Reseña: NEPAL DEATH.- ‘Pilgrims and psychonauts’

El nuevo y fantástico álbum del colectivo sueco contiene canciones frescas que a pesar (o gracias a) de sus elementos psicodélicos y sus tonos espaciales nos sacan de la oscuridad predominante en muchas bandas contemporáneas. NEPAL DEATH presenta un álbum que bien podría haber sido creado hace 5 décadas, con canciones luminosas impulsadas por los ecos del verano del amor y el optimismo de unos hippies ilusionados con un mundo mejor plasmando su visión contemporánea a un mundo caótico. Precisamente ahora en estos convulsos tiempos en los que las noticias parecen ser una crónica de sucesos con episodios que ponen en tela de juicio la estabilidad social del planeta, NEPAL DEATH son un soplo de aire fresco con sus alegres canciones melódicas y psicodélicas de completa inspiración vintage. Este grupo de freaks del siglo XXI parecen negarse a vivir en un mundo convulso brindando al oyente una banda sonora fresca, emotiva, reflexiva y esperanzadora. Más de 30 músicos de toda Europa contribuyendo al sonido de la banda con guitarras ácidas, percusión potente, sintetizadores analógicos, sitares, flautas y mantras rituales, todo fusionado en un viaje fluido de la muerte al renacimiento. Presidido por un tono ritualista ‘PILGRIMS AND PSYCHONAUTS‘ es la banda sonora perfecta para un viaje interior en pleno siglo XXI. La banda describe este nuevo trabajo así: ‘Imagina a Charles Manson y a una pandilla de hippies falsos Hare Krishna recorriendo la Ruta Hippie hacia Katmandú en el 72’. Probablemente puedas bailar la mayor parte, pero podrías despertar en algún lugar de la Ruta Hippie. Reencarnado en otra época, NEPAL DEATH envuelve al oyente en una atmósfera extrañamente melódica y ceremonial en lo que parece un álbum conceptual que por momentos puede parece algo caótico, pero que tras varias escuchas se siente como ‘un todo’ narrativo con sentido. Enciende tu barrita de aromática, pone flores en el pelo, tu ropa más colorista y disfruta de este emocionante con estas cautivadoras y luminosas canciones. Tu mente te lo agradecerá.

‘PILGRIMS AND PSYCHONAUTS’ es publicado por Kali Psyche Records, mezclado y masterizado por Mikael Andersson (Soundport Studios) y distribuido por Sound Effect Records

Con una breve introducción de veinte segundos ‘ The Hippie Trail Revisited (Intro)’ da paso a la segunda pista ‘Polychromatic route’ una de las pistas destacadas con su carácter sideral y esa psicodelia hipnótica que tan bien saben colorear estos chicos. Su persistente línea de bajo y los múltiples efectos van dando forma a una odisea cósmica impulsado por letárgicos ritmos de vocación kraut. Una canción completa que sirve de aval al trabajo del colectivo.

 ‘Freak Street Blues’. Con una apertura con acordes de sitar y flauta el combo sueco nos sitúa en un exótico escenario más propio del verano del amor en el que un contagioso ritmo y las melodías vocales nos sitúan en un entorno setentero con un ambiente campestre y un tono cósmico en el que su psicodelia colorista aflora con naturalidad meciendo nuestros cabellos. Sus pinceladas coloristas  apoyan el trabajo del bajo y los sintetizadores entre solos de guitarras de carácter psicodélico. Flower power en estado puro.

Si el álbum abría con una breve introducción, también cuenta con varios interludios como ‘Interlude I – A Word of Warning’ y sus locuciones.

Nuevamente viajando a oriente ‘Divine Destroyer (The Mahakala Mantra)’ define el espíritu hippie de estos chicos. Sabiendo como acoplar sus melodías aunando esfuerzos entre instrumentos tradicionales con sintetizadores y guitarras, los coros florales no faltan en esta colorista pista evocadora de la paz y el amor.

Otra nueva pausa llega con ‘Interlude II – The Tantric Transmission ‘ en la que de nuevo una locución más propia de películas de ciencia ficción de los años 40 o 50’s se cubre de un manto atmosférico.

