Reseña: ROBOT GOD.- ‘World’s Collide’

La primera vez que me topé con la música del trio australiano hace dos años, me que fascinado. Su álbum debut ‘SILVER BUDDHA DREAMING’ (reseña aquí) me voló la cabeza, y ahora, nuevamente, con su segundo álbum ‘WORLDS COLLIDE’, han vuelto a volverme loco. Porque si, estos chicos saben como estimularme. Su fascinante combinación de psicodelia pesada de fuerte inspiración floydiana, sus potentes riffs Stoner y la acidez de sus desarrollos con elementos de blues, sin duda es algo que no te puedes perder. Si en su anterior EP ‘VALLEY OF PRIMORDIA’ (reseña aquí), optaban por dejarse llevar por dos jams instrumentales, ahora logran conjugar el sonido de sus trabajos previos, con una madurez que no duda en incorporar elementos blues, pasajes progresivos e incursiones en el territorio psycho-doom. ‘WORLDS COLLIDE’ nos invita a pasar al otro lado del espejo y disfrutar de cuatro largas canciones, con identidad propia, y con un arco iris de matices sonoros. Nebulosas cósmicas que nos narcotizan, pero que también saben cómo hacernos despertar de ese gratificante letargo con un sonido pesado, difuso por momentos, pero absolutamente maravilloso y adictivo. Si en el álbum aparecen elementos de los 70’s, su sonido se circunscribe a un espacio mucho más contemporáneo. Cada canción tiene un elemento predominante y que marca su sonido. Desde la psicodelia onírica y ácida, los difusos sonidos desérticos, el Stoner-doom y el blues humeante. Sin duda un menú para degustar cada nota saboreando todos sus matices. Rock con un sonido a la vieja usanza rebosante de frescura y una producción contemporánea que hace, que a pesar de la larga duración de cada tema, nos quedemos con hambre de más. ‘WORLDS COLLIDE’ no es un álbum mas heavy-psych, sino que es un álbum que destaca, porque en él, se refleja el talento de estos tres grandes músicos de las antípodas. Su atractiva mezcla de vibraciones PINK FLOYD, HENDRIX, SABBATH con los ecos de bandas contemporáneas como EARTHLESS o ELDER, le postula como firme candidato a ocupar uno de los puestos de honor del género a final de año.

ROBOT GOD son: Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores, y Raff Lacurto a la guitarra.  ‘WORLDS COLLIDE’ está disponible vía Kozmik Artifactz

La impactante y maravillosa ‘Sleepwalking’ nos invita a pasar al otro lado del espejo entre ecos de Pink Floyd. Un mundo mágico parece mostrarse ante nosotros a través de suaves acordes psicodélicos y una voz cálida y aterciopelada. Un espacio en el que los solos ácidos se estiran hasta la extenuación acompañados por una base rítmica ciertamente pesada. El corte se va enmarañando poco a poco con voces que parecen replicarse con momentos de intensidad. Heavy-psych fascinante que golpea con fuerza al oyente. Sin las influencias floydianas son palpables, también las vibraciones pesadas más contemporáneas están presentes en una dualidad que ciertamente funciona. Once minutos mágicos e intenso que concluyen con riffs Stoner de vocación retro para que el círculo se cierre. Me atrevería a decir que solo por esta canción, el álbum ya merece la pena. Brillantes y psicotrópicos, los australianos muestran sus armas.

Sin salir de ese espacio onírico ‘Ready To Launch’ con una apertura de tientes cósmicos parece despeñarse por un torrente de riffs de vocación retro. Pesado y psicotrópico a la vez, el corte ondula dejando paso a solos lisérgicos sin perder esa esencia floydiana que escuchábamos en el corte de apertura. Golpes de Stoner y psicodelia pesada en un tono más agresivo y contundente crean una canción con un sonido más difuso y turbio, pero igualmente fascinante. Aquí podemos encontrar también algún elemento progresivo.

Una cadente línea de bajo nos introduce a ‘Boogie Man’. Una canción en la que la guitarra ruge y los tambores atruenan. en esta ocasión con reminiscencias blues, ROBOT GOD, mantienen el nivel en ese particular espacio psicodélico. Con dos partes diferenciadas, el tema transita por un espacio mas propio de los 70’s en su comienzo, para luego dejarse seducir por elementos psycho-doom gracias a una crujiente y poderosa línea de bajo. No faltan los efectos envolventes aportando las dosis de psilocibina. Sumidos en un espacio más oscuro, el trio construye un tema poderoso y pesado a la vez que psicodélico. La banda sabe crear una auténtica cortina sónica compuestas por distintas capas que se complementan. Si bien el bajo parece erguirse como protagonista, los solos de guitarra asesinos no faltan a su cita.

