Reseña: HEAD.- ‘Satisfaction’

Canciones sencillas, pero con mucho groovy que van explorando desde el blues, la psicodelia y el puro hard-rock nacido en los 70’s. Rock en estado puro en todas sus versiones, ejecutado por la vía directa. Sin ornamentos superfluos, las nueve canciones respiran rock sin complejos. Sin andarse con rodeos, los canadienses HEAD, toman la vía rápida para llegar al oyente con su particular fiesta de rock and roll como en los viejos tiempos. Riffs, ardientes ritmos, y voces que evocan los momentos mas brillantes el hard-rock, son los ingredientes usados para seducir al oyente con toda su crudeza. Con cada instrumento cumpliendo a la perfección su rol, HEAD no se complican, y lleva a la máxima expresión aquello de ‘menos es más’. Un groovy que te engancha y que recuerda la banda sonora de los clubs nocturnos de los 70’s cada canción tiene su propia personalidad. Ganchos de guitarra irresistibles y la dualidad vocal ‘chico-chica’ son argumentos suficientes para caer en las fauces de ‘SATISFACTION’. Un álbum de alto octanaje que te lleva a empujones a la pista de baile evocando tus mejores momentos de juventud, cuando te rebelabas al mundo. Pero como no solo de rock vibrante vive HEAD, también nos ofrecen canciones aterciopeladas envueltas en un manto psicodélico con aroma cannabico. La dulzura y sensibilidad de la voz de Elyse nos traslada por momentos al verano del amor en las canciones más suaves y psicodélicas del álbum, lo que aporta alicientes a una buena escucha. En definitiva, ‘SATISFACTION’ es un álbum hecho en pleno siglo XXI, pero es un álbum en el que los sonidos vintage de los 70’s cobran una nueva dimensión. Bandas como HEAD, vuelven a corroborar que el rock de siempre sigue todavía muy vivo, por mucho que haya quien siga diciendo eso de…’ya no se hace música como la de antes’.

HEAD son: Hunter Raymond (batería y voces), Elyse Besler (bajo y voz) Michael Starnino (guitarra). ‘SATISFACTION’ está disponible vía Fuzzed and Buzzed.

‘Shudder’ nos traslada al corazón de los 70’s con su heavy-blues crudo y ácido. Con una buena combinación de voces, el sonido de la canción evoca momentos más propios de bandas como Graveyard o Witchcraft adornados con tonos soul. Una nueva revisión de los sonidos vintage del siglo pasado ejecutado con una mirada mucho más contemporánea.  Un tema directo que nos da la medida de lo que nos podemos encontrar en el resto del álbum.

Bajando la intensidad ‘Spell’ reposa en suaves pasajes psicodélicos auspiciados por una voz femenina llena de sentimiento. En un perfil bajo, el tema habita en una envolvente atmósfera adornada con algún buen solo de guitarra, sin perder su alma blues-soul entre una neblina de fuzz.

Runaway’ se precipita en un torrente de rock and roll con estribillos y coros pegadizos. Una vuelta a los 70’s en todo su esplendor. Guitarras chirriantes y voces con mucho gancho componen un tema dinámico que mantiene la esencia vintage.

En un tono más hendrixiano, el uso del wah wah en ‘Queen’ nos devuelve a mediados de los 70’s. Un sonido retro que bebe del blues y en el que encontramos elementos psicodélicos. Las cuidadas melodías vocales y un ritmo lo suficientemente dinámico hacen de ‘Queen’ otro corte ganador. Con un ritmo contundente, las guitarras ponen la nota de color con solos que se superponen haciendo cambiar la fisonomía de la canción para convertirla en luminosa y fresca.

Instalados en los sonidos del rock clásico, el blues aflora en cada nota con golpes de rabia en ‘Shake’. Otra canción con una estructura sencilla que se engrandece con la alternancia de voces de y coros, entre difusos riffs. Rock en estado puro en una invitación una fiesta vintage.

