Reseña: THE RE-STONED.- ‘Thunders of the deep’

Otro artefacto sonoro salido de los tiempos de confinamiento de una banda que tenía una gira prevista y no la publicación de un nuevo álbum. Ante la adversidad la maquinaria rusa se puso a funcionar para componer y darle la vuelta a la situación. Cada vez nos encontramos con más álbumes no previstos que tiene su origen en las largas horas de confinamiento, al menos la pandemia ha tenido algo positivo. La capacidad de su líder Ilya Lypin, para hacer que su guitarra se retuerza en mil acordes y solos impactantes a estas alturas no debería de sorprendernos. THE RE-STONED a estas alturas deberían de ser un referente para la multitud de bandas que practican el stoner instrumental y la psicodelia pesada. No es fácil brillar tanto con la ausencia de voces, pero la creatividad y técnica con las que construyen sus flotantes composiciones, no están al alcance de todos.  Estos chicos llevan una década explorando los confines de la psicodelia pesada, y en esta ocasión han abierto una nueva puerta que amplia el territorio sonoro del género. Puede que no añadan demasiadas cosas nuevas, pero sin duda cada tema puede ofrecernos algo particular y siempre nos brinda una salida fuera de lo convencional. Largos desarrollos instrumentales que juegan con las vibraciones de los 70’s dotando a los temas de un carácter diferente. Un guiño a los dictados de Hendrix insertando su legado en canciones que juegan con las dimensiones del cosmos entre sustancias psicotrópicas. Una inyección de psilocibina con la que impregnan cada nota para narcotizar nuestros sentidos y llevarnos a un viaje a nuevas dimensiones sensoriales con temas llenos de magnetismo y fuerza. Desde las delicadas y aromáticas melodías hasta los rugosos riffs de corte casi doom, el trio ensambla a la perfección las piezas de su maquinaria lisérgica. Toda una hazaña que que se perderán todos aquellos que siempre le ponen reparo a las bandas instrumentales. Aquí tiene una oportunidad de salir de la zona de confort y ampliar sus horizontes sonoros, el viaje, sin duda, merece la pena.

THE RE-STONED son: Ilya Lipkin (guitarras, efectos, mandola, flauta), Vladimir Kislyakov (bajo), Anton Yalovchuk (batería), y en la grabación de ‘THUNDERS OF THE DEEP’ estuvieron acompañados por Ivan Fedotov (wave drum) y Ark Fedotov (sintetizador).

La belleza de los acordes de la breve Intro (A Blaze of Distant Stars) me hace intuir que el contenido del álbum puede ser maravilloso. Delicados pasajes instrumentales en los que la guitarra ofrece su lado más tierno y amable en una atmósfera psicodélica que invita a la introspección.

Con fuertes tambores y poderosos riffs Stoner ‘Farther Beyond Moon Dustes una espacio de casi diez minutos para el virtuosismo de la guitarra de Ilya Lypin. En un cambiante escenario entre el heavy-rock los ritmos Stoner y la psicodelia pesada, los solos hirientes y barrocos se suceden entre firmes tambores creando un torbellino sónico. Golpeando con virulencia la dulzura del corte inicial se desvanece entre pesados riffs y solos extenuantes en sus primeros cinco minutos. A partir de ahí los pasajes lisérgicos se apoderan del tema haciendo descender la intensidad y enturbiando el ambiente con efectos envolventes.  Sin cesar un solo instante las cuerdas se quiebran en mil acordes psicotrópicos. Tras unos minutos de tensa calma, el tema retoma la energía en su parte final por una senda casi 70’s.

Where Heather Bloomsmantiene la tensión entre desarrollos stoner instrumental teñidos de psicodelia ácida con algunos guiños al rock de los 70’s. Insertando pasajes progresivos y salpicando sus clásicos efectos de corte espacial, el tema fluye sin prisa en un espacio psicodélico con numerosos ornamentos sonoros. Siempre con la guitarra como protagonista, pero perfectamente arropada por una base rítmica de muchos kilates. Una constante ondulación que va mutando sus formas ofreciéndonos siempre un aliciente para no caer en la monotonía.

