Reseña.- DIRTY SOUND MAGNET «Transgenic»

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El trío suizo DIRTY SOUND MAGNET publica su tercer trabajo «TRANSGENIC», demostrando que la banda sigue evolucionando desde unos inicios en los que el blues estaba mucho presente. Con su segundo álbum incidían en escenarios psicodélicos que culminan en este álbum abriendo más sus horizontes y rescatando sonidos de los últimos 50 años con una mirada particular y personal. El álbum presenta una visión inquietante del presente y del futuro cercano, con el significado de las redes sociales y temas ecológicos cada vez más alarmantes que dan forma a una distopía Orwelliana. Hace tan solo unas semanas el trío estuvo de tour por España culminando en el Festival Tabernas Desert-rock Fest donde comprobamos el gran potencial que poseen, siendo una de las bandas que mas sorprendió al personal por su capacidad para conjugar distintos estilos e influencias con un sonido masivo y monumental en el que a su vez reflejaban la frescura que tiene su música. Con indudables momentos de neo-.psicodelica consiguen no encasillarse y ofrecer temas modernos llenos de atrevimiento. DIRTY SOUND MAGNET no necesitan alargar sus temas para conseguir su objetivo, elaborando canciones cortas y directas a excepción de los casi nueve minutos de «Skull Drawing Rose». Resulta curioso la versatilidad de ses sonidos a pesar de no haberse usado sintetizadores en la ejecución de los temas, obteniendo un resultado brillante.

«Organic sacrifice» surge con desvergüenza con pegadizos ritmos y estribillos en tonos inspirados en la psicodelia de los sesenta, pero con la suficiente capacidad como arrastraste en sus surcos con un hipnotismo innato. Un corte directo y resolutivo con constantes parones que no le hacen perder el ritmo y unos coros melodiosos y dulces sin caer en lo empalagoso.

Los registros vocales marcan un trabajo que pudiera parecer noño pero que son utilizadas con precisión no cayendo en esos estados. Así,  «USA, LSD, BNB, HIV» incide en es fórmula con momentos más lisérgicos. Un estado entre la neo-psicodelia, lo kraut e incluso algún momento indie que rescata momentos más pop pero manteniendo una riqueza instrumental superlativa. Modernos sonidos que no reniegan del legado de décadas pasadas. Un reflejo de la sociedad actual es la base sobre la que se construyen el corte. Es probable que si lo analizamos en profundidad, podemos encortar en forma de flashes momentos de distintos momentos de las últimas décadas.

Mas exóticos y con tonos casi indie, «Rigid soul» se sustenta en sonidos más propios de los noventa para evolucionar ampuloso por territorios semi-progresivos. Siempre desde una mirada contemporánea. Dejando de lado el vigor y el dinamismo la calma preside otro tema que usa elementos electrónicos en una efectiva combinación de lo analógico con la tecnología moderna.  Tal y como pudimos comprobar hace unas semanas en su directo, la capacidad para crear sonidos de sus tres instrumentos es digna de elogio.  Mil matices que hace que cada tema te sorprenda con cada acorde y cada giro. Éste podría ser un nuevo ejemplo, dejando más protagonismo a la base rítmica que al sonido de la guitarra. 

«Skull Drawing Rose», el tema más largo del álbum se instala en el rock clásico. Siempre con esos parones y giros y los constantes coros apacibles y melodiosos, la psicodelia, y el fuzz aparecen entre elementos progresivos y sinfónicos. Un relato que se viste de ropajes floydianos con un mayor protagonismo de la guitarra fielmente custodiada por sus escuderos en la base rítmica. Coros poppies entre complejas estructuras instrumentales que giran y giran en una avance que nunca nos deja claro hacia donde van a ir. Momentos vintage en un tema instalado en sonido setenteros en los que la guitarra de Stavros brilla en todo su esplendor. Si escarbamos en su interior podemos intuir momento mas propios de Yes, que contrastan con el sonido moderno de los temas precedentes. El tema quita los posibles complejos que el oyente haya tenido al escuchar los primeros cortes del álbum. 