El heavy-blues lisérgico de ‘World’s colide’ cierra el álbum explorando sonidos más propios de los primeros 70’s. Humeante, pesado, y con un ritmo fluido, el corte nos aturde con un magnético poder psicotrópico. Nuevamente explayándose en el tiempo con más de diez minutos, ROBOT GOD nos vuelve a ofrecer un corte lleno de matices y estados de ánimo. Sin darnos cuenta, las revoluciones bajan para llevarnos a territorios pantanosos en los que el blues exhuma sustancias narcóticas para sumir al oyente en un gratificante trance. Por momentos, esto es blues ácido en su más pura expresión, pero también psicodelia magistral. Que duda cabe que cuando la creatividad de unos grandes músicos fluye, la tormenta perfecta esta servida, y ‘World’s colide’ es otra brillante muestra de la psicodelia pesada contemporánea en su más pura expresión.  En la parte final los australianos optan por volver a retomar los elementos Stoner-doom para poner el tono épico a otra canción llena de belleza y versatilidad.  

Robot God

Kozmik Artifactz

Reseña: KING BUFFALO.- ‘Regenerator’

Poniendo fin a trilogía pandémica iniciada con ‘THE BURDEN OF RETLESSNESS’ (reseña aquí), y continuada con ‘ACHERON’ (reseña aquí), ‘REGENERATOR‘, sirve de nexo de unión entre ambos. Continuando con en esa exploración de la modernidad de la psicodelia pesada, sus canciones que te atrapan en auténticas espirales ´sónicas de tintes siderales, pero que sin renunciar a sus bellas y acolchadas melodías. Una formula que le sigue funcionan al trio.  Todo un crisol de sonidos psicodélicos, progresivos, espaciales, crean un álbum conmovedor a la vez que impactante, sorprendente y magistral a partes iguales. El álbum nos muestra las sombras, pero también es capaz de encontrar la luz con sus serpenteantes e hipnóticas canciones, que abarcan un crisol de estilos e influencias para ensamblarlos perfectamente. Una maquinaria rítmica acoplada con exquisitez, hace que las canciones vayan mutando entre diferentes atmósferas, creando un gratificante campo magnético para el oyente.  Sin renunciar a la psicodelia pesada, los elementos progresivos son mas numerosos que en anteriores entregas. Ese tono futurista y sideral hace que la banda no ceje en su exploración sónica sin que puede vislumbrarse donde está su final. Me pregunto….. ¿Estos chicos no van a dejar de evolucionar en su sonido sin renunciar a su esencia? De momento la respuesta la tenemos en ‘REGENERATOR’, un álbum que fluye impulsado por unos tambores inquebrantables, un bajo que parece no estar, pero que se siente, y una guitarra junto a una voz, que saben cuándo cambiar el registro y la intensidad para seducir al oyente.  KING BUFFALO conoce a la perfección como hacer progresar sus canciones, pero también son maestros en sacar provecho a la repetición ,sin caer en la monotonía y el hastío. ¿Cuántas bandas son capaces de componer tres obras maestras en un año como KING BUFFALO?. Esta reflexión es la que dimensiona verdaderamente el trabajo que KING BUFFALO lleva ofreciéndonos desde hace años. Una banda que no deja de crecer y captar más adeptos a su causa, como pude comprobar este verano en sus actuaciones en Krach am Bach y Sonicblast-Fest, donde conquistaron a la audiencia con su magnética psicodelia pesada del nuevo milenio. Para aquellos que piensan que en el rock todo está inventado, les invitaría a escuchar a KING BUFFALO, seguramente cambiarán de opinión. Porque los de Rochester hacen que el rock siga regalándonos albúmenes llenos de frescura y originalidad en su conjunto y desarrollo, sin caer en convencionalismos y consiguiendo que cada nuevo álbum suyo, lleve su sello de identidad y resulte plenamente reconocible.

KING BUFFALO son:
Sean McVay: guitarra, voz y sintetizador
Dan Reynolds: bajo y sintetizador
Scott Donaldson: batería

‘REGENERATOR’ fue producido, diseñado y mezclado por Sean McVay, y masterizado por Bernie Matthews. La obra de arte fue creada por Mike Del Rosario, con el diseño del álbum de Scott Donaldson y está disponible como autoedición en Norteamérica y en Europa a través de Stickman  Records.

