Reseña: BLACK TONGUE REVERENT.- ‘Upstate Of Mind’

Aviso: Este es un álbum asesino del que no te podrás zafar fácilmente si eres amante del rock primitivo con altas dosis de blues humeante y riffs estremecedores de puro Stoner rock. Estás ante un artefacto sonoro que te narcotizará para despertarte zarandeándote con una fuerza inusitada ¿Podrás resistirte?, seguramente no. Hace un par de años ya me hice eco de su impactante álbum de 2022 ‘NORTHERN BURDEN’, ahora BLACK TONGUE REVEREND, los forajidos del blues y Stoner mas crudo de New York, suben la apuesta con su nuevo álbum ‘UPSTATE OF MIND’. Si bien es cierto que por momentos al ver su portada pasó desapercibido para mí, una vez que le he dado al play y he escuchado sus geniales canciones, me ha conquistado. Ambientado en Nueva York, pero poniendo el foco en esos lugares que han visto ir y venir los buenos y los malos tiempos, estas siete canciones honestas inspiradas en la desesperación, el aislamiento, el abuso y la destrucción de la mente en un mundo decadente, derrochan la crudeza de blues humeante para esparcirla entre polvo desértico y la pesadez del proto-metal de los 70’s. Mas crudo y pesado que su predecesor, pero sin renunciar a ese blues salvaje, sus pistas asesinas te pondrán a prueba insuflándote un energía y vitalidad que puede que hubieras olvidado. Pero si esos ingredientes te saben a poco, la psicodelia contenida en sus surcos será el remedio para conquistarte. Porque sus ondulantes canciones son capaces de inyectarte la energía desbordante del headbanging, a la vez que te hacen inhalar humeantes y narcóticos pasajes psicodélicos, lo tiene todo. De nuevo una banda me vuelve a despertar del letargo de demasiados discos sin chispa con un trabajo desgarrador y versátil construido a base elementos del rock atemporal más crudo y salvaje, y la psicodelia chamánica que me enamora. Como tantas veces se ha dicho, menos es mas.

La banda nos aclara las cosas:

Este álbum está ambientado en los confines del norte del estado de Nueva York, pero en realidad podría estar ambientado en cualquier lugar que haya visto ir y venir los buenos tiempos. Cualquier pueblo que se haya derrumbado sobre sí mismo en una espiral aparentemente interminable de desesperación, aislamiento, abuso y destrucción de mente, cuerpo y espíritu. Lugares abiertos por la decadencia social. Lugares donde el escape más fácil no es hacia afuera sino hacia adentro, proporcionado en un vaso, una pastilla o una pantalla. Donde todos buscan respuestas y no se puede confiar en los pocos que las brindan.

Hemos estado en ese lugar. Puedes confiar en nosotros, porque no tenemos respuestas que darte. No somos salvadores, somos historiadores. No somos bateadores decisivos listos para conectar un jonrón de walk-off. Solo somos árbitros y las decimos como las vemos.

En realidad, este lugar no es un lugar en absoluto. Nos rodea y todos corremos el riesgo de acabar allí. No es el norte del estado de Nueva York, es el norte del estado mental.

BLACK TONGUE REVEREND son:

Eric Tulip – bajo y voces
Mike Errichetto – Guitarra y voces
Jason Nowak – batería

Sin preámbulos ‘When the reverend comes to town’ desde sus primeros riffs, activa al oyente entre ecos Sabbath y hard rock crudo sobre una base stoner. sucio, pesado y rabioso, el corte va directo a la yugular con su cadente así como plomizo ritmo y unos riffs ganadores.

La contundente ‘37 West’ golpea como un martillo en una fragua entre un humo narcótico de blues y psicodelia vintage. Por una senda chamánica la pista avanza envuelta en sustancias lisérgicas de la que asoman esas andanadas de riffs mastodónticos y voces atormentadas.

‘Rust’ es canción que pondrá a prueba tus cervicales. Con el vacilón tono de su cantante con cierta tendencia dorsiana el rock más macarra resucita de su tumba para ponerlo todo patas arriba. Transitando por ese lado difícil su sucio sonido y su fuerza intrínseca son argumentos suficientes para convencerme con ese riff principal con una peste a hard-rock setentero que tira para atrás. Mantente firme porque el reto continúa.  