En esta evolución de sonidos, «Social media girl» nos devuelve al sonido de su anterior álbum «WESTERN LIES», con tonos exóticos de psicodelia apacible. Aires orientales que le aportan frescura a otro luminoso tema con letras sobre el demoníaco poder de las redes sociales en el que no faltan buenos solos de guitarra sobre una cadente pero incisiva base rítmica. 

Con poco  mas de medio minuto «Transgenic» es un interludio sinfónico que nos adentra en otro tema de corte kraut como es «Social media boy». La electrónica aparece nuevamente en una fusión con lo vintage. Una lucha constante entre lo antiguo y lo nuevo. Sus coros pegadizos y alegres hace que el tema sea toda un fiesta en la que no falta a su cita los tonos psych.

El lado más apacible y psicodélico lo encontramos en «Hashtag love». Un oscuro y enigmático caleidoscopio con reminiscencias de la psicodelia más profunda y underground de finales de los sesenta con tenues momentos en los que agudos y penetrantes pasajes de guitarra nos llevan a una magnética dimensión mas allá de la razón. 

Una nueva cara de la banda aparece en «The Death of Beauty», en la que los sonidos acústicos se mantienen el el otro lado del espejo. Sinfónicos y casi espaciales pasajes describen un nuevo mundo hasta diluirse. 

DIRTY SOUND MAGNET lo componen Stavros Dzodzos (guitarra y voz)  Maxime Cosandey (batería y coros) y Marco Mottolini (bajo y coros). «TRANSGENIC» fue grabado en Eko Studio, mezclado por Leopold SchwallerStéphane Chapelle y Marco Mottolini , siendo publicado por Hummus Records.

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Reseña.- VVLVA.- «Silhouettes»

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«PATH OF VIRTUE», el álbum debut de los alemanes VVLVA fue el primer álbum reseñado en DenpaFuzz, por lo que esta nueva entrega tiene algo de especial.   «SILHOUETTES» ve la luz vía Word In Sound y continua el camino iniciado por la senda del heavy progresivo que tanta gloria dio a bandas como Uriah Heep o Atomic Roostermarcado por un sonido de órgano en línea John Lord o Vincent Crane, pero en esta ocasión con un sonido que inevitablemente recuerda a Wishbone Ash. Melodiosos y sinfónicos VVLVA crean ensoñadores pasajes (con momentos Camel en el horizonte) llenos de belleza bajo el intenso y arrebatador sonido de órgano y una guitarra seductora que sin estridencias consigue atrapar al oyente con sutileza. Los tonos retro vivaces son una constante en un trabajo que bien pudiera haberse construido en los gloriosos setenta. La melancolía y los tonos ocres se llenan de luz con estructuras ampulosas y fornidas. Ondulando en cada tema consiguen un sonido familiar pero a la vez particular. Una banda sonora de cuentos de hadas y relatos fantásticos en los que la oscuridad y la nostalgia nos trasladan a otras épocas.

«Cosmic pilgrim» parte de dictados retro-rock al uso con el protagonismo de la dualidad entre un órgano penetrante y el elegante sonido de la guitarra. Buenas melodías y coros que se elevan en constantes ondulaciones rítmicas creando un triangulo amoroso entre las voces y coros, la guitarra y el órgano. Medios tiempos que se recuestan en laderas psico-progresivas sin perder la vivacidad y el dinamismo. 

Un hipnótico y pastoral órgano describiendo atmósferas sombría nos introduce a «What do i stand for». Ecos Purple junto a armonías mas propias de Wishbone Ash obtienen un sonido característico de las islas británicas. Un tempo vivaz sobre melodías vocales en constante evolución y una estructura que se repite nos trasladan a cuatro décadas atrás en un rescato del rock sinfónico mas pesado.

