Álbum Premiere y Reseña: HOLY MONITOR.- ‘Southern Lights

El quinteto griego HOLY MONITOR llevan desde 2015 ofreciéndonos su particular visión de la psicodelia moderna con maestría a través de cuatros Eps y un par álbumes de larga duración, con los que se han labrado una reputación dentro de la escena psicodélica contemporánea. Con su nuevo álbum ‘SOUTHERN LIGHTS’ deberían alcanzar el Olimpo del género, ya que la calidad y riqueza compositiva de sus canciones bien lo merece. Un fascinante trabajo que juega con elementos espaciales, ritmos kraut y aromas orientales en línea KIKAGAKU MOYO en unas canciones suaves impregnadas en bellas fragancias sonoras que no se olvidan de la tradición griega. Unos temas que son todo un bálsamo para el oyente y que ayuntan las malas vibraciones. Con tonos vintage, aportados por sus cálidos teclados, voces que evocan la psicodelia pop de los 60’s y guitarras ácidas llenas de magnetismo, ‘SOUTHERN LIGHTS’ muestra a la banda en plena madurez creativa, lo que le convierte en uno de esos álbumes que cualquier amante de la psicodelia no debería pasar por alto. Describiendo su particular mundo mágico, los temas consiguen que nos olvidemos de los convulsos tiempos que vivimos para elevarnos a una dimensión sensorial en la que todo flota de una manera etérea, relajando nuestros sentidos y proporcionándonos un gratificante viaje. Sus suaves reverberaciones, unidas a los ganchos de vocación progresiva y esos genes kraut, hacen que cada tema, sea un aliciente para seguir descubriendo a una banda brillante. Las algodonadas melodías funcionan tanto en los hipnóticos espacios siderales, como en las estancias vintage más propias del siglo pasado. Todo fluye con naturalidad, en ocasiones con la brisa del Mediterráneo meciendo sus armonías y en otras, con exóticas fragancias orientales perfumando sus canciones en un auténtico vergel psicodélico. Ecos floydianos, melodías Beatles, inspiración espacial, todo al final confluye en un caleidoscopio colorista que flota en sus etéreas atmósferas. Las vibraciones salvajes y embriagadoras de sus hipnóticos ritmos psicodélicos, desencadenan paisajes sonoros elaboradamente tallados llevan a los oyentes a una danza loca y hedonista para exorcizar las malas vibraciones y rebelarse contra la realidad. Sin duda, uno de esos álbumes llenos de sensibilidad, que debe perdurar en el recuerdo de la gente, cuando al finalizar el año se haga balance de lo mas destacado.

‘SOUTHERN LIGHTS’ está disponible vía Blackspin Records/Primitive Music en edición limita a 300 copias en alta calidad en vinilo rojo y blanco de 180 gr. Habiendo sido producido por HOLY MONITOR, Grabado y mezclado por Alex Bolpasis en Suono Studio, correspondiendo la grabación de las voces a George Nikas en Black Caravan. La masterización corrió a cargo de Nick Townsend en Townsend Mastering y el arte de la portada es de Bewild Brother.


HOLY MONITOR son: George Nikas (Voces y Guitarras), Stefanos Mitsis (Guitarras), Vangelis Mitsis (teclados), Alex Bolpasis (Bajo) y Dimitris Doumouliakas (batería)
Músic compuesta por Stefanos Mitsis y George Nikas con letras de George Nikas

