FROZEN PLANET…. 1969.- «The Heavy Medicinal Grand Exposition»


a2514450047_16Sexta entrega de los psych-jammers australianos FROZEN PLANET…. 1969. La banda de divertimento de miembros de MOTHERS MARS nos presenta un álbum con solo dos temas en casi una hora de duración del álbum.

Siendo fieles a su tradición como jam-band, presentan un viaje psicotrópico a través de desarrollos interminables, en los que los solos ácidos se van sucediendo con mil efectos envolventes, espaciales y lisérgicos. El esquema de grabar un jam es algo que no todo el mundo llega a apreciar. Hay opiniones de que son aburridas, pero aquí el músico probablemente trate de trasmitir algo, pero si algo grande tiene la música es la magia para que el oyente se haga su propia composición de lugar de lo que está sintiendo que este tipo de desarrollos.

Los casi cuarenta minutos de «THE HEAVY MEDICINAL GRAND EXPOSITION», un disco conceptual sobre el circo de la medicina ambulante, son divididos por la banda en varias partes de cinco minutos como «1.Oddball Sundae» «2.The Juggler (3.Introducing… Oxandra Lanceolata Swords For Hire»  con otras que rondan los diez minutos «4.The Talking Juice yo»  o «6.Never Should Have Left Town With A Whistling Monkey By My Side».

En cualquier caso no es descifrable para el oyente la conexión ni la diferencia entre ellas, o al menos, no lo ha sido para mí. Guitarras oscilando en solos que se suceden y se modulan recordando por momentos el legado hendrixiano, con una batería rocosa, y un bajo que parece seguir su propio camino. Con momentos en los que la nave del planeta congelado surca espacios siderales con completa sobriedad describiendo estados ingravitatorios que nos elevan de lo terrenal. Momentos en los que el pulsante bajo se enmaraña en momentos en los que es complicado como saldrá y que dirección tomará. En esos momentos es otro de los instrumentos el que toma el mando en su propio camino. unos caminos que culmiman en una encrucijada donde todo parece tener sentido. Extraño pero maravilloso al mismo tiempo, generando siempre la tensión donde va a estar el siguiente giro. Al mismo tiempo ofreciendo la posibilidad de que sea el oyente como interpreta su propio viaje.

«Encore, a herbal miracle» se muestra más enérgico y pesado. Caminando por atmósferas espaciales, la intensidad se incrementa. Los solos se afilan mucho más, y el ritmo se acelera en esos universos paralelos por los que nos guían los australianos. con momentos más terrenales de psicodelia humeante y tonos algo más hard, el caleidoscopio sonoro va cambiando de color con un vertiginosos avance.   

«THE HEAVY MEDICINAL GRAND EXPOSITION» puede que sea el trabajo más experimental de los efectuados hasta la fecha, sin olvidar que el objetivo de la banda es ejecutar música sin ataduras, y divirtiéndose haciéndolo, pero, en el mismo dan un paso más hacia adelante en su discografía, con disco complejo pero de muchos kilates.

Algo que no me resisto a comentar es la portada del disco. Probablemente para algunos será maravillosa, pero, personalmente, y como los gustos son libres, a mí me parece horrorosa. Pero dicho ésto, y sin que nadie se enfade, es sólo mi opinión, y además, seguro que  John Debono-Cullen, el autor de la misma, no estaba pensaba en mí cuando la hizo, sino en esos charlatanes de feria que vendían los elixires mágicos que todo lo sanaban hace un par de siglos. Aunque, en otro formato, sigue habiendo muchos de ellos en la actualidad, pero esa es otra historia……

El disco estará disponible en vinilo de dos colores  a través de Head Spin Records y en formato CD y en descarga digital a través de Pepper Shaker Records

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HOJA MADRE.- «Hoja Madre»

a1443522381_10Desde Perú nos llega la primera producción de HOJA MADRE. Todo una canto a la naturaleza, con una mirada psicodélica y progresiva. Atractivos desarrollos basados en la fuerza de la guitarra de Paul Bracamonte, con suaves y aterciopelados acordes que fusionan naturaleza y música. Ondulando suavemente sobre valles de calma. El trío consigue trasladar al oyente a esos espacios de sosiego en los que la acidez, narcotiza con sutileza.

Con temas como que partiendo de potentes riffs hard-rock con tonos retro van transformándose, para inclinarse a pendientes ácidas en las que la frescura se siente.  Afrodisíacas atmósferas con colorido floral con tallos fuzz que brotan lentamente como es el caso de «Lo santo».

