Reseña: THE RIVEN.- «The riven»

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Tratando de conseguir un sonido más clásico tras el cambio de residencia a Estocolmo desde Londres, THE RIVEN, publica su primer álbum homónimo tras los halagos recibidos por su primer Ep. El cambio de residencia a Suecia ha influido de alguna manera en este disco. Si en “Blackbird” ya intuíamos la vocación por el rock clásico de los setenta con unos ecos de sonidos Stoner, aquí, directamente se sumergen en las vibraciones del retro-rock con muchas dosis de blues. El aporte de la voz de Totta con su registro soul-blues tiene mucho que ver esto, así como la influencia de la escena sueca, muy dada a estos sonidos vintage. Con su propia personalidad, y sin pretender hacer comparaciones, su sonido podría encuadrarse cercano a la fuerte corriente que arrastra a bandas como Blues Pills, Wucan, Willow Child o Pristine, por citar algunas.

Temas en los que la garra vocal está omnipresente sobre riffs que ondulan entre el rock clásico, la psicodelia y el blues. Momentos de sosiego gracias a la susurrante y sensual voz de Totta crean estampas de bucolismo de gran belleza. Por otro lado, los punzantes riffs de Arnau siempre aparecen cuando menos te lo esperas entr ese sosiego aportando el lado más hard a los temas. Si a eso unimos una disciplinada y efectiva base rítmica a cargo de

“The serpent” abre con unos riffs retro claramente reconocibles. La voz llena de rabia blues-rock y ese groovy setentero hace que entremos de lleno en el sonido de los setenta. Un viaje en el tiempo construido a pico y pala con los pegadizos y contagiosos riffs. Con espacio para el viaje psicodélico, la guitarra de Arnau trata de seducirnos, mientras el bajo de Max Ternebring suelta sus hechizos. Con una cadencia rítmica sin reproche alguno el tema rebosa energía.

Si algo podemos notar en “THE RIVEN” son las vibraciones del rock americano más clásico.  Los momentos acústicos de “Far beyond”, con su apacible y seductora calma, nos trasladan a espacios más propios de la West-Coast. Sentimientos a flor de piel en una combinación florida, campestre y llena de bucolismo.  Un sosiego que toma prestados algunos elementos folk exótico para dar más brillo si cabe al corte, En una línea parecida, “Finnish Woods” nos ofrece otra bucólica estampa que va evolucionando sigilosamente de la sombría boscosa a prados luminosos en los que la sensual voz muestra su lado más dulce. Un paseo interior en el que el sentimiento se decora con riffs en los que el fuzz aflora con fuerza contagiándonos su vigor.  Los pegadizos ritmos de la batería de Olof Axegärd llenan de intensidad un tema que se eleva poco a poco. La fusión del soul y el blues la encontramos en “Shadow man” o “I remember”, en el que la voz toca el cielo por el camino más ortodoxo. Intensa y apacible combina la fuerza y la garra con la sensualidad bajo unos apacibles acordes de blues, mientras los medios tiempo de la guitarra permanecen en un segundo plano observando el lucimiento y poderío de su vocalista. La citada “Shadow man” explora esas mismas vibraciones con unos ritmos más propios del rock clásico. Elevándose sobre los momentos de calma y mostrando un cierto tono psicodélico.

Es una constante el que aparezcan elementos de distintos estilos dentro la propuesta principal de THE RIVEN. Un sonido en el que probablemente tenga mucho peso el trabajo del ingeniero Ola Ersfjord de los estudios Holy Cuervo (Madrid).

El hard-rock y el blues-rock vienen de la mano de temas como “Edge of time”, con su contagioso ritmo retro que se repite bajo una sencilla estructura, o “Leap of faith” en la que la voz de Totta se lo come todo con su fuerza sobrevolando por encima de los cadentes riffs. Un vigor no reñido con las melodías. En parecida línea, “Fortune Teller», partiendo de registros vocales del blues más ortodoxo evoluciona con garra y potentes riffs en una montaña rusa de subidas y bajadas de tono, con efectos envolventes en sus surcos y coros místicos que van creando hechizantes momentos de una liturgia que poco a poco nos va atrapando. Garra y fuerza contenidas recordándome a algunos momentos de los noruegos Pristine.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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MACADAM BLOSSOM.- «EP»

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Debut de la joven formación formada en el oeste de Francia en 2.016 y que debutó en directo en septiembre de 2.018, publicando su Ep homónimo el pasado diciembre. MACADAM BLOSSOM nos presentan siete temas directos encuadrados en sonidos inspirados en el hard y el blues-rock  que se hacía en los setenta. Mucha frescura y grandes momentos vocales que marcan el devenir de  un trabajo bien construido y que engancha fácilmente. Podríamos decir que estamos ante una nueva banda retro-rock, pero una banda, que construye sus temas con ingenio y versatilidad, inclinándose a vibraciones marcadas por el blues, el soul en las que no faltan momentos de psicodelia, funky y ritmos pesados. 

