Reseña: GREEN ORBIT.- «Supernova»

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Sin prodigarse mucho desde su nacimiento como banda en 2014, GREEN ORBIT, publica su segundo EP, cuatro años después de que viera la luz su debut «FIRST WAVE». «SUPERNOVA» mantiene la esencia heavy-psych que les vio nacer,  con ese sonido lisérgico y stoner en el que tanta influencia tiene ROTOR, pero en esta ocasión nos ofrecen un álbum posiblemente más pesado que su debut. Con un sonido más difuso y crujientes y con más dosis de fuzz sus tres largos temas ondulan por el stoner instrumental más místico y lisérgico.  Sus serpenteantes armonías y sus constantes giros hacen que los temas fluyan con agilidad a pesar de su larga duración y lo difuso de su sonido. El cuarteto sustenta los tema en el poderoso e hipnótico sonido del bajo de Luko, sobre el que la guitarra de Tobias colorea unos temas que derrochan fuzz y sonidos turbios. Como ya pude comprobar el pasado verano en su show en el festival Krach am Bach, GREEN ORBIT aportan a sus temas altas dosis de místicismo gracias al trabajo de Caro y su extraño pero maravilloso didferidoom. «SUPERNOVA» en definitiva es un claro ejemplo del desarrollo y evolución del mejor stoner instrumental que se puede escuchar. Sobre sus pesados riffs la vocación heavy-psych innata en la banda, consige generar unas intoxicantes atmósferas llenas de ondulaciones y cambios de ritmo que hacen que los temas no resulten nada anodinos, atrapándote entre unos surcos llenos de magnetismo y fuerza. Cualquier amante de bandas como los citados ROTOR o COLOUR HAZE no podrá sentirse defraudado con este maravilloso, pesado y ensoñador trabajo. 

«SUPERNOVA» está disponible vía Rock Freaks Records. 

GREEN ORBIT son: Tobias (guitarra), Luko (bajo), Michael (batería) y Caro (didgeridoom).

“Zero gravity” comienza marcado por hechizante bajo de Luko, sobre el que aflora la mágica guitarra de Tobias par tomar la senda abierta por Colour Haze y Rotor años atrás. Ya en su debut encontrábamos muchos vestigios del sonido de sus compatriotas Rotor, pero en esta ocasión todavía es más latente. Aumentando la intensidad paulatinamente, sin perder el hipnotismo, los momentos stoner eclosionan entre una tormenta de  fuzz y pesados ritmos. Una constante de subidas y bajadas de la pesadez del tema, nos embarcan en una oscilante montaña rusa que desarrolla por agrestes sendas para acabar descendiendo a un reposo en acolchados y floridos prados en los que las bellas melodías absorben al oyente a un estado de confort y bienestar gratificante. Un constante tira y afloja entre los pasajes más aromáticos y el hechizante e hipnótico sonido cargado de fuzz.

En un tono más pesado del que nos tienen acostumbrados “Antogonae” refleja el lado más stoner de GREEN ORBIT. Crujientes y difusos riffs dejan paso a momentos nítidamente ROTOR, éstos, también en su faceta más plomiza. Una pesadez que lograr aliviar con aromáticos y coloristas solos de guitarra entre sus crudos ritmos y una bacanal de platillos y tambores entre esta línea infatigable de bajo narcótico.  Pasando a una fase en los que riffs pegadizos nos contagian el ritmo entre giros y requiebros que aportan luz y calidad al tema.  Una serpiente que nos aceza amenazante para acabar escabulléndose con sigilo. En su parte final el tema se introduce en atmósfera mucho más místicas gracias al perturbador sonido del didferidoom de Caro. Ese extraño instrumento que es una especie de santo y seña de la banda. Los ritmos frenéticos de los tambores y platillos hacen de perfecto complemento a este turbio espacio narcótico que culmina con un epílogo que retoma los serpenteantes riffs y la luminosa guitarra.

