Reseña.- KRYPTOGRAF.- «Kryptofraf

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Parece que estos chicos van en serio, sin dejarse llevar por una simple moda. El éxito de los singles liberados previamente, auguran que el debut de los noruegos KRYPTOGRAF esté llamado a ser uno de los álbumes destacados de este año. Inspirados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y teniendo a Black Sabbath como su Santo Grial, el cuarteto de Bergen nos presenta un variado cóctel de sonidos hard-rock añejos en los que el aroma psicodélico sobrevuela unos cuidados desarrollos progresivos. El hecho de que los registros vocales no recaigan en solo cantante, sino en tres, hace que el foco del oyente (especialmente en directo), se centre en la banda como conjunto, sin protagonismos personales. Sin tópicos, y sintiéndose libres para componer sus canciones, no tratan de ser una copia de nadie, sino que reflejan el espíritu del pasado para recrear temas con tonos vintage, pero siendo fieles a su propia personalidad. Podría parecer que estamos ante una nueva banda nórdica que practica retro-rock, pero en las entrañas de este debut hay mucho mas. Toda una invitación a la exploración de un sonido atemporal  que  si bien mama de clásicos como Sabbath, Pentagram o Boulbous Creation, por citar algunos, también tiene ofrece vobraciones de bandas contemporáneas como Kadavar, Witchcraft, Uncle Acid & THe Deadbeats o sus paisanos Motorpsycho, de los cuales parecen inspirarse para crear esas magnéticas atmósferas progresivas. Viviendo en la oscuridad en la mayoría de sus temas, no faltan los luminosos momentos auspiciados por unos tambores atronadores y unas guitarras difusas que se tornan afiladas y punzantes para que el oyente caiga atrapado en sus pegadizos temas. Esos riffs que serpentean como una anaconda cruzando el Amazonas, son una de sus señas de identidad de la banda,  para que nada resulte aburrido.  Un debut lleno de gratificantes sensaciones en este puente de ida y vuelta entre los gloriosos 70’s y el siglo XXI en toda una liturgia que juega tanto con espacios ocultistas como con melodiosos pasajes del folk-progresivo. Pero también encontramos atmósferas psicotrópicas más propias de un bosque repleto de hongo mágicos esparciendo sus emanaciones lisérgicas alcanzando nuestras neuronas para narcotizarnos entre sensuales y gratificantes pasajes.  Sin duda, estamos ante uno de los mejores debut de los últimos tiempos. Sólo tienes que dejarte llevar por esos temas crudos de puro rock and roll sin etiquetas que te cogen por la pechera para invitarte al baile con sus guitarras rugientes para entenderlo.

El mejor antídoto para que vayamos olvidando estos difíciles tiempos que nos ha tocar vivir, y pensar que….. ¡¡HAY ESPERANZA!!!

KRYPTOGRAF son : Vegard Strand (guitarra y voces), Odd Erlend Mikkelsen (guitarra y voces), Eirik Arntsen (batería y voces) y Eivind Standal Moen (bajo). La portada es obra del amigo de la banda Lars Bigum Kvernberg y está disponible vía Apollon Records.  

Sin contemplaciones, «The veil» no se anda con tonterías y va directo al grano.  Sus riffs hard retro enseguida enamoran al oyente. La voz en tonos Graveyard parece recordarnos que estos chicos son escandinavos. Entre las vibraciones del proto-metal de los 70’s y algunos de los sonidos de Kadavar, el tema nos arrolla sin remisión. Sus potentes tambores esos ritmos contagiosos, y sus solos afilados son una tentación de la que es difícil poder escapar. Un tema vintage de solidez a prueba de bombas que también es capaz de seducirnos con sus pegadizas melodías. 

Con una oscura introducción bajo un ambiente de misterioso «Omen», me evoca al sonido que Kadavar nos ofrecía en su último álbum. Oscuro, doomy, y algo progresivo la alargada sombra de Black Sabbath también está presente. Cadente y repitiendo el riff sobre el que está construido, el juego de voces con «falsetes» y sus rugientes riffs serpentean en primer plano custodiado por una estructura hard-progresiva. Entre las sombras, el tema avanza parsimonioso con una cierta épica subyacente para acabar enredándose en una espiral de solos bajo una atmósfera tenebrosa. a pesar de tener una estructura sencilla el corte se muestra de lo más efectivo. 

