Reseña: DOMKRAFT.- «Slow fidelity»

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La serie Post Wax del sello Blues Funeral Recordings nos da una nueva alegría con los psico-doomers suecos DOMKRAFT y su nuevo EP «SLOW FIDELITY».Si algo tiene esta exitosa serie, es que permite la libertad a las bandas para que desarrollen todo su potencial sin ataduras, y a buena fe, que DOMKRAFT aquí lo consiguen a la perfección. Los suecos son una banda especial dentro de la escena doom como ya demostraron en su anterior álbum «FlOOD», y con esta nueva entrega, lo dejan bien patente. Mucho más lisérgicos que doom, no abandonan su vocación pero se dejan llevar por una pócima en la que los psicotrópicos hacen que la psicodelia pesada fluya con naturalidad y autenticidad.  Estamos ante todo un trance hipnótico en el que la razón se pierde en beneficio de la expansión de lamente hacia insondables espacios  en un mántrico viaje hacia lo desconocido. ¿Quien se puede resistir a esto?. Después de haber comprobado este verano como se las gastan en directo estos chicos este trabajo supone un auténtico regalo para los amantes de la psicodelia pesada como yo. Una trabajo oscuro e intenso en el que los espíritus se introducen en nuestros sentidos para hacernos partícipes del trance propuesto por lo suecos. uno de esos álbumes que se digiere y disfruta mucho mejor ayudado de algún psicotrópico para mimetizarte entre sus surcos y convertir la escucha en un «todo» místico. Esperemos que la serie Post WAx siga dándonos mas alegrías como ésta.

Crudos acordes de bajo netamente doom introducen «Through the ashes». Un afilado solo de guitarra nos vuestra la vocación heavy-psych de los suecos.  Y oscura y hechizante voz se une a la fiesta psicotrópica. cocido a fuego lento, el tema se muestra parsimonios, cansino, pesado.  DOMKRAFT es posiblemente una de esas bandas poco valoradas respecto al gran potencial que tienen. La voz gritona refleja esa liturgia casi ocultista con la que aderezan su sonido doom. No, es el doom típico y estereotipado, estos chicos van mas allá. Fuzz y efectos entre nebulosas psicotrópicas  en las que ciénagas humeantes, voces calidad y espectrales bajo aturdidores pasajes casi doorsianos y plomizos riffs. Un canto desesperado con fuzz aturdidor y riffs que se elevan amenazantes y poderosos por la senda del doom más ácido. El tema combina el doom y las atmósferas heavy-psych con una magnetismo catártico. 

«Mud collider» es un tema impregnado de fuzz que se construye bajo la solided de una bateria poderosa. Un misterioso y espeso bosque sonoro en el que el particular doom de DOMKRAFT se viste de tonos litúrgicos. Amenazador y espectral la maraña se sonidos se adorna con voces ocultistas de las que salen desgarradores lamentos. Transmitiendo todo el dolor entre la exuberante espiral de riffs nebulosos. Unas voces casi floydianas que van relatan la liturgia con si ante una secta ocultista estuviéramos. Combinando llos lamentos con la oración las fuerzas sobrenaturales se muestras grandilocuentes ante nosotros. El regreso de las distorsiones de las ácidas guitarras acaban nublando nuestros sentidos entre los poderosos y pesados ritmos. 

Instalados en esos insondables espacios, en los 13 minutos de  «Where we part ways» el ritual continúa para mostrarnos su lado más lisérgico y chamánico con la cadencia de una batería hipnótica. Acompañados por la voz de Mark Lanegan se alejan de su versión doom para dejarse llevar por su lado más heavy-psych. Sensual y seductor, la calidez de Mark nos lleva a un trance conmovedor en las que texturas llenas de dulzura y belleza con algún retazo blues entre esa cautivadora y apacible psicodelia. Un cierto tono vintage, no visto hasta ahora,  hace que el tema se enriquezca hasta cotas insospechadas. Si faltara algo, las voces de Marty Harvey de Slomatics y Lea Alazam de Besvarjelsen se unen a la fiesta con melodías monumentales. Un tema completamente épico que por si mismo hace que esta entrega merezca la pena. ¡Un viaje a ninguna parte completamente sublime!.   El propio Mark Lanegan comenta: «Invitarme a esta canción de Domkraft fue divertido, el tipo de música que no tengo la oportunidad de cantar tan seguido», «Me recuerda a la música de mi juventud».