Dando nombre al álbum, ‘Regenerator’ nos sume en un trance psicodélico en el que los ritmos hipnóticos van minando la capacidad neuronal del oyente. Con frescas melodías, el corte aporta luminosidad a su propuesta pseudo-espacial. Desarrollándose con gran agilidad el brillante trabajo de guitarra se conjuga con una base rítmica implacable. KING BUFFALO se deja llevar por una atmósfera heavy-psych con solos interminables que van contoneándose con suma destreza. Todo un gratificante mundo sensorial que nos hace escapar de cualquier espacio terrenal. Sin duda un sonido que mira hacia el futuro formando de la constante exploración sónica del trio. Si la guitarra brilla con luz propia, tanto batería como bajo parecen diseñados para golpear al unísono como si te un ‘todo’ se tratara. Un tema mágico y brillante a la vez.


‘Mercury’ susurra con aterciopeladas melodías salidas de voz de Sean. Los hipnóticos ritmos se muestras contenidos en un tema que explota con riffs pesados sin que esto haga cambiar su vocación sideral. Leves momentos de intensidad que se aplacan en una armonía dominada por una pulsante y poderosa línea de bajo. Aquí está el principal argumento sobre el que la canción se desarrolla. Pero KING BUFFALO sabe cómo conquistar al oyente y la luminosidad de su melodía unido a la intensidad nos rescata de este nuevo trance.


La poderosa apertura de ‘Hours nos sumerge en un estado hipnótico en el que el kraut rock más futurista hace acto de presencia con todo su esplendor. Veloz, punzante, pero sin renunciar a su poder magnético, el tema cruje entre gruesas líneas de bajo y unos tambores ejecutados milimétricamente. Sobre esos mimbres, las embestidas de la guitarra aportan brillantes momentos heavy-psych. Dejando que la instrumentación fluya, el hilo conductor del tema nos lanza a una espiral sónica. En ese insondable espacio los sintetizadores nos describen un insondable entorno sideral con matices electrónicos. Un sonido metálico lleno de fuerza que hace gravitar la nave nodriza de los de Rochester por el cosmos infinito.  

En ‘Interlude’ retoman el efecto balsámico para ofrecernos una estampa bucólica a través de sencillos acordes envueltos en sintetizadores y la cálida voz de Sean. Un espacio relajante y psicodélico como solo ellos saber hacer.

Después del trance anterior ‘Mammoth’ retoma los espacios progresivos ofreciéndonos pausados momentos que van serpenteando entre ritmos repetitivos. La melodía vuelve a tomar el protagonismo de una trama que parece mirar de reojo a los 70’s en su argumento. Una vibración Pink Floyd ocupa la parte final de un tema sólido, perfectamente estructurado y con muchos alicientes en sus magnéticos surcos. Seguramente el culmen melódico de un álbum que no se ciñe a un único estilo, sino que sabe evolucionar con unas transiciones realmente logradas.

 ‘Avalon’ regresa a los espacios oníricos con un mayor protagonismo de los teclados arropando su aterciopelada melodía mas propia de los dinosaurios progresivos de los 70’s. Suave en su envolvente desarrollo, el tema ofrece medidos arranques de fuerza que lo hacen elevarse majestuoso.  Riffs que crujen y se elevan entre una voz que se intensifica subiendo la intensidad. Con estas embestidas consiguen que cada pieza del puzzle, por muy dispar que sea, encaje a la perfección.

El álbum cierra con ‘Firmament’. Embutidos en un espacio de melancolía, los acordes se suceden con pausa creando una atmósfera envolvente y acogedora presidida en su parte inicial por la oscuridad. Lentamente la canción va en busca de la luz. De nuevo en un segundo plano, pero con un protagonismo estelar, el bajo va susurrándonos con sus notas con lo hace la voz con sus frases. elevándose con gruesos riffs, el pausado tempo sirve de contrapeso a una armonía que se decanta por el rock más punzante.  Nuevamente KING BUFFALO consigue su objetivo de transportar al oyente a diferentes espacios sonoros sin que ese transito resulte traumático, sino todo lo contrario. Muchas veces he dicho que los de Rochester son la banda del momento que mejor saber crear la atmósfera justa para atrapar al oyente. En su desarrollo pasamos por bucólicos espacios progresivos, psicodelia ensoñadora y ácida por momentos, pero también por el hipnotismo de unos ritmos que te atrapan en una espiral de la que es imposible salir. La epopeya de nueve minutos concluye con una explosión de intensidad que nos lleva algún espacio en lo más recóndito del cosmos.