‘River’ se desarrolla en un escenario heavy-psych en el que los teclados en tonos vintage aportan un tono agradable al ensoñador sonido de los griegos. Con un sonido estratificado en distintas capas, una introducción inicial deja paso a momentos de neo-psicodelia aromatizada. La lánguida voz aflora en un vergel colorista bajo agradables melodías. La dupla de guitarras repitiendo acordes consiguen crean una atmósfera etérea en la que el sonido flota produciendo un estado placentero para el oyente. El tema pasa por tres fases, para retomar en su parte final el sonido con el que nació. Sin duda una notable forma de empezar a introducirnos en este atractivo trabajo. El tema cuenta con sutiles ritmos de vocación kraut.
En un escenario más psicotrópico ‘Naked in the rain’ es el espacio perfecto para que la guitarra juega con pedales ofreciendo un sonido más psicodélico. Con voces infectadas de vientos exóticos el tema consigue conjugar elementos kraut, con ecos más 70’s sin perder los tonos psicodélicos. Rítmico, colorista y con un sonido vintage en un segundo plano, el corte nos acaricia con algodonadas melodías entre su magnética y por momento hipnótica instrumentación. El hammond lucha por copar un protagonismo que parece estar en manos del sonido de las guitarras, siempre con encajando las piezas a la perfección.
‘Bells’ nos ofrece un sonido que me evoca a muchos momentos de bandas como KIKAGAKU MOYO. Acolchados pasajes y aterciopeladas voces nos acarician manteniendo los tonos coloristas. Describiendo momentos más bucólicos el tema mantiene su combinación kraut sin perder la vocación psicodélica. Aquí la dimensión neo-psicodelica de HOLY MONITOR reincide en una fórmula que funciona. Frágil pero rico en matices el ritmo, sin que nos demos cuenta acaba por succionarnos a ese mundo de ensueño en el que la banda crea sus canciones. Con aires más sinfónicos, ‘Lights’ cabalga entre desarrollos livianos entre aromas celestiales con un toque de exotismo. Dulces melodías vocales flotan entre una instrumentación con algún elemento progresivo entre los efluvios psicodélicos habituales en todos los temas. Los sonidos del luminoso Mediterráneo parecen humedecer los acordes de otro bello tema aparente frágil. Intensificando su sonido el corte se torna más pesado y psicotrópico en su según parte, ofreciendo un crisol de sonidos hipnóticos con brillantes desarrollos de guitarra mientras su ritmo insistente.  parece tornarse más turbio y aturdidor de lo que habían mostrado con los temas precedentes.
Una gruesa línea de bajo abre las hostilidades en ‘The sky is fallin dow’. Un monumental corte en que las guitarras flotantes inciden entre un inquietante ritmo y un órgano envolvente.  Ecos sesenta, y ritmos más pesados consiguen crean un tema lleno de versatilidad y fuerza. Aquí la banda nos ofrece constante giros que hacen que la canción serpentea entre variadas armonías haciendo que su escucha nos depare diferentes alicientes. Casi floydiano por momentos, el tema conjuga a la perfección los sonidos de los inicios de la psicodelia con una apuesta completamente contemporánea. Con sus más de siete minutos de los crujientes sonidos de su apertura van disipándose a una atmósfera más etérea. Nuevamente los elementos progresivos hacen acto de presencia entre sus ritmos hipnóticos de vocación kraut. El protagonismo del órgano en su parte central hace que el corte explote en una deflagración mucho más pesada confirmando que los griegos no quieren renunciar a nada. Estamos ante uno de esos temas que nos ofrecen distintos alicientes cambiando su sonido a lo largo de su desarrollo, lo que hace que dependiendo del minuto que escuches te parecerá que estás ante un tema completamente diferente. Incluso percibo algún elemento más propio de The Beatles más lisérgicos y coloristas.
Susurrante y lleno de magnetismo ‘Hour glass’ nos acaricia con sus delicados acordes envueltos entre efectos flotantes. El lado más espacial de los griegos se muestra con timidez entre su psicodélico sonido. Emergiendo lentamente para crear una plácida atmósfera ideal para la relajación el tema parece no querer elevarse describiendo el silencio de insondables espacios reflexivos aptos para encontrar la paz interior. Todo un bálsamo para los sentidos que acaba por narcotizarnos en un sueño dulce y placentero mientras se diluye en el infinito.

Tras el reconfortante corte anterior, ‘Ocean trail’ explota en un arco iris colorista entre hipnóticos riffs y tonos vintage. Sus voces neo-psych de vocación 60’s aparecen entre constantes ondulaciones en las que se perciben vibraciones exóticas. Repitiendo su riff principal, el tema amortigua su intensidad con los registros vocales, elevándose con fuerza en la ausencia de las mismas. Con buenos desarrollos de guitarra el ritmo constante y el zumbido de los teclados van aportando matices sonoros a un notable tema que acaba por engullirnos entre sus vibraciones.

En una atmósfera menos perturbadora ‘Under the sea’ nos acaricia con bellas melodías impregnándonos de flotantes sonidos psicodélicos alejados de estridencias sonoras. Un acaramelado corte sobre el que parece influir el sonido de bandas como los citados Kikagaku Moyo. La belleza y la ternura en beneficio de otra atractiva y reconfortante canción.