Para final, el tema que da nombre al trabajo, “Supernova”, con sus dieciséis minutos, conjuga todos los matices del sonido del cuarteto alemán. Partiendo de una introducción en la que la que la línea de bajo de Luko se muestra completamente hipnótica, van creando un ambiente lisérgico lleno de misterio.  Dos minutos para poner los motores a toda revolución en una explosión lisérgica de grandes dimensiones. La feroz guitarra derrocha fuzz sobre pesados ritmos en un ambiente netamente heavy-psych. Un sonido denso pero fluido que constantemente deja reposar su cauce en meandros más tranquilos. La incorporación del didferidoom siempre introduce ese tono místico que nos invita a un karma sensorial. Bellos desarrollos de guitarra adquieren el protagonismo para colorear la neblina que siempre contiene el sonido de GREEN ORBIT.  En ese magnético ambiente las reverberaciones lisérgicas consiguen intoxicarnos con toda su esencia psicotrópica. Inmersos en ese estado catártico, los hipnóticos tambores soportan la evolución a ese espacio de pesadez que supone otra de las virtudes del cuarteto. Aquí de nuevo el legado de ROTOR aparece en gruesos y borrosos riffs para dejarnos los momentos mas pesados. Una tortuosa travesía con la mochila cargada de fuzz que va dejando una turbia estela a su paso.  Retomando el camino de la psicodelia más narcótica las mágicas y ensoñadoras melodías se van desarrollando en ese mundo mágico que GREEN ORBIT crea sobre sus nebulosas. Aquí parece que se dejan llevar por sus instintos mas primarios en una especie de jam en la que todo parece controlado.  Hay que destacar, que el tema a pesar de su larga duración, consigue mantenernos siempre enganchados a esta exploración del stoner instrumental y la psicodelia más pesada y humeante.

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Reseña: FROZEN PLANET… 1969.- «Cold Hand Of A Gambling Man»

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Prolíficos y embarcados en varios proyectos, el trío compuesto por Paul Attard (guitarra), Lachlan Paine (bajo) y Frank Attard (batería) nos invitan a un nuevo viaje a través de las increíbles vibraciones a las que nos tiene acostumbrados. En «COLD HAND OF A GAMBLING MAN», su octavo álbum, los australianos se muestran más pesados quizás de lo habitual. Para los amantes de las jams psicodelicas,  FROZEN PLANET… 1969 son toda una garantía de calidad, y aquí vuelven a dejarlo patente. Una nueva aventura que nos aporta una oportunidad para la expansión de nuestra capacidad sensorial a través de sus psicotrópicos temas. Una exuberancia sonora para deleitarse desde la calma, y si es con algún estimulante, mucho mejor. De esta manera podrás empaparte de toda la lisergia que sus surcos contienen. Siempre custodiados por la implacable base rítmica de Frank, así como como del hipnótico y pulsante bajo de Lachlan, la guitarra de Paul tiene vía libre para dejan patente todo un derroche de solos increíbles y alocados en los que dejar patente toda su técnica.  Con momentos herederos del rock más ácido de los 70, y con la sombra de Hendrix apareciendo en algún momento, el trío nos invita a un viaje por los confines de un universo sensorial lleno de matices y riqueza interpretativa. Reverberaciones, pausas, y auténticas bacanales rítmicas entre pedales y efectos, hacen de este álbum, un ejemplo a seguir para aquellos que tratan de hacer este tipo de música. Sin un concepto preconcebido, no dudan en incorporar elementos del rock espacial, psicodelia e incluso del jazz en este derroche de sensaciones. 

«COLD HAND OF A GAMBLING MAN» fue grabado, mezclado y producido por Frank Attard, masterizado por Noel Summerville correspondiendo el concepto de la portada y personajes son traídos a la vida por John Debono-Cullen, recuperándolos de su  álbum «THE HEAVY MEDICINAL GRAND EXPOSITION» con el que este trabajo está enlazado. El álbum está disponible a través de Pepper Shaker Records en descarga digital y CD, y en vinilo lo estará el próximo 15 de mayo vía Head Spin Records

“A sombre gathering” es una introducción con efectos atmosféricos que nos sirve de prólogo a la primera jam, “900 miles head rush”. Diez minutos de ritmo frenético en todo un viaje psicotrópico. Con un bajo cadente y pesado en interminables solos afilados que mutan entre atmósferas espaciales y momentos más propios de Hendrix. Enlazando la improvisación con la compenetrada dualidad bajo/batería haciendo que la jam tome forma de canción. El dinamismo de la primera parte se transforma en una levitación lisérgica en espacios flotantes y volátiles. Un giro que hace que el tema tome otro matiz pareciendo un corte distinto. Mas calmado y susurrante, la batería con su ritmo infatigable, ahora más rumoroso y el apacible bajo soportan una guitarra que describe misteriosas atmósferas. Por momentos inquietante, pero a su vez gratificante, los juegos de Frank Attard a las seis cuerdas reflejan toda la gran técnica que atesora.

