Reseña: GRETA VAN FLEET.- ‘The Battle at Garden’s Gate’

El joven cuarteto de Michigan publicaban el pasado viernes su nuevo álbum ‘THE BATTLE AT GARDEN’S GATE’. Desde que sorprendieran al mundo del rock en 2017 con su frescura recuperando el legado de Led Zeppelin y haciendo correr ríos de tinta alabándolos o criticándoles, ahora parecen seguir a la suyo. Hacer canciones de hard-rock clásico, canciones vibrantes, que no se quedan en estereotipos, sino que son capaces que explorar nuevos mundos sonoros. Contundentes, pesados, melódicos, pegadizos, progresivos. En este nuevo álbum nos ofrecen doce gratificantes canciones que hablan de libertad, de esperanza, de espiritualidad, de sueños, de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Su visión serena y comprometida con encontrar un mundo mejor, se refleja en temas llenos de sensibilidad, potencia, garra. Su salto a la fama hizo que muchos pseudo-puristas del underground les miraran con recelo, pero todos ellos, deberían escuchar sin complejos este nuevo álbum y comprenderán que la realidad es otra. Una magnífica banda que sabe a canciones y que no debemos ignorar, ya que nos perderemos una hora de buen rock. Milimétricamente producido, pero sin que ello haga que suene artificial. Sus atronadores tambores, sus guitarras hirientes, y las oscilaciones que dan a sus composiciones hacen que estemos ante un magnífico álbum de rock clásico, que suena a setenta, pero que también suena completamente contemporáneo. Con canciones suaves que exploran un universo progresivo, con tonos melancólicos.

Canciones que suenan a glam rock, con una cadencia mas propia de Slade, y sobre todo esos temas en los que Led Zeppelin parece haberse rencarnado en ellos. GRETA VAN FLEET suenan compactos, con cada uno de sus miembros aportando a la banda. Así logran crean un ‘todo’ majestuoso. Estribillos pegadizos y canciones que te tocan el alma, transmitiendo tristeza y melancolía, pero también cortes que te golpean con fuerza y te hacen activarte porque si algo tienen estos chicos al margen de la parafernalia que les rodea es calidad. GRETA VAN FLEET, alejados de las criticas caminan por un camino firme, lo que sigue aupándoles como una de las bandas mas frescas de la escena hard-rock. Los de Michigan están llamados a un ocupar un lugar el el olimpo del rock contemporáneo, pese a quien pese. Todo un guiño al rock clásico magistralmente presentado.

Greta Van Fleet

Reseña: MOTORPSYCHO.- ‘Kingdom of Oblivion’

Si hay una banda en la escena contemporánea capaz de crear albúmes fascinantes, esos son los noruegos MOTORPSYCHO. Tras el fin de la trilogía que supuso la publicación de ‘THE TOWER’, ‘THE CRUCIBLE’ y ‘THE ALL IS ONE’ y en activo desde los 90’s, el trio noruego no se duerme en los laureles, y como tantas bandas, suple la ausencia de actuaciones en directo para publicar un nuevo álbum doble. ‘KINGDOM OF OBLIVION’ fue grabado en parte en las mismas sesiones que ‘THE ALL IS ONE’ en Black Box Studio en Francia y en parte en un estudio local en Trondheim. Surgiendo de material que no encajaba en su último álbum, han tratado de crear un álbum pesado en que la psicodelia y lo progresivo tiene un peso importante. Coloreando sus riffs de distintas influencias a las que ya nos tienen acostumbrados nos sacan de la rutina. Si la banda nació de guitarras crujientes, bajos rugientes y el puro caos de los tambores desquiciados, con su experiencia y maestría, consiguen construir un trabajo creativo, como solo ellos saben hacer. Melodías de ensueño junto a riffs que te rebanan el alma porque son, una banda increíble que compone álbumes increíbles. ‘KINGDOM OF OBLIVION’ se suma a la interminable lista de discos de los de Tromheim con los que deleitarnos una y otra vez. Escribir sobre un álbum de MOTORPSYCHO puede ser la tarea más fácil del mundo, ellos siempre ofrecen suficientes alicientes para que cada una de sus canciones se llene de texturas que hacen que tengamos como un regalo para los sentidos. Sus improvisaciones por muy primarias que parezcan, son aparcadas hasta encontrar el momento de pulirlas para que tengan sentido. Con la habilidad para hacer que la oyente nunca sepa el camino que va a llevar cada canción, la riqueza compositiva de sus temas hace que cada uno de ellos, ofrezca distintas alternativas. Eso queda patente en la distribución de las canciones en el álbum, con unos primeros temas más crudos, y una segunda parte del álbum, más elaborada y melódica. Esto no significa que pierdan un ápice de pesadez y fuerza, en esta nueva entrega, no existen artificios. Una vez más, MOTORPSYCHO, siguen dejando patente que están en un estrato superior a la mayoría de las bandas contemporáneas, los noruegos juegan en otra división, solo apta para los elegidos. ¡Disfruta!.

