SALIGA son dos tipos suecos que estaban cansados de tocar música encorsetada por un montón de reglas no escritas sobre la forma y el escenario, etc., Hace unos 8 meses alquilaron un pequeño espacio de ensayo y comenzaron a montar su propio estudio de grabación. Durante el proceso de composición y grabación «Det finns inga regler» (no hay reglas) se convirtió en una especie de mantra y de ahí resultó su debut ‘FÓRÓGELSETRILOGIN‘, (la Trilogía Devastación), la primera trilogía de una trilogía de trilogías. Tras un proceso creado iterativo, agotador y a menudo extraño, han conseguido crear un EP debut fascinante. En él adaptan la psicodelia pesada a su propia creatividad. Tres temas instrumentales con melodías flotantes, incursiones progresivas y medidos momentos de pesadez. Todo un brebaje sonoro de fácil digestión, con reconfortantes desarrollos instrumentales que se ven alterados por gruesos momentos, crean un relato en el que cabe lo misterioso, pero sobre todo lo mágico. Un mantra sonoro que consigue hacer partícipe al oyente de su propio relato, a veces hipnótico, a veces tormentoso, pero fundamentalmente mántrico.
La segunda trilogía está casi terminada y se lanzará en los próximos meses, así que esperaremos ansiosos esa nueva entrega de una banda prometedora.
Abriendo con unos tambores rituales ‘Fortfarande din lillebror’ explora un bosque onírico en el que habitan bellos pasajes de psicodelia misteriosa. Cadente y susurrante, el tema explota abriéndose a un entorno más luminoso en el que una poderosa línea de bajo nos muestra el camino. Insertando pasajes más progresivos, el dúo nos ofrece un plácido brebaje sonoro. Reconfortante y suave, sus flotantes melodías se complementan con retazos de pesadez sin perder su carácter apacible y enigmático en su relato.
‘Urknallen/Livsriffet’ se desarrolla en una atmósfera más amable. Aquí la psicodelia ensoñadora de los suecos nos seduce con suaves melodías instrumentales. Ciertos tonos exóticos se incorporan a este paseo por la mágica psicodelia a la que nos traslada la canción. Guitarras flotantes se ven asaltadas por una gruesa línea de bajo llena de magnetismo. Mientras, los efectos revolotean en ese mundo mágico en el se desarrolla el tema. Tras ese plácido paseo, el tema se vuelve más pesado, con repetitivas descargas de densos sonidos que le dotan de un carácter más plomizo e hipnótico.
Mostrando su faceta mas pesada, ‘Latin på bönners vis’ oscila entre pasajes de psicodelia envolvente y embriagadora con momentos oscuros que transmiten intrigantes sensaciones. Tras un inicio más sosegado, se vuelve más tormentoso, con cadentes riffs con un cierto tono doomy. Transitando por una encrucijada en la que la psicodelia pesada ondula entre lo progresivo y lo plomizo, la banda mantiene el control. Hipnótico por momentos, pero lo suficientemente atrayente para que su sonido acabe magnetizando al oyente en un entorno chamánico y envolvente.
