Reseña.- FREE RIDE.- «Free ride»

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Es un placer poder presentar el primer álbum del power trío FREE RIDE. Una banda nacida de la estepa de Guadalajara donde comenzó su aventura con un generador en medio del campo, y unos instrumentos repartiendo fuzz al viento. Inspirados e influenciados por aquellos pioneros de los desiertos californianos han seguido su estela con la misma vocación. Grabando su disco con escasos medios han visto su sueño cumplido repartiendo sus canciones al mundo. Personalmente he visto su evolución desde la primera maqueta que grabaron y el sonido que nos ofrece este debut dista mucho de aquellos primeros acordes, para mejor por supuesto. En un corto espacio de tiempo han adquirido desde el silencio, la madurez suficiente como para poder sorprender a muchos con sus temas. Unas vibraciones que sin ningún genero de dudas te recordarán a Nebula o Fu Manchú, de los cuales son fieles seguidores. No en vano hace unas semanas vimos juntos a éstos últimos en el marco del Desertfest Berlin, pudiendo comprobar en sus caras la admiración que les profesan durante su show, algo que por otro lado ya sabía…  Un trío que reparte fuzz en cada tema, unas veces al más puro estilo desértico, otras con vibraciones llegadas de la psicodelia de los setenta. Solos endiablados en línea Earthless (otros de sus referentes) que se impregnan de psicotrópicos para descender a calmados pasajes asegurándonos un buen «viaje»; o en dinámicos temas con herederos de los ecos alternativos del Detroit de finales de los sesenta con ese sonido sucio y grasiento generado por ásperos riffs. No son una banda de stoner más, sus composiciones, aún viniendo de donde vienen, no caen en muchos de los tópicos del género. Otro espejo en el que mirarse viene de décadas atrás; el espíritu de Hendrix en algún momento se apodera de los dedos de Borja, su guitarrista, para desarrollar alguno de sus temas.  En ocasiones con estructuras simples, pero que resultan atractivas por el groovy que llevan en sus ritmos, en otras, mucho más en línea heavy-psych con desarrollos más complejos. No faltan los momentos pesados en los que el bajo de Victor se convierte en una apisonadora. Por otro lado su batería Carlos, fiel admirador de Mario Rubalcaba, marca con precisión el compás que sirve de guía a sus compañeros. Tratando de ser lo más objetivo posible en mis apreciaciones a pesar del cariño que nos une, tengo que reconocer que el resultado de su primer Lp me ha sorprendido gratamente, y me siento en la obligación de decirlo así, por delante de todo. La banda utilizó medios propios para la grabación y mezcla del disco, utilizando un modesto «home estudio», lo cual le da más mérito si cabe al resultado obtenido. El diseño de la portada es obra de Carlos su batería, que por otro lado es también creador del logo de DenpaFuzz, algo que siempre le agradeceré; así que no puedo decir que su disco es una mierda (por si me pide derechos de autor…… jajajaja). Bromas aparte, sube el volumen, y disfruta, porque «FREE RIDE» te va a sorprender y va a proporcionarte una hora de intensa diversión con los once temas temas contenidos en su interior.  Si eres amante de Nebula o Fú Manchú no deberías dejar de escuchar un álbum que da vida a la rebeldía que siempre tuvo el rock and roll.

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El trabajo se abre con un tema instrumental de gran intensidad. «Sativa», es toda una declaración de intenciones. Heavy-psych susurrante entre nebulosas lisérgicas y solos ácidos. Un caleidoscopio colorido en el que las formas y colores se van transformando. Sin renunciar a su vocación desértica encontramos poderosos riffs que engordan algunos pasajes de un tema que es una oda a la marihuana. en su travesía el tema contiene hipnóticos pasajes que se acercan a momentos Causa Sui alejándose de los vientos arenosos. Un corte instrumental con oscilaciones en su transitar.

El legado de Nebula es mas que evidente en «Free ride». Ecos de garage-punk se sientan en la mesa del deseret-rock más macarra. Riffs pegadizos de fuzz humeante a caballo entre la California más yerma y el Detroit industrial de finales de los sesenta. Aún con esos mimbres, no falta algún pasaje «viajero» tan habitual en la banda. Uno de sus primeros temas y que base su temática en no dejarte amedrentar por nadie.