 
En un tono más toco y alternativo, ‘Strychine’, con fuerte ritmo y riffs ásperos soporta las veleidades blues y de puro rock and roll. Ondulante pero siempre ofreciendo momentos divertidos, los solos de guitarra se combinan con una narrativa de blues crudo y vitalista.

‘Out for blood’ golpea con toda su fuerza hard-rock combinando voces y coros e incorporando la acidez de una guitarra que se desangra en sus solos. El ritmo, más difuso en esta ocasión, no da tregua en otra canción rebosante de fuerza.

En contraste con el corte anterior, ‘Your money’ se desarrolla entre nebulosas lisérgicas y golpes de rock clásico. Con su sonido amortiguado, la canción presenta elevaciones de intensidad entre coros y estribillos manteniendo un perfil más bajo en su desarrollo.  En cualquier caso, la banda sigue fiel a su fórmula.

‘Hound dog’ desciende definitivamente hacia un sonido más pausado en el que el blues toma el protagonismo. Con un groovy pausado, la canción ofrece buenos solos de guitarra entre los habituales juegos vocales que encontramos en el resto de las canciones. La senda clásica del blues narcótico se transita para mostrar el lado más psicodélico y chamánico.

Head

Fuzzedandbuzzed

Reseña: CACHEMIRA.-‘Ambos mundos’

Tras el anuncio de la vuelta a la actividad CACHEMIRA, con la incorporación de la ex- Mothercrow, Claudia al bajo y voz, mi curiosidad por conocer como se acoplaba a la banda era máxima. El verano pasado tuve la oportunidad de ver a la banda en unos de los primeros conciertos que dieron con esta nueva formación en el festival francés Volcano Sessions, y quien me iba a decir entonces que una de mis fotos iba a ser la portada de ‘AMBOS MUNDOS’ (gracias, chicos). En aquel concierto las canciones todavía estaban en proceso ser arregladas, pero ahora que por fin ven la luz, se muestran esplendorosas. Porque ‘AMBOS MUNDOS’ es un álbum salvaje, ardiente y lleno de energía. Una energía que bebe del rock ácido de finales de los 60’s y que se refleja en ocho canciones superlativas de rock crudo y primitivo, envueltas en una inigualable atmósfera vintage. Sustentadas básicamente en el blues y en la psicodelia Hendrixiana, el aporte tanto a la voz como al bajo de Claudia, es fundamental, y a la postre, acaba enriqueciendo el sonido que vio nacer a CACHEMIRA dándole un plus de calidad. De todos es conocida la destreza de Gastón a las seis cuerdas, o la de Alex a las baquetas, pero ese torrente vocal es algo novedoso y sumamente gratificante. Canciones de alto octanaje que crean una bacanal psicotrópica con momentos en los que a base de blues desgarrador, atrapan al oyente. Ritmos coloristas y contagiosos, estribillos pegadizos, solos asesinos, ‘AMBOS MUNDOS’ es todo un catálogo de sonidos de los 70’s en su mejor versión. Cualquiera podría pensar que estamos ante una banda retro más, pero no, estos chicos nacieron en una década equivocada, pero sus genes musicales siguen viviendo el pasado, un pasado glorioso que se reactualiza con álbumes como este. Decir que ‘AMBOS MUNDOS’ estará entre los mejores discos del año, no es ninguna quimera, ya que la solidez y calidad de sus canciones, así como la versatilidad que cada una de ellas nos ofrece, lo hará merecedor de tal honor. Se admiten apuestas…. Como tantos otros álbumes publicados ultimamente, es un atractivo regalo que la pandemia nos ha traído, un periodo que dentro de unos años, recordaremos como sumamente productivo. Si te gustan JIMI HENDRIX, JANIS JOPLIN o bandas contemporáneas como BLUES PILLS o RADIO MOSCOW, ‘AMBOS MUNDOS’ es tu álbum. Una gratificante orgía sonora llena de ritmos trepidantes, momentos vocales conmovedores, acidez corrosiva, y las dosis justas de pesadez. Todo un torrente sonoro que se precipita llevando las aguas del rock más salvaje a través de meandros en los que la banda deja reposar su vigor para ofrecernos pasajes ácidos de psicodelia, de soul, de blues, bajo un cielo vintage. CACHEMIRA están de vuelta, y llegan en plena forma, con las alforjas cargadas de Rock en estado puro, sin aditivos. Ponte los pantalones campana, las flores en pelo y disfruta de esta fiesta vintage.