Con “In the shadow off orces unknow” nos ofrecen un interludio para tomarnos un respiro entre pedales y distorsiones.

Embutidos en su traje espacial, en “Of medicine and moonshine: A mystic’s interpretation” Lachian Paine toma el control con su bajo mientras los lentos borboteos de la guitarra nos embarcan en espacios más siderales. Una atmósfera ingravitatoria sobre la cual parecen surcar el firmamento en busca de nuevas formas sensoriales. Completamente hechizante y cautivador se muestran hipnóticos, kosmiche casi kraut en tres minutos en los que el tema nos hace flotar en un calidoscópico entorno psicotrópico.  En la parte final del tema los ritmos se intensifican con un derroche de wah-wah y efectos múltiples que parecen esparcir su hechizo en esta ocasión soportados por unos tambores más versátiles.

De nuevo nos ofrecen un interludio en el que el protagonismo lo tiene un solo de batería. “Botanical barrelhouse”. Ciertamente me cuesta entender estos interludios en los álbumes, pero son muchas las bandas que los utilizan, así que….

Así llegamos al tema que ocupa la mitad del trabajo con sus   21 minutos. “Trascending verbal concepts”. El tema nos ofrece los momentos más ardientes de una bacanal sónica en la que cada miembro se toma su propio espacio para deleitarse con su instrumento. Aquí el concepto de jam adquiere una nueva dimensión. Hipnotismo absoluto de l cadente bajo de Lachian, un descenso de la intensidad hasta espacio en los que el silencio se apodera del tema mientras los platillos chistean con sutileza entre efectos envolventes. Pasando por una fase más rítmica y menos trascendental una aceleración nos devuelve a la guitarra, en esta ocasión con una doble personalidad, desdoblándose una y otra vez en interminables solos y con pasajes más ácidos. Tras unos minutos de intensidad retoman el catártico estado psicodélico de una forma mas anárquica. EN la parte final recuperan lo insondables espacios flotantes con punzantes acordes, en los que se intuyen una influencia algo jazzística.

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Reseña: SATORINAUT.- «Slow Psychedelic Speedrock»

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SATORINAT es el proyecto paralelo del guitarra de la banda húngara LEMURIAN FOLK SONGS Ambrus Bence y del bajista, Kránitz Róbert, a los que se une Megyeri Krisztián a la batería, para desarrollar toda su creatividad psicodélica sin ataduras en un formato de jam band. Así nace, SATORINAUT, con la  intención de asociar los mantras del universo con su música cósmica. Siempre que escribo sobre un álbum de improvisaciones me surge la gran duda: ¿Cómo se puede reflejar un trabajo así en una reseña? Todavía no he encontrado la respuesta, pero aún así, aquí estoy intentándolo. A diferencia de los otros proyectos como los citados LEMURIAN FOLK SONGSLIQUIDACID con su sonido psicodélico o la pesada KORGOTH con su sludge-metal, en SATORINAUT no hay un concepto de canción. Las largas improvisaciones surgen de manera espontánea, de una forma completamente etérea.  Grabado en un local de ensayo junto a un bosque, el aroma de la frondosidad se refleja en unos temas impregnados de la psilocibina que rezuma de los hongos de la vecina espesura. Pasajes intensos que se convierten en verdaderas espirales psicotropicas, unas veces soportadas por una de blues o de jazz, en otras ocasiones mucho más pesadas. El trío libera endorfinas en cada tema, con un uso de pedales que hace que el sonido adopte mil formas para hechizarnos con suavidad o para hipnotizarnos con contundencia. Una forma de transmitir el silencio psicodélico, pero muy fuerte, a través de grandes amplificadores, pedales y tambores. Si quieres viajar, aquí tienes un billete hasta espacios infinitos….