Un espiral de riffs y ritmos acelerados abren ‘Supernova’, un tema con un carácter retro que mama del hard-rock de los 70’s. Constantes usos de pedales nos llevan a esa turbia estancia en la que la psicodelia pesada se siente como en casa. Desarrollos interminables y una batería espeluznante construyen el tema a una velocidad de vértigo. La cara más pesada de la banda queda reflejada en contraposición con sus genes de apacible psicodelia.

‘Rusty shouffle’ recuperan a ritmo de blues a los rusos más reconocibles. Entre brumas pantanosas y sustentado en un riff que se repite, el tema avanza entre efectos rezumando altas dosis de psicodelia.

Los exóticos sonidos de ‘Watch the Undines Playse combina con elementos acústicos para ir creando un tapiz sonoro que juega con el sonido del medio oeste, la psicodelia y la tradición oriental. Prescindiendo de los solos asesinos los rusos van creando un tema apacible sin perder su esencia lisérgica en esta ocasión soportado en sencillos acordes acústicos.

Toda la crudeza y el fuzz arenoso afloran en ‘Sea monk’. Un tema que sube las revoluciones tras la pausa del corte anterior. La guitarra en todo su esplendor repartiendo solos que alargan hasta los confines siderales. El acelerado corte se construye en dos niveles, uno en el que la base rítmica golpea frenéticamente y otro en el que la guitarra goza de total libertad para sucesivos desarrollos psicodélicos. Con distintas fases, los riffs más pegadizos adquieren un aspecto más vintage en la parte central bajando la intensidad sin renunciar a las atmósferas heavy-psych. volviéndose más corrosivo y ácido, el tema juega con los medios tiempos entre solos hirientes.

A modo de interludio, ‘Outro (Moon Eclipse)en poco mas de dos minutos nos golpea con riffs de vocación doom. En un entorno más misterioso y oscuro los devaneos lisérgicos se diluyen en unos pasajes inquietantes que se alejan del sonido del resto de los temas hasta el descenso final en el que pausados acordes entre efectos ponen el epílogo al corte.

Los algo mas de diez minutos de ‘Faced of Earth’ ponen el cierre a un maravilloso álbum de psicodelia pesada ey Stoner instrumental.  Creando un bosque sonoro invadido por la psilocibina en efluvios que brotan de la mágica guitarra. Fuertes riffs Stoner rompen la calma narcótica para ofrecernos la virulencia del sonido de los rusos. Creando un marco difuso y turbio los riffs se repiten antes de un nuevo transitar por atmósferas psicotrópicas en una línea a caballo entre Colour Haze y Earthless. La canción es el escenario perfecto para que Ilya exhiba su técnica en largos solos entre la nebulosa humeante que la base rítmica creada a su alrededor. Después la tortuosa parte centra en la que todo se vuelve más pesado, el corte gravita en un escenario psico-espacial como si hubiera traspasado una puerta a una nueva dimensión sensorial. Aquí emerge lentamente un caleidoscopio de tono y formas que nos deja completamente extasiados. Un momento de gratificante “viaje” que nos acompaña hasta las postrimerías de una parte final que vuelve a transformarse en algo más turbio.

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Reseña: KARKARA.- ‘Nowhere Land’

El segundo álbum de los franceses KARKARA nos invita a un viaje a través de dunas exóticas bañadas en un torbellino de fuzz y distorsiones entre elementos siderales y aromas orientales.  Un espacio ensordecedor, crudo y psicotrópico en el que la balanza de lo tradicional y lo futurista se equilibra entre acelerados ritmos de vocación kraut. Su atmosfera hipnótica y aturdidora nos relata un oscuro mundo místico entre solos y crujidos expansivos. Usando instrumentos tradicionales como el didgeridoo los magos del desierto nos hechizan en su particular fantasía narrativa. Muy enraizados en los sucios sonidos garage de finales de los 60’s, pero también fieles seguidores de la estela sónica de Hawkwind, su particular apuesta por los ecos llegados de oriente, hace que el resultado final sea de lo mas sugerente. Unos temas letárgicos que nos llevan a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales pero que también nos hacen reposar en aromáticos jardines entre danzas y ecos arábigos. Una danza infinita que sabe usar los desarrollos heavy-psych, para acoplarlos a su espiral difusa. Toda una conjunción de pasado y presente para ensanchar más si cabe las fronteras de la neo-psicodelia contemporánea. Inquietante, misterioso, relajante, aturdidor, místico, visceral, polvoriento, lisérgico, pero lleno de magia y de giros inesperados que hacen que cada canción se contonee para ofrecernos, sorprendentes pero efectivos cambios en su narrativa, siempre auspiciada por sus graves atmosféricos .