Tras tres años de preparación, ve la luz el primer LP de la banda ucraniana SHIVA THE DESTRUCTOR. Tiempo atrás, en 2015, su primer EP, ya despertó mi atención, por lo ‘FIND THE OTHERS’ era un álbum que debía explorar. Sin duda, tras su escucha, he corroborado, que las buenas sensaciones que me transmitió la banda, aquí quedan corroboradas sobradamente. El álbum contiene cinco temas en los que la psicodelia aromática, mística y exótica, convive en armonía con el rock progresivo, e incluso con alguna visita de sonidos stoner. ‘FIND THE OTHERS’ es un álbum conceptual con melodías llenas de belleza y una atmósfera lisérgica con un carácter contemplativo. Un trabajo en el que las guitarras etéreas se debaten entre los sonidos limpios y cristalinos contrastando con lo difuso, algo, que es uno de avales del álbum. Los perfectos arreglos de las canciones, consiguen que todo fluya con naturalidad en una espiral de suaves sonidos que son como un bálsamo para el oyente y que hacen que todas ellas se enlacen, para que el resultado sea una obra en la que todo tiene sentido. ‘FIND THE OTHERS’ es un álbum conceptual basado en las aventuras del personaje principal, «Shiva«, mientras atraviesa el planeta en un viaje a través de la historia de la música psicodélica progresiva. A lo largo de las canciones del álbum, Shiva viaja alrededor y a través de mundos, espacio y tiempo. Finalmente, llega a la Tierra en la década de 1960 y procede a usar jeans gastados y rockear en Woodstock. Luego se enfría en la playa con los sonidos del surf rock, se enamora, deambula por los bosques vírgenes, se sumerge en batallas auto-reflexivas y se reconcilia consigo mismo en las afueras del universo. Shiva se divierte, sufre, busca y cambia, como todos nosotros. Además de eso, el álbum contiene varias referencias y homenajes a músicos e intérpretes legendarios ocultos entre sus surcos. Esa inspiración en distintas décadas musicales, hace que su sonido resulte familiar al oyente. Estos brillantes músicos saben crean suites progresivas extendidas de música principalmente instrumental, con afinaciones claramente diferentes, que, junto con esa interacción de sus guitarras impecablemente entrelazadas, usa el sonido del órgano, así como una instrumentación oriental, logrando un sonido impecablemente único, similar al despertar de un sueño. ‘FIND THE OTHERS’ es un sueño mágico del que, tras su escucha, no querrás despertar.
‘FIND THE OTHERS’ ha sido producido por SHIVA THE DESTRUCTOR , fue grabado por Vyacheslav Khabarov en Breadberry Recording & Rehearsal Music Studio y Concrete Foundation Studio (Kyev, Ukrania). Mezclado y masterizado por JARO SOUND (Praga,Republica Checa) El arte de portada es obra de Oksana Zinkovska y está disponible vía Robustfellow.
SHIVA THE DESTRUCTOR son:
Andrew Pryimak.- guitarras, voces, coros, teclados Rodion Tsikra.- guitarras, voces Andrew Sernyak .- bajo y coros Marco Sharyi .- batería
‘Benares’ nos introduce en el mágico mundo de los ucranianos con magnéticos desarrollos heavy-psych. Bajo unas fascinantes atmósferas a las que aportan pasajes exóticos la psicodelia aromatizada va oscilando con pasajes más etéreos en contraposición con arrancadas de fuerza. Sus pasajes flotantes más propios de las mil y una noches. Sin duda el nombre de la canción haciendo referencia a la ciudad espiritual del norte de la India, logra trasmitir esa espiritualidad con sus bellas melodías. Los elementos Stoner son introducidos sin que su pesadez robe el protagonismo a los aromas orientales en los que mayoritariamente se desarrolla. En este transitar por los meditativos pasajes, el sonido del órgano aporta un aire ancestral entre la acidez de su dupla de guitarras. Tras los momentos más tormentosos, el tema se deja llevar por los sonidos exóticos en un canto mántrico.
Con delicados pasajes y cadentes ritmos, ‘Hydronaut’ mantiene la apuesta por las vibraciones orientales en el particular mundo en el que se desarrolla el álbum. Elevando la intensidad de los riffs, su psicodelia nos arrulla entre pasajes heavy-psych que nos ofrecen giros constantes. Llevando al oyente a un remanso de paz que se altera con el contraste entre lo pesado y lo liviano. Como antes comentaba, si hay algo que caracteriza a SHIVA THE DESTRUCTOR, el el desigual uso de las guitarras. La afinación de una de ellas para maseajearnos y ls distorsión de la segunda hace que su sonido se disponga en distintos planos. La canción nos sorprende con pasajes que rozan un escenario psico-progresivo con la aparición de acarameladas y suaves voces entre la belleza sonora de sus desarrollos. Tomando elementos mas propios de los 70’s, el tema resulta fascinante. Un bucólico entorno que parece evocar tiempos pasados en su relato. Estos juegos progresivos enriquecen su evidente sonido psicodélico sin renunciar a pinceladas en la que los riffs Stoner aparecen entre los bellos desarrollos lisérgicos.
‘Summer of love’ se construye sobre flotantes y bellas atmósferas de las que aflora la seductora voz creando un clima de sensualidad reconfortante. La banda incorpora voces superpuestas entre sus algodonados pasajes de psicodelia aromatizada pero la vez con un cierto aire de melancolía. Con una bucólica ambientación la canción toma prestados elementos progresivos que le aportan un gran sosiego.
