Reseña: THE BLOODY MALLARD.- «Realm»

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Sin hacer mucho ruido, los británicos THE BLOODY MALLARD acaban de publicar su debut «REALM». Uno de los mejores trabajos editados en este mes y en el que a través de siete cortes instrumentales, dejan patente la calidad del trío londinense. Con una pesada base rítmica y desarrollos monumentales que van desde las finas texturas post-rock, a sonidos hermanados con el metal, logran tejer un denso y bello tapiz sonoro que consigue atrapar al oyente.   Su líder y guitarrista Tom Walding, después de experimentar con melodías, ritmos y tonos que recordaban muchos viajes de setas en la zona rural de Kent, los segmentos sónicos finalmente se formaron en canciones que se convirtieron en el álbum, «REALM». Tras esto, cualquiera se podría preguntar: ¿A que suena realmente esa experiencia?. La respuesta bien podría ser: A sonido que evoca la pesadez de bandas como YOB o ELDER, con la finura estilística de PINK FLOYD, la experimentación de KING CRIMSON aderezado con un cierto aroma rural evocador de ancestrales relatos de cuentos y leyendas. Un bosque sonoro en el que los efectos de los hongos mágicos se sienten a través de la psicodelia subyacente conjugándose con la belleza floral de los pasajes progresivos y post-rock, en unas atmósferas que por momentos se oscurecen para acercan a la banda a las cavernas doom. Un resultado armónico que pasa por distintas fases, desde lo inquietante a lo reconfortante sin perder su eclecticismo. Sus cuidadas y elaboradas melodías  nunca parecen construidas al azar, de hecho, cada canción evoluciona con giros y ondulaciones que cambian su vocación para enriquecer cada armonía y conseguir un sonido orgánico que fluye con naturalidad entre múltiples poliritmos haciendo que los temas se compacten.  Un trabajo dinámico que hace que los temas se engrandezcan en su avance, pero siempre en una explosión contenida. Un magnífico debut que me hace augurar que la joven banda londinense consiga estar boca de numeroso publico en próximos tiempos. Un cautivador álbum recomendable tanto, para los amantes mas purístas del rock progresivo, como de los de la psicodelia pesada 

El álbum fue producido grabado y mezclado por Jarred Hearman (Katy B, Wretch 32, Mammal, John Butler Trio, The Prodigy, Slipknot) en Konk and City Sounds Studios y The Gin Factory.

THE BLOODY MALLARD son: Tom Walding (Guitarras), Raihan Ruben (Bajo) y Jake Bradford-Sharp (Batería).

“Haemoglobin” el tema más largo del álbum con sus once minutos, abre con delicadas más propias de la escena post-rock para transmutarse inmediatamente a un escenario de pesadez más propia del doom. Pesados riffs y tambores explosivos llenos de una fuerza capaz de generar monumentales espacios sonoros en un auténtico frenesí de ritmos y riffs. Entre esta eclosión lograr insertar elementos psico-progresivos que a la postre forman la identidad de los ingleses. En contraste con la eclosión anterior, hacen descender el tema a bellos prados sonoros siempre bordeando la frontera del post-rock. Tomándose una pausa por estas mágicas estancias palaciegas tras un pequeño reposo en su intensidad vuelve a elevarse por majestuosos espacios progresivos con una tupid instrumentación. En un nuevo giro argumental, misteriosos y susurrantes desarrollos se apagan silenciosos. Los sutiles y elegantes acordes nos despiertan de este maravilloso sueño en el que nos han sumido para volver a la grandilocuencia de ese sonido grueso y pesado del que hacen aflorar aromáticos y delicados acordes de guitarras soportados por un escenario post-rock.