Un ritmo pegadizo, y vibraciones llegadas de los 70’s nos invitan a sumergirnos en ‘The Waning Pt.1 & 2’. La canción se sustenta en unos tambores poderosos y una voz melodiosa que parece mirar al pasado, pero aportando un tono de optimismo. El equilibrio perfecto entre pesadez y buenas melodías con elementos de hard-progresivo en sus genes en la primera parte. La segunda parte del tema nos lleva a un escenario más psicodélico en el que los noruegos saben meter sus ácidas guitarras en el momento justo.

Instalados en esas reverberaciones progresivas, ‘Kingdom Of Oblivion’ se muestra turbio y oscilante. Con un carácter más áspero la canción vuelve a ofrecernos pasajes melódicos flotando entre la pesadez de sus riffs. El legado de Yes aparece de soslayo para ofrecer un corte, que sin ser espectacular brilla por si mismo.  

‘Lady May 1’ se presenta con una aspecto más folk y oscuro. La pusa de sus acordes nos relaja tras la embestida de las dos primeras canciones del álbum. El lado más dulce de la banda aflora aquí con gran encanto.

En un escenario más propio de Sabbath los primeros riffs de ‘The United Debased’ hacen presagiar que veremos la versión más pesada deMOTORPSYCHO. Y si bien, vuelven a ofrecer un sonido plomizo y grave, las celestiales voces nos van introduciendo en una atmósfera psico-progresiva que muta constantemente. Nunca sabes por donde transcurrirá el camino de la canción y aquí no iba a ser de otra forma. Nueve minutos suelen dar de mucho a cualquier banda, pero para el trio, es todo un filón temporal en el que ofrecer todo su potencial. Con momentos Jethro Tull, melodías progresivas, y riff de puro hard rock crudo y oscuro el tema ofrece su versión más pesada.

Una lenta y silenciosa introducción ambientalnos rompe los esquemas en ‘The Watcher (featuring The Crimson Eye). Un misterioso tema con ecos floydianoscon múltiples efectos, que no parece explotar nunca. La verdad, en el fondo es el corte que menos me aporta de todo el álbum, prescindible.

‘Dreamkiller’ parte de una introducción experimental, para introducirnos en el lado más experimental de la banda. Riffs crudos y persistentes arropados por una densa y nebulosa instrumentación psico-progresiva que evoluciona a momentos de gran épica. Tras los habituales solos incisivos en tema se diluye lentamente.

A modo de interludio, los acordes acústicos de ‘Atet’ son como una breve parada en el camino.

‘At Empire’s End’ nos devuelve al escenario en el que mejor se desenvuelven. Hard progresivo contemporáneo con muchos ecos del pasado, pero con su seña de identidad intacta. Con pasajes suaves y melodiosos que se inclinan a una atmósfera más psicodélica, el tema conjuga acordes acústicos con guitarras afiladas y profundas en un ejercicio compositivo monumental pero lo suficientemente atractivo para engancharnos a su sonido. Un placido paseo por un gratificante espacio sonoro que solo bandas así son capaces de crear. Una de las mejores canciones del álbum.