Este álbum es una continuidad directa de ‘CRYSTAL GAZER‘ El segundo capítulo de un viaje realizado por un viajero que descubre nuevas tierras y gente misteriosa. Escrito durante las giras de ‘CRYSTAL GAZER‘, entre largos viajes entre conciertos y ensayos en el sur de Francia. Grabado en Toulouse en el estudio SwampLand y usando solo equipos analógicos para agregar ese sabor Lo-fi crudo que aman. Con la colaboración del ilustrador Dead Flag que fue una fuente adicional de imaginación. Las letras toman la forma de encantamientos místicos y narrativos que trazan el hilo de un viaje épico que se desarrolla a lo largo del álbum. 

KARKARA son: Karim Rihani (Guitarra, Voz, Didgeridoo), Hugo Olive (Bajo) y Maxime Marouani (Batería, Voz).

Con solo escuchar dos acordes de ‘Deliverance’ ya se intuye la ruta de los franceses. Crujientes riffs, ritmos kraut y tonos orientales construyen un tema hipnótico y aturdidor. Insertando pasajes de psicodelia exótica entre voces ecualizadas. Descargas ácidas desde la guitarra y efectos que se redoblan crean una aturdidora atmósfera en la que no faltan elementos espaciales. Las melodías repetidas entre la turbia instrumentación crean un sorprendente espacio sonoro en el que se unen los ornamentos palaciegos con la maquinaria pesada espacial. Incluso con pasajes progresivos el tema no pierde su implacable ritmo en ningún momento.

‘Space Caravan’ no se anda con miramientos y se embarca en un viaje espacial desde sus primeras notas. Psicodelia sideral con aderezos orientales y cantos poniendo el exotismo y una guitarra que no descansa en su exploración de los pedales para llevarnos a un insondable espacio a caballo entre lo terrenal y lo sideral. Sus aturdidores desarrollos consiguen crean un espacio ensordecedor del que emergen acordes más pausados entre los ritmos mecánicos. Dos estancias perfectamente diferenciadas que juegan con el estereo creando un torrente sónico de dimensiones descomunales.

Danzas tradicionales abren Falling Gods’, un corte de características similares a los anteriores, pero en el que la voz cobra un nuevo roll. Instalados en exóticos espacios, la psicodelia se llena de fragancias entre la estela de su maquinaria psico-espacial. Una unión entre la magia del medio oriente y algún satélite espacial lleno de dunas siderales. Jugando con los tiempos el tema se desboca entre leves pausas. Derrochando fuzz la cuenta atrás comienza para el verdadero alunizaje.


‘People Of Nowhere land‘ y sus plomizos riffs nos sumen en un escenario más rugoso del que fluyen serpenteantes sonidos tradicionales cual cobra en medio del desierto. Una danza intoxicante y aturdidora que acaba por sumirnos en le hechizo de los franceses. La combinación garage fuzz con la tradicional oriental hace que nos sintamos ubicados en algún exótico espacio indeterminado que nos aleja de la realidad.

En ‘Setting Sun’ parecen bajar las revoluciones sin perder la intensidad. Melodías rituales nos arrullan acompasadas por ritmo más cadente y menos vertiginoso. El turbio sonido difuso que siempre nos acompaña en cada tema sigue presente, pero tomando matices más sosegados. El trabajo vocal del tema destaca por encima del resto, mientras todo parece volverse más mágico y misterioso.

Retomando el garage-fuzz, ‘Cards’ nos devuelve a alguna medina de algún exótico poblado en algún del desierto. haciéndonos sentir el bullicio del zoco los pasajes orientales dominan un tema en el que el bajo cruje y los ecos garage cobran una nueva dimensión.