En un contraste entre los calmados acordes semi-acústicos y los tonos progresivos, “Subject to entropy” con la grandilocuencia del pesado y fornido bajo la banda coquetean con sonido más propios del Stoner-doom sin terminar de deshacerse se ese sonido entre el post-rock y el rock progresivo al uso. En su parte final el tema desciende a entornos más rurales a través de acordes acústicos que hacen que el tema se evapore lentamente. Inspirada en las teorías de la entropía e influenciada por esos riffs doom y stoner, la canción fue escrita con afinaciones, fuzz y distorsión mezcladas con capas acústicas para reflejar la naturaleza de la entropía. Los pensamientos, sentimientos, actividades y existencia sin fin de cada uno están sujetos a los elementos de la naturaleza. La canción tiene como objetivo crear esa realidad envolvente y fue escrita con la intención de dar al oyente la libertad de interpretar el terror o la comodidad.

A modo de susurrante interludio, “Reversion”, nos arrulla con una extraña delicadeza.

“Noble rot”, evoluciona desde calmados y hechizantes pasajes entre setas mágicas para elevarse a momentos turbios y plomizos en ese bosque hechizado del que afloran flotantes pasajes floydianos. Todo un mundo de fantasía psicodélica que se va describiendo con unas cuidadas melodías que conjugan belleza y fuerza sobre el escenario que mejor se mueve el trío. Éste no es otro que esos espacios psico-progresivos que con tanto acierto son capaces de describir como relato de cuentos y leyendas del pasado en los que la épica está presente.

Mostrando su faceta más pesada, Ceremonious Synapses”, un tema dividido en dos partes arranca con fuerza con sus crujientes y plomizos riffs herederos del hard-progresivo llegado de los 70’s. Abandonando los pasajes de ensueño, un fornido bajo y afilados solos de guitarra tratan de aflorar entre la densa base rítmica. Un contraste efectivo en el que los tonos vintage consiguen enganchar al oyente al tema y a su particular narrativa, especialmente en su primera parte.  A pesar de la contundencia, no faltan esos momentos más pausados, pero en esta ocasión con un carácter más rugoso.

Explorando temáticamente el tema de las vías neuronales y los comportamientos dentro del cerebro humano. La conciencia y los comportamientos humanos pueden estar vinculados a la estructura de estas redes neuronales y basarse en ciertos acontecimientos en la vida de una persona (ambientalmente, traumáticamente, meditativamente) estas vías pueden alterar. El tema supone unas narrativas temáticas del esfuerzo consciente por cambiar estos caminos; parte I) centró uno el físico friccionado y disciplinado, mientras que la parte II) se centra en el nivel más profundo y subconsciente espiritual del cambio.

En la segunda parte del tema “Ceremonious synapses (II)”, dejan de lado la pesadez para sumergirse en atmósferas progresivas con constantes cambios y giros estilísticos. Con un sonido que siguen siendo rugoso paulatinamente se van limando para dejarse llevar por desarrollos en los que la psicodelia tiene un mayor protagonismo.

Este maravilloso debut, cierra con “Dawn”, en la que ejecutan un sosegado y sigiloso paseo por apacibles atmósferas a modo de epílogo. El descanso para el guerrero después de las batallas anteriores parece mostrarle el camino de vuelta a casa en un corte poco trascendente en el conjunto del álbum.  

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Reseña: ELDER.- «Omens»

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«OMENS» es el quinto álbum de una banda que no deja de crecer desde que en el año 2.008 publicara su debut «ELDER». Consiguiendo cada día un mayor numero de seguidores para su causa, en este álbum se sumergen con una mayor profundidad si cabe en el complicado territorio del rock progresivo sin perder el sonido pesado que les vio nacer.  En esta ocasión a través de cinco largos temas ejecutan exuberantes melodías intrincadamente entrelazadas que crecen y se disuelven por igual entre sus masivos riffs. Ahora, con una nueva formación con Michael Risberg a la guitarra y George Edert a la batería, junto a Fabio Cuomo en el piano y sintetizadores, construyen un álbum exuberante en el que el legado de bandas del siglo pasado como Yes o los mismísimos Rush están muy presentes en sus composiciones.   Los temas psico-progresivos parecen ser los que mejor se adaptan a su propuesta musical para ofrecer su mejor versión. Seguramente los que se enamoraron de los pesados riffs de sus comienzos puedan sentirse algo defraudados, pero, sin renunciar a aquel legado, consiguen evolucionar con maestría a un sonido mas elaborado. Los temas guardan una estructura parecida en cuanto a la progresión de su intensidad; con un desarrollo muchas veces más propio de la experimentación de King Crimson y los desarrollos sinfónicos que nunca sabes donde te van a llevar. En algún momento he tenido la sensación de que los temas se desarrollan en una trama argumental que concluye sin un desenlace concreto, pero aún así, «OMENS» ratifica que estamos ante un álbum muy destacado, de una de las bandas mas creativas del momento. Sus faraónicas estructuras sonoras, contrapesan la creatividad en esas complejas atmósferas psico-progresivas que nos invitan a explorar, con la pesadez  de sus monumentales y espesos riffs. Estamos ante uno de esos álbumes que ganan con cada nueva escucha gracias a la multitud de matices que contiene cada tema en ese viaje a los confines del metal-progresivo contemporáneo. 