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Reseña: POLYFRENETICS.- ‘Polyfrenetics’

Los noruegos POLYFRENETICS liberan su EP debut. Un trabajo con cuatro sólidos temas que conjugan distintas influencias sonoras que van desde el hard-rock, la psicodelia, proto-metal, rock progresivo y la música punk con cierto espíritu stoner-doom. El cóctel sonoro resulta de lo más versátil y apetecible. Sin decantarse definitivamente por ningún estilo no renuncian a golpearnos con riffs envolventes entre una tormenta de fuzz, en contraposición con pasajes en los que el metal progresivo parece apoderare de su sonido. Con una energía punk, sus tambores golpean con fuerza para activar nuestras articulaciones en una particular apuesta sonora.


La banda se formó en Oslo en el 2008 por Are Linnerud (guitarra) y Per Erik Saeter (bajo y voz) (alias: Toxic Twins), que habían estado juntos en varias bandas diferentes de forma intermitente desde mediados de los 90, pero nunca encontraron su espacio, lugar o compañeros en otras bandas. Esto se debió principalmente al daño infligido por tocar en bandas de rock progresivo a mediados y finales de los 90, su hostilidad general hacia la sociedad y sus habitantes, el abuso de sustancias y el trauma infantil. No fue hasta que empezaron a hacer su propia bebida psicodélica de brutal rock progresivo con sus corazones infestados de punk, las cosas empezaron a suceder. Poco después de esto, reclutaron al baterista Sven Martin Jørgensen (Dr. Jorgensen), y algún tiempo después a otro amigo y libertino, Nicholas Chung (Mr. Chung). La banda hizo algunos conciertos y grabaciones, pero todo se detuvo repentinamente en 2015 cuando el Dr. Jorgensen decidió dejar la banda y seguir su sueño de perseguir salmones en la Patagonia. Afortunadamente para la banda, muchos de sus «supuestos amigos» eran solistas y aspirantes a cantantes/compositores que necesitaban desesperadamente un ingreso estable para soportar las consecuencias de sus enormes habilidades de reproducción, por lo que la banda persuadió a su amigo y guitarrista Anders. Nannestad (AN) para completar la batería, mientras que la banda finalizaba la primera etapa de su gira «High Gain, Low Expectations Tour». Aunque esto fue en 2016, AN todavía está en la banda, lo que demuestra el hecho de que los mejores guitarristas mediocres son realmente los mejores bateristas. Avance rápido hasta aprox. 2019 y la banda está en racha escribiendo canciones, tocando y yendo con frecuencia al estudio para grabar pistas, cuando el Sr. Chung decide dejarlo. Lo ha tenido con las travesuras de la banda, y ahora está decidido a dedicar el resto de su vida adulta a restaurar video juegos de los 80 a su estado original de su época dorada. Con horas de grabaciones de estudio y un montón de canciones sin terminar, la banda se reagrupa para averiguar qué hacer a continuación. Mientras eliminaba las pistas que podían y no podían terminarse en un tiempo razonable, rastreaban las partes sin terminar en el estudio, etc., se hizo obvio que la banda necesitaba otro guitarrista. A mediados / finales de los 90, mientras intentaban tocar rock progresivo de la época comprendida entre 1967 y 1974, en un mundo que carecía de rock por cualquier medio, los «Toxic Twins» tocaban con otro brillante swinger llamado Simen Bing Stafseng (Bingo). Para cuando la banda progresiva, en la que todos tocaban, implosionó en su propio esmegma de bateristas cantantes, micrófonos de diadema, violines, flautas, saxofón, violonchelo y todo eso, Bingo había perdido interés en el glamour y el brillo del negocio de la música. Después de una gira por Alemania, con otra banda, Bingo buscaba en cambio una carrera más lucrativa en la filmación de películas, comerciales y otras películas de carácter dudoso. Por supuesto, esto fue en un intento fallido de llenar el vacío que solo los viejos amplificadores Marshall, los pedales fuzz vintage y las guitarras japonesas de los 70 pueden llenar. Así sucedió que Bingo terminó jugando con los dos mismos boneheads con los que jugó unos veinte y tantos años antes y un tercer guitarrista que tiene que tocar la batería para poder alimentar a todos sus hijos. La vida es realmente extraña, pero no divertida. Debido a un total de diez niños, crisis de la mediana edad, cambios de formación, estragos personales, guerra psíquica interna y «la vida como no queremos saberla», el EP debut de POLYFRENETICS no ha estado disponible para el público en general hasta ahora . La banda finalmente se puso de acuerdo y decidió lanzar algunas de las grabaciones que hicieron en breves intervalos entre el verano de 2019 y la primavera de202. Este monstruo del punk progresivo psicodélico pesado brutal que es POLYFRENETICS, ya está disponible.