En ‘Ishtar’ regresan los sonidos exóticos. Una atmósfera devocional va evolucionando en una nueva exploración psicodélica describiendo un insondable entorno sonoro. Sonidos orientales preceden a pasajes chamánicos en los que las voces aparecen sin perder los cálidos tonos. Sin darnos cuenta sus ritmos nos atraen a un mundo sensorial alejado de lo terrenal. Las guitarras difusas van imprimiendo una fuerza que se balancea acaba por dejarse seducir por psicotrópicos pasajes coloristas. Sin darnos cuenta un sonido más progresivo trata de incorporarse a a narrativa de la canción. En su parte final el tema parece girar a un entorno de obscuridad que traspasa la línea de la frontera de la psicodelia para explorar un territorio más progresivo arropado por sugerentes y celestiales coros mientras el sonido se torna más grueso entre las suaves melodías vocales.
Para cerrar este fascinante álbum ‘Nirvana beach’ nos acaricia con bellas guitarras que ofrecen el lado más sensual de la banda. Mágicas guitarras y algodonadas voces son como un bálsamo para el oyente. súbitamente el tema toma un aspecto más vintage con momentos de mayor intensidad que unas melodías con un registro vocal que por momento me recuerda a Bowie. Cadente y oscilante la canción arremete con riffs más rockeros en una constante mutación sin perder la ruta por la que transita. Constantes giros, órgano vintage, solos de guitarra y magnético ritmo, son un aliciente para un tema que cambia constantemente ofreciéndonos armonías que hacen que la monotonía no exista. Un gran trabajo compositivo con un resultado sobresaliente, Toda una mezcla de estilos que acaban construyendo una de las canciones con mayor riqueza estilística de todo el álbum. Un tema de rock psico-progresivo de mucha calidad con un tufillo a sonido setentero, pero en un envoltorio contemporáneo.
EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO llevaba semanas ofreciendo videos de cada uno de los tres temas que componen su nuevo álbum ‘TRINIDAD’, ahora la trilogía culmina con la publicación completa del álbum. Un trabajo en el que el ahora cuarteto, parece comenzar una nueva etapa en su sonido. Desde su nacimiento como dúo, fueron evolucionando, pasando por el formato de trio, y ahora consolidados como cuarteto presentan un álbum en que parecen comenzar una nueva etapa. Encontramos distintas diferencias respecto a sus entregas anteriores, algo que, por otro lado, no hace que la banda pierda su esencia. Si en anteriores álbumes tenían canciones con nombre difíciles de recordar para cualquiera de sus feligreses, aquí, simplifican con una sola palabra el nombre de cada uno de sus tres temas. A modo de trilogía, ‘TRINIDAD’ nace tras haber tenido que cancelar las fechas de su ultima gira por la pandemia. Como muchas bandas, han aprovechado para dar rienda suelta a su creatividad, retomado ‘Caridad’ un tema compuesto en 2019 para completar el círculo. Otra de las pequeñas diferencias de ‘TRINIDAD’ respecto a sus creaciones anteriores es que aquí la banda incide mucho más si cabe en su maravillosa apuesta instrumental de sonidos post-rock. Teniéndonos acostumbrados a la conjunción de canciones en la que los riffs post-metal ocupaban un papel importante, en esta ocasión éstos aparecen en pocos momentos. Tampoco encontraremos los plomizos y densos golpeos doom. La consecuencia, es un álbum en el que las melodías juegan un papel fundamental, copando todo el protagonismo. Bellos pasajes introspectivos que nacen de la oscuridad, pero que se abren a la luz como pocas veces los hemos visto antes. Un resultado maravilloso, místico y relajante, que corrobora la línea ascendente de creatividad de una banda cada día más solvente. Con una producción impecable, las místicas atmósferas melancólicas se convierten en celestiales pasajes de una hermosura sin igual. Como si se hubieran desecho del maligno, nos ofrecen el antídoto contra la depresión de estos tiempos convulsos. La edición física cuenta como extra el EP homónimo que publicaron en 2.016. ‘TRINIDAD’ es ‘FÉ´’, es ‘ESPERANZA’ y es ‘CARIDAD’; pero también es EL ALTAR DEL HOLACAUSTO en el comienzo de una nueva etapa purificadora que continúa redimiendo nuestras almas y nuestros pecados.