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Stickman Records

Reseña: MY SLEEPING KARMA.- ‘Atma’

Puede que para algunos MY SLEEPING KARMA sean una banda psicodélica, otros se fijarán mas en su faceta stoner, pero para muchos será un descubrimiento comprobar cómo se desenvuelven en territorios post-rock. Aquí en ‘ATMA,’ la banda brilla con luz propia, haciéndose acreedora de poseer una estrella en la galaxia del post-rock contemporáneo. EL séptimo álbum de los alemanes llega tras un silencio de siete años, en los que los miembros de la banda atravesaron momentos difíciles, pero este nuevo álbum ha servido de liberación. Estamos ante el álbum más personal y sentimental de la banda, como nos explicaban meses atrás en la presentación que hicieron de ‘ATMA’ en Desertfest-Berlín. Allí, y a pesar de mi poco dominio del inglés, pude comprobar cómo nos explicaban cada canción, un acto emotivo como lo es este nuevo álbum. Palabras que reflejaban que estamos ante un álbum nacido de las entrañas de sus miembros, un álbum que refleja el abismo en el que estuvieron y a la vez el efecto liberador. Con los sentimientos a flor de piel, cada canción contiene bellos pasajes y múltiples alicientes, pero todas ellas forman un conjunto. Lleno de texturas y matices, sus canciones consiguen atrapar al oyente en un sueño del que jamás querrá despertar. Un efecto balsámico que la banda enriquece con unos ritmos dinámicos e hipnóticos, entre monumentales pasajes instrumentales, a los que incrustan sus habituales golpes de pesadez. Porque si, ‘ATMA’ contiene todos los elementos para que, una vez acabada su escucha, vuelvas a darle al play una y otra vez. No sé si ‘ATMA’ es el mejor álbum de MY SLEEPING KARMA, pero lo que si tengo claro, es que es su álbum más personal, un álbum que habita en una oscuridad infinita, que refleja desesperación y tristeza, pero que impulsa furiosamente al cuarteto a la vida. Un álbum que nace desde lo más profundo de sus sentimientos, unos sentimientos puestos a prueba por las circunstancias de la vida, y que hacen que la banda resurja como el Ave Fénix con más fuerza que nunca. Hay pocas bandas que sean tan queridas en la escena como ellos; cada uno de sus conciertos es una liturgia en la que su música entra en los corazones de un público que los ama, y que sabe que son una banda honesta; con ello la magia surge, y la conexión banda-público adquiere su mejor versión.  Este registro catártico, no solo captura el espíritu de la tormentosa época que estamos viviendo en los últimos años, sino que deja un poco de luz para la esperanza, el amor, la belleza y la fuerza, en medio de todas las feas facetas de nuestras vidas vulnerables. ‘ATMA’ describe el yo (absoluto), la esencia indestructible y eterna del espíritu, y a menudo se traduce como el «alma». La enfermedad, la muerte y el miedo existencial habían llevado a la banda a un punto en la música y la vida en el que estaban cerca de separarse. Pero su voluntad de sobrevivir se grabó en ‘ATMA’ , un disco que la banda ni siquiera estaba seguro de que vería la luz cuando comenzaron a trabajar en él en 2017, y si lo hiciera, nunca habría sido para las ventas de la industria, fama o éxito. ‘ATMA’ cuenta la historia de sus vidas, procesando el trauma de las tragedias personales, el dolor más profundo y el miedo de cuatro mejores amigos, que han estado pasando por sus días más oscuros desde la existencia de su banda. 20 años después de su nacimiento como banda, MY SLEEPING KARMA están ahora más unidos que nunca, y eso es algo de agradecer, porque bandas así, deberían existir por los siglos de los siglos.

MY SLEEPING KARMA son: Matte (bajo),  Seppi  (guitarra), Steffen (batería) Norman (Soundboard).

‘Maya Shakti’ abre el álbum con el característico e hipnótico sonido habitual de la banda. Bajo un cierto tono de melancolía, los acordes se suceden describiendo un entorno onírico en el que expandir nuestra mente. Los riffs pesados no tardan demasiado en aparecer, siempre ejecutados con mesura. Manteniendo eso halo místico tan particular de la banda, el tema conjuga embestidas de pesadez Stoner con su psicodelia ensoñadora. Gravitando en lejanas galaxias el corte parece llevarnos a un nuevo mundo. Un espacio sensorial con un efecto balsámico para el oyente que acaba por sucumbir a desarrollos más propios del post-rock. El flujo constante de su hace que la canción nos lleve en volandas al espacio que la banda quiere. Esta, es la mejor forma de trasmitir todos los sentimientos ocultos en sus maravillosos surcos. Un peregrinar que pasa por numerosos momentos de calma, pero sin denostar la pesadez y la fuerza de sus poderosos riffs. Atravesada esa barrera sensorial todo sucede con una mayor intensidad dentro de ese espacio etéreo e ingravitatorio.