Con momentos en los que el trío se decanta por una jam en a la que dan forma de canción, como es «Trinidad». La guitarra siempre dominando los temas, se guarece tras la fornida batería y un sobrio bajo que parecen contenerse.Efectos varios dan paso a relajantes pasajes que poco a poco van alejándose en el espacio. Un vacío y misterio descrito a través de sus notas. Un tema ácido que ondula floreciendo y marchitándose.

Gruesos ritmos de temas espesos como «Paranoia»,  dotan de misterio y tensión la narración de los peruanos.Una sucesión de solos bien custodiados por un ritmo intenso van armándose vigorosamente.

Nuevamente en esquema de libre composición, «Jam nº 1» nos ofrece melodías evocadoras de espacios naturales, en la que la atractiva guitarra alarga sus riffs hasta el infinito, sobrevolando con sus notas un jardín del edén. Perfumado y bello, pero incisivo a su vez.

El cierre a este primer trabajo de HOJA MADRE lo pone «Into the glad sun», en el que homenajean a dos bandas como GRAND FUNK RAILROAD y CREAM, con la guitarra de Paul aullando entre unos efectos que hacen estragos, en unos riffs que se estiran como chicle. para acabar en territorio CREAM.

Prometedor trabajo que esperamos sea el inicio de una prolífica producción de la banda.

HOJA MADRE son: Paul Bracamonte, (Guitarra), Manuel Bracamonte (Bajo) y Franco Tenorio (Batería). 

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ASTRAL SON.-«Wonderful beyond»

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La formación holandesa  ASTRAL SON describen con su último álbum «WONDERFUL BEYOND» un viaje sideral que parte la psicodelia pop de los sesenta, vistiéndola de los HAWKWIND más lisérgicos y espaciales hasta la era contemporánea en la que la tecnología hace acto de presencia.  Muchas son las influencias de los Pink Floyd más ácidos de sus comienzos en los que los dictámenes de Syd Barret tenían un gran peso y de alguna manera suponen una influencia en la banda holandesa, o eso me parece. Lo que es cierto es que estamos ante todo un viaje!!.

Temas que se llenan de envolventes efectos espaciales para tele-trasportar a Pink Floyd al siglo XXI manteniendo la inspiración de sus inicios. Haciendo navegar esos sonidos a través del ingravitatorio espacio sideral, consiguen trasladar su maravilla sonica más allá.

Los registros vocales de «She», son una constante que se va a ir repitiendo en la mayor parte de los temas. voces suaves, calmadas, con inspiración en los pioneros de la psicodelia ácida y barroca de los sesenta. unos susurros que son acompañados por ese tránsito espacial, y que son enlazados con el siguiente corte, «Matrix of creation». Aquí la incorporación de lo sintetizadores es mucho más evidente si cabe, Solos de guitarra que rezuman acidez, con la languidez de voces poppies del Londres de mediados de los sesenta, son arropados por esos efectos que crean un clima caleidoscopio de psicodelia de manual en la que acoplan algún tono kraut, intensificando su hipnotísmo.  

La influencia floydiana queda nuevamente de manifiesto en «Time and space«, en la que los acordes acústicos proveniente de más allá de los astros, unido a la susurrante y lángida voz genera un atrayente  espacio creado a cámara lenta. toda una liturgia interestelar sobre arpegios adormecedores. Un tema para escuchar con los ojos cerrados y sentir toda su profundidad, alejado de la dimensión espacio-tiempo.  

A continuación la intensidad y el ritmo se manifiestan en «Your mind». Un tema más rítmico, en el que la guitarra más repetitiva en sus riffs, obtiene una mayor vigor que los cortes precedentes. Sobre una estructura pseudo-kraut electrónica que no renuncia de la vocación espacial ASTRAL SON consiguen un resultado hipnótico sin perder de vista esos tonos psico.

La aparente fragilidad de la instrumentación nos lleva a escenarios en los que se movía el Bowie más precoz o el mismísimo Marc Bolan, pero con los sintetizadores a su servicio. Así transcurre «Moving slowly», en la que no desaparecen los envolventes y gratificantes efectos. 

La carrera espacial se gestó en los avances de la electrónica, y usando esos avances los holandeses construyen un mantra psíquico con susurrantes voces ecualizadas, que nos adormecen susurrantes en otro corte para la introspección interior como es «Universe». Un tema a la vez que intimista, algo inquietante.

El retorno a esos orígenes psicodelicos sesenteros se repiten. Las experiencias con LSD, parecen estar presentes en este nuevo viaje que se va volviendo difuso e intenso. «Cheap magic spells», contiene suficientes dosis de lisergia que podría haber sido  firmado por Hawkwind en una bajada de tripi junto a Syd Barret.

