MR. BAD LUCK.- «Fata morgana»

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Bandas como los daneses MR. BAD LUCK, y discos como «FATA MORGANA» hacen que DenpaFuzz tenga sentido. Una de esas joyas que hay que guardar en los puestos de honor de la estantería de la psicodelia pesada. MR. BAD LUCK es el proyecto de Daniel Rosenkilde, que escogió el nombre de un tema de Hendrix.. Un músico cuyo propósito es crear música como una forma de expresión. Un músico que le gusta experimentar con distintos sonidos como deja de manifiesto en éste, su segundo álbum.

Riffs retro-stoner sobre una firme base de vibraciones heavy-psych, en los que la guitarra tiene el protagonismo con el infinito uso de wah-wah y pedales fuzz. «FATA MORGANA» es todo viaje más allá de los sentidos a través de sonidos psicotrópicos que nublan la razón y exorcizan tu alma. Una música salida de alcaloides impregnados en psilocibina, mescalina, dietilamida, ayacuasca, peyote o thc. La psicodelia más alucinógena retratada en 6 maravillosos temas, con cegadores momentos que nacen de un riff, y que Daniel va transformando el mismo poco a poco.

Una barbaridad de disco adictivo y narcótico de no deberías pasar sin escuchar.

Con riffs retro-stoner comienza su andadura “Red hot sun”. Psicodelia pesada con una sólida base rítmica y solos penetrantes y aturdidores. Con un buen groovy el tema tiene el suficiente dinamismo como para engancharte con sus riffs pegadizos. Unos sólidos ritmos heredados de los setenta que se ven sorprendidos por sutiles solos de guitarra más propios de Pink Floyd que de una banda de hard-rock.

Con una mística aletargante, la calma y espacios de belleza insondable se ven reflejados en “Fata Morgana”. Fluidos de colores que van cambiando su textura y color en un ritual de fuzz y efectos alucinógenos. Psicodelia apacible en estado puro, que solo se ve violentada por algún riff desértico de harapos retro para poner el nervio. Ensoñadores solos de una guitarra que rebosa acidez. Atrayente, cautivadora, elegante, hipnótica, envolvente…..

Traspasando los sentidos consigue que nuestra mente se nuble en una mirada interior. Haciendo que lo material levite, en un viaje a lo más profundo de la razón. Lisérgia pura aderezada con difusos riffs Stoner.

Con una línea de pulsante bajo, “Jackals”, nos hipnotiza bajo un esquema parecido. Un nuevo tránsito hacia lo irracional o más bien un transito que nos hace perder la razón dejando la música traspase nuestra piel. Una poción de peyote mezclado con absenta y toneladas de thc. Yo me pregunto…. ¿Y estos tipos entran en trance para componer sus temas?  ¿O los componen bajo los efectos de sustancias alucinógenas? Lo cierto es que eso me importa poco teniendo en cuenta el resultado.

Otro hipnotizante corte como es “Skeletons”, viene presidido por un magnetizante solo de bajo que oscila cual péndulo de hipnotizador.

La batería crea el clima ritual antes de que pesados riffs Sabbath luchen en una contienda desigual con solos en pura vena Pink Floyd. Un efectivo contrate entre la fuerza y la sutileza e intensidad transmisora de diferentes estados de ánimo. El corte es todo un conjuro redentor en un exorcismo del alma con visiones de ayahuasca o un delirium tremes. Un atracón de psicodelia tras la ingesta de hongos alucinógenos en un viaje mesiánico que seguramente será más placentero escuchar con algún estimulante.  Cuando el tema consigue haber nublado tu mente, te golpea con portentosos riff Stoner. Con algún pasaje que me recuerda a los Ten Years After más lisérgicos, pero impregnados de vibraciones Stoner. Un tema en el que la banda se lanza al vacío sin red, pero que consigue que su caída sea lenta y pausada cual pluma perdida de ave en su vuelo.

Susurrante, como si quisiera acariciarte, “Lost in The Desert” y sus suaves notas llenas de belleza de una guitarra intercalada entre los arenosos riffs consiguen un mágico tema que poco a poco va adormeciendo tus sentidos. Nuevamente esa simbiosis entre los pesados riffs y la sutileza de la guitarra afilada y anestesiante en otro magnífico ejercicio de heavy-psych.