Manteniendo el magnetismo en cada acorde, ‘Prema’ fluye sin prisas como un manantial que poco a poco va esparciendo bellas melodías dotadas de un misticismo casi devocional. Abarcando un amplio espectro sonoro, el tema crea un espacio ambiental en el que el post-rock de majestuosas texturas habita entre ritmos que se acelerar y momentos de una mayor contundencia. Su melodía consigue rápidamente atrapar al oyente y sumirlo en un gratificante trance. Una vez aquí, los sonido graves y pesados se apoderan por momentos de la canción, dotándola de una fuerza que contrasta con los suaves pasajes de tonos espaciales. Otra bella canción no exenta de pesadez.

‘Mukti’ es la expresión del significado de la propia palabra. ‘Muti’ significa liberación, dejar ir, experimentar la paz más elevada. Así el propio Steffan, batería de la banda comenta: ‘En momentos en que la mayoría de las noticias parecen ser negativas, todos pueden decidir dónde centrar la atención. Una ley universal dice que la energía siempre sigue a la atención. Dirigiendo nuestra atención hacia cosas positivas, podemos quita la energía de lo negativo. Esta es la forma en que cada individuo puede hacer una pequeña contribución a la curación.’. Con esta premisa solo queda disfrutar de las reconfortantes y liberadoras melodías que contienen unos surcos llenos de belleza. En ese espacio de relajación, MY SLEEPING KARMA crean un corte en el que la belleza se conjuga con un espíritu que explora lejanas galaxias, siempre sin perder su tono místico ye incluso trascendental. Pero sus notas sirven para la introspección, es de esas canciones que puedes sentir en profundidad dejando que cada acorde te empape de la magia que contiene su música, o puedes dejar que el tema fluya libremente, nunca te molestará en su travesía. Aquí los sintetizadores juegan un papel más protagonista, siempre en conjunción con sus dinámicos ritmos y bellos momentos de guitarra.

Naciendo de una estructura atmosférica en la que el post-rock brilla con luz propia, ‘Avatara’ es una salida a luz. El significado del nombre de la canción es el descenso de seres sobrenaturales a la tierra con sus formas cambiadas. Así, el tema rezuma espiritualidad y una cierta liberación. Su sonido expansivo hace que nuevamente caigamos en un trance sensorial. Un espacio en el que el relato de los alemanes va cambiando sus formas y su sonido. Hipnótico y un carácter netamente atmosférico, consigue transmite al oyente un relato espiritual llena de sentimiento. Rebosante de magnetismo, la guitarra de Sepp, nos lleva en volandas a un mundo mágico, un espacio que se cubre de una monumentalidad grandilocuente, pero a su vez produciendo un efecto balsámico para el oyente. Los sintetizadores creando la atmósfera y todo el hipnotismo de la banda reflejado en la canción.

‘Pralaya’ continúa con esa exploración de insondables espacios en los que la mente pude expandirse en la inmensidad del cosmos. Un mundo paralelo que conjuga la fuerza con la delicadeza. Estratificado un sonido pesado con la delicadeza de unos acordes que se sumergen en un entorno post-rock, el corte avanza con la mirada al frente encontrándose tortuosos pasajes que acaban dejando paso a la calma. Alternando un rito cadente y cautivador con arrebatos de intensidad, el corte fluye con dinamismo con aires exóticos rebosantes de misticismo. 6. Ananda

Cerrando el álbum, ‘Ananda’ nace de la mas absoluta calma. Delicados y hermosos acordes nos van sumiendo en otro gratificante sueño del que jamás querríamos despertar. Belleza superlativa y una sensación de que la música de esta sirviendo de terapia. De alguna forma sus bellos pasajes instrumentales hacen que tu mente se eleve a un espacio celestial en el que nada malo puedo suceder. Incisivos pasajes post-rock, vuelven a convivir con ese tono psicodélico impregnado en misticismo hipnótico. Un tema que contiene todos los elementos que definen a la banda. Los juegos de subir y bajar la intensidad es algo en lo que los alemanes son maestros, pero aquí, alcanzan una nueva dimensión. Suaves pasajes nos sumen en otro gratificante sueño hasta llevarnos a un estado de placidez mental. Su efecto balsámico debiera de usarse en algunos centros de terapia. Es difícil descubrir con palabras el universo en el que vive esa fantástica canción, por lo creo que mis palabras aquí, sobran. Disfruta y déjate llevar por esta maravilla sonora.