En las canciones anteriores hemos podido comprobar como gustan de los ritmos hipnóticos, y ‘Ashen Pilgrim’ es la confirmación. Envuelta en efectos y sintetizadores la voz ylos coros gravitan entre su psicodelia espacial con un acertado acople de diferentes estilos. Así consiguen otra canción con buen ritmo y que, a pesar de sus nebulosas lisérgicas, transmite vida y color.

‘The Beacon Speaks (Ashen Pilgrim Pt. II)’ pone la pausa con ensoñadores pasajes atmosféricos y voces almibaradas envueltas en efectos en algo mas de un minuto.

Un nuevo break que precede a ‘Sister Nirvana’. La canción contiene un ritmo colorista en una pausada propuesta sonora en la que se arremolinan la psicodelia y los ritmos hipnóticos y un estribillo que te atrapa en mundo luminoso y optimista que se aleja de la tragedia existencial de nuestros días . La pista contiene instrumentos como el sitar y la flauta rompiendo, o mas bien realzando la tupida instrumentación de teclados, guitarra y sintetizadores.

Shooting Star’ es una puerta abierta a mundo sensorial amable y complaciente. La mística del sonido del sitar en su apertura aporta magia a otra canción expansiva. Siendo la canción más larga del álbum su desarrollo se recrea en un exotismo nebuloso y psicodélico repleto de espiritualidad.

En un tono más experimental y difuso ‘Her Crawling Majesty’. Está repleta de coros angelicales, ritmos kraut y con un innegable espíritu cósmico. Los elementos progresivos se entrelazan con acierto en la canción más tenue del álbum. Una pista empírica en la que los instrumentos se arremolinan.

El combo sueco pone la pausa con un nuevo interludio de escasos 20 segundos. ‘Interlude III – The Mantra Mechanism’ contiene nuevas locuciones y acordes extraños para llevarnos ante ‘She Demon’. Con la suavidad como bandera, la guitarra toma un protagonismo en otra canción emocionante con melodías ensoñadoras y una rica y versátil instrumentación en la que los elementos orientales, la psicodelia y la magia aparecen señalándonos el punto final de este cautivador viaje sonoro.

El epílogo y el final de viaje llega con ‘The Exorcism of Rakshasi (She Demon Pt. II)’. Cinco minutos de efectos locuciones, y una manto ácido en un viaje repleto de efectos y nebulosas lisérgicas poniendo el punto final a esta odisea cósmica introspectiva y colorista.  

Nepal Death 

Reseña: LAMP OF THE UNIVERSE.- ‘Kaleidoscope mind’

Si en su anterior álbum ‘AKASHIC FIELD’ (reseña aquí) exploraba mas el hard de los 70’s con canciones mas rockeras. Ahora el multi-instrumentista y gurú de la psicodelia de las antípodas, Craig Williamson regresa con un álbum de melodías clásicas de LAMP OF THE UNIVERSE. Lleno de artefactos de la era original, incluido mellotron, guitarra fuzz, sitar, efectos giratorios y armonías vocales alucinantes, este álbum toca el alma psicodélica de cualquier amante del género. Siete nuevas canciones que recuerdan tiempos de antaño y también las ilimitadas extensiones del futuro. Sumérgete en este caleidoscópico viaje al interior de tu mente y disfrutarás de la psicodelia aturdidora y meditativa de LAMP OF THE UNIVERSE en esta puro. Entre exóticos pasajes devocionales Craig crea una densa y perturbadora neblina que somete al oyente a un trance hipnótico del que resulta difícil salir. Todo un nigromante de la psicodelia moderna de influencia oriental, que siempre envuelve sus canciones de múltiples elementos para crear esa dualidad entre lo cristalino y lo borroso. Así sus cautivadoras melodías vocales se entremezclan con una turbia atmósfera que acaba por hipnotizar al oyente. Esto puede hacer que no todos sepan sumergirse en ese trance sensorial, pero aquellos que lo hagan, verán recompensada la zambullida en este particular mundo sensorial. Un espacio repleto de coloristas sensaciones y con todos los ingredientes que puede desear un viaje psicodélico. Con unas canciones que te hacer percibir el olor del incienso y que logran transmitirte esas sensación de paz interior. Pero aunque el camino no siempre es fácil, el destino bien merece la pena. Baja la luz, relájate y déjate llevar por un sinfín de gratificantes sensaciones.