“Illusions” es uno de esos temas para cerrar los ojos y dejar que la música te lleve. Un jardín del edén se mostrará ante ti llevándote a espacios celestiales. Relajación máxima con bellos pasajes cual suave brisa que mece los cabellos. Una hermosura salida desde el rumor de las notas de una guitarra en la lejanía.  Si el cielo existe, yo creo que debe de ser algo así….

 

MOTORPSYCHO.- «The crucible»

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Casi treinta años en la carretera y decenas de discos publicados, hacen que cada nueva entrega de los noruegos MOTORPSYCHO sigue siendo algo para celebrar. Una de las bandas que más capacidad creativa dentro de la escena underground que gusta de la psicodelia y los sonidos alternativos. Poco mas de un año ha  pasado desde la publicación de «THE TOWER» y ahora ve la luz «THE CRUCIBLE» via Stickman Records.

Como si hubieran tomado el elixir de la juventud, el trio derrocha inspiración y versatilidad en un trabajo que parece una continuación de su anterior disco. Los propios músicos afirman que la incorporación a la batería de Tomas Järmyr y su juventud, dieron un cierto enfoque distinto, y para ellos fue un soplo de aire fresco que reflejan en sus composiciones. Ahora se sumerguen en el rock progresivo de los setenta con una maestría al alcance de muy pocos. Siempre he pensado que MOTORPSYCHO se parecían de alguna manera a Frank Zappa. Tanto el californiano como los noruegos, de cada tema que contruyen, cualquier otro músico podría hacer un LP doble. Su capacidad creativa parece infinita, y eso queda patente en los tres temas que componen «THE CRUCIBLE». Un disco en el que podemos encontrar muchas influencias de  Yes, o de los King Crimsom más experimentales. De aquellas cenizas, y de su particular forma de componer, crean su propio legado musical para gozo de generaciones venideras, creando con sus discos todo un campo para explorar y aprender. Y para los que no somos músicos, nos queda el gozo de escuchar y disfrutar sus composiciones.Si eres amante del rock progresivo de los setenta no deberías de perderte ésto; y si nunca has experimentado con esos sonidos, ésta tu oportunidad. En cualquier caso este álbum, ¡¡¡¡¡ no lo puedes dejar pasar!!!!!

«Psychotzar», con sus casi nueve minutos nos introduce en el disco con potentes riffs de corte stoner, antes de comenzar su exploración por las vibraciones progresivas. Un sonido impecable desde los primeros acordes nos lleva en volandas a espacios propios de Yes en una personal visión del territorio hard-progresivo en el que se están moviendo. Una atronadora base rítmica se ve violentada por los hirientes solos de la guitarra de Hans Magnus Ryan, mientras su voz ahogada pero dulce y penetrante, sirve de bálsamo a la solida base rítmica. Dentro de esa poción progresiva, añaden una gotitas de psicodelia para que el brebaje sea eficaz y perfecto. El corte conjuga  pesadez, creatividad, maestría y dominio de sus instrumentos. Las melodías son de fácil digestión para los no iniciados en la complejidad que a veces tiene el sonido de la banda. Tras la tempestad generadada con sus complicados giros musicales, descienden a ensoñadores valles oscuros, que llenan de fantasía y mágia en tonos intrigantes, para en un nuevo giro argumental, mostrar todo su poderío. Enorme tema para empezar el festín.

La guitarra acústica que abre «Lux aeterna» sirve de soporte a unas cálidas voces que se inclínan a las sinfonías más apacibles. La incormporación del sonido del mellotron hace que nos vengan a la mente muchas grandes bandas de la escena progresiva de los seteneta. Cuando aquellas vibraciones se definían como rock sinfónico. Con una omnipresente aura melancólica,  el tema va progresando evolutivamente.Sutiles sonidos de saxo se intercalan entre la complicidad del bajo de Bent Saether y la batería de Tomas. Un sonido añejo como el buen vino, que entra en la paranoia esquizoide recordandome a King Crimsom en aquellos momentos de histrionismo tan dificiles de asimilar para los no inciados en estos sonidos experimentales. Una autentica locura en la que parece que los instrumentos han perdido la razón en una huida hacia adelante. Una habitación del pánico en la que cualquiera que entre le pondrán la camisa de fuerza. Tras la enajenación transitoria, el trío vuelve a esas atmósferas progresivas en las que las guitarras vuelven a aullar en un canto desesperado, para decaer a los momentos más sinfonicos retomando el punto del que partieron al comienzo del tema. Con momentos que vuelven a recordarme a King Crimson o a los mismísimos Camel.