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Reseña: JAKETHEHAWK.- ‘Hinterlands’

El cuarteto pesado, progresivo y autoproclamado «Appalachian Rock» de  Pittsburgh, JAKETHEHAWK, desata la belleza en este mundo con su nuevo y cautivador álbum ‘HINTERLANDS’, (disponible vía Ripple Music). Seis temas extasiante que conjugan la fuerza y rugosidad de los riffs Stoner con unas cuidadas melodías en un transitar por parajes en los que los ríos, los bosques y un cielo azul se encuentran con los sonidos desérticos. Siempre ofreciendo un aliciente para el oyente las oscilaciones y atmósferas en las que habitan sus temas nacen de un espíritu progresivo y unos genes stoner. Hábiles creadores de atmósferas psico-progresivas cuentan con un aliciente del que carecen muchas bandas, las melodías vocales juegan aquí un papel primordial, pero no solo eso, esas guitarras ácidas que se incrustan en sus atmosféricos pasajes instrumentales hacen que el álbum ofrezca un nuevo horizonte. Seguramente es lo que propia banda denomina ‘Appalachian rock’, ese rock que nace de las montañas pero que no reniega del desierto. Herederos de las expansivas exploraciones psicodélicas de bandas como  KING BUFFALO, HOWLING GIANT o los últimos trabajos de ELDER, fusionan el sonido clásico centrado en riffs de los pioneros del proto-metal con las texturas del rock psicodélico y el rock progresivo. También se basan fuertes influencias de la frondosa arbolada valle del río que llaman hogar y su rica tradición música popular que abarca el apodo oximorónico. Atmosférico pero pesado, el álbum sorprenderá a aquellos que piensas que los sonidos pesados Stoner se están anquilosando ya que ‘HINTERLANDS’ abre una nueva vía para escapar de la rutina con sus bellas y fornidas canciones.

Formados  en 2016,  JAKETHEHAWK Siempre ha buscado sintetizar el sonido clásico centrado en el riff de los pioneros del proto-metal con las texturas del rock psicodélico y el rock progresivo. Además, se extrae una gran influencia del territorio de la banda, tanto del exuberante y boscoso valle del río como de la rica tradición de la música folclórica que aún florece aquí. Realmente, sería falso que una banda de este lugar se llamara a sí misma “rock del desierto”; Así como el paisaje y la cultura dieron forma a la música de la escena de Palm Desert a principios de los 90, JAKETHEHAWK también acepta la influencia de su tierra natal. La banda adopta su apodo oximorónico, dado a sí mismo, «Appalachian Desert Rock» porque sienten que resume estas cosas; pero lo que es más importante, les gusta.

JAKETHEHAWK son:
John Huxley – Voz, Guitarra, Teclados
Jordan Lober – Batería
Justin Lober – Bajo, Voz
Josh Emery – Guitarra, Voz

‘Conunting’ abre con susurrantes acordes de inspiración dream pop antes de estallar con sus pesados riffs. Yuxtaponiendo los estilos el tema golpea con fuerza en una acertada combinación de melodías algodonadas y voces limpias, con la crudeza de sus rifs Stoner. En una atmósfera casi psico-progresiva en el tema pesa más el cuidado en las apacibles melodías, pero sabiendo dotar de fuerza a unos poderosos riffs. Un atractivo resultado que fluye con soltura. Líricamente la canción trata sobre la fórmula para encontrar la paz haciendo referencia a un espíritu social que nos moldea.

Con un mayor dinamismo ‘Ochre and umber’ nos invita a un apacible paseo en bosques que dejan pasar la luz en una combinación de poderos riffs y pasajes ambientales, algo que es una constante en todo el álbum. Riffs divertidos, momentos acústicos y un fiel reflejo del sonido equilibrado de la banda. Ondulando constantemente entre delicados pasajes y crujientes rifss el corte tiene un groovy que conjuga elementos psico-progresivos con momentos mucho más pesados y rugosos. Unos buenos solos de guitarra completan un corte rico en matices que muestra un aspecto bien trabajado.

