Reseña: TORTUGA.- «Deities»

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Dicen que “quién golpea primero, golpea dos veces”, y los polacos TORTUGA fueron los mas madrugadores de 2020 publicando su segundo álbum a los pocos minutos de comenzar el año. ¡y vaya si han golpeado! Un increíble trabajo de psicodelia pesada de altos vuelos con grandes momentos doom. “DEITIES” es un álbum conceptual inspirado en la literatura de H.P. Lovecraft contando la historia de deidades lovecraftianas en cada tema.

Atmósferas misteriosas que nos trasladan a penumbras en la que los sonidos heavy-psysh nos aturden a través de su poderoso bajo.  Una lucha constante entre la inclinación doom y la psicodelia que se resuelve de una manera asombrosa creando el clima perfecto para cada tema. La banda sigue los dictados de la floreciente escena pesada polaca demostrando que es todo un vergel donde cada muy poco tiempo florece un nuevo retoño. Poderosos, pesados, nebulosos, los temas rezuman psicotrópicos en cada uno de sus acordes. Ese hechizante y narcotizante sonido del bajo consigue atraparnos en un oscuro caleidoscopio de sonidos que se complementan con buenos momentos de guitarra. Otro de los elementos que hace que no estemos ante un disco anodino y estereotipado, es la incorporación ocasional de los sintetizadores que dan un toque diferente y ameno a los temas. Por otro lado, prácticamente en todos los temas incorporan alguna locución de películas o de relatos sobre los que están basados. Como curiosidad, el tema más ácido y psicodélico del álbum, cuenta con un fragmento del documental que el gobierno de los Estados Unidos realizó en los años cincuenta advirtiendo del peligro del L.S.D.

Muchos dirán que estamos ante un álbum de doom, y no les falta razón, pero aquí se exploran todas las ramificaciones del género, inclinándose siempre ante la faceta más ácida y psicotrópica del mismo. En cualquier caso, en mi opinión los momentos más brillantes los encontramos cuando la banda se vuelve más “viajera”. Disco absolutamente recomendable y que no quedará en el olvido a lo largo del año a pesar de la premura que han tenido por que viera la luz. El tiempo me dará o me quitará la razón, pero invito a todo el mundo a que se embarque en el viaje literario que nos ofrece “DEITIS”.  

El álbum cuenta con una magnífica portada de Rafał Wechter, quien trabajó anteriormente para bandas como Iron Maiden, Slayer o Metallica entre otros.

La percusión fue grabada en el ático de un antiguo granero en la ciudad de Chabsko con toneladas de reverberaciones naturales, mientras que el resto de los instrumentos fueron grabados en su propia sala de ensayo.

“Shining sphere” nos introduce en este álbum conceptual inspirándose en lJuk-Shabb, el viejo que se comunica cambiando de color y usando la telepatía con sus poderes mágicos. Cadente y lentos ritmos que avanzan misteriosos a lo largo de tres minutos que crean el perfecto clima de expectación sobre lo que nos espera a continuación.

Los acordes del magnético bajo abren “Esoteric order”, Tema en el que las voces hechizantes cuentan la dramática historia de una mujer que ingresa accidentalmente a una iglesia donde la secta DAGON efectúa sus rituales. Por la senda del doom más nebuloso las atmósferas sombrías son el escenario en el que vive el tema. A pesar de sus ritmos doom estamos ante un tema de pesada psicodelia en el que las guitarras se blanden como un cuchillo en la mantequilla para hacerse hueco entre la densidad de su ritmo. Pesados y fangosos, TORTUGA siguen los esquemas de la escena pesada polaca con esa combinación de lodos y psicotrópicos.  Unas enigmáticas locuciones extraídas de la película hispano-estadounidense Dagon aparecen en la parte final del tema, antes de que este se acelere en una bacanal de fuzz entre el fangoso sonido del bajo.