MY SLEEPING KARMA – OFFICIAL

Napalm Records 

SOL Records

Reseña: ECSTATIC VISION.- ‘Elusive Mojo’

El cuarto álbum de ECSTATIC VISION viene cargado de un sonido difuso y aturdidor ejecutado a la velocidad de la luz manteniendo algunos cánones de los sonidos pesados de los 70’s. Estos nuevos psiconautas del espacio dirigen su nave a los confines del cosmos sin importarles las tortuosas adversidades del camino. Retroalimentado por toneladas de sustancias psicotrópicas, su sonido consigue penetrar en las terminaciones nerviosas del oyente, produciendo un efecto perturbador sobre el mismo. Todo un frenesí sónico en el que el rock espacial se mestiza con las vibraciones más crudas de los 70’s en un matrimonio que funciona. Su mezcla de proto-punk de Detroit, y de histriónica psicodelia, gravita a toda máquina por insondables espacios sonoros entre ritmo cavernícolas que sacudirían los dientes restantes de los cráneos de los hermanos Asheton, saxofones abrasadores que harían que Nik Turner se sintiera alto y líneas de bajo lo suficientemente calientes como para derretir la estatua de Lemmy. La fuerte influencia del legado de Hawkwind se introduce en una batidora para crear un cóctel explosivo e impactante en el que todo es posible. ECSTATIC VISION son una locura de banda y en sus locos álbumes caben, tanto los ecos de pioneros del kraut lisérgico como Amon Duul con el robusto sonido Mothorhead, pero también algunos momentos chamánicos mas propios de The Doors,. Sin duda un trabajo atrevido, experimental, pero lleno de magnetismo y atractivos para los oyentes más intrépidos. ECSTATIC VISION ha aprovechado algo que expande el vocabulario del rock pesado y se traslada a una lejana galaxia sónica donde hay música en las esferas, pero las esferas vibran en frecuencias nunca antes contadas.  Así consiguen un álbum espacial, trippy y vanguardista, en el que el rock and roll adquiere una nueva dimensión. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue.

ELUSIVE MOJO’ fue grabado en vivo en una cinta de 2” en su amada ciudad natal de Filadelfia por Joe Boldizar (Sonic Praise) con Bob Pantella (Monster Magnet) y masterizado por su viejo compañero de copas Tim Green (Melvins).  Lo que surgió fue un disco de sonido corpulento, atemporal y único que es difícil saber si se grabó en 1971 o en 2022. El álbum está disponible en varios formatos de vinilo, CD y digital a través de Heavy Psych Sounds.



Sin contemplaciones, el álbum abre con ‘March of the troglodytes’. Un torbellino sonoro a modo de introducción de un minuto en el que ECSTATIC VISION pone las cartas sobre la mesa con su aturdidora apuesta de psicodelia espacial en línea HAWKWIND.

‘Elusive mojo’, el tema que da nombre al álbum, es una canción directa en la que los pedales y los efectos nos arrollan en una embestida sin freno. Buenos pasajes psicodélicos de vocación 70’s, recrean el frenético viaje sideral que nos proponen los de Filadelfia. Custodiado por la acidez de sus solos, la cadencia de la línea de bajo y los atronadores tambores nos llevan en volandas a algún remoto lugar en los confines del cosmos. La incorporación del sonido del saxo aporta un carácter más terrenal a esta apuesta que parece llegada del espacio exterior. Una tortuosa travesía que acaba por dejarnos exhaustos. Su chirriante sonido, junto con las constantes oscilaciones de su ritmo, consiguen crean un corte excelso y exuberante.  

Impulsado por hipnóticos ritmos kraut herederos de la kosmiche music de los 70’s, ‘Times up’ es otra canción psicodélica que se desarrolla entre pesadas vibraciones que miran de reojo al legado de bandas como MOTORHEAD, travestidas de trajes de astronautas. Turbio, difuso y envolvente, el corte es una bacanal psicotrópica en la que ECSTATIC VISION dejan patente su vocación de navegantes del espacio del siglo XXI. Una jam con reminiscencias de los más crudos sonidos del siglo pasado impregnados de altas dosis de dietilamida. La ruda voz ondulante va mutando su intensidad y registro a lo largo de otro tema aderezado con pasajes progresivos con ese mágico sonido de viento que la banda incorpora con acierto a sus canciones. Podríamos decir que la canción es el resultado de una unión bastarda de MOTORHEAD y AMON DUUL con un cierto espíritu doorsiano.

