CIRCLE OF THE SUN.-«Jams of the inner perception»

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CIRCLE OF THE SUN es el nuevo proyecto de Daniel Sax, batería de COSMIC FALL. Ejecutando él todos los instrumentos, JAMS OF INNER PERCEPTION supone una exploración de sonidos psicodelicos stonerizados partiendo de los ecos sesenteros.

Seis jams instrumentales en las que da rienda suelta a su creatividad mostrándonos otras facetas distintas a la ya conocida a los mandos de las baquetas. Heavy-psych de altísimos kilates se encuentra contenidos en temas como «Buffalo». partiendo de momentos drone, con una faraonica acidez que describe insondables espacios lisergicos. Apoyado en algunos matices retro, el fuzz se apodera del tema. ¡Una mágnifica carta de presentación!

El sueño ácido es reflejado en una espiral de solos de guitarra arropada por el ya conocido sonido de su bateria.En esta ocasión con una nítida ejecución kraut., los golpes sobre parches adornan los desarrollos inteminables de fuzz. Un sonido de guitarra que se clava hasta las entrañas describe «Acid dream». La jam mantiene una energía y cadencia que no cesa en ningún momento. Aquí no existen demasiadas sutilezas.

Hipnótico y exuberante, «Liquid sand» es toda una jam psicotrópica llena de vitalidad. Casi diez minutos de ondulaciones vibraciones sonoras que la convierten en la mejor pieza del álbum. Desangrandose en sus riffs hasta la extenuación, la incesante base rítmica es coloreada con los mismos en una reiteración de viajes a través de las seis cuerdas, no faltándo vertiginosos efectos espaciales.

El cadente bajo de «Jamming in paradise» complementa los pedales  de una guitarra que se pierde en envolventes espacios heavy-psych. Mudos aullidos que resultan hipnotizantes. Anestiantes y caleidoscopios, minoran la intensidad creando una aparente calma dentro del humeante y lisésergico espacio que construyen en su devenir.

«Moongrove» se muestra más espesa y difusa que los temas precedentes con efectos y distorsiones sin fin. Más cercana a episodios desert-rock se construye un pesado tema compactado en sus estructuras sin prescincir de los incisantes desagarros fuzz.

Recogiendo leves tonos polvorientos, «Desert sun» muestra el lado más sosegado de «JAMS OF INNER PERCEPTION», deleitándonos con una sosegada mirada a los cactus del desierto desde la ingesta de peyote o sustancias similares en otro viaje psicodélico.

 

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SUNN RAGA.- «Green room»

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Con una gran influencia de los efluvios de los pantanos de su Florida natal,  SUNN RAGA con su EP debút «THE GREEN ROOM» se dan una zambullida en turbias aguas psicodélicas en las que la mágia y la fuerza se conjugan con maestría creando un encantador y seductor espacio sonoro.

Un joven trío  que navega por corrientes heavy-psych a través de lisérgicas y apacibles jam llenas de fuerza interior. Cálidas voces reparadoras como cantos de sirena nos seducen introducciéndonos en territorios con claros y sombras. 

Partiendo desde las tinieblas de su psicodelia pesada, abren las puertas a una luminosa redención con unos fornidos riffs.  Intricados pasajes sonoros con un bajo inquietante.

El punto álgido del disco lo encontramos en «Swamp thing». Desde la calma la guitarra de  Andrew Gomez, nos susurra con unos acordes que contienen blues en sus genes. Emulando a los TEN YEARS AFTER más lisérgicos, se van introducciendo en los inquietantes terrenos pantanosos a los que alude su título, describiéndolos a modo de pinceladas en un lienzo. El resultado es un caleidoscopio en el que las humeantes cienagas pantanosas nos murmuran hasta la aparición de esa cosa; rugiendo amenazante a través de riffs ácidos .

En «GREEN ROOM» no faltan los sonidos stoner de tintes retro en las que los riffs repetitivos nos golpean con contundencia sin perder el aroma cannabico.

Melodías relajantes en las que voces seductoras nos arrullan bajo momentos acústicos, creando maravillas como «Veins». La mágica vestida de ropajes orientales que supone todo un placer para los sentidos en registros que me recuerda a KIKAGAKU MOJO. Cierto hipnotismo latente insuflado en vena con delicadeza mostrando una sensibilidad  cautivadora que parece llegar de remotos y atractivos lugare. La belleza en forma de canción.   

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PSILOCIBINA.-

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LLegados desde Brasil, otra a las prolíficas canteras de bandas con gran calidad nos llega el debút de PSILOCIBINA. Distribuido en Europa por Electric Magic Records, y por Abraxas Records en el continente americano, el trío de Rio de Janeiro nos trae siete temas en los que el frenesí heavy-psych pertubará nuestros sentidos. Una experimentación psicotrópica que hace honor a su nombre. Contenida en determinados hongos la psilocibina es un alcaloide que produce efectos alucinógenos. Esto es lo que trata la banda con sus jams. Una liberación más allá de la razón humana que hará las delicias de los amantes de los sonidos «viajeros» que tanto nos gustan.