‘AMBOS MUNDOS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

CACHEMIRA son:
Claudia González Diaz – bajo y voces
Gastón Lainé – guitarra y coros
Alejandro Carmona Blanco – batería y percusión

En ‘AMBOS MUNDOS’ han colaborado Alexandre Sánchez Miralles (Saturna) – Guitarra en los tracks 1,3, Camille Goellaen (Moundrag) Órgano, Colin Goellaen (Moundrag) Congas en el track 1 y LG Valeta (77 ́) – Guitarra española en el track 8

El álbum fue grabado y mezclado por Baptiste Gautier Lorenzo durante la primavera de 2021 en las afueras de Rennes, masterización de Claudio »Pisi» Gruer en Pisistudio y cuenta con una obra de arte de Matt Wilkins (Matt Sabbath) sobre una fotografía de Denpafuzz.

‘Don’t Look Back (To The Fire)’ nos introduce en el álbum a golpe de wah wah y el poder del acompañamiento del órgano vintage. Ecos del pasado y una vibración flower-power se apodera del tema inmediatamente. La voz de Claudia aporta un amplio arco iris a la canción. Una dualidad entre la dulzura y la garra, que hace que la canción oscile en su intensidad. Desprendiendo un inequívoco aroma a 70’s el tema ondula entre variopintos ritmos siempre con un único propósito. Blues, psicodelia y rudos riffs de puro hard-rock se unen a esta fiesta colorista llena de fuerza.

Los sonidos retro persisten en ‘Keep an Eye On Me’. Aquí el blues y soul parecen hacerse un hueco buscando el protagonismo de otra canción llena de fuerza. Impulsado por los fuertes tambores la canción deja aflorar solos asesinos y una robustez a prueba de bombas. Su ritmo contagioso y vertiginoso contrasta con esas melodías vocales que optan por una aparente pausa. El tema evoluciona hasta sumirnos en una bacanal diabólica de sonidos vintage, enriquecidos con pinceladas de ese órgano retro.

Los chicos de CACHEMIRA tienen devoción por los sonidos vintage nacidos a finales de los años 60’s en la soleada California, y eso queda patente en canciones como ‘Future’s sight’. La guitarra evocando a Hendrix en una pleitesía permanente, los ritmos coloristas que invitan al baile y la voz y potencia que Claudia aporta a la banda quedan una vez más patentes en esta canción. Pinceladas blues y un sonido ácido que penetra en las terminaciones sensoriales del oyente son armas suficientes para caer rendido a sus pies. Si a eso unes unos estribillos y coros sugerentes, así como esas pinceladas que aporta el órgano, la bacanal sónica está servida.

La desgarradora ‘Dirty roads’ nos insufla energía suficiente para bailar hasta el amanecer. La cadencia rítmica y sus tonos soul, blues y funk, son elementos suficientes para caer rendido a sus pies. Si vas a organizar una fiesta retro, aquí tienes la banda sonora perfecta, JANIS, HENDRIX y un espíritu indomable, son suficientes argumentos para el éxito. Una canción pegadiza que una vez que la escuches, no podrán sacártela de tu cabeza. Como guinda, el tema contiene algún destacable pasaje psicodélico.

 Con un título como ‘Mujer Vudú’ y tratándose de CACHEMIRA, el contenido de sus surcos parece evidente. Saca la bolsa de sustancias psicotrópicas y déjate llevar por esos pesados y contagiosos ritmos. Blues ácido cantado en español con la suficiente temperatura como para dejarte exhausto. Si al principio hablaba del aporte de Claudia a la banda, aquí queda patente este. Una voz poderosa voz y un bajo tremendo, dan solidez al clásico sonido ácido que vio nacer a los barceloneses. Un torbellino aturdidor que acaba convirtiéndose en otra auténtica orgía sónica llena de fuerza y garra.