Nuevamente retomando pasajes folk acústicos, ‘The Hunt’ se nutre de sinfonismo con la característica voz de inclinación YES, que hace que parezca que hemos vuelvo al rock sinfónico de los 70’s. Sinfonismo reconfortante lleno de buenas armonías y un carácter oscilante.

‘After The Fair’ es un nuevo interludio acústico de breve duración.

‘The Transmutation Of Cosmoctopus Lurker’ se erige como la canción más larga del álbum con sus diez épicos minutos. Naciendo de una atmósfera oscura y pesada, el tema retumba entre efluvios lisérgicos, para precipitarse en un brioso torrente sónico. Melodioso en lo vocal, pero salvaje e indómito en su instrumentación, el tema surca mil colinas con una vegetación varia en su desarrollo. Guitarras que se desangran, tambores atronadores y la suficiente habilidad para acoplar sonidos psico-progresivos, hacen que el tema se convierta en una orgía de sonidos que nos aturden y gratifican por igual. La experimentación al poder. No cabe duda, de que diez minutos de MOTORPSYCHO dan para mucho.

‘Cormorant’ cierra esta versátil y brillante álbum con un epílogo suave y progresivo que supone todo un bálsamo al torrente de emociones del resto de las canciones. El lado más sensual vuelve a aflorar en el tema que pone el cierre a otro gran trabajo de una banda, que no deja de sorprendernos nunca.

Motorpsycho

Stickman Records

Reseña: LIQUID SOUND COMPANY.- ‘Psychoactive Songs For The Psoul’

LIQUID SOUND COMPANY son acid-rock en estado puro, y su nuevo álbum ‘PYCHOACTIVE SONGS FOR THE PSOUL’ lo deja patente una vez más.

Cuatro álbumes en 25 años, seguramente es una producción escasa para una banda de tanta calidad y con tanto prestigio dentro de la escena psicodélica. Por eso, recibimos el nuevo álbum de los texanos LIQUID SOUND COMPANY como un auténtico tesoro del que disfrutar. ‘PYCHOACTIVE SONGS FOR THE PSOUL’ es una nueva pequeña obra maestra de la banda. 10 años han pasado desde que publicarán ‘ACID MUSIC FOR ACID PEOPLE’, su anterior LP, pero la espera ha merecido la pena. Precisamente por eso, cualquier amante de psicodelia, no debería dejar pasar la oportunidad de sumergirse en unos surcos que emanan fantásticas vibraciones lisérgicas. La banda se muestra en plenitud creativa, en un mágico viaje sensorial que te engulle con cada riff. Creando ácidos sonidos que expanden la mente del oyente, consiguen que nuestro cuerpo flote en sus etéreos y magnéticos sonidos. Todo su brillo cósmico sigue intacto, lo hace que cada canción sea un regalo para el oyente. Un viaje exótico que derrite la mente hacia el placer y las visiones místicas. Con una evolución en el sonido de sus canciones, con la primera parte del álbum más ácida, espacial y psicotrópica, atravesando espacios más hipnóticos con reminiscencias kraut, para transitar por cortes más luminosos, que toman una ruta hacia exóticos entornos llenos fragancias extasiantes. No sé si será premeditado, pero la sensación tras su escucha, es de haber realizado un viaje por todo el espectro de la psicodelia. Un tránsito chamánico, pero también un trance místico, lleno de espiritualidad y tradición, que refleja a la banda ampliando su espectro sónico. Desde temas pesados que parecen estar creados tras una ingesta de LSD, hasta otros, en los que la magia y el color de etéreos poderes del universo, queda reflejados en cada melodía. Seguramente cualquier adjetivo que pueda fluir de mi mente para describir el álbum, no le hará verdadera justicia. Por eso recomiendo que, para su escucha, te pongas cómodo, enciendas tu lampara de lava y te dejes llevar por sus mágicas canciones psicodélicas. Las guitarras de John Pérez y Mark Cook, serán tus guías para este éxodo ondulante, hacia el particular mundo cósmico de LIQUID SOUND COMPANY, una de las bandas pioneras de la neo-psicodelia, que continua en el siglo XXI, manteniendo intacto todo su poder seductor.  Ojalá no tengamos que esperar diez años más hasta un nuevo álbum de la banda y en poco tiempo, tengamos un nuevo álbum de la banda.

