GREEN DESERT WATER.- «Solar pexus»

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Demasiado tiempo a pasado desde que publicaron su brillante EP homónimo en el año 2.012 hasta el día de hoy en el que publican«SOLAR  PEXUS».

GREEN DESERT WATER son: Kike Sanchís (voz y guitarra), Juan Arias García (bajo) y Javi González (voces y batería), Pablo Martínez Pérez colaboró en las guitarras del tema «The deepest sea».

«SOLAR PEXUS» fue grabado por Pablo Martínez Pérez en Ovni Estudio de Bonielles (Asturias), siendo masterizado por Kike Sanchís en Green Desert Mastering (Oviedo). El diseño de la maravillosa portada del disco corrió a cargo de Hector Castañón (Osobuko).  

Todos los temas fueron compuestos por la banda, corriendo la publicación a cargo del sello Small Stone Records.

Si en su EP homónimo el sonido de la banda se encuadraba en torno a blues psicodélicos, en esta ocasión sus resonancias se muestran muchas más pesadas y compactas, sin olvidarse de esa esencia blusera y lisérgica, siendo más presentes los aires retro en sus composiciones.

«Open your wings» abre con atmósferas retro, con ciertos vientos sureños que nos recuerdan de alguna manera a BLACK CROWES. Bajo un prisma psicodélico, los riffs de Kike van acercando el corte al teritorio stoner a base de ritmos repetitivos que van mutando su esctructura. Sus registros vocales emanan de los clásicos del blues-rock setentero, con acompañamientos en forma de coros. En su parte final el tema se encabrita tomando el protagonismo el bajo de Juan. todo ello sobre una estructura dinámica que va variando huyendo de la montonía.  

La frescura siguiendo la fórmula que les presentó como banda, con ese regusto blusero aparece en «Chaman». Los registros vocales pintan de colores cálidos el ambiente. Como resultado aparece una gran luminosidad que custodia unos acelerados ritmos que van compaginando el trote con el galope de ese caballlo que sirve de montura a la banda para que camine su composición. Desbocado en ritmos stoner que son reprimidos para retornan al blues del establo del que partió.

Los sonidos más vintage se reflejan en «The deepest sea». Hard rock clásico en vena.

La intro de bajo y platillos crea la atmósfera perfecta para la entrada de riffs ácidos sobre esa base pesada con brillantes cadencias vocales. Una estructura medida dota de matices al corte. La locomotora rítmica va frenandose y acelerandose al antojo de la banda consiguiendo un viaje placentero.

«Souls of the woodland» confirma una tensión contenida en los genes blueseros de GREEN DESERT WATER. Para la ocasión, es impregnada de dietilamida 25, lo que lo convierte en un psicotrópico tema que mama de esos origenes empapándose de una acidez que nos narcotiza con sus efectos. Introduciendose en nuestras venas, recorriendo nuestras arterias e invadiendo las neuronas del oyente. La sustancia contenida en sus acordes son saca del letargo para zarandearnos con fvirulencia a través de contundentes riffs. toda una inyección revitalizante en una espiral alucinógena de subidas y bajadas. Sublime!!!. Recomiento su escucha acompañado de alguna sustancia que ayude a percibir todo lo que contiene sus surcos.

Si la banda en este trabajo gusta de los sonidos clásicos, herederos de bandas como MOUNTAIN,  consigue una revitalización de aquellos sonidos. Una actualización comtemporanea con tintes stoner, en la que el blues y el rock más duro se entrelazan con bajo la atenta mirada magnánima del blues-rock (especialmente en las voces). el resultado es «Mother moon». Un corte dinámico e irreductible.

El tema que dá título al disco, «Solar pexus» pone el punto y final al trabajo, con un vibrante y emicionante  sonido sólido. El hard más contundente se reprime ante el protagonismo que toman unas voces que ocupan el espacio amablemente cedido por la instrumentación para brillar con luz propia. Asímismo el ritmo arropa las voces con diabólicos riffs llenos de poderio. La pesadez campa a sus anchas sin perder la vocación heavy-psych que aparece de soslayo intercalandose en una espiral sónica.

Nos llena de satisfacción poder degustar un registro como «SOLAR PEXUS». Parido por una banda española que nada tiene que enviar a formaciones foráneas. Esperemos que la publicación del album por un sello como Small Stone Records, suponga el aldabonazo para que la banda irrumpa en la escenación como se merece. 

Mención aparte merece la portada del disco. No hay mejor envoltorio para una joya.

¡¡¡¡Felicidades GREEN DESERT WATER!!!!

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KOSMODROM.- «Gravitationsnarkose»

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Banda alemana formada por Matthias (Ggitarra) Timo (guitarrra) Hechti (bajo) y 
Felix (batería).