«La canción fue originalmente instrumental, pero luego la idea de convertirla en una epopeya vocal de tres partes comenzó a crecer», comenta el cantante y bajista de DOMKRAFT, Martin Wegeland. “Y tan diversos como son los tres temas diferentes, pensamos que las voces deberían ser tan variadas. Las notas blues y llenas de alma de Lea, seguidas de un Lanegan antiguo en su momento más duro y melancólico, luego los gritos de Marty y de mi anhelo en la parte final. Por extraño que parezca, todo se siente perfecto y tiene sentido. Todos agregaron su propio color e hicieron las partes propias, mientras todavía nos suena completamente DOMKRAFT «.

El trabajo cierra con una no menos monumental versión del tema anterior, «Where we part ways» pero en una pesada y espacial versión instrumental. Intensos pesados y sobre todo muy «viajeros».

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Reseña.- RAINBOWS ARE FREE.- «Head pains»

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La banda compuesta por Brandon Kistler (voz), Richie Tarver (guitarra), Joey Powell (guitarra rítmica), Jason Smith (bajo) y Bobby Onspaugh (batería) regresa cinco años después con su tercer álbum, y no podía hacer de mejor manera. Los de Oklahoma, crean un álbum inclasificable pero sobresaliente. Altas dosis de versátil psicodelia que conviven con oscuros momentos góticos mas propios de Sister of Mercy o Bauhaus  con una notable influencia del legado Morrison. Sonidos alternativos con poderosos ritmos y mucho fuzz. Si a esto añadimos que se atreven a sumergirnos en sinfónicos momentos progresivos el cóctel puede parecer atrevido. Pero precisamente de ahí es de donde la banda saca todo lo mejor que tiene dentro. Sin ceñirse a ningún guión, lograr que el post-punk, el hard rock, los sonidos arenosos rebosantes de fuzz confraternicen de la mejor manera posible. Siempre sorprendiéndonos con cada tema, su versatilidad es su mayor aval. Toda una garantía de que escuchando «HEAD PAINS», no hay lugar para el aburrimiento. La larga espera ha tenido su recompensa y serán muchos los que se congratulen con éste nuevo álbum. Para otros una oportunidad irrechazable de conocer a una gran banda.  El álbum es publicado vía Argonauta Records y Horton Records.

«The sound inside» abre el álbum con esa psicodelia intrigantes que se eleva misteriosa entre oscuras brumas. Cadente y con voces catártica herederas de momentos góticos de los ochenta. La new wave y el post-punk versus la herencia doorsiana entre efectos espaciales y ritmos salidos de catacumbas alternativas.  

Gordos, pesados y primitivos, los sonidos alternativos contemporáneos de RAINBOWS ARE FREE logran conjugar distintas vibraciones en «Electricity on wax» que van desde el blues, la psicodelia, y una oscuridad generada por un grueso manto de fuzz catártico.    Con las mejores galas de estética underground los oscuros ecos de los ochenta hacen acto de presencia entre andanadas de nebuloso fuzz. tormento y desasosiego entre magnícias guitarras.Uno de los mejores temas del album.  

