Reseña. SUPERSONIC BLUES.- ‘It’s heavy’

Cualquiera que escuche el álbum sin tener referencias de la banda, seguramente pensará que está escuchando una demo de esas bandas pioneras de comienzos de los 70’s que sentían devoción por el blues, la psicodelia ácida y las vibraciones mas pesadas. SUPERSONIC BLUES cuenta en sus filas con miembros de ORANGE SUNSHINE o MERCURY BOYS, lo cual ya nos indica el camino que pueden tomar sus vibraciones de puro proto-metal. Su sucio y primitivo sonido, así como una calidad de grabación manifiestamente mejorable, hace que cada canción rebose autenticidad. A pesar de que la música que tocan ya se inventó hace décadas, lo hacen de una forma auténtica, que no resulta impostada. Escarbando en el legado de pioneros como Cream, Leafhound, Taste, Sir Lord Baltimore y tantos otros, los estribillos pegadizos, sus guitarras ruidosas, y una turbia instrumentación, son el instrumento mediante el cual nos trasladan a un tiempo en el que los amplificadores echaban humo gracias a unos tipos que amaban el rock. Con esa misma ilusión, las siete canciones del álbum son una patada en el trasero que hará despertar a los amantes de los sonidos más crudos y salvajes. Estamos ante un álbum impactante que con una mejor calidad de grabación podría ser memorable.

Grabado por Laurens ten Bergeen The Womb Studio y masterizado en Motorwolf por Guy Tavares. Obra de Ruud Aarbodem y Maarten Donders.

‘IT’S HEAVY’ está disponible vía Who Can You Trust? Records!

Con un sucio sonido de blues añejo ‘High As A Kite’ revolotea en una atmósfera vintage con golpes de rock pesado. Piensa en CREAM, LEAFHOUND o cualquier otro de los pioneros y encontrar el sonido del interior de sus surcos. Denso y crudo, el corte mantiene un groovy pegadizo del que es fácil enamorarse a las primeras de cambio. Estribillos pegadizos conectan de inmediato con ese carácter vacilón de auténtico rock sin aditivos. Los solos de guitarra contrastan con un sonido deficiente que le aporta un valor de autenticidad.

Los ritmos retro de ‘They See Me Comin’ vuelven a ofrecer mas de lo mismo. Un viaje al corazón más underground de comienzos de los 70’s con un sonido arcaico, primitivo, pero lleno de autenticidad.  Blues ácido con solos corrosivos y un ritmo pesado nos llevan en volandas por territorios tantas veces transitados por cientos de bandas, pero aquí encontramos un punto de autenticidad que no todas logran conseguir.

‘It’s Heavy’ suena a proto-metal áspero pero resultón. Un innegable aroma a 70’s revolotea por unos surcos pesados, pero con mucho atractivo. Pinceladas Sabbath se incrustan en su difuso sonido. sumergiéndose en los sonidos más pesados de los pioneros de lo que después sería el heavy-rock, el corte mantiene la frescura. Dejando al lado el blues, crean un tema poderoso con su punto de acidez para mostrarse más auténtico si cabe. Todo un cañonazo abrasivo de rock lleno de autenticidad.

Homenajeando a una banda mítica e infravalorada, encontramos ‘Phantom Child’, una canción original de Lincoln Street Exit, aquella banda de hispanos y latinos americanos que puso patas arriba los cimientos del rock más ácido a comienzos de los 70’s y que recibe una honesta versión de manos de los holandeses. Bastante fiel al original, el tema rezuma solos ácidos sobre su contundente base rítmica. Una canción que encaja a la perfección en el sonido de SUPERSONIC BLUES, una banda que nació en la época equivocada pero que no reniega de los precursores de un género que siguen décadas después dándonos grandes satisfacciones.

Sin abandonar ese sonido crudo y sucio ‘No Good For Conversation’ juega con ganchos en formas de riffs ácidos de gran pesadez. Turbio y frondoso, el tema golpea con un rock oscuro y plomizo durante dos minutos son mas aliciente.

