Reseña: GREEN ORBIT.- «Supernova»

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Sin prodigarse mucho desde su nacimiento como banda en 2014, GREEN ORBIT, publica su segundo EP, cuatro años después de que viera la luz su debut «FIRST WAVE». «SUPERNOVA» mantiene la esencia heavy-psych que les vio nacer,  con ese sonido lisérgico y stoner en el que tanta influencia tiene ROTOR, pero en esta ocasión nos ofrecen un álbum posiblemente más pesado que su debut. Con un sonido más difuso y crujientes y con más dosis de fuzz sus tres largos temas ondulan por el stoner instrumental más místico y lisérgico.  Sus serpenteantes armonías y sus constantes giros hacen que los temas fluyan con agilidad a pesar de su larga duración y lo difuso de su sonido. El cuarteto sustenta los tema en el poderoso e hipnótico sonido del bajo de Luko, sobre el que la guitarra de Tobias colorea unos temas que derrochan fuzz y sonidos turbios. Como ya pude comprobar el pasado verano en su show en el festival Krach am Bach, GREEN ORBIT aportan a sus temas altas dosis de místicismo gracias al trabajo de Caro y su extraño pero maravilloso didferidoom. «SUPERNOVA» en definitiva es un claro ejemplo del desarrollo y evolución del mejor stoner instrumental que se puede escuchar. Sobre sus pesados riffs la vocación heavy-psych innata en la banda, consige generar unas intoxicantes atmósferas llenas de ondulaciones y cambios de ritmo que hacen que los temas no resulten nada anodinos, atrapándote entre unos surcos llenos de magnetismo y fuerza. Cualquier amante de bandas como los citados ROTOR o COLOUR HAZE no podrá sentirse defraudado con este maravilloso, pesado y ensoñador trabajo. 

«SUPERNOVA» está disponible vía Rock Freaks Records. 

GREEN ORBIT son: Tobias (guitarra), Luko (bajo), Michael (batería) y Caro (didgeridoom).

“Zero gravity” comienza marcado por hechizante bajo de Luko, sobre el que aflora la mágica guitarra de Tobias par tomar la senda abierta por Colour Haze y Rotor años atrás. Ya en su debut encontrábamos muchos vestigios del sonido de sus compatriotas Rotor, pero en esta ocasión todavía es más latente. Aumentando la intensidad paulatinamente, sin perder el hipnotismo, los momentos stoner eclosionan entre una tormenta de  fuzz y pesados ritmos. Una constante de subidas y bajadas de la pesadez del tema, nos embarcan en una oscilante montaña rusa que desarrolla por agrestes sendas para acabar descendiendo a un reposo en acolchados y floridos prados en los que las bellas melodías absorben al oyente a un estado de confort y bienestar gratificante. Un constante tira y afloja entre los pasajes más aromáticos y el hechizante e hipnótico sonido cargado de fuzz.

En un tono más pesado del que nos tienen acostumbrados “Antogonae” refleja el lado más stoner de GREEN ORBIT. Crujientes y difusos riffs dejan paso a momentos nítidamente ROTOR, éstos, también en su faceta más plomiza. Una pesadez que lograr aliviar con aromáticos y coloristas solos de guitarra entre sus crudos ritmos y una bacanal de platillos y tambores entre esta línea infatigable de bajo narcótico.  Pasando a una fase en los que riffs pegadizos nos contagian el ritmo entre giros y requiebros que aportan luz y calidad al tema.  Una serpiente que nos aceza amenazante para acabar escabulléndose con sigilo. En su parte final el tema se introduce en atmósfera mucho más místicas gracias al perturbador sonido del didferidoom de Caro. Ese extraño instrumento que es una especie de santo y seña de la banda. Los ritmos frenéticos de los tambores y platillos hacen de perfecto complemento a este turbio espacio narcótico que culmina con un epílogo que retoma los serpenteantes riffs y la luminosa guitarra.

Para final, el tema que da nombre al trabajo, “Supernova”, con sus dieciséis minutos, conjuga todos los matices del sonido del cuarteto alemán. Partiendo de una introducción en la que la que la línea de bajo de Luko se muestra completamente hipnótica, van creando un ambiente lisérgico lleno de misterio.  Dos minutos para poner los motores a toda revolución en una explosión lisérgica de grandes dimensiones. La feroz guitarra derrocha fuzz sobre pesados ritmos en un ambiente netamente heavy-psych. Un sonido denso pero fluido que constantemente deja reposar su cauce en meandros más tranquilos. La incorporación del didferidoom siempre introduce ese tono místico que nos invita a un karma sensorial. Bellos desarrollos de guitarra adquieren el protagonismo para colorear la neblina que siempre contiene el sonido de GREEN ORBIT.  En ese magnético ambiente las reverberaciones lisérgicas consiguen intoxicarnos con toda su esencia psicotrópica. Inmersos en ese estado catártico, los hipnóticos tambores soportan la evolución a ese espacio de pesadez que supone otra de las virtudes del cuarteto. Aquí de nuevo el legado de ROTOR aparece en gruesos y borrosos riffs para dejarnos los momentos mas pesados. Una tortuosa travesía con la mochila cargada de fuzz que va dejando una turbia estela a su paso.  Retomando el camino de la psicodelia más narcótica las mágicas y ensoñadoras melodías se van desarrollando en ese mundo mágico que GREEN ORBIT crea sobre sus nebulosas. Aquí parece que se dejan llevar por sus instintos mas primarios en una especie de jam en la que todo parece controlado.  Hay que destacar, que el tema a pesar de su larga duración, consigue mantenernos siempre enganchados a esta exploración del stoner instrumental y la psicodelia más pesada y humeante.