Cadenciosa y misterioso «Shapeshifter» se abre paso entre atmósferas psych que crean la suficiente tensión como para mantenernos atentos. Una cálida voz con tonos bluseros, la insaciable batería y cadente bajo y unos solos incisivos y ácidos lograr crean el clima pretendido por los de Oklahoma. Fuzz nebuloso en un tema gris que se agranda adquiriendo cada vez mas intensidad. Catártico y atractivo puede crearnos una perplejidad que nos hace querer mas. El tema juega con distintos elementos psicodelicos para crean un magnético enjambre sonoro que nos atrapa entre su fauces. Un hechizo catártico  entre las tinieblas en las que tan bien se mueve la banda. dejándose llevar por esta apuesta psicodelia hasta terrenos que rozan la estratosfera. Contraponiendo ritmos gruesos con afilados e hirientes solos bajo los hipnóticos ritmos que evolucionan en una espiral caleidoscópica en la que los alucinógenos salen de cada nota. Se trata del tema mas largo del álbum, y se muestra como una oportunidad para desarrollar toda la psicodelia que llevan dentro. Esa voz a caballo entre las apuestas del rock gótico británico de los ochenta y el Morrison mas chamánico junto a combinación de elementos lisérgicos logra un gran y original resultado.

«Covered in dawn» da un cierto giro de tuerca con sus desérticos riffs humeantes. Fuzz garagero y arenoso y voces alternativas herederas de Bauhaus o Sister of Mercy. Intenso, desgarrador, atormentado, su sonido se engrosa gracias al trabajo del bajo. Otra combinación entre los ecos del desierto y las catacumbas de la escena alternativa de las islas que habitan entre tinieblas.

En un nuevo giro inesperado, «Lady of the Woods​/​Psychonaut» se construyen desde acordes acústico y efectos lisérgicos. Una sinfonísmo en los mismos tonos grises de los temas precedentes pero en esta ocasión con un carácter progresivo. Voces mas propias de hard-progresivo melódicos construyen melodías desgarradoras e intensas. Pareciera que estamos ante otra banda. La guitarras y sus bellos acordes y solos entre ritmos hard-rock. Elementos de distintos estilos que son tejidos con firmeza y gran habilidad para que nada resulte impostado.  Incluso su angelicales coros encuentran un hueco entre el poderoso ritmo y la cadencia del inquebrantable bajo. Completamente sorprendente. 

Para poner la guinda a un pastel que está creado con multitud de ingredientes, «The nile song» nos muestra a RAINBOWS ARE FREE en plena efervescencia hard & heavy ochentera. un tema al que no falta a su cita el siempre presente envoltorio fuzz. 

Mucha mas pesada «A Penny’s worth» incide en los ecos heavy-rock y stoner con una mirada retrospectiva a la escena alternativa del pasado siglo. Solos virtuosos completan un viaje de ida y vuelta a la escena proto-metal bajo autopistas psicodélicas. 

Otra vez la acústica folk se presenta ante nosotros en «Eunice». Casi medieval, el tema se acompaña de angelicales coros que nos elevan a un luminosos espacio que no habíamos visto en ninguno de los temas anteriores. Un cuento de ensueño que contrasta con la fuerza de todo el álbum mostrando el lado mas sensual de la banda. 

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Reseña: BRUNT.- «Ataraxy»

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Cinco años han pasado desde el trío de la Isla de Guernsey me sorprendiera con su debut y tres desde su último álbum. Demasiado tiempo de espera que finalmente ha merecido la pena. «ATARAXY» su nuevo álbum ya está aquí, y no podía pasar sin sumergirme en sus surcos con la esperanza de descubrir algo grande, y…. las expectativas previas no me han defraudado en absoluto. BRUNT siguen fieles al estilo que me atrapó, pero en esta ocasión se muestran todavía más atmosféricos, profundos y misteriosos en sus cuatro temas. Una música que se apodera de los sentidos absorbiendo al oyente a unos surcos impregnados de psicotrópicos y que generan un placentero estado mental. Hipnóticos, meditativos, hechizantes, son muchos los adjetivos que podrían describir un álbum que acaba por convertirse en una gratificante experiencia sensorial. Uno de esos álbumes que con cada escucha te descubre nuevos matices que lo hacen mucho más rico.  «ATARAXY», desarrollándose entre las sombras consigue convertirse en una de las grandes sorpresas instrumentales del momento. Desgraciadamente la banda no tiene el reconocimiento que su calidad merece, pero este nuevo álbum es una oportunidad para todos aquellos que todavía no han descubierto a uno de los tríos más sólidas y creativos dentro del stoner instrumental y la psicodelia pesada. Relájate y déjate llevar por nuevas sensaciones……