El concepto Carpe Diem es reflejado en «Die Forever». Fuzz y wah wah bajo ritmos de finales de los sesenta y tantas veces repetidos en los noventa. Una actualización de vibraciones de hace cinco décadas con el renacimiento de las mismas a finales del siglo pasado. Un corte de estructura sencilla y que de alguna manera marca el sonido del trio, Lleno de fuzz.

El erotismo de «Libido rising» escarba en la la sexualidad de cada una y su retroalimentación sobre una base de garage desenfadada envuelta en difusos sonidos. Un tema húmedo…..

«Nowhere» es un ejercicio de fuzz humeante sobre vertiginosos ritmos en línea Nebula. Cadente y difuso es toda una bomba de relojería programada para estallar. Si tu cuerpo no se activa ante sus riffs, es que estás muerto.

Uno de sus temas más recientes es «Rollin the wheel». Influenciado por el sonido Fu Manchú, describe el concepto de tirarse toda la vida currando para mejorar el nivel de vida y acabar como el concepto del «día de la marmota». Desert-rock de trazo grueso y marcado por una fuerte linea de bajo. Contoneándose sugerentemente se torna más lisérgico en esa dualidad en la que la banda se mueve.

Otro tema de reciente composición es «Caravan». Dejando de lado las resonancias más pesadas muestran su lado mas sugerente y apacible. una sencilla estructura sirve de base para una corte de garage-psych con suaves melodías en el que la banda describe su experiencia de libertad en un viaje en auto-caravana transitando por carreteras bajo una ruta llena de alcohol y drogas. una apología de la libertad.

Lleno de guitarras sucias y mucho fuzz. «Nothing to lose», contiene vibraciones arenosas y solos rabiosos. Un corte borrosos que vuelve a recordarnos a sus queridos Nebula. Envuelto en un manto de efectos y pedales el trío derrocha energía.

Teniendo en cuenta que sus miembros crecen con la explosión grunge, ese legado se ve refeljado en «Honey and lonely». Ritmos cadentes en una pícara introspección sobre momentos en los que uno está ´solo y cachondo. En el tema no faltan los solos ácidos bien modulados por ritmos contenidos.

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«Crazy woman» se traslada a pantanosas atmósferas en las que el blues hace acto de presencia bajo un manto de psicodelia ácida. Guitarras desdobladas y un bajo que no cesa en su cadencia rítmica bajo acordes de blues humeante. Uno de mis favoritos….

Este primer larga duración se cierra con los once minutos de jam psicodélica que representan «Opium». Alejándose de alguna manera de la línea del resto de temas, aquí desarrollan su otra cara. La psicodelia psicotrópica con distintas influencias en su sonido. una primera parte que hace que vengan a mi cabeza los momentos más psicodélicos de Ten Years After y otra, en la que los riffs pesados tienen más trascendencia. Por la senda Colour Haze, van desarrollando una jam en la que la lisergia y las resonancias pesadas conviven en armonía. todos aquellos que me conocen, saben que me siento más identificado con este tipo de vibraciones, así que no puedo sino rendirme a sus pies con este corte.  Un «viaje» que masajea nuestras neuronas sobre pausados acordes en un ejercicio interpretativo en el que la banda se muestra en plena libertad. sobre narcóticos espacios de psicodelia pesada. ¡¡¡Enorme!!!

FREE RIDE presentarán su disco mañana viernes en la Sala Republik de Madrid acompañados de Space DeerWitches Come to Town

Aquí el evento:

https://www.facebook.com/events/398669334068997/

https://www.facebook.com/freeridebandofficial/

Reseña.- PRAY.-«Praÿ»