El órgano en vena John Lord y los celestiales coros dotan de un aura litúrgica a «Tales told by a gray man». Finas y elegantes guitarras colorean un tema que en su melodía se acerca momentos del sonido Canterbury. Sin perder la vocación retro-rock rescatan espacios mas propios de Caravan. Acarameladas melodías y una compleja e penetrante instrumentación va torneándose hasta llegar a atmósferas más propias del medievo. Una extraña pero efectiva combinación en la que pasajes arábigos se entrecruzan con espacios Sabbath en su faceta más amable y asequible. La brillantez de la guitarra no falta a su cita para lucirse majestuosa entre los firmes cimientos del omnipresente órgano.

Con la particular del uso del alemán en las voces, «Gomorrha» crea un extraño espacio sonoro. Un tema oscuro con Purple nuevamente en el horizonte,  y las dulcificadas voces herederas de Ash. Momentos blues, progresivo, y hard unidos en una causa común que acba decantandose por un sinfonismo placentero y calmado.

Con unos bellos acordes «Night by nigh» nos seduce en esta ocasión por territorios pisados hace décadas por Jethro Tull. Bajo la atenta mirada del órgano pastoral y la constante nostalgia de las armonías, el tema se eleva en una extraña pero atrayente mezcla sonora a caballo entre Atomic Rooster, Tull y Wishbone Ash. Si, ya sé que la referencia a la banda de Ted Turner es constante, pero cualquier amante de los sonidos sinfónicos de los setenta lo reconocerá. Aquí la guitarra adquiere su mayor protagonismo elevándose a los altares con fuerza y contundencia.

Es posible que cada oyente encuentra nuevas influencias en cada uno de los temas que contienen «SILHOUETTES» y «Hobos» vuelve a ofrecernos nuevos horizontes de comparación. Una comparación que uso únicamente de modo de referencia, sin tratar de juzgar. Se trata de un corte que continúa por la senda hard-progresiva, pero que incorpora momentos en los que, al margen de las características voces y del sonido del penetrante órgano puede diferenciarse por algún solo en el que Santana o el mismísimo Hendrix hacen acto de presencia de forma sutil y oculta.

En el tema que cierra el álbum, «Dance of the heathems» la épica oscura de cuentos fantástico se ve reflejada. Líneas progresivas con pasajes sinfónicos cuya belleza no ofrece dudas y guitarras dulces y profundas completan un relato de cuentos del pasado. Si hasta ahora he nombrado múltiples bandas del pasado en las que los alemanes pueden estar inspiradas, también se podría decir que la senda del álbum no se aleja de la propuesta que los suecos Hällas viene practicando. Sus ocho minutos dan para la sinfonía y para dinámicos espacios en los que los riffs retro y una endiablada batería toman el protagonismo. Posiblemente el tema mas destacado de un álbum que manteniendo una misma vocación está lleno de matices y calidad. 

Disco absolutamente recomendable para los amante del hard-rock progresivo de los setenta y que cuenta con una portada apocalíptica que hace honor a su contenido. ¡¡Sublime!!

 

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Reseña.-MARS RED SKY.- «The task eternal»

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Tenía muchas ganas de escuchar nuevo material de los franceses MARS RED SKY, una banda que siempre me parecido sensacional, pero cuando hace un mes escuché por primera vez «THE TASK ETERNAL» me quede un poco decepcionado. Mis expectativas de casi tres años no se habían visto cumplidas. Tras las siguientes escuchas salí rápidamente de mi error. ¡Es absolutamente genial!. Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Este ha sido mi experiencia con este nuevo trabajo del trío francés.  Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta.  Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva  infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito. Con una aparente apariencia de disco aburrido y lineal, hace falta una buena predisposición para tocar el cielo con su escucha, pero…. mi consejo es que, ¡no lo dudes!, y si la primera escucha no ha sido de tu agrado,  insiste, porque tendrás tu recompensa. Grandes muros de sonido con un bajo difuso y espeso, así como el peculiar timbre vocal de Julien Pras y las bellas melodías,  hacen de THE TASK ETERNAL un álbum especial. Especial y espacial, porque las vibraciones lisérgicas nos invitan a un viaje a mundos desconocidos, densas atmósferas siderales en las que la psicodelia barroca convive con los sonidos stoner-doom en una perfecta armonía. Mundos que pueden parecer distintos, pero que en manos de los franceses conviven en perfecta comunión. Un álbum que nace de la oscuridad, y en ella se desarrolla, aunque su grandeza reside en la capacidad para poner rayos de luz en esas tinieblas sonoras. Miel pegajosa y fango viscoso combinados con gran acierto en ocho logrados temas que no podrás quitarte de la cabeza. Un disco que gana con cada escucha y que merece estar en lugares de honor en la producción discográfica de éste 2.019.

