Reseña: BLACK PYRAMID.- The paths of time are vast’

Tras una década de silencio, los gigantes psicodélicos estadounidenses BLACK PYRAMID regresan con ‘THE PATHS OF TIME ARE VAST’. Una pequeña obra maestra de pesadez cósmica en la que los elementos stoner-doom habitan en un espeluznante y maravilloso escenario lisérgico. Sin duda los fans más acérrimos de la psicodelia pesada están de enhorabuena, pero también aquellos que gustan de esos riffs contundentes en los que el género adquiere una nueva dimensión. Su sonido masivo generado por una tormenta de riffs se mitiga con cuidados arreglos que reflejan el poder alquímico de esos hechiceros de las vibraciones heavy-psych. A diferencia de sus trabajos anteriores, esta nueva entrega relata una historia épica de pérdida y redención, muerte y renacimiento, fuego y escarcha que se presenta casi como un álbum conceptual. Enlazando las historias de cada canción, el trio logra su propósito. Huyendo de los convencionalismos del doom tradicional, pero sin apartarse de ellos, BLACK PYRAMID saben cómo conquistar al oyente con canciones gloriosas. En esa ruta que venimos viendo en los últimos tiempos en otras formaciones pesadas, la banda busca nuevas ruitas sonoras usando la psicodelia pesada y los elementos progresivos para enriquecer un sonido ya de por sí majestuoso. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Usando un ritmo lento pero plomizo, BLACK PYRAMID saben cómo insertar esa guitarra mágica para hacernos caer rendidos a su magnífica propuesta sonora. La banda estará en un mes en Desertfest Berlin y allí estaremos para contaros como suenan estas hechizantes y fornidas canciones.

Trabajando con Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr., Witch, Elder) en Sonelab, el trío capturó impecablemente su magia visceral y su hechicería sónica mientras la magnificaba en la decadencia psicodélica de la experimentación en el estudio.  El resultado es igualmente inmenso y etéreo, masivo y de otro mundo, elemental e insustancial, tanto un terremoto como una proyección astral.  Cada canción encarna la energía cruda, el poder atávico y la interpretación apasionada del trío, yuxtaponiendo elaborados arreglos con una ardiente improvisación de forma libre.  Una obra imprescindible para todos los fans del stoner, el doom y la psicodelia pesada.

El líder Andy Beresky dice: «Este álbum es tu boleto dorado para viajar más allá de los reinos del nacimiento y de la muerte, para emprender el viaje a través de las muchas puertas de la realidad radiante y la dimensión oscura, para recorrer los senderos celestiales tallados en los cadáveres de las estrellas,  y finalmente saborear la inmensidad del tiempo y el espacio.»

«THE PATHS OF TIME ARE VAST’ está disponible vía Totem Cat Records.

BLACK PYRAMID son:
 Andy Beresky – guitarra y voz
 Eric Beaudry – bajo
 Andy Kivela – batería

Bajo todos meditativos ‘Bile, Blame And Blasphemy’ va armándose lentamente sobre una atmósfera psicodélica sobre la que caen los potentes riffs stoner creando una pista poderosa y lisérgica. Doce minutos en los que la banda conjuga todos los elementos con los que se dieron a conocer hace años. Las crudas y rugosas voces se entrelazan con un ritmo lento pero pesado y una vocación que navega en aguas psicodélicas en las que puntualmente aparecen corrientes progresivas. Su vigoroso ritmo mira al pasado en una canción en la que todos los tiempos parecen perfectamente predefinidos. La pista se envuelve en una neblina difusa con buenas dosis de fuzz narcótico haciendo que la pista se torne por momentos más alocada. Estos elementos no interfieren en el verdadero espíritu de esta monumental canción de tintes de epopeya y en la que no faltan ganchos deliciosos con los que atrapar al oyente. Brillante forma de abrir este fantástico álbum.

