Reseña: STONE FROM THE SKY.- «Break a leg»

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STONE FROM THE SKY son un soplo de aire fresco en la a veces aburrida y repetitiva a escena stoner. Sin alejarse de lo ya mostrado en sus anteriores trabajos, los franceses siguen ofreciendo riffs pesados ​​y sonidos heavy-psych que se recuestan en laderas post-rock. Es posible que en «BREAK A LEG» se presenten algo más contundentes en algunos momentos, pero sus composiciones siguen llenas de magia. Describiendo enigmáticos entornos las melodías nos acarician con dulzura en sus seis largos temas. En una encrucijada entre los ritmos stoner y la psicodelia más apacible la banda sabe construir una narrativa ágil y bella. Mostrándonos distintos estados de ánimo, sus temas ondulan relajantes y livianos para robustecerse en poderosos desarrollos en los que incrustan efectos envolventes con los que son capaces de atrapar al oyente Una ofrenda de mística relajante que transmite ese estado de bienestar que sólo la música es capaz de conseguir. Magnéticos, místicos, monumentales, el trío de Le Mans  nos invitan a un viaje salvaje entre altas montañas, prados y abismos profundos para llenarnos de energía positiva.

«BREAK A LEG» es publicado por el sello More Fuzz Records.

Sin andarse con contemplaciones “BREAK A LEG” abre con extraños sonidos que relatan un escenario hostil y misterioso en “Vena cava”. Todo un espejismo que se ve modificado con unos hechizantes, exóticos y magnetizantes desarrollos de guitarra. Algo que acaba convirtiéndose en una lucha de fuerzas entre los potentes y pesados riffs y la ternura más reconfortante. Una oscilación que escribe un relato épico con el que consiguen atraernos sumergiéndonos en él para hacernos partícipes del mismo. Como si ejecutaran una jam, el trío consigue ir tejido los hilos de tal forma que todas las piezas acaban encajando en el puzle creado.   

Por la encrucijada entre el hard-rock, el rock clásico  y los postulados heavy psych «Agger» nos insufla las primeras dosis de energía con la luminosidad de sus guitarras y esos riffs perfectamente apuntalados. Luminosos, los franceses construyen un tema que derrocha optimismo y buenas vibraciones. Un tránsito por senderos de psicodelia pesada con atractivos ritmos.

Demoledores pasajes de bajo con ropajes retro, van escribiendo un nuevo relato en los que nuevamente se unen la psicodelia más sosegada y el Stoner. Toda una constante en sus temas y que en “Therapsida” es mucho más evidente. Mostrándonos distintos estadoS de ánimo que calan profundo en el oyente la guitarra sigue seduciéndonos, aunque el gran protagonismo del tema viene por esa línea de bajo.  Es resultado es el tema más destacable y elaborado de todo “BREAK A LEG”. Se permiten momentos en los que los Sabbath más oscuros se vuelven a poner los pantalones de campana, para luego vestirse de coloridos ropajes florales en un jam humeante en la que las guitarras van modulándose con mil pedales y efectos que hacen que su fisonomía cambie. ¡¡Enormes!!

Construyendo desde la calma bellos edificios sonoros en los que el post-rock ornamenta su fachada, «Animal» consiguen crean un habitáculo lleno de atractivos adornos con unos sólidos cimientos apuntalados por su base rítmica. Majestuosos palacios de gran hermosura que son asediados por efectos envolventes con una ampulosidad y grandilocuencia impresionante.

Magnetizantes momentos que toman prestados sonidos característicos de Causa Sui crean “Atomic valley”. Melodías que navegan por mares de psicodelia mántrica en los que la espiritualidad habita en sus aguas. Pilotando su nave entre fuertes olas que acechan con fuerza con la elevación de sus armonías, para descender a remansos de paz. Los preciosos acordes de la guitarra nos adormecen con sus estados de bienestar para despertarnos bruscamente con riffs que se engrosan mostrando toda su fuerza. Pero con estos chicos, después de la tempestad llega la calma.  Una paz que siempre visten de esa psicodelia sanadora que reconforta el alma. Con una sobresaliente ejecución consiguen un clímax que hace despertar nuestra sensibilidad. Lo paradójico es que STONE FROM THE SKY tiene en su haber la habilidad para que sus momentos Stoner no rompan el hechizo que previamente han creado.