«The proving grounds», el tema mas largo del álbum con sus casi ocho minutos, arranca con misteriosos efectos que calientan los motores de la maquinaría doom de los franceses. Lentos, plomizos, oscuros y difusos, la guitarra de Julien pone luz con exóticos pasajes ante de una voz salida de la psicodelia pop sesentera nos seduzca con su melodía con sabor a caramelo. Momentos que recuerdan a los Pink Floyd más lisérgicos de la época de Syd Barret, se entremezclan con agradables melodías entre la oscuridad latente de los pesados riffs y una plomiza y cadente batería. un ritual en el que las melodías vocales copan el protagonismo antes de que el corte se instale en atmósferas con olor a incienso en las que los vientos orientales traten de abrirse paso entre la espesura. Por la senda psico-progresiva van meciéndonos con delicadeza sin perder ese aura misterioso que contiene el tema. Una especie de mantra vintage en el que aparecen extraños episodios. las dulces y agudas voces se abren hueco entre los insondables pasajes mostrando una languidez espiritual reparadora. ¡Soberbio!

Es difícil escribir sobre un álbum que combina la pesadez doom con algodonosos momentos de psicodelia barroca. Así «Collector» liga la pesadez de un bajo atronador y aturdidor con melodías con sabor a sirope. Unos sólidos muros rítmicos junto a cuidadas melodías que se inclinan a precipicios progresivos consiguen una calma aterciopelada. Envueltos en esas nebulosas los pegadizos estribillos nos reconfortan en esa espiral psicotrópica. si en los últimos tiempos estamos encontrándonos con múltiples trabajos de psycho-doom, «THE TASK ETERNAL» nos descubre otros entornos sonoros. Muy pocas veces vemos una combinación de doom con pop psicodélico como aquí, inevitablemente la miel nos endulza la digestión de la pesadez.

Siempre atmosféricos, y con algunos tonos espaciales, la psicodelia de MARS RED SKY vive de una oscuridad sideral. «Recast» construye un relato de misterio que se soporta en la solidez de su base rítmica, para dejar que la melodía fluya. voces celestiales nos asaltan con delicadeza entre la majestuosidad de los tenebrosos riffs. Una extraña pero efectiva combinación entre las tinieblas y los cielos que no acaba de decantarse por ninguno de los dos espacios. Lejos de ello, es utilizada para crear temas únicos y peculiares en los que la psicodelia observa con atención los momentos doom. La guitarra crea una atmósfera lisergica hasta una nueva tormenta de oscuros y pesados riffs entre efectos envolventes. La parte final del tema desciende a susurrantes pasajes psico-progresivos con tonos espaciales como si describieran un apacible amanecer post-apocalíptico.

Por escenarios más propios del post-metal «Reacts» nace de cadentes riffs y una versátil trabajo a la batería de Mathieu Gazeau para introducirnos en un viaje sinfónico pseudoprogresivo. Una especie de post-heavy-psych (joder con el término). El tema se va moldeando hasta mostrarse mas maleable por la senda de la psicodelia. Distorsiones y efectos fuzz nos embarcan en una odisea espacial en la que las voces en la lejanía nos anticipan un calmado final. Así el corte se diluye en efectos de ambientación sideral que sirven de escenario para que la guitarra se muestre en toda su belleza custodiada por el poderoso bajo de Jimmy Kinast.