Un mundo frio y desolador, prácticamente sin esperanza se refleja en ‘Interzone mantra’. Misterioso y atmosférico en su apertura, el tema habita en un escenario más oscuro. El protagonismo de los teclados hace que se compense sus momentos mas doom. Entre nebulosas psicódelicas la banda combina elementos de rock-progresivo con unos genes doom y Stoner entre sus efluvios lisérgicos. Seguramente su tema más oscuro y tenebroso.

En tonos más campestres, los acordes acústicos de ‘Still life’ nos trasladan a un escenario apacible que parece alejarse de la pesadez stoner.  El tema se envuelve en un manto progresivo aportado por los sutiles teclados. Con elementos melódicos incrustado entre sus crujientes riffs consiguen crean un sonido que se respeta. Esto hace que el tema nos acaricie con sus limpias guitarras sin olvidar las embestidas pesada que van y vienen.

En un escenario más desértico ‘Uncanny valley’ el bajo difuso nos aturde en su primera parte con riffs que crujen y se expanden entre flotantes guitarras atmosféricas. Siempre con sus delicadas melodías vocales que tratan sobre un viaje al mas allá. Con la sensación de road movie desde el desierto hasta parajes en los que las montañas y los bosques son el escenario por el que el tema recorre a modo de vehículo en una autopista descriptiva en este curioso viaje descriptivo lleno de dinamismo.

El álbum cierra con ‘June’ retomando la pesadez de unos riffs que afloran en una atmósfera psico-progresiva llena de alicientes. Stoner ortodoxo que comparte escenario con melodías casi pop entre una rica y prieta instrumentación que se balancea entre ásperos momentos y bellos pasajes progresivos aportando un talante sosegado y gratificante. En ambos entornos el ritmo de la batería nunca pierde su objetivo. Implacable.

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Reseña: KING BUFFALO.- ‘Live at Freak Valley’

El pasado mes de diciembre el sello alemán Rock Freak Records, publicaba nuevo el álbum de KING BUFFALO, ‘LIVE AT FREAK VALLEY’ para gozo de los cada día más numerosos seguidores fervientes del trio de Rochester. Un doble Lp que recogía la actuación de la banda en la última edición del maravilloso festival alemán. Siempre he pensado que una banda donde verdaderamente muestra su potencial es en sus actuaciones en vivo, y sin duda el show que los neoyorkinos ofrecían en el coqueto y acogedor festival alemán Freak Valley Festival, bien merecía que fuera plasmado en un álbum, como así ha sido. El álbum, con sus seis largos temas, refleja a la perfección lo vivido en aquella soleada tarde del mes de junio de 2.019. Un concierto mágico en el que tuve la suerte de estar presente y comprobar in-situ como KING BUFFALO conquistaban a las más de dos mil almas asistentes a los tres días de fiesta underground, con sus sonidos heavy-psych y shoegaze llenos de elegancia y sentimiento. Sin duda, su actuación fue la más destacada de la última edición del festival como así corroboraban los comentarios del personal y las ovaciones recibidas por los de Rochester a la conclusión de cada canción. Consiguiendo esa conexión mágica entre banda y público, KING BUFFALO se coronaron como los auténticos ‘reyes’ de un festival en el que la calidad de las bandas era altísima, (no en vano de la edición de 2019 ha generado dos álbumes más de GREAT ELECTRIC QUEST así como de ELECTRIC MOON, capturando sus respectivas actuación en el evento) por lo que todavía tiene mucho más merito su hazaña. Este registro supone todo un regalo en tiempos en los que la música en vivo ha desaparecido de nuestras vidas, pero que gracias a ‘LIVE AT FREAK VALLEY’ nos hace rememoran momentos que nunca se escaparán de nuestras retinas. Personalmente es una satisfacción para mí, tanto por haberlo vivido en directo, como por haber participado aportado alguna de las fotos que aparecen en el collage interior del álbum.

El álbum está limitado a 750 unidades y prensado en vinilos con salpicaduras verdes de 2 a 12 «. La edición estándar incluye una bolsa de plástico y un código de descarga

‘LIVE AT FREAK VALLEY’ ha sido completamente remezclado y masterizado para vinilo,con un sonido óptimo que queda refleja en el doble vinilo.

‘LIVE AT FREAK VALLEY’ es un lanzamiento SOLO de VINILO y no estará disponible como CD o digitalmente (excepto por el código de descarga que viene con él).