En ese pretendido ambiente de oscuridad, “For Elizard” va evolucionando de pausados acordes, antes de adentrarse en un oscuro bosque del que salen atormentadas voces entre la densidad de sus riffs psycho-doom. Un largo tema que sirve para desarrollar todo su potencial con una acertada puesta en escena entre lo plomizo y denso y lo más alucinógeno. Uno de esos temas que te atrapa entre sus fauces hasta narcotizarte antes de golpearte con fuerza con su descomunal fuerza. El tema está basado en la perspectiva de Yigs y sus celos y rencor hacia Godzilla.

Prescindiendo de las voces, “Defective Mind Transfer” se basa en la novela corta From beyond. Efectos y momentos de psicodelia turbia y psicotrópica que por momentos toma prestados elementos espaciales e incluso kraut. Esto no quiere decir que la vocación de la banda haya sido modificada. Como en el resto de los temas incorporan una breve locuciones de la película que se hizo de la novela. Aquí vuelve a destacar el enorme trabajo de su bajista Heszu. El uso de los sintetizadores saca de la monotonía la estructura de otro tema en el que la psicodelia pesada está presente.

Nuevamente hipnóticos y misteriosos, los polacos incluyen pasajes recitados del poema de Nyarlathotep en “Black Pharaoh IIa”. Lovecraft presente de nuevo con voces que recuerdan a Type O Negative entre ritmos herederos del legado Sabbath. Un atracón de setas que nos abren los sentidos a estados de inconsciencia entre los plomizos y lentos ritmos doom que tan bien saben manejar.

Si el álbum vive entre sustancias alucinógenas y la oscura parafernalia de H.P. Lovercraft, por si hay alguna duda, “Trip” cuenta la historia de un hombre que tuvo un mal viaje de LSD que lo envió al dominio de Azathot. Ese leitmotiv, se divide en tres partes que representan cada una de las etapas del viaje.  Repetitivos e hipnóticos pasajes van llenando de efluvios lisérgicos un tema que parte desde la calma para ir avanzando a ese mundo de sensaciones en el interior de la mente. Dos minutos magnéticos que preceden a una explosión de riffs salvajes con una cautivadora voz salida de las tinieblas. Un contagioso aquelarre rítmico que oscila en una montaña rusa de subidas y bajadas diabólicas con sonidos que se van difuminando entre una poderosa base rítmica. Fuzz hilarante que acaba cediendo súbitamente para que el hipnótico bajo golpee nuestras neuronas en la segunda parte del tema. En la tercera parte vuelven a recuperar las conmovedoras atmósferas lisérgicas incorporando una muestra del documental que en los Estados unidos realizaron para advertir de los efectos del LSD. Evidentemente el corte recrea los efectos de esta droga, ofreciéndonos un auténtico “viaje”. Uno de esos temas “brutales”.   

El álbum cierra con un tema de 15 minutos, “Galeón de Manila” Cantado en español relata la historia de un galeón español que viajaba de Acapulco a Manila con el capitán del barco volviéndose loco debido a las terribles pesadillas inducidas por CTHULHU llevando el galeón a R’lyeh. Con una locución inicial el tema refleja el horror cósmico del capitán en su perturbación. Fuzz y ritmos rápidos y pesados que emprenden una tortuosa travesía que acaba con la masacre del capitán a toda su tripulación y cuando está a punto de hundir el Galeón, sin el control de su cuerpo, comienza a rezar, momento éste en el que los sintetizadores toman el protagonismo. Con instantes más doomies las tenebrosas voces dotan al corte de una oscuridad terrorífica que describe el relato que la banda trata de reproducir. Los últimos cinco minutos del tema son exclusivos para el trabajo de los sintetizadores. Una parte excesiva en mi opinión, y que puede resultar demasiado monótona.  