‘Get Out (Date la Vuelta)’ nos arrolla con toda fuerza indómita.Ejecutada a un ritmo vertiginoso, el tema nos vence a las primeras de cambio. Blues desgarrado, hard-rock y psicodelia lisérgica son los ingredientes que se agitan en esta coctelera perturbadora. Su sonido ortodoxo de tintes retro, no es obstáculo para este torrente sonoro serpentee en mil meandros entre solos asesinos y tambores atronadores. Nuevamente creando la atmósfera vintage, las pinceladas del órgano parecen apaciguar la vibrante energía contenida en cada nota. Otro tema salvaje.

De nuevo la pleitesía a Hendrix está servida en ‘Coast to coast’, otra canción vibrante que contagia su ritmo haciendo que sea imposible permanecer en reposo. En esta ocasión, por la vía rápida, la banda liquida el corte en poco mas de dos minutos. Directos a la yugular.

Con el tema de cierre y que da nombre al álbum, rompen la dinámica de canciones cortas. ‘Ambos Mundos’ es la vía de escape de CACHEMIRA para dejar aflorar su creatividad sin ponerse ningún límite. Casi con una estructura de jam, los instrumentos juegan sus propias bazas independientes los unos de los otros. Heavy-psych en estado puro bajo ritmos tribales y fuertes dosis de psicotrópicos crean esta especie de suite en la que los repetitivos estribillos aportan un tono trascendental e incluso con una inclinación progresiva. Sorprendiendo al oyente con acordes de guitarra española y un cierto tono andaluz, la banda rompe las barreras para enriquecer su sonido clásico.  Estas vibraciones arrastran los coros a un entorno casi flamenco antes de la explosión psicodélica que sustenta el corte. Una canción diferente que a buen seguro pillará desprevenido a mas de un uno por el camino que toma su sonido.

·CACHEMIRA·

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: BIRTH.- ‘Born’

CAMEL, KING CRIMSON, YES, PINK PLOYD, RENAISSANCE, ATOMIC ROOSTER, VAN DER GRAAF GENERATOR, BARCLEY JAMES HARVEST y tantos otros, son nombres sagrados de la escena de los 70’s que te vendrán a la cabeza cuando escuches ‘BORN’, el primer álbum de los californianos BIRTH. Ya os avisaba hace unos meses cuando publicaron su primer single, que algo superlativo estaba por llegar, y ahora, ya está aquí. Mis vaticinios parece que se han cumplido, con un álbum digno de ser enmarcado como uno de los mejores trabajos progresivos de vocación retro. Si la escena psicodélica californiana se ha caracterizado por su versatilidad y creatividad, estos veteranos de la misma y miembros de bandas como ASTRA, PSICOMAGIA, RADIO MOSCOW, JOY, MONARCH…. deciden tomar la senda progresiva sin ningún tipo de rubor, para invitarnos a un viaje a las entrañas del hard-progresivo de los 70’s. ‘BORN’ es un álbum que bien podría haberse creado en mitad de esa década prodigiosa, pero su sonido vintage, va mas allá y contiene brillantes momentos psicodélicos también con arreglos netamente contemporáneos. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en otras ocasiones, el bosque, nos impide ver los árboles por si mismos. Aquí estos talentosos músicos parecen rendir su particular tributo a esas vibraciones que coquetean con el clasicismo, con el jazz, pero que mantienen ese espíritu rockero. Sustentadas en el sonido del órgano hammond, mellotrón y sintetizadores, las canciones encuentran un espacio para vibrantes solos de guitarra, pero también para un mar de melodías de ensueño con las que consiguen un efecto balsámico para el oyente. La estructura del álbum parece disponerse en los partes, una primera en la que se cuidan más los detalles melódicos, y una segunda, en la que las canciones se tornan más experimentales e incluso oscuras. ‘BORN’ está llamado a ocupar los lugares de honor en las lista de final de año, porque la calidad de surcos está a prueba de toda duda. Si todavía no los conoces, dale al play, no te arrepentirás. Como siempre digo cuando hablo de una banda nueva, deja que tu mente se abra y sal de la zona de confort, porque en ‘BORN’ vas a encontrar otra estancia tan agradable y confortable como la que te proporcionan tus bandas de siempre. Arriesga y escucha, este álbum lo merece.