«OMENS» fue grabado y mezclado en Black Box Studios en Francia con el ingeniero Peter Deimel (Shellac, dEUS, Motorpsycho) y masterizado por Carl Saff en Chicago correspondiendo la ilustración de la portada a Adrian Dexter. El álbum está disponible vía Stickman Records

Los temas ha sido interpretados por Nicholas DiSalvo  (Guitarras, voces, teclados) Michael Risberg (Guitarras, teclados) Jack Donvan (Bajo) Georg Edert (Batería) Fabio Cuomo  (invitado a los teclados).

Con sus teclados atmosféricos latiendo, “Omens”, tras una breve introducción rompe la calma con pesados y gruesos riffs. Guiados por aura progresiva, el tema avanza parsimonioso pero plomizo. Entre la monumentalidad instrumental brota la voz llena de épica de Nicolas DiSalvo. Sin perder su fuerza, y con acordes que se repiten en círculos, el corte desciende a acolchado prados psico-progresivos. Una vez allí, la guitarra coquetea con momentos post-rock de gran belleza. Generando una bucólica atmósfera, inicia una exploración más propia del hard-progresivo entre tonos melancólicos. Solo medio tema escuchado y ya queda claro la importancia que los teclados tienen actualmente en ELDER, Caminando por esos espacios sinfónicos la banda se asemeja al sonido que Yes ofrecía en los 70’s con la correspondiente actualización contemporánea de los mismos con su pesadez Stoner-doom. Pasando por distintas estancias sonoras, la majestuosidad palaciega del tema ofrece poca duda. Un sonido espeso, con una incuestionable base rítmica sobre la que construyen grandiosos y versátiles paisajes sonoros llenos de fuerza.

“In procesión” parte de una repetición de riffs de una manera casi hipnótica. La maquinaria ELDER se pone a funcionar como nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos. Su sonido lleva tiempo evolucionando a estos bellos espacios progresivos, en los que la lánguida voz de DiSalvo pone la fragilidad en un robusto sonido. Internándose en un sinfonismo que me recuerda a Camel, crean una banda sonora de un relato de cuentos y leyendas lleno de épica. A lomos de un corcel en el que los genes parecen descender del árbol genealógico de Rush, siguen combinando los pasajes calmados con intensas fragancias y una estructura que parece atascarse en constantes giros y meandros para reposar en su parte central en remansos de psicodelia apacible.  En su parte final vuelven a venirme a la mente momentos del pasado, mas propios de los Supertramp más experimentales (una odiosa comparación que no pretende inducir a engaño).

Sobre susurrantes pasajes psico-progresivos, “Halycon” nos acaricia bajo un cadente y más pausado ritmo. Los teclados y sintetizadores junto a esas guitarras que parecen estar agazapadas en un segundo plano van construyendo la trama argumental. Con todo su magnetismo en ritmos que se tornan casi kraut en un génesis calmoso que acaba eclosionado en desarrollos progresivos a lomos de pasajes casi post-rock, post-metal. La voz de DiSalvo a duras penas puede hacerse hueco entre tanta grandiosidad instrumental. Olvídate de sencillas estructuras, aquí todo está cuidado y diseñado con precisión y una gran trabajo compositivo. Un nuevo giro sinfónico amortigua la fuerza para prepararnos a nueva deflagración que nunca acaba de producirse. Quizás, por poner un pero, hay momentos en los que los desarrollos se alargan en demasía para no acabar ofreciendo el final que anuncian. Su final vuelve a ser denso y pesado, lo cual no supone ninguna sorpresa a estas alturas.