«2069» nos trae el primer ejercicio de solos de guitarra con un sonido hueco de batería y bajo. PSILOCIBINA ejecutan a modo de jam una creación libre de esquemas y ataduras. Todo un caos premeditado que sirve de lucimiento para su guitarrista Alex Sheeny.

Los efectos y distorsiones inician un paseo por territorios heavy-psych en los que los pedales humean durante «Galho». Describiendo enigmáticos entornos persiste el protagonismo y la libertad de unos solos de guitarra incisivos e hirientes. Tras un lento caminar algo caótico, el tema se torna más tradicional en su esquema, llegando a incorporar elementos de jazz. El peso del bajo de Rodrigo Toscano se ve incrementado, poniendo cordura a la libre composición.   

La banda se decanta por el blues en «Supernova 3333». Ácido y narcotizante, los largos recorridos a lo largo de los trastes, la banda baja su la frenética intensidad de su enajenación interpretativa dotando al tema de una mayor cadencia y sosiego. como si de un masaje se tratara, el corte resulta aliviante.

El punto tropical de «Na selva densa», gracias a los ritmos de percusión, colorea el tórrido ambiente describiendo el espíritu de las espesuras amazónicas. Todo un viaje a través de densas y agrestes espesuras con luces y claros en esa incursión selvática a la que nos guía la guitarra. 

Todo el poderío del alcaloide que da nombre a la banda, aparece en el corte del mismo nombre. «Psilocibina» adormece de una manera mesiánica. Gratificante en sus suaves y estéticos pasajes de guitarra mostrando los efectos más gratificantes de la alucinación a la que nos somete este debut. Las melodías con acentos de rock sureños nos arropan calidamente en este periplo estupefaciente. 

Con una base hard rock con elementos hendrixianos, «Trópicos» nos ofrece los riffs más primitivos y rudos de ese cabalgar al que nos somete el trio.

Con «L.S.D.», los brasileños, nos someten a la lisergia en estado puro. A través de multitud de efectos fuzz la locura gorgotea de sus notas turbándonos y sometiéndonos a sus dictados.   Surcos impregandos de dietilamida 25 que cierran un brillante ejercicio de psicodelia poor momentos paranoica.

El album fue grabado en directo en el Estudio MATA por Matheus Ullmann, mezclado por su guitarrista Alex Sheeny y masterizado en Alemania en  Tonmeisterei Oldenburg, correspondiendo la portada al propio Sheeny

PSILOCIBINA son: Alex Sheeny (guitarra y sintetizador), Lucas Loureiro (batería y percusión) y Rodrigo Toscano (bajo)

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GRASS.- “Get In The Van”

Esperado disco de la formación de Pensilvania GRASS que con su debut “GET IN THE VAIN” nos ofrecen uno de los mejores discos publicados en lo que va de año. Una catarata  de guitarra fuzz que recorre nuestros sentidos  con el espíritu de Hendrix revoloteando sobre el mástil de la guitarra y en el interior de […]

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Esperado disco de la formación de Pensilvania GRASS que con su debut «GET IN THE VAN» nos ofrecen uno de los mejores discos publicados en lo que va de año. Una catarata  de guitarra fuzz que recorre nuestros sentidos  con el espíritu de Hendrix revoloteando sobre el mástil de la guitarra y en el interior de la garganta de Andrew Bloodink .

Un tremendo groovy que nos traslada a los momentos más brillantes del acid rock. Tratando de transmitir las vibraciones que la banda consigue en directo, su ejercicio de blues psicodelico, con ramalazos funky, sin dejar de lado retazos de boogie-rock, «GET IN THE VAN» supone una bofetada de aire fresco sobre el inmovilismo de algunas de las propuestas que nos encontramos en la escena contemporánea. Rítmico, contagioso en sus vibraciones, e incisivo y lascivo. Impresionante y sublime.

Si el punto que más puede llamarnos la atención es su guitarra asesina, la sección rítmica no se ve ensombrecida. La vigorosa batería  de Chet y la nitidez y contundencia que Salty le imprime al bajo hacen un conjunto que se aproxima a la perfección. si a eso unimos, los momentos en la segunda parte del álbum, en los que la banda incorpora los sonidos de saxo de Sam, la ecuación queda resuelta milimétricamente.

«Lay it on me brotha» abre un disco en forma de arenas movedizas, que te atrapan en un su interior y del que no puedes huir. Siguiendo los dictado de Hendrix, estamos ante un dinámico tema en el que destaca una definida instrumentación, percibiéndose nitidamente todos los instrumentos. Un versión contemporánea del héroe de Seattle en la que se conjuga aquella esencia con retazos cercanos al stoner más psicotrópico. intensidad absoluta en un alegre corte.

Creando un clima evocador de los mejores momentos de la historia del rock, la línea de bajo de «Shaggy Dog»  así como el tono y la cadencia de los registros vocales, unido a una vertiginosa interpretación inspirada en momentos boogie -rock, los riffs de guitarra brillan ondulantes. Retorciéndose constantemente en ese deambular, los tonos negroides se empiezan a vislumbrar.