‘The Crypt On The Borderlands’ golpea con virulencia con riffs stoner-doom de manual en otro corte épico en el que los pasajes psico-progresivos adornan la monumentalidad y crudeza de su sonido. Está claro que estos chicos no se andan con tonterías, siendo capaces de modular un sonido pesado para que resulte atractivo gracias a la multitud de ornamentos melódicos que afloran entre las grietas de su rocoso sonido. De esta forma colorean una canción que cumple con los estándares del género, pero en la que también encontramos pasajes vintage rebosantes de épica.

Los meditativos efluvios psicotrópicos afloran en ‘Astral suicide’. Una canción que reposa en narcóticos pasajes con una instrumentación cautivadora que sirve como interludio antes de someternos a una nueva batalla sónica.

‘Take Us To The Threshold’ se eleva resplandeciente con juegos melódicos de gran belleza que enaltecen su grandilocuente relato sonoro. La destreza para usar elementos psico-progresivos no desmerece de los genes pesados de la banda. Aquí las voces juegan un importante papel entre andanadas de un torrente de riff y una batería poderosa. Esa tendencia a inclinarse a un escenario más progresivo es todo un acierto de una banda que muestra su solvencia y versatilidad para no caer en los convencionalismos del doom tradicional. En sus casi diez minutos, la banda explora territorios desconocidos (o no tanto), enarbolando la bandera del stoner doom con descaro. Al igual que alguna otra de las canciones, el carácter progresivo que imprimen a su psicodelia se traduce en otra pista grandilocuente y pesada. La pista ondula constantemente pasando de la pesadez extrema a la calma más gratificante. Acertada elección.

Dividida en tres partes, ‘The Paths Of Time Are Vast’ parece erigirse en la columna vertebral de un trabajo soberbio. Así ‘The paths of time are vast, part I’ sirve de introducción con sus escuetos dos minutos de calma expansiva para ponernos en la ruta con hermosos pasajes melódicos antes de entrar de lleno en faena.

La segunda parte, ‘The Paths Of Time Are Vast, Part II’ describe un espacio rugoso en el que la magia aparece sin rubor en una combinación verdaderamente cautivadora. La dualidad de su grueso sonido con la delicadeza de su melodía hace que sintamos en centro de una historia con tintes de epopeya. Usando esa lentitud en la ejecución de sus armonías, la fuerza no se disipa en ningún momento. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Una oda psico-progresiva en la que el stoner-doom adquiere una dimensión descomunal. Esos solos virtuosos más propios del heavy-progresivo de los 80’s encajan a la perfección en este particular puzzle sonoro. ¡Impresionante!

La tercera parte, ‘The paths of time are vast, part III’ se deja llevar por los tonos cósmicos de la psicodelia de los americanos. El epilogo perfecto de este capítulo en el que la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgico-cósmicos apartándose de alguna manera de su pesadez innata. La pista prescinde de las voces y nos sumerge en un espacio sideral en el que los efectos nos envuelven en una bacanal psico-espacial con altas dosis de improvisación. La faceta más experimental de BLACK PYRAMID se manifiesta aquí para dejar patente que son una banda imprevisible.

El cierre llega con los superlativos quince minutos de ‘The Quantum Phoenix ‘. Entre intrigantes tonos cósmicos, la pista se toma su tiempo para elevarse y ponernos en la ruta. Un hipnótico y excelso bajo va marcando el camino mientras la guitarra exhuma efluvios lisérgicos. Lentamente los momentos doom aparecen con sutileza en una canción pausada con momentos en el que su crujiente sonido nos arrolla en un vendaval de riffs. La voz vuelve a poner el tono épico en otra poderosa canción pesada. Todo un paquidermo sonoro que avanza con paso firme sin volver la mirada atrás. Con resquicios del heavy-rock y el proto-doom de los 70’s el sonido se balancea entre ecos contemporáneos y vibraciones más propias del siglo pasado. Erigiéndose como la pista de mayor metraje del álbum, su contenido es todo un manifiesto de música pesada y psicodélica con un final más progresivo, algo que ya han mostrado en las pistas anteriores.  