Sosegados acordes llenos de melancolía nos introducen en ‘FE’ Creando una atmósfera autorreflexiva el tema nos va elevando lentamente con pasajes llenos de belleza en los que el post-rock se refleja entre una instrumentación que parece abrirse a luz en un ambiente redentor con mágico pasajes de guitarra que enseguida nos enganchan al tema. Una pausa abre las hostilidades post-metal explorando un entorno más tenebroso antes de caer en bucólicos momentos vislumbrando la luz. Relajante y silencioso, las oscilaciones de intensidad siempre se mantienen en un nivel de sosiego que invita a encontrarse con uno mismo. Algo que ya es habitual en el sonido de los salmantinos. A pesar de que estamos ante un tema instrumental, en el mismo parece que los ‘hermanos’ usan una especie de estribillo que se repite en distintas partes de canción. Belleza y placidez caminan de la mano en sus casi diez minutos.
Desde la calma, yu como un rubor, ‘ESPERANZA’ nos susurra con suaves acordes en una atmósfera gris en la que las notas brotan hechizando al oyente. Una dulce caricia con ciertos coqueteos casi blues. La guitarra se erige como protagonista en lo que parece una larga introducción para sacarnos a la luz por prados acolchados con tonos que parecen coquetear con la música latina. Nuevamente nos ofrecen un manantial de belleza sonora que reconforta nuestros sentidos. Buscando un camino lineal el tema no sufre las habituales oscilaciones a las que nos tienen acostumbrados, y sin embargo encontramos alguna influencia jazz en sus acordes. Con algunos momentos más pesados en los que el bajo cruje en una lucha desigual con los plácidos pasajes de la guitarra. Como su nombre indica, la banda nos transmite vibraciones positivas mostrando que hay esperanza en este mundo hostil. Solo en la parte final los riffs metálicos aparecen creando un entorno más turbio siempre contrarrestado con esos buenos pasajes de guitarra presentes en todo el trabajo, para morir en el mismo lugar donde nació. Todo un remanso de paz de aguas tranquilas y relajantes.
‘CARIDAD’ cierra el trabajo con una apertura en tonos sosegados y susurrantes que de inmediato se elevan creando un sonido exuberante. Más pesado en su inicio que los cortes precedentes, el ritmo cambia súbitamente introduciéndonos en un entorno post-metal creando un impostado caos sonoro que no tarda en ser reconducido. Mucho más rítmico e inquietante el corte oscila dando giros inesperados. Quizás sea el tema más experimental, pero sin duda la vocación del ALTAR DEL HOLOCAUSTO es su fe ciega en la música post-rock. Tras tres minutos turbulentos las aguas vuelven a su cauce creando un entorno redentor con una atmósfera mística en la que el silencio parece robar el protagonismo a la música. Un espacio casi drone en el que los acordes afloran lentamente en un génesis que nos invita a recorrer un mundo místico en el que la belleza de sus melodías nos seduce. La belleza de los pasajes de guitarra transmite una reconfortante espiritualidad redentora que solo se rompe en su epílogo con monumentales pasajes bajo tambores más contundentes y un sonido que parece producirse en dos estratos distintos que acaban uniéndose en un ‘todo’ en el que la pesadez y la calma conviven en armonía.
..Incluso antes de la crucifixión de Cristo, hubo detractores que no creían en su obra y milagro. En cambio otros, lloraban su pérdida y lamentaban pero tenían serenidad. A esto se le llamo: ‘FE‘.
…por tanto creamos en ello, no desfallezcamos, sigamos remando juntos. Nuestros corazones unidos siempre serán la ‘ESPERANZA‘.
.. Y amar al prójimo como a uno mismo y al altísimo sobre todas las cosas será: ‘CARIDAD’.