LIQUID SOUND COMPANY son:
John Pérez – guitarras, voz
Mark Cook – guitarra Warr, 12 cuerdas, sintetizador analógico
Jason Spradlin – batería, teclados
Allan “Skip” Wise – voz
Ron McCain – teclados

Formados en 1996 por el guitarrista de SOLITUDE AETRUNUS, John Pérez y el batería de LAST CHAPTER, Jason Spradlin, el objetivo de LIQUID SOUND COMPANY ha sido crear sonidos psicodélicos que expandan la mente. Con el núcleo centrado en Perez & Spradlin, la banda ha tenido varios miembros de THE COMPANY en sus filas, como Alan «Skip» Wise, acompañados de Mark Cook y Ron McCain, continúan en su tarea, sin haber perdido un ápice de encanto ácido.

Entre efectos espaciales, ‘Cosmic liquid love’ nos introduce en la odisea psicodélica de estos veteranos lisérgicos. El tema se desarrolla como si de una gran introducción se tratara para hacernos traspasar esa barrera sensorial a la que nos tienen acostumbrados desde hace décadas. El tema nos abre la puerta a un mundo en el que todo se acelera en una atmósfera cósmica. El corte mantiene un cierto tono épico.

Sin perder su espíritu psicotrópico ‘Blacklight corridor’ con voces más propias del underground alemán con un carácter casi kraut, por momentos evocador de bandas como Kraftwerk incluso. Un avance parsimonioso que explota en un entorno cósmico creando un clima calidoscópico. Los desarrollos de guitarras ácidas se precipitan en una espiral sónica con ritmos hipnóticos. Los efectos se suceden haciendo que tema repose en un escenario más calmado y misterioso que atrapa al oyente. La banda saber jugar con las guitarras flotantes ofreciendo su versión más lisérgica.
‘I m geting older’ mantiene esos registros vocales y una armonía más luminosa. Aquí las voces tienen un papel más importante. Mientras, el sonido habitual de LIQUID SOUND COMPANY, sigue hechizando al oyente con bellos pasajes oscilantes y etéreos. Por momentos evocando a Hawkwind, pero también un sonido más propio de los 70’s revolotea entre la psicodélica con sus fragantes aromas. El tema presenta un aspecto más floral sin renunciar en ningún momento a su profunda y magnética psicodelia.

Con tonos más exóticos, ‘And to your left…Neptune’ arropado por unos fuertes tambores y los pedales de las guitarras echando humo, lanza su particular hechizo al oyente. Sus pasajes casi orientales se conjugan con una pesadez rítmica y constantes solos de guitarra que embadurnan el tema de acidez. Controlando el tempo, la canción va modulando su intensidad con breves pausas que bajan las revoluciones. Una nueva odisea espacial que acaba por depositarnos en un mundo mágico con seductores pasajes que no renuncian a un clima de misterio narcótico. La duración del tema hace que puedan desarrollar más la estructura mutando su sonido sin perder su esencia. Seis minutos extasiantes que nos alejan de lo terrenal para invitarnos a explorar los rincones sensoriales de la mente.

‘Mahayuga’ se desarrolla en una exótica atmósfera con aromas orientales y ritmos tribales.  Con un misticismo intrínseco, la psicodelia toma otro matiz diferente a las canciones. En un entorno étnico, en el tema no encontramos el derroche ácido del resto de canciones hasta su parte final, en la que, sin perder el espíritu oriental, se torna más turbio y psicodélico.