Black Pyramid 

Totem Cat Records

Reseña: DATCHA MANDALA.- ‘Koda’

Con si fuera el comienzo de un nuevo capítulo en el sonido de la banda francesa, su nuevo y tercer álbum con su álbum ‘KODA’, DATCHA MANDALA emprende nuevas rutas sonoras que se alejan de alguna manera de lo que nos habían mostrado en capítulos anteriores. Esas vibraciones vintage en las que el blues, la psicodelia y los elementos orientales mutan a un espacio más versátil en el que tiene cobijo los pesados ritmos Stoner, el pop británico, los vibrantes sonidos alternativos e incluso las incursiones progresivas y el soft-rock. Sustentando sus canciones en unas estructuras sencillas, las mismas, se enriquecen con un sobresaliente trabajo en las voces. Siempre con alternancia y coros subyacentes, las melodías marcan el devenir de cada pista. Impregnando sus composiciones de una cierta modernidad en contraste con el espíritu retro de su anterior álbum, ‘KODA’ se postula como un giro hacia una nueva etapa. DÁTCHA MANDALA nos ofrecen un álbum profundo, robusto, maduro y poderoso, con una consistencia inigualable hasta el momento. Puede este nuevo punto de partida haga que algunos de sus fieles no sean capaz de asimilar este viraje musical, pero también es la oportunidad de encontrar nuevos adeptos a su causa. Por esto, ‘KODA’ se convierte en un reto sobre el público dictará su veredicto, lo que no significa que sus canciones no sean completamente disfrutables, que lo son, ya que ellas la contundencia, las guitarras chirriantes y los ritmos pesados, existen y siempre consiguen sorprender a un oyente. Este sorprendente y ecléctico trabajo incide en la consolidación de la banda y en su propósito. Porque sus riffs siguen inspirándose en la efervescencia musical de los años setenta, pero sobre todo en el dinamismo de las escenas actuales del rock y el metal. ¿Puede esto significar que debemos eliminar la etiqueta de ‘banda vintage’?. Solo el tiempo nos dará la respuesta.

DÄTCHA MANDALA son: Nicolas Sauvey – voz y bajo | Jérémy Saigne – guitarra y coros | Jean-Baptiste Mallet – batería y coros.

‘KODA’ está disponible vía Discos Macarras, DM Prod y Take It Easy,

Con un sonido turbio y poderoso ‘She Said’ gravita entre ecos de hard-rock y un enfoque heavy-progresivo. La dulce voz dulce a la vez que firme. Su sencilla estructura se complementa con variados elementos que van desde el pop-rock al Stoner más rugoso.

Con un sonido noventero y con coros y melodías cautivadoras, ‘Koda’ aúna momentos de dulzura con un espíritu pesado. Su potente sonido y unos cuidados arreglos hacen de la canción una candidata a convertirse en un himno. Una pista fresca y dinámica que refleja en cambio de rumbo de los franceses.

Con un giro inesperado, ‘The Wanderer’ mira al pop-rock de finales de siglo entre voces y coros pegadizos. La pista va evolucionando a un sonido mas pesado sin perder su aura volátil y almidonada.

Es evidente que este álbum no hay momentos para la monotonía. Así Om Namah Shivaya’ es coloreado con pinceladas de blues, de soul y de hard rock contundente y áspero.

A modo de vibrante interludio ‘Syndrome of Laborious Optimism’ con algo menos de un minuto, es un verso suelto dentro del álbum y sirve de lucimiento para su batería.  

‘Wild Fire’ se sustenta en un sonido vintage, y una cortina nublosa bajo un ritmo implacable. Los coros y voces amortiguan una pista suave en la que las melodías vocales juegan un papel protagonista. Pero también en la canción encontramos acertados solos de guitarra incorporando un sonido más pesado.

Enfundados en un entorno a caballo entre el soft-rock y un universo más alternativo, ‘Love Myself’ controla sus tiempos e intensidad para mostrarse como una pista luminosa y fresca.