Inmersos en un escenario más psicodélico, y con brillantes solos de guitarra, «Seven» se deja llevar por los dictados del rock psico-progresivo de finales de los 70’s. El sonido arcaico de la guitarra y esos fornidos tambores se salpican de coros aromatizados en una nube psicotrópica. Armonías aromatizadas que parecen cambiar el tono de los pegadizos temas anteriores para ofrecernos una nueva faceta de la banda. Ecos chamánicos entre efectos y pedales que suponen un placentero viaje de LSD. Con una ambientación sinfónica para cubrir una bacanal lisérgica de grandes proporciones. Personalmente es el tema que mas me gusta de todo el álbum, y en el que dejan patente que el éxito de sus singles no ha sido una mera casualidad. Los apacibles pasajes toman influencias dispares para desarrollar un tema mágico en el que la mística se une con un caleidoscopio de solos ácidos en los que la dietilamida escapa en cada acorde. Siempre he dicho que en los temas de larga duración con los nueve minutos de éste, es donde se ve la calidad de una banda. Las bandas mediocres harían que esos nueve minutos se hicieran eternos, pero aquí, acabas pidiendo mas. 

«Crimson horizon» emana de extraños efectos antes de adentrarse en una selva proto-metal en pura línea Sabbath. Su Santo Grial como me decían en la entrevista que les hice hace un par de semanas. Sus reconocibles riffs se acompañan de una voces más melodiosas para engancharnos de inmediato al tema. Contundente y pesado pero perfectamente equilibrado, no faltan sus pinceladas lisergicas a pesar que el tema se desarrolla más sobre un escenario que acaba inclinándose a laderas heavy-rock bajo una parente sencillez. 

Una apertura con lánguidos acordes acústicos desata la furia en «Sleeper». De nuevo Kadavar en el horizonte bajo un corte de hard-progresivo con cuidadas melodías flotantes sobre una instrumentación más cruda y turbia. Un grandísimo trabajo de bajo lleva el tema en volandas entre coros angelicales en esa atmósfera gris y con sabor añejo. 

Instalados en los acordes acústicos, «Ocean» se recuesta en el folk-progresivo. Con multitud de arpegios y una ambientación sinfónica se apartan de los cánones del retro-rock ofreciendo una cara mucha más sobria y profunda. Delicadas armonías construyendo un tema de gran belleza con ciertas notas de melancolía.  

Tras el relax, nos despiertan en «New Colossus» con altas dosis de proto-metal. Con Pentagram en el punto de mira en esta ocasión, los riffs envolventes y reiterativos se van matizando en oscilaciones rítmicas de gran calado. Las voces pseudo-ocultistas aportan ese tono de oscuridad que la banda incorpora a casi todas sus canciones. Tras la explosión de oscuridad inicial, el corte va evolucionando a un espacio más progresivo en una línea que se acerca a Elder. Una gran combinación de hard rock primitivo y vintage con otras vibraciones más elaboradas sobrevolando la sencillez inicial de la canción. 

A modo de epílogo, «Infinite» en un minuto y medio, crea una atmósfera psicodélica con solos de guitarra y efectos para poner el cierre a un magnífico debut, que augura un gran futuro a la banda, El tiempo nos dirá…. 

Lee aquí la entrevista con  Vegard Strand (español)

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/05/31/entrevista-a-kryptograf-y-premiere-de-su-nuevo-single-sleeper/

Lee aquí la entrevista con  Vegard Strand (english)

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/05/31/interview-kryptograf-and-song-premiere-sleeper/

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Reseña: CENTRE EL MUUSA.- «Centre el Muusa»

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No tengo mucho conocimiento sobre la escena underground de Estonia, pero me resulta gratificante saber que existen banda de la calidad que atesora CENTRE EL MUUSA en su debut homónimo. En activo desde 2.015 bajo el nombre de CENTRE ELECTRONIQUE MUUSA, el proyecto comenzó como un dúo electrónico vanguardista formado por Panfilov y Brodsky en 2018, a los cuales se unió Monika Erdman en el bajo y Aleksei Semenihhin a la batería.  Combinando electos de la música kosmiche con sus hipnóticos ritmos kraut, y altas dosis de psicodelia espacial en línea Hawkwind, nos presentan seis temas repetitivos que aturden nuestra neuronas. Bien sea en tortuosas epopeyas cósmicas o en espacios más ambientales, consiguen narcotizar al oyente con ese sonido aturdidor lleno de magnetismo.  Un álbum cósmico y tormentoso que combina muchas dosis de alucinógenos con su vocación espacial. Adormecedor y catártico, cada tema nos arrolla con sus repetitivos ritmos y una pulsante y atrayente línea de bajo entre sintetizadores y efectos envolventes. Gravitando en insondables espacios siderales los temas nos adormecen con su aturdidora y narcótica carga psicodélica. Coqueteando tanto con momentos avant-garde en los que el jazz se vislumbra tímidamente así como con otros en los que la música ambient tiene su espacio entre una instrumentación que se inclina hacia la frontera de la electrónica pero sin atravesarla nunca.   