«Crazy earth» con sus cadentes riffs stoner, y la seductora y lánguida voz es posiblemente el tema más melódico. Un bello tema que transcurre por pasajes psico-progresivos algo alejados del doom que encontramos en la mayor parte de los temas. Melodías y coros más cuidados y etéreos en un pausado paseo por atmósferas menos violentas. Uno de los temas en los que encontramos a los MARS RED SKY mas reconocibles.

THE TASK ETERNAL es un álbum lleno de contrastes y así lo demuestra el siguiente tema, «Hollow king». Otro tema que deja más espacio a la melodía en detrimento de los pesados riffs. Esto no significa que la banda se reblandezca, su sonido sigue siendo pesado, pero la ampulosidad de algún pasaje combinado con los juegos de voces y coros hacen que estemos ante un corte de vocación mucho más progresiva en detrimento del doom de los temas anteriores. 

«Soldier doom» recupera los sonidos más oscuros y pesados. Un pequeño guiño a Sabbath entre la grandilocuencia de una batería destacable y una guitarra más difusa que se rinde nuevamente a la psicodelia más misteriosos. El tema fue adelantado en su EP hace meses.

El epílogo lo pone «A far cry», evolucionando de la nada entre efectos el trío de Burdeos nos ofrece una faceta desconocida hasta ahora. Los acordes de la guitarra acústica tratan de seducirnos por un camino diferente. Repitiendo los pasajes como si agonizaran, mantienen la constante melancolía.

Tras escuchar una y otra vez «THE TASK ETERNAL», solo ardo en ganas de que llegue en mes de noviembre, en el que los franceses visitarán Madrid junto a Kadavar y Hällas. Un concierto imprescindible y marcado en rojo en la agenda.

El álbum está disponible vía Listenable Records, con los que han grabado sus últimos tres álbumes, en lo que parece un matrimonio bien avenido.

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Reseña.- NAZCA SPACE FOX.- «Pi»

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El sello alemán Tonzonen Records publica el segundo álbum de los también alemanes NAZCA SPACE FOX. Una banda instrumental de stoner y psicodelia que crea riffs llenos de groovy, largos momentos de improvisación heavy-psych y enormes paredes de sonido. Siempre tocando un dinámico ritmo, el album fue grabado en unas sesiones en vivo, lo que le da un aroma de frescura digno de elogio. Temas que nacen directamente como las Líneas de Nazca en el desierto y se elevan a algún lugar en el espacio exterior. Como si te encontraras en una tormenta cósmica, que sin saber cómo, te atrapan en su interior. Una efectiva y notable combinación instrumental entre difusos riffs y muchos coqueteos post-rock. Recordando en alguno de sus temas al sonido que los californianos Yawning Man nos ofrecían en su último álbum o siguiendo la senda de ROTOR, el trio  nos traslada a una encrucijada donde el desierto y el espacio se unen a través de bellas melodías y potentes ritmos cuya cadencia esta fuera de toda duda. Seis temas en los que las melodías pueden parecer frágiles pero que han sido perfectamente estructuradas y medidas, lo cual no impide a la banda dejar un margen a la improvisación. Paisajes sonoros que se extienden entre los efectos de la siempre presente guitarra y que te cautivaran por su hermosura.

«Windhund» parte de efectos espaciales salidos de los sintetizadores entre los que emergen susurrantes acordes de guitarra psych que poco a poco van evolucionando lenta y sutilmente describiendo apacibles y reconfortantes pasajes. la guitarra como protagonista mientras un sobresaliente bajo ejerce su función a las mil maravillas. El resultado es una estampa llena de belleza.  Poniendo la luz y el color a las sombras en las que se desarrolla el tema, ante nosotros se presenta un nuevo amanecer lleno de esperanza. Los riffs se engrosan por momentos mostrándose difusos y llenos de fuerza, mientras los elegantes acordes de la guitarra se repiten en un segundo plano. Esto es una constante que encontramos en todos los temas. Pasando de puntillas por escenarios post-rock, los alemanes ejecutan su psicodelia pesad fortaleciendo el tema según éste va avanzando. Un impetú que consiguen mitigar con la calma transmitida por el sonido de los sintetizadores retomando la bella melodía que es el auténtico leit-motiv del tema. Muy en la linea que los californianos Yawning Man  nos ofrecieron en us último trabajo, el resultado es de una belleza superlativa.