La agresividad de la banda aflora en ‘Thousand Pieces’. Una pista pesada y con un espíritu indómito ejecutado con una actitud punk. Otro giro de guion de una banda que no se amedrenta ante ningún estilo y que aquí parece seguir los paso de RATM.

Haciendo un guiño a los Stones en el título, ‘It’s not only rock’n’roll (and we don’t like it)’, gravita en un entorno en el que el stoner se nutre de ecos alternativos bañados con pequeñas dosis de metal. Otra curiosa canción que acaba por funcionar.  

En ‘KODA’ también hay espacio para la ternura. Muestra de ello ‘ Julietta’. Una balada semiacuática con un derroche vocal que transmite un torrente de sentimientos aderezado con unas gotas de soul. Una pista hermosa y dulce.  

Si en el resto de canciones hemos encontrado momentos de pesadez. ‘Homeland’ para erigirse en tema con fuerza y garra. Su lento pero pesado ritmo y el buen dominio de las melodías vocales la convierten en un torpedo a la línea de flotación del oyente. No te resistirás.

Dätcha Mandala

Discos Macarras Records

Take It Easy Agency

Reseña: STONERHEAD.- ‘Running high’

Casi 6 años después de su debut, los alemanes STONERHEAD presentan su esperado segundo álbum ‘RUNNING HIGH’. Seis canciones irresistibles y rebosantes de energía que gravitan entre los poderosos riffs Stoner y el crudo sonido comienzo de los 70’s de bandas como STEPPENWOLF, con la que no puedo quitarme de la cabeza, la vibra de su cantante, Phil, similar al registro de John Kay. Porque si bien STONERHEAD son una banda Stoner, su música bebe de la fuente inagotable del hard-rock más primitivo y salvaje. Si a eso unes sus paisajes sonoros psicodélicos, exploraciones doom, y un poco de blues, la pócima infalible está lista. Un sonido auténtico ejecutado de una forma honesta y con unos resultados inmejorables. ‘RUNNING HIGH’ nos trae un caleidoscopio de emociones envueltas en canciones pesadas con un gran poder de atrapar al oyente en un sonido narcótico, crudo, amortiguado con buenas voces y melodías sorprendentes. A pesar de algunos cambios de formación, la banda ha mantenido su energía y creatividad originales reforzando su sonido con la incorporación de un segundo guitarrista. Teniendo como punto fuerte una capacidad camaleónica para conjugar diferentes elementos, el cuarteto no ciñe a un guion y explora distintos géneros, y todos con gran acierto.  Con canciones que fluyen ágilmente STONERHEAD son capaces de introducirnos en bosques empapados de dietilamida, pero también se defienden a la perfección majando solos épicos y pesados. Esto, junto al carisma de sus voces, hacen que sean un plato muy apetecible de degustar para cualquier amante de los sonidos pesados psicodélicos.

STONERHEAD son:

Voz, guitarra –  Phil
Guitarra – Christian
Voz, bajo – Anna
Batería – Igor

Sin contemplaciones Someone Please’ nos inunda con sus crudos ritmos hard rock setentero envuelto en una presencia Stoner. Con un riff que te taladra la cabeza la pista oscila constantemente proporcionando al oyente la energía suficiente para el desenfreno. La contundente apertura remite con un groovy vacilón que invita a la fiesta.  Usando las voces y coros con acierto, convierten la pista en un puente que une el Stoner más áspero con los sonidos primitivos de comienzos de los 70’s.

Las cosas parecen calmarse con ‘Obsession’. Partiendo de un plácido escenario psicodélico el corte se eleva poderoso en un frenesí más propio de bandas como STEPPENWOLF en versión desértica. Manteniendo un cierto tono chamánico, sus poderosos riffs golpean una y otra vez en una alternancia en la que caben momentos de narcótica psicodélica. 

Instalados en ese sueño narcótico ‘Super Mario’ abre con una hipnótica línea de bajo para introducirnos en un escenario puramente heavy-psych. Nuevamente me vienen a la cabeza momentos más propios de Steppenwolf aderezados con pasajes lisérgicos más propios de cualquier banda desértica. Esto es uno de los grandes atractivos de este álbum. Seguramente estemos ante la pista más psicodélica del álbum y en sus ocho minutos los alemanes consiguen sumirnos en un sueño narcótico presidido por una atmósfera inquietante. La pista nos ofrece brillantes solos de guitarra ácida entre su aura psicotrópica.