BIRTH: Conor Riley (voces, sintetizador, piano eléctrico, guitarra acústica, órgano, guitarra), Brian Ellis (guitarra, piano eléctrico y percusión), Trevor Mast (bajo), Paul Marrone (batería).

‘BORN’ está disponible vía Bad Omen Records.

‘Born’ se sustenta en fuertes desarrollos hard-prog con un notable protagonismo del órgano vintage de Conor Riley. Con un aura sinfónica envolviendo la atmósfera, la canción evoca momentos de mediados de los 70’s, donde los grandes dinosaurios de rock progresivo reinaban. Con una vibración mas propia de Camel o incluso con momentos Atomic Rooster, la guitarra, con sus bellos pasajes empíricos, nos saca de las fauces de los sonidos progresivos para a portar un tono más psicodélico. El resultado es esperanzador.

Con un fantástico uso de las melodías, ‘Descending us’ mantiene ese espíritu melancólico entre una dualidad de guitarra y órgano perfectamente tejida. Mientras, los implacables tambores impulsan el corte en sus momentos más intensos. Pero si algo tiene ‘Descending’ es una voz cálida, susurrante y completamente hechizante que nos sume por momentos en la melancolía. Pero BIRTH se las ingenia para sacarnos de ahí con un arrebato de fuerza más propio de Deep Purple. Una conjunción psico-progresiva que atrapa fácilmente al oyente en una montaña rusa de emociones. Bellos pasajes instrumentales completan este hermoso tema que bien podría definir el espíritu del álbum. Ardiente y balsámico a la vez, el corte guarda un equilibrio que lo eleva al olimpo psico-progresivo contemporáneo.

Erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘For yesterday’, con sus cerca de diez minutos, crea un espacio de relajación con hermosos pasajes de guitarra y unas voces conmovedoras. Una vibración floydiana, y bellos momentos más propios de Camel (el tono general del álbum me evoca a estos últimos) se complementan con aterciopeladas voces y un flujo que se eleva hacia ese entorno vintage en el que habita la totalidad del álbum. Sería fácil de ubicar esto como una canción creada hace cincuenta años y no en pleno siglo XXI. De ahí su gran atractivo, música con arreglos contemporáneos, pero firmemente enraizada en la década dorada del rock. Una calma gratificante que consigue un efecto balsámico sobre el oyente, pero que, en sus entrañas, contiene una complejidad al alcance de pocos. Una canción llena de épica que prefiere centrarse en los momentos de pausa, sin que ello signifique que no contenga algún golpe de fuerza entre sus delicadas y maravillosas armonías. El tema es el eje central de un álbum superlativo que esconde brillantes momentos rebosantes de belleza.

‘Cosmic tears’ nos hace despertar del gratificante sueño del corte anterior. Un ritmo más trepidante, pasajes de órgano ceremonial y una guitarra más ácida, van tomando con discreción una senda que nos lleva momentos de jazz-rock, mientras los instrumentos parecen alborotarse y tomar su propio camino.  Si en las canciones anteriores había un predominio de los teclados, aquí, la guitarra se erige como protagonista de un relato mas intenso e incluso oscuro. La delicadeza de las melodías de las primeras canciones se vez alteradas con momentos de hard-progresivo algo más inquietantes y experimentales con una sensación de cierto caos en los momentos en los que la banda se pone en modo jam.

