Reseña: MERCURY BOYS.- «Return To Cinders»

a0711946049_10

Para poner en antecedentes al personal tengo que decir que lo que han hecho MERCURY BOYS no tiene nombre. ¡¡No pueden publicar un EP con tan solo trece minutos de duración!!!. ¡¡¡Quiero mas!!!. Una vez dicho esto en tono de humor, habría que explicar quienes son MERCURY BOYS, y con solo decir que sus miembros proceden de bandas como ORANGE SUNSHINE, SUPERSONIC BLUES y RAGGED BARRACUDAS, se puede intuir el contenido de éste «RETURN TO CINDERS». Aprovechando los elementos primarios de nuestra naturaleza auditiva, nos ofrecen cuatro cortos y directos temas en los que el proto-metal de los primeros 70’s nos arrasan bajo influencia del heavy-blues más infeccioso y la psicodelia pesada más ácida. Canciones que suenan rudas y primitivas pero que te arroyan a su paso. Directos a la yugular, no permiten un margen para la pausa de sus frenéticos ritmos en esta bacanal de sonidos crudos herederos de bandas como Blue Cheer o Mc5 de los cuales nos ofrecen una incendiaria versión de su tema «The american ruse». Estamos ante un proyecto de cruce de fronteras de personas cuyos caminos se han cruzado regularmente a lo largo de los años, haciendo un esfuerzo colectivo más que solo una necesidad. En cada tema se percibe a cada uno de los músicos dándolo todo por esa causa común, sin complejos. Un trabajo solidario que nos depara unos frutos exquisitos a través de estos cuatro cortes rudimentarios y salvajes pero llenos de calidad, tanto en la interpretación como en la creación. Los temas ahora liberados pertenecen a unas grabaciones efectuadas en 2.018 por lo que desconozco si existe mas material, pero desde luego sería todo un regalo porque este trabajo te deja con muchas ganas de mas. Adictivo, directo, impactante, ardiente y corto tristemente…… 

«RETURN TO CINDERS» fue capturado por Guy Tavares en Motorwolf Studios, La Haya, Holanda a principios de 2018 y cuenta con una portada obra de  Adam Burke y está disponible vía Who Can You Trust? Records!

MERCURY BOYS son Guy Tavares (voz), Timothy Aarbodem (guitarra, bajo) Janik Ruß (guitarra) y  Christian Dräger (batería).

«Atlas Falling» no deja títere con cabeza desde el primer riff: La hogada y aguardentosa voz de Guy Tavares se desgarra en tres minutos y medio de heavy-blues ancestral. Rudo e indómito el tema despide un aroma cannabico en esta re-encarnación de Lemmy a los mandos de una banda heavy-psych. ¿Proto-metal? ¿heavy-blues?, ¿psicodelia? Cualquiera de estos términos valdrían para definir el sonido de un tema incendiario y pegadizo que te golpea con garra. Banda sonora de garito de carretera con olor a bourbon en una bacanal ácida sobre trepidantes ritmos con ese proto-metal pegajoso y viscoso saliendo de las entrañas de estos cuatro músicos. 

Sin el perder el tono al corte anterior, «Sturnus taciturn» se mueve entre espesas aguas hard-rock y proto-metal. Grueso y plomizo, contrarresta esta pesadez con las incrustaciones de solos ácidos con un cierto aroma sureño. El fornido bajo empapa de graves sonido un tema mas oscuro entre sus serpenteantes guitarras arropadas por platillos explosivos. 

Con una entrada llena de fuerza que me recuerda al clásico «Going Down,», «Apollo phoenix rising» nos ofrece un juego de voces entre el vómito en clara línea Lemmy y momentos de rock arcaico y primitivo con ecos garage. Un trepidante ritmo nos arrolla a toda velocidad entre vibraciones proto-metal de libro a las que se incorporan las intoxicantes guitarras asesinas. Húmedo y ardoroso, el corte es todo un estimulante para cuerpos apagados. Dando un pequeño giro, a mitad de la canción las melodía desciende a pasajes heavy-psych mas melodiosos que aplacan la furia para introducirse en psicotrópicos bosques en los que las guitarras tratan de abrirse paso entre la espesura. Un agreste tránsito que acaba retomando el rumbo por un cauce más sosegado. 

