Reseña: GREEN LUNG.- «Woodland Rites»


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Después del buen sabor de boca que nos dejó su EP «FREE THE WITCH» publicado el pasado año, había ganas de una nueva entrega de los londinenses. Y la espera ha merecido la pena tras escuchar éste «WOODLAND RITES». Ya el título del álbum y especialmente la portada nos dan pistas de lo que podremos encontrar entre sus surcos. Un ritual ocultista en bosques sombríos en los que el proto-metal se une con el heavy-rock bajo la mirada de una neblina de psicodelia y stoner que no prescinden de las melodías; influenciado por Black Widow, Black Sabbath, (especialmente esa cadencia vocal que nos recuerda al mejor Ozzy) o la imaginería Comus.  Una liturgia de riffs a los que une un órgano inquietante y unas voces y coros hechizantes. Como el propio título del álbum nos indica la liturgia oscura de apariencia satánica se presenta a través de ocho impactantes temas que no te dejaran indiferente. Teniendo en cuenta que no soy muy amante de las vibraciones heavy-metal, me postro a sus pies cuando son combinadas y ejecutadas de esta manera tan impresionante. La banda utiliza la estructura de las dos caras de un vinilo para hacernos propuestas distintas, algo que encontrábamos en los setenta con muchas bandas que usaban una cara del disco para un tipo de temas y len la otra cambian su registro. En este caso sucede algo parecido.

Una guitarra en tonos acústicos crea la atmósfera propicia en “Initiation” para adentrarnos en las profundidades de los dominios del quinteto en los que la brujería tiene todo el poder.  Tras seducirnos con esos acordes, el heavy-metal hace acto de presencia de una forma majestuosa. Una épica aplastante, en la que las voces están ausentes hasta el enlace con el tema siguiente, “Woodland rites” donde una locución amenazante da paso a poderoso riffs y una voz que recoge el legado de Ozzy. Densos, con afiladas, guitarras y un bajo inquebrantable, van modulándose con seductoras melodías, para atraparnos entre sus garras y arrojarnos un vendaval de  heavy-rock.

Recuperando el legado proto-metal, nuevamente nos introducen en “Let de devil in”.  El heavy-metal de los ochenta en una encarnizada lucha con las vibraciones pioneras del metal los setenta. Lo que puede parecer una contradicción, es algo completamente pretendido. Una unión de dos mundos que se unen en beneficio del mal. Voces y coros, así como una cadencia media, hace que poco a poco caigamos en ese hechizante sonido, con el conjuro que llega desde un órgano que parece pasar desapercibido pero que crean el clima necesario dentro de la exuberancia rítmica.  

Coros eclesiásticos y un sonido del órgano inicial una nueva liturgia que sin disimular, se sumerge en lo ocultista. “The ritual tree”, un inquietante nombre para una canción que le hace honor. Una celebración invocando al diablo con vestimentas heavy-metal y cantos magnetizantes. El contraste entre el bien y el mal, en una lucha desigual. La segunda parte de la canción desciende a las profundidades más psicotrópicas, con calmados momentos en el que el órgano mantiene la tensión mientras las guitarras se afilan para cortar la respiración con una nueva embestida de riffs y solos que poco a poco se van elevando y agigantándose en espesuras en las que fugazmente aparece la luz.

“Templar dawn”, nos ofrece los mas oscuros momentos. Aquí el ocult-rock se muestra ya sin tapujos. El relato de película de terror está servido. Los cánticos rituales se envuelven en llamas de guitarras que se contonean cual sirvientes. Adeptos a la causa, que ya no se ocultan en ropaje alguno. El órgano y el bajo amenazante muestran todo su poder. Vestigios Sabbath se inclinan al doom, con riffs despuntando ocasionalmente haciendo que su base rítmica se postre a sus pies.  Sin darnos cuenta, el quinteto a creado el clima perfecto para que los discípulos de belcebú salgan de su guaridas para rendirle tributo.

Cada tema se inicia con una pequeña locución y “Call of the coven” no iba a ser menos. Sin distracciones, los londinenses vuelven al heavy-metal, con toda su parafernalia, mientras la voz de Tom Templar mantiene sus registros. El tema sirve de lucimiento para Scott Masson y sus solo propiamente heavies.