«Murphy’s law» bebe del néctar de los setenta construyendo un tema retro en el que el hard-rock y blues se fusionan con la seductora voz de Morgane. Coros efectivos en un tema con constantes giros y momentos que me recuerdan al Morrison más chamánico. Recitando más que cantando, la voz evocan momentos entre Patti Smith y The Doors, con una instrumentación que poco a poco se va elevando con fuerza arrastrando la instrumentación. El resultado es de fluidez y versatilidad que nos hace tener esperanzas en el resto del contenido del EP. 

el debut de los franceses está marcado por la portentosa voz de su vocalista y por es vocación blues-rock. «Give them» rezuma frescura con una cadencia rítmica que va utilizando distintos estilos para conseguir un groovy verdaderamente apetecible. Un luminoso corte que se oscurece por el trabajo del bajo. Descrimiendo insondables escenario en los que reina la oscuridad psicodélica, MACADAM BLOSSOM ofrece su lado más nebuloso, con instantes en los que la luz brilla entre las sombras. De las mismas salen haces de fuzz que iluminan el tema. Wah wah colorido volviendo a subir las revoluciones bajo registros vocales blues-rock. La evidente inclinación por la vibraciones blues-rock se palpa en «Waste of time». Sobre ritmos más arenosos, y con cierto groovy funky, los ritmos retro van atrapándonos en la tela de araña que va tejiendo la banda en el tema..

«Common life» nos ofrece la visión más calmada, con momentos de rock clásico, marcados por la voz y por ritmos más contemporáneos que conjugan la herencia retro con bellas melodías bucólicas.  Algún momento zeppeliniano oculto en sus notas hace la fusión entre nuevos sonidos con las vibraciones más clásicas consiga un resultado muy apetecible. En una linea parecida, «Kick your ass», con un carácter más blusero desde el hard-rock impregnado de fuzz desciende a atmósferas lisérgicas con cierto aura misteriosa. Los registros vocales de Morgane,  cercanos a la Patti Smith de finales de los setenta, que se vislumbraban en  «Murphy’s law»  vuelven a hacer acto de presencia.

Los estereotipos más setenteros son reflejados en «Dirty than me». Riffs pegadizos y difusos que son complementados con un groovy blues. De la misma manera «What’s your problem», nos ofrece la visión más stoner arenosa. Fuzz por doquier y nebulosas sobre pesados ritmos construyen un tema sobre sólidos pilares que soportan el tono funky que ofrece la guitarra de Steven. El arenoso bajo de Erwan y el fuerte rítmo de la batería de Benjamin complementan el corte con el sonidos más duro de éste debut.

Morgane, su vocalista proviene de un duo folk así como guitarrista en grupo de hardcore, por su parte, Steven viene de la escena del death metal y hardcore, y el resto de los miembros de la canción francesa y alguna formación hardcore, lo que sorprende, pues con esos inicios tiene mucho más mérito componer un EP como éste.

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KOMODOR.- «Komodor»

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Inspirados por James Gang o Grand Funk Railroad entre otros, los franceses KOMODOR nos invitan a un viaje retrospectivo a los setenta. Para ello utilizan su utilitario decorado de hard- rock fabricado en la prolífica factoría Detroit que tanta gloria dio en aquella década a los amantes del rock.

Un disco que cualquiera que lo escuche, le sería difícil ubicarlo en la segunda década del siglo XXI. Una brillante carta de presentación que hará rememorar momentos del pasado a más de uno con cuatro temas de rock and roll puro, sin aditivos. Fuerza y dinamismo en un ambiente festivo.

Estribillos efectivos en “Still the same” sobre ritmos de rock and roll a golpe de un bajo marcando el animado compás, los franceses construyen un tema lleno de brillo. Un intercambio de roles entre guitarra y bajo desemboca en un efectivo y dinámico boogie-rock.