‘Crawlin’ Back’ cruje con riffs diabólicos por una senda retro entre crudas vibraciones con un groovy pegadizo. Un sonido que bebe de la escena de Detroit y que tiene un tono macarra y vacilón con buen derroche de fuzz. Ondulante en su desarrollo, el corte siempre cabalga con la vista al frente con pinceladas blues.

El álbum cierra con ‘Got No Time For Trouble’, otra canción rugosa de blues intoxicante en pura línea Cream. Ritmos contagiosos y armonías hard-rock de nítido carácter 70’s. Avanzando firmemente en su primera mitad con esos envolventes riffs retro, en la segunda mitad dejan aflorar toda la artillería de solos ácidos y corrosivos con una turbia base rítmica.

Supersonic Blues

Who Can You Trust? Records

Reseña: THE KINGS OF FROG ISLAND.- ‘The King of Frog Island VII’

Los británicos THE KINGS OF THE FROG ISLAND son una de esas bandas que deberían tener un mayor reconocimiento por la calidad que atesora toda su discografía. En activo desde 2005, ahora nos presentan su sétimo álbum ‘VII’. Con un amplio abanico de influencias estilísticas, el rock del desierto heredero de bandas como Kyuss o Monster Magnet se enriquece con pasajes espaciales herederos de Hawkwind, oscuras atmósferas psicodélicas en línea Syd Barret, pinceladas de rock gótico con elementos post-punk. Un crisol de sonidos de los 70’s aparece en unas canciones de inclinación lisérgica, y en las que no faltan momentos chamánicos más propios de Jim Morrison en un viaje de peyote por el desierto.  Instalados en oscuros pasajes, su flujo rítmico constante es el impulso de unas canciones pesadas en las que el fuzz siempre está presente. Podríamos preguntarnos qué tiene de especial este álbum, Seguramente la respuesta es que cada uno de nosotros, al escucharlo, identificaríamos sus canciones con alguna de nuestras bandas favoritas. Eso precisamente es su mejor tesoro, componer algo que nos sea familiar y a la vez tenga su autenticidad y personalidad. Por sin duda, lo mejor es que lo escuches y decidas por ti mismo.

‘Beyond the void’ abre el álbum con sus sonidos difusos y una vibra Hawkwind claramente reconocible. Ecos desert-rock y una vocación espacial se conjugan con un espíritu alternativo y buenos pasajes de fuzz intoxicante. La canción nos lleva a un paisaje interestelar con la rena de las dunas cósmicas impregnado sus melodías post-pùnk de carácter gótico en línea de bandas como The Mission o Sister of Mercy.

Cambiando el carácter respecto al tema de apertura, los efluvios lisérgicos de los 60’s afloran en ‘All the King horses’. Un tema con acordes acústicos y el espíritu de Syd Barret revoloteando en sus melancólicas melodías. Un plácido y relajante paseo por atmósferas envolventes.

‘Blackened soul’ parece beber de la fuente de Lou Reed, para adaptar al sonido de los británicos. Otro tema psicodélico con elementos desérticos que navega entre el sonido de Colour Haze y el legado del neoyorkino en un viaje a las dunas desérticas.

Con un sonido más alternativo ‘Summer sun’ mantiene el nivel con una conjunción de melodías más propias de los 90’s y salpicaduras de psicodelia con atractivos coros pop.

Construyendo la canción con bellas y sencillas melodías ‘Dopamine’ nos transmite el bucolismo de finales de los 60’s y primeros 70’s con suaves pasajes que conjugan psicodelia con un cierto aroma desértico en un entorno narcótico lleno de lindeza.

‘Rain’ nos saca del letargo con solos de guitarra profundos y ritmos más pesados. Construyendo una cortina borrosa el tema conjuga el espíritu de Jim Morrison con la psicodelia de los nuevos tiempos. Un corte chamánico al que incorporan distintos ornamentos que lo hace lucir esplendoroso.

Retomando los sonidos góticos más propios de Bauhaus, ‘Empire’ es otro tema de oscura psicodelia con buenos ganchos de fuzz que nos sumen en un inquietante estado narcótico.