 Con una apertura susurrante ‘Another time’ se desarrolla en una oscura y por momentos inquietante atmósfera de puro hard-prog con inclinaciones King Crimson. La alternancia de pasajes suaves con momentos más intensos constituye la base de una canción que contiene todos los elementos que cualquier fan de rock progresivo más ortodoxo sabrá apreciar. Cabalgatas épicas en contraposición con balsámicos pasajes conforman el hilo central de otro brillante corte compuesto a la vieja usanza. Para cerrar el álbum la banda en ‘Long way down’ escoge ese camino abierto por King Crimson para su desarrollo. Aquí no faltan los momentos de pausa, pero se siente que la banda decide experimentar con distintas armonías en un bosque psico-progresivo al alcance de pocos. Solo ácidos de guitarra y un fornido cuerpo progresivo se van alternando entre sus altas voces. Piensa por momentos en ‘21st Century Schizoid Man’ con melodías más propias de Greg Lake y posiblemente encontraras el punto en el que BIRTH nos sitúa.

BIRTH

Bad Omen Records

Reseña: PARALYZED.- ‘Heavy road’

Los surcos de ‘HEAVY ROAD’, el segundo álbum de los alemanes PARALYZED, vienen impregnados de heavy-blues humeante y desgarrado, impulsado por golpes de rudo hard-rock vintage y actualizaciones Stoner. Un sonido evocador de los pioneros de los sonidos mas crudos de los 70’s pero que resulta honesto y sólido. Toda una fiesta de sonidos vintage con guitarras que se retuercen a base de wah wah, tambores que atruenan y una voz que te cautiva con cada estrofa. Con un mestizaje entre THE DOORS y STEPPENWOLF, en gran parte de sus canciones, los alemanes, no renuncian a momentos de rock pesado, acoplados a su base de puro blues.  Pero a pesar de esto, PARALYZED no son una banda retro, sino que son una banda de comienzos de los 70’s que por arte del azar ha nacido en el siglo XXI, y eso también se nota en el enfoque más Stoner que alguna de sus canciones contiene. Anecdótico a veces, pero siempre presente en algún momento de unas canciones que prefieren precipitarse por un torrente de blues diluido en sustancias psicotrópicas. En ‘HEAVY ROAD’, cada canción consigue, de una u otra manera, atrapar al oyente en una espiral sónica. En ocasión por la vía directa y en otras cociendo sus canciones a fuego lento, siempre consiguen ese punto idóneo de cocción para gozo de los mas fervientes seguidores de los sonidos crudos y primitivos. Esas vibraciones irreverentes y sin complejos que ejecutan con completa honestidad y teniendo muy claro cual es su propósito. Si con su álbum debut, los alemanes consiguieron sorprender, con el salvaje ‘HEAVY ROAD’, se consolidan como una banda a tener muy en cuenta, porque calidad, les sobra. Prepárate para un buen viaje.

‘HEAVY ROAD’ está disponible vía StoneFly Records.

PARALYZED son :
Michael Binder – Voz y guitarra solista
Caterina Böhner – Guitarra rítmica y órgano
Philipp Engelbrecht – Bajo
Florian Thiele – Batería

‘Devil’s Bride’ abre el álbum entre tonos de heavy-blues doorsiano. La cálida y penetrante voz de Michael Blinder muestra sus artes desde el primer instante. Algo que marcará gran parte de las canciones del álbum. La stonerización del blues hace que la canción se muestre plomiza. No faltan los solos asesinos en los que el wah wah se mezcla con los vómitos de puro blues, humeante, denso y desgarrado. Una forma arrolladora de abrir un magnífico álbum de rock hecho a la vieja usanza.

Estamos ante un álbum creado con el espíritu de los pioneros del rock mas irreverente de finales de los 60’s y primeros 70’s. Prueba de ello son las vibraciones en pura línea STEPPENWOLF de ‘Orange carpet’. Otro corte vibrante que acaba arrollando al oyente con una inusitada rudeza mas propia de los pioneros. Evolucionando hacia momentos más pesados, los riffs humeantes consiguen mantener al oyente sin salir del círculo diabólico de su sonido vintage.

Ya sin ningún tipo de complejo, ‘Mayday’ sigue la línea marcada en la canción anterior, en esta ocasión por un camino de blues atemporal y lleno de vitalidad. Una invitación al baile, que se adorna con golpes de hard-rock insertados con la destreza suficiente como casi pasar inadvertidos en el conjunto de la canción, pero que están ahí ofreciendo solos diabólicos dentro de su bacanal sonora.