Sencillas estructuras construyen «Join the band». lo simple a veces es la mejor herramienta para llegar al oyente, y en este tema, la banda lo deja claro. Guitarras aulladoras y jugueteos con el estéreo construyen ritmos cercanos a los postulados de Gran Funk. Puro hard rock setentero, alegre y divertido.

No faltan los momentos de psicodelia en la que una hiriente guitarra juega con estéreo bajo la mirada atenta de una batería cadente une a la fiesta con discreción, acompañada por una invitada de lujo en los coros, Ellin LarsonLa cantante de Blues Pills, así como su bajista Zach Anderson y su guitarrista Dorian Sorriaux, colaboran en varios de los temas, unos invitados de lujo.

Una maquinaria transitando dinámicamente por autopistas americanas de los setenta, a un ritmo vertiginoso, para activar las articulaciones, como lo hace en “Nasty habbits”. Con la ayuda del órgano y con un sonido que recuerda a Bad Company y por momentos a James Gang.  Desde la sencillez, y sin tratar de impostar a nadie,. Riffs pegadizos unidos a estribillos contagiosos, hacen que sea imposible mantener las articulaciones en reposo a ritmo de boogie.  Dejándose espacio entre si, los instrumentos tienen su propio protagonismo. Su momento de gloria, en una especie de jam en forma de puzzle, en el que encajan perfectamente todas las piezas para convertirse en un todo un cuadro. Guitarras sureñas entran en una pelea que acaba en una orgía sonora en la que todos los instrumentos de desbocan.

En ese espacio entre Grand Funk Railroad, Ram Jam o James Gang, partiendo de acordes acústicos van desarrollando un tema nítidamente setentero. Voces moduladas, y ritmo que se combina con efectividad, en una especie de himno. eso es  precisamente «1984». Inclinándose a sonidos más propios de James Gang, avanzan con solvencia para construir un gran corte, en el que no falta su punto de psicodelia. _Un tema que nos devuelve a los setenta de una forma divertida y jovial.

 

KOMODOR son: Goudzou (bajo) Elrik Monroe (batería) Ronnie Calva (guitarra solista) Slyde Barnett (voz y guitarra). y como invitados, Ellin Larson (coros en «Join the Band»: «Nasty Habits»: «Still the same», Dorian Sorriaux (guitarra), André Kvarnström / Rickard Nygren (piano) y Zack Anderson (bajo)

«KOMODOR» se publica hoy via Soulseller Records.

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SLAP GURU.- «Diagrams of pagan life»

slap2bguru1Siempre es algo de agradecer que una banda afincada en España publique un disco de estas características.

Estamos hablando de una formación que aunque no se haya prodigado en exceso con sus directos, en las ocasiones que he tenido la oportunidad de ver como se las gastan, el resultado ha sido satisfactorio, a la vez que prometedor.

SLAP GURÚ tiene una gran potencial basado en su apuesta por los sonidos del rock de siempre, en los que se maneja a la perfección.

«DIAGRAMS OF PAGAN LIFE» se inicia con una breve introducción acústica en la que se vislumbran ciertos tonos medievales. A partir de ahí, entran de lleno en territorios de puro hard rock enérgico,  que coquetea con sonidos heavy-rock  más propios de los ochenta. lo cierto es que es solo eso, un coqueteo, porque su esencia sigue siendo la del rock clásico que ya apuntaba en su disco debut.  «Diagrams of pagan life» se muestra enérgico y rítmico, sin perder la acidez.

Desde luego, en la senda del blues-rock más lisérgico es donde mejor se mueven y «My Eeire universe» es claro ejemplo de ello.  La profundidad de los registros vocales, modulandolos según el momento del corte en el que nos encontremos. Una voz con garra, o desgarrada, según requiera el pasaje musical y unos brillantes solos de guitarra ácida hacen el resto. siempre bajo los auspicios de un tono retro muy apetecible.

Si el blues es una de sus influencias, la psicodelia es la otra. Siguiendo los dictados de bandas como Causa Sui, ejecutan una psicodelia pseudo espacial, en la que crean bellas atmósferas que van coloreando con brillantes solos de guitarra. Drones sobrevolando hasta llegar a una cierta locura, que es apaciguada con sutiles y bellos acordes. «Into the gloom», así como «Forget is to forgive», muestran el lado más sosegado de SLAP GURÚ.  La calma acaba intensificándose sobre una base hard-psych a la que le impremen una fuerza que se complementa con pasajes oscuros y elementos que llegan a rozar territorios post-rock.