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Reseña: MOCAMAS.- «Frantic wings light bulb»

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El joven trío de Recife publica su tercer trabajo sin perder un ápice de frescura respecto a sus anteriores entregas. Un cóctel de sonidos retros con el blues en el horizonte que es construido con habilidad y destreza. Poderosos, dinámicos y refrescantes, sus temas nos evocan las vibraciones de los setenta con un toque añadido de exóticos sonidos tropicales en su sección rítmica. Sumergiéndonos en las profundidades psicodélicas la banda se mueve con una soltura admirable, nadando en esas aguas con precisión y siempre aportando altas dosis de heavy-blues a sus temas.  Estamos ante una banda desconocida para la mayoría, lo cual es to un aliciente para aquellos buscadores de tesoros entre la numerosa oferta de álbumes que se publican cada día. Ciertamente es una gran pena que la producción del disco no esté a la altura de la calidad de los temas que lo componen, pero esto es algo ya habitual cuando uno da sus primeros pasos en esto del rock and roll. De cualquier manera, ésto no debe de ser un obstáculo para tener grandes momentos con su escucha. Si te gustan los sonidos retro, el heavy-blues y la psicodelia seguro que encuentran espacio para disfrutar de  los magnéticos efluvios que contienen los surcos de  «FRANTIC WINGS LIGHT BULB» y su montaña rusa de sensaciones. 

Caminando por la senda del blues-rock con tintes retro,  «Monk waltz» serpentea entre vibraciones más propias de los setenta. Rítmico, atrayente, sus guitarras ácidas y su pulsante bajo lo van guiando entre momentos de puro hard-rock hacia espacios en los que el blues se apodera definitivamente el tema gracias a una ahogada pero atractiva voz.

Un cadente bajo sirve de presentación a «Please the senses». Los característicos solos fuzzeantes de la banda entre una ahogada voz entre arrancadas y parones con tirabuzones de serpenteantes sonidos retro. Recostándose en momentos de cierta oscuridad con ese penetrante bajo la guitarra trata de cortar con su afilado sonido la densidad de las cuatro cuerdas, auténticas protagonistas del tema antes de que éste retome la senda del blues más humeante. Una compleja espiral psicotrópica aparece de una forma caótica para conseguir el efecto alucinógeno deseado en el tema más largo del álbum.

Un giro inesperado me sorprende en el siguiente tema.«Mariposa», con una introducción con acordes acústicos se desarrolla entre aromáticos espacios de psicodelia. Una portentosa y cadente batería se contrapone entre una acústica llena de luz. dos minutos que dan paso a hirientes solos de guitarra que juguetean en un ir y venir que poco a poco va llevando el tema a escenarios más pesados. Una especie de jam instrumental en la que la batería es en esta ocasión la que soporta el peso de un tema que no falta a la cita con las guitarras ácidas. Efluvios psicotrópicos que aturden los sentidos del oyente con su blues-psych. 

«Molten stones» recupera el heavy-blues más arcaico y primitivo. Su cadencia rítmica eleva la intensidad lisérgica del tema anterior bajo una estructura sencilla pero bien trabajada que ondula constantemente repitiendo su ritmo. Rock y blues-rock añejo con aspecto poco pulido pero lleno de efectividad. Como en la mayoría de los temas del álbum, el corte cambia su vocación en la segunda parte del mismo hacia escenarios mucho más psicodélicos en los que los solos de guitarra tienen un gran protagonismo. Una especie de pausa para retomar en la parte final la misma estructura instrumental con la que comenzó.   

Mas heavy-blues encontramos en «Rest you know». Difuso por la mejorable producción y por su propio sonido, evoluciona hacia espacios hard-rock sin perder sus raíces blues. Un ritmo repetido sirve de escenario para la representación de la psicodelia pesada de la banda.   Un tema rico en matices al combinar distintos estilos de una manera tan efectiva que pareciera que solo se ciñen a una estructura lineal.

Susurrante y retomando elementos nuevamente los acordes acústicos, «Said the cow» nos acaricia con sus notas. Unos acordes que son acompañados de efectos para reforzar su carácter alucinógeno. El sosiego nos eleva a estados de relajación que van describiendo caleidoscópicos entornos de pura psicodelia. Intrigantes pero fascinantes atmósferas que invitan a la expansión de la mente en un viaje astral en el que lo material pierde el sentido en beneficio de la exploración de otras dimensiones sensoriales.  