‘KALEDOSCOPE MIND’ está disponible vía Sound Effect Records.


Desde la introducción de ‘Ritual of Innerlight’ las cartas están encima de la mesa. Constantes efectos y extraños sonidos crean la atmósfera precisa para un viaje sensorial empapado de psicotrópicos. Los tonos devocionales de la voz de Craig, un ritmo ritual y los aromas exóticos nos sumen en un gratificante trance sensorial. Solos de guitarra sucediéndose entre un aturdidor entorno sonoro que acaba por narcotizarnos. A veces perturbador otras más balsámico, la sucesión de sensaciones se sucede a lo largo de sus magnéticos 9 minutos. Una buena forma de ponernos en el camino.

‘Golden Dawn’ se desarrolla en un exótico escenario en el que los aromas de oriente se sienten en el ambiente. Tomando elementos tradicionales la canción se va sumergiendo en un entorno más ácido con unos solo de guitarra realmente afilados. De nuevo el corte se cubre de una atmósfera turbia que parece nublar la dulzura de sus melodías.

En un entorno más ensoñador, la flauta nos introduce en ‘Codex Moon’. Con el sonido del órgano en la lejanía, sus tambores rituales realmente vivaces, y la chamánica voz, un nuevo ritual se aparece ante nosotros. Una pista colorista a pesar de nacer de un espacio tenue y meditativo.

En un giro a un espacio psico-progresivo ‘Procession’ camina lentamente envuelta en un manto de melancolía y alguna vibración vintage. Una combinación lo suficientemente atractiva como para caer rendido a sus encantos. No faltan los elementos folks en sus suaves y reconfortantes melodías.  

‘Life of the Severing’ da una vuelta de tuerca más. Sin adornos la guitarra reverbera entre un hipnótico ritmo lisérgico. Un viaje cósmico a los confines del universo en una nueva exploración psico-espacial. No perdiendo nunca el tono meditativo, la intensidad y oscuridad de sus rugosos riffs se conjuga con el manto psicodélico con el que cubre la pista.

Los acordes del sitar nos invitan la espiritual ‘Immortal Rites’ un nuevo ritual en el que la tradición oriental se mestiza con la psicodelia del proyecto. Celestiales coros entre acordes exóticos con un gratificante efecto balsámico para el oyente. Una de esas canciones terapéuticas que bien podría servir de fondo en ejercicios de meditación.

Con unos tambores rituales y una entrada de órgano ‘Transfiguration’ se erige en la culminación de esta ceremonia psicodélica llegada de Nueva Zelanda. Todo un trance meditativo con momentos drone, solos explosivos, y por momentos un autentico caos. Pero del caos las energías contemplativas envueltas en ese psicotrópico escenario consiguen un efecto por momentos aturdidor. Como suele ser habitual, la guitarra se luce en pasajes psicodélicos de gran nivel, haciendo que nuestra atención salga de esa turbia atmósfera creada en cada canción.

Lamp of the Universe

Sound Effect Records

Reseña: MIND OVERCLOCK.- ‘Crazy music for weird people’

Seguramente el nombre de MIND OVERLOCK sea desconocido para muchos de vosotros, como lo era también para mí, pero probablemente a partir de ahora no lo será. Con solo una demo publicada y un single, la banda británica pública ahora su primer y maravilloso álbum ‘CRAZY MUSIC FOR WEIRD PEOPLE’. Su nombre, es sin duda un título que bien puede resumir el contenido de un álbum sorprenderte y fascinante a partes iguales. Sin noticias previas de la existencia de la banda, sus canciones han conseguido enamorarme a la primera escucha. Porque sí, sus surcos rezuman psicodelia de alto nivel, pero también complejos desarrollos progresivos, y un ritmo colorista que hace que su contenido tenga muchos alicientes para cualquier amante de la psicodelia. Un álbum con canciones que parecen no seguir ninguna regla establecida, pero que acaban por mostrarse hermosas y cohexionadas. Estamos ante un trabajo para salir de la zona de confort, pero que puede proporcionarte un mundo lleno de sensaciones. Los cuidados arreglos de las canciones hacen que estas, acaben por sorprendernos con sus constantes giros argumentales, sin perder su propia esencia. Psicodelia aromatizada, mística enriquecida con elementos progresivos, pinceladas de jazz-fusión, instrumentos tradicionales de oriente y un fantástico groovy rítmico, ¿Se puede pedir mas?. Posiblemente sea un álbum diferente pero sumamente rico en matices, lo que hace de él ,todo un reto para aquellos que estén dispuestos a dejarse sorprender.  Con muchos guiños floydianos en las guitarras, la banda consigue construir canciones instrumentales en las que encontraras sonidos familiares, en contraste con otras resonancias mucho más innovadores.  Aquí radica su potencial, el hacer algo original sobre unos cimientos ya usados con anterioridad, y sobre todo, hacerlo con esta personalidad.