Su segundo disco, «GRAVITATIONSNARKOSE», producido por la propia banda y por Hermann Utz, fue grabado en Recording Hill Studio, Schönsee , correspondiendo la mezcla a Hermann Utz así como la masterización a Beyerlein en Stem Masters. 

KOSMODROM nos invita a un viaje intergaláctico a través de nueve cortes de psicodelia pesada espacial. 

«Funkgrat» despega bajo acordes de guitarra fuzz, con tonos funky, para zambullirse en una exploración heavy-psych, de tintes interplanetarios.

A paso lento la nave alemana va avanzando a ritmo de bajo lento en «Flourishing sunset», atravesando tormentas de meteoritos a su paso con pesados y acelerados riffspara volver al estado de ingravidez con suaves pasajes de psicodelia.

Los efectos inundan «Gratationsgezeitennarkose»  y nos damos cuenta que el infinito es nuestra visión. Los golpes de bajo nos despiertan del letargo, para una hipnósis lisérgica mientras simos surcando el firmamento. 

«Innerspeaker» nos despierta de nuestro estado de hibernación a golpe de stoner entrelazado con elementos heavy-psych surcando territorios inexplorados por nuestra conciencia.

KOSMODROM ya nos demostró en su disco debut su gusto por la alternancia entre la psicodelia más espacial, con tonos enérgicos de stoner más exhuberante. Así lo hace en «Buddhafuzz». ritmos que se repiten voluptuosamente.

A ritmo de batería y bajo con la misma extructura, se van sucediendos los finos y apacibles punteos de guitarra, para irrumpir con toda su potencia los riffs más densos que puedan habitar en el espacio esterior. Con esta premisa «Realitätskontrolle» coquetea levemente con unas gotitas de rock retro para aderezar esa explosiva menzcla.

Esa misma receta la vemos reflejada en «7».   Escueto título para un corte que es una repetición de riffs fornidos que decaen en la calma para cual ave fenix renacer de sus cenizas en una espiral sónica que no se detiene ante nada.

«Funkstille» muestra el lado más floydiano de KOSMODROM. Los dulces acordes de guitarra sirven de bálsamo ante las embestidas anteriores.

Asímismo «Aquila» cierra «GRAVITATIONSNARKOSE» con una aparente sutileza en atmósferas psicodélicas que se ven alterados por pequeñas momentos de pesadez y exhuberancia sonora, regresar a la calma y al sosiego. Bellísimo tema.

 

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Seasons 1, Chapter 4: The Stag in the leaves

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Tres nuevos temas de la banda de surafricana. un compendio de stoner, blues y elementos sludge llenos de potencia. 

En unos meses podremos ver a RUFF MAJIK en Portugal en el marco del festival Sonicblast que se celebrará los dias  10 y 11 de agosto en Moledo do Miño.

BLACK RAINBOWS.- «Pandaemonium»

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Tercera entrega del trio romano BLACK RAINBOWS intregado por Gabrielle Fiori, de la mano de su sello Heavy Psych Sounds.

PANDAEMONIUM, aún siguiendo una fórmula parecida a sus discos precedentes, suena más maduro, sin que ello implique la pérdida de personalidad y la ausencia de las distorsiones a las que nos tienen acostumbrados y que forman parte de de su identidad. Un disco nada anonido con multitud de riffs retro-stoner. Así abre «Sunrise». Una locución espacial da paso a una espiral de sonidos retro, que van avanzando a territorios heavy-psych con tintes espaciales. Al tema no le falta la cadencia de las resonancias proto-punk de Detroit.

Esos ecos son mucho mas nítidos en «High to Hell». Una aposinadora rítmica evocadora de MC5. Sonido sucio, difuso, que avanza por la atronadora cadencia de su bajo. El lado más bestia de BLACK RAINBOWS.

El stoner más tradicional hace acto de presencia en «The sacrifice». Riffs arenosos con todas las peculiaridades de la banda. Contundente e interplanetario a la vez.

La maquinaria en la más pura vena Hawkwind, se pone en funcionamiento. «Grindstone» está lleno de tubulencias espaciales, distorsiones, fuzz por doquier. Un corte difuso en su ejecución. Toda la basura espacial choca contra nuestra cabezas sin que podamos huir de la embestida en un acercamiento al doom.

La psicodelia añeja proto-garaje es evocada por «Supernova & asteroid». Los guateques de finales de los sesenta se llenan de psicotrópicos bajo un hipnótivo ritmo de bajo. Simple pero efectivo.

«Riding fast ‘till the ende of time» aparece lleno de energía y sudor. El proto-punk más sucio hace acto de presencia con ácidos punteos fuzz y ritmo stoner. Las distorsiones difusas hacen el resto. 