«I do believe» cierra el trabajo de una forma directa con sus riffs hard-rock. el retro-rock de origen setentero en estado puro. Un tema de pantalón de campana y melenas al viento. Directos, ácidos y llenos de blues suben las revoluciones tras el trance del corte anterior. 

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Reseña: TOMBSTONE EYES.- «Land in the sky»

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Rock psicodélico de aspecto freak y vibraciones heavy progresivas son los componentes principales del debut de TOMBSTONE EYES. Todo un plato gourmet para los amantes de las vibraciones de los setenta, pero que también gustan de los sonidos contemporáneos. Sin mucha información de la banda, lo que si percibo es un innato interés por las resonancias más freak de finales de los sesenta y los primeros setenta. Un órgano penetrante comanda los laberintos heavy-psych en los que nos introducen cada tema. Una herencia Atomic Rooster, con sutiles aditivos Blue Oyster Cult y una voz  perspicaz, que recuerda a Arthur Brown, así como la acidez de una guitarra afilada e incisiva construyen  temas extraños pero efectivos. Un magnetismo hipnótico que va minando nuestros sentidos y nos hace sumergir en esas logradas atmósferas vintage construidas en cada canción. Con el blues en sus genes apareciendo con sutileza en algunas notas y registros, el hard rock retro de vocación progresiva construyen éste debut en el que encontramos temas desiguales pero efectivos. Desde la paranoia de alguno de sus  temas,  más cortos, hasta los largos pasajes en los que la banda deja reflejo de todo su potencial. «LAND IN THE SKY» es un álbum que permite que cada uno de nosotros encontremos influencias de lo mas dispares en sus surcos, y precisamente ahí reside su grandeza. La capacidad de crear con la mirada puesta en el siglo pasado, y ser capaces de reírse de si mismos para ejecutar los temas de una manera aparentemente anárquica, dando pábulo a distintos estados de ánimo.

El profundo sonido del órgano hace de introducción en el minuto y medio de «Hydrogen fog». Tras él las hostilidades se desatan con los dieciséis minutos de «Solar Barge». Una marmita en la los psicotrópicos solos de guitarra conviven con un la contundencia de una base rítmica precisa. Aderezados con ese clásico sonido del órgano retro, las voces ecualizadas generan el ambiente lisérgico en el el que se desarrolla el tema. Un magnetismo envuelto en efectos corrosivos. El sonido más ácido de los setenta se desata con virulencia en un hipnótico tema con unos sólidos cimientos. Un gran trabajo de guitarra que serpentea y se estira hasta el infinito en unos magnéticos solos que se clavan en nuestra alma.  Aturdidores espacios de psicodelia pesada que son auténticos ecos de las vibraciones más narcóticas del pasado siglo. Esto suena a setenta sin remisión. Estamos ante un tema en el que los músicos de Chicago se dejan llevar en una bacanal de solos y efectos a modo de jam que acaba siendo ensamblada con total naturalidad.  Un caleidoscopio sonoro que ataca nuestras neuronas activando las partes mas aletargadas de nuestro cerebro. Tras la locura, un bajo que golpea como una maza en su yunque, en su pesado caminar. ritmo cadente y espacios cercanos al doom, entre efectos y efectos en un giro inesperado en la trama ácida propuesta por el cuarteto. La locura regresa en la parte final con riffs retro que se repiten mientras las cuerdas del bajo siguen siendo violentadas de una manera feroz. Tras esta embestida, cualquier cosa puede suceder. 

El órgano litúrgico de «Precession of The Sun» toma prestados elementos de John Lord o Vincent Crane para invitarnos a un viaje por las tinieblas. Primitivas resonancias guiadas por la magnética voz, bajo un repetitivo ritmo que ataca nuestras neuronas.   Un corte que camina cansino que deja espacio para el lucimiento de su poderoso bajista entre un aura auténticamente vintage. 