MIND OVERLOCK son: Edward Pemberton: guitarra principal, Marco Ragni: guitarra eléctrica y acústica, teclados; Tim Minashyan: bajo, sitar, mandolina, guitarra acústica; Dominic Lessard: batería y percusión, Gopika Jai: voz; John Mullingham: saxofón, flauta y Charlie Cawood: dulcémele, cítara

‘Slumbering creatures’ es una canción que conjuga la mayor parte de los elementos sonoros que usa la banda británica. Hard rock de vocación vintage con un órgano envolvente, logrados pasajes de psicodelia ácida que se tornan más místicos gracias a elementos exóticos. Un sonido venido de oriente en el que el sitar aporta el tono espiritual.  La canción pasa por distintas fases que cambian su fisonomía ya que la banda parece no ponerse límites. Con pasajes floydianos dotados de un fantástico groovy rítmico consiguen colorear un corte fascinante en el que la psicodelia se siente cómoda.

En un ambiente mucho más relajado, ‘Brighton junkie candy’ rescata pasajes floydianos con una cierta inclinación jazz. Aquí la conjunción de elementos progresivos aporta brillo a una psicodelia onírica que describe bellos entornos sonoros presididos por una calma balsámica. La calidad de la composición hace que se agolpen los elementos en la misma para enriquecerla y hacer que su fisonomía se altere. Los ritmos funk colorean la escena con un fantástico groovy y golpes de wah wah. El tema acaba por convertirse en una especie de jam lisérgica con fases de profunda calma y pinceladas progresiva. Un magnífico tempo sustenta los devaneos de una guitarra que vuelve a mostrarse esplendorosa.  

‘The secret life of Ghouly Gupta’ no se sale de esos bellos e insondables espacios psicotrópicos. Borboteando con parsimonia, el corte se nutre de esos elementos psicodélicos tan usados por la banda para sumirnos en una exploración de un entorno más tormentoso. Efectos espaciales y un ritmo hipnótico, van tejiendo un tapiz sonoro que se balancea en un espacio mucho más cósmico y futurista.

Con un nombre lo suficientemente evidente como para intuir su contenido, ‘The garden of thousand tecnicolor dreams’ crea un calidoscopio sonoro en el que caben los elementos exóticos, pero también riffs más rugosos y ácidos. Toda una bacanal en la que la psicodelia de los británicos sube y baja en contraste bastante sugerente. Con el sitar como protagonista, MIND OVERLOCK construyen una canción en la que los vientos orientales ocupan un gran protagonismo.  

En un tono más calmado ‘One night death valley’ se nutre de acordes acústicos en una conjunción de folk y psicodelia onírica que nos proporciona un efecto balsámico. Sus bellos pasajes melódicos contrastan con la dualidad acústica y eléctrica. El resultado es una canción psicodélica en la que también aparecen elementos progresivos dotándola de un tono melancólico.

‘Annie takes the telescope’ se contonea entre ritmos funky y un tono elegante, aderezado sutilmente con ciertos elementos de jazz-progresivo. Usando nuevamente el sitar, el corte desciendo a un espacio de melancolía del que salen con brillantes solos de guitarra en una fusión sumamente atractiva. Música diferente, con un mestizaje de psicodelia y melodías que usan todos los elementos distintivos de la creatividad de los británicos.  

En una línea argumental similar al corte anterior, ‘Who brings the light’ mantiene esa exploración onírica de unos paisajes sonoros en los que la calma aparece para transmitir una sensación de relax al oyente. Con unos esplendorosos pasajes de guitarra, la canción no se sale del espacio de los sueños. En un giro inesperado, voces celestiales se unen a esta fiesta colorista de vibraciones devocionales.  