El transitar por los tortuosos espacios sideral prosigue con ‘The kenzo shake’. Otro corte acido de psicodelia espacial con las aristas rugosas y un sonido completamente turbio y difuso. Un espíritu 70’s predomina en unas melodías que tratan de hacerse hueco en la frondosidad de un sonido impactante y frenético. A pesar de la inmensa cortina sónica que genera cada una de las canciones del álbum.  

Está claro que en este nuevo trabajo hay pocas sutilezas, ya que todas las canciones se precipitan en un torrente diabólico- Pero canciones como ‘Venom’ sin terminar de bajar la intensidad, explora otros territorios sonoros. Con un registro vocal lleno de magnetismo, los efectos sobrevuelan los hipnóticos ritmos creando un insondable entorno lisérgico. Entre golpes de blues y boogie, las hostilidades se desatan en una nueva orgía sónica. Estratificando su sonido, la banda crea un tema algo más comedido y con un innegable sabor a 70’s y rebosante de wah wah y sonidos distópicos.  Otra canción superlativa y arrolladora.

Lentamente ‘The comedown’ se arma a partir de suaves acordes repetitivos que poco a poco nos van introduciendo en un particular espacio psicodélicoUnos logrados pasajes de guitarra nos incitan a sumergirnos en un gratificante entorno sensorial rebosante de magnetismo. Teniendo claro su objetivo, los efectos psicotrópicos van adueñándose de ese calmado mundo sensorial. La crudeza de la voz contrasta con sus inquietantes pasajes hasta dejarnos a nuestra suerte en este escenario donde las sensaciones brotan en cada nota. Todo un descanso tras los tortuosos viajes siderales de las canciones previas.

 ‘Deathwish 1970’ pone el broche final a este superlativo y exuberante álbum. Distorsiones, tambores retumbantes, un saxo hilarante y un frenesí rítmico, son los argumentos para un corte vanguardista en el que la psicodelia con genes 70’s, se encuentra de bruces con una narrativa futurista. Indudablemente los cimientos sobre los que se soporta el tema fueron creados por los pioneros de los 70’s, y eso queda patente en sus pesados y dinámicos riffs. La nota corista coquetea con el jazz gracias al predomino de ese saxo que se retuerce en cada nota. Un corte terrorífico que pone el cierre a una hora de intensidad máxima en la que la psicodelia adquiere una nueva dimensión.

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Reseña: DHIDALAH.- ‘Sensoria’

Tras las puntas de lanza de la escena underground japonesa como KIKAGAKU MOYO o MINAMI DEUTCH, en el año 2013 aparecían en los japoneses DHIDALAH. Un trío que ve evolucionar su sonido desde sus comienzos y que ahora presenta su trabajo más sólido e impactante. Inspirados en los ritmos kraut y espaciales nacidos en la década de los 70’s, pero aportando su carácter contemporáneo, ‘SENSORIA’ es uno de los tesoros que nos dejará este año 2.022 para los anales de la psicodelia. Con un espíritu de jam, los tres músicos componen largas canciones con la que atrapar al oyente en su particular mundo lisérgico. Una dimensión paralela que juega con tiempo ye espacio haciéndonos escapar de la razón, para expandir nuestra mente con sus magnéticos sonidos. A lo largo del tiempo he podido comprobar la calidad técnica de los músicos japoneses, algo, que se evidencia una vez más en este nuevo álbum.  Hábiles en la ejecución e inspirados en la composición, DHIDALAH nos invitan con su nuevo álbum ‘SENSORIA’ a explorar su particular universo sonoro. Un mundo en que todo fluye de forma natural, y aunque las canciones puedan nacer de la improvisación, lo cierto es que consiguen que las mismas se muestren compactas, sin que los cambios de intensidad aprecien, mostrándose como ‘un todo’, con sentido. «¿Dónde está el espacio? ¿Está en nuestro cerebro? ¿O está fuera del planeta Tierra? DHIDALAH responde poéticamente a la pregunta con su nuevo álbum ‘SENSORIA’. Todo un ejemplo reflexivo y sobrenatural del espacio del trío japonés. ¿Cómo es tu espacio? En medio de la noche, o a plena luz del día, en las habitaciones más pequeñas, en la inmensidad del bosque, escuchar ‘SENSORIA’ te abrirá a un nuevo tipo de espacio, a través de sus vibraciones psicodélicas ejecutadas bajo hipnóticos ritmos kraut y explorando los confines del cosmos.