“May queen”, con sus cerca de siete minutos, es el espacio propicio para que la banda cambie un poco su discurso, y se muestre más compleja en su composición. Con hechizantes momentos con voces seductoras y la ambientación del órgano, así como una bajada de revoluciones, construyen un corte que permite comprobar el crecimiento como banda de GREEN LUNG. Un tema elaborado que te seduce poco a poco, sin violencia. Son los momentos más heavy-psych del álbum. Una psicodelia que se viste de tonos vintage. Por los mismos derroteros, “Into the wild”, ahora de con una introducción más contundente, pasa a calmadas atmósferas, entre lo psico-progresivo y lo ocultista, sin terminar de deshacerse de sus ropajes setenteros. Aquí es donde aparecen momentos Black Widow, con una cadencia de órgano y bajo a medio gas. Las arremetidas de gruesos riffs metálicos no faltan a su cita, acudiendo a la llamada del clérigo cuando este lo requiere. Ondulante y nebuloso, se va aderezando con mesura con esas guitarras que nos habían mostrado en el resto de los temas. Una montaña rusa de vibraciones que se contonea en su danza, para adormecernos y despertarnos a su antojo.

GREEN LUNG son: Tim Templar (voz) John Wright (órgano), Scott Masson (guitarra), Andrew Cave (bajo) y Matt Wiseman (batería). «WOODLAND RITUAL» sale publicado por  Kozmik Artifactz.

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Reseña: MONOCLUSTER.- «Ocean»

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Alemania ha sido siempre cuna de grandes bandas, pero últimamente la escena alternativa de Colonia está ofreciéndonos una gran cantidad de buenas bandas que debería ser objeto de estudio. El segundo álbum del trío MONOCLUSTER nos hace corroborar que las buenas sensaciones que nos dio su debut no eran un espejismo y que han tenido una evolución muy positiva. “OCEAN” es un álbum oscuro con muchas influencias de All Them Witches en su sonido, combinadas con momentos doom, desarrollos en pura línea Colour Haze y un toque de los noruegos The Devil and The Alghmity Blues. Cinco largos temas que no bajan de los diez minutos en los que dejan reflejada toda su técnica y su magia. Pasajes que transitan por oscuras atmósferas siderales cuyo magnetismo te atrae al interior de sus surcos.

Olvidándose de ningún cliché establecido crean una música expansiva que atrapa al oyente. Seductores y sólidos, saben combinar la fuerza con la sutileza en unos de los discos más destacados de lo que llevamos de año, y esto dice mucho de la calidad de estos chicos. Sin olvidarse de postulados stoner de Kyuss o Sungrazer tienen la habilidad de llevar al oyente a espacios desconocidos de los que no querrás escapar. Unas voces seductoras y atrayentes acompañan un viaje psicotrópico que tras unas escuchas conseguirá hacerte adicto al mismo. Estamos ante uno de esos discos que hay que escuchar con atención y profundidad, y de los que en cada nueva audición encontrarás más y más detalles.

Hipnóticos acordes y unas voces que salen de nebulosas letárgicas nos introducen en “Ocean in our bones”. Ya desde los primeros acordes el tema nos recuerda a los de Nashville. El sonido de All them Witches se ve reflejado en la primera parte del tema, y especialmente en la cadencia vocal de Chris, su vocalista y bajista. Una guitarra va encajando en espacios de los que difícilmente podremos salir. Una vez aletargados nos golpean con riffs de corte doom, La herencia Colour Haze se hace notar en los desarrollos de la guitarra de Jan. Grueso y poderoso, el tema demuestra toda la fuerza que habían descubierto en alguno de los temas de su anterior trabajo.

La mesiánica voz hace las veces de oráculo para permitirnos salir del embrujo en el que MONOCLUSTER nos ha introducido. Un tema pesado que finaliza con cegadores y difusos momentos Stoner.