Realizado por 4 músicos, incluyendo uno de los multiinstrumentalistas más creativos y prolíficos de Europa con es  Misha Panfilov. Es famoso por sus (principalmente) sencillos instrumentales de funk psicodélico y álbumes electrónicos de Misha Panfilov Sound Combo (Funk Night Records, EE. UU.), así como por el krautrock de Jazzy de Estrada Orchestra eb el mismo sello americano. Volodja Brodsky es cofundador de la banda y maestro en los sintetizadores de piano eléctrico y espacio Wurlitzer.

Grabado y producido por Misha Panfilov. Dominada por Jorgen Hermaste y disponible vía Sulatron Records en en vinilo turquesa 180 gramos, CD en Digisleeve en una edición de 500 copias cada uno a partir del 26 de junio.

«Turkefish» abre el álbum con los hipnóticos ritmos kraut tan presentes en todo el trabajo. Como herederos de Hawkwind, generan una odisea psicotrópica en una atmósfera espacial entre ritmos repetitivos y frenéticos. En esa turbia e insistente espiral insertan buenas guitarras llenas de acidez. Tras el fuerte empujón del comienzo, el corte frena bruscamente para gravitar entre efectos y sintetizadores por esos entornos siderales en los que se desarrolla. Variando algo la cadencia rítmica se torna mucha más lisérgico con sinuosos pasajes de bajo que van arrastrando al resto de los instrumentos para retomar la travesía. Entre coloristas pasajes de teclados nos acaban de renunciar al insistente y aturdidor ritmo. Toda una terapia que socava las neuronas del oyente con esa reiteración turbadora de ritmos casi robóticos para concluir en una especie de jam avant-garde con algún elemento free-jazz.

Con cierta sutileza y cambiando el tono del tema anterior «Glitter Bo» transcurre entre sosegados acordes que van constituyendo un entorno mas amable y reconfortante para el oyente. El magnético bajo mantiene ese tono hipnótico que es todo un santo y seña de la banda estona, entre pasajes de psicodelia reconfortando arropada por efectos flotantes que gravitan sin un aparente rumbo. Bellas melodías de guitarras fluyen con delicadeza creando un entorno cálido antes de elevar la intensidad en un nuevo despegue hacia los confines del infinito sideral. 

Recuperando los ritmos kraut, «Ain’t got enough mojo» se desarrolla bajo los dictados de la corriente kosmiche más ortodoxa  sin salir de esas insondables atmósferas siderales. 

El rock espacial con un cadente bajo y lleno de sintetizadores el el soporte de «Burning lawa», si bien se dejan llevar por la psicodelia más profunda en un trace cósmico que nos sitúa en una dimensión paralela. Un tema completamente narcótico y turbio. 

Esa magnética y susurrante línea de bajo inicia «Mia» para mutar el carácter difuso por melodías mucho más progresivas y sugerentes. sus hechizantes momentos confluyen en insondables atmósferas exentas de gravidez. La calma del universo infinito va describiendo el vacío sideral con reconfortantes acordes llenos de magnetismo que acaban adormecernos en un plácido sueño.  Casi en un escenario de música ambient,   con fuerte carga psicodélica nos hacen flotar durante los ocho minutos que dura el tema. Cerrando el álbum, en «Szolnok»  con sus efluvios lisérgicos parecen trasladarnos a entornos más familiares. Con un mayor protagonismo de los pasajes de guitarra y una estructura mas compacta, se muestran más pesados y compactos sin perder su estela turbia y alucinógena. Mutando súbitamente a modo de alunizaje, los pasaje heavy-psych mas reconocibles coquetean con ritmos que se muestran más pesados. Un tema fornido que da un giro a su carácter apareciendo más rural gracias a unos acordes de guitarra que coquetean con el country entre la densa carga kosmiche. Un curioso giro que resulta de lo más atractivo efectivo para mostrar otra faceta de la banda. 