Los tonos entre el jazz y el blues abren el álbum en «Grand hotel sonic swing». Buenos pasajes de guitarra en la primera jam. El blues fluyendo bajo un cadente ritmo de tambores para elevar su intensidad hacia espacios psicodélicos. Un corte orgánico con florales solos que demuestran la maestría de  Ambrus Bence con las seis cuerdas y los pedales. Pasando por distintos estados de ánimo el tema se va moldeando a lo largo de sus catorce minutos. Sin perder esos genes bluseros,  el trío se embarca en una espiral lisérgica que acaba por atraparnos. 

«Valley Path to the Source» mucho más psicotrópico si cabe que el tema anterior, parece recuperar el espíritu de Hendrix bajo un trepidante ritmo. Dejándose llevar por sus instintos, el corte parece caer en un caos controlado, o no. Sólo eso lo pueden saber los propios músicos, pero lo que si es cierto es que claramente aquí se están dejando llevar por instintos para crear un corte intenso y diabólico. una locura ácida que parece calmarse en su primera mitad, pero acaba sucumbiendo al poder de los psicotrópicos. 

«OHM» parece ser un tema algo más premeditado. Son primeros acordes, aparecen más extraños. De la repetición hipnótica de riffs y de efectos inicia una exploración pseudo-espacial a ritmo lento. Repitiendo su armonía, tras un aparente respiro, crean una misteriosa atmósfera que parece anunciar una inminente deflagración. En esta ocasión la bacanal psicodélica se viste de adornos siderales para crear una sensación de vértigo y caída al vacío.  Un espejismo que acaba por situarnos gravitando a la deriva en insondables atmósferas entre pasajes heavy-psych de manual. Quince minutos que ofrecen distintas visiones de un mismo proyecto con la guitarra siempre como protagonista, pero en el que la base rítmica es sencillamente arrolladora. 

Regodeándose en los mismos acordes, «Hyperyaya» abre con oscuros y susurrantes pasajes con la batería a lento ritmo de jazz, mientras el bajo con golpea con una cdencia hipnótica. Un aturdidor corte que se sumerge en una espiral psicotrópica de la que tanto gustan estos tres chicos húngaros.  Tras largos momentos de calma psicotrópica, acaban imprimiendo máxima velocidad a unos repetitivos pasajes que acaban enmarañándose intoxicantes sonidos. 

Con una introducción con una batería contenida, «Sliding Parallel Spaces» deja espacio al lucimiento de Kránitz Róbert con su bajo.  aparece un nuevo elemento no visto hasta ahora con el sonido slide de la guitarra evocando vastas praderas con el sol en el horizonte. Recreándose en esos entornos, acaba enredándose en turbios pasajes para retomar la impostada calma en una nueva catarsis psicotrópica. un corte que resulta menos emocionante por su constante repetición. 

«Dharma expres», el tema más corto del álbum con sus cinco minutos, se muestra más pesado y vibrante. Fuerza rítmica entre hirientes solos entre los vertiginosos ritmos. El tema, sin perder su vocación de jam, parece mostrarse como el corte mas estructurado del álbum. 

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Reseña: VINNUM SABBATHI.- «Of Dimensions & Theories»

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Han pasado 3 años desde el lanzamiento del álbum debut de VINNUM SABBATHI «GRAVITY WORKS». Desde entonces, la banda ha recorrido Europa por primera vez y ha lanzado 2 álbumes de colaboración con OWAIN y CEGVERA (con un terremoto masivo en el medio) ahora construyen un álbum que supone un auténtico relato de de ciencia ficción. Una narrativa que se fundamenta en sonidos espaciales con multitud de samplers y efectos, y una atractiva combinación de elementos doom y heavy-psych en dominantes espacios sci-fi. Narcóticos, siderales, misteriosos y enigmáticos sus cinco temas son trasladan al espacio exterior. Ese mundo sideral donde toda gravita con calma, pero en el que las tormentas de meteoritos y la basura sideral se reflejan en crudos momentos pesados en un combinación efectiva. Una narrativa en la que los momentos drone son acompañados de difusa instrumentación siempre guiada por una dinámica batería. Rock espacial en estado puro, con multitud de misteriosas locuciones que hacen que la tensión esté presente. Enigmáticos entornos que habitan en los efectivos y logrados sonidos psicodélicos de la banda con el doom subyacente. 