Los veinte minutos de «The Crucible», es el escenario que sirve para que MOTORPSYCHO contruya un eidficio sonoro de proporciones monumentales.  Un nuevo viaje a través de melodías sinfónicas en las que algunas bandas alabadas en su momento podrían verse retratadas. Pero ojo, cuando hablo de verse retratadas, quiero decir que la majestuosidad de estos chicos harían que sus logros menguarian ante tamaña grandeza. De nuevo ecos Yes, en complejas estructuras con armonías llenas de magnetismo. Nuevamente estamos ante esa música purificativa, que sirve para que nuestras cuerpos generen dopamina. Creo que la industria farmaceutica debería plantearse la creación de medicamentos con las partituras de estos chicos. si encontramos sonidos que nos son familiares, MOTORPSYCHO es una banda que se parece a sí misma, aunque puntualmente su musica pueda evocarnos a alguien. Siempre fieles a su monumentalidad, no renunciando nunca a experimentar. Con dosis de rock espacial, con pinceladas psicodélicas, con enrevesados momentos avant.garde, pero manteniendose fieles a la vocación progresiva del álbum. Sacando el hard-sinfónico de su morada de confort, para vestirlo con las mejores galas posibles. Tejiendo con su base rítmica un tejido sonoro impenetrable, la guitarra consigue hacer paso con sus afilados solos. el resultado es un tema en el que la épica está presente con una apoteósica parte final. Logran crean un paisaje sonoro en el que la paleta de colores es infinita, pero su resultado es apoteósico.   

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OUT DEMONS OUT.- «Restless blues EP»

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Si Alemania siempre se ha caracterizado por la fertilidad para el nacimiento de bandas, en los últimos tiempos se está comprobando que la cosecha de la ciudad de Colonia está siendo muy productiva. De allí nacen OUT DEMONS OUT, un cuarteto que con su nombre ya nos da alguna pista de cual es su herencia genética. Tomando como nombre el tema de la mítica formación de EDGAR BROUGHTON, hace que nuestra curiosidad se despierte por escuchar el contenido de su primer EP. una curiosidad que se ve recompensada por cuatro temas en los que encontramos altas dosis de hard-blues setentero. Un nuevo viaje en el tiempo de esos que tanto me gustan y para el que hay que ponerse cómodo para disfrutar en plenitud. Psicodelia de tonos vintage junto a riffs stonerizados con mucho gancho hacen de éste debut sea algo prometedor que merece tener una continuación y reconocimiento. Posiblemente muchos califiquen esto como «Retro-rock», pero aquí lo menos importantes son las etiquetas, lo fundamental es la calidad de los surcos de «RESTLESS BLUES EP», y de eso, andan sobrado los alemanes. 

«Restless blues»  rezuma blues con muy groovy sureño bajo un manto de hard rock vintage . Una voz ahogada por una riffs y una armonías que se impregnan de aromas psicodélicos y que van ondulando desde la luminosidad hasta espacios en los que la calma se ve invadida por los atractivos solo de las guitarras.

Susurrante y partiendo de acordes de bajo, las guitarras se van elevando sobre espacios de psicodelia coloreada de algún riff stoner en «Demonslave». una pista con una increíble cadencia y tonos retro. Uno de esos temas que puedes poner a alguien que nunca lo haya escuchado y seguramente lo dataría a primeros de los setenta. Bien estructurado y con el suficiente gancho para que cuando el tema acabe quieras más. 

Las influencias stoner aparecen en un dinámico tema como «Loosing roots» . Pegadizos riffs retro te ensanchan desde el primer momento. Uno de esos cortes que hacen que el personal haga oscilar sus melenas al viento llevadas por el balanceo de sus cabezas. Pegadizos riffs que inciden en la genética de la banda, ritmo, mucho ritmo, y una voz ahogada que sale de las nebulosas en las que nos envuelve el joven cuarteto. Cada músico con su roll para construir otro brillante tema. 