Con ecos proto-metal «Hungry ghost» imprime ritmos contagiosos y enigmáticos en atmósferas freak mas propias de otras décadas.  Un tema oscuro pero de ritmo contagioso y magnético. 

«Black knight satellite» entre espirales de teclados y sintetizadores regla efectos de vocación espacial. extrañas locuciones y elementos electrónicos anticipan una nueva embestida de riffs psicotrópicos en una nueva bacanal ácida. Una locura oscilante y extraña que no resulta desagradable a pesar de su compleja estructura de ciencia ficción. 

Otro tema de larga duración como «Walking shadows» recupera brillantes momentos de psicodelia progresiva en los que el saxo hace acto de presencia con un brillante protagonismo. Algunos momentos más propios del heavy-progresivo se entremezclan con pasajes hard-rock audaz. Los momentos freak vuelven a hacer acto de presencia en esa estructura vintage que está presenta en todo el álbum. Resulta curioso que conteniendo momentos tan bizarros, todo sea conjugado con la maestría con la que lo hacen los de Chicago.  

El cierre del álbum corresponde a otro escueto tema de menos de dos minutos. «Shadow’s rest» es una ida de cabeza en la que el dial se mueve, entre pasajes sinfónicos más propios de la música clásica. Siempre me resulta difícil entender este tipo de cortes y su significado, pero ahí están. 

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Reseña: AYAHUASCA.- «Naad»

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Nacidos en 2017, el quinteto de italiano AYAHUASCA  publica su primer álbum «NAAD». Evidentemente tanto el nombre de la banda como el título del álbum están llenos de simbolismo que nos sugiere cual puede ser su contenido. Por un lado, ¿Que se puede esperar de una formación que lleva el nombre del la bebida de los chamanes amazónicos? Ayahuasca es una palabra de origen quechua que une las palabras «cadáver, muerto»‘, con «liana, soga», es decir «liana de los muertos»‘, imagen que representa la conexión entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, algo que los italianos tratan de transmitir con su música.  Los chamanes dicen que cuando se toma ayahuasca se amplifican todos las percepciones sensoriales, y los diez temas de «NAAD» consiguen con destreza que su música nos eleve a estados sensoriales mas allá de nuestro cuerpo. Naad simboliza la capacidad de escuchar nuestras emociones; cuando viaja a las profundidades más remotas de un océano primordial donde esas emociones toman vida, convirtiéndose en criaturas que dan forma y voz a los sentimientos. Con esta simbología sus diez temas transitan la psicodelia de finales de los sesenta, los sonidos west-coast y el asentamiento del rock en los setenta. No deberíamos calificar el álbum como «retro», ya que su música no nace con espíritu de homenajear nada, sino que fluye con naturalidad desde su concepción con esa propia identidad. Con una fuerte influencia de Grace Slick, Domiziana Pritchard nos seduce con su aterciopelada voz entre vibraciones vintage, en algún punto de encuentro entre Jefferson Airplane y The Doors bajo un aura de misticismo mágico.  Estamos ante toda una gema de álbum que despertará nuestros sentidos llevándonos un mundo irreal de sensaciones. Uno de esos trabajos con las piezas bien encajadas y que para su buen disfrute uno debe dejarse llevar por las emociones que te provoca, que a buen seguro serán muchas.

Una introducción de algo menos de tres minutos («Intro»), nos inicia en el arte chamánico de los sentidos. Magnéticos pasajes de psicodelia atractiva nos seducen y nos preparan para el ritual que nos espera.

«Vicious mothers» nos traslada un hipnotismo en tonos vintage que nos aporta el órgano bajo acarameladas y seductoras voces, a la postre uno de los tesoros de la banda. Haciendo un viaje en el tiempo a la California más florida de finales de los sesenta, la sencillez del tema es suplida por la magia que consigue transmitir. La dualidad femenina de las voces y los pausados y cadentes acordes de vocación retro, nos hacen ponernos las campanas y los chalecos y llenar nuestro cabello de flores. Para completar el plato, los solo ácidos salpican un tema que se fortalece según avanza. Wah wah tocado con sutileza entre coros angelicales recrean una estampa llena de bucolismo.