Desde el primer momento se parecía la gran calidad de la producción de “OCEAN”, haciéndose mucho mas evidente tras los primeros acordes del bajo de “Leviathan”. Un aura de misterio sobre suaves notas de guitarra comienza a crear ese magnetismo atrayente hacia insondables espacios alejados de los cotidiano en los que los sentidos se despiertan para recibir todos los matices del tema.   Nuevamente aparece una cálida voz que parece susurrarnos. En este punto podremos comparar estos momentos con alguno de All them Witches, pero yo, como fan de los de Nashville que soy, pero también de The Doors, vislumbro una herencia Morrison en esa voz, por otro lado, tengo que decir, que el mismo legado del Rey lagarto lo he visto siempre, de alguna manera en las “Brujas”. Todo sucede con calma, una calma tensa, unas voces suaves, con algún momento de herencia blues en las mismas, pero con una inusual calma mántrica. Los platillos insisten sutilmente creando un decorado mágico que transcurre por una instrumentación heredera de Colour Haze.  El tema se sumerge en una espiral tintes progresivos en los que la guitarra campa a sus anchas mientras la base rítmica no deja de engrandecerse con ritmos retro-doom. Una intensidad que se ve aplacada por atrayentes pasajes de la fascinante guitarra antes de una nueva embestida doom. Parece en estos momentos que la banda jugase con nosotros teniéndonos a su merced.  

“Guns and greed” retoma los momentos más apacibles jugando solo con esa magnética voz y con sutiles acordes de guitarra adormeciéndonos para nuevamente despertarnos con poderosos riffs. Una montaña rusa de emociones por los caminos de la psicodelia pesada. Derroche de fuzz sobre fornidos ritmos creando una mar gruesa que desciende a plácidas aguas en las que el terror nos acecha a base de riffacos gruesos y fornidos. Un tema algo desconcertante, que pone en el escaparate a los MONOCLUSTER más experimentales.

Un dato a tener en cuenta es la maestría de la ejecución junto a una cuidada producción que obtiene un sonido limpio y brillante a pesar de su oscuridad innata. El tema contiene los momentos más tétricos y lúgubres del disco.

No cabe duda de que los alemanes son intensos y les gusta experimentar. “A place beyond” da rienda suelta al trabajo de un bajo incisivo y fornido, al que se une una batería sólida. Fuerza y poderío con desgarradas voces que transmiten desesperación. Complejos momentos de experimentación progresiva que generan inquietud. Es como si la banda te dijera. “Ven, no va a pasarte nada…. Y luego cayera sobre ti con toda su fuerza”. Lo cierto es que el resultado es espectacular. Las guitarras en vena Colour Haze vuelven a esta trama de misterio oscuro en la que nos sumergen. Doce largos minutos que contienen momentos que nada pudieran parecerse unos con otros, desde el doom más grueso a escenario que coquetean incluso con el post-rock. Voces atormentadas, que pasan del desgarro al susurro y la seducción, siempre mostrando un cierto una calidez y una magia que nos atrae.

El hipnotismo está presente en “Home”, otro tema de psicodelia que conjuga elementos de All them Witches y The Devil and the Alghmity blues. Sin perder esa inclinación por los momentos doom, el tema es un tortuoso tránsito entre los sonidos pesados y la psicodelia más letárgica y magnetizante. Siempre bajo el halo del misterio y la oscuridad, una locución radiofónica se incorpora a la trama, para darle más realismo a una trama compleja que se sale de determinados estándares obteniendo un resultado brillante.  

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COSMIC PUNGLE.- «Dealing with the harvester»

a4271227086_10En los últimos tiempos estamos comprobando la buena salud de la que goza la escena stoner griega, ahora, COSMIC PLUNGE van un poco más allá, con su nuevo disco «DEALING WITH THE HARVESTER«. dando una vuelta de tuerca el cuarteto de Creta demuestra que la oscuridad también llega al Mediterraneo. Un trabajo con predominancia de pesadas vibraciones doom-metal.  Tétricos a veces, sus seis moribundos cortes caminan a paso lento pero plomizo por las profundidades más lúgubres entre voces ahogadas ritmos contundentes, y un cierto toque psych.

Atrayentes notas musicales entre cósmicos descensos que toman prestados algunos riffs heavy e incluso algún momentos en el que los vómitos guturales crean una teatralidad siniestra. 

Caminando por la final línea entre el stoner-metal y el doom más al uso, no renuncian a algún elemento retro setentero del que en realidad nacen sus sonidos.

Un plato pesado que se aliña con fuzz humeante en alguno de sus pasajes, y que cae en nuestros estómagos haciendo que nos sintamos llenos. «Everything is writing in the cliffs» se despeña por esos acantilados a los que alude, produciendo una avalancha de rocas entre voces proto-punk, con una lenta cadencia y pesados ritmos. 

Una constante repetida en los seis cortes, todo sucede a cámara lenta. sí, es doom, pero con un sonido que no renuncia a la melodía. Una efectiva mezcla que agradecerán los amantes de los sonidos más oscuros. 