Nuevamente sobre espacios cannabinoides, «Their grass ain’t greener» camina sobre una fusión de psicodelia humeante que va elevándose hacia espacios de hard-blues setentero. Puede que estas vibraciones son sean familiares pero es como el bouquet de un buen vino, cuando abres una buena botella y lo catas, su sabor te resulta familiar, pero eso no impude que disfrutes de él. Así son OUT DEMONS OUT, una banda que su sonido te resultará familiar, pero que te hará pasar un fantástico cuarto de hora con «RESTLESS BLUES EP». Esperemos que ésto tenga continuidad porque las sensaciones han sido alentadoras.

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THE SONIC DAWN.- «Eclipse»

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Un álbum inspirado por ciertas tragedias personales dentro y alrededor de la banda, así como por la actual crisis del mundo tal como lo conocemos. “ECLIPSE” trata la vida actual con un sentimiento de desesperación con el que muchos se sentirán identificados. Sin embargo, su música es más multicolor que nunca, porque el camino hacia un futuro mejor comienza en la mente y los daneses, saben cómo llegar a lo más profundo de ti. Un viaje apartado de la oscuridad. Algunos podrían decir un viaje.

En lugar de coger al oyente y pasearle por largas secciones y solos para que olvide donde está, THE SONIC DAWN trata de hacerlo por la vía directa. Temas que buscan ponerte directamente en el viaje, sin aviso. Con canciones directas que van al grano derrochando delicadeza en una versión renovada de ciertos momentos The Beatles en el Siglo XXI. Todo ello, regalándonos emocionantes momentos lisérgicos, que pueden ser los brillantes ofrecidos hasta ahora.

“Forever 1969”, aun pareciendo un tema evocador de los momentos posteriores al verano del amor, la banda reta a la historia, proponiendo que no exista ningún otoño después del verano actual. Medios tiempos con una brillante modulación vocal, así como solos de Emil Bureau con su guitarra desdoblándose, logrando un tema aterciopelado y fresco. Algún acorde de órgano en segundo plano le envuelve en un envoltorio vintage.

Más sencillo y directo, “Psychedelic ranger” danza entre en pop, el R&R de los sesenta en un viaje a la década prodigiosa. Rítmico y efectivo y con un tufillo kraut desde la batería de Jonas, logra crear un caleidoscopio multicolor añadiendo un regustillo psych.

Los momentos más seductores aparecen en “The stranger”. La cálida voz de Emil bajo tones campestres, y sutiles coros en la lejanía crean una florida estampa llena de bucolismo. Un a belleza que se fractura o se solidifica, según lo mires, con los rasgueos de la guitarra rítmica, mientras los sutiles y elegantes solos acarician nuestros oídos.

Nuevamente directos y efectivos, el garaje aparece en otro fresco tema que es teñido de acidez por una guitarra afilada e incisiva en “No chaser”. La atmósfera la pone un órgano envolvente y añejo, que se salpicado con un breve solo aquí y otro allá.

La variedad de registros vocales a los que puede llegar Emil con sus cuerdas vocales queda reflejada en “Opening night”. Sobre un vestido de americana rural, en el que el folk y el rock se funden en una comuna hippie de la florida California. Aterciopelados pasajes de una guitarra rezumante de miel van tornándose más nostálgicos y tristes.  

Nuevamente el folk se representa en un corte acústico como “Circle of things”. Folk y psicodelia floral unidos en narcóticas y calmadas atmósferas que van diluyéndose en una muerte dulce.

El transitar por las mágicas y suaves melodías hecho en “ECLIPSE”, es un ejercicio al que no muchas bandas podrían llegar, Sin necesidad de pesados sonidos, poder llegar a mentes abiertas que saben disfrutar de la música hecha con calidad, el algo que no está al alcance de cualquiera.

Siguiendo con su viaje al verano del amor, “On the Edge of our time”, sigue instalado en escenarios west-coast, donde el bucolismo se transforma en tonos grises, alejándose del colorido de aquellos tiempos.

Si antes decía que es el disco de THE SONIC DAWN en el que encontramos momentos de psicodelia más profunda, solo tenemos que escuchar la acidez de la guitarra de “Christinia”. Un tema reivindicativo de aquel espacio de libertad, que la banda defiende a capa y espada ante los agentes externos que tratan de derrumbarlo.