Erigiendo en la canción más larga con más de siete minutos, ‘The trip continues’ ofrece un sonido difuso, en una espiral lisérgica en la que caben momentos Bad Company, con pasajes narrados de claro tinte doorsinos. Una ceremonia chamánica que sube y baja su intensidad demostrando la descomunal fuerza de estos chicos. En su parte central la psicodelia más lisérgica aparece de las cuerdas de su guitarra. Un paseo triunfal por la senda de los sonidos mas ‘viajeros’ que te narcotizará antes de zarandearte con riffs diabólicos y un sonido denso que te arrollará. ¡¡Brutal!!!

En contraste con la canción anterior, los dos minutos de ‘Next experiment in vainglorious mind’ son una mezcla extraña de ruidos, distorsiones y sonidos aparente inconexos con los que hacen un pequeño break.

Naciendo de una intro psicodélica ‘Chewing stones’ destapa el taro de las esencias de hard-psych vintage. Lentamente y bajo una atmósfera chamánica el humo envuelve una pista en la que regresan las embestidas de riffs Stoner. Desee ahí, van tejiendo la canción. Una montaña rusa de emociones en la psicodelia es la protagonista, pero con unos secundarios sumamente interesantes.

En un tono más oscuro ‘Quiet desperation’ mantiene el tipocon golpes de Stoner-doom, en línea QUEEN DESERT QUEEN y esa psicodelia chamánica que ya nos han mostrado en las pistas previas.  

Como punto final a este desgarrador álbum la suave ‘You are here’ nos destapa el lado más tierno del trio con una suave melodía que se eleva siguiendo el patrón del resto de pistas del álbum. Contundente pero comedida su ondulante desarrollo se presenta más pulido en contraste con la crudeza general del álbum.

Black Tongue Reverend

Reseña: MOON WOMAN.- ‘.​.​.​when things shine bright’

Desconocidos hasta este momento para mí, los austriacos MOON WOMAN publican su nuevo álbum ‘.​.​.​WHEN THINGS SHINE BRIGHT’. Toda una sorpresa en la que la psicodelia y el blues sirven de melodía a un ritual chamánico en línea doorsiana con muchos elementos que fascinarán a cualquier fan de bandas como ALL THEM WITCHES. MOON WOMAN son una grata sorpresa que brilla con luz propia creando canciones oscuras en las que no falta la versatilidad y la pesadez. Son muchos los alicientes que el oyente puede encontrar en estas nueve canciones de alto nivel. Además de riffs densos y tambores potentes, la base de su sonido sigue siendo rítmica, dinámica y aireada. Al profundizar en sus cimientos, salen a la luz influencias de bandas de blues psicodélico de los 70’s y sobre todo de los citados ATW. Con un espíritu de jam-band sus oscuras y cautivadoras canciones adquieren un tono chamánico gracias a los registros vocales, bien sean cantando o recitando. El álbum fue grabado en un enorme teatro abandonado escondido en los Alpes italianos aportando ese halo de misterio del lugar a unas canciones rituales que habitan en la oscuridad lisérgica. Ese espacio ayudó a dar forma al sonido no sólo a través de la reverberación masiva, sino a través de los intensos sentimientos que transmitió a la banda y que se ven plasmados en canciones profundas. ‘.​.​.​WHEN THINGS SHINE es un álbum intimista e introspectivo que arde lentamente para conquistar los corazones de soñadores y vagabundos, pero también para conquistarte a ti. Ponte cónodo, baja la luz, sírvete una copa de buen vino y disfruta de la intimidad con estas hermosas canciones psicodélicas como si estuvieras sentado en un porche en una noche de luna llena.  

MOON WOMAN son Daniel Rieser (Voz/Bajo), Flo Ortner (guitarra), Markus Fanninger (teclados y  Rene Nussbaumer (batería y percusión).

Envuelta en una nebulosa penumbra ‘Poem For An Old Friend’ desde sus primeros acordes me pone en la órbita del contenido del álbum. Una voz chamánica en plena vena JIM MORRISON recita las primeras estrofas de la canción bajo el halo de una suave guitarra psicodélica. Su oscura y psicotrópica atmósfera crean un entorno sensorial perfecto para mirar hacia nuestro interior dejándonos llevar por los efluvios lisérgicos de la pista. Un cautivador bálsamo sonoro.

‘The last light’ mantiene el tiempo con acordes que se alargan acompañando un silencioso espacio meditativo. Efectos y pausados acordes de guitarra emana blues y psicodelia en un apacible entorno presidido por la calma. Piensa en algunos momentos de ALL THEN WITCHES y cierra los ojos, porque cada nota, cada acorde, te transmitirá una gratificante calma sensorial. Uno de esos cortes ideales para expandir la mente y descubrir un mundo presidido por los efectos del peyote.