«Carrion seek revenge» transcurre por misteriosos espacios en los que la psicodelia pesada tiene un mayor protagonismo sin renunciar a su verdadera vocación en uno de los temas más destacados de un álbum que no trata de engañar a nadie. COSMIC PLUNGUE, son lo que son.  Una cierta ingeniería metálica en una escena alternativa qye no renuncia a sus principios.

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Reseña: OREYEON.- «Ode to oblivion»


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Tras dos años de sesiones experimentales en su pequeño estudio de grabación ubicado entre el mar y las montañas del noroeste de Italia, la banda cruza transversalmente las distintas influencias musicales de sus miembros y yendo más allá en las reglas del stoner más ortodoxo.

Un inquietante viaje en un colorido microcosmos de riff monolíticos, letras nihilistas en una espiral en la que el stoner-metal y resonancias heavy-psych están presentes. Con algún registro vocal heredero de los 90’s,  mezclado con la contundencia de una superlativa batería golpea nuestras neuronas con ritmos de vocación doom. No faltan los ácidos pasajes, así como  melodías pseudo-progresiva en un álbum bastante lineal, a pesar de encontrarnos temas que suben y bajan constantemente.

La apertura de efectos espaciales de “T.I.O.” y una hipnótica locución robótica pueden confundirnos en un primer momento. Las dudas desaparecen en cuanto los poderosos riffs doom hacen acto de presencia de una forma cansina. Ásperos riffs de corte metálica van arañando entre efectos consiguiendo un tema macizo que acaba diluyéndose poco a poco en la espiral heavy-psych de su parte final.

Enlazado con el tema anterior, “Trudging to vacuity”, se arrastra por arenas desérticas entre unas voces que se perciben con dificultad. Como si fueran distintos estratos las vibraciones psych se intercalan entre los monolíticos riffs Stoner-metal. Una densa nebulosa que en realidad parecen dos temas superpuestos sonando a la vez. Por un lado, las melodías vocales y por otro los poderosos ritmos que consiguen integrarse entre sí.

Alejándose de los dictados del metal más al uso, “Ode to oblivion”, con sus más de nueve minutos a través de las guitarras fuzz, guiadas por un pulsante bajo, nos llevan a una ondulación sobre estructuras mas calmadas con una cierta vocación progresiva, especialmente en sus melodías. Estamos ante una psicodelia humeante, salpicada de mil efectos que nos trasladan a bellos entornos en los que la calma se apodera de alguna manera, del tema. Una batería al ralentí va generando un clima apacible sobre insondables atmósferas con guitarras estratificadas en distintos planos. En la parte final, el corte retoma los riffs repetitivos elevando la intensidad y nublando cada acorde, convirtiéndolo en borroso y difuso. Se trata del tema más elaborado y destacable del disco.

Mucho más directo, “Big suprise” evocando el legado Sabbath, retoma los momentos de psicodelia pesada y difusa con numerosos riffs fuzz, entre esas distintivas voces espirituales que rozan lo progresivo.

“The ones”, nos devuelve a los espacios que transitaba “Ode to oblivion”. Hipnóticos riffs de vocación doom, se transforman en corte hard-rock stonerizado. Una densa tormenta de arena oscurece las voces en su intento por salir a la luz. Un brusco giro en la trama nos sumerge en una calma tensa, con algún efecto espacial y de una forma susurrante, las casi imperceptibles voces se pronuncian con ligereza, para dar paso a poderoso riffs Sabbathicos en los que un doom lento y plomizo nos amenaza inquietante. Una montaña rusa de intensidad que combina en sus cotas altas los momentos más gruesos, con la delicadeza y suavidad de los momentos de bajada. Bien podríamos definir el tema como un diente de sierra con constantes idas y venidas que no escatiman efectos fuzz humeantes y nebulosos en un versátil trabajo de guitarras.

Si hay algún tema que se encuadre en el Stoner más ortodoxo, ese seguramente es “Starship pusher”. Riffs desérticos sobre ahogadas voces melódicas que nuevamente parecen no terminar de encajar en la arriesgada apuesta. Por momento el tema se debate entre coger un camino con un sonido como el de Elder en su último disco, o zambullirse en el stoner más al uso, destacando algún brillante solo en el camino.