Susurrantes y bajo una profunda linea de bajo ya mostrada en sus anteriores trabajos «The grauballe man» con los sutiles acordes de guitarra recorren apacibles entornos por la senda más pacífica del heavy-psych instrumental. Escenarios apacibles creados con calma y un hechizante hipnotismo que nos sumergen en el particular mundo de BRUNT. siempre lisérgicos y oscilantes se elevan desde la calma con sus potentes riffs stoner. Todo un paseo por insondables espacios que consigue llevar nuestra mente a estados de relajación con los psicotrópicos solos de la guitarra de Ave con sus pasajes floydianos entre los poderosos ritmos de la batería de Christian Mariess.  Una jam hecha desde el disfrute en la que los espacios drone van construyendo el tema con calma. Ondulaciones que nos mecen suavemente acariciando nuestros sentidos creando un reconfortante estado de bienestar. La fina linea entre la psicodelia pesada y el stoner instrumental se recorre con monolíticos riffs que emergen para mostrarnos ensoñadores espacios sonoros. Siempre bajo una sólida base rítmica sustentada esa impactante línea de bajo de Elliot Mariess se esconde la magia de una música terapéutica y fornida a su vez. 

Inclinándose hacia postulados mas espaciales, en  «Light of the mire» consiguen crean otro poderoso tema que bebe del manantial Colour Haze. Gruesos ritmos y las guitarras  de Ave Thompson mostrándose rebosantes de magia, van tejiendo un tormentosos tema. Los cánones de la psicodelia pesada del siglo XXI se reflejan aquí serpenteando por floridos prados antes de internarse en espacios mas abruptos. Un épica intrínseca hace que el tema se muestra poderoso y monumental. Un constante tira y afloja que acaba sucumbiendo a los dictados de bandas como Rotor o Colour Haze. Toda una maravilla que conjuga con acierto fuerza, pesadez y belleza.  

El tema que da nombre al álbum se separa de los otros tres cortes. «Atarasy», con solo cuatro minutos en contraposición a los desarrollos. Una riqueza que se conjuga bajo calmados ritmos que se adornan con pasajes de flautas y efectos envolventes. Una percusión hipnótica y atrayente que supone la perfecta banda sonora para la introspección y relajación. un corte terapéutico en el que la banda prescinde de los riffs para adentrarse en calmados espacios a modo de interludio entre la tormenta. El tema se presenta como si estuviéramos inmersos en un transito hacia un estado en el que el alma ha alcanzado un clímax reconfortante.

«ATARAXY» cierra con «Black smoke». Otro enigmático tema en el que los misteriosos espacios son descritos desde la calma. Efectos envolventes construyen un enigmático tema con cuidadas armonías que evolucionan agrandándose. Gruesos y difusos riffs aparecen en esas estructuras instrumentales heavy-psych en las que tan bien se mueven los chicos de la Isla  de Guernsey. Rozando por momentos la frontera del post-rock, los acordes se repiten bajo un aura de misterio que no abandona el tema. Ritmos pesados, y buenas guitarras se tejen con maestría en esa vocación de jam que permite al trío desarrollar su música sin ataduras para mostrarnos todo su potencial. Aún así nada parece estar dejado al azar, lo que supone un ejercicio de buen trabajo compositivo. 

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Reseña: TARABAN.- «“How The East Was Lost” 