A diferencia de las dos primeras canciones, la dinámica ‘The Pigs Are Dead’ recoge elementos más propios del proto-garage para envolverlos en una espiral diabólica de sonidos lisérgicos. Un bajo hipnótico un ritmo trepidante y un envoltorio nebuloso suben las revoluciones con una particular bacanal ácida.

La intensidad continúa aumentando con la rugosa ‘We, The Sheep’. Una canción creada desde una sencilla estructura en la que el blues psicodélico se presenta ante nosotros con un aspecto muy apetecible. Nuevamente los ecos de ATW parecen aparecer entre los surcos de la canción.

‘F.I.O.N.A. (Skit)’ es una extraña pista presidida por locuciones de radio entre un grueso sonido psych que se acerca a postulados más propios del Stoner arenoso.

Cadente y en tonos meditativos ‘Greedy Heart...Stop Taking’ es otra suave canción que se desarrolla en ese escenario del medio oeste en el que la psicodelia adquiere tonos chamánicos en una ceremonia en la la que el blues está presente. Grandilocuente por momentos, la pista no pierde el ritmo ni es sus momentos más dinámicos ni en sus pasajes mas ensoñadores. La canción cuenta con una cautivadora voz aportando toda su calidez

Con esta tensión mantenida la oscura ‘Rain Rider (Dolphins)’ se nutre de pasajes psicodélicos con narraciones ceremoniales creando una atmósfera meditativa en un escenario desértico en el que el silencio y la quietud se rodean de una tensión latente.  Cautivadora y reflexiva.

En ‘Hammer & Chain’ el ritual continúa en ese entorno psicodélico que mantiene la mayor parte de canciones de el álbum. Con un sonido turbio y poderoso a partes iguales el cadente ritmo custodia una narrativa fluida bajo ese halo de misterio y oscuridad. De nuevo las estrofas se recitan dando un tono ceremonial a una pista que contiene buenas melodías lisérgicas.  

El epílogo del álbum llega con ‘Am Gipfel’. otra canción atmosférica que parece susurrarnos suavemente con delicados y mansos pasajes. Adoptando un tono mas minimalista los austriacos cuidan los detalles de una pista en la que no falta ese blues psicodélico en línea ATW tan presente en todo este maravilloso álbum.

Moon Woman

StoneFree Records

Reseña: THE SLOW AND EASY.- ‘Hand me down’

SLOW AND EASY, la banda canadiense de blues psicodélico está de regreso con un EP que hace un viaje a lo surrealista lleno de distorsión, voces sensuales y texturas instrumentales inmersivas. Sustentando sus canciones en la pasión y la garra de su cantante Kel Bennet, la banda aplica a sus canciones la fórmula de ’menos es mas’. Porque estas sencillas pero fascinantes cinco pistas, se sustentan en el blues ácido de comienzos de los albores de los 70’s. Ese sonido que popularizaron luminarias como Janis Joplin, Jimi Hendrix, Free… y que en el nuevo milenio es rescatado por bandas como Blues Pills o incluso Lucifer, en sus momentos más calmados. Desarrollándose en un escenario retro, las canciones fluyen entre bellos y sensuales pasajes vocales y una difusa instrumentación empapada en humo cannabico. Sus conmovedores ritmos y su fantástico groovy hace que desde el primer riff cautiven a oyente en una fiesta de sonidos vintage enriquecida con fuzz y riffs stoner, dotándolos de una fuerza descomunal. Un EP que te invita al baile pero que también produce un gratificante efecto balsámico con emocionantes y suaves pasajes llenos de sentimiento. Sin duda un trabajo honesto, sencillo, y con un magnetismo, al que no podrás resistirte.


THE SLOW AND EASY  son: Kel Bennett (Voz/ Teclados), Liam Deak (Guitarra),
Tarun Dawar (Bajo) y Nick Roussel (Batería).

HAND ME DOWN’ fue producido por THE SLOW AND EASY , grabado por Steve Chahley en Palace Sound en asociación con Fuzzed and Buzzed. Mezclado por Steve Chahley, masterizado por Rubén Ghose.