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ANTARTICUS.- «Antarticus»

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El debut de los canadienses ANTARTICUS es toda una coctelera de sonidos con un resultado sorprendente. La banda fusiona las vibraciones de la vieja escuela herederas de sus paisanos RUSH para añadirle dosis de vibraciones cercanas a Rage Again The Machine, agitándolas con arenosos ecos desérticos que se complementan con unas gotas de retro-rock bajo una base progresiva en la que no faltan condimentos psicotrópicos, en una combinación imposible que resulta de los más sabrosa. Creando una paleta sonora única llena de riffs con vocación proto-metal, melodías, improvisaciones y sintetizadores de los 80 que por momentos coquetean con momentos A.O.R.

Los espacios psico-progresivos con teclados envolventes nos introducen en misteriosas atmósferas llenas de magnetismo a modo de introducción en «Crystal cavern». Todo un espejismo escuchando los primeros acordes de «Loc​-​Nar I (Den of Earth)». Hard stonerizado con voces heavy-rock con pegadizos estribillos y coros con si de los mismísimos Maiden se cruzaran con Faith No More, Una cadencia repetitiva que se agota bajando las revoluciones a espacios psicodélicos en los que demuestran la calidad y técnica de su guitarrista, así como el buen trabajo del bajo. Efectos sobrevolando con voces inquietantes, que acaban cogiendo fuerzas para darnos una buena embestida de riffs con coros de vocación punk, constituyen un plato apetitoso y variado.  

EL hipnótico bajo de tintes retro que abre «World war», se transformando en riffs stoner con mucho efecto fuzz y acidez en voces enrabietadas. Subiendo y bajando revoluciones, la banda suena con una nitidez tal, que no sabes que instrumento seguir. Siempre bajo unos riffs que pondrán a prueba nuestras cervicales.

Los sonidos más arenosos aparecen cegadores en «Lord of the change». rock alternativo que parte de postulados de finales de los ochenta para fusionarse con ecos del siglo XXI.

Cuando al principio hablaba de una coctelera, no estaba elucubrando. «Cosmic exile» nos hace corroborar que los ingredientes de «ANTARTICUS», son de lo más variopintos. Humeante, y con herencia proto-metal. Psicotrópicos y humeantes, los riffs de las guitarras nos llevan más allá sin anestesiarnos por completo, creando un estado de inconsciencia en la mente, mientras nuestro cuerpo se mantiene consciente y activo, creando un tema lleno de magnetismo en el que las guitarras aúllan cual lobo ante la luna llena.

La apuesta progresiva queda patente en temas de una duración mayor como los de diez minutos de «Curse of king» o «Stonburner». Es aquí donde la banda experimenta con los teclados para ofrecernos atmósferas psico-progresivas, con finos y elegantes solos de guitarra que van descendiendo a prados más apacibles en los que las adormideras nos aturden con sus fragancias. con una técnica envidiable van haciendo ondular el corte, para regresar a intensos momentos de psicodelia más profunda. Caminando por terrenos más puramente heavy-psych acaban intoxicándose a sí mismos con vientos retro procedentes del los pioneros del proto-metal de los setenta por el que acaban siendo aducidos. Partiendo de la misma premisa, «Stonburner», y sus teclados son el punto de partida hacia otro viaje con destino indefinido,. Hipnóticos y atractivos, la innata herencia progresiva de los ochenta se va combinando con momento de hard-psych. voces que parte de otras resonancias, ponen color a un tema que se despeña por suave laderas en las que los sintetizadores nos devuelvan a los años ochenta, y al sonido cercano a postulados A.O.R. Un nuevo espejismo momentáneo   con unas voces y estribillos algo ahogados pero que acaban conquistándonos. Una amplia gama de colores es utilizada para crean un cuadro sonoro lleno de color y luminosidad entre la umbría de algunos momentos. fuera que cualquier estándar musical contemporáneo estamos ante un trabajo en el que seguidores de distintos estilos musicales van a encontrar su propia veta. Una gema que para poder extraer, debemos de escarbar en su interior para lograr el ansiado tesoro, que sin duda lo encontraremos. El giro argumental provocado por el bajo, nos devuelve a momentos retro-stoner con sutiles y finas pinceladas Sabbath. Unos temas terapéuticos que pueden hacer cambiar nuestro estado de ánimo en segundos. Un destacable y original trabajo cuya versatilidad hace que sea muy recomendable su escucha en profundidad. 

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