‘The silver arrow’ se nutre de buenas dosis de fuzz para golpear con ásperos y plomizos riffs, así como esas oscuras melodías omnipresentes en todo el álbum. Una de las canciones más pesadas de todo el álbum, que mantiene ese espíritu underground tan característico en los británicos. A pesar de su sólido sonido, la canción contiene buenos pasajes psicodélicos.

Cambiando radicalmente su apuesta sonora, ‘Five hours’ se muestra más pausado en su exploración de las vibraciones de rock clásico con un marcado carácter alternativo. Un tema fresco y fácil escucha.

Rompiendo la dinámica de canciones de corta duración ‘Superego’ con casi ocho minutos, y siendo el tema mas largo del álbum, nos devuelve a los oscuros pasajes de carácter gótico. Acordes susurrantes embutidos en esa atmósfera de suave psicodelia se van sucediendo en un tono melancólico y oscuro. Buenos pasajes de guitarras y un envoltorio de sonidos atmosféricos aportan el tono vintage a un corte dual, que nada entre las aguas del rock gótico y la psicodelia.

 The Kings Of Frog Island

Kozmik Artifactz

Reseña: ODDPLAY.- ‘Heritage’

Instalados en un sonido característico, ODDPLAY liberan su quinto álbum, ‘HERITAGE’. Refinando su estilo en una atractiva mezcla de difusos riffs Stoner y la psicodelia instrumental del nuevo milenio, nos ofrecen un viaje emocional. El dúo continúa exhibiendo su sacudida creativa para construir su álbum más maduro hasta el momento. Repleto de ásperos y crujientes riffs pesados, los búlgaros imprimen una narrativa cinematográfica a sus canciones; un relato en el que la psicodelia tiene un importante protagonismo. La dualidad de ese bajo portentoso y plomizo, con la elegancia estilística de sus pasajes de guitarra, hacen que sus canciones siempre ofrezcan una salida a la monotonía. Con muchos estándares del Stoner y de la psicodelia, pero también del heavy rock y la tradición búlgara, las canciones contienen un crisol de sonidos en una montaña rusa de emociones. Aportando un pegadizo groovy para que nada resulte monótono, los meandros del camino son solventados con destreza por un álbum con muchos atractivos para el oyente. Sus relajadas y elaboradas melodías y los constantes rasgueos de sus riff, hacen que lo anodino, desaparezca de su turbio relato, gracias a los flujos y reflujos que soportan sus canciones.


ODDPLAY son: Alexander Enev (guitarrista / productor / ingeniero de tono) y Itso Nickoloff (bajo).

‘Vices’ abre el álbum entre tonos enigmáticos que no tardan en sumirnos en una atmósfera inquietante y oscura. Ganchos de stoner rock con un sonido metálico y buenas dosis psicodélicas. Aquí el dúo incorpora algún elemento exótico que da brillo a la pesadez de sus inquietantes riffs.

Crujiente y nítidamente definido como un tema heavy-psych, ‘Jam of stone’ crea un entorno hipnótico en el que se desarrollan aterciopeladas melodías. Un magnífico trabajo de bajo complementa los devaneos de la guitarra. Con algunos cánones del Stoner instrumental presentes, la canción su muestra sólida y liviana a su vez,. Esto es obra de los constantes cambios en su desarrollo.

Mucho más pausada y con elementos del folclore búlgaro, así como pinceladas progresivas ‘Deboned lamb head’ nos presenta un paisaje más ensoñador y reconfortante. Suaves armonías custodiadas por un poderoso bajo se lanzan en una experimentación de gran eclecticismo. No faltan los golpes de metal para completar un corte versátil en su sonido.  

‘On the surface’ juega con elementos Stoner, post-metalcon un sonido seco y punzante. Una cortina difusa impregnada de gotitas de psicodelia en línea Colour Haze. El tema fluye entre solos psicotrópicos con paradas y arrancadas.