Efectos envolventes y psicotrópicos, y mayor dinamismo desde la sección rítmica, consiguen un destacado tema, con unos maravillosos y bien trabajados arreglos instrumentales.

Por el lado más calmado pero a su vez más oscuro, “The last page”, con elegantes arreglos psicodélicos, nos introduce en un espacios oscuros salidos del órgano y el bajo, en el que los rayos de luz vienen de las manos de las voces y de solos de guitarra que atraviesan la oscuridad borboteantes, consiguiendo que el ritmo se intensifique y nos lleve de regreso a la luz.

Temas de psicodelia barroca como “Love bird” o “Island of time”, en el que melodías pop se mezclan con dulces voces que son acariciadas por una suave brisa psicodélica, bajo la mirada de acordes de órgano.

Mas experimentales y ácidos, sobre voces ecualizadas van construyendo un prisma hipnótico. En “Change we are”.  Nuevamente algún eco kraut aparece en un corte de neo-psicodelia absolutamente contemporáneo.

“ECLIPSE” cierra con un tema que se desarrolla entre momentos floydianos y west-coast. Apacibles acordes de guitarra y unas cálidas voces van repartiendo ternura. Un corte dulce que incluyen en su abanico de influencias, momentos jazz, a cargo de los teclados, forrándolos de agradables y enternecedoras telas sonoras.      

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BLACK HEART DEATH CULT.- Black heart death cult LP»

a0687448233_16Otros representantes salidos de la prolífica escena psicodélica australiana que se visten de largo para presentarnos su primer LP. Las buenas sensaciones percibidas en su EP «BLACK RAINBOW», hace año y medio  quedan confirmadas con este álbum publicado por Oak Island Records. Nueve temas envolventes que ejercen de verdadero mantra psicodélico embutido en un caleidoscopio  narcótico en el que las vibraciones más coloridas de los sesenta están presentes. Los momentos drone se visten con ropajes llenos de melancolía entre agradables y lánguidas brisas aterciopeladas.

Los sonidos propios de la neo-psicodelia aparecen de manifiesto en «Setting sun». Una vocación hipnótica como una supernova llena de efectos y voces indie con vestigios sesenteros. Bajo una envolvente atmósfera los australianos nos deleitan con algún viento oriental de las manos del sonido del sitar.

Las vibraciones psicodélicas de los años sesenta están muy presente en los temas del álbum . Con ésta premisa, «She’s believer» cabalga entre la década prodigiosa y los noventa sobre un corcel de espesa instrumentación. Los tonos lánguidos de las voces contrastan con una difusa instrumentación en forma de espiral envolvente. Un contraste efectivo de buena digestión.

Si la apuesta del quinteto por este tipo de reverberaciones está clara, ésto no es un obstáculo para que exploren territorios cercanos al post-rock en «Black Rainbow», alejándose de alguna manera de su principal propósito, al igual que en «The magic lamp», donde los tonos acústicos con aires folk nos transmiten calma gracias a la brisa oriental que nos proporciona el sonido del sitar.

El sonido de BLACK HEART DEATH CULT puede estar inspirado, o al menos asimilarse al de THE BLACK ANGELS. Un cóctel en el que la suave ambientación indie se conjuga con agujeros negros difusos y envolventes. Una nebulosas aturdidoras y a su vez, magnetizantes. Como podemos comprobar en «Aloha from hell» o «Rainbow machine». Éste último más sinfónico, e introduciendo efectos de corte pseudo-espacial que nos trasladan a un mundo futurista. Una frialdad en la que coros celestiales se vislumbran entre la brumosa instrumentación.

«Davidian dream bean» incide en el magnetismo hipnótico entre las lánguidas voces. Una triada pop, psych y kraut hace que sus perturbadores efectos nos castiguen neuronalmente mientras los acolchados registros vocales sirven de bálsamo a dicho aturdimiento. Lo destacable es la habilidad para conjugar estas sensaciones que posee el sexteto.

La amalgama de sensaciones nos invita a tántricos momentos en «Seven Gods». Elementos folk se incrustan en el aire lisérgico que nos hace respirar el tema. Los drones futuristas generan fríos espacios sonoros en atmósferas en las que resulta difícil respirar, pero que finalmente consiguen que no acabemos ahogados en ellas. 

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