Ármate para la batalla contra bestias gigantescas ya que una vez más, el dúo de padre e hijo a las guitarras ofrecen al oyente una horda de riffs de Iommi aplastantes y difusos, mientras el bajo gigantesco derriba todo a su paso con sus pezuñas ácidas. A su vez, los griegos ACID MAMMOTH nos traen tambores que retumban con ritmos sobrenaturales en una angustiosa oscuridad, mientras que sus fascinantes voces logran hechizarnos con sus lamentos llenos de un dolor que sale de lo más profundo de sus entrañas. Transmitiendo desesperación, logran encontrar el equilibrio entre la pesadez y la acidez para crean un tétrico relato cuya narrativa resulta muy fluida. ‘CARAVAN’ es un claro ejemplo de la evolución de una banda que habita en la oscuridad, pero que también saber ofrecernos otros alicientes más luminosos. Sus dosis de psicodelia pesada y los desarrollos progresivos que encontramos en la parte final del álbum, hacen que su escucha resulte fascinante. Si atendemos a sus influencias, podríamos pensar en Sabbath (evidentemente), pero también en el legado que en los últimos tiempos nos ofrecen bandas como UNCLE ACID & THE DEADBEATS u otros grandes del género, como los mismísimos ELECTRIC WIZARD. ‘CARAVAN’ consigue derribar muros con sus colmillos llenos de acidez, voces angustiadas y afligidas así como sus efluvios lisérgicos. Seguramente estemos ante el álbum más pesado de la banda, pero a su vez el más polifacético. Es un álbum de brujas para oídos de brujas, una obra plomiza y turbia, que ha surgido directamente del abismo más profundo y que llega para mostrar al mundo todo el poder del mamut acido. Un poder que está destinado a derribarte hasta el último suspiro.
‘CARAVAN’ es el tercer álbum de larga duración de la banda. Es el sucesor directo de «UNDER ACID HOOF’ del año pasado y el cuarto lanzamiento de la banda con Heavy Psych Sounds Records. Fue concebido, grabado y producido durante un estado de bloqueo total debido a Covid-19, por lo tanto, refleja en gran medida ese estado de ánimo durante estos tiempos oscuros. Es un viaje pesado, sublime y oscuro como la boca del lobo hacia lo vasto y desconocido. Como todos los trabajos anteriores de la banda, ‘CARAVAN’ fue grabado, mezclado y masterizado con Dionysis Dimitrakos en Descent Studio en Atenas, mientras que la batería se grabó en Ignite Studio. La obra de arte fue realizada una vez más por Branca Studio.
ACID MAMMOTH son: Chris Babalis Jr. (guitarras y voces), Chris Babalis Sr. (guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo) y Marios Louvaris (batería).
Una risa sarcástica abre las hostilidades en ‘Berseker’. Desde el primer momento el tema golpea con sus hordas doom. Riffs difusos con incrustaciones psicodélicas atraen a voces rituales que guardan tributo a lo oculto. El legado Sabbath hace acto de presencia entre ese sonido difuso y pesado del que tanto gustan los griegos. Con un aspecto proto-doom, las voces se vuelven melodiosas entre la tormenta de fuzz. Lento, plomizo y con un sonido turbio, en él hay espacio para solo ácidos que se estiran hasta la estuación. Con gran habilidad construyen una atmósfera, densa que parece rendir tributo a las tinieblas. Lo cierto es que el eso de las voces hace que el tema tenga un carácter propio sin renunciar a los efluvios lisérgicos.
Con aires épicos, ‘Psychedelic wasteland’ nos sume en nebulosos bosques bajo inquietantes y misteriosos acordes. Usando una narrativa descriptiva, cada riff ruge turbio y crujiente creando una cortina sónica intoxicante. Con un evidente carácter Sabbath, la desesperación queda reflejada entre la brumosa instrumentación. Nuevamente me sorprende (aunque a estas alturas no debería) lo atractivo de esos registros vocales, agudos y lánguidos dando un carácter particular a cada canción. Si le nebulosa de riff difuso no cesa, consiguen con habilidad ofrecernos pasajes de guitarra ácidas que nos sacan de la monotonía. Sin duda, los griegos tienen claro lo que quieren ser, y su sonido, a pesar de sus genes ocultistas, resulta de lo mas atractivo para el oyente con esas dosis de psicodelia pesada que imprimen a sus temas.