El Ep cierra con una incendiara versión del clásico de MC 5 «The american ruse». El sonido proto-punk y los ecos proto-metal se homenajean con precisión . El acierto de escoger este tema para ser versioneado es de lo mas apropiado teniendo en cuenta el carácter y vocación de la banda.  Toda una invitación al baile en este frenesí de ritmos trepidantes. Pesadez, acidez y la perfecta banda sonora para la vida en Sodoma y Gomorra a través de estos arcaicos y primitivos sonidos que tan bien siguen encajando en pleno siglo XX.  Brillante e impactante. 

https://www.facebook.com/MercuryBoys/

https://www.facebook.com/Who-Can-You-Trust-Records-187406787966906/

Reseña: GREEN ORBIT.- «Supernova»

a0599155392_10

Sin prodigarse mucho desde su nacimiento como banda en 2014, GREEN ORBIT, publica su segundo EP, cuatro años después de que viera la luz su debut «FIRST WAVE». «SUPERNOVA» mantiene la esencia heavy-psych que les vio nacer,  con ese sonido lisérgico y stoner en el que tanta influencia tiene ROTOR, pero en esta ocasión nos ofrecen un álbum posiblemente más pesado que su debut. Con un sonido más difuso y crujientes y con más dosis de fuzz sus tres largos temas ondulan por el stoner instrumental más místico y lisérgico.  Sus serpenteantes armonías y sus constantes giros hacen que los temas fluyan con agilidad a pesar de su larga duración y lo difuso de su sonido. El cuarteto sustenta los tema en el poderoso e hipnótico sonido del bajo de Luko, sobre el que la guitarra de Tobias colorea unos temas que derrochan fuzz y sonidos turbios. Como ya pude comprobar el pasado verano en su show en el festival Krach am Bach, GREEN ORBIT aportan a sus temas altas dosis de místicismo gracias al trabajo de Caro y su extraño pero maravilloso didferidoom. «SUPERNOVA» en definitiva es un claro ejemplo del desarrollo y evolución del mejor stoner instrumental que se puede escuchar. Sobre sus pesados riffs la vocación heavy-psych innata en la banda, consige generar unas intoxicantes atmósferas llenas de ondulaciones y cambios de ritmo que hacen que los temas no resulten nada anodinos, atrapándote entre unos surcos llenos de magnetismo y fuerza. Cualquier amante de bandas como los citados ROTOR o COLOUR HAZE no podrá sentirse defraudado con este maravilloso, pesado y ensoñador trabajo. 

«SUPERNOVA» está disponible vía Rock Freaks Records. 

GREEN ORBIT son: Tobias (guitarra), Luko (bajo), Michael (batería) y Caro (didgeridoom).

“Zero gravity” comienza marcado por hechizante bajo de Luko, sobre el que aflora la mágica guitarra de Tobias par tomar la senda abierta por Colour Haze y Rotor años atrás. Ya en su debut encontrábamos muchos vestigios del sonido de sus compatriotas Rotor, pero en esta ocasión todavía es más latente. Aumentando la intensidad paulatinamente, sin perder el hipnotismo, los momentos stoner eclosionan entre una tormenta de  fuzz y pesados ritmos. Una constante de subidas y bajadas de la pesadez del tema, nos embarcan en una oscilante montaña rusa que desarrolla por agrestes sendas para acabar descendiendo a un reposo en acolchados y floridos prados en los que las bellas melodías absorben al oyente a un estado de confort y bienestar gratificante. Un constante tira y afloja entre los pasajes más aromáticos y el hechizante e hipnótico sonido cargado de fuzz.

En un tono más pesado del que nos tienen acostumbrados “Antogonae” refleja el lado más stoner de GREEN ORBIT. Crujientes y difusos riffs dejan paso a momentos nítidamente ROTOR, éstos, también en su faceta más plomiza. Una pesadez que lograr aliviar con aromáticos y coloristas solos de guitarra entre sus crudos ritmos y una bacanal de platillos y tambores entre esta línea infatigable de bajo narcótico.  Pasando a una fase en los que riffs pegadizos nos contagian el ritmo entre giros y requiebros que aportan luz y calidad al tema.  Una serpiente que nos aceza amenazante para acabar escabulléndose con sigilo. En su parte final el tema se introduce en atmósfera mucho más místicas gracias al perturbador sonido del didferidoom de Caro. Ese extraño instrumento que es una especie de santo y seña de la banda. Los ritmos frenéticos de los tambores y platillos hacen de perfecto complemento a este turbio espacio narcótico que culmina con un epílogo que retoma los serpenteantes riffs y la luminosa guitarra.