En un tono más colorista Thoughtless’ nos envuelven un su groovy entre ecos desert-rock y elementos psicodélicos. Solos afilados y un bajo que parece que se vaya a partir, construyen una narrativa más propia de la banda sonora cinematográfica. 

‘Blindfolded’ se desarrolla entre exóticas vibraciones psicodélicas con las paredes construidas por sólidos riffs pesados. Sus mágicos tonos describen un apacible escenario lisérgico.

Desde la pausa, ‘Borrow our time’ fluye lentamente para convertirse un balsámico temaque se debate entre la contundencia de los dictados Stoner y las vibraciones más psicotrópicas. Algunas pinceladas heavy-rock afloran entre monolíticos riffs creando dos escenarios paralelos que finalmente se decantan por la calma más envolvente.

Difuso y pesado ‘Tainted heritage’ nace con genes Stoner-doom antes de mostrar sus verdaderas entrañas. La dualidad de una fina guitarra y la contundencia de ese terrorífico bajo transmiten sensaciones inquietantes. Turbio por momentos, sus melodías de ensueño llenan de color otro corte oscuro y dual. 

El cristalino sonido de ‘Lady hawk’ nos devuelva la narrativa de banda sonora entre vibraciones de puro Stoner instrumental con las suficientes dosis de psicodelia como para atrapar al oyente en su oscilante relato.

Mas experimental que los temas anteriores ‘Organic sense’, con su magnético ritmose acaba despeñando por precipicios pesados para resurgir esplendoroso como una canción pausada y cálida con sus exóticos devaneos psicodélicos.

Para cerrar ‘Quell’ prescinde de reverberaciones pesadas y se deja llevar por la psicodelia instrumental más colorista y experimental. Con la sensación de que algo puede pasar, sus pausados desarrollos amagan con explorar en una descarga fuerza de las que nos tienen acostumbrados. Nuevamente el tema sirve de escaparate para dejar patente la maestría de su bajista, verdadero guía de este relato en el que la psicodelia pesada de los búlgaros nos vuelve a atrapar.

Oddplay

Reseña: DEEP VALLEY BLUES.- ‘III’

Canciones ruidosas y directas que no se andan con rodeos y que muestran el amor por el blues y los ásperos sonidos desérticos. Garra y fuerza, en canciones herederas de los pioneros de los 70’s que reflejan un carácter primitivo. Sus trepidantes ritmos, aderezados con buenas dosis de fuzz, nos hacen galopar por desiertos sureños reposando en praderas psicodélicas para frenar su ímpetu. Oscilando entre pesadas vibraciones sludge, Stoner con acento southern impregnadas en blues psicodélico las canciones mantienen un magnífico groovy con el que enganchar al oyente. Si bien el sonido es pesado y rugoso, en cada tema encontramos momentos en los que la psicodelia hace acto de presencia para cegarnos con narcóticos momentos. Asimismo, los elementos de hard salvaje, siempre afloran en esta fiesta de rock crudo e indómito, con olor a humo cannabico y sabor a bourbon.

DEEP BLUES VALLEY son: Giando Sestito (Bajo y voz) Umberto Arena (Guitarras y coro), Alessandro Morrone (Guitarras) Giorgio Faini (Batería), acompañados de  Marco Veraldi alias Zagarus (Bretus y Lunar Swamp) (Armónica en “Epitaph-Noir Ballad”; contramelodías y coros en «Bronco Buster», «Smokey Mountain Woods», «Sun of the dead» y «Epitaph-Reprise«) y  Francesco Merante  (Bajo en «Mum darkwoods»).

‘III’ está disponible vía The Swamp Records.

‘Epitaph (noir ballad)’ abre el álbum rindiendo tributo a las hazañas del legendario bluesman Robert Johnson, su pacto mitológico con el diablo y el incertidumbre sobre el lugar de su entierro . Un heavy-blues stonerizado con riffs rugosos que desciendo a un abismo en el que el poderoso bajo y los solos ácidos nos impregnan de psicodelia intoxicante.  La sencillez de su estructura se condimenta con oscilaciones con la que consiguen mantener nuestra atención.