Las aguas vuelven al cauce arenoso con ‘Need Some Time’. Otra canción que pondrá a prueba tus cervicales con esos riffs potentes y empapados de fuzz. Pero STONERHEAD no son una banda aburrida, y en cada una de sus canciones insertan valles psicodélicos en los que la magia aflora. Un constate ir y venir que jamás da pistas de adonde nos llevará. La crudeza en su máxima expresión en una pista llena de garra en la que el blues y hard-rock más arcaico se unen a la particular fiesta de los alemanes.  El tema se encabrita en su parte final en una huida hacia un rocoso barranco sonoro.

‘Running Low’ mantiene el nivel a golpe de hard-rock stonerizado y una vibra vacilona y macarra. La contundente pista golpe con insistencia con sus riffs mientras las desgarradas melodías vocales vomitan toda la garra de la banda. Este sonido crudo se adorna con un tempo oscilante consiguiendo que la pista funcione.

El álbum cierra con su pista más larga. Los diez minutos de ‘Tweaky Mind’ son un espacio para el desarrollo de las inquietudes psicodélicas de los alemanes. Partiendo de una pausada introducción la voz de su bajista Anna nos empapa de blues chamánico. Una seductora de forma de llevarnos a las entrañas del sonido de la banda. Lentamente la pista engrosa su sonido manteniendo su esencia lisérgica a base de riffs lentos y pesados que elevan el tono. Así la voz aumenta su intensidad hasta que un crescendo monumental desata las hostilidades. Todo un torbellino se cierne sobre el oyente envuelto en una nebulosa narcótica y un sonido que se enturbia por momentos. Su ritmo incesante impulsa el corte a un escenario sonoro más doom, en el que su pesado ritmo se moldea con elementos psicodélicos puliendo de alguna forma su crudeza.

Stonerhead

Reseña: ROBOT GOD.- ‘Portal whitin’

‘PORTAL WITHIN’, el nuevo álbum de los australianos ROBOT GOD representa un hito importante en su carrera. Si ya caí rendido a sus álbumes previos, (SILVER BUDDHA DREAMING (reseña aquí), VALLEY OF PRIMORDIA (reseña aquí) o WORLDS COLLIDE (reseña aquí), ahora me vuelven a conquistar con otro álbum soberbio, mostrando su evolución como banda y su compromiso continuo de traspasar los límites de su género. Con una combinación única de melodías intrincadas, ROBOT GOD explora elementos del rock y metal psicodélico sustentado en vobraciones stoner de energía electrizante. Con cuatro largas canciones en la que la psicodelia pesada roza altas cotas de brillantez, el trio sabe como conquistar al oyente con su fascinante manejo de elementos Stoner y blues, incorporados a sus sensacionales desarrollos lisérgicos.  Pista sólidas y pesadas en las que los desarrollos psicotrópicos se enredan en auténticas orgías heavy-psych a las que resulta difícil resistirse. Haciendo que todo fluya con soltura, cada pista contiene giros que hacen que su intensidad oscile en una narrativa fluida. Sus atmósferas nebulosas se nutren de un aroma 70’s en el que caben los eco Hendrix, Pink Floyd y los eternos Sabbath, haciendo que resulten irresistibles. Construyendo monumentales paredes de sonido ROBOT GOD no se limitan en su creatividad, consiguiendo que sus canciones llenas de fuerza graviten sobre dunas arenosas así como por dunas cósmicas. Pero la melodía también tiene un papel importante, haciendo que aspereza de sus canciones se suavice. En esta ocasión con menos presencia de blues, las cuatro pistas oscilan en un escenario sonoro repleto de matices, así crean un caleidoscopio musical en el que todo puede suceder.  Prepárate para el futuro, conviértete en un creyente y deja que ROBOT GOD te muestre el camino a la tierra prometida, y verás de qué se trata todo este revuelo.