Sumergidos en esa marmita psicodélica, «Masses», con un aspecto algo más pop, persiste en ese estado de floridas atmósferas lisérgicas. Un bálsamo para los sentidos que nos seduce con amabilidad, desde el sosiego. Una calma que no dudan en elevar por espacios más rock. Una mutación natural que se efectúa sin estridencias. La riqueza de cada tema se aprecia en la multitud de estados de ánimo que aporta cada uno con sus atmósferas cambiantes, sin perder la referencia de lo que quieren. 

«Before death» bajo acordes más hipnóticos y oscuros, toma forma de ritual chamánico  a través de los sintetizadores que sirven de cielo al wah wah de la guitarra. Un psicotrópico tema que va tomando formas caleidoscópicas, esta vez sin voces.   

Con una cierta herencia doorsiana, la oscuridad latente de «I wanna fall» me recuerda inevitablemente ciertos pasajes que ya nos regalara década atrás Jim Morrison. Un bosque lleno de psilocibina que se abre paso a través de extraños pasajes acelerados de órgano de tonos ocres. Una intensa lucha entre el sonido del órgano y sintetizadores con la guitarra entrentada.

«Inner spac nos traslada a un estado sensorial en el que la mente se aleja de nuestro cuerpo con el hechizo de las celestiales voces. Nuevamente el órgano sonando como Ray Manzarek lo hacía, y la colección de registros vocales muy en línea West-coast, va cocinando el tema a fuego lento. Aquí las vibraciones retro se palpan en cada acorde acercándose por momentos a postulados stoner. 

Tambores tribales y ritmos funky nos aporta la dinámica  «Before life» en su escaso minuto en el que sirve de soporte al lucimiento del wah wah de la guitarra.  

Ahora por la senda de una liturgia garagera, «The black one» se viste de color entre ritmos vivaces un profundo órgano alegres guitarras primitivas y sencillas. Los coros aportan como siempre su grano de arena para que la construcción no se resienta en ningún momento. 

Los ecos del verano del amor aparecen de nuevo en  «Underwater», un tema que vive entre brumas humeantes sobre su estructura de hard rock en otro fogonazo que se apaga con rapidez.

«The Seer & The Queen», el tema que cierra el álbum y el de mayor duración, se deja llevar por los efluvios doorsianos de ese órgano penetrante.

AYAHUASCA está compuesto por Domiziana Pritchard (voz), Becky Sahira (sintetizador y coros), Mek Spazio (guitarra y coros), Andrea De Dominicis (bajo) y Matteo Orzi (batería). «NAAD» está disponible vía Salty Dog Records.

https://www.facebook.com/ayahuasca25/

Reseña: DOMO.- «Domonautas Vol- 1»

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Combinando largos temas con otros más breves en los que la psicodelia pesada toma prestados distintos elementos progresivos y desérticos. La primera parte de las dos que componen «DOMONAUTAS», ya que la banda tiene prevista una segunda entrega a lo largo del año 2.020, lo cual no significa que el álbum no tenga vida propia.  Hemos tenido que esperar cuatro años desde su split con sus paisanos PYRAMIDAL, para tener este trabajo, pero hay que decir que la espera ha merecido la pena. Estamos ante una banda que sin perder su espíritu de trabajo sobre sus jams psicodélicas, en esta ocasión, incide en espacios progresivos más propios de la escena andaluza y mediterránea de los setenta. Posiblemente menos espaciales y más progresivos, la incorporaciones de las voces de la mano de su bajista Oscar, con una mayor presencia, aportan un aura alternativa que ya hemos visto en bandas como Atavismo o Híbrido.  Tonos orientales que nos acarician en contraposición con la pesadez de su psicodelia y de los momentos más stoner del álbum. El resultado es un logrado trabajo psico-progresivo con poderosos ritmos difusos y aromatizantes atmósferas exóticas herederas de las grandes bandas españolas que llegaban del sur en  los años setentas. Fuzz, bellas melodías y ondulantes temas que afloran desde la calma elevándose en construcciones monumentales sin perder el aroma lisérgico. 