Con algo menos de pesadez, “Embers” parece haberse creado a lomos de los sonidos progresivos del siglo pasado. Con algo menos de densidad, los ritmos y frescura de su primera parte siguen con la mirada puesta en Yes. En esta ocasión con un mayor protagonismo de las guitarras el corte se muestra mas luminoso. Con una estructura rítmica circular, en la que los ritmos se repiten una y otra vez, logran crean esa espiral arrolladora de sonidos grandilocuentes. Los momentos de pausa, que también los hay, preceden pasajes en los que la batería de George Edert se torna casi robótica entre las dulces melodías.

“One light creating” y sus susurrantes acordes en tonos grises reflejan un estado de melancolía previo a la habitual explosión sónica de la banda. Atmosféricos, y exuberantes, su sonido explora los confines del rock progresivo más innovador con gran magnetismo. Sus lánguidos tonos contrastan con la elaborada tarea compositiva. Jugando con los elementos el tema se adorna con sonidos sinfónicos tras las embestidas de densos sonidos que se repiten una y otra vez.   La última parte del tema se asienta en una atmósfera más psico-progresiva, dando un mayor protagonismo a la instrumentación.

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Reseña: CB3.- «Aeons»

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Basados en la improvisación, el trío sueco CB3 nos presenta su nuevo álbum «AEONS». Con su líder Charlotta Andersson recuperando el espíritu de Hendrix para hacerlo navegar por atmósferas siderales en una exploración psico-progresiva en la que los límites no existen. Influenciados por la libre experimentación conjugan la fusión de Mahavishnu Orchestra con desarrollos más propios de King Crimson en una revisión contemporánea en línea Earthless. Utilizando elementos del rock espacial, sus cinco temas instrumentales no dejan indiferente a nadie. Siempre encontrando la chispa para que nada parezca aburrido, nos embarcan en un viaje serpenteante que nos deparará múltiples emociones. Huyendo de la sutilezas, combinan sonidos altos, bajos o medios, utilizando distintas frecuencias para conseguir su objetivo sin renunciar a la pesadez. Alejándose de cualquier estereotipo desarrollan libremente su propósito  tratando siempre de conseguir un sonido orgánico en el que los elementos progresivos tiene un peso fundamental.  Siempre tomando el camino directo, las espirales psicotrópicas están presentes en todos los temas, revoloteando y haciendo todo más borroso y narcótico. Si la melodía juega un papel importante, los momentos pesados llegan a coquetear con el doom, siempre oscilando y sorprendiéndonos.  «AEONS» está disponible vía The Sign Records.

En «Zodiac», un atasco de riffs stoner-retro va poco a poco dejando espacio a desarrollos más progresivos en los que los múltiples efectos de vocación psicodélica aparecen entre un hipnótico persistente bajo. Estamos ante un tema en  el que los sonidos difusos y persistentes van ondulando bajo una armonía que se repite tornándose más pesada y cadenciosa en su parte final. El tema concluye casi por la senda del doom.

Por atmósferas heavy-psych de ambientación espacial «Sonic Blaze» toma forma de jamen la que la guitarra se eleva majestuosa entre efectos narcóticos manteniendo un ritmo grueso. A pesar de su pesadez, el tema se cimbrea antes de despegar hacia insondables escenarios siderales. Creando un relato de suspense y ciencia ficción, el bajo nos golpea con contundencia manteniendo la tensión. Dando un giro al argumento, la jam se colorea de crujientes riffs que engrosan el sonido. Los constantes giros y requiebros hacen que pasemos a un nuevo escenario en el que los afilados solos de la guitarra vuelven a elevarse tensionando más aún el ambiente. Tras una elevación a espacios más pesados en los que el doom nuevamente se otea en el horizonte, el corte desciende a plácidas atmósferas psico-espaciales.