‘The third eye of Gwapurah’ se nutre de ampulosos desarrollos psico-progresivos con aura mística. Esta vez con una mayor intensidad en su apertura, la canción no se mantiene en placidos y acolchados prados, sino que se sumerge en un espacio más inquietante y misterioso. Rock psico-progresivo con un fuerte componente sinfónico gravitando en un espacio de vacío emocional. En la parte final optan por añadir intensidad a una canción que se engrandece según avanza en su desarrollo.

El cierre bien marcado por los vientos orientales del sitar. ‘In the opium chambers’ refleja un espacio reflexivo e intimista que sirve de liberación mental. Oscuro e introspectivo el tema se muestra más como un interludio que como una canción propiamente dicha.

La suave y calmada ‘The moon os on tjhe narrow point of its axis’ pone el epílogo a un magnífico trabajo con delicados pasajes atmosféricos que inciden en ese estado de bienestar mental. Gris por momento y empapándose de un aire melancólico, los acordes se suceden con una satisfactoria pausa. Con unos mimbres sencillos, logran componer una canción que se nutre de pasajes progresivos para seducir al oyente y sumirle en un espacio onírico a través de hermosas melodías instrumentales. El corte concluye con una atractiva guitarra dejando muestra de todo su potencial.

Reseña: UPUPAYÂMA.- ‘The Golden Pond’

Si eres amante del sonido de bandas como KIKAGAKU MOYO, disfrutarás con las siete pistas de ‘THE GOLDEN POND’, el segundo álbum del multi-instrumentista italiano Alessio Ferrari bajo el nombre de UPUPAYÂMA. Un músico y un nombre desconocido hasta ahora para mí, pero que ha conseguido enamorarme con su fascinante y reconfortante propuesta sonora. Un álbum terapéutico y emocional en el que la tradición oriental se plasma en canciones psicodélicas, rebosantes de belleza y espiritualidad. Ideal para la reflexión y la búsqueda de la paz interior, a través de canciones que combinan elementos folclóricos con la psicodélica más relajante y aromatizada, las melodías son creadas con naturalidad y dulzura. Usando un lenguaje inventado, el musico intenta que su voz se escuche como si fuera un instrumento más, una herramienta que no transmite mensajes específicos, pero que le aporta brillo y sensibilidad a unas canciones hermosas, suaves, pero en las que no faltan embestidas de riffs pesados, solos rebosantes de acidez, y una sensación gratificante flotando en cada una de ellas. La forma de expresión de la música como terapia para encontrar la paz interior en este auténtico mantra envolvente y hermoso. Creando un espacio onírico, el álbum parece creado desde un particular Nirvana, que se cae sobre nosotros como un magnífico regalo en forma de melódicas y lisérgicas canciones. Cuidados arreglos e instrumentos de lo más variado, van tejiendo un aterciopelado tapiz sonoro capaz de relajar al más inquieto de los mortales, porque si algo destaca de este álbum, es su poder curativo y relajante. ‘THE GOLDEN POND’ es de esos álbumes que, tras su escucha, consigue cambiar tu estado de ánimo y hacer que tu mente flote en un mundo de gratificantes sensaciones. Un álbum para expandir la mente y todos los sentidos de nuestro cuerpo en un viaje devocional a un mundo repleto de bellas canciones. Psicodelia exótica utilizada como una suave brisa que mece nuestros cabellos y que nos invita a cerrar los ojos y dejarnos llevar, en la que destaca unos brillantes pasajes de guitarra y un enfoque acertado para seducir al oyente con el uso de la voz como el instrumento fundamental. Además de tocar la guitarra, el bajo, los teclados y la batería, el propio Ferrari también incorpora una serie de otros instrumentos en su sonido, incluidos el sitar, el erhu, la flauta y una variedad de instrumentos de percusión.