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Primer retoño del trío francés PRAY en el que nos presentan cuatro largos y eleborados temas que no bajan de los diez minutos y que viven en atmósferas heavy-psych con vocación doom. Un EP instrumental con riffs masivos en su interior que se expanden hasta los confines del universo. Tres cuartos de hora en los que la novel formación originaria de Lyon hace su puesta de largo de una manera brillante. Pasajes oscuros que parten de escenarios arenosos en los que el sol es abrasador para gravitar en oscuras atmósferas interplanetarias a la velocidad de la luz. Una guitarra que sabe aprovechar los pedales y la firmeza de una sección rítmica en la que la batería no baja la guardia y el bajo nos golpea con contundencia. Temas que se soportan en la línea de bajo de Jason Rols para reventar las cuatro cuerdas de su bajo y hacer que sus vibraciones golpeen nuestras neuronas con una contundencia hipnótica. Encontramos algunos esquemas tradicionales del género que son explorados con habilidad para generar una creación propia y personal. Si algo tiene este debut es solidez.  Un trabajo que será del agrado tanto de los que gustan de los sonidos pesados y plomizos así como de los que preferimos los «viajes» psicotrópicos.

«First trip» nace de insondables senderos de psicodelia pesada con una intrigante introducción. como si hubieran calentado motores, la maquinaria se pone en funcionamiento transformándose con poderosos y humeantes riffs. En tema que se fundamente en riff que se va moldeando guiado por un firme bajo y que desciende en la oscuridad hasta reposar en prados en los que la psicodelia se apodera  de los acordes. Tras reposar en esos entornos del frenesí previo, el corte recupera la fuerza a base de combustible fuzz para desarrollarse en hirientes solos llenos de efectos. Si el corte se desarrolla en entornos de oscuridad, PRAY tienen la habilidad a través de la guitarra de Maud  para colorear en distintos tonos un tema monocolor. Momentos en los que el contraste de una repetitiva batería y un hipnótico bajo acompañan su hechizo antes de que la bestia despierte y transite por la senda del doom mientras la guitarra se mantiene en espacios lisérgicos.

Siguiendo la misma linea del tema anterior «Heretic eye» se desarrolla en espacios a caballo entre el doom y el heavy-psych. Con una propuesta más desértica, los rasgueos de la guitarra de en tonos psych se suceden. Lo cierto es que aunque los cuatros temas de este Ep mantiene características similares, y de que su duración pudiera parecer excesiva, no se hacen para nada aburridos.  

Partiendo de resonancias stoner-metal «Sulphur» sigue el camino trazado por sus predecesores. Stoner, fuzz y doom conviviendo en armonía. Dos caras de una moneda que permiten el desarrollo de momentos en los que el bajo y la batería toman el protagonismo haciendo que la guitarra pase a un segundo plano para ir evolucionando poco a poco y adueñarse del tema con sus riffs.  Oscuridad y fuzz en otro corte de trazo grueso en el que no faltan los momentos de oscura psicodelia.

Si bien «Bottom Of The Universe» parte de esquemas doom, en los que los riffs se repiten insistentemente a paso lento, esas resonancias poco a poco se van disipando hacia momentos de psicodelia con tonos espaciales. Desarrollos de guitarras que nos susurran con suavidad y ternura mientras el bajo no ceja en su empeño de golpearnos con contundencia. manteniendose en dos planos distintos, uno con la base rítmica en su empeño doom y la guitarra bañada en psicotrópicos por la senda heavy-psych. Penetrante e intenso se alarga hasta la saciedad repitiendo su estructura hasta desbocarse en una huida hacia  adelante a través de frenéticos momentos de stoner-doom bañado en ácido.  

PRAY  son: Maud Gibbons (guitarra)  Jason Rols (bajo) y Antoine Berthet-Bondet (batería).

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Reseña.- «Valley of the sun».- «Old gods»