«OF DIMENSIONS & THEORIES» se encuentra en una delgada línea entre la ciencia ficción y una inminente realidad condenada y la historia en la que está basado es la que nos cuenta la propia banda, y a su vez sirve como secuela de el último álbum de CEGVERA «THE SIXTH GLARE», que ya reseñamos aquí hace unas semanas. El álbum está disponible vía Stolen Body Records y LSRD Records

El año es 2061 y la humanidad está lista para convertirse en una fuerza planetaria. Completo con dominio científico y tecnológico impulsado por los datos invaluables transmitidos por el cosmonauta Fritz en su camino hacia un agujero negro. La pieza final del rompecabezas yace escondida en el espacio profundo. 

Apurados por la constante amenaza de guerra nuclear y el inminente colapso del medio ambiente iniciado por el sexto deslumbramiento, los humanos han establecido la máxima expedición; Cuatro cosmonautas se preparan para ser los primeros en explorar el espacio profundo. Su misión: alcanzar y explorar la ubicación del «punto uno» para encontrar los datos que faltan, necesarios para evitar esta crisis y finalmente saltar a la conquista planetaria.

El álbum está dividido en dos «Dimensiones» y dos «Teorías» representadas en la edición de vinilo por 12 «y 7». El 12 «sostiene los dos lados de esta historia, mientras que el 7» presenta dos puntos de vista del público sobre la situación actual en el planeta. Primero, una evaluación del futuro de la especie, según lo contado por humanos de diferentes nacionalidades. Por otro lado, un predicador cuestiona los esfuerzos por abandonar el planeta para buscar la salvación en el espacio.

¡Hay 4! maneras de escuchar este álbum, hasta que encuentres tu secuencia favorita. 

«OF DIMENSIONS & THEORIES» fue grabado, mezclado y masterizado por KB en Testa Studio en León, México, del 3 al 5 de enero de 2020. La obra de arte proviene del talentoso Asep Yasin Abdulah.

La versión de vinilo incluye un folleto de 12 «, 7». La pulgada de 12 «será una mezcla azul, verde y blanca para representar la tierra y la de 7» negra y crema para representar la luna. El folleto incluye transcripciones del registro, así como imágenes que van con el álbum. 

«In search of M-Theory» abre el trabajo con pasajes de psicodelia drone y una extraña locución, algo que se repite en alguno de los temas del álbum. De forma sosegada sus pasajes se van elevando al dictado de los tambores, con ondulandes e hipnóticos acordes hasta la explosión de pesados y ondulantes riffs de vocación doom. Sin perder su aura heavy-psych el sonido se va engrosando, siendo aderezado con elementos espaciales. En ese transito, el corte se mantiene tenso, una tensión que se adorna con desarrollos llenos de magnetismo.  sin terminar de definirse entre el doom y la psicodelia espacial combinan atmosféricos momentos que nos trasladan al espacio exterior en una odisea en la que los efectos custodian la fuerza intrínseca del tema soportado en una poderosa base rítmica de la que sobresalen unos tambores casi rituales y en la que afloran bellos pasajes de guitarras susurrantes. Un corte que evoca la épica.

Envueltos en esas enigmáticas atmósferas en las que tan bien se mueven los mexicanos, «Quantum determinism» brota con pausa desde la lejanía los narcóticos acordes se suceden entre nuevas locuciones de tinte espacial. Una ventana al espacio exterior se abre en esa exploración de insondables espacios. Una combinación de momentos doom sideral con difusos riffs entre la oscura psicodelia en la que transita el corte. Misterios e intrigante, las locuciones juegan un papel determinante en esos tenebrosos momentos que se van engrosando a espacios doom. Entre la nebulosa creada destaca el vigor de una batería poderosa y rítmica que siempre empuja el tema en su avance.

En un escenario más relajado, «An apraisal» se deja llevar por aterciopelados y apacibles atmósferas lisérgicas. Las persistentes e inquietantes locuciones persisten entre los tonos chamánicos del corte. Casi impercptibles, las locuciones recitadas complementan los cuatro minutos de hipnóticos tonos drone de un tema que aparece a modo de interludio.