‘THE GOLDEN POND’ está disponible vía Cardinal Fuzz y Centripetal Force

Entre evocadores acordes con un misticismo intrínseco ‘Cockoos from the house of Golden tin’ florece lentamente. Sus tonos exóticos nos llevan a un espacio floral en el que la flauta y la guitarra acústica van construyendo la canción. Dulces y aterciopeladas melodías vocales nos acarician con delicadeza. Un gratificante tono contemplativo subyace mientras los instrumentos se incorporan en un caleidoscopio meditativo. Todo un arrullo que gratifica el alma con una bucólica atmósfera presidiéndolo el ambiente. En la parte final los riffs crujientes hacen acto de presencia para complementar una cautivadora canción que habita en un espacio fragante sosiego. El enriqueciendo del corte con elementos eléctricos enriquece ese sonido acústico predominante.

Embutidos en esa atmósfera ensoñadora ‘Entering the times of wilderness’ mantiene el carácter psicodélico. Lentos acordes acústicos y la susurrante y celestial voz contrayente un corte colorista que eclosiona con ácidos solos de guitarra para mostrar que estos chicos van en serio.

‘Mas’ se soporta en un ritmo letárgico que nos sume en un trance lisérgico en el que los aromas exóticos nos acarician. Psicodelia del nuevo milenio con muchos elementos folk, y un carácter aturdidor. Con una magnética línea de bajo logran sacarnos de la espiral psicotrópica para llevarnos a un insondable espacio en el que lo espiritual se convierte en hipnótico. Con pasajes en los que el sitar, la guitarra y la flauta se fusionan para ofrecernos fragancias llegadas del lejano oriente. Envuelto en ese misticismo predominante van armando una canción que intensifica su ritmo sin perder su verdadera vocación terapéutica.

Con los tiempos perfectamente medidos, ‘Come here, noriko’ combina pausados acordes de guitarra bajo un manto protector proporcionado por un bajo profundo. De ese espacio, la voz se asoma con delicadeza entre efluvios lisérgicos. Una algodonada canción con los suficientes elementos psicodélicos como para cautivar al más ortodoxo de los fans del género. En sus notas se huele un aroma exótico, que se transmite al oyente proporcionado un estado de relajación y bienestar. La parte final conjuga un turbio zumbido difuso con acordes mucho más coloristas. De nuevo la combinación de estos elementos resulta satisfactoria.

Los sonidos de la naturaleza introducen ‘At the fairie bower’. Bajo, guitarra y flauta, sobre un ritmo cadente y luminoso parecen mostrarnos las delicias de oriente con un sonido evocador de aquellos exóticos entornos. La acaramelada y susurrante melodía vocal toma elementos folclóricos en una canción que usa los elementos eléctricos para elevar el tono. Como si estuviéramos meditando en un templo japonés los aromas místicos nos envuelven en un sueño espiritual. Aquí el sitar y la flauta juegan nuevamente un papel fundamental.  Una canción devocional que expande su belleza proporcionando un gratificante relax.

‘Ergobando’ se muestra como un interludio de sitar y ritmos hipnóticos con algún viento psicodélico. Uno de esos temas que parecen incompletos y que las bandas usan de vez en cuando en sus álbumes.

Con un neto carácter psicodélico ‘Sata me pani’ se recrea entre solos de guitarra en ese espacio balsámico y curativo que contiene los surcos de ese hechizante trabajo. Narcótico en su narrativa, el tema contiene elementos de los pioneros de la psicodelia para llevarnos a florales espacios hogar de una psicodelia ácida. Usando los aromas orientales para narcotizarnos en un suevo sueño lisérgico.

 ‘Ballad of the mungho’ pone el epílogo con hipnóticos y suaves acordes y esa voz susurrante y aterciopelada que parece masajear nuestros sentidos. Vientos de la tradición oriental se adornan con una psicodelia cálida y sutil. Los instrumentos tradicionales son la herramienta para crear este mundo sensorial. Evidentemente estamos ante una balada, y el tono de la canción es suave y reconfortante.