Borboteante, y con un nítido acento neo-psicodélico, ‘I feel you’ muestra algún eco 60’s en sus melodías vocales. las cuales, se vuelven más aterciopeladas y su ritmo más pausado. Siguiendo la senda del tema anterior, la psicodelia aromatizada y espiritual se apodera de un tema en el que encontramos algún elemento más pesado. Coloreando su atmósfera, el tema se deja llevar por suaves fragancias en su desarrollo creando un entorno apacible y gratificante para el oyente.  

‘Who puta ll of those things in your’ vuelve a desarrollarse prescindiendo de la acidez para desarrollarse sobre melodías florales que nos trasladan a un ambiente con tonos bucólicos, pero que, a su vez, oscilan balanceándose entre sus persistentes efluvios lisérgicos. El trabajo de guitarra sigue siendo notable.

 ‘Laila was here’ cierra el álbum con el mismo espíritu mágico de los temas anteriores. Deleitando al oyente con pasajes de psicodelia flotante con un gratificante efecto para el oyente. Sus acolchados pasajes instrumentales van describiendo un jardín colorido lleno de aromas florales. Acolchados pasajes con gratificantes sonidos que nos acarician creando una sensación plácida para el oyente.

The Liquid Sound Company

Reseña: THE WILD CENTURY.- ‘5’

Sin duda las bandas evolucionan, y los holandeses THE WILD CENTURY son un ejemplo. Si en su primer álbum encontrábamos un predominio de aromas orientales en su psicodelia, y en ‘RAW’ de doctoraban en las artes de la psicodelia 60’s, en su tercer álbum ‘5’, los encontramos más difusos en unas canciones que parecen fruto de la improvisación en el estudio. Las cinco canciones aquí contenidas, son un ejercicio libre de fusión de psicodelia pesada con espirales psicotrópicas arropadas por difusos riffs más cercanos al Stoner y de un ejercicio de fascinantes sonidos vintage. Un collage que, al igual en su álbum anterior, sigue mamando de los sonidos de los años 70’s de ambos lados del Atlántico, sin decantarse definitivamente por ninguno de ellos, y manteniendo su propia esencia. Con constantes oscilaciones en el desarrollo de las canciones, consiguen que sus lisérgicos desarrollos fluyan con un ritmo dinámico. Flirteos con el sonido Colour Haze no impiden que las suaves brisas west-coast refresquen sus canciones. Con muchos momentos en las que las bacanales psicotrópicas se apoderan de la parte instrumental de las canciones, pero también con la destreza suficiente para apaciguar nuestros sentidos con delicados pasajes adornados por un órgano hammond. Una voz suave pero habilidosa para transmitir sensaciones completan este cóctel en el que el blues se una a esta fiesta psicodélica. La espontaneidad de las canciones, fruto de sus improvisaciones es completada con la destreza para que todo encaje. Su dupla de guitarras, unos tambores guerreros y un bajo lleno de magnetismo consiguen engancharnos a la escucha de su personal caleidoscopio sonoro. Toda una montaña rusa con múltiples subidas y bajadas en la que nada resulta brusco, pero si, sorprendente y fascinante. Los holandeses continúan empapándose del legado de los setenta, algo que queda patente en vibraciones que pueden resultar familiares para el oyente, pero no se recrean en ellas, sino que las emiten en forma de flash, consiguiendo así la espontaneidad y la frescura en sus canciones. ‘5’ da la sensación de que es un álbum que ha sido creado con toda la espontaneidad con la que un músico toca y crea en el estudio, y a la vez refleja que el quinteto se divierte componiendo y ejecutando sus canciones, algo que consiguen transmitir al oyente. THE WILD CENTURY es una de esas bandas que desde el ostracismo pueden sorprender a los amantes de la psicodelia de tintes vintage, pero también a cualquier amante de la buena música, ya que este nuevo álbum refleja que está creado desde la naturalidad. ‘5’ es un autentico mosaico colorista de la psicodelia, tanto en su faceta más psicotrópica como en su lado más suave y hechizante. Tras su escucha, solo puedo decir: ¡¡¡Quiero más de esto!!!