Mas misteriosos y enigmáticos, “Rataxes”, se va adentrando en insondables y oscuros espacios caminando con pies de plomo hasta que llegan los momentos más trágicos en los que la vereda transita por la fina línea existente entre la psicodelia pesada y el doom. Un tortuoso camino con hipnóticos pasajes que flirtean con el post-rock y que acaban asomándose a abismos doom en los que la locura y el vigor hacen acto de presencia.

Habían puesto el listón muy alto con su anterior trabajo «FUCK THE SUN», pero honestamente creo que incluso se han superado en esta nueva entrega.

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Reseña.- OCTOPUSSY.- «EP»

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Sin el reconocimiento que el brillante contenido de sus surcos merece, a finales del pasado mes de marzo OCTOPUSSY publicaban su nuevo «EP«. Sí, vienen de Polonia,  pero no surfean en la ola de los pesados sonidos que en los últimos tiempos la escena polaca nos está ofreciendo. Su sonido podríamos localizarlo el sur de los Estados Unidos. La clara influencia que el blues tiene en el sexteto de Gdynia queda patente en este «EP». Si indagamos más en los orígenes de su sonido, bien podríamos encontrar referencias a bandas como The Devil & The Alghmity Blues o  a los mismísimos All Them Witches. Sus pasajes psicodélicos combinan la fuerza del rock and roll con el blues, siempre de una forma pausada. La portentosa y ahogada voz de Jan Babiński le imprime un carácter a sus temas que muchas bandas quisieran para sí. En esto de la música hay algo importante que un servidor aprecia; la capacidad para transmitir tanto sentimientos como estados de ánimo es todo un valor a tener en cuenta, y de esto, los polacos andan sobrados. Cinco temas que guardan una estética y unos patrones parecidos. Partiendo de suaves acordes más propios de territorios sureños que de su Polonia natal, van engrosándose y enriqueciéndose con distintos elementos que van desde la psicodelia , el stoner y hasta algún flirteo con resonancias progresivas. Siempre bajo los vientos americanos los temas parecen largas introducciones coloreadas de ropajes retro con cautivadores e  intensos momentos vocales llenos de garra y una batería impresionante. Konrad Ciesielski siempre golpea el parche preciso. Si a eso unimos que el sexteto incorpora algunos pasajes de armónica y de un sutil órgano, la tormenta perfecta está servida. si sacas billete para este viaje, tendrás una gratificante travesía. De los trabajos imprescindibles del año. Impresionante.

La atmosférica introducción de «Build a home» ya nos deja de piedra. Efectos envolventes que hacen presagiar una travesía hacia las profundidades de la psicodelia se ven coloreados con momentos más propios de banda sonora de cualquier película del oeste.  Unos silbidos más propios del far-west nos hacen contemplar las bastas praderas y las colinas, mientras unos magnetizantes acordes de guitarra nos devuelven a nuestro entorno más habitual. 

Usando acordes retro y siguiendo una senda similar a la de The Devil And The Almighty Blues, «There will be me» deja espacio para que una voz desgarrada nos atrape entre armonías heavy-blues impregnada en cannabinoides. El tema va dejando tras sí una estela humeante en tonos espirituales con una excelente combinación de voces y coros. En la lejanía un órgano cálido crea el decorado perfecto para el desarrollo del corte.

«And the new morning», abre con un atmosférico sonido de órgano para sentar las bases de otro tema en el que la voz susurrante se inclina con calma hacia el blues. Garra y sentimiento unidos entre bellas guitarras de tintes ácidos. La banda crea bellos paisajes sonoros que por momentos nos recuerdan a A.T.W. pero en un viaje mucho más nítido hacia el rock setentero. Otro bello tema.

Sin salirse de esos entornos psico-progresivos y con una magnífica combinación de elementos e instrumentos, «For Those who want to be», permite el ejercicio de guitarras en modo acústico y eléctrico.  Acordes que se repiten y sobre los que la banda va construyendo un tema instrumental. Armónica y teclado en perfecta armonía apareciendo con timidez para configurar un tema que se va habiendo más denso según avanza por alfombras psico-progresivas.

Solo cuatro temas y estos chicos me han atrapado en sus entrañas. Un néctar delicioso para degustar con calma y sosiego y así poder sentir todos sus matices, que son muchos.