Rugosos y vibrantes riffs nos llevan en volandas en ‘Bronco buster’. Reflejando el lado más desértico logran aunar los dictados del stoner con momentos en los que la psicodelia se incrusta en su armonía. Un corte salvaje y rudo en el que la voz parece vomitar más que cantar aportando músculo a otro blues pesado. Una buena combinación de voces y coros hacen que el tema nos contagie su poderoso ritmo. Un sonido primitivo que marca el propósito de la banda. Empapado de fuzz, el tema inspira su letra en la atmósfera de los escritos oníricos de H.P. Lovecraft

Instalados en las vibraciones más pesada en la satírica, ‘Malley O’Mucy’, un corte quegalopa brioso a lomos de un corcel de fuzz. Vanalizando con critica contra el personaje que le da nombre con su visión del mundo políticamente correcta. Pinceladas psicodélicas amortiguan la fuerza de la canción. Su sonido primitivo se colorea con solos hirientes entre la densidad de su sonido arcaico pero resultón. Toda una inyección de adrenalina con elementos más propios del siglo pasado combinado con momentos del desert-rock más contundente.

 ‘Smokey mountain woods’ sin perder la fuerza, se desarrolla bajo atractivas melodías. Su intenso ritmo contrasta con el difuso sonido de unos riffs que se descabritan provocando esguinces cervicales. Hard-rock con ganchos impactantes de riffs stoner consiguen insuflarnos un buen chute de energía. Si se activan tus articulaciones es que estas muerto. Otro tema salvaje enriquecidos con momentos de calma lisérgica sin renunciar a su contagioso ritmo. La canción describe la belleza de un paisaje de montaña en Calabria, un área donde se puede redescubrir la paz y la serenidad, el título es un tributo al «Parque Nacional de las Montañas Humeantes» en los Estados Unidos

Con un fantástico groovy ‘Phobos’ conjuga elementos desert-rock y hard rock entre buenas dosis de fuzz. Áspero, pero contenido, el tema gravita entre constantes cambios de ritmo sin perder su esencia. La banda exorciza sus fobias con una fiesta rebosante de cerveza y nebulosas de humo cannabico.

‘Talisman’ es otro corte en el que los italianos se toman una pausa. Mucho más atmosférico el tema sirve para acertados pasajes de guitarra que se superponen creando un escenario narcótico prescindiendo de voces. Uno de los temas más psicodélicos del álbum en el que no bajan el nivel.

Los contagiosos y crudos riffs de ‘Pills of darkness’ nos llevan a un embadurnado escenario de southern metal y sludge. La aguardentosa voz para vomitar las estrofas entre una horda de sonidos difusos y una erupción de tambores. Sin renunciar a solos penetrantes, construyen un corte denso y pesado con su toque psicodélico que versa. sobre la adicción a los ansiolíticos  

Versando sobre la esquizofrenia, usan por primera vez el italiano en el ardoroso ‘Maschere’. Un tema quejuega con el blues y el hard rock más corrosivo en su apertura antes de sumirnos en una ciénaga humeante con narcóticos pasajes chamánicos. Un tortuoso paseo en el que no faltan rugosos y pesados riffs.

Desbocando la caballería ‘Sun of the dead’ se ve impulsado por una estela de fuzz dejando un rastro desolador. Manejando con maestría el hard rock, el blues y el Stoner mas tosco, consiguen una canción con gran gancho en la que describen los últimos minutos de la People’s Temple, la secta que vio como líder al reverendo Jim Jones, y el suicidio masivo que seguido en noviembre de 1978.

Dinámico y transformando el blues en stoner‘Epitaph (reprise)’ nos golpea con la rabiosa voz en un minuto y medio rebosante de intensidad y crudeza.

‘Mum darkwoods’ cierra el álbum con un blues lento y sosegado sobre acordes acústicos que contrastan con la fuerza de la mayoría de los temas del álbum.  Un plácido paseo de dos minutos de melancolía, evocando el dolor por la pérdida de seres queridos.

Deep Valley Blues