La apertura tenebrosa de ‘Ivory towers’ nos hace augurar otra embestida del paquidermo acido. La inmensidad de la monolítica línea del bajo se equilibra con esos solos lisérgicos. Embutidos en el sonido proto-doom más tenebroso, la herencia Sabbath vuelve a resurgir, si es que en algún momento se ha ido. Poderosos tambores dirigen el caminar del Mammoth a esas lúgubres cavernas en las que guarda todo su poder. Con tonos de esperanza las voces me recuerdan a momentos Uncle Acid. Incesante y potentes sonidos que caminan con lentitud entre los boscosos entornos inexplorados y tenebrosos. Leves pinceladas progresivas aparecen con pequeñas vetas del rocoso sonido del cuarteto. Aturdidor y plomizo, el desarrollo del tema tiene un carácter cansino, pero con él consiguen su objetivo en esa excursión a lo desconocido.
Efectos envolven y unos rifs que parecen atascarse abren ‘Caravan’ Un tema pesado como un paquidermo que camina lento y poderoso. Intrigante, el tema, Con una instrumentación que coquetea con espacios progresivos transitados previamente por bandas como Elder, el trio crea un monumental corte de doom en línea Electric Wizard con lánguidas voces entre densas y oscuras atmósferas psycho-doom. Toda una monstruosidad hipnótica y absorbente que mantiene vivo el legado de. Uno de esos temas que se te clava en el corazón de los amantes del doom más tenebrista. Déjate aplastar por la acidez Un corte aplastante que imprime acidez al elefante prehistórico griego.
Las hostilidades pesadas persisten en ‘Black dust’. Con sus monolíticos riffs el paquidermo griego sigue avanzando en su peregrinar por la senda del proto-doom ocultista. Lánguidas voces, un muro de sonido y solos incesantes colorean un tema psycho-doom al uso. Sobre algún tono progresivo la canción desfallece en una senda pausada a pesar de su sonido doomy. Sin estridencias consiguen conjugar la pesadez con brillantes momentos melódicos a lo largo de sus nueve minutos. Fieles a su estilo la parte central nos ofrece monumentales pasajes llenos de misterio de los que salen con esos momentos en los que el legado Sabbath hace acto de presencia. Sin duda, consiguen crear un corte atractivo e impactante en el que logran un equilibrio entre la densidad sonoro con los elementos psicodélicos aportados.
Cinco años hemos tenido que esperar para recibir un nuevo álbum de los suecos SPELLJAMMER. Ahora, el sello Riding Easy Records publica ‘ABYSSAL TRIP’ dando por finalizado el hiato del trio. El álbum es toda una exploración de sonidos expansivos con multitud de distorsiones así como lentos y plomizos riffs doom que llevan en volandas ahogadas voces con un cierto tono progresivo. Un espacio sombrío y lúgubre con guitarras que retumban en nuestros oídos y dramáticos interludios melódicos que ponen la pausa a sus monolíticos riffs pesados. SPELLJAMMER se toma su tiempo para desplegar unos temas que exploran desoladores abismos en un viaje épico y lleno de oscuridad. Letras contemplativas, y un reino misterio con lúgubres atmosferas en busca de un mundo mejor. Así lo define su bajista y cantante Olsson: “Los temas líricos que abordamos, como la condenación definitiva del hombre y la búsqueda y el anhelo de mundos nuevos y mejores, todavía están ahí”, «El concepto de algo que no se ha descubierto en el vasto vacío está casi siempre presente». Lo cierto es que nos encontramos con una reflexión pesimista del mundo en el que vivimos, algo que queda patente en unos temas casi depresivos, pero en los que encontramos algún atisbo de esperanza. Con toneladas de fuzz, el álbum nos sumerge en un abismo en el que todo sucede lentamente, de una forma casi enfermiza, pero que finalmente funciona. Hecho en falta un mejor tratamiento de unas voces que quedan en la penumbra, algo que bien puede ser premeditado, pero que empaña su lado lírico y melódico.
“La inmensidad de todo es algo en lo que pienso mucho”, dice el bajista/ vocalista de SPELLJAMMER, Niklas Olsson. Y ciertamente se nota tanto en los sonidos expansivos y fangosos como en las letras contemplativas del trío con sede en Estocolmo. Después de una pausa de 5 años entre su álbum anterior, ‘ANCIENT OF DAYS’, tal vez dedicado a reflexionar sobre dicha inmensidad, SPELLJAMMER está de regreso con un álbum que une perfectamente las inclinaciones anteriores del rock del desierto de la banda y sus riffs masivos y lentos posteriores.