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Cuatro años y medio han pasado desde los polacos TARABAN me sorprendieran con su EP homónimo con su fuerza heavy-blues y proto-metal. Ahora, reconvertido en trío la banda se inclina más hacia escenarios heavy-psych con su álbum «HOW THE EAST WAS LOST«. Su nombre (extraido de un tambor de guerra ucraniano) nos da pistas de que estamos ante una formación rocosa y guerrera, que en esta ocasión combina largos temas con cortes más directos bajo un denominador común, la psicodelia mas atractiva que los puristas pueden encontrar. Esto no significa que estos chicos no se hayan trabajando este album, sino todo lo contrario. Si bien los escenarios heavy-psych parecen ser su leif-motiv, las primeras vibraciones proto-metal y el blues más ácido están muy presentes. Cuidadas melodias combinadas con sólidos pasajes en los que el ritmo no decrece en esa exploración expansiva de su música. otra muestra más de la solidez de la escena polaca que no deja de darnos alegrias con bandas y albumes como este. Pesados, pero cuidando cada tema sin perder un ápice de autenticidad, lo cual, teniendo en cuenta la cantidad de propuestas faltas de originalidad, es todo un regalo. Un soplo de aire fresco a una escena que da ciertas muestras de estancamiento, pero TARABAN nos hacen seguir creyendo en la creatividad lo que supone un empujón y una motivación para seguir disfrutando de la música que nos gusta. Psicodelia de muchos kilates  con afilados riffs penetrantes, voces agudas llenas de garra que mutan a una calidez reconfortante para los sentidos en siete cautivadores temas. Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma del sofá con una buena copa de vino de nuestras manos. Todo un plato gourmet para los paladares mas esquisitos de la psicodelia pesada.  

Los pausados acordes de la introducción de «Last laugh» así como el grito y las ritas iniciales nos introducen en un misterioso entorno con una cierta querencia Sabbath que se diluye elevándose por escenario nitidamente heavy-psych sin perder esa herencia sabbathica. oscuros espacios sonoros en los que la hechizante voz pseudo blues de Daniel Suder, nos seduce entre ondulantes riffs. Sólidos y lisérgicos, el uso de efectos nos va llevando a distintos escenarios y estados de ánimo. Bajando a cavernas psico-progresivas mas propias de las bandas británicas de los primeros setentas. Un aroma en el que los tonos acústicos embriagan los psicotrópicos momentos que consiguen crear los polacos.  Pasajes retro, con relajantes momentos con sutiles acordes de guitarra y un magnético bajo. Una sucesión de subidas y bajadas de intensidad que culmina en una espiral de efectos y solos con una melodía repetida que acaba por abducirnos en su parte final. Un tema de once minutos llenos de épica  con un resultado simplemente ¡¡¡brutal!!

El heavy blues y la psicodelia pesada se conjugan en «Backseat driver». Voces llenas de garra y sentimiento que consiguen transmitir bajo cadentes pasajes en los que el blues parece tomar el protagonismo. todo un espejismo que se resuelve con un torrente de riffs proto-metal. Una combinación de dinamismo y fuerza que se precipita como una estampida de búfalos bien guiada. Una estampida que no concluye en un caos, sino que aparece perfectamente controlada por una guitarra ácida que impide que se despeñe por el precipicio con sus solos lisérgicos. Una vez puesto el freno, el rebaño sonoro del tema reposa en apacibles prados en los que los tonos Sabbath colorean con sutiles pinceladas un corte que definitivamente sucumbe ante el blues y la psicodelia. Versátiles y efectivos resuelven a la perfección un tema que parecía haber encabritado. 

«The plague» parte de plácidos acordes psych con un cierto misticismo como preludio de una fornida linea de bajo. Sobre esta sólida base, la cutivadora voz se abre paso entre espesas neblinas en las que las guitarras ácidas se blanden. En una nueva mutación los registros vocales evolucionan a momentos llenos de garra proto-metal. Un contundente bajo y una diabólica base rítmica soportan esa evolución ondulante que acaba diluyendose a mágicos pasajes en los que una magnética calma se diluye pausadamente.

Instalados en esas atmósferas psicodelicas, «21st century deluge» se desarrolla entre reconfortantes brumas bajo reparadores pasajes de de guitarra duales envueltas en la neblina.  Aquí encontramos los momentos más sosegados del álbum en un tema que parece ser una especie de interludio instrumental.