«Higher» cierra este «EP» con tambores rituales, y una chamánica voz que me recuerda a algunos momentos Jim Morrison. Lentamente adornan con sutiles efectos un  tema que se acerca a algunos momentos «The Pisturebooks». Evolucionando en su intensidad las voces van acariciando nuestros sentidos entre atmósferas psych que nos envuelven con sutileza y cuidado.

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Reseña.- CLOUDS TASTE SATANIC.- «Evil eye»

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El quinto álbum de CLOUDS TASTE SATANIC contiene dos largos temas de veinte minutos cada uno, en los que la banda de New York deja patente que los caminos del doom se bifurcan y ramifican cada día más. Puede dar pereza escuchar un disco de doom con sólo dos temas, y además instrumentales. Una vez metido entre sus surcos la realidad es distinta a las expectativas, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría de las bandas que hacen doom suelen inclinarse hacia territorios del metal, donde me siento menos cómodo. «EVIL EYE», sin embargo contiene muchos elementos de psicodelia pesada así como estructuras más propias de bandas progresivos. Este álbum es el primero de los dos que la banda tiene previsto lanzar en éste 2.019. CLOUDS TASTE SATANIC definen su sonido como post-doom. Bueno creo que es solo una etiqueta más, pero su contenido mantiene la esencia de oscuridad tenebrosa del doom,  regándola con mil matices. Inspirado en el libro «La teoría y práctica de la magia satánica», las monstruosas paredes de sonido que construyen con sus riffs harían palidecer al mismísimo Lucifer. Magia negra esparcida por inquietantes atmósferas en las que el terror es aplacado a base de unas buenas dosis de alucinógenos. Un hechizo con el que se obtiene un resultado realmente brillante.

«Evil eye» con una introducción basada en elementos psicodelicos, crea el ambiente de misterio perfecto antes de golpearnos con esos poderosos riffs. Una calma tensa que precede a los típicos riffs doom. Lentos , oscuros, tenebrosos. Entre ellos, los solos de guitarra se moldean con una calma y belleza que parece contradictoria, pero que resulta de lo más gratificante.

Sobre un esquema nada anodino a pesar de su duración, esas guitarras afiladas y magnetizantes van coloreando los brumosos pasajes en los que los sonidos heavy-psych conviven con el psycho-doom. Mil solos de fuzz humeante en los que podemos vislumbrar hasta elementos exóticos en un viaje anormalmente calmado en el que los sobresaltos los ponen los ritmos más oscuros y pesados. La banda se deja llevar en una larga jam teniendo todo bajo control. En una odisea en la que los vapores de las ciénagas por las que nos llevan nos aturden con los psicotrópicos de sus efectos. Finalmente se separan de los dictados del doom para sumergirse en una psicodelia profunda. Solo me queda rendirme ante la evidencia. Así si, esto es muy bueno, y por aquí me han conquistado definitivamente.

Seguramente más arenoso, «Pagan worship» sigue una estela parecida. Doom lento y plomizo con un derroche de guitarras aturdidores. Un ritual de magia negra en los que todo parece ir sin prisa. Casi a cámara lenta las guitarras se superponen en estratos diferentes. Nuevamente los hechizos en forma de largos solos lisérgicos nos aturden e hipnotizan. con momentos en los que nos golpean con fuerza  cambiando la dinámica de la psicodelia pesada para ejecutar doom más al uso. En realidad no faltan los momentos psicotrópicos en este relato que bien podría ser la banda sonora de una historia de Stephen King. pero los de Nueva York, se muestran mas siniestros, inquietantes y oscuros, en sus acordes creando un autentico «thriller» sonoro. Dentro de esta dinámica de fatalidad, no faltan esos momentos lisérgicos que encontrábamos en el tema anterior, pero ésta vez en menor medida. El corte acaba con vibraciones desérticas incrustadas en sus plomizos y cansinos riffs sin faltar a su cita con las guitarras humeantes , que siguen aportando un punto de luz entre tanta tiniebla y ocultismo.