Sobre los esquemas de hard clásico presente en la mayor parte de los temas, se van interclando pìnceladas funky, o momentos acústicos  como en «The same old way», un tema ondulante en el que aparecen varios estilos e influencias.

El blues-rock más salvaje aparece en «A daily loser», donde se palpa ese groovy setentero que les ha caracterizado. Garra y fuerza sobre unabase blues-rock

Tampoco faltan en «DIAGRAMS OF PAGAN LIFE» los ecos hendrixianos o CREAM, en una pista contenida como es «Stream on a plain». Desde la orilla más calmada una instrumentación compacta, un bajo nítido y firme, y una modulación vocal entre sensual y tersa logran un grandísimo tema que podríamos ubicar en los floridos finales de los sesenta.  

Cerrando el círculo otro breve tema a modo de epílogo donde la oscuridad ,y una atmósfera cálida y extraña a la vez, dan rienda suelta a algunos efectos inconexos.  

Este disco supone la confirmación de una formación que ya apuntaba maneras con su primer trabajo, y que se consolida en el panorama aportando calidad y personalidad con un disco salido de las entrañas.

SLAP GURÚ está compuesto por Valerio ‘Willy’ Goattin (voces y guitarras) Alberto Martin Valmorisco: (guitarras, sitar, baglama), Javier Burgos Labeaga (bajo) y José Medina Portero (batería y percusión).

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MAGMAKAMMER.- «Mindtripper»

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«MINDTRIPPER» supone el debut de la formación noruega MAGMAKAMMER, estando disponible desde el pasado 28 de septiembre via Kozmik Artifactz

Uniendo ritmos pesados con melodías intrépidas de marcado acento psicodélico, el espectro de su sonido es amplio, con influencias del rock clásico de los setenta hasta el doom y el stoner, pero especialmente si hay una banda a la que poner como referencia del sonido de los noruegos es, sin duda UNCLE ACID & THE DEADBEATS.

En su interior encontramos sonidos de órgano retro que dan paso a riffs de marco acento stoner así como doom. Con ritmos cadentes y nebulosas generadas a base de fuzz crean temas ondulantes y pesados en los que los psicotrópicos flotan en el ambiente. No faltan los momentos melódicos. Así «Druggernaut», explora todos esos territorios a modo de muestra de lo que su interior contiene.

Con una apuesta más pesada discurre «Fat saturn», en la que los pesadas resonancias desérticas son más evidentes, despeñándose por precipicios territorios doom cercanos a Electric Wizard, sin renunciar a las melodías. Ritmos que se repiten con voces fatigadas y cadentes. La fórmula se repite en «Acid times», siendo mitigada la pesadez por voces más amables.

Pudiera parecer que estamos ante un trabajo monótono pero rascando en su interior podemos descubrir reconfortantes pasajes en ese halo de pesadez humeante («Mintripper»).

La incursión lisérgica más evidente hace acto de presencia en «Along the croomed road». en la que que chirriantes solos de guitarra son guardianes del lento caminar de su base rítmica doom. las melodías vocales hacen de contrapunto a la pesadez de su sonido con un punto de vista más ácido y calmado.

«The voyage» supone una pausa entre la densidad. Susurrante, y morfínico, la armonía ralentizada camina en oscuros bosques donde la niebla no permite ver más allá del lento caminar. Aquí la psicodelia cobra todo el protagonismo en detrimento de la fuerza innata de los noruegos.

El disco se cierra con un lánguido corte. «Cosmic dancer» saca a relucir  el lado más retro del trío sobre un lento caminar cercano a los cánones doom, pero dentro de territorios de psicodelia pesada sin perder los tintes misterioso que imprimen a todos sus temas. La sombra de Sabbath es ancha y alargada en un narcótico tema de aspecto aterciopelado pero de entrañas ásperas. 

Personalmente me quedo con los temas finales del álbum que representa la faceta más creativa y lisérgica del álbum, pero, desde luego los amantes de la pesadez disfrutarán de su primera parte por igual.   

El objetivo del álbum es dar un ambiente de lo-fi, vintage, aunque con un sonido contemporáneo y moderno. «MINDTRIPPER» es duro alrededor de los bordes, pero está cuidadosamente elaborado para lograr ese sonido. 

MAGMAKAMMER sonUlrik Jacobsen (guitarra y voz).  Stian Solberg (bajo) y Lasse Røed (batería) 

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