https://www.facebook.com/Centre-El-Muusa-829426247411334/

https://www.facebook.com/Sulatron.Records/

Reseña: BUFFALO FUZZ.- «Volume II»

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«VOLUME II» es el último trabajo juntos del dúo de Minneapolis, compuesto por el cantante y guitarra Jared Zachary y el batería Jake Allan. Tras grabar el álbum en junio de 2018 Jake fallecía tristemente a la edad de 24 años. Después de un tiempo aparcadas las grabaciones, Jared retomaba las grabaciones para mezclar los temas con el increíble resultado que tenemos ante nosotros. Profundizando en el camino explorado de aquel debut que nos maravilló en 2.016, logran crear un álbum que es todo un derroche de emociones. Denso, pesado, mágico, desgarrador, en el que el blues emana de cada riff. Un álbum que es como esa copa de buen bourbon, capaz de convertirse en tu mejor compañero en una noche de fiesta y desfreno, pero que también es capaz de aportarte el sosiego y la paz en una cálida velada a la luz de la chimenea con buena compañía. Temas que brotan como un torrente brioso que se precipita para reposar en calmados y placidos remansos. Con un cuidado trabajo de las melodías vocales, que acaban resultando el mejor homenaje a su compañero perdido. Evidentemente la voz de Jared, no es la mejor voz del mundo, pero es lo suficientemente virtuosa como para vaciarse en desgarradores momentos que te rompen el alma, pero también para ponerte los pelos de punta lamiéndote acarameladamente sobre esas melodías campestres con sabor a medio-oeste y aroma silvestre. Esas cuidadas melodías acaban seduciendo al oyente, entre riffs que arañan las paredes bajo tambores expansivos. Sus gruesos sonidos coquetean con el stoner entre armonías heavy-blues que por momentos me evocan a los suecos Maha Sohona, como que flirtean con el hard-rock clásico travestidos de The Black Keys. Blues ácidos que desprenden humo narcótico entre pasajes lisérgicos entre los que destaca una épica, incendiaria y psicotrópica versión del clásico de Cream, «Sunshine of your love». Seguramente nunca he escuchado una versión de este tema como la que contiene este «VOLUME II». En cualquiera de las cualquiera vemos al dúo dando el alma y vaciándose de una manera admirable. Puede que sea una simple alegoría del destino. Vistiéndose de un híbrido entre Springsteen y Neil Young en canciones como la sensual «Hole in my heart» sobre tonos acústicos y esa armónica mágica sonando entre montañas. Estamos ante un dúo, si, pero escuchando este álbum salido de las entrañas, jamás lo pensarías. «VOLUME II» es un álbum mágico y hechizante que rebosa emociones y sentimientos. Probablemente ya no tengamos más álbumes de BUFFALO FUZZ tal y como les hemos conocido, pero sin duda, este es su mejor legado. 

Todos los temas fueron compuestos por BUFFALO FUZZ excepto «Sunshine of your love» (Cream) y fueron interpretados por Jared Zachary (voz y guitarra) Jake Allan (Batería y coros y armónica) Lizann Villatoro  (coros). Con  Zachary Hollander a cargo del sonido  y mezcla, masterizado  por David Eck  y producido por Jared Zachary y Zachary Hollander, habiendo sido grabado Pearl Recording Studio en Minneapolis, 

«The reaper» se sustenta en tonos retro-blues para serpentear con riffs atrayentes y unas cuidadas armonías vocales. Un tema luminoso que fluye con un gran groovy sobre dictados stoner. 

Rezumando aroma a 70’s «Black sheep blues» contiene momentos llenos de garra y rugosos riffs heavy-blues. Sus desgarradores momentos muestran el lado más áspero de la banda. Sobre ritmos más propios del desierto, la producción del tema hace que brille con luz propia en esas ondulaciones repletas de rabia, mientras los riffs nos golpean una y otra vez.  

«I’m on fire» sube el nivel aún mas si cabe. Sus pegadizas melodías están diseñadas para abrir en canal al oyente. Sobre desgarradores tonos que denotan una cierta tristeza se elevan entre voluminosos ritmos desérticos para acariciarnos con lamentos evocadores. Un tema denso y pesado marcado nuevamente por esas maravillosas armonías vocales y unos riffs llenos de gancho.