THE WILD CENTURY son:

Stan Aarts – guitarra eléctrica y voces
Gerton Govers – guitarra acústica, sitar, guitarras y voces
Joris Verbogt – bajo
Butsenzeller – batería
Paola Pica – órgano hammond

Una breve introducción en modo loner-folk abre las hostilidades en ‘Don’t you miss me i the wild’. El tema se sumerge en un entorno de riffs difusos que juegan con elementos 70’s en las voces mientras el tema avanza a caballo de sonido stoner y hard-psych. El colorista órgano aporta el tono vintage a un corte con una instrumentación fluida y nebulosa. Las guitarras imprimen acidez a una canción que se contiene en sus formas con un trasfondo difuso creando un arco iris de vibraciones dispares. Arenoso por momentos, pero reflejando el espíritu de jam que preside las composiciones de los holandeses para acabar reposando en un gratificante espacio psicodélico.

 ‘Maria’ parece evocar el legado de Colour Haze. Sus guitarras flotantes y una densa y magnética línea de bajo da paso a unas melodías vocales que me recuerdan del clásico del canadiense Bonnie Dobson‘Morning Dew’ mil veces versionado por solventes bandas en los años 70’s. Haciendo oscilar su sonido el tema combina elementos heavy-psych con dulces pasajes vintage más propios del florido sonido west-coast. Siempre engarzando las guitarras para que todo cuadre en esta improvisación en la que los instrumentos parecen ir por libre, pero que finalmente consiguen acoplarse con un fascinante resultado. La sutileza del cálido órgano y unos tambores briosos complementan las exploraciones lisérgicas. El tema resulta de lo más sugerente con sus luminosos pasajes y su ritmo oscilante. Un sonido magnetizante que nos envuelve en un plácido sueño balsámico. Un tema muy atrayente y versátil.

El magnético del bajo, marca el camino a seguir por ‘The Long road. Insistiendo en recuperar las vibraciones de los 70’s las guitarras superpuestas en ásperos riffs dan paso a momentos de desarrollos muchos más afilados. Sin duda la creatividad libre de los holandeses hace que los elementos psico-progresivos se unan a esta colorista fiesta vintage. Susurrantes por momentos y con unos registros vocales mucho más ásperos el tema nos ofrece rasgueos de guitarras constantes. Siempre con giros inesperados, consiguen que el viaje sea versátil y placentero. Potentes e insaciables ritmos suben y bajan la intensidad mientras el órgano y las guitarras nos trasladas a atmósferas vintage en las que los sonidos heavy-psych se suceden con gran dinamismo.  El tema concluye con toda una bacanal sónica en la que cada instrumento parece ir por libre en una auténtica locura sónica.

‘Move on’ se construye sobre un armazón de blues ácido. Repitiendo los riffs el tema explota mutando su sonido a un escenario más progresivo sin perder su esencia. Nuevamente el órgano nos envuelve haciendo salir el ambiente colorista. Por momentos pareciera que hemos hecho un viaje en el tiempo al comienzo de los 70, algo que ya nos mostraron en su álbum debut.  La canción posee una gran mordiente y un tono hipnótico que desaparece con los desvaríos controlados de unas guitarras que siguen rezumando acidez en cada riff. Hard-rock vintage de manual con una orgia de sonidos heavy-psych completando un tapiz sonoro de grandes proporciones sonoros. Puede que se premeditado, o simplemente, estos chicos se dejan llevar por sus impulsos, pero, en cualquier caso, lo hacen de manera que enganchan al oyente.

Cerrando el álbum ‘Downfall, se desarrolla en plácidos pasajes de psicodelia apacible que parecen augurar un corte más suave. La belleza de la guitarra contrasta con el hipnótico sonido del bajo y unos tambores chisporroteantes. Su apacible armonía comienza a teñirse de momentos más lisérgicos arropados por el cálido y penetrante sonido del hammond. La jam va desarrollándose sin prisas, elevando su intensidad en una lenta evolución. Salpicado por la dupla de guitarras el tema fluye cada vez más dinámico gracias la fuerza que imprimen los tambores. En su parte central el tema se vuelve alocado, en ese momento, con gran acierto la voz hace acto de presencia mientras los solos se retuercen y revolotean creando una atmósfera hechizante, mágica y envolvente. La larga duración del tema permite disfrutar de las cualidades técnicas y compositivas de THE WILD CENTURY, una banda llamada a ocupar un espacio de mayor protagonismo en la escena heavy-psych, cualidades no les faltan.