Por esa senda futurista de la psicodélia de los sesenta, transcurre  «Nothing new». Nuevamente el ácido hace estragos en los acordes y atmósferada generada por la guitarra impregnada de dietilamida.

Bajo una atmósfera más densa el joven Bowie me viene a la cabeza nuevamente en «The well». si bien es solo una referencia vocal, ya que el tema tiene una densidad que él no practicaba en sus comienzos. estamos ante un tema intenso, que combina con acierto lo acústico y lo eléctrico  con unos sólos ácidos rezumantes de fuzz, que no llega a la estridencia.

Seguramente no podría haber un nombre más apropiado para un tema como «Journey». . La espiritualidad a través de cantos mántricos teñida de efectos sanadores llenos de hipnotismo, con tonos espaciales que no sabes muy bien donde te van a dirigir. Lo cierto es que al final resulta ser simple el destino. Estamos ante viaje a nuestro interior, en el que cada uno es libre de encontrar su ruta.

Desde tonos acústicos, el despertar de «Morning dew», nos refreca con el rocio matutino, con una acústica zen llena de espiritualidad.

«Quiet love» cierra sobre acordes acústicos espaciales este intenso pero relajante viaje en tonos de balada melancólica, que parece llegar de otros universos para la redención de la mente y el alma.

«WONDERFUL BEYOND» ha sido publicado via Sulatron Records, encuadrando la propuesta con el estilo del prestigioso sello psicodélico con el que DenpaFuzz tiene el y el mismo proposito, ser el «hogar de los sonidos psicodélicos», sin que ésto fuera algo impostado.

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BRUJAS DEL SOL.- «II»

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Su segundo álbum y con un título escueto, «II». Los de Ohio, nos ofrecen en este segundo larga duración un  compendio de sonidos atmosféricos que beben de la psicodelia más épica y narcótica, del kraut rock hipnótico, de la ampulosidad de desarrollos de rock progresivo, y de los sonidos espaciales más difusos y psicotrópicos. De aquí el hecho de no que no necesiten otro nombre que describa su interior. Si quieres poner tú el nombre, solo tienes que zambullirte de las agua por las que la BRUJAS DEL SOL hacen navegar su sonido. A veces calmadas, a veces bravas y turbulentas, y en ocasiones generando un verdadero tsunami sonoro. 

DenpaFuzz, no se hace responsable de los daños que este disco puede causar en tus neuronas, pero si no lo escuchas, te perderás algo grande.

Aquellos que disfrutan de ritmos hipnóticos, guitarras moduladas difusas, síntesis analógicas pulsantes y canciones que combinan influencias progresivas, de rock espacial y pesadas apreciarán ‘II’.

Con efectos de sintetizadores comienza la travesía en «Teenage Hitchhiker» un baño intenso de psicodelia cuyos acordes me recuerdan a Supertramp. sobre esa base, las guitarras comienzan a remar hacia las aguas de colores de una lisergía narcotizante. Un bajo diabólico hace el resto, mientras en tema se cingla para acabar en ampulosas en las que el post-rock parece ser su dueño.  

Pomposo se presenta «Shea rage». partiendo de escenarios más suaves pero ornamentales, los poderosos de riffs de guitarra ácida, inclina el devenir del tema hacía escenarios de psicodelia pesada, para trasladarla a espacios siderales, creando una pista, intensa, absorbente, voluptuosa y a su vez, pesada. 

Caminando por una psicodelia post-apocalíptica, en la que los efectos fuzz brillan con luz propia. «Sisterlace» ofrece grandes momentos floydianos de absoluta mística, que se engalanan con espesuras sonoras cercanas a Tundra. Con una concepción más arenosa y ácida toman momentos Hawkwind con largos efectos , un bombo implacablemente hipnótico, e intensidad de fuzz que genera heridas con su furia. Una pesadez difusa, intensa y aturdidora.

Rozando terrenos más electrónicos, los sintetizadores, y los efectos de las guitarras generan en «Fringe of Senility» un ampuloso y tenebroso crujido sobre una robótica en pura vena de kraut cósmico con la peculiar voz de Adrian Zambrano. Uno de los pocos momentos no-instrumentales del disco.

Evolucionan de lo casi imperceptible, «White lights», evoluciona de forma autómata a espacios hard-psych, donde las guitarras se robustecen, creando en denso espacio lisérgico con lejanas voces alternativas, sobre escenarios kraut, que mutan a territorios más propios de unos Pink Floyd del siglo XXI. Alternativos, hipnóticos y psicotrópicos sin renunciar a la psicodelia.