Bajo una ambientación rural de interior fuerte, «Bad circulation» camina entre delicadas melodías bajo punzantes riffs logrando un tema equilibrado. Salpicado de alguna pincelada psych la frescura evoca el sonido de los 90’s. Seguramente sea la versión más contenida del dúo, a pesar de no renunciar a esos arranques de garra con las guitarras envueltas en una neblina ácida. 

«Buffalo stomp» es puro hard-rock divertido y dicharachero. Con sus tonos entre macarras y melodiosos, sus ritmos siguen coqueteando con el stoner. Lleno de fuerza el tema es toda una bofetada que no desdeña esos cuidados arreglos vocales. Con un gran ritmo el tema escapa en una huida hacia adelante para derrochar algunos solos asesinos en su parte final, en la que se vuelve más diabólico. 

Con un aura místico, los tambores rituales y los acordes acústicos de «Can’t find my way home» consiguen crear un entorno hechizante. Aromas lisérgicos en un tema de rock primitivo y rural que camina por senda de la música americana con momentos pesados de gran fuerza entre ese clima chamánico y sus susurrantes voces.  

«Too young to die» parece una completa paradoja de la vida con sus tambores retumbando entre ramalazos de riffs crujientes y delicados melodías ensoñadoras que arrastran el tema a un escenario más pesado en el que el derroche de garra y fuerza es palpable. Muy en línea The Pictureboks,  no en vano estamos ante un dúo de similares características, el tema explota entre sus ensoñadoras armonías entre rugosos momentos que parecen arañar las paredes tratando de escapar.

Una de las versiones más incendiarias y ácidas del clásico de Cream, «Sunshine of your love» es uno de los grandes tesoros que esconde este «VOLUME II». Interpretada como si estuvieran inmerso en pleno viaje de ácido, el tema es un regalo para los sentidos. Dejándose llevar por sus propias emociones, consiguen un tema redondo con esta personal y humeante versión. 

«Hole in my heart» rezuma ternura en tonos rurales a caballo entre Bruce Springsteen y Neil Young. La guitarra acústica y las delicadas y aterciopeladas melodías vocales. Un tema evocador de los lagos y bosques de su Minnesota natal con el sonido de la armónica creando un clima ideal con esas calmadas armonías acústicas.  Una canción llena de belleza y ternura y una cierta melancolía romántica.

En contraste con el tema anterior, «My cosmic love» flota entre atmósferas más ácidas. El trabajo de las voces sobre esos pesados y lisérgicos ritmos me trae a la cabeza a los suecos Maha Sohona en una versión americana. Otro hechizante tema que corrobora la gran calidad global que tiene este maravilloso álbum.  Sus nebulosas coloristas sobrevolando los tonos retros consiguen que el tema te atrape en sus fauces. 

«Reaper reprise», con menos de un minuto sirve de epílogo a modo de réquiem con coros a capella sobre tímidos acordes acústicos que se diluyen como una premonición. 

https://www.facebook.com/buffalofuzz

Reseña SHAMAN ELEPHANT.- “Wide Awake but Still Asleep”

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SHAMAN ELEPHANT ha sido siempre una banda que ha despertado mi curiosidad, desde «CRYSTALS» su debut en 2.016. Tras verles sobre el escenario, las buenas sensaciones que me ha trasmitido su música se ha visto incrementada. Quizás en sus somienzos su sonido que pecaba de ser algo contenido, ahora con su segundo álbum aquellas pequeñas carencias de una banda jóven desaparecen, ¡¡Y de que manera!!!. Los SHAMAN ELEPHANT que encontramos en 2020 son una banda mucho mas madura y con las ideas  muy claras del camino que quieren que tome su sonido. Cada vez más afianzados en el legado de sus paisanos Motorpsycho, todo un referente en la escena underground noruega, «WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP» muestra a la banda en plenitud creativa e interpretativa.  Su fusión de psicodelia de finales de los 60’s con las complejas estructuras herederas del hard-progresivo de los 70’s es sencillamente brillante. La definición de la propia banda respecto al sonido de su nuevo álbum hace que sobren las palabras cuando manifiestan lo siguiente: «Es nuestro intento de hacer que las melodías se muevan como mariposas mientras los surcos pican como abejas asesinas «. Y puedo dar fe, de que esto es así, sin matices. Sin encasillarse en ningún momento en ningún concepto compositivo consiguen que los temas suene compactos y versátiles gracias a la gran cantidad de elementos con los que consiguen que este puzzle, encajen todas piezas a la perfección. Los siete temas fluyen con frescura y naturalidad entre el legado de Camel, Genesis o la complejidad de King Crimson añadiendo siempre un aura psicodélica que engrandece su rico y versátil sonido. Este álbum supone todo un regalo para los que amamos a esta banda y una gran oportunidad para que aquellos que no les conocen, disfruten de álbum magistral que gana con cada nueva escucha. 