Los largos temas del álbum permiten  la conjunción de estilos. Así «Space drift» se desarrolla, tanto en escenarios post-rock como en vastos territorios stoner. Lo bello y liviano con lo ápero y fornido, siempre bajo el mismo patrón; una estructura armónica que se repite y que poco a poco van modulando y dandole formas variadas. La larga duración del tema permite la exploración de espacios progresivos, llegando incluso a descansos en remansos en los que el jazz se intuye en algún momento. Este lienzo permite la experimentación con distintas texturas sonoras antes del regreso al hogar de los riffs puramente stoner.

A pesar de su nombre, en «Space farm blues»  no se atisban sonidos bluseros, sino que su transito se produce por pasajes propios de stoner instrumental al uso. Bajo unos acordes que se repiten una y otra vez NAZCA SPACE FOX consiguen hacer de la repetición virtud y que las ondulaciones adquieran un groovy que le sitúa como el tema más dinámico del álbum.  Uno de esos temas que si tuviera letra y estribillo, lo tararearías durante todo el día sin poder quitártelo de tu cabeza. Unas buenas dosis de fuzz son el complemento perfecto para huir de la aparente monotonía, con un tempo perfectamente diseñado. Solo en la parte final se escapa del sendero para desbocarse entre fuzz humeante.

Si por momentos los sonidos stoner aparecen con una contundencia que roza el doom, «Humminbird» súbitamente cambia su talante para explorar atmósferas netamente psicodélicas, en las que los sintetizadores y las guitarras escarcean antes del regreso al punto de partida. Una estructura definida que trata de adormecer al oyente, para una vez alcanzado el objetivo, dar espacio a insondables atmósfera heavy-psych que sirven de escenario para el lucimiento de los sintetizadores manteniendo la estructura repetitiva junto a los borboteos de la guitarra.

Muchas son las apuestas instrumentales que se desarrollan en escenarios stoner, pero no todas tienen la facilidad para no resultar aburridas y repetitivas. Alejandose de éstos cánones, «Showdon» vuelve a coquetear con el post-rock. Atractivos y elegantes acordes de guitarra van describiendo un vacío mas allá de lo terrenal Creando un estado de bienestar los terapéuticos paisajes adquieren una grandiosidad mas propia de una banda de post-rock al uso que de la psicodelia. La sombra de Yawning Man se ve reflejada aquí, con esa belleza en tonos ocres más propia del ocaso solar en el vasto desierto reflejando nostalgia y melancolía hasta la intensificación en su parte final.

Durante todo el álbum hemos podido comprobar la magnífica línea de bajo de Stefan, pero probablemente en «Grinder» ésta adquiera una nueva dimensión. La cadencia rítmica va fluyendo sin prisa hasta transmutar nuevamente en crujientes y difusos riffs stoner que se adormece ante la elegancia de la guitarra de Matze. Un apacible magnetismo acaba apoderándose de un tema que transcurre por escenarios mas propios de sus paisanos ROTOR describiendo los momentos más bellos de «PI» con los solos de la  guitarra retorciéndose a los dictados del wah-wah para mutar a momentos de oscuridad cercanos a postulados doom.