A golpe de hard blues stonerizado ‘Baby (Don’t Let Me Down)’ enseña su poder desde sus primeros riffs. La voz sensual y cautivadora aporta el tono vintage a una canción que toma elementos contemporáneos para engrosar su sonido retro de inclinación 70’s. Divertidos ritmos retro nos invitan al baile desenfrenado en la segunda mitad de un corte que evoluciona a un especial escenario en el que el heavy-rock se fusiona con el blues y las vibraciones Stoner contemporáneas. Piensa en una fusión de BLUES PILLS y LUCIFER. La canción versa sobre alguien que trata de volver con un amante que no sirve para nada en tus tiempos oscuros 

Con atractivos pasajes armónicos ‘Alhambra’ se desarrolla en un tono más suave y un ritmo cadente, pero efectivo. Con una nebulosa de guitarras que beben de la fuente del blues y el boogie rock de los 70’s el corte avanza con buenos ganchos sonoros entre humeantes atmósferas sonoros. Usando por momentos Slide guitarra, los tonos sureños se unen a una pista dinámica y con entrañas fornidas. La piste trata sobre una experiencia visceral en motocicleta

‘Middle’ reposa su sonido en suaves pasajes de blues psicodélico representando un escapismo poético entremezclado con sentimientos de anticipación». Con una atractiva combinación de un ritmo de swing contagioso las voces seductoras crean un paisaje etéreo que mantiene al oyente fascinado. Una pista lenta y comedida con un fascinante poder cautivador.

Romantizando la fuga con tu amante en un tren a través de la tierra de ninguna parteDown the Line’ con delicados acordes acústicos pone el lado melancólico al Ep con la sensualidad de una magnífica cantante a flor de piel. Susurrante, la pista describe un escenario bucólico rebosante de dulzura y belleza. Los medios tiempos van llevando la canción en sus brazos hasta la explosión final en la que todo se vuelve más enérgico y virulento con unos solos de guitarra asesinos.

La tortuosa y enérgica ‘Safer Place’ nos cuenta a ritmo de heavy-blues, la historia de una mujer mayor seduciendo a un chico joven. Con un registro vocal que me recuerda por momentos a Patti Smith, el lamento melancólico gravita entre fuertes ritmos y una instrumentación cruda y difusa. La pista eclosiona en una bacanal de solo lisérgicos creando un entorno sonoro corrosivo y sumamente ácido.

The Slow and Easy 

Reseña: GREEN DESERT WATER.- ‘Black harvest’

Los asturianos GREEN DESERT WATER nos presentan un álbum con canciones vestidas con ropajes modernos, pero que esconden unas entrañas de puro hard-rock psicodélico 70’s y unos genes de blues ácido. Desde sus comienzos, la banda ha ido modulando su sonido, y ahora, unos años después, las cabalgatas psicodélicas dejan un mayor espacio a las andanadas de hard-rock crudo, con una innegable alma Stoner. ‘BLACK HARVEST’ contiene melodías que te sonarán familiares, desde guiños a Fleetwood Mac, hasta pleitesías a los legados de Hendrix y Sabbath, como emocionantes momentos de blues lisérgico. Con estos ingredientes, te será difícil escapar  a su poder de seducción, ya que tras unos minutos, te encontrar atrapado en un mundo seno de sensaciones. Todo un crisol de referencias a las que los de Oviedo no quieren renunciar, para transformarlas en un relato personal lleno de autenticidad. Porque GREEN DESERT WATER es una banda que suena a honestidad, y que pone todo su amor en cada nueva canción. Canciones con un aspecto duro y contundente, pero que están empapadas de bourbon y humo cannabico. Con el encanto de que cada canción te sonará familiar, probablemente dirás…. ¿Qué es esto? ¿A qué me suena? y rápidamente te contestaras, ¡¡¡es igual!! ¡¡Me gusta!,¡¡es cojonudo!! Esa es la magia que tiene este poderoso álbum de rock sin aditivos, a la vieja usanza, pero sin desdeñar las nueva vibraciones pesadas.

‘BLACK HARVEST’ está disponible vía SmallStone Records.

GREEN DESERT WATER son: Juan Arias García (bajo fuzz) , Dani Barcena (batería, percusión), Kike Sanchís (guitarras y voces)

Invitados: Kent Stump (WO-FAT) (guitarra adicional) y Álvaro Barcena (coros).

‘Sacred tree’ oscila entre rabiosos golpes de Stoner, blues y hard rock desgarrado y humeante. Midiendo los tiempos y la fuerza de cada pasaje, el tema serpentea entre coros y vibrantes estribillos que galopan a lomos de una montura de rock salvaje y ácido hasta las trancas. Solos asesinos, oscuros momentos pesados, y un ritmo trepidante, conforman una canción notable y fascinante con sabor a 70’s.