Otro ladrillo mas en el edificio de la pujante escena de la psicodelia pesada nacional.  «DOMONAUTAS VOL: 1» está disponible vía Clostridium Records.

Por la senda psico-progresiva «Oximoron» va evolucionan en la construcción de misteriosos entornos creados fundamentalmente por los teclados, que son oxigenados con cadentes y enigmáticos vientos mediterráneos. Una brisa llegada del sur con aromas orientales generando un espacio de placidez instrumental. Bellas melodías sobrevuelan la firme batería de Paco en un peregrinar que acaba chocando con los acantilados de su levante natal. Pesados ritmos entre la belleza armónica e incrustaciones de gemas preciosas en forma de voces arábigas completan un corte que nos da pistas de por donde va a ir el álbum. 

En «Astródomo», el tema más largo del álbum con sus doce minutos, DOMO se deja seducir por los sonidos del sur del Mediterráneo. Una base de ecos progresivos andaluces de origen arábigo más propios de los setenta navega entre pesados ritmos. Ondulando entre los riffs las guitarras aportan el halo oriental con su exotismo. Un acento que me recuerda a lo mostrado con bandas como Híbrido. Estos ecos hacen que la rugosidad y pesadez del tema se pula para mostrarse mas apacible. Un gran trabajo de guitarra, florida aromática y una pesada base rítmica entre amenazantes riffs. Una rabia vocal entre coros litúrgicos supone todo un contraste entre la oscuridad tenebrosa y la mística con ciertos flirteos doom. Tras esa explosión de furia y desasosiego, el tema acaba reposando en su parte final en tenues atmósferas psico-progresivas, lo que es una constante en el álbum. Un corte que combina la pesadez con el liviano aroma de oriente y que entre sus tenebrosos riffs los teclados aportan ese soplo de aire exótico que nos ayuda a respirar entre la densas atmósferas. 

Otro largo corte como «Ritual del sol» nos susurra en su introducción con pausados acordes propios de la psicodelia más magnética y perfumada que podemos escuchar actualmente. En una constante evolución el corte va elevándose sinuosamente hacia espacios más alternativos y desérticos. Un calmado ritual en el que la belleza aflora con la línea de los teclados soportada por las hipnóticas guitarras y efectos puramente heavy-psych.  Sin terminar de perder el aura progresiva setentera, el fuzz hiriente acaba por hacer que el tema sucumba a  espacios mas propios del desert-rock. Si algo llama la atención es el registro de las voces, entre esa bacanal de difusos riffs. Un tema genera el escenario propicio para que tanto las vibraciones heavy-psych, progresivas y stoner confluyan entre una mirada alternativa aportada por la voz como actor secundario. Guitarras ácidas y afiladas se hacen su espacio entre la difusa pesadez. Doce minutos de completa intensidad en un tema bien trabajado que acaba teniendo tintes monumentales entre constantes oscilaciones tanto rítmicas como estilísticas.

La vuelta a las apacibles atmósfera psico-progresivas se produce con «Planisferio». De nuevo una introducción de apacible psicodelia nos introducen en sosegados pasajes instrumentales que crecen, engrandeciéndose y explotando en espacios pesados. Una contraposición en la que los teclados aportan la calma. unos espacios drone llenos de magnetismo en un ejercicio de psicodelia pesada al uso, sobre repetitivos ritmos que van atrayendo al oyente hasta hacernos partícipes del tema. Una vez que han conseguido ese objetivo, nos masajean con apacibles y tiernos acordes narcotizantes para poco después volver a zarandearnos con una nueva explosión entre un halo hechizante creado por los teclados. Meciéndonos en un viaje hacia el interior de un túnel lisérgico. Una traslación reconfortante con una perfecta combinación de psicodelia instrumental con fornidas paredes y un interior completamente acolchado. 

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