El álbum fue grabado en Solslottet Studio con producción de Iver Sandøy (quien ha trabajado con Enslaved, Krakow y Seven Impale) y con diseño de portada de Maja Markegård y fotografía de Tom Wøbbekind, «WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP» está disponible vía Karisma Records.

SHAMAN ELEPHANT son: Eirik Sejersted Vognstølen (guitarra y voz) Jard Hole (batería y percusión) Ole-Andreas Sæbø Jensen (bajo) y Jonas Særsten (teclados).

Wide awake but still asleep” abre el trabajo con acordes que evolucionan hacia espacios psico-progresivos para ir creando poco a poco un corte perturbador con una sólida estructura. Con esos moldes van coloreando el tema con pasajes de guitarra ácida bajo constantes oscilaciones y modulaciones de intensidad sobre este ambiente psicodélico. Ese mestizaje entre los teclados netamente progresivos y una impactante base rítmica, se ve sorprendido por la acaramelada coz heredera del hard progresivo de los setenta. Aquí se palapa que la admiración de SHAMAN ELEPHANT por sus paisanos Motorpsycho es evidente. Un complejo tema dotado de mil matices ornamentales que confluyen en una dualidad entre algunos momentos desgarradores y otros que parecen sacados de un sueño mágico. La psicodelia floreada es solo uno de los factores que acreditan que estos chicos crean sus temas sin ataduras demostrando la gran creatividad que atesoran. Con una gran libertad creativa con éste segundo álbum se forjan una reputación que les elevará a ocupar un sitio en la prolífica escena noruega y europea como una de las bandas más sólidas y creativas de la escena psico-progresiva. La modernidad de su rock sabe tomar elementos de las bandas más aclamadas de la escena progresiva de los 70’s como Génesis o Yes, para fusionarlos con la creatividad y experimentación que Motorpsycho lleva ofreciéndonos durante años los convierte en sus discípulos más aventajados. 

Con un sonido más pesado “H.M.S. death, rattle and roll”, nos golpea con fuerza con su estructura heavy-prog para atraparnos entre sus riffs. Aquí la fusión de elementos toma un aspecto vintage entre explosivos tambores y contundentes riffs.  Sólidos, prietos y espesos, los noruegos se embarcan en una lucha entre los teclados y la guitarra que se trunca bruscamente. Cambiando el tono del tema la fuerza inicial deja paso a susurrantes y calmados espacios psicotrópicos con una magnético bajo como protagonista. Desde esa calma unas brillantes guitarras emergen derrocando dosis de psicodelia ácida entre unos efectos y una instrumentación que se resiste a abandonar los espacios progresivos. Aquí nos ofrecen crudos pasajes llenos de pesadez con esa dualidad entre teclados y guitarra con la que comenzaba el tema.

La perfecta conjunción de guitarras crujientes entre adornos sinfónicos y voces melodiosas hacen de “Steely Dan” un tema fresco y pegadizo. Tras una aparente simplicidad se esconden complejas estructuras herederas de bandas como Génesis o Yes en un mundo lleno de color. En el tema aparecen vestigios del sonido de sus paisanos Motorpsycho en una versión algo más contenida. El resultado es una fusión entre el pasado más gloriosos del hard-progresivo y la modernidad experimental noruega.

Sobre tonos acústicos se construye “Easy of mind”. Apareciendo como una lánguida canción casi folk, las delicadas melodías evocan momentos del pasado, sobre un soporte rítmico que poco a poco, en un segundo plano saca al tema de la aparente monotonía.  De nuevo la vocación progresiva aparece de manera brillante en una perfecta ejecución sobre ese apacible ambiente rural. una canción con mucha carga de profundidad. 

La grandiosidad de las estructuras compositivas regresa cono “Magnets”. Con la guitarra como protagonista, la experimentación en línea Motorpsycho, conjuga los acolchados pasajes vocales con un cuerpo armónico lleno de matices y fuerza. Espacios psico-progresivos que mantiene al oyente enganchado a la narrativa con momentos de elevación de intensidad y voces que se modulan entre pasajes llenos de psicodelia con el sonido de la guitarra copando el protagonismo.