En un entorno netamente psicotrópico «Acid haze» habita entre pasajes envolventes que se suceden dando forma a una nueva jam psico-espacial. con ritmo lento, hipnótico y con reminiscencias kraut, el grueso sonido de la guitarra se desangra nuevamente en hirientes solos para sucumbir a la psicodelia en una espiral de efectos psicotrópicos. Aquí crean un caleidoscopio sonoro que se deja llevar en ese boscoso ambiente heavy-psych, En la segunda parte el corte emprende una huida hacia adelante incrementando su intensidad para después ir agonizando disipándose en el infinito rodeado de una corte de efectos espaciales.

Con un vocación más setetentera, «Warrior queen», sigue la línea marcada por los temas anteriores. Repitiendo su estructura y serpenteando en su avance, poco a poco nos va introduciendo en un túnel psicodélico que acaba abriéndose a la luz por atractivos y bellos pasajes con formas cambiantes sin perder la vocación de jam, innata en la banda. Aquí dejan un espacio para el virtuosismo de la guitarra se desarrolle en todo su explendor hasta llegar a introducirse en espacios más progresivos.

«AEONS» cierra con «Apocalypse», un tema en el que los tonos acústicos toman el protagonismo para ir creando una atmósfera más propia del sonido west-coast» aderezando éste, con pasajes sinfónicos de una belleza superlativa. El resultado es un corte más compacto, mas estructurado y que de alguna manera,  se aleja de las jams anteriores. En medio de un entorno progresivo incorporan bellos pasajes de saxo que evocadores de Mahavishnu Orchestra que enriquecen extremadamente el corte más atractivo de todo el trabajo. Los momentos de coqueteo free-jazz nos sorprenden gratamente en esta fusión. El tema evoluciona y se agita con naturalidad, para concluir con un resultado sobresaliente.

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Reseña.- COOGAN’S BLUFF.- «Metronopolis»

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El veterano quinteto de la escena underground alemana continúa reinventándose en cada nueva entrega desde la publicación de su primer álbum en 2.007, lo cual es algo a agradecer. Cuando en un álbum encontramos vibraciones tan distintas como el kraut, el swamp-rock, el rock clásico, la psicodelia, el rock progresivo, el funky, el stoner,  el jazz o los ecos west-coast,  podemos pensar que COOGAN’S BLUFF han querido abarcar mucho, pero si te sumerges en «METRONOPOLIS» comprobarás que aquí todo fluye con la naturalidad que solo unos genios podrían crear este variado arco iris.  Todo un cuadro multicolor de estilos creados con esmero para que nada resulte aburrido. Una trama sonora que nos traslada sin que nos demos cuenta a diferentes estados de ánimo con momentos en los que la voz de Captain Beefheart aparece desde pantanosos espacios u otros en los que vemos reflejados a los Genesis más creativos, y hasta los ecos del sonido Canterbury tienen un espacio en este maravillosos álbum. Sí, evidentemente son estilos dispares, pero cuando se es capaz de conjugarlos de una manera tan efectiva, el resultado es simplemente grandioso. Misteriosos, floridos, relajantes, psicotrópicos, o divertidos, cada  tema nos ofrece una oportunidad para el gozo.  Una innovadora y cautivadora apuesta llena de frescura para el deleite de los paladares gourmet en el que probablemente sea su mejor y más ambicioso álbum.  

“Gadfly” nos ofrece la primera andanada con hipnóticos riffs envueltos en un manto de sonidos de teclados. Una imponente batería y la repetición de la armonía crea un magnético tema en el que las voces aportan un halo de misterio. Sobre riffs pesados la incorporación del saxo colorea un tema intenso y versátil que ondula constantemente hasta descender a espacios psico-progresivos más propios de décadas pasadas.

“Sincerely yours” es simplemente una joya de tema, que parte de campestres sonidos sureños y una acaramelada y cálida voz que nos masajea. Acordes acústicos y un maravilloso tempo se va construyendo un corte que bajo una acolchada instrumentación transcurre por sencillos acordes en un luminosos y esperanzador entorno. Transmitiendo una magia sureña, se añaden elementos sinfónicos que fluyen con naturalidad. La sencillez hecha canción. Si esto no te transmite sentimientos es que estás muerto.