La banda va mutando la propuesta sonora a su antojo en una serie de idas y venidas y cambios de registros.

Retomando la esencia Hawkwind. «I just wanna fire», parte con calmadas armonías psicodélicas para zambullirse en atmósferas espaciales donde los efectos y distorsiones alcanzan un sonido denso y espeso. 

Reconozco que en esa faceta es donde más agusto me encuentro. El aturdimiento es más contenido que en discos anteriores, o simplemente es la inmunidad al virus tras haberlo padecido anteriormente. O quizás el uso armónico de Gabrielle se presenta más maduro, no lo sé. Cada oyente deberá hacer su valoración a este respecto. 

«The abyss», sirve de lucimiento a los desarrollos armónicos de la guitarra, con sus dos guardianes a los flancos.

PANDAEMONIUM concluye con el regreso a la psicodelia espacial de la que tanto gusta la banda. «13th Step of pyramid» se inicia relajante, calmado, cadente. Los efectos se suceden sin fin bajo un clima narcótico, grandilocuente, lento pero incisivo. coqueteando nuevamente por fronteras doom astrales.  

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VUG.-VUG

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Publicado el 13 de abril en LP y CD de la mano de Noisolution Records.

VUG es el álbum debut de la banda de hard-rock del mismo nombre, con  sede en Berlín formada  por viejos amigos. Max Raine (guitarra), Philip Hennermann (bajo) y Felix Scholl (guitarra, voz) y por Nick DiSalvo (batería)

Reunido en los sótanos de Neukölln en 2015, VUG desarrolló rápidamente un sonido de rock pesado y melódico que se sentiría como en casa en la capital escandinava del rock de Gotemburgo. La banda ya tenía una historia diversa de punk, stoner rock y doom de sus miembros en el pasadoivo. Sin embargo, su objetivo siempre fue simple y atemporal: hacer música a alto volumen, pasar un buen rato sin tener en cuenta las etiquetas.

El disco fue grabado en directo en Mesanic Music Kreuzberg por Max Körich y masterizado  por Carl Saff.
El primero de los temas, «Lose», refleja una de las constantes del album. el espíritu de Hendrix revolotea por los temas..
Cortes compactos que guardan una estructura parecida, aunque tengan su propio argumento. partiendo de un espeso hard-rock a través de finos solos de guitarra a modo de liberación con la sensación de quedar exhausto tras romper las cadenas.
Suaves acordes de guitarra introducen «Garden», el comfort y el sosiego da paso a un riff retro. La voz netamente hendrixiana cabalga en una tensión contenida. todo un «tira y afloja» por la hegemonía entre una guitarra ácida y un ritmo netamente setentero.
La versatilidad de VUG hace que transiten por caminos psico-progresivos con reconfortantes voces y armonías. «Prophecy» es un tema embriagador en el que se vislumbran ecos de bandas como Wishbone Ash en sus acordes y melodías. 
Al margen de los buenos solos de guitarra hay algo que según vas escuchando el disco queda más patente. La importancia del bajo en gran parte de los temas es vital. Si DiSalvo imprime una fuerza descomunal a los temas con sus baquetas, el domino de Felix de las cuatro cuardas es innegable. Solo basta detenerse en «Awaken». con pinceladas bluseras, con psicodelia. Con aires vintage, el corte tiene una cadencia en la que queda claro quien ostenta el control. Esto no impide buenos solos de guitarra.
Con un extasiante comienzo, «Poseidon» está lleno de dulzura. Un ritmo marcado por ese bajo subyacente y esa batería que ordena la subida de tono del tema. Como si de una reencarnación de Hendrix (en la voces) en un stoner del siglo heredero de los pioneros del proto-metal de los setenta.
Insisto en los registros vocales del mago de Seattle,  esta vez en versión germana. «White room» vive de las distorsiones y efectos  a un ritmo acelerado y frenético.
Cierra el album, el tema que da nombre al mismo y al propio grupo. «Vug». Con apariencia de blues psicodélico nos encontramos un caleidoscopio burbujeante en el que existen grandes desarrollos instrumentales. Ritmos setenteros que suben y bajan, llenos de matices. Algún coro con falsete nos sorprende en la lejanía.
Un completo trabajo en el que se reflejan las inquietudes de la banda. Una vocación de hacer música como divertimento. Siempre dije que cuando un músico disfruta, ese goce lo transmite al oyente. Creo que aquí tenemos el ejemplo. Sin grandes pretensiones, los temas van a merced de las olas, aguantando las embestidas, y disfrutando de su sosiego. Como si una travesía desde la cresta más incipiente hasta la fina playa de arena más solitaria. 
Disco recomendable para los amantes de los sonidos 70’s.