Witch’ cierra el álbum por evocadores espacios de psicodelia absorbente y relajante en su inicio, para golpearnos con sus turbios riffs creando una cortina sonora que impide ver. En ese espacio de misterio el corte toma elementos floydianos con efluvios lisérgicos para enredarse en un espacio en el que el sonido se enreda en una espiral diabólica. Jugando con los tiempos, el tema reposa en plácidos e inquietantes pasajes que van intensificándose para explotar en una tormenta sónica que nos arrolla con sus psicotrópicos flotantes.

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Reseña: KADAVAR.- ‘The Isolation tapes’

Con diez años de intachable carrera y una legión de fieles seguidores a sus espaldas, el trio berlinés no tiene que rendir cuentas a nadie, y su nuevo álbum ‘ISOLATION TAPES’ es el claro ejemplo de ello. Concebido en los tiempos de pandemia y sin la posibilidad de actuar en directo, algo llevan haciendo incansablemente durante mucho tiempo casi sin descanso, la banda crea un álbum introspectivo lleno de melancolía que sorprenderá a más de uno. Los adelantos previos y sobre todo la lista de reproducción que la banda publicó hace semanas como fuente de inspiración del nuevo álbum nos hacían presagiar un resultado así. En ‘ISOLATION TAPES’ no esperes encontrar los riffs explosivos que les han caracterizado durante todo este tiempo, aquí la banda se deja llevar por el bucolismo y por su estado anímico en un trabajo íntimo y reflexivo que juega con elementos floydianos y la psicodelia pop de los 60’s. Dejando de lado los sonidos hard-retro Stoner habituales en sus álbumes anteriores la psicodelia y los bucólicos momentos progresivos de inspiración 60’s toman el protagonismo de un álbum suave y algodonado. El ‘lobo’ el ‘tigre’ y el ‘dragon’ pierden toda su fiereza para ofrecernos su lado más apacible. Muchas bandas a lo largo de la historia han dado un giro a su propuesta sonora y no siempre ésta ha sido bien acogida por sus fans, ¿Sucederá ahora los mismo con los alemanes? En este caso no estamos en un cambio ante exigencias comerciales de una discográfica, sino que la decisión es propia, sin presiones externas, no en vano su nuevo álbum está editado por el propio sello de KADAVAR, Robotor Records. ‘ISOLATION TAPES’ refleja ese estado de ánimo que a todos nos causa la pandemia, irradiando ese estado de tristeza y melancolía por los extraños tiempos que estamos viviendo. Ahora los temas no rugen, sino que nos arrullan en melancólicos cantos en los que las melodías juegan un papel fundamental. Los pasajes sinfónicos sustituyen a los ardientes momentos en los que sus riffs nos golpeaban activando nuestro sistema nervioso. Sus temas, nacidos de la espontaneidad reflejan ese estado de ánimo. Con momentos en los que Pink Floyd parece apoderarse de la banda las dulces armonías se llenan de un sinfonismo y una dulzura más propia de una banda pop de los sesenta cono The Beatles. Coloridos ecos que se tornan más grises y oscuros en manos de KADAVAR. Si, porque si el bucolismo está presente, los colores de las flores del hipismo de finales de los sesenta adquieren aquí una dimensión más oscura y melancólica. Una sensación de tristeza invade sus canciones desde el sosiego. No es la oscuridad de inspiración Sabbath de anteriores registros, no, estamos ante la penumbra de la tristeza, que queda reflejada en unos temas que sustituyen en muchas ocasiones las crudas guitarras por los sintetizadores ofreciéndonos otra cara de la banda.

Sin duda, ‘ISOLATION TAPES’ nos es álbum que podrías esperar de una banda como KADAVAR, pero si eres capaz de salir de la zona de confort, dejar al lado los complejos, puedes disfrutar de su sosegado paseo en la intimidad con su escucha.

Llegados aquí, cabría preguntarse si esto es un nuevo camino en el deambular de la banda, o solo es un paréntesis.  También me surge la duda de como pueden encajar estos temas en sus actuaciones en vivo, pero como dijo Bob Dylan, la respuesta está en el viento…. Y los vientos venideros nos lo confirmarán cuando la banda vuelva de gira.

Sin duda, KADAVAR no han pensado en las críticas y han sido honestos consigo mismos y con su creatividad, algo que merece todos mis respetos y admiración (desgraciadamente no siempre las bandas funcionan así y se dejan llevar por elementos externos)

ISOLATION TAPES’ está disponible vía Robotor Records.