file3El cuarteto de Cincinnati  VALLEY OF THE SUN nos presenta su álbum más maduro y completo con «OLD GODS». Un trabajo en el que los sonidos desérticos conviven mas que nunca con las vibraciones grunge de los noventa. la perfecta banda sonora para conducir por las largas rectas polvorientas de las carreteras que atraviesan los desiertos estadounidenses dejando a su paso una estela de fuzz que hace palidecer a los cactus inertes en el camino. Influenciados y comparados a veces con bandas como Corrosion of Conformity, QOTSA, Alice in Chains o Soundgarden, especialmente por los registros vocales de Ryan Ferrierm llenan «OLD GODS»  con unos riffs difusos y profundos. Poniendo el listo muy alto, VALLEY OF THE SUN, envuelven en polvo desértico unos surcos llenos de buenas canciones, pero que no se quedan únicamente en riffs stoner. Ellos van más allá, haciendo todavía más amplio el espectro del género. Sus composiciones recorren toda la gama de blues, hard rock, grunge y heavy metal, con grandes ganchos difusos y ritmos de graves profundos   llenos de desenfreno. Según comenta su guitarrista y vocalista Ryan Ferrier«Para mí, Old Gods es una meditación sobre quién fui una vez, quién soy ahora y en quién me gustaría convertirme».

«Tratamos de evolucionar con cada álbum», agrega el batería Aaron Boyer. «En «OLD GODS» agregamos algunos elementos más pesados,  tonos más oscuros y un toque de psicodelia. Probamos algunas cosas en este disco que nunca hemos hecho antes y que  Lo hizo muy divertido de hacer «. Cierto es que encontramos esos ecos psicodélicos, lo cual hace mucha más interesante su escucha.

Con un comienzo hipnótico y una lenta cadencia  las riffs arenosos de «Old gods», trabajan de guardaespaldas de unas voces mas centradas en los años noventa. Con el suficiente groovy y garra como para sentirse arropadas entre muros espesos y difusos de sus riffs. Sus coros pegadizos haces que estemos ante un tema que parece encontrarse alojando en el interior de otro distinto. Solidez desert-rock en el envoltorio y un corte de hard-rock 70’s en su interior. su hipnótico final nos devuelve al punto de partida a través de suaves acordes.

Un bajo candente y riffs ásperos dan la salida en «All we are». Con el brillo de los platillos, dan pábulo momentos heavy-psych con cálidas voces. Floridos ritmos con fuzz rezumante y melodías atractivas, en esta ocasión con registros vocales más propios del pop-rock. Un tema dinámico, borroso y nítido a la vez dejando una estela de fuzz mientras su interior parece otro corte distinto al igual que en «Old Gods».

Mas calmados se muestran en «Gala creates». un breve tema instrumental en el que desarrollan pasajes de calmada psicodelia sobre acordes acústicos.

Basados en un potente ritmo de batería «Dim vision» y sus pegadizos estribillos explorar resonancias hevy-rock junto a riffs estruendosos. Pisando el acelerador a fondo el tralier de VALLEY OF THE SUN va desenfrenado por la senda del stoner-fuzz. Solo una parada para repostar y la carrera diabólica continúa.

«Shiva destroys» es un interludio con un mini-solo de batería a modo de descanso para tomar fuerzas energía en «Firewalker», otro breve corte lleno de dinamismo y herencia setentera.

Más sosegados e hipnóticos, con «Into the abyss» trazan un relato misterioso por atmósferas lisérrgicas a través de pasajes heavy-psych. Un corte evolutivo y envolvente en el que las cálidas voces nos devuelven a los noventas bajo aromas cannabinoides. En algún insondable  lugar entre Causa Sui y Pearl Jam desarrollan el tema más largo del álbum.

Buenas melodías de rock desértico encontramos en «Faith is for suckers». el presente espíritu grunge nos da como resultado un tema rítmico y difuso.

Nuevamente otro interludio de un minuto sobre repetitivos acordes psicodélicos con momentos drone aparece en «Buddha transcends», para devolvernos a los vigorosos stoner  en «Means the shame». Un corte musculoso y cegador con su derroche de fuzz. 

Si el sonido del álbum se basa en poderosos ritmos desert-rock, la banda arriesga con incursiones más psicodélicas. Así, «Dreams of sand» podría ser el resumen de un buen disco, con su combinación de psicodélia, stoner y ecos grunge.

El álbum viene es publicado vía Fuzzorama Records en CD digipack, así como tres versiones diferentes de vinilo; Black LP Gatefold incluye póster y pegatina, Transperant Green LP Gatefold incluye póster y pegatina, Splatter LP Gatefold incluye dos pósters y una pegatina. La versión Splatter solo se venderá a través de la propia tienda web de Fuzzorama, así como por la banda en los shows en vivo.