El album se va construyendo con temas con una combinación de temas de larga duración en los que los polacos desarrollan todo su potencial y cortes más cortos y directos.  Así «White lies» nos trae melodías psicodélicas más propias de los primeros setenta, con agudas voces que se elevan desde la melancólica calma. El sosiego no significa fragilidad, y la potente batería no ceja en su empeño y virulencia en ese ambiente triste. Una contención que genera un viaje místico en tonos vintage, un transito sin estridencias con pasajes fuzz con guitarras afiladas. Voces duales replicándose y cambios de ritmo, wah wah entre nebulosas psicotrópicas llenas de una épica oscura que pule un tema narcótico y aturdidor.

Retomando el heavy-blues de su EP debut, «Wizard’s man», con la sombra de Sabbath en el horizonte, ondula explendoroso entre espacios proto-metal y ese blues psych en el que los efectos fuzz y wah wah conviven en dos planos distintos con un resultado brillante. Blues psicodelia y proto-metal unidos en una causa común bajo efectivos tonos retro en otra de las joyas de este gran ábum.

Cerrando el círculo, los nueve minutos de «Liberty frat» recuperan el misterio a través de pasajes de psicodelia susurrante en la que los elementos progresivos están presentes. La ruta de vuelta  a las bellas melodías bluseras llenas de calmada magia. Un sonido limpio y reconfortante nos masajea en cada acorde. Alejados de estereotipos el trio se desmarca de todos esos trabajos que parecen cortados por el mismo patrón. Coros ensoñadores aderezan la vocación mística y oscura que la banda parece mostrar en este trabajo que supone todo un regalo para los amantes del género.

 

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Reseña: SURYA.- «Overthrown»

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«OVERTHROWN» es una de esas gratas sorpresas que nos encontramos de vez en cuando. El primer álbum de la banda de Jerez de la Frontera que irrumpe en la escena con la fuerza de un huracán. Después de haber publicado en el año 2.017 un EP,  Antonio Hierro (voces y guitarras), José Moares (guitarras y sintetizadores), José Mª Zapata (bajo y percusión) y Carlos Camisón (batería, guitarras y voces) graban en Estudio 79 a los mandos de Rafa Camisón, y con la masterización de Mario G. Alberni. en Kadifornia los ocho temas que componen este álbum conceptual que navega entre las aguas de los sonidos arenosos salidos de los desiertos californianos en los noventa y las corrientes hard-rock que nacieron en la década de los setenta. Un equilibrio que se sostiene en poderosos ritmos aliñados con un exuberante fuzz y riffs monolíticos sin renunciar a cuidadas melodías que se recuestan en remansos psicodélicos en los que se vislumbra una cierta esencia andaluza. El resultado es un atractivo y atrayente trabajo que fluye con soltura en cada uno de sus temas y acaba por sorprendernos gracias a la madurez que refleja cada uno de sus temas. Guitarras que su superponen en distintos niveles para conformar temas prietos y efectivos que se colorean con distintas influencias para acabar construyendo un sólido oleo multicolor.  La temática del álbum se circunscribe la venganza de un hijo que fue repudiado por su padre, conformando cada tema un capítulo de dicha historia. 

«Tales of the great Fharats» parte con pegadizos y repetitivos riffs stoner que no se andan con contemplaciones. Directos a la yugular derrochan fuzz bajo esquemas ortodoxos de rock desértico que nos golpean con fuerza.  Un tema que acaba ondulando sin salirse del camino y en el que encontramos una poderosa y fornida línea de bajo que contrasta con la finura de los solos de las guitarras. Ciertos vientos sureños refrescan el envite al que nos someten refrescan el tema con tonos setenteros en su parte final.  

Sobre unos cimientos sencillos pero efectivos, «Sundazed» parece seguir la estela del corte precedente. un olor a «noventas» se percibe especialmente en la cadencia vocal junto a sus difusos riffs. Un puente de ida y vuelta que sirve de espacio para construir una autopista de fuzz a través de la cual contar la historia de Fharats ardiendo por el conjuro de su hijo. Serpenteando sobre el riff que está construido, finalmente acaba modulándose hacia espacios más psicodélicos en su última parte. Sin perder su vocación arenosa el tema cae en ciénagas lisérgicas. unas arenas movedizas que hacen que el tema gire en una espiral que acaba diluyéndose poco a poco.