El álbum abre con ‘The lonely child’ bajo una instrumentación psico-progresiva que va construyendo un tema atmosférico y misteriosos en el que encontramos algunos momentos floydianos. Tras varios minutos de introducción el tema hace presagiar un estallido que finalmente no se produce. Aquí los sintetizadores evocan momentos espaciales más propios de Tangerine Dream entre esa vocación Pink Floyd que encontraremos en varios de los temas del álbum.  

‘I fly among the stars’ parte con los sonidos de los sintetizadores y pausados acordes de guitarra que crean ese espacio psicodélico antes de la irrupción de la lánguida voz de Lupus en otro registro que se adorna con ornamentos floydianos sobre cuidadas y apacibles melodías. El resultado es uno de los temas más bellos y hechizantes de todo el álbum. Su carácter espacial contrasta con cualquier registro habitual de los berlineses en un giro inesperado pero muy apetecible si sabes dejarte llevar.

Otro tema sorprendente es ‘Unnaturaly strange ( )’ Claramente influenciado por los californianos Love el tema utiliza sencillas armonías adornadas con un colorista ritmo de tambores entre sintetizadores y guitarras sutiles. Plácido y ‘blandito’ estamos ante otro tema de psicodelia de confitería.

‘(I Won’t Leave You) Rosi’ adquiere un tono modernista bajo un dinamismo pseudo-espacial más propio de Hawkwind en un híbrido entre el sonido 60’s de Moody Blues y los pioneros espaciales. Un buen contraste entre los balanceos vocales y sintetizadores en un corte que parte casi a cámara lenta pero que se llena de un extraño dinamismo hasta deflagrar en su parte final

En tonos sci-ffi.y bajo un sinfonismo casi clasicista, ‘The world is standing still’ juegacon melodías vocales casi Beatles entre guitarras flotantes que retoman el legado Pink Floyd creando una atmósfera de relax mostrando un registro armónico que difiere del habitual en la guitarra de Lupus. Su introducción contrasta con la forma en la que acaba desarrollándose una canción con bellos y relajantes momentos.

En un nuevo espacio bucólico, “Eternal Light (We Will Be Ok)”entre voces lejanas, sintetizadores y niños jugando palpita en un lento génesis escondiendo una composición más rica que se soporta en tambores y un ambiente psico-progresivo.

‘Peculiareality’ es un interludio oscuro con lánguidas voces que sirve de introducción a ‘Everything is changing’, tema que fue escogido como single previo. Sobre un espacio de psicodelia pop más propia de los 60’s crean un tema empalagoso. Uno de esos temas con sabor a miel, heredero de la psicodelia barroco que se cubre de una instrumentación sinfónica en un segundo plano. Su sencillez vuelve a contrastar con el sonido habitual del rudo trio. Algodonados pasajes llenos de calma en una explosión de color lleno de dulzura. Adornado con bellos pasajes de guitarra el tema adquiere un brillo y un carácter espacial que escapa de alguna manera de la tristeza que siente en la mayor parte del álbum.

‘The flat earth theory’ es otro interludio con voces pop y ambientación sinfónica que nos lleva hasta el tema que cierra el álbum, ‘Black spring rising’. Aquí, en una vena de calmada psicodelia espacial volvemos a encontrar vestigios Pink Floyd. Sosiego y paz en otro plácido tema que prescinde de batería y se soporta en los teclados y sintetizadores hasta difuminarse.

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Reseña: FROZEN PLANET… 1969.- ‘Hydroculture’