Para final, el tema que da nombre al trabajo, “Supernova”, con sus dieciséis minutos, conjuga todos los matices del sonido del cuarteto alemán. Partiendo de una introducción en la que la que la línea de bajo de Luko se muestra completamente hipnótica, van creando un ambiente lisérgico lleno de misterio.  Dos minutos para poner los motores a toda revolución en una explosión lisérgica de grandes dimensiones. La feroz guitarra derrocha fuzz sobre pesados ritmos en un ambiente netamente heavy-psych. Un sonido denso pero fluido que constantemente deja reposar su cauce en meandros más tranquilos. La incorporación del didferidoom siempre introduce ese tono místico que nos invita a un karma sensorial. Bellos desarrollos de guitarra adquieren el protagonismo para colorear la neblina que siempre contiene el sonido de GREEN ORBIT.  En ese magnético ambiente las reverberaciones lisérgicas consiguen intoxicarnos con toda su esencia psicotrópica. Inmersos en ese estado catártico, los hipnóticos tambores soportan la evolución a ese espacio de pesadez que supone otra de las virtudes del cuarteto. Aquí de nuevo el legado de ROTOR aparece en gruesos y borrosos riffs para dejarnos los momentos mas pesados. Una tortuosa travesía con la mochila cargada de fuzz que va dejando una turbia estela a su paso.  Retomando el camino de la psicodelia más narcótica las mágicas y ensoñadoras melodías se van desarrollando en ese mundo mágico que GREEN ORBIT crea sobre sus nebulosas. Aquí parece que se dejan llevar por sus instintos mas primarios en una especie de jam en la que todo parece controlado.  Hay que destacar, que el tema a pesar de su larga duración, consigue mantenernos siempre enganchados a esta exploración del stoner instrumental y la psicodelia más pesada y humeante.

https://www.facebook.com/green.orbit.lavarock/

https://www.facebook.com/rockfreaksrecords/

 

Reseña.- VESTJYSK ØRKEN.- «Full Dark No Stars»

a0195418645_16

«FULL DARK NO STARS» es el segundo álbum del trío danes VESTJYSK ØRKEN. Si en su debut «COSMIC DESERT FUZZ», publicado hace un par de años, ya nos mostraron sus credenciales, aquí encontramos a la banda más compacta, más pesada y mucho más  espacial y psicodélica si cabe. Tomando como referente las películas de ciencia ficción de los años 60’s y 70’s nos embarcan en un auténtico viaje cósmico en el que las guitarras del desierto  polvoriento navegan por espacios siderales en una nave que como combustible, utiliza fuzz de alto voltaje. Con un poderoso y grueso sonido de bajo, acompañado de unos tambores funky, rompen la tierra en una catarsis hipnótica explorando las fronteras de la psicodelia pesada. Toda una ópera espacial de rock desértico de proporciones realmente épicas con drones y sintetizadores.  Cuarenta y cinco minutos en cuatro largos temas que consiguen atraparte como si de un agujero negro se tratara. Un álbum que hará las delicias de los mas fieles seguidores de la psicodelia pesada más psicotrópica, pero que también gustará a los fans del desert-rock así como a los amantes del rock espacial. Siempre bajo una narrativa cinematográfica, consiguen crear la banda sonora para una ceremonia de sonidos pesados y pasajes narcóticos siempre con muchas dosis de fuzz intoxicante y nebuloso como bandera. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces rituales. La banda participará en la próxima edición del festival Esbjerg Fuzztival del cual su guitarra Bo, es el promotor. Inicialmente previsto para desarrollarse la próxima semana, ha sido pospuesto para el primer fin de semana de agosto, fecha en la que esperemos que la situación actual haya cambiado. 

El álbum estará disponible el próximo 8 de mayo a través de Interstellar Smoke Records en una edición limitada de vinilo negro de 250 copias.