Empezando donde lo dejó el tema anterior, ‘Dead sacred tree’ nos golpea con pesados y lentos riffs de tono Sabbath y una ahogada voz cazallera, de puro blues humeante. Solos salvajes se mezclan con golpes de Stoner-doom plomizo y parsimonioso.El tema ofrece una atractiva melodía para completar su seductora imagen.

Con una apertura que me recuerda el clásico ‘Oh well’ de Peter Green, ‘Two many wizards’ nos devuelve el blues stonerizado entre nebulosas heavy-psych. Midiendo los tiempos para que el tema no pierda su tempo, consiguen un corte rabioso en el que el ritmo variante se encaja con total esmero. Un tema directo y potente que te dejará noqueado una vez más.

‘Black Harvest’ nace de una gruesa y cadente línea de bajo que nos indica el camino hacia un bosque lisérgico.Turbio y envuelto en nebulosas cannábicas, el tema nos narcotiza con hipnóticos riffs. Aquí los asturianos se lo toman con calma antes de central el verdadero espíritu del corte y no es otro que un compendio de rock ácido y pesado con salpicaduras de blues. Unas bases que se repiten en la mayoría de las canciones, pero que, en cada ocasión, nos ofrecen un resultado diferente.

Una galopada inicial nos empuja hacia una ladera Stoner-doom en ‘The whale’ . Despeñados por esa pendiente el tema prosigue por entornos más tupidos y chispeantes a golpes de heavy-blues .

El hard rock pegadizo ‘Shelter of gurú’ nos recuerda que estos chicos se manejas bien en aguas retro. Cuidando las melodías vocales el corte suena a puro rock 70’s. Con un ritmo completamente contagiosos, el tema se muestra lascivo, seduciéndonos con descaro hasta sumergirnos en un escenario de blues chamánico. Con humeantes nebulosas pantanosas, el tema desprende intoxicantes brebajes que acaban por aturdirnos. La canción se despierta del letargo par, como una estampida de búfalos, arrollarnos con hordas de heavy-rock rugoso y trepidante.  

‘Soul blind’ a modo de epilogo, se desarrolla sobre una estructura de blues ácido pero cálido y reconfortante. Con bellos acordes de guitarra, GREEN DESERT WATER parece regresar a sus origines mas primitivos para calmar nuestros sentidos con un gratificante bálsamo sonoro. En la segunda mitad, el corte despierta con una espiral de riffs que elevan la temperatura y nos devuelven a ese ambiente vintage llegado de lo mas profundo de los 70’s. Cortando súbitamente la hemorragia rítmica, el corte frena por sorpresa y nos deposita en una cálida y psicotrópica atmósfera mas propia de los mismísimos FREE.

Green Desert Water

Small Stone Records 

Reseña: LUNAR SWAMP.-‘ Moonshine blues’

¡¡Los italianos LUNAR SWAMP lo han vuelto a hacer!!. Si hace un año y medio nos sorprendían con su magnífico álbum debut ‘UnderMudBlues’, ahora nos impregnan con los efluvios de su blues-doom pantanoso nuevamente. Con seis canciones empapadas en thc, sus densos y chamánicos blues nos narcotizan y golpean por igual. Poderosos riffs, ecos 70’s y psicodelia pesada logran magnetizar al oyente con un tempo lento pero plomizo gracias a sus ecos stoner-doom. Bajo las neblinas intoxicantes que emerguen de los pantanos más misteriosos, LUNAR SWAMP saben moverse a la perfección en esas atmósferas psicotrópicas. Con el sigilo de un caimán en su habitad natural, el trio de Catanzaro se sumerge en el legado del Rey Lagarto, apoderándose de su facultad chamánica para elevarnos a un trance lisérgico en el que el proto-doom y los turbios sonidos Stoner se apoderan de nuestros sentidos a ritmo de blues. Sintiendo cómodos en territorios ocultistas, sus fangosas canciones bien podrían ser la sintonía de un ritual tenebroso y mágico en las profundidades del bosque. La perfecta combinación de la voz, con su particular estilo entre Morrison y Glenn Danzig, y el trabajo de las guitarras (con la ausencia de bajo) en esos blues cocidos a fuego lento con leña de la mejor calidad, resulta fascinante. Sus cegadores pasajes, nos nublan como el humo de la hoguera en medio del boscaje junto a la neblina de los manglares. Ese entorno espiritual es el espacio ideal para tocar sus canciones. Unos temas densos y húmedos, en los que el fuzz aparece siempre en el momento justo, balanceándose entre guitarras asesinas. Precisamente otro de los puntos a destacar de este trabajo, la versatilidad para crear sonidos graves y espesos en contraposición con solos más afilados. Cualquier amante de los sonidos viscosos, bluseros y psicodélicos, sin duda se sentirá atraído por ‘MOONSHINE BLUES’, un álbum ideal para las noches de luna llena junto al fuego y en el que los ecos de proto-doom y el blues pantanoso de los 70’s, tienen su particular homenaje.