‘PORTAL WITHIN’ está disponible vía Kozmik Artifactz.

ROBOT GOD son:

Matt Allen – Bajo, Voz
Raff Iacurto – Guitarra, Voz
Tim Pritchard – Batería

‘Long Way Round’ se desarrolla en un escenario arenoso invadido por atmosféricos pasajes heavy psych en tonos meditativos. Con ritmo firme y contundente los pasajes de guitarra nos envuelven en un trance lisérgico que aumenta lentamente su poder psicotrópico. Estratificando su sonido en dos planos diferentes, la contundente base rítmica golpea con fuerza creando un entorno difuso. En esa nebulosa narcótica la guitarra nos ofrece bellos acordes rebosantes de magnetismo. Volviendo cada vez la alocado, el corte explora con brillantes la psicodelia pesada de nuestros tiempos. Pero ya sabemos como se las gastan los australianos, y si, la pista se desboca en una estampida arenosa más propia de una manada de bisontes. En esa parte central, la pista muta su aspecto y nos ofrece rugosos y cegadores empapados de fuzz. En una nueva conversión el giro se produce hacia el sonido proto-acido de los 70’s. Desprendiendo un aroma vintage entre sus tormentas arenosas, la pista sucumbe a una bacanal ácida de grandes proporciones. Impresionantes ROBOT GOD una vez más.

Sumidos en una oscura atmósfera los riffs de vocación doom aparecen en ‘Illusion of Order’ para preparar un nuevo viaje a las entrañas de la psicodelia pesada de los australianos. Contundentes y pesados ROBOT GOD crean una canción con un sonido turbio al que incorporar voces duales retomando los ecos del rock de los 70’s. las atrayentes melodías vocales gravitan entre un torrente de pesadez empapado en psicodelia. Una canción densa y plomiza, pero con el suficiente gancho como para atrapar al fan mas aguerrido.

El tarro de los psicotrópicos se destapa en ‘Portal Within’. En una nebulosa atmósfera los cautivadores acordes de la guitarra impregnados en esta ocasión de unas gotitas de blues, van dando forma a una magnífica canción. Con una cálida y acogedora línea bajo custodiando la escena, los pasajes meditativos nos sitúan al otro lado del espejo. Allí nos espera un mundo rebosante de lisérgicas sensaciones. Largos desarrollos de guitarra con ritmo pausado y acompasado van mostrándonos la capacidad de estos chicos para componer una música psicodelia de muchos kilates. Balsámico y cautivador, el corte prescinde de las voces para crear un momento a las vibraciones heavy-psych del momento. Trece minutos de ‘viaje’ un viaje sensorial que conseguirá expandir tu mente haciendo que un torrente de sensaciones se apodere de tu mente. Sus balsámicos pasajes no están exentos de la contundencia habitual de la banda, si bien es cierto, que los riffs Stoner se muestran más comedidos dejando vía libre a que esa mágica guitarra se exprese. Solo por esta canción ya merece la pena este magnífico álbum.

Sin darnos cuenta, estamos ante la canción que cierra el álbum. ‘Nazare’ es otro torrente de sensaciones y estilos perfectamente ensamblados. Desde su apertura acústica la pista va coloreando de belleza un entorno desértico. La soledad de las arenas como marco para la creatividad y la hermosura. Con pasajes casi progresivos, la pista toma cuerpo y eclosiona en una deflagración controlada hacia un espacio de mayor contundencia sonora. Su melodía repetitiva y su fantástico groovy impulsan la escena a un territorio más tortuoso. El implacable ritmo de la batería explota con contundencia mientras la guitarra vuelve a ofrecernos magistrales solos psicodélicos. No es hasta la parte central cuando salen a la luz desgarradores pasajes vocales que indicen en el carácter retro de una pista con aspecto moderno. En su segunda mitad la canción transita por esos habituales territorios en los que la psicodelia pesada y el stoner conviven en armonía confundiendo sus siluetas.