La oscura y atmosférica instrumentación sigue construyendo el relato de ficción en «Beyond perturbative states». Instalados en esos espacios siderales en los que se desarrolla el  trabajo, los etéreos espacios sonoros parecen levitar en infinitos espacios. Aquí el regreso al doom se produce acompañado de una sucesión de efectos y samplers. Un flirteo contenido con un resultado de los más atrayente y misterioso. De esta formas consiguen crear el clima idóneo a esta narrativa de ciencia ficción ubicada en alguna galaxia lejana. El tema se disipa en el infinito. 

Desde allí, «A Superstring Revolution», un largo tema dividido en dos partes de trece y seis minutos respectivamente, incide en los espacios drone. con sus acordes llenos de un magnetismo que aporta altas dosis de misterio a la narrativa. No hay prisas para construir y hacer que el corte arranque, la larga duración del tema supone un espacio idóneo para que la banda experimente sin ningún tipo de ataduras. Cabría pensar que no es necesario alargar tanto la introducción al tema, pero ahí precisamente radica la seña de identidad. Nada se construyen alocadamente, cada pieza va encajando poco a poco, sin premura. Un sonido cadente y sosegado que describe ese relajo cinematográfico de ficción. Utilizando esos elementos doom con delicadeza para no perder la esencia narcótica y hechizante de su relato. Cualquier director de cine de ciencia ficción tendría aquí la banda sonora para sus films, y si en los cortes anteriores esta vocación era patente, en este tema se eleva a la máxima expresión. el corte no se sale de su camino, y solo en la parte final se deja llevar por esa mezcla de sonido doom y psicodelia pesada sin perder ese aura espacial.

Posiblemente en la segunda parte del tema, «A Superstring Revolution» dejan algo de lado la narrativa, para construir un corte más netamente psicodélico, adoptando más la forma de canción en detrimento de la narrativa. Cuidados pasajes instrumentales heavy-psych llenos de magnetismo se elvan majestuosos para ser seducidos por el doom en una evolución imperturbable en la que la batería con ese intenso ritmo tiene mucho protagonismo.  En esa huida la nave nodriza acaba diluyéndose en el infinito espacial.

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Reseña: PYRIOR.- «Fusion»

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Avalados por el prestigioso sello Tonzonen Records, el trío berlinés PYRIOR, publica su cuarto álbum «FUSION». Un álbum destinado a hacer audible la influencia musical de cada miembro de la banda, y fusionar diferentes estructuras de canciones y diferentes sonidos en un todo coherente. Ofreciéndonos por tanto una experiencia general y una declaración colectiva. Fundamentado en su stoner instrumental y en atractivos pasajes heavy-psych en línea de sus paisanos Colour Haze o Rotor, logran construir temas que serpentean por distintos espacios en los que una fuerte base rítmica sirve de soporte a bellas melodías en las que la guitarra nos seduce, atrapándonos en un estado de ánimo gratificante y relajante. Esto no quiere decir que «FUSION» carezca de fuerza, todo lo contrario, ya que logran habilidad componer temas compactos y versátiles, sin que la ausencia de voces, sea ningún problema. El álbum está estructurado combinando temas pesados, con otros, a modo de interludio en el que incluyen pasajes acústicos que amortiguan la fuerza de algunos de los cortes. Todo, para embarcarnos en un emocionante viaje instrumental a través de diferentes paisajes sonoros en los que el oyente puede perderse. El trío alemán está en una búsqueda para cruzar sus límites musicales, y aquí, nos llevan a otro mundo, un lugar desconocido pero acaba resultando de lo mas familiar.

PYRIOR nació en el año 2008 como una comunidad de músicos dedicada a las jam-sessions. Estas sesiones improvisadas dieron como resultado la formación de un trío de rock clásico con sede en Berlín, compuesto por Dan Low (batería), Toa Ster, (bajo) y Max Appeal (guitarras).

Después del EP «PULSAR» de 2009 y el álbum debut «OCEANUS PROCELLARUM» de 2010, la banda lanzó dos álbumes «ONESTONE» en 2014 y  «PORTAL», en 2016.

Con «PORTAL», la banda completó su propia trilogía épica. El sonido se movió del rock Espacial al post rock, de pesado a psicodélico, de mayor a menor, y todo lo demás. 