Con vientos de jazz de vocación progresiva, “Zephyr” con ese brillante saxo y un ritmo repetitivo nos recuerda a momentos del sonido Canterbury. Con una gran complejidad compositiva, los alemanes dejan patente toda su calidad y versatilidad.  Con apacibles pasajes cercanos a Genesis entran en una introspección netamente progresiva, para cabalgar vivaces por ese camino. Tras algunos calmados pasajes en los que el sinfonismo toma el protagonismo, el tema nos ofrece un nuevo giro. Volviéndose mucho más ácido los solos de guitarra dan una vuelta de tuerca acompañados de un impactante bajo. El resultado es un corte rebosante de matices y riqueza compositiva.

Instalados en momentos soft-rock, “Hit and run” se adorna de una brisa sureña, y acordes acústicos para construir otro tema que huele a setentas, en una línea que me recuerda a Dave Mason. Rock clásico con sombrero y camperas en el que no faltan esos momentos brass rock de la mano de ese saxo que nos sorprende sin que lo esperemos.

Embutidos en ropajes funky, “Creatures of light”, supone otra vuelta de tuerca en su sonido. Ritmos alegres y voces negroides construyen otro corte de cara vocación setentera en el que las voces negroides y elementos de viento contoneándose entre solos de guitarra en una ceremonia de la seducción funky-brass-rock.

Incisivos teclados envolventes y ritmos neo-kraut van construyendo “Soft ecus”. Un corte en el que se refleja el buen hacer ya que sin darnos cuenta entre los hipnóticos ritmos nos vemos envueltos en un escenario psico-progresivo en el que las cambiantes armonías se tornan más ácidas gracias a el sonido de la guitarra.  Todo hecho con una naturalidad que llama la atención, y en el que dejan patente la calidad de su guitarrista introduciéndonos en una espiral de solos psicotrópicos bajo el manto hipnótico de un imperturbable ritmo. El tema más largo del álbum con sus mas de siete minutos deja claro que por mucho que cambien sus propuesta, la hiriente guitarra es todo un soporte para la banda.

Dividido en dos partes claramente diferenciadas “The turn”, en su parte “I”, describe oscuros y misteriosos entornos por la senda del rock progresivo. Gruesos ritmos, lentos y profundos. Como si estuviéramos ante una banda sonora de un film de suspense los repetidos acordes y el difuso sonido del saxo, van generando un clima de tensión que no concluye descubriéndonos nada. Una especie de interludio que supongo pretende ser la antesala del corte siguiente, «The turn II», en el que blues en una línea Captain Beefheart, aparece cálido y pantanoso. Puro swamp-rock que se eleva fresco y luminoso bajo una cadente instrumentación que deja el protagonismo a una voz llena de garra y fuerza.

El álbum está disponible vía Noisolution

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Reseña: DOMO.- «Domonautas Vol- 1»

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Combinando largos temas con otros más breves en los que la psicodelia pesada toma prestados distintos elementos progresivos y desérticos. La primera parte de las dos que componen «DOMONAUTAS», ya que la banda tiene prevista una segunda entrega a lo largo del año 2.020, lo cual no significa que el álbum no tenga vida propia.  Hemos tenido que esperar cuatro años desde su split con sus paisanos PYRAMIDAL, para tener este trabajo, pero hay que decir que la espera ha merecido la pena. Estamos ante una banda que sin perder su espíritu de trabajo sobre sus jams psicodélicas, en esta ocasión, incide en espacios progresivos más propios de la escena andaluza y mediterránea de los setenta. Posiblemente menos espaciales y más progresivos, la incorporaciones de las voces de la mano de su bajista Oscar, con una mayor presencia, aportan un aura alternativa que ya hemos visto en bandas como Atavismo o Híbrido.  Tonos orientales que nos acarician en contraposición con la pesadez de su psicodelia y de los momentos más stoner del álbum. El resultado es un logrado trabajo psico-progresivo con poderosos ritmos difusos y aromatizantes atmósferas exóticas herederas de las grandes bandas españolas que llegaban del sur en  los años setentas. Fuzz, bellas melodías y ondulantes temas que afloran desde la calma elevándose en construcciones monumentales sin perder el aroma lisérgico. 