Robot God

Kozmik Artifactz

Reseña: THE LUNAR EFFECT.- ‘Sounds of Green & Blue’

Recibir la llegada de un nuevo álbum de los británicos THE LUNNAR EFFECT es una de esas noticias que te alegran el día. Una banda que ya mostró sus credenciales en magistrales álbumes de blues psicodélico como ‘CALM BEFORE THE CALM’ (reseña aquí) y que ahora suben la apuesta con uno de los mejores álbumes que nos traído hasta ahora este 2024. Un álbum que a buen seguro estará en muchas listas a finales de año y que se desarrolla entre pesados blues psicodélicos con el alma vintage. Sus desgarradoras y mágicas canciones gravitan en la órbita del sonido de bandas como FREE, LED ZEPPELIN o THE DOORS, sin olvidarse del todo del sonido nacido en Seattle hace varias décadas y de la vibra de bandas como GRAVEYARD o RADIO MOSCOW. ¿Un álbum de blues retro? ¿Un álbum de psicodelia pesada?, ¿Un álbum de hard-rock stonerizado?, Dan igual las etiquetas porque lo que tenemos ante nosotros es ‘UN ÁLBUM CON MAYÚSCULAS’, un álbum soberbio. Un mágico trabajo de una fantástica banda que sabe perfectamente como seducir al oyente con desgarradoras canciones nacidas de un pozo de sustancias psicotrópicas que evolucionan al salir a la luz a un espacio pesado en el que los riffs Stoner y un sonido difuso, nos envuelven entre sus cálidos y narcóticos blues. El álbum es un testimonio del crecimiento musical de la banda y su voluntad de explorar nuevos territorios manteniendo el inquietante sonido vintage que los define. Cada pista es impulsada a la órbita por el zumbido grave de acordes distorsionados, lo suficientemente potentes como para quitar el polvo lunar de tu amplificador. Esta insuperable mezcla de rock vintage cuenta como aval, con la presencia de un gran cantante, algo de lo que adolecen muchas banda contemporáneas, y que a la postre, resulta fundamental. Si a eso unes unas cautivadora guitarras ácidas y un sonido pesado y difuso, la tormenta perfecta está servida. Porque «SOUNDS OF GREEN & BLUE’ es una pequeña obra maestra del blues psicodélico pesado de nuestros días, y sus canciones debieran perdurar durante mucho tiempo para mostrar a los jóvenes músicos que lleguen en el futuro, como se deben de hacer las cosas. Me faltan los adjetivos para definir este tesoro musical al alcance de pocos. Las palabras sobran, por lo que será mejor que lo compruebes por ti mismo, y disfrutes infinitamente de esta joya, porque ‘SOUNDS OF GREEN & BLUE’ contiene todos los ingredientes que en DenpaFuzz nos apasionan, y sería de necios, no expandir la voz e intentar que todo el mundo pueda disfrutar de esta maravilla. ¡Sumérgete en sus surcos, no te arrepentirás!

THE LUNAR EFFECT son: Jon Jefford (guitarra y piano), Dan Jefford (batería), Brett Halsey (bajo),y Josh Gosling (voces).

«SOUNDS OF GREEN & BLUE’ está disponible vía Svart Records.

Desde la intro de ‘Ocean queen’ ya podemos percibir en aroma del blues vintage de los británicos. Pero THE LUNNAR EFECT son una banda contemporánea y los riffs stoner están presentes en corte ácido y lleno de garra que conjuga elementos lisérgicos con el blues y hard rock mas primitivo. Un claro ejemplo del sonido que la banda nos había mostrado en sus anteriores trabajos y que ahora eleva a un estado muy elevado. La canción ofrece un sonido crudo y psicodélico con sabor a antaño.

La enérgica ‘Flowers For Teeth’ eclosiona con una impactante vibra Zeppelin demostrando que en el siglo XXI también se puede componer rock potente y auténtico. Salvaje por momentos, esta pieza rock colorista se toma una pausa en la parte central con humeantes pasajes para resurgir como Ave Fénix y mostrar toda la fuerza de sus riffs.