Como contrapunto a la vitalidad del corte anterior, ‘Black tres pt. 1’ se sustenta en suaves y cálidos acordes de blues psicodélico, evocadores de entornos campestres. Ciertos tonos All them witches son adornados con elegantes solos de guitarras. Una canción llena de sentimiento en la que encontramos numerosos matices, pero que se sustenta nuevamente en el blues.

‘Pilgrim boots’, con sus siete minutos incide en una fórmula que funciona. A diferencia de los cortes anteriores el sonido del órgano juega un papel fundamental en el hilo conductor. Esa dualidad entre The Doors y Steppenwolf hace que la canción sea garantía de éxito. Con un ritmo cadente y una voz chamánica la atmósfera se llena de sustancias narcóticas que envuelve al oyente en una nube de rock retro. Bebiendo del manantial del pasado de los 70’s, PARALYZED son fieles a su amor por estos sonidos de antaño, y lo hace con completa maestría. El tema se permite momentos en los que la improvisación parece aflorar para dotar al corte de un tono de jam. Cociéndose a fuego lento el corte endurece su sonido y sus estribillos se tornan más pegadizos, para acabar en una fiesta vintage en la que la cerveza y los cannabinoides campan a sus anchas.

 Tomando elementos heavy rock ‘Black Trees Pt.2’ incide en una fórmula que funciona, en esta ocasión con una mayor contundencia en su sonido. Nuevamente la canción nos ofrece buenos solos que se desarrollan hasta la estuación entre ritmos salvajes y pesados. El resultado es una orgía contagiosa que invita a dejarte llevar por bailes desenfrenados.

‘Coal Mine’ pone la pausa tras el extenuante corte anterior. Aquí con tonos mucho más psicodélicos de lo que habían mostrado hasta ahora, el bajo toma el mando de las operaciones de otro blues ácido. Con un ritmo cadencioso pero implacable poner freno a la bacanal para llevarnos de ’viaje’ a través de chamánicos pasajes en los que los psicotrópicos toman el control. Una destacada producción hace que cada instrumento cobre vida propia ofreciendo distintos estados de ánimo al oyente. El corte acaba golpeando oyente con insistencia produciendo un efecto aturdidor, pero sumamente placentero.

‘White Jar’ cierra el álbum entre golpes de wah wah y manteniendo ese, tan apetecible, espíritu vintage.  Sin muchos artificios, la dualidad de órgano y guitarra, es complementada con una narrativa dinámica y cierto tono stoner.

Paralyzed

StoneFly Records

Reseña: ELEKTRIC MISTRESS.- ‘Chapter 99 EP’

Los canadienses ELEKTRIC MISTRESS, presentan una auténtica explosión sónica con su nuevo EP ‘CHAPTER 99’. Ecos proto-metal, blues, psicodelia, riffs arenosos y un inequívoco aroma vintage, componen el conglomerado que nos traen estos cuatro rabiosos temas de rock crudo e impactante. Estamos ante un nuevo viaje de ida y vuelta a los 70’s en el que la banda deja patente que aman las vibraciones de los pioneros del rock de comienzos de esa época dorada, pero que también miran de reojo al rock del desierto más crudo y contundente. El groovy con el que desarrolla cada una de las cuatro bacanales, se enriquece con elementos psicodélicos y una voz desgarrada que sabe modularse lo suficiente, como caer rendido ante ella. Temas capaces de resucitar a un muerto e invitarle a una fiesta de rock arcaico y rudo en el que las chupas de cuero, los vaqueros raídos y las melenas, se mecen al viento. Capaz de provocar esguinces cervicales, la fuerza que contiene cada canción es algo completamente incuestionable. Las letras se inspiran en acontecimientos, personas, recuerdos, sentimientos o cierta energía ocultista. Contar con un segundo guitarrista ha aumentado la complejidad de la banda, aunque su evolución, se ha mantenido bastante estable en los últimos dos años. Han empezado a incorporar armonías de guitarra para complementar su estilo de stoner rock, pero siguen dejando espacio para ser únicos y creativos y resonar con los oyentes. ELEKTRIC MISTRESS no pretenden reinventar la rueda, sino que ofrecen un rock n’ roll directo para los buenos y malos momentos. ‘CHAPTER 69’ es un trabajo que te volará la cabeza y que conseguirá que digas:. ¡Quiero mas de esto!