Consigue el álbum aquí:

kingbuffalo.com

www.rockfreaks-shop.de

El show comenzaba con los flotantes sonidos de la guitarra de Sean, interpretando ‘Sun Shivers’. Creando un marco completamente hipnótico la banda llamaba la atención del personal. La languidez de la voz se complementaba a la perfección con los letárgicos sonidos que la base rítmica de la batería de Scott Donalson y el bajo de Dan Reynolds. Un tema relativamente breve en comparación con el resto de los que componen el álbum pero que definitivamente enganchaba al personal. Guitarra bajo y batería eran suficientes para llenar de sonidos etéreos aquella soleada tarde del mes de junio de 2019.  

Tras una breve pausa para hidratarse las primeras notas del sintetizador de Sean abrían ‘Longing To Be The Mountain’. Un silencio sepulcral respetaba los efectos que sobrevolaban sobre nuestras cabezas. La hipnótica batería y la aparentemente extasiada voz nos acariciaba mientras el tema evolucionaba en un trance chamánico en el que el shoegaze se adornaba con un constante ritmo y embestidas de psicodelia pesada. En un escenario casi kraut el tema serpentea mientras el personal balanceaba sus cabezas en un trance sensorial. Solos ácidos que se retuercen y una inquebrantable línea de bajo se sucedían mientras el tema se diluye. Los pasajes más psicodélicos hacían acto de presencia con melodías reconfortantes y misteriosas creando con un aura psicotrópica de la mejor psicodelia del momento. El tema concluía con una explosión de riffs Stoner. Una nueva ovación ante el saludo de Sean a la audiencia cierra una conexión que se había producido desde el primer momento. Banda y publico unidos en una causa común.

Era el momento de los sintetizadores en loop que se alargaban entre los cadentes tambores para arrancar con ‘Repeater’. Trece minutos de éxtasis en los que los sintetizadores de su guitarra y su bajista se iban alternado creando una atmósfera nebulosa que seguramente hubiera sido apoteósica en la oscuridad de la noche arropada por luces y proyecciones, pero que en mitad de la tarde no desmerecía en absoluto. En este tema KING BUFFALO ofrecía sus momentos más experimentales entre etéreas melodías ensoñadoras que relajaban los sentidos de una audiencia con caras de felicidad. El público enganchado por completo entre los sutiles ritmos llenos de hipnotismo y los efectos constantes. Todo un trace que hacía que mi cámara se dirigiera hacia el público para captar como se sucedían los episodios de crowdsurfing y captara como mi amiga Paula sobrevolaba las cabezas del personal en pleno éxtasis.  El tema suponía todo un hechizo sonoro para los presentes deparando los momentos más mágicos de todo el álbum. Si ‘Repeater’ era uno de los temas más alabado KING BUFFALO, en este álbum alcanza unas cotas de majestuosidad que hacen que ‘El Rey Buffalo’ se coronara como el auténtico ‘Rey’ de la pasada edición de Freak Valley Festival. Sencillamente apoteósico.  Potente, pesado, psicodélico, ensoñador, melódico, mágico.

Después de esos momentos de auténtico éxtasis sensorial, ‘Orion’ ofrecía el lado más espacial de una banda que sabe hacer que su sonido sea versátil, huyendo de los convencionalismos. Suaves acordes lisérgicos entre efectos de sintetizadores ofrecen una leve pausa antes de que los solos ácidos nos inviten a una nueva exploración psicodélica a la que nos tiene habituados el trio de Nueva York. Una nueva explosión de júbilo reconocía el buen hacer de la banda.

Jugando con el slide, ‘Kerosene’ ofrece la cara más aturdidora de la banda entre pesados ritmos. Una larga introducción con solos y efectos va creando una canción que refleja faceta más experimental de una banda que puede ofrecer distintos registros sonoros, su calidad se lo permite. Solos que se alargan entre unos atronadores tambores y esa ocasional voz melancólica. Todo un derroche de fuerza psicodélica y experimentación que acaban precipitándose por un torrentes Stoner para acabar mostrando en un mismo tema, la cara psicotrópica y el lado más plomizo de KING BUFFALO.

El álbum cierra con ‘Eye Of The Storm’, tema incluido en el anterior LP de la banda ‘LONGGING TO BE THE MOUNTAIN’. Aquí estiran el tema alargando las melodías shoegaze con etéreos desarrollos de psicodelia colorista que evoluciona intensificando el sonido a un escenario más Stoner. Con pasajes improvisados la maquinaria del rey se desata en una nueva explosión de fuerza con una pausa central en la que la banda agradece la acogida a los asistentes antes de iniciar una nueva exploración por laderas psicodélicas.  El punto final a un álbum mágico que refleja a la perfección lo vivido en aquella tarde mágica del mes de junio de 2019.