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Reseña: SHIVA THE DESTRUCTOR.- ‘Find the others’

Tras tres años de preparación, ve la luz el primer LP de la banda ucraniana SHIVA THE DESTRUCTOR. Tiempo atrás, en 2015, su primer EP, ya despertó mi atención, por lo ‘FIND THE OTHERS’ era un álbum que debía explorar. Sin duda, tras su escucha, he corroborado, que las buenas sensaciones que me transmitió la banda, aquí quedan corroboradas sobradamente. El álbum contiene cinco temas en los que la psicodelia aromática, mística y exótica, convive en armonía con el rock progresivo, e incluso con alguna visita de sonidos stoner. ‘FIND THE OTHERS’ es un álbum conceptual con melodías llenas de belleza y una atmósfera lisérgica con un carácter contemplativo. Un trabajo en el que las guitarras etéreas se debaten entre los sonidos limpios y cristalinos contrastando con lo difuso, algo, que es uno de avales del álbum. Los perfectos arreglos de las canciones, consiguen que todo fluya con naturalidad en una espiral de suaves sonidos que son como un bálsamo para el oyente y que hacen que todas ellas se enlacen, para que el resultado sea una obra en la que todo tiene sentido. ‘FIND THE OTHERS’ es un álbum conceptual basado en las aventuras del personaje principal, «Shiva«, mientras atraviesa el planeta en un viaje a través de la historia de la música psicodélica progresiva. A lo largo de las canciones del álbum, Shiva viaja alrededor y a través de mundos, espacio y tiempo. Finalmente, llega a la Tierra en la década de 1960 y procede a usar jeans gastados y rockear en Woodstock. Luego se enfría en la playa con los sonidos del surf rock, se enamora, deambula por los bosques vírgenes, se sumerge en batallas auto-reflexivas y se reconcilia consigo mismo en las afueras del universo. Shiva se divierte, sufre, busca y cambia, como todos nosotros. Además de eso, el álbum contiene varias referencias y homenajes a músicos e intérpretes legendarios ocultos entre sus surcos. Esa inspiración en distintas décadas musicales, hace que su sonido resulte familiar al oyente. Estos brillantes músicos saben crean suites progresivas extendidas de música principalmente instrumental, con afinaciones claramente diferentes, que, junto con esa interacción de sus guitarras impecablemente entrelazadas, usa el sonido del órgano, así como una instrumentación oriental, logrando un sonido impecablemente único, similar al despertar de un sueño. ‘FIND THE OTHERS’ es un sueño mágico del que, tras su escucha, no querrás despertar.

FIND THE OTHERS’ ha sido producido por SHIVA THE DESTRUCTOR , fue grabado por Vyacheslav Khabarov en Breadberry Recording & Rehearsal Music Studio y Concrete Foundation Studio (Kyev, Ukrania). Mezclado y masterizado por JARO SOUND (Praga,Republica Checa) El arte de portada es obra de Oksana Zinkovska y está disponible vía Robustfellow.