Otro ladrillo mas en el edificio de la pujante escena de la psicodelia pesada nacional.  «DOMONAUTAS VOL: 1» está disponible vía Clostridium Records.

Por la senda psico-progresiva «Oximoron» va evolucionan en la construcción de misteriosos entornos creados fundamentalmente por los teclados, que son oxigenados con cadentes y enigmáticos vientos mediterráneos. Una brisa llegada del sur con aromas orientales generando un espacio de placidez instrumental. Bellas melodías sobrevuelan la firme batería de Paco en un peregrinar que acaba chocando con los acantilados de su levante natal. Pesados ritmos entre la belleza armónica e incrustaciones de gemas preciosas en forma de voces arábigas completan un corte que nos da pistas de por donde va a ir el álbum. 

En «Astródomo», el tema más largo del álbum con sus doce minutos, DOMO se deja seducir por los sonidos del sur del Mediterráneo. Una base de ecos progresivos andaluces de origen arábigo más propios de los setenta navega entre pesados ritmos. Ondulando entre los riffs las guitarras aportan el halo oriental con su exotismo. Un acento que me recuerda a lo mostrado con bandas como Híbrido. Estos ecos hacen que la rugosidad y pesadez del tema se pula para mostrarse mas apacible. Un gran trabajo de guitarra, florida aromática y una pesada base rítmica entre amenazantes riffs. Una rabia vocal entre coros litúrgicos supone todo un contraste entre la oscuridad tenebrosa y la mística con ciertos flirteos doom. Tras esa explosión de furia y desasosiego, el tema acaba reposando en su parte final en tenues atmósferas psico-progresivas, lo que es una constante en el álbum. Un corte que combina la pesadez con el liviano aroma de oriente y que entre sus tenebrosos riffs los teclados aportan ese soplo de aire exótico que nos ayuda a respirar entre la densas atmósferas. 

Otro largo corte como «Ritual del sol» nos susurra en su introducción con pausados acordes propios de la psicodelia más magnética y perfumada que podemos escuchar actualmente. En una constante evolución el corte va elevándose sinuosamente hacia espacios más alternativos y desérticos. Un calmado ritual en el que la belleza aflora con la línea de los teclados soportada por las hipnóticas guitarras y efectos puramente heavy-psych.  Sin terminar de perder el aura progresiva setentera, el fuzz hiriente acaba por hacer que el tema sucumba a  espacios mas propios del desert-rock. Si algo llama la atención es el registro de las voces, entre esa bacanal de difusos riffs. Un tema genera el escenario propicio para que tanto las vibraciones heavy-psych, progresivas y stoner confluyan entre una mirada alternativa aportada por la voz como actor secundario. Guitarras ácidas y afiladas se hacen su espacio entre la difusa pesadez. Doce minutos de completa intensidad en un tema bien trabajado que acaba teniendo tintes monumentales entre constantes oscilaciones tanto rítmicas como estilísticas.

La vuelta a las apacibles atmósfera psico-progresivas se produce con «Planisferio». De nuevo una introducción de apacible psicodelia nos introducen en sosegados pasajes instrumentales que crecen, engrandeciéndose y explotando en espacios pesados. Una contraposición en la que los teclados aportan la calma. unos espacios drone llenos de magnetismo en un ejercicio de psicodelia pesada al uso, sobre repetitivos ritmos que van atrayendo al oyente hasta hacernos partícipes del tema. Una vez que han conseguido ese objetivo, nos masajean con apacibles y tiernos acordes narcotizantes para poco después volver a zarandearnos con una nueva explosión entre un halo hechizante creado por los teclados. Meciéndonos en un viaje hacia el interior de un túnel lisérgico. Una traslación reconfortante con una perfecta combinación de psicodelia instrumental con fornidas paredes y un interior completamente acolchado. 

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