El álbum abre con una introducción de algo menos de dos minutos. «Guanine» parece describir un génesis a través de apacibles acordes con ambientación atmosférica. 

Tras la breve introducción «Hellevator» muestra al trío en plenitud. Pasajes en pura línea Colour Haze van oscilando por la frontera del stoner y los desarrollos puramente heavy-psych. De alguna manera esta es la seña de identidad de la banda. Belleza y riffs que se elevan majestuosos entre bellas melodías instrumentales. Guitarras que aúllan cual manada de lobos entre el estruendo de una estampida de búfalos provocada por esa poderosa base rítmica. Un tema que deja un paso de desolación a su paso. Fuerza stoner y psicodelia siguiendo esa tradición alemana de bandas como Rotor o los citados Colour Haze. 

A modo de interludio, «Adenine», con algo mas de un minuto, nos sirve de bálsamo con sus acordes acústicos antes de una nueva embestida.

Tras el relax del corte anterior, los poderosos riffs de «Splicer» nos golpean con contundencia. Elevándose esplendorosos nos sumergen en una nueva espiral de pesados ritmos stoner y psicodelia pesada en línea Rotor. Como si estuvieran hechos de caucho, las guitarras se estiran y encogen hasta la extenuación. Oscilando constantemente a un vertiginosos ritmo, la estructura se repite con momentos en los que la guitarra parece hablarnos en esos solos tan atractivos.  

«X» Cadentes y con un protagonismo inicial del bajo, la guitarra susurra, serpenteando hábilmente. Con ecos del sonido de los setenta, la psicodelia se fusiona con gruesos y difusos pasajes de un bajo poderoso e insistente.  El leitmotiv del álbum queda fielmente reflejado en un tema que parece atascarse con esas repetidas embestidas. Rugosos, y mostrando su faceta mas pesada, los berlineses se dejan llevar por las vibraciones mas arenosas en contraposición con lo mostrado en los cortes anteriores. Aún así, los solo afilados no falta a su cita cotidiana con cada uno de los temas del álbum.

 «Thymidine» recupera la calma con arpegios acústicos llenos de calidez. El tema desprende melancolía con bellos pasajes que se alejan de los rudos momentos stoner. Prescindiendo de batería, describen ensoñadores paisajes en los que calma lo envuelve todo.   

Tambores rituales nos introducen en «Norfair». Tomando el relevo un poderoso bajo nos guia a través de apacibles y floridos espacios. El tema se muestra mas experimental, acercándose por momentos a escenarios de psicodelia en un ejercicio en el que repiten la estructura del tema creando un clima relajante y a la vez misteriosos. Insondables espacios complementados con ocasionales guitarras que enlazan con el siguiente tema.

«Fusion» retoma los escenarios más propios de Colour Haze con rifs ondulantes y un dinámico y atractivo ritmo, mientras el bajo nos golpea hipnótico. Guitarras que se contonean por escenarios netamente heavy-psych. Con un parón los tambores regresan tomando el protagonismo para arrastrar a la guitarra a engalanarse coloreando bellas atmósferas lisérgicas. pinceladas de extenuantes solos y efectos envolventes retoman la verdadera vocación de la banda.  Empapados de hongos mágicos traspasan la forntera sensorial para elevarnos a magnéticos momentos llenos de belleza. Sin duda, aquí la banda se deja llevar por el hechizo del propio tema, bien con sus hipnóticos riffs o por el magnetismo de esa batería que juguetea seduciendo a la banda a embarcarse en un viaje tortuoso y serpenteante por escenario psicotrópicos en los que  nos sentimos completamente atrapados. No puedo resistirme a pensar en Rotor, con esos momentos de éxtasis en los que el hechizo hace su efecto haciendo que levitemos entre cada acorde. Sin duda, el tema más elaborado y sobresaliente de un álbum brillante.

Para el cierre, PYRIOR nos deja un susurrante y atmosférico tema, «Cytosine». alejándose de la contundencia, en esta ocasión deambulan por espacios más etéreos. Murmurantes  pasajes nos masajean entre efluvios mágicos en una experimentación que vuelven a fusionar distintos elementos , incorporando pasajes espaciales para concluir esta cuarta entrega.  

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