ELEKTRIC MISTRESS son: Maxwell Poole (voz), Kyle Cantfell (guitarra), Jason Cantfell (guitarra), Kieran Richardson (bajo), Riley MacDonald (teclados) y
Valencia Canales (batería).


‘Magic dust’ nos sumerge en este EP a base de fornidos riffs proto-metal con una ambientación vintage gracias a ese impactante órgano retro. Desgarrador, el tema tiene el blues en sus venas, pero no solo eso, pinceladas psicodélicas y una vocación stoner se encuentran entre sus intoxicantes surcos. Qué duda cabe que la canción te abofetea con descaro entre sus ecos 70’s, Sus riffs difusos y pesados tienden el puente de ida y vuelta al siglo pasado y sus vibraciones más descaradas y crudas.  Toda una espiral sónica con la que la banda arrolla al oyente poniendo a prueba la consistencia de sus cervicales. Solo asesinos, unos tambores explosivos y voz quebradiza llena de rabia son los argumentos con los que ELEKTRIC MISTRESS nos zarandean.

Exhaustos del corte anterior, ‘Radio’ no baja la intensidad, sino todo lo contrario. Un frenesí sónico nos arrolla a toda velocidad con un órgano impactante y una estructura de hard-rock vibrante y contagioso que nos invita al baile. Toda una fiesta de vibraciones vintage ejecutada con herramientas nacidas del rock del desierto. Riffs turbios, melodías y estribillos pegadizos y una fantástico groovy nos llevan en volandas en este aquelarre de rock primitivo y pesado.  En esta vorágine sónica, la banda sabe cómo utilizar las armonías para que la canción no resulte anodina, sino todo lo contrario. Ese órgano asesino te derretirá la cara con toda seguridad, pero si no es así, sus turbios riffs te embadurnarán de vibraciones arenosas, por lo que no hay escapatoria posible. Por si fuera poco, algunos desarrollos de guitarra nos llevan a los momentos de más esplendor del heavy-rock.

‘Cocaine Johnny’ es otro corte de rock ácido y pesado que bebe del manantial del blues y el proto-metal setenteroGolpeando una y otra vez con impactantes riffs, la banda modula su armonía a ritmo de blues para conseguir un tema contagioso. Energía pura, sin refinar, que te entra en vena para hacer que tu cabeza explote. Instalados en esas vibraciones vintage, los canadienses no se andan con tonterías para mostrarnos un corte con grandes atractivos. Toda una explosión de pesadez que te va a volar la cabeza y en la que no faltan pasajes ácidos para que el resultado resulte más efectivo.  

Con solo cuatro temas formando parte del Ep, ELEKTRIC MISTRESS, no pierden el tiempo y van directos al grano. Así lo atestigua ‘Chapter 99’, el tema que pone cierre al Ep, y en el que los ecos blues se contonean entre golpes de proto-metal y arenosas vibraciones psicotrópicas.  El tema repite su armonía una y otra vez, pero lo hace dotándola de elementos lo suficientemente atractivos como para que el tema contenga interesantes matices sonoros. Su parte final se despeña por un precipicio rocoso de stoner-doom con un entorno psicodélico que hace que nada resulte impostado. Nuevamente las murallas de sonido creadas por sus riffs se colorean con ese magnético sonido de órgano y unas voces quebradas llenas de gancho.

ELEKTRIC MISTRESS son: Maxwell Poole (voz), Kyle Cantfell (guitarra), Jason Cantfell (guitarra), Kieran Richardson (bajo), Riley MacDonald (teclados) y
Valencia Canales (batería).

Elektric Mistress