El proceso de grabación de ‘ABYSSAL TRIP’, se diferencia de los lanzamientos anteriores en que la banda con el guitarrista Robert Sörling, el baterista Jonatan Rimsbo y Olsson optaron por capturar las actuaciones mientras se escondía en la batisfera mental de una casa en el campo cerca de Estocolmo. «Las canciones se beneficiaron del ambiente relajado de estar lejos de todo», explica Olsson. De hecho, el álbum suena seguro y meticulosamente arreglado, gracias al aislamiento de la banda. Sörling mezcló el álbum y fue masterizado por el batería de MONOLORD, Esben Willems en Berserk Audio.
El tema de apertura del álbum «Bellwether» comienza dramáticamente con un fade in muy lento, de casi un minuto de duración, de una distorsión retumbante que prepara el escenario para un bajo y una guitarra muy distorsionados que retumban el riff lúgubre durante otro minuto y medio antes de que comience la batería, y de la misma manera que mucho antes de que las voces salgan a la superficie. Sus monstruosos y turbios riffs golpean con toda su fuerza doom creando una atmósfera intoxicante llena de épica. Sus ahogadas voces tratan de aflorar en la parte final mostrando todo su tormento.
“Lake” cambia abruptamente de marcha, abriéndose con un galope inusualmente rápido antes de romperse en pasajes Stoner doom atronadores que pronto cae en una ruptura melódica de tono limpio del Medio Oriente. Dando mayor protagonismo a la instrumentación las voces tratan de hacerse su hueco con dificultad en la oscura sima en la que parece desarrollarse el tema. Nebulosas narcóticas cubren sus monolíticos riffs. Por momentos el corte parece reposar su ímpetu en estancias heavy-psych sin perder su monumentalidad.
Sin renunciar a la épica, los riffs monstruosos de ‘Among the holy’ mantienen la viscosidad. Desde su locución inicial, el tema evoluciona hacia un relato glorioso de tonos ocultistas. Aquí los riffs Sabbath hace acto de presencia entre una bacanal nebulosa de gran calado. Proto-doom con pinceladas lisérgicas en un relato de misterio que por momento deja la pesadez para sumergirnos en profundidades más psicodélicas hasta evaporarse.
‘Abyssal Tripse’, la canción que principal sirve como pieza central del álbum, comenzando con un siniestro diálogo cinematográfico sobre el sacrificio de sangre que se lanza en guitarras desafinadas y contundentes que retumban sobre tambores que golpean las tripas y voces aullando que escuchan el proto-sludge de ‘The Nile Song’ de Pink Floyd. ”La dinámica cede brevemente por una melodía de guitarra limpia y de construcción lenta antes de que todos los instrumentos se bloqueen en un riff sacudido coronado por un solo en línea Iommi. El trío aquí se deja llevar a lo largo de 10 minutos explotando todo su potencial.
A modo casi de interludio, teniendo en cuenta la duración de los cortes anteriores, ‘Peregrine’, reposa en calmados acordes con ausencia de voces, creando un espacio para el sosiego que contrasta con la pesadez del resto de canciones.
Tras el reposo del corte anterior, al álbum cierra recuperando toda su fuerza en ‘Silent riff’. Aquí las distorsiones y los gruesos y monolíticos riffs de corte ocultista regresan a escena mostrado todo su poderío. Voces casi espectrales en modo progresivo acompasa los parsimoniosos y pesados acordes. La épica de la narrativa oscura de los suecos se tiñe de psicodelia pesada con hirientes solos de guitarra que tratan de hacerse un hueco entre la densa instrumentación. Un sonido expansivo de proporciones monumentales que no pierde su tono turbio, pero que incorpora más elementos lisérgicos creando una atmósfera narcótica e intoxicante. El tema, en su parte central explora con misteriosos pasajes un entorno enigmático en el que si intuye que algo puede suceder. Un letargo que se rompe como es habitual en este tipo de propuestas con riffs colosales que golpean una y otra vez mientras las voces se vuelven más atormentadas, algo que arrastra al tema a un escenario más aturdidor.