VALLEY OF THE SUN son: Ryan Ferrier (guitarra y voces), Aaron Boyer (batería)Chris Sweene (bajo y teclados) y Josh Pilot (guitarras).

https://www.facebook.com/valleyofthesun/

https://www.facebook.com/Fuzzorama/

Reseña.- PSYCHIC LEMON.- «Live at the Smokehouse»

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Los británicos PSYCHIC LEMON publican su tercer álbum  en con un registro en directo vía Tonzonen Records.

Un trabajo que recoge alguno de los temas que ya habían publicado en su anterior Lp «FREQUENCY DISTORTION DELAY» en la primera parte, incorporando dos temas inéditos como «Jonny Marvel at the Milky Way» y «White Light». algo menos de un hora en la que las atmósferas drone se llenan de psicotrópicos bajo hipnóticos ritmos kraut en cinco largos cortes. Con claras influencias HAWKWIND, nos introducen en un agujero negro de distorsiones y efectos de corte espacial que golpean con los que golpean nuestras neuronas de una manera compulsiva. Intensidad que capta en vivo lo que ya habíamos intuido en sus anteriores trabajos. Psicodelia salvaje no apta para todos los oidos, pero que si te dejanh atrapar, te proporcionará un intenso viaje. Ecos de ACID MOTHER TEMPLE se intuyen entre unos surcos impregnados en dietilamida de alta calidad. toda una espiral infernal en un registro del 10 de agosto del pasado año en The Smokehouse, Ipswich. 

«Interstellar fuzz star» ¿Que te puedes esperar de un tema con ese nombre? Una auténtica locura de ritmos kraut sobre distorsiones en vena HAWKWIND. Solos y solos de guitarras ácidas que se entrelazan como si de un nido de serpientes se tratara. Custodiados por unos infernales tambores los efectos nos aturden como si de una estampida de un panal de abejas se produjera.

Enlazado del tema anterior y sin darnos tiempo al respiro, «Satori Disko» baja la intensidad apaciguando unos efectos y distorsiones que no terminan de desaparecer. Acordes que se repiten mientras poco a poco se va elevando  hasta llegar a toda una esquizofrenia que puntual se sosiega con ritmos mas cadentes hasta descender a espacios heavy-psych sin terminar de perder su vocación kosmiche.

Sobre ritmos mas gruesos «Hey droog!», PSYCHIC LEMON nos envuelve con una tupido manto de efectos bajo hirientes solos en los que los pedales echan humo. Bajo un aura espacil, la odisea transita entre tormentas de meteoritos que nos acechan por todos los flancos. Insistentes ritmos hipnóticos y mecánicos nos devuelven a postulados KAWKWIND.

En » «Jonny Marvel at the Milky Way» son los sintetizadores los barbituricos empleados para calmar la intesidad precedente. Construyendo pausadamente atmósferas drone, los ritmos se minimizan en un segundo plano mientras los efectos siguen revoloteando a nuestro alrededor. Con pasajes lisérgicos en los que las calma nos masajea mediante un susurrante bajo y la persistencia de los sintetizadores. Por espacios más cercanos a Pink Floyd  las tormentas interestelares desaparecen pero la banda se encarga de construir un auténtico campo magnético a nuestro alrededor. Un espacio en el que nos sentimos seguros, y que se abandonamos nos encontraremos con el tormento. El viento galaláctico resultante de la tormenta se va aplacando.

El álbum se cierra con «White light», siete minutos y medio que parte de la calma de su introducción para iniciar con pausa una nueva y tortuosa odisea espacial. Sin perder nunca esa vocación de los sonidos alternativos de la kosmiche musike, las distorsiones se apoderan del entorno sin darnos un solo respiro.

La exuberancia del álbum puede no ser del agrado de los oídos no habituados, pero si quieres experimental sensaciones intensas deberías escuchar «LIVE AT THE SMOKEHOUSE». Eso si, una vez que entres, no querrás salir.

https://www.facebook.com/psychiclemon/

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