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Reseña: INDICA BLUES.- ‘We are doomed’

Los británicos INDICA BLUES se precipitan al abismo con su sonido expansivo tras haber llenado sus bongs de buena hierba con su álbum WE ARE DOOMED’. Salidos de la escena doom de Oxford, la banda, después de dos años de silencio, regresa con más fuerzas que nunca para ofrecernos un álbum épico en el que los sonidos heavy-psych copan el protagonismo. INDICA BLUES imagina un escenario catastrófico en un futuro muy cercano en el que los eventos mundiales actuales conducen a una guerra total y la aniquilación nuclear. Evidentemente estamos ante una banda que ama el doom, y eso se refleja en el difuso y pesado sonido que imprimen a sus riffs pero, sobre todo, ‘WE ARE DOOMED’ es un álbum para inhalar fuerte y dejarte narcotizar por sus psicodélicos sonidos. Pesados, pero a la vez con la suficiente habilidad para que la monotonía de sus monolíticos riffs no exista, en este paseo por nebulosas cargadas atmósferas psicotrópicas. Sus lánguidos sonidos desérticos se conjugan con un espacio más florido y humeante con unos surcos impregnados en psicotrópicos. Un viaje a un mundo desconocido en el que todo puede suceder. Reflejando la desesperación del mundo en el que vivimos en el último año nos ofrecen un aliciente para escapar de la realidad a base de turbios desarrollos en los que siempre existe un halo a la esperanza. Buenas guitarras, un sonido denso y pegajoso con olor cannabinoides que empapa nuestros sentidos para llevarnos a un estado sensorial en el que el thc nos depara momentos placenteros. Un sinuoso transitar por oscuras atmósferas que consiguen relajarnos a pesar de toda su contundencia. En el álbum podemos encontrar entre su innata vocación doom, ecos de bandas como NEBULA, MONSTER MAGNET o COLOUR HAZE, pero siempre con su particular versión de la psicodelia pesada. Con vibraciones más propias de los sonidos primitivos de los 70, INDICA BLUES consiguen un álbum monumental y épico que sin duda les hace asentarse en la escena pesada reivindicando un puesto que se han ganado a pulso con su buen hacer. Sus siete temas son una declaración nihilista que nos hechiza con su magnetismo y nos golpea con su pesadez y sus aturdidores desarrollos. Sin duda ‘WE ARE DOOMED’ es un álbum que merece ser escuchado bajo la ingesta de un bong bien cargado de buena hierba para sentir todo su potencial.

INDICA BLUES son: Andrew Haines Villalta (Bajo), Tom Pilsworth (Guitarra, Voz), John Slaymaker (guitarra) y Rich Walker (Batería). ‘WE ARE DOOMED’ está disponible vía APF Records.

El guitarrista y vocalista de  Tom Pilsworth nos comenta sobre el álbum :“Cuando nos decidimos por el título We Are Doomed , nunca imaginamos que el disco se lanzaría en medio de una pandemia mortal. Afortunadamente para nosotros, mientras que la música en vivo ha desaparecido, los fanáticos del Doom y los fumetas de todo el mundo han mantenido viva la llama. Estamos enormemente agradecidos con APF Records y las muchas otras personas que nos han ayudado en el camino. Apaga las luces, cierra el paso al mundo y disfruta del sonido del apocalipsis

INDICA BLUES nació con el EP ‘TOWERS RISING‘, lanzado por el guitarrista y vocalista Tom Pilsworth. Tom unió fuerzas con John Slaymaker (anteriormente de las leyendas del underground stoner del Reino Unido CARAVAN OF WHORES) y la pareja reclutó a Andrew Haines-Vilalta en el bajo y Ed Glenn en la batería, lanzando el EP ‘RUINS OF SHORE’ en 2016. Con una obra de arte de Cristiano Suarez , el álbum estuvo en el top 5 de los más vendidos de Bandcamp en las categorías de Doom And Stoner, y el número 1 en Desert rock, ocupando un lugar destacado en las lista underground alrededor del mundo. Rich Walker reemplazó a Ed Glenn en la batería, y en 2018 se lanzó un álbum debut, ‘HUMNS FOR A DYING’. 
Todas las pistas de ‘WE ARE DOOMED’ fueron grabadas por Steve «Geezer» Watkins en Woodworm Studios y masterizado por Tim Turan en Turan Audio, correspondiente el arte de la portada a Cristiano Suarez.