VESTJYSK ØRKEN son: Bo Sejer (voz y guiatarra), Thomas Bonde Sørensen (batería)
y Søren Middelkoop Nielsen (bajo), con la colaboración de Lasse Loklindt Christensen en el tema “A boy and his dog”.
Con una enigmática introducción evolutiva en una atmósfera psico-espacial “Forbidden planet”, tras una breve locución se adentra en un espacio en el que el fuzz toma el mando de la nave danesa. El crujiente bajo avanza irreductible en una hipnótica catarsis creando un torrente turbio a su alrededor. Los crujientes sonidos se complementan con la sutileza de los acordes de la guitarra en un segundo plano. Un ambiente brumoso del que emanan extrañas locuciones siderales mientras el tema adquiere intensidad sobre esos letárgicos acordes del bajo. Inmersos en un espacio en el que los alucinógenos nos intoxican con una tormenta lisérgica que trata de atrapar nuestros sentidos. El tema se toma un respiro en su densidad sónica para descender a mágicos espacios de los que surge una chamánica voz ritual. Bajo tonos ceremoniales los conjuros acaban haciendo que el tema explote para recuperar toda su pesadez sin perder un ápice su magnetismo. Aquí la guitarra de Bo Sejer, colorea con su guitarra un tema que muta en sus formas, sobre el turbio ambiente doom generado por el implacable bajo. Heavy-psych en estado puro durante 15 intensos minutos de gruesos sonidos y efectos lisérgicos. Como si de un manantial de psicotrópicos se tratara, el tema borbotea desprendiendo intoxicantes vapores en una combinación de plomizos momentos doom y hechizantes voces reverenciales. El poder de oculto parece brotar en un oscuro ritual de un tema intenso y penetrante que nos atrapa como las arenas movedizas.

Tras el impactante viaje del tema anterior, “Kurt Russel” con ritmos mucho más dinámicos y repetitivos nos golpea entre extrañas locuciones. Como si el tema se hubiera atestado, tarda dos minutos en arrancar para guiarnos hacia atmósferas siderales entre el punzante y repetitivo ritmo. Los efectos nos sacan del hipnótico trance para invadir el entorno con una bruma narcótica. Un estado que el trío danés sabe manejar a la perfección. Una vez pasado el ecuador del corte, el frenético ritmo parece haberse agotado, disipándose entre efectos siderales. En realidad, se trata de un espejismo, ya que revive del letargo para tomar una senda más psicotrópica si cabe. Con efectos espaciales sobrevolando entre locuciones convierten el corte en una perfecta banda sonora para un film futurista de mediados de los setenta.

Con un comienzo algo inquietante, “A boy and his dog” toma ritmos kraut para dirigirse por una senda cósmica. Incesantes locuciones en lo parece la antesala de un nuevo despegue de la nave danesa. Aturdidores pasajes de los que emerge una guitarra que repite una y otra vez sus acordes. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces. Retomando el ritual, como si estuvieran invocando a alguna misteriosa divinidad el cortejo continúa. Traspasando la frontera de una nueva dimensión la ceremonia continúa en nuevo escenario en el que los pasajes heavy-psych se desarrollan entre humeantes ye intoxicantes atmósferas. Una bruma que se ve asediada por los vientos generados por los múltiples efectos. Si bien el tema pasa por distintas oscilaciones mantiene siempre su pesadez arrastrando una voluminosa estela de fuzz.

“Journey”, un nombre quizás demasiado obvio para lo que nos espera.  Un auténtico paseo cósmico por desolados desiertos siderales en un mantra sonoro que nos cautiva como un agujero negro. La nave espacial tiene sus deposito cargado de fuzz para desarrollar ese trance catártico por insondables espacios siderales. Sonidos gruesos llenos de un gran magnetismo con un ritmo hipnótico que nos golpea una y otra vez. Un cierto tono doorsiano en la chamánica voz crea una conjunción en la que el desert-rock coquetea con el rock espacial. El vacío intergaláctico se describe bajo misteriosos pasajes psicodélicos de una gran belleza. Envueltos en una narrativa lisérgica y cósmica el corte gravita baja la calma infinita del espacio sideral. Nuevas locuciones nos advierten de una nueva embestida casi doom, para dejarse llevar entre los incesantes platillos por una exploración psicotrópica   descomunal hasta desvanecerse en el infinito. Después de su escusa, solo puedo decir, ¡wow!    

https://www.facebook.com/VestjyskOrken/

https://www.facebook.com/Interstellar-Smoke-Records-101687381255396/

 