‘SENSORIA’ está disponible vía Guruguru Brain.

DHIDALAH son: Ikuma Kawabe (Guitarra), Kazuhira Gotoh (Bajo, voz, efectos)
Masahito Goda ( Batería).

‘Soma’ abre el álbum con hipnóticos ritmos custodiando pasajes de psicodelia aromatizada. Sus ritmos de vocación kraut consiguen una dualidad sónica con muchos alicientes para el oyente. Inquebrantable en su desarrollo, la guitarra nos sume en un mantra sonoro que de inmediato nos atrapa en sus fauces.  Voces etéreas complementan este brillante corte psicodélico. Todo un mundo sensorial en el que los sonidos fluyen creando una atmósfera invadida por los sonidos lisérgicos. Psicodelia del siglo XXI que toma elementos del pasado pero que se muestra completamente innovadora en su desarrollo. Con una estructura de jam el trio consigue unir las piezas de este particular puzzle sonoro. Sin duda DHIDALAH dejan patente su calidad como músicos con una interpretación fluida y con un gran magnetismo. Solos ácidos en una auténtica orgía psicotrópica de grandes dimensiones.

Un frenesí pseudo-espacial nos introduce a ‘Invader summer’ . Con la maquinaria rítmica a toda máquina, las voces ecualizadas y los efectos arropan los desarrollos de guitarra ácida. Toda una espiral psicotrópica que transita a la velocidad de la luz por entornos siderales. El tema camina por el terreno allanado por bandas como Hawkwind, incorporando ritmos kraut para aportar ese tono hipnótico. Seis minutos de intensidad máxima en los que los japoneses nos sitúan en algún insondable espacio en la lejanía del cosmos.

Bajando la intensidad, pero sin renunciar a los espacios lisérgicos, ‘Dead’ gravita entre bellos acordes psicodélicos auspiciados por unos incesantes efectos. Con un carácter más sosegado el tema poco a poco va insuflando al oyente sus tonos psicodélicos. Así logran crean un corte balsámico que sirve para la expansión sensorial de nuestras mentes. Su gratificante melodía, y el marcado magnetismo de su ritmo nos sumerge en un mundo irreal lleno de gratas sensaciones. repitiendo la armonía consiguen atraparnos en un entorno sensorial repleto de gratificantes sensaciones

Inspirados en el folclore japonés Yokai, las criaturas espirituales y a veces cambiantes que viven en las montañas oscuras de Japón. El espacio es espacio libre, y eso queda reflejado en los 20 minutos de‘Black shrine’ Un corte que va poco a poco incrementando su intensidad sin perder su esencia psico-espacial. Voces llenas de misticismo aparecen entre los desarrollos heavy-psych y su hipnótico ritmo. Siempre con la mirada al frente, esta magnífica jam consigue atraparnos en un agujero negro de psicodelia pesada lleno de matices. Si bien su estructura se sustenta en la libre interpretación, los japoneses consiguen que el corte se muestre ante el oyente como un ‘todo’ con sentido. En la parte central el corte desciende a una nueva dimensión sensorial. Aquí todo sucede desde la calma más absoluta, lo cual no impide que el corte siga transmitiendo su hechizo psicotrópico sobre el oyente. Pasajes que se desarrollan casi a cámara lenta van describiendo un nuevo espacio sensorial en el que la calma magnética se apodera del corte. Los acordes de guitarra se complementan con ese incesante pero cadente ritmo y unos desarrollos que se contonean con suavidad envueltos en sustancias psicotrópicas.  Sin duda los japoneses saben de qué va esto de la psicodelia pesada, y esta canción es todo un ejemplo de su maestría y calidad.   Pero DHIDALAH no se quedan ahí, como demuestra un sonido que se torna más difuso y pesado, dando muestras de que también saber manejarse en un escenario más stoner. Lo cierto es que estamos ante un tema de psicodelia pesada de cinco estrellas, absolutamente genial e impactante. Su turbio sonido se completa con momentos en los que los pasajes cristalinos aportan el efecto balsámico a esta auténtica bacanal psicotrópica.

Dhidalah

Guruguru Brain