea los grises territorios descritos por la base rítmica.

La dulzura regresa a temas como “Constelations”. Seductores registros vocales se combinan con armonías repetitivas que respetan su espacio. Más susurrante y dulce, el tema mantiene una calma tensa, bajo un prisma más alternativo.

Si hay algo que me ha llamado la atención de «SUPERFONICA, es que aparte de mostrarse más densos en algunos de sus riffs, por otro lado, se muestran más oscuros. Posiblemente menos floridos, por no por ello pierden la luz. Oscuro no quiere decir tenebroso. Así, “Painting”, con lánguidas y tristes voces, va evolucionando, elevándose como un canto de esperanza, arrastrando en su avance la intensidad instrumental. Esa densidad aparece de soslayo con una guitarra que no deja de ondular con pudor en su caminar. Una envolvente creación de efectos le da el aura misterioso y oscuro.

En una línea parecida, “She flows”, partiendo de estancias oscuras y alternativas, va abriendo las puertas de par en par para que los rayos de luz entren a través de la voz en una efectiva y agradable combinación de fuerza y sutileza, de luces y sombras.

Otro lento caminar sobre oscuras estancias de neblinas narcotizantes encontramos en “Before Will die”. Voces y estribillos de una aparente fragilidad tratan de salir de la espesura, desde una elegante fragilidad que se conjuga con maestría entre la brumosa instrumentación.

Aromas orientales llegados del este del Mediterráneo  son extraídos de los acordes de “The March”. Una línea de bajo inquietante nos va presentando fornidos riffs en un entorno de psicodelia pesada que se vuelve a describir desde desgarradores relatos que salen de las entrañas. Coros que se elevan desde tonos depresivos para convertirse en espectros deambulantes. Un tormento inquietante aromatizado con los aromas orientales que en él se vislumbran.

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ROYAL SONS.- «Praise warship»

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Un debut en el que se deja patente de donde viene la banda. Los tejanos ROYAL SONS, nos ofrecen la crudeza ya vista en las bandas de Texas desde comienzo de los setenta. Blues-rock, boogie-rock, aderezado unas gotas de cannabinoides todo ello metido en la trituradora del stoner. Energía y sudor que hace que la temperatura suba. Una magnífica carta de presentación.

Los primeros riffs de «The devil’s knocking» ya nos dan una pista de por donde va la cosa. Blues-rock setentero con mucho groovy. Una guitarra ácida y punzante, con algún toque slide. Cadente y firme, permite el desdoble de las guitarras y tras una construcción lenta de la melodía que llega a generar angustia, llega el frenesí boogie-rock con armónica incluida.

Seguimos con un fornido blues-rock potente y lleno de acidez como es “Shufflin’ Shoes” cantado con un registro vocal que me recuerda a Dan Mc Cafferty, pero en modo vacilón. Bajo efectos psicodélicos, el resultado es un corte vibrante y potente.

Algún eco retro se vislumbra en “Nobody Has to Know” en otra potente dosis de hard difuso y humeante. El repetido y contagioso ritmo no permite ni un respiro.

Cambiando un poco la fórmula, “Let it burn”, se presenta como un corte más enigmático. Un hipnótico y repetitivo ritmo de batería se va coloreando con rasgueos de guitarra, apareciendo desde la oscuridad una cálida voz evocadora de Jim Morrison. Pasional y desgarrada, pero bien encajada en el puzle caleidoscópico que genera una instrumentación que se inflama apabullante, evolucionando enérgicamente para involucionar sutilmente en la parte final.

Sobre slide sureño y con voces ahogadas “Orále culeros”, entre acordes acústicos consiguen un tema en línea Graveyard, en el que la voz aguardentosa junto a nos medios tiempos bluseros y sureños ofrecen otra visión de la banda.

A caballo entre ZZ Top, Nazareth y The Black Angels transcurre “The eve”, el boogie-rock psicotrópico de un cañonazo que deja metralla ácida en su deflagración.

Mas arenosos se muestran en temas como “Praise & warchip” y “Familiars”. Gruesos riffs Stoner con algún toque de hard-retro y alguna reverberación grunge, en momentos cegadores.  

Ecos de Detroit aparecen en “Taste the whip”, con una vocación porto-punk atiborrada de fuzz.

La psicodelia con genes bluseros de “Too far gone” va evolucionando a ritmo de una poderosa batería, con desgarradores voces que se van zarandando por los riffs.

La parte más sosegada aparece en “Dawey”. Cálidas voces y coros sobre brumosos ritmos con mucha esencia en su interior custodian un corte de blues psicodélico rebosante de aroma..

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