SHIVA THE DESTRUCTOR son:

Andrew Pryimak.- guitarras, voces, coros, teclados
Rodion Tsikra.- guitarras, voces
Andrew Sernyak .- bajo y coros
Marco Sharyi .- batería

‘Benares’ nos introduce en el mágico mundo de los ucranianos con magnéticos desarrollos heavy-psych. Bajo unas fascinantes atmósferas a las que aportan pasajes exóticos la psicodelia aromatizada va oscilando con pasajes más etéreos en contraposición con arrancadas de fuerza. Sus pasajes flotantes más propios de las mil y una noches. Sin duda el nombre de la canción haciendo referencia a la ciudad espiritual del norte de la India, logra trasmitir esa espiritualidad con sus bellas melodías. Los elementos Stoner son introducidos sin que su pesadez robe el protagonismo a los aromas orientales en los que mayoritariamente se desarrolla. En este transitar por los meditativos pasajes, el sonido del órgano aporta un aire ancestral entre la acidez de su dupla de guitarras. Tras los momentos más tormentosos, el tema se deja llevar por los sonidos exóticos en un canto mántrico.

Con delicados pasajes y cadentes ritmos, ‘Hydronaut’ mantiene la apuesta por las vibraciones orientales en el particular mundo en el que se desarrolla el álbum. Elevando la intensidad de los riffs, su psicodelia nos arrulla entre pasajes heavy-psych que nos ofrecen giros constantes. Llevando al oyente a un remanso de paz que se altera con el contraste entre lo pesado y lo liviano.  Como antes comentaba, si hay algo que caracteriza a SHIVA THE DESTRUCTOR, el el desigual uso de las guitarras. La afinación de una de ellas para maseajearnos y ls distorsión de la segunda hace que su sonido se disponga en distintos planos. La canción nos sorprende con pasajes que rozan un escenario psico-progresivo con la aparición de acarameladas y suaves voces entre la belleza sonora de sus desarrollos. Tomando elementos mas propios de los 70’s, el tema resulta fascinante. Un bucólico entorno que parece evocar tiempos pasados en su relato. Estos juegos progresivos enriquecen su evidente sonido psicodélico sin renunciar a pinceladas en la que los riffs Stoner aparecen entre los bellos desarrollos lisérgicos.  

‘Summer of love’ se construye sobre flotantes y bellas atmósferas de las que aflora la seductora voz creando un clima de sensualidad reconfortante. La banda incorpora voces superpuestas entre sus algodonados pasajes de psicodelia aromatizada pero la vez con un cierto aire de melancolía. Con una bucólica ambientación la canción toma prestados elementos progresivos que le aportan un gran sosiego.

En ‘Ishtar’ regresan los sonidos exóticos. Una atmósfera devocional va evolucionando en una nueva exploración psicodélica describiendo un insondable entorno sonoro. Sonidos orientales preceden a pasajes chamánicos en los que las voces aparecen sin perder los cálidos tonos. Sin darnos cuenta sus ritmos nos atraen a un mundo sensorial alejado de lo terrenal. Las guitarras difusas van imprimiendo una fuerza que se balancea acaba por dejarse seducir por psicotrópicos pasajes coloristas. Sin darnos cuenta un sonido más progresivo trata de incorporarse a a narrativa de la canción.  En su parte final el tema parece girar a un entorno de obscuridad que traspasa la línea de la frontera de la psicodelia para explorar un territorio más progresivo arropado por sugerentes y celestiales coros mientras el sonido se torna más grueso entre las suaves melodías vocales.

Para cerrar este fascinante álbum ‘Nirvana beach’ nos acaricia con bellas guitarras que ofrecen el lado más sensual de la banda. Mágicas guitarras y algodonadas voces son como un bálsamo para el oyente. súbitamente el tema toma un aspecto más vintage con momentos de mayor intensidad que unas melodías con un registro vocal que por momento me recuerda a Bowie. Cadente y oscilante la canción arremete con riffs más rockeros en una constante mutación sin perder la ruta por la que transita. Constantes giros, órgano vintage, solos de guitarra y magnético ritmo, son un aliciente para un tema que cambia constantemente ofreciéndonos armonías que hacen que la monotonía no exista. Un gran trabajo compositivo con un resultado sobresaliente, Toda una mezcla de estilos que acaban construyendo una de las canciones con mayor riqueza estilística de todo el álbum. Un tema de rock psico-progresivo de mucha calidad con un tufillo a sonido setentero, pero en un envoltorio contemporáneo.

Shiva the Destructor

 Robustfellow