Cardinal Fuzz

Centripetal Force

Reseña: WYATT E.- ‘āl bēlūti dārû’

En mi primera incursión en el sonido de los belgas WYATT E. me encuentro gratamente sorprendido. ‘ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ es un agujero negro creado por dos largos temas de 18 minutos cada uno, en los que la espiritualidad oriental invade nuestros sentidos en un gratificante y aturdidor transito a una dimensión desconocida. Todo un espacio meditativo con olor a incienso, creado con gran maestría para lograr atraer al oyente a su fascinante y misteriosa narrativa. ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ nos sume en un ritual inmersivo en el que la psicodelia y la mística ambientación espacial nos invitan a un viaje astral a gratificantes escenarios de gran exotismo. Bellas fragancias, efectos envolventes y toda una liturgia psicodélica completan este ecléctico álbum con el propósito de que nos sintamos partícipes de una narrativa cinematográfica, magníficamente construida. No estamos ante un álbum para todos los públicos, ya que la complejidad de su sonido, hace que solo los iniciados perciban la grandiosidad de sus composiciones a la primera escucha. Es importante la predisposición del oyente para disfrutar de este mágico espacio meditativo. Estos visionarios del drone oriental y del post-rock, nos entregan la banda sonora hipnótica de una peregrinación al imperio neo-babilónico que conduce a dioses antiguos, ciudades olvidadas y civilizaciones perdidas. Envuelto en misterio, su segundo álbum ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ («la ciudad eterna» en acadio) es un viaje envolvente que combina paisajes sonoros cargados de efectos y monotonía con instrumentos tradicionales de Medio Oriente. La composición del álbum resulta de un desafiante uso de técnicas e instrumentos nunca utilizados por la banda: saxofones, Saz, uso inusual de voces, efectos y percusiones. Se grabaron 2 kits de batería simultáneamente durante la mayor parte del álbum para crear una especie de vibración desordenada proveniente de una gran multitud. Su sentido de la narración además de la magnífica producción de Billy Anderson (Sleep, Om, Melvins), lo convierte en un disco instrumental esencial para los fanáticos de la música instrumental con visión de futuro.

‘ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ está disponible vía ‘Stolen Body Records.

Los drones gestan la apertura de ‘Mušhuššu’ (nombre del animal sagrado de Marduk) crean un lento génesis en el que es difícil adivinar que senda llevará la canción. En una densa atmosfera psicodélica los acordes e instrumentos van apareciendo lentamente en escena. Con exóticas vibraciones orientales se gesta una canción llena de un inquietante misterio. Su atmosférico sonido bebe de la inagotable fuente de la psicodelia para crean un espacio de gran misticismo. Efectos y percusiones no tiene ninguna prisa en ensamblar su sonido, de hecho, la banda va incorporando distintos elementos que van dando brillo a este hipnótico corte. EL sonido del saxo, así como de los instrumentos tradicionales suponen todo un chakra sonoro que rápidamente penetra en la sensibilidad del oyente. Uno de esos temas que de va atrapando con su cautivador hechizo sonoro. Místico y rebosante de una inquietante espiritualidad su sonido se modula de una forma casi imperceptible para el oyente, lo que hace que cuando nos damos cuenta, hemos pasado a una nueva dimensión sonora. Siempre susurrante y nebuloso, el corte proporciona un gratificante un efecto narcótico con sus sutiles reverberaciones psicodélicas. El corte retoma los acordes orientales en su parte final, tras un tortuoso tránsito por nebulosas envolventes. Una pista bien equilibrada impulsada por un ritmo de bajo y con Y. Tönnes en el saxofón,

Al igual que el tema anterior, Šarru Rabu’ . («El Gran Rey») mantiene el estilo mostrado en el corte anterior. Una marcha militar mostrando lo mejor de la banda en términos de construir lentamente capas hasta el clímax y comenzar de nuevo hasta la explosión sónica final. Vibraciones orientales a través de instrumentos tradicionales se fusionan con una capa de psicodelia magnética. Con un tono mas espacial en esta ocasión, los drones revolotean por nuestra cabeza proporcionando ese zumbido cautivador omnipresente en todo el álbum. La banda crea un insondable espacio que conjuga lo inquietante con la belleza de sus tenues melodías. Un entorno espiritual y meditativo que se reactiva con un ritmo que evoluciona en su intensidad haciéndonos pasar a una nueva dimensión. La grandeza de la composición reside en la capacidad de modular el sonido haciendo que todo cambie a nuestro alrededor sigilosamente. La conjunción de efectos y drones se vuelve mas grandilocuente si cabe, algo que forma parte de la esencia de esta particular apuesta sonora. Incidiendo en ese espacio psicodélico, extrañas locuciones se unen a este particular ritual inmersivo. El tema se diluye en la inmensidad del cosmos dejándonos con ganas de más.

Wyatt E.

Stolen Body Records