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Reseña.- LEMURIAN FOLK SONS.- «Ima»

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Nacidos en 2.015 y con algunos cambios de formación en este tiempo, los hungaros LEMURIAN FOLK SONGS publican «IMA» vía Para Hobo Records, Su segundo  trabajo (sin contar su EP «NOMMO»), es un álbum en el que la psicodelia del este de Europa alcanza altas cotas de calidad y al que dotan de algún tono del folclore húngaro. Tiempo atrás, su álbum «MARO» había despertado mi curiosidad, transmitiendome grandes sensaciones que ahora se ven ratificadas.   Un álbum que recoge canciones compuestas a lo largo de los dos últimos años por musicos autodidactas, pero que viendo el resultado, nadie sería capaz de hacer esta afirmación. Temas construidos sin artificios, en bruto, largas canciones que no guardan ningún patrón determinado y que fluyen con naturalidad. Un material que supone el preludio de un álbum conceptual previsto para el próximo año.  Un trabajo para expandir la mente y reconfortar el alma,  para cerrar los ojos y dejarte llevar a ese universo paralelo en el que los sentidos son estimulados con cada hipnótico acorde . «IMA» nace de la melancolía, o al menos vive en ella desde la libertad de sus temas.

Los coros espirituales con mucha influencia folk introducen «Highself roadhouse«. suaves acordes de guitarra en tonos psicodélicos va generando un atmósfera de gran misticismo. La dulce voz de Benus Kriszti heredera de cantantes west-coast como Grace Slick y con ese aura espiritual, es capaz de seducirnos desde las primeras estrofas. la vocación psicodelica del cuarteto se plasma en magnéticos acordes de una reconfortante guitarra que nos conquista con cada nota.  A pesar de que las letras pueden nacer de su tiera natal, el resultado es un tema que no deja de recordarme grandes momentos del verano del amor. Envueltos un un viaje mesianico en el que alma es reconfortada con cada nota.  

«Füst» recupera el blues-rock ácido de finales de los sesenta. El wah-wah insistente de la guitarra y un vivaz ritmo van construyendo un corte con tonos boogie rock sin perder su alma psicotrópica. Guitarras que aúllan en solo hirientes mientras la oscilación de sonidos más propios del transito a la década de los setenta supone un viaje en el tiempo a escenarios donde las flores y los cantos al amor libre estaban en todo su explendor. Una implacable línea de bajo dirige el tema con unos tonos vintage para acabar construyendo un corte pegadizo y dinámico que solo es aplacado por el magnetismo de la voz. Una pausa que se aleja del blues para sucumbir a momentos más lisérgicos.

Si los temas no bajan de los 8 minutos, «Pillanat», con algo menos de de minutaje, nos devuelve al misticismo descrito en «Highself roadhouse«. Siguilosos y gratificantes acordes unidos a la sensualidad que tramite la voz de Benus Kriszti van dibujando reparadores pasajes. en realidad estamos ante un tema de una sencilla estructura en la que los acordes se repiten soportando el peso protagonista de su vocalista. los aromas rurales mas propios del folk al uso envuelven aromatizantes otro gratificante corte lleno de magia.

Con todo esto, es en «Melusina III» donde la banda desarrolla todo supotencial. Un tema de mas de quince minutos en el que se muestran mas sólidos y experimentales. Subiendo la intensidad de los riffs, la pesadez hace acto de presnecia como no habíamos escuchado ahasta ahora. Riffs difusos y efectos revoloteando nos van introduciendo en oscuras atmósferas heavy-psych. Repetitivos y narcóticos, sin renunciar a los efectos los solos de guitarra van coloreando las sombras con bellas melodías. Insondables y caleidoscópicos espacios avanzan en la tortuosa travesía propuesta hasta dejarse llevar y crear una auténtica jam psicotrópica. Psicodelia pesada al uso, llena de misterio, pero creo un agradable espectro sonoro que acaba adormediendonos. Es curioso que en este corte, no se incluya ninguna voz si vemos el resultado en el resto de los temas, pero tras su escucha, se puede entender que la banda ha querido crear un espacio donde desarrolar sus inquietudes libremente. Una jam que combina momentos stoner con es psicodelia profunda y aturdidora en la que incluso se atreve con distorsiones y efectos espaciales cercanos a Acid Mothers Temple .

LEMURIAN FOLK SONGS son: Bence Ambrus, (guitarra) Krisztina Benus (voz), Attila Nemesházi (bajo) e István Baumgartner (batería)

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