Largas rectas de autopista, desierto y fuzz nos evoca «Crystal gate». Con un riff repetido el tema transcurre con un cierto aroma retro. Un corte pesado que mantiene la frescura y dinamismo con su contagioso ritmo. Sus cálidos tonos siguen la constante del resto de temas, aquí de una forma algo más serena y lineal. El corte más largo del álbum incluye algún momento progresivo en sus surcos. su larga duración permite más la experimentación con otros sonidos. La lucha entre padre e hijo queda abierta a tenor del resultado del tema con un final en el que los jerezanos descienden a plácidos pasajes más psicodélicos. 

A modo de continuación con el tema anterior, «Thousand years bridge» mantiene la vocación psico-progresiva. Calmados acordes semi-acústicos y susurrante voces nos envuelven en un agradable manto. Su magnetismo difiere de la fuerza de los temas precedentes, variando aquí la propuesta musical. Una agradable sorpresa que nos da muestra de la versatilidad de la banda narrando de forma aleatoria la historia sobre la que se basa el álbum. 

«Golden tower» rescata la senda desértica para avanzar guiados por un inquietante bajo a través de amplios espacios en los que el fuzz humeante regresa con fuerza. componiendo en dos estratos distintos, la base rítmica se colorea con profundos solos de guitarra que se estiran en una exploración psicodélica.  Aquí la banda parece sentirse cómoda y eso se nota en el acabado del tema que rezuma aroman noventeros en sus riffs. Tras la muerte del padre, el hijo contempla su reino. toda una serpiente multicolor en la que el desert-rock zigzaguea con gruesos e incisivos riffs en bucle entre tonos llegados del sur que evocan momentos de gloria de la escena andaluza.

Volviendo a los sonidos acústicos, «Turtle shaman», describe el ocaso a través de arpegios que retratan su habilidad y técnica. Con distintos elementos estilísticos van construyendo un oscuro relato instrumental en el que las voces progresiva herederas de los setenta hacen que el tema se incline a momentos progresivos. giros inesperados que se desatan en una estampida rítmica que acaba por arrollarnos en otro ejemplo colorista de que la banda no se aferra a un estilo concreto. El resultado es un tema lleno de magnetismo que relata como se adquiere la sabiduría a través ese chaman encontrado en sus viajes y que le sirve al hijo para el conjuro que acaba con su padre. 

Una nueva sorpresa nos espera en «Begone». Hard rock cavernícola con tonos funk y un groovy alegre y cadencioso. Fuzz y wah wah a la vieja usanza tiñe de ocre un tema que podríamos considerar algo vintage pero que todavía vigente. Sin sonar a rancio, su sencilla estructura resulta ser lo suficientemente efectiva para que se cumpla la máxima de que a veces «menos es mas». Aquí no  encontramos complicados desarrollos, sino hard rock sin pretensiones. 

«No Further» cierra el álbum con una inquietante línea de bajo sobre pasajes heavy-psych que se elevan ondulando como banderas guiadas por el viento. La suficiente dosis de fuzz como para ir elevando la intensidad sin renunciar a momento psicodélicos sin perder su cadencia rítmica en ningún momento. Un fujo constante que permite avanzar sin mirar atrás. 

«OVERTHROWN» supone una magnífica carta de presentación que nos confirmar el renacer de la escena andaluza con un nuevo retoño que se una a la cada vez mas larga lista de nuevas banda que tantas satisfacciones nos están dando en los últimos tiempos. 

El álbum ve la luz con la unión de los esfuerzos de pequeños sellos nacionales que siguen apostando por nuevas bandas, lo cual es todo un reto que los aficionados debemos de agradecer y que poco a poco a de ir dando sus frutos. El álbum se encuentra disponible a través de  Spinda Records, Surnia Records, Monasterio de Cultura, Violence In The Veins, Bandera Records, Sacramento Records, Odio Sonoro, Gato Encerrado Records, Discos X Mil y Noizeland Records.

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