Reseña.- STONE MACHINE ELECTRIC.- «Darkness Dimensions Disillusion»

a3169462452_16He de reconocer, que si bien había escuchado alguno de sus anteriores trabajos, nunca me había sumergido en profundidad en la música de STONE MACHINE ELECTRIC como ahora. Un chapuzón que bien ha merecido la pena, para descubrir y corroborar que las fronteras del doom se ensanchan hacia nuevos horizontes no conocidos antes. En una escena con tantas propuestas encorsetadas, supone un gran aporte este soplo de frescura creativa que nos trae el dúo de Texas. Dos tipos que llevan 10 años de carrera a sus espaldas y que se definen como una banda de jazz-doom. Una etiqueta cuando menos atractiva, que te invita de investigar en su sonido.  Después de tres álbumes y dos EP’s «DARKNESS DIMENSIONS DISILLUSION» supone probablemente su mejor trabajo. ritmos que flirtean con el blues, el funk o el jazz (en menor medida), se integran de una forma natural con el doom y los vibraciones heavy-psych más ácidas. Grandes momentos que nos trasladan a los setenta, incluso con una pasaje cercano a CREAM, y que ejecutan como una banda de proto-metal sin perder esa vocación de oscuridad que llevan intrínseca en sus genes. Esta versatilidad ya la habíamos visto en bandas puramente heavy-psych, pero posiblemente en el marco del doom es mucho menos habitual. Estamos ante un trabajo que supone toda una invitación a la investigación. El resultado, sin duda, merecerá la pena.

Una atmosférica introducción sinfónica rodeada de efectos espaciales e hipnóticos es el punto de partida de «Sum of Man». Un largo tema que se puede permitir comienzos así. Doce minutos en los que poco a poco nos van llevando a territorios psycho-doom.  Un bajo cadente y una lenta batería ponen el manto de oscuridad. Una penumbra de la que emerge una voz cargada de espiritualidad.  Comienza su liturgia entre la densa capa sónica. Poderosos riffs nos golpean en su homilía hasta que de la bruma aparece alguna guitarra para moldear el tema del doom hacia la psicodelia pesada. Bajo algún viento exótico procedente de oriente, acaba enmarañándose por momentos para desenredarse gracias al hechizo de guitarras ácidas cuyo néctar nos embriaga en ese conjuro lisérgico. metidos en este trance, el rimo de los platillos y tambores no cesa en su propósito.

Tras esa primera embestida, y una vez aturdidos, el wah-wah de una guitarra se nos acerca sigilosa en «Sand». Un tema con una fantástico groovy en el que el blues y el funk conviven en armonía con el hard-rock. Respirando un aroma doom en un segundo plano, esos ritmos soul, y blues se vuelven más atrayentes y dinámicos. Una desgarrada voz hace el resto para crear el clima perfecto. Mas cerca de Sly Stone que de Sleep.

Pocas veces he visto este mestizaje, pero me resulta una combinación de lo más atractiva. los límites del doom más estereotipado, se rompen con propuestas así. Me parece original y maravilloso. Esa guitarra y esos ritmos entre el heavy-blues stonerizado y el psycho-doom son un plato muy apetecible.

Ahora con una entrada que me recuerda a Cream, los tejanos, en «Circle», dan paso a riffs doom con mucho sabor añejo. ¡¡¡Esto suena a 70’s!!!. Si nada que envidiar  a las bandas proto-metal de aquellos años, consiguen construir un vibrante tema con unos ritmos y estribillos contagiosos. Siempre bajo esa neblina heavy-psych de solos virtuosos cuyo humo tiene olor a cannabinoides.

STONE MACHINE ELECTRIC cierra sus trabajos con un tema de catorce minutos en los que da rienda suelta a su creatividad en modo prácticamente de jam. «Purgatory» y sus silenciosos acordes con tonos que miran al jazz llenos de oscuridad y cierto  aire psicotrópico vuelven a mostrarnos ese vozarrón que vomita blues mientras intensos riffs suben la temperatura. ¿Que es ésto? Podemos preguntarnos…. ¿blues?, ¿hard?, ¿psicodelia?. La respuesta puede ser indefinida, o incorporar todas esas respuestas. No es una gran voz, pero es una voz que tiene duende, que nos seduce.En un nuevo giro en la trama un torbellino ácido nos aplasta  con sus dos guitarras en una pura jam en la que los efectos, solos y distorsiones se van produciendo de una manera esquizoide. creando extraños sonidos hasta un final ácido que poco a poco van desvaneciéndose.

«DARKNESS DIMENSIONS DISILLUSION» Es publicado vía Sludgelord Records

 

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