‘MOONSHINE BLUES’ fue grabado, y mezclado en Country House en Catanzaro Stone Mountain y cuenta con un arte de portada obra de  Steven Yoyada, estando disponible vía The Swamp Records (EE.UU.), Vinilo vía Clostridium Records (Alemania) y cassette vía Burning Coffin Recs (Chile)

LUNAR SWAMP son:

Mark Wolf: voces y armónica

Machen: guitarras y Cigar Box

S.M. Ghoul: batería

‘Muddy Waters’ abre el álbum por la senda del blues. Con un nombre así no podía de ser de otra manera. Una breve introducción por la senda del blues clásico nos introduce en los fornidos riffs difusos que conjugan tanto elementos blues como momentos doom en los que la psicodelia aparece para mostrar una atmósfera borrosa. Con cadentes ritmos y una ambientación tenebrosa, el tema avanza con una parsimoniosa cadencia entre ecos 70’s. Con leves ecos doorsianos el tema se desarrolla en un entorno nebuloso con chamánicos pasajes.

Siguiendo una línea similar al tema anterior ‘Moonburt smoke’ nos intoxica con sus riffs blues-doom. Espeso y viscoso, el corte nos impregna de thc entre sus gruesos riffs y sus solos intoxicantes. Pesado, lento y completamente narcótico, el tema nos sumerge en un entorno oscuro y tenebroso en el que los ecos del pasado quedan reflejados.

Con una apertura misteriosa y psicodélica, ‘Redneck squatch’, índice en la fórmula del blues. Los parsimoniosos riffs stoner de vocación doom se entrelazan con las melodías de blues chamánico. Una constante que se repite en gran parte de los temas contenidos en el álbum. Sin perder de vista los entornos pantanosos, los efluvios lisérgicos se elevan entre sus cadenciosos y parsimoniosos riffs.   La neblina narcótica envuelve el tema entre sus emanaciones psicotrópicas ampliando el espectro del doom y del blues.

Sin salirse de la línea presente en todo el álbum ‘Old ben the gator’ conjuga el legado del Rey Lagarto en una versión psycho-doom completamente psicodélica. Solos ácidos, voces crudas, pero de gran magnetismo y una armonía que se repite una y otra vez van construyendo otro corte denso y pesado en el que el blues es el punto de partida. Coloreando con el sonido de la armónica la propuesta se vuelve más ortodoxo por momentos sin perder su vocación pesada. Cambiando el aspecto, el tema se deja llevar por momentos mucho más psicodélico que se elevan majestuosos entre sus crujientes e impactantes riffs.

‘Cross swamp blues’ nace entre las emanaciones lisérgicas de su pantanosa atmósfera para impregnarnos de thc nuevamente. Una constante de un álbum que tiene claro su objetivo. Un corte desgarrador lleno de fuerza que gravita en humeantes atmósferas para narcotizar al oyente con su oscuro y denso sonido. Sin perder el carácter doorsiano en la voz, el tema trata de emergen de entre la niebla para golpear con toda su fuerza,

Con un tono más ceremonial ‘Sweet sue’, el tema original de WITCH,  presta un mayor protagonismo a las melodías vocales sin salirse del guión. Viscoso y oscuro, el corte muestra a la banda en un estado de melancolía en el que se toman alguna licencia estilísticaEl resultado es un versión densa y narcótica en el que la psicodelia toma un mayor protagonismo en detrimento de la pesadez de los cortes precedentes. Teniendo en cuenta que estamos ante la canción más larga del álbum, la oportunidad para desarrollar su sonido se presenta evidente, logrado una particular versión incluso más impactante que el tema original. Con un parón en su parte central la banda hace un hiato para resurgir como Ave Fenix por la senda del blues del delta. Sin complejos, la armónica sirve para ofrecernos momentos de blues clásico prescindiendo de la pesadez stoner-doom a modo de guiño a los pioneros.

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