‘Inhale’ transita por la senda heavy-psych en línea COLOUR HAZE en modo doomy. Con una cadencia vocal más propia de los 70’s el tema fluye bien gracias a un crujiente bajo y desarrollos de guitarra por una senda ortodoxa. Un espacio psicodélico, pero con la suficiente pesadez para llamar la atención de puristas del stoner más lisérgico.  Riffs ácidos y un oscilante ritmo van construyendo un tema que se desarrolla durante casi nueve minutos nebulosos. Sin duda el riff sobre el que se construye consigue contagiarnos de la propuesta humeante de los británicos. Sus momentos aturdidores no resultan estridentes a pesar de lo turbio de su sonido, sino que nos hacen partícipes de esa combinación de lo pesado y lo atmosférico y psicotrópico.
Con una extraña locución inicial a modo de introducción ‘We are doomed’ despega entre efectos y riffs stoner doom con esa poderosa línea de bajo marcando el tempo del tema. Un sonido atronador que se adorna con voces en línea Nebula. Lento y plomizo, consigue conjugar un cierto espíritu alternativo con la fuerza innata en la banda.
Retomando las atmósferas lisérgicas, ‘Demagogue’ explora sombríos bosques heavy-psych. Sus lentos ritmos se contonean con pausas para hacer aflorar atormentados pasajes vocales de vocación setentera entre su turbia instrumentación. En un espacio que fusiona ecos proto-metal con la psicodelia pesada. Esos efluvios hacen que el tema emita una sensación de placidez y relajación. En este escenario los británicos nos ofrecen buenos pasajes de guitarra surgiendo de la densa bruma que cubre por completo la canción, todo un acierto.
Soul embers’ nos hechiza con sus magnéticos acordes en una introducción que se aleja de la pesadez. Mágicos acordes y una voz llena de sentimiento van construyendo uno de los temas más suaves del álbum. En un estado de completa psicodelia narcótica el hechizo sonoro de INDICA BLUES nos mece entre bellos y reconfortantes pasajes antes de elevarse majestuoso. Solo un espejismo que nos devuelve a plácidos momentos en los que los susurros nos seducen embriagando nuestros sentidos.   Posiblemente sea el tema más plácido de un trabajo que conjuga la pesadez con la psicodelia de una forma muy atractiva. Todo un bálsamo de quietud y sosiego.
Los riffs vuelven a crujir con un acento retro en ‘The end is calling’. El escenario heavy-psych en el que tan bien se mueve la banda regresa entre una neblina intoxicante. Con ciertos tonos ocultista el corte va cambiando su fisonomía a una atmósfera más oscura en la que el blues hace acto de presencia. Ramalazo de psicodelia pesada con blues, una fórmula que siempre funciona bien, y aquí, sin duda lo hace.  Una canción versátil en sus formas sin perder ese espíritu doomy con el que la banda suela jugar en sus temas, pero que se acerca más a ciertos estereotipos del stoner. Lo cierto es que INDICA BLUES juega con los elementos estilísticos con gran acierto.  
‘Nihilism’ nos seduce con una atmósfera llena de misterio con unos pausados acordes llenos de magnetismo. Entrando directamente en nuestra capacidad sensorial su sonido nos ofrece un insondable espacio lisérgico en el que liberar nuestro estrés. Invitándonos a la reflexión la narrativa del corte juega con la psicodelia pesada de forma majestuosa. Ese bajo grueso que se inclina a territorios doom, se complementa a la perfección con el trabajo de la guitarra. Turbio, penetrante y lleno de narcotizantes pasajes, la canción se presenta casi como un interludio que nos anuncia que algo va a suceder. Prescindiendo de las voces el tema no necesita más aditamentos para ofrecernos seis minutos que nos saben a poco. Deleitándose en su sonido más narcotizante y embriagador, nos hechiza con sus oscuros pasajes.
Para cerrar, ‘Scarred for life’ recupera la pesadez en una conjunción de elementos stoner, doom, heavy-.psych en los que los ecos 70’s parecen regresar nuevamente. Con un sonido difuso en el que el fuzz está presente construyen una canción fornida y potente. Mucho más rítmica que los temas precedentes. Siempre bajo un nebuloso sonido, su dinamismo hace que nos despertemos del letargo anterior. Una buena forma de usar lo pesado para ofrecer canciones atractivas.

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