La versatilidad de unos temas que recogen los frutos cosechados anteriromente, logran que «Get in the van», aunque con la misma base, se contonee lasciva y sugerentemente. Con porte provocador, atesora una cierta sensualidad en sus chulescas formas.

Si el disco destaca desde la primera nota por su ejercicio de fuzz, en «Right on» el derroche es apabullante. Borboteando, GRASS trata de estirar los riffs hasta el infinito. La sección rítmica, incesante y frenética en su roll, serpentea en subidas y bajadas de intensidad, tornándose hacia espacios en los cercanas al funky, generando un abanico de sonidos mucho más amplio. la repetición de los riffs contribuye a la frescura y vivacidad del corte.

El saxo hace su aparición en «Leadfoot», con el ritmo  se fusionando con sus notas. Intercalándose con un bajo agitador y el cambio en la cadencia de la bateria, hace que el corte ya si, sin contemplaciones se adentre en los territorios funky que el tema anterior había explorado tímidamente. Este tema impide que los cuerpos se queden estáticos, torneandose atraidos a un baile ritual.

Un nuevo elemento sonoro aparece en «Where are you Sam?». Ya inmersos en la atractiva y lasciva vorágine funky,  elementos de jazz hacen acto de presencia en una combinación que recuerda a RARE EARTH compitiendo con JIMI HENDRIX en una pista de baile. Ritmo y swing conjugados con incendiarios solos de guitarra heavy-psych. Una arrolladora espiral sonora que llega a adquirir tintes diabólicos en un ejercicio redentor para ahuyentar malos espíritus. Todo un ritual liberador.  

En este punto, ya comienzan a faltar los calificativos para definir lo que «GET IN THE VAIN» nos ofrece, cuando un nuevo giro de tuerca se ejecuta en «Whale». Un cambio de estado de ánimo que nos traslada a los momentos más ácidos de la banda. Con una herencia de sonidos west-coast a lo largo de poco más de minuto y medio.

Ahora sin voces, «Gastronaut» explora territorios más puramente retro-rock manteniendo esos riffs efectivos y afilados, con una fluida cadencia.

«Big bad Sam», el tema más largo del disco se desarrolla bajo ritmos de boogie-rock que GRASS colorea gracias al saxo. Vacilón e incitando al contoneo y al baile, un contoneante aquelarre con mucho groovy, se desvanece suavemente para volver a la intensidad con la guitarra de Andrew. Un aparecente desmayo producido por voces y coros blues-rock elevan la ondulante trayectoria el tema hasta que este se transofrma en la parte final usando elementos lisérgicos que salen a la luz guiados por el oscilante saxo. Las sugerentes reverberaciones de fuzz siguen presentes como sello de identidad.

El tema que cierra el disco, «Back from space», utiliza mimbres típicos del hard rock setentero aderezandolos con la esencia Hendrix. Tras la fuerza inicial, va decayendo a momentos en los que el thc parece impregnarlo, para resurgir en momentos de de aparente histrionismo.

Brillante, muy brillante trabajo, que en cada nueva escucha muestra más y más matices que tras el apabullamiento de la primera audición van saliendo a la luz. 

https://www.facebook.com/GrassbandPA/

BLACK MOON CIRCLE.- «Psychedelic spacelord»

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El colectivo noruego BLACK MOON CIRCLE nos presenta una nueva entrega de su particular sueño espacial con «PSYCHEDELIC SPACELORD«.

En un solo corte de 45 minutos de duración nos proponen un viaje interestelar lleno de efectos y sintetizadores sobre una base psicodélica.

A modo de preparación los primeros minutos, van evolucionando hacia una convulsa tormenta de metoritos para retomar, tras su paso, el suave aterrizaje en un desconocido planeta en el que la lisergía relaja los sentidos. 

A diferencia de su anterior trabajo «FLOWING INTO THE 3RD DIMENSION», en esta ocasión la banda incorpora voces que anclan a la tierra el lento avance de la instrumentación antes de su partida hacia los espacios siderales de los que tanto gusta BLACK MOON CIRCLE y que por otro lado, son parte de su sello de identidad.

Con atractivos y magnetizantes momentos  en la primera mitad del tema, la instrumentación evoluciona a atmósferas de experimentación con momentos cercanos a los sonidos kraut. Unas gratificantes voces, arropadas de efectos y sintetizadores crean la ambientación sobre la que transita la jam. Otro de los grandes aciertos de «PSYCHEDELIC SPACELORD» es la inclusión de violines, tras los momentos de desasosiego que genera la banda, con sonidos en la más pura linea avant-garde en los que crean un caos controlado. 

El regreso de las voces chamánicas en la segunda parte del corte,  sosiegan una instrumentación, por momentos paranoica.

El álbum, en su conjunto, se presenta más amable a los oídos de los no iniciados en los sonidos psicodélicos espaciales, Eso si, para los adictos a dichos sonidos supone un goce completo.

«PSYCHEDELIC SPACELORD» está disponible en la página de Bandcamp de BLACK MOON CIRCLE, así como a través de Crispin Glover Records en formato vinilo.

 

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https://www.facebook.com/CrispinGloverRecords/