Reseña: THE SAME RIVER.- «Live at the blackbox»

a2988914787_10

La joven banda griega THE SAME RIVER fundada por Diamond Pr (CYANNA MERCURY) y Dimitris Georgopoulos (CYANNA MERCURY, DEAF RADIO) en Agosto de 2019, publica su EP debut «LIVE AT THE BLACKBOX». Tras la incorporación a la banda de Fivos Katsifloros (ONE MAN DROP) y Theodore Ntilgeris  (THE GREAT BLACK SHARK) quisieron escribir  canciones que pueden ofrecer nuestra visión de este mundo; lujuria por la vida y pasión por hacer música. El trabajo fue grabado en vivo para tratar de transmitir la autenticidad y crudeza de su sonido. Una apuesta por la psicodelia más cálida, con ese groovy blusero que no rechaza los poderosos riffs stoner. Escuchando a estos chicos, es inevitable que bandas como All Them Witches te vengan a la mente. Si la escena griega esta consolidada como un manantial de bandas stoner, THE SAME RIVER se separan de alguna manera de esa onda cruda y pesada del stoner tradicional para  tomar el camino del medio oeste con temas ondulantes en los que la calma es la reina. Con la cálida y sugerente voz de Diamond Pr, sus conmovedoras canciones toman formas chamánicas al estilo Jim Morrison, ondulando y ofreciendo el equilibrio entre los melancólicos momentos y estados de rabia en toda una montaña rusa de emociones. Porque si hay algo que refleja este trabajo, son los sentimientos, transmitidos de una forma evocadora y cruda a través de sus oscuras y atrayentes atmósferas psicodélicas. El trabajo es una notable carta de presentación que nos hace augurar que el álbum en el que están trabajando nos ofrezca grandes emociones.  

El primer tema, «The same river», al margen de dar nombre a la banda, resume el potencial musical de la banda. Un corte pausado y con una cálida voz que parece susurrarnos, nos traslada a escenarios más propios del medio oeste americano que de su Grecia natal. Oscuros espacios heavy-psych en línea All Them Witches. Un ritmo cadentes y contenidos tiempos medios, sacan el latigos para fustigarnos con pesados riffs que hacen que nos despertemos del letargo para caminar al galope a lomos de un corcel con stoner-rock en sus venas. Con solos exuberantes de fuzz narcótico adormecen el tema tras la embestida virulenta. Una montaña rusa de delicados valles en contraste con los abruptos momentos en los que desatan toda su fuerza. 

Instalados en esos paisajes americanos, «After life» con un ritmo mas intenso que el corte anterior, se cimbrea entre los tupidos y cálidos registro vocales. Una voz que resulta de lo mas gratificante y que ahora de decanta por el blues entre modulaciones y ecualizaciones. Si hay algo que THE SAME RIVER hacen es que sus temas ondulen constantemente entre la calma y la virulencia y pesadez. Siempre comedidos, retoman el sosiego con delicados acordes entre una sutil neblina de efectos evolutivos y sintetizadores. Con tambores rituales anuncian una nueva explosión de intensidad bajo una voz que ahora prácticamente recita. Chamánica y con un aura claramente Morrisiana,  para evolucionar con rabia a pasajes más contundentes y pesados.

Como si estuvieran sentado en una mecedora en el porche de una cabaña de Nashville, «Phoenix» es un blues rural en el que se juega con el slide bajo lentos pero contundentes tambores. Desde la pausa la voz de Diamond nos seduce acariciando nuestras sentidos con ese registro lleno de sentimiento. Ásperos rasgueos elevan brevemente el tono antes que los momentos de rabia exploten con pesados y crujientes riffs y chirriantes platillos. Una intensidad arrolladora que se combinada con delicados y profundos acordes blues. Otro tema absolutamente chamánico y profundo.

“Voyage/The great sea” incide en el sonido con el que la banda se siente más cómodo. Borboteante y algo hipnótico se adentra en espacios psicodélicos dotando a las armonías vocales de reverberaciones y ecos. La calma, y poderoso riffs desérticos con crudos riffs crean una tormenta arenosa de pesados sonidos con fuzz humeante.  Con las guitarras retorciéndose entre expansivos riffs, un torbellino difuso de pesadez se desarrolla en la persistente atmósfera oscura en la que la banda crean sus canciones.

https://www.facebook.com/thesameriverband/