La experimentación de BRUJAS DEL SOL, llega a culminar fusionando sus sonidos por espacios cercanos a lo industrial visto desde estancias espaciales. Con intensidad y dinamismos, hacen de «Polara», un corte, algo diferente, pero esto solo es en apariencia. Internándote en él vuelves a descubrir que aparecen Pink Floyd, si escarbas en sus acordes finales.

Donde no tienes que escarbar demasiado para volver a encontrarte con sonidos floydianos es en «Spiritus». Si la pista comienza con un derroche de acidez guitarrística, unos narcotizantes espacios sonoros, el globo viajero de los de Ohio, aterriza con acordes rosáceos en atmósferas densas en las que el vacío y la desolación se palpan. Una vez allí, se tornan nuevamente a bellos y atractivos territorios post-rock. La vuelta se produce nuevamente a los dictados heredados de chicos del fluido rosa.

Ésta entrega se publica via Kozmik Artifactz y a buen seguro, sorprenderá a más de uno por la inmensa calidad que contienen sus surcos.

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REZN.- «Calm black water»

a2962158492_16Un viaje a través de oscuros y profundos océanos de psicodelia pesada embutidos en un traje de neopreno confeccionado a base de heavy-psych, fuzz, doom llegados de escenarios espaciales. Todo un trance hipnótico y psicotrópico hacia abismos misteriosos pero que esconden una belleza sin igual, con épicos momentos de enajenación de la razón. 

A través de efectos drone espaciales, y poderosos riffs stoner-doom. naufragamos en «Iceberg». Un islote enigmático del que sobresalen bellos desarrollos pero que esconde bajo las aguas todo su poderío nebuloso y difuso de unas aguas turbias que contienen un placton psycho-doom de proporciones descomunales. Espirituales y redentoras voces nos presentan una pista enérgica pero llena de humo cannabinoide.

Sobre una calmadas aguas lisérgicas los vientos morfínicos presiden «Mirrored mirage». Todo un mantra de relax que se ve alentado por un bajo espacial y una batería cadente, bajo el canto de susurrantes voces corales que emergen de las profundidades. plegarias interespaciales que hacen confundirnos del medio en el que nos estamos moviendo. Narcotico y aterciopelado corte para un placentero trance interior, con uno de los momentos en los que armonías floydianas hacen acto presencia sutilmente.

El karma continúa a base de efectos y distorsiones que desvanecen para resurgir en lentos y pesados momentos doom. «Quantum being», invoca al oráculo a través de voces sacerdotales. La Deidad se despereza de su letargo para acudir a su llamada. Ante la grandiosidad, la instrumentación baja susurrante dando paso a calmados pasajes donde las guitarras y los efectos nos mecen sutilmente. la calma se adueña del tema bajo atmósferas en las que impera una oscuridad tensa. Bajo ese halo misterioso, los instrumentos parecen achicarse ante el nuevo despertar de la divinidad con un poderoso arrebato de psycho-doom. Una barbaridad de tema que hace, por sí solo, que «CALM BLACK WATER» merezca la pena.

Toda una sorpresa para mí encontrar tantas y tantas bandas que combinan la psicodelia con el doom, sin excesos innecesarios, y REZN es una de ellas.

Subiendo las revoluciones de la pesadez, el bajo difuso y rebosante de fuzz que encontramos en «High tide», hace que nos despertemos del trance al que nos han sometido los temas anteriores. en realidad se trata de una apariencia, porque inmediatamente vuelven esas aterciopeladas voces pasra hechizarnos y seducirnos con sus cantos. tras ellas, la vorágine doom con combinación de atractivos momentos ambientales y relajantes. Una dulzura narcótica y adormecedora, gratificante y placentera de la que tiene culpa las bellas voces y su combinación con las armonías levitatorias que las acompañan. La calma y el relax dominan el tema en su parte final. Belleza pura en otro destacable tema dentro de las calmadas aguas profundas.

«Bottom fever» nos trae nuevamente tonos con tintes Pink Floyd de mediados de los setenta, una batería marcial salpicada con efectos espaciales que van y vienen, custodian los evocadores registros vocales dentro de la inmensidad del universo que nos proponen los de Chicago.

Este esquema se repite en «Sunken». Un tránsito calmado hacia un estado de consciencia alejado de lo humano en el que predomina lo espiritual. Un tortuoso trance provocado por los poderosos y amenazantes pasajes doom, que acaban transformándose en relatos de psicodelia pesada en las que lo sacerdotal, su conjuga con distorsiones y efectos del doom más gigantesco, consiguiendo un resultado realmente apetecible y que merece el derecho de situarse en lo más alto de las creaciones psych-doom del año.

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