Hace unos días el batería Frank Attard me anunciaba el lanzamiento vía bandacmp de su sello Pepper Shaker Records del nuevo álbum de los australianos FROZEN PLANET…1969, ‘HYDROCULTURE‘. Al igual que sus álbumes anteriores, el trio nos presenta tres jams psicodélicas instrumentales que corresponden a las mismas sesiones en las que grabaron su álbum ‘MELTDOWN ON THE HORIZON’, lo que nos da una perspectiva más completa de la locura psicotrópica que pudo ser aquel momento. Tres temas que ven la luz por primera vez y que complementan aquel trabajo. Una toma alternativa de ‘Rollback’ de corta duración y lo que realmente fue la continuación de ‘Time-lapse explorations’, con media hora mas desarrollos instrumentales. Ya sabemos que FROZEN PLANET…1969 es la banda que utilizan para su diversión, tocando libremente y sin las ataduras que suponen componer una canción al uso. Estamos ante más de 50 minutos de psicodelia pesada de tres músicos que saben tocar sus instrumentos con maestría y que consiguen transmitir sensaciones con sus interminables desarrollos instrumentales. Los poderosos tambores de Frank marcan la ruta por la que transita el excelso bajo de Lachlan Paine con sus hipnóticos desarrollos a las cuatro cuerdas. Sobre ellos el protagonismo de los solos imposibles de Paul Attard llevándonos a un espacio de embriaguez sonora con sus efectos e infinitos recorridos a lo largo de las seis cuerdas.

HYDROCULTURE’ esta disponible para descarga gratuita (name your price) desde la página de bandcamp de su sello Pepper Shaker Records.

‘Rollback’ es una versión alternativa de la contenida en ‘MELTDOWN ON THE HORIZON’. Solo tres minutos en contraste de la larga jam original de 22 minutos. Guitarra hendrixiana con derroche de wah wah para crear un tema que se amolda mas al concepto de canción sin perder ese espíritu de jam que aporta la improvisación. El trio vuelve a mostrarse poderoso con sus instrumentos. Hipnótico bajo con un cadente ritmo de batería y solos infinitos que serpentean en mil meandros con un groovy Funky de lo ms contagioso. La parte final se moldea hacia vibraciones más psicodélicas de gran elegancia.

Con esta excepción el álbum retoma la estructura de jam con ‘Hedera Helix’ un largo tema de quince minutos divididos en dos partes. comandados por la batería de Frank, la guitarra se deleita en juegos de acordes que van y vienen mientras el bajo se muestra grueso y envolvente. Incrementando el ritmo para dejarse llevar por los sonidos psicotrópicos a los que nos tienen acostumbrados. Una verdadera orgía que parece no tener final serpentea entre gruesos y pesados ritmos.  Con algunos tonos 70’s la guitarra se desangra en desarrollos sin pausa. En la parte central el tema se vuelve más turbio. Fuertes ritmos de tambores y efectos dejan espacio a un solo de bajo portentoso que toma el protagonismo mientras la guitarra toma un papel secundario, algo poco habitual. Lo cierto es que todo fluye luminoso en ese caleidoscopio lisérgico que construyen los australianos. Llenando el espectro de colores el tema sigue lanzando su pócima psicotrópica con un final en el que la guitarra adquiere su cuota de protagonismo.

Si en ‘MELTDOWN ON THE HORIZON’, el temaSunset variations’ se desarrollaba sobre 17 minutos, en la sesión en la que fue grabada ella jam se extendía durante 33 minutos más; ahora ve la luz ese registro Una segunda parte más experimental que parte con extraños sonidos y efectos. En un escenario más vanguardista y difícil de asimilar. Borboteos constantes en acordes inconexos crean un esquizofrénico marco con tintes espaciales. Así transcurre un tercio de la jam, si has llegado hasta aquí, los australianos te llevarán en volandas el resto del trayecto. Un camino de improvisación total en el que cada músico se reencuentra con su instrumento con momentos de anarquía que acaban acoplando en busca de una causa común. Hipnóticos pasajes de bajo entre tambores dinámicos y solos hechizantes que juegan con los pedales constantemente. Grandes e interminables desarrollos de guitarra que se estiran hasta la extenuación se apoderan de nuestras neuronas en un trance atronador que socaba cualquier signo de razón. Esto es FROZEN PLANET … 1969, una banda para el divertimento, sin pretensiones, pero la calidad de sus integrantes hace que todos podamos disfrutar de sus juegos malabares con cada uno de sus trabajos.  

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Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- «San Diego Sessions»

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Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

«SAN DIEGO SESSIONS» está disponible vía El Paraiso Records.

«The wedge» abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, «Pauly’s Pentacles», también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

«Munk’s dream», un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En «Electric saloon» se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

«Bucket Drips» se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, «Larry’s Jungle Juice» emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

«Stone Steps» cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

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