La pausa chamánica y meditativa llega con ‘Colour my world’. Flotando en un ambiente nebulosa la cautivadora voz oscila en su intensidad ofreciendo pasajes balsámicos en contraposición con momentos llenos de garra. Con el blues en el ambiente los pasajes heavy-psych nos empapan de sustancias narcóticas para llevarnos a un dulce sueño. Pero no nos llevemos a engaño, el corte equilibra la suavidad y la pesadez en su lento pero firme caminar. La canción consigue atraparnos en su regazo proporcionando u cálido abrazo en el que las vibraciones heavy-psych se manifiestan transmitiendo sentimientos.

Instalando en ese ambiente vintage, las notas de blues empapadas en psicodelia cubren una canción chamánica como ‘In Grey’. Con una cuidada melodía así como con cautivadores pasajes de guitarra, la pista parece susurrarnos envuelta en su apacible y acogedora psicodelia. Con voces altísimas la pista se desarrolla en una nebulosa creada por su poderoso y pesado sonido. Tomándose, un respiro la intensidad desciende en la sección central, para culminar entre solos  virtuosos, y una poderosa base rítmica. En este escenario el ambiente heavy-psych casi traspasa por momentos la frontera de los territorios arenosos.

Unos sorprendentes acordes de piano abren ‘Middle od the end’. Otro desgarrador blues psicodélico ejecutado a la vieja usanza bajo un tempo lento que sin darnos cuenta va evolucionando para demarrar un torrente de desgarradores sentimientos. El registro vocal vuelve a jugar un papel esencial en una hermosa y atormentada canción de blues mas propio de comienzos de los 70’s. Impresionante ejercicio vocal entre cautivadores acordes de piano y un ritmo grueso en segundo plano. Algo que dota de cuerpo la suavidad y acidez de esta oscura y triste canción.

‘Pulling daisies’ supone una experiencia sensorial en la que se aúnan todos los elementos que habitualmente utiliza la banda. Partiendo desde tonos blues con sencillos acordes, en un giro argumental, los riffs rugosos y las voces chillonas aparecen entre vibraciones mas propias de bandas como FREE o los primeros Zeppelin. El notable registro vocal sigue aportando la fuerza y la mala leche mientras los instrumentos juegan su papel a la perfección. La sencilla armonía basada en la repetición de un riffs enriquecida con diferentes elementos pesados convirtiéndola en una canción impactante.

El blues más clásico se manifiesta en I Cant Say’. Una de esas pistas con aroma a 70’s y un groovy pegadizo. Un ritmo lento que llega con facilidad al oyente entre pasajes vocales vigorosos y unos riffs que se engrosan hasta coquetear con un escenario stonr. Con subidas y bajadas de intensidad los británicos consiguen una vez mas el equilibrio sin renunciar a su esencia. Una vez más ‘menos es más’, sin turcos ni artificios, blues-rock ácido en estado puro.

‘Fear before the fall’ retoma los acordes de piano para dibujar un cuadro vintage en tonos grises y un cierto clasicismo. En una atmósfera que nace de la melancolía la pista avanza lenta pero firmemente entre fantásticas melodías vocales. Aquí el registro de su cantante Josh Gosling vuelve a lograr cotas inconmensurables. Repetidamente lo eh dicho, en mi opinión la escena psicodélica y pesada contemporánea necesita más cantante así. Con un maravilloso ejercicio vocal y ciertos tonos 90’s la canción consigue seducirme sin remisión en esta potente y sofisticada canción.

Sin darnos cuenta llegamos al final del álbum con ‘On the story goes’. Otra canción lenta y suave con voces llenas sentimiento en una combinación de blues de los 70’s y rock de los 90’s empapado en sutil psicodelia. Otra atormentada pista llena de fuerza que evoca sonidos vintage adornándolos con variados elementos y lograr seducir al oyente una vez más.

The Lunar Effect

Svart Records