Con sus mas de once minutos “Traveller” se sustenta en pesados ritmos hard-rock que son coloreados de mil colores para construir un arco iris en el que caben tanto elemento de puro rock como de rock progresivo más ortodoxo. Siempre con ese esmero en que las melodías se presenten de lo mas atrayentes, la estratificación del sonido creo dos atmósferas distintas en las que la pesadez aflora en buenos desarrollos de guitarras bajo ritmos hipnóticos que toman prestados algún elemento kraut.  Lleno de fuerza el tema se eleva por sus complejas estructuras cambiantes creando una estela multicolor a su paso.   Con una parte central más progresiva, el tema es el fiel reflejo de la madurez y evolución que estos chicos han adquirido en poco tiempo. Pasando de ser una banda con un sonido “flojo” a mostrarse en la actualidad como un conjunto sólido e inquebrantable. El sinfonismo es aderezado con efectos que crean un aura psicodélica de gran calado entre ese dinamismo hipnótico de una batería más propia de bandas como Minami Deutch.

El álbum cierra con “Strange illusions”, reflejando la faceta más sosegada de los noruegos en esta aventura por los espacios de psicodelia colorista y lo opaco de algunos de sus pasajes progresivos. Incorporando punzantes riffs, dan un giro al tema con esos parones que contrastan con las voces melodiosas entre pasajes sinfónicos. Es tal la riqueza compositiva que no es posible apreciarla en una sola escucha. La rabia aparece sobre un escenario más rockero entre la neblina lisérgica que siempre aparece en cada uno de sus temas. Es curioso que a pesar de las elevaciones de intensidad los temas no distorsionan completamente, sino que se mantienen como en un limitador de intensidad que hace que su escucha sea toda una experiencia sensitiva y gratificante.  

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Reseña: THE BLOODY MALLARD.- «Realm»

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Sin hacer mucho ruido, los británicos THE BLOODY MALLARD acaban de publicar su debut «REALM». Uno de los mejores trabajos editados en este mes y en el que a través de siete cortes instrumentales, dejan patente la calidad del trío londinense. Con una pesada base rítmica y desarrollos monumentales que van desde las finas texturas post-rock, a sonidos hermanados con el metal, logran tejer un denso y bello tapiz sonoro que consigue atrapar al oyente.   Su líder y guitarrista Tom Walding, después de experimentar con melodías, ritmos y tonos que recordaban muchos viajes de setas en la zona rural de Kent, los segmentos sónicos finalmente se formaron en canciones que se convirtieron en el álbum, «REALM». Tras esto, cualquiera se podría preguntar: ¿A que suena realmente esa experiencia?. La respuesta bien podría ser: A sonido que evoca la pesadez de bandas como YOB o ELDER, con la finura estilística de PINK FLOYD, la experimentación de KING CRIMSON aderezado con un cierto aroma rural evocador de ancestrales relatos de cuentos y leyendas. Un bosque sonoro en el que los efectos de los hongos mágicos se sienten a través de la psicodelia subyacente conjugándose con la belleza floral de los pasajes progresivos y post-rock, en unas atmósferas que por momentos se oscurecen para acercan a la banda a las cavernas doom. Un resultado armónico que pasa por distintas fases, desde lo inquietante a lo reconfortante sin perder su eclecticismo. Sus cuidadas y elaboradas melodías  nunca parecen construidas al azar, de hecho, cada canción evoluciona con giros y ondulaciones que cambian su vocación para enriquecer cada armonía y conseguir un sonido orgánico que fluye con naturalidad entre múltiples poliritmos haciendo que los temas se compacten.  Un trabajo dinámico que hace que los temas se engrandezcan en su avance, pero siempre en una explosión contenida. Un magnífico debut que me hace augurar que la joven banda londinense consiga estar boca de numeroso publico en próximos tiempos. Un cautivador álbum recomendable tanto, para los amantes mas purístas del rock progresivo, como de los de la psicodelia pesada 

El álbum fue producido grabado y mezclado por Jarred Hearman (Katy B, Wretch 32, Mammal, John Butler Trio, The Prodigy, Slipknot) en Konk and City Sounds Studios y The Gin Factory.

THE BLOODY MALLARD son: Tom Walding (Guitarras), Raihan Ruben (Bajo) y Jake Bradford-Sharp (Batería).

“Haemoglobin” el tema más largo del álbum con sus once minutos, abre con delicadas más propias de la escena post-rock para transmutarse inmediatamente a un escenario de pesadez más propia del doom. Pesados riffs y tambores explosivos llenos de una fuerza capaz de generar monumentales espacios sonoros en un auténtico frenesí de ritmos y riffs. Entre esta eclosión lograr insertar elementos psico-progresivos que a la postre forman la identidad de los ingleses. En contraste con la eclosión anterior, hacen descender el tema a bellos prados sonoros siempre bordeando la frontera del post-rock. Tomándose una pausa por estas mágicas estancias palaciegas tras un pequeño reposo en su intensidad vuelve a elevarse por majestuosos espacios progresivos con una tupid instrumentación. En un nuevo giro argumental, misteriosos y susurrantes desarrollos se apagan silenciosos. Los sutiles y elegantes acordes nos despiertan de este maravilloso sueño en el que nos han sumido para volver a la grandilocuencia de ese sonido grueso y pesado del que hacen aflorar aromáticos y delicados acordes de guitarras soportados por un escenario post-rock.

En un contraste entre los calmados acordes semi-acústicos y los tonos progresivos, “Subject to entropy” con la grandilocuencia del pesado y fornido bajo la banda coquetean con sonido más propios del Stoner-doom sin terminar de deshacerse se ese sonido entre el post-rock y el rock progresivo al uso. En su parte final el tema desciende a entornos más rurales a través de acordes acústicos que hacen que el tema se evapore lentamente. Inspirada en las teorías de la entropía e influenciada por esos riffs doom y stoner, la canción fue escrita con afinaciones, fuzz y distorsión mezcladas con capas acústicas para reflejar la naturaleza de la entropía. Los pensamientos, sentimientos, actividades y existencia sin fin de cada uno están sujetos a los elementos de la naturaleza. La canción tiene como objetivo crear esa realidad envolvente y fue escrita con la intención de dar al oyente la libertad de interpretar el terror o la comodidad.

A modo de susurrante interludio, “Reversion”, nos arrulla con una extraña delicadeza.

“Noble rot”, evoluciona desde calmados y hechizantes pasajes entre setas mágicas para elevarse a momentos turbios y plomizos en ese bosque hechizado del que afloran flotantes pasajes floydianos. Todo un mundo de fantasía psicodélica que se va describiendo con unas cuidadas melodías que conjugan belleza y fuerza sobre el escenario que mejor se mueve el trío. Éste no es otro que esos espacios psico-progresivos que con tanto acierto son capaces de describir como relato de cuentos y leyendas del pasado en los que la épica está presente.

Mostrando su faceta más pesada, Ceremonious Synapses”, un tema dividido en dos partes arranca con fuerza con sus crujientes y plomizos riffs herederos del hard-progresivo llegado de los 70’s. Abandonando los pasajes de ensueño, un fornido bajo y afilados solos de guitarra tratan de aflorar entre la densa base rítmica. Un contraste efectivo en el que los tonos vintage consiguen enganchar al oyente al tema y a su particular narrativa, especialmente en su primera parte.  A pesar de la contundencia, no faltan esos momentos más pausados, pero en esta ocasión con un carácter más rugoso.

Explorando temáticamente el tema de las vías neuronales y los comportamientos dentro del cerebro humano. La conciencia y los comportamientos humanos pueden estar vinculados a la estructura de estas redes neuronales y basarse en ciertos acontecimientos en la vida de una persona (ambientalmente, traumáticamente, meditativamente) estas vías pueden alterar. El tema supone unas narrativas temáticas del esfuerzo consciente por cambiar estos caminos; parte I) centró uno el físico friccionado y disciplinado, mientras que la parte II) se centra en el nivel más profundo y subconsciente espiritual del cambio.

En la segunda parte del tema “Ceremonious synapses (II)”, dejan de lado la pesadez para sumergirse en atmósferas progresivas con constantes cambios y giros estilísticos. Con un sonido que siguen siendo rugoso paulatinamente se van limando para dejarse llevar por desarrollos en los que la psicodelia tiene un mayor protagonismo.

Este maravilloso debut, cierra con “Dawn”, en la que ejecutan un sosegado y sigiloso paseo por apacibles atmósferas a modo de epílogo. El descanso para el guerrero después de las batallas anteriores parece mostrarle el camino de vuelta a casa en un corte poco trascendente en el conjunto del álbum.  

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