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Reseña.- VESTJYSK ØRKEN.- «Full Dark No Stars»

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«FULL DARK NO STARS» es el segundo álbum del trío danes VESTJYSK ØRKEN. Si en su debut «COSMIC DESERT FUZZ», publicado hace un par de años, ya nos mostraron sus credenciales, aquí encontramos a la banda más compacta, más pesada y mucho más  espacial y psicodélica si cabe. Tomando como referente las películas de ciencia ficción de los años 60’s y 70’s nos embarcan en un auténtico viaje cósmico en el que las guitarras del desierto  polvoriento navegan por espacios siderales en una nave que como combustible, utiliza fuzz de alto voltaje. Con un poderoso y grueso sonido de bajo, acompañado de unos tambores funky, rompen la tierra en una catarsis hipnótica explorando las fronteras de la psicodelia pesada. Toda una ópera espacial de rock desértico de proporciones realmente épicas con drones y sintetizadores.  Cuarenta y cinco minutos en cuatro largos temas que consiguen atraparte como si de un agujero negro se tratara. Un álbum que hará las delicias de los mas fieles seguidores de la psicodelia pesada más psicotrópica, pero que también gustará a los fans del desert-rock así como a los amantes del rock espacial. Siempre bajo una narrativa cinematográfica, consiguen crear la banda sonora para una ceremonia de sonidos pesados y pasajes narcóticos siempre con muchas dosis de fuzz intoxicante y nebuloso como bandera. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces rituales. La banda participará en la próxima edición del festival Esbjerg Fuzztival del cual su guitarra Bo, es el promotor. Inicialmente previsto para desarrollarse la próxima semana, ha sido pospuesto para el primer fin de semana de agosto, fecha en la que esperemos que la situación actual haya cambiado. 

El álbum estará disponible el próximo 8 de mayo a través de Interstellar Smoke Records en una edición limitada de vinilo negro de 250 copias.

VESTJYSK ØRKEN son: Bo Sejer (voz y guiatarra), Thomas Bonde Sørensen (batería)
y Søren Middelkoop Nielsen (bajo), con la colaboración de Lasse Loklindt Christensen en el tema “A boy and his dog”.
Con una enigmática introducción evolutiva en una atmósfera psico-espacial “Forbidden planet”, tras una breve locución se adentra en un espacio en el que el fuzz toma el mando de la nave danesa. El crujiente bajo avanza irreductible en una hipnótica catarsis creando un torrente turbio a su alrededor. Los crujientes sonidos se complementan con la sutileza de los acordes de la guitarra en un segundo plano. Un ambiente brumoso del que emanan extrañas locuciones siderales mientras el tema adquiere intensidad sobre esos letárgicos acordes del bajo. Inmersos en un espacio en el que los alucinógenos nos intoxican con una tormenta lisérgica que trata de atrapar nuestros sentidos. El tema se toma un respiro en su densidad sónica para descender a mágicos espacios de los que surge una chamánica voz ritual. Bajo tonos ceremoniales los conjuros acaban haciendo que el tema explote para recuperar toda su pesadez sin perder un ápice su magnetismo. Aquí la guitarra de Bo Sejer, colorea con su guitarra un tema que muta en sus formas, sobre el turbio ambiente doom generado por el implacable bajo. Heavy-psych en estado puro durante 15 intensos minutos de gruesos sonidos y efectos lisérgicos. Como si de un manantial de psicotrópicos se tratara, el tema borbotea desprendiendo intoxicantes vapores en una combinación de plomizos momentos doom y hechizantes voces reverenciales. El poder de oculto parece brotar en un oscuro ritual de un tema intenso y penetrante que nos atrapa como las arenas movedizas.

Tras el impactante viaje del tema anterior, “Kurt Russel” con ritmos mucho más dinámicos y repetitivos nos golpea entre extrañas locuciones. Como si el tema se hubiera atestado, tarda dos minutos en arrancar para guiarnos hacia atmósferas siderales entre el punzante y repetitivo ritmo. Los efectos nos sacan del hipnótico trance para invadir el entorno con una bruma narcótica. Un estado que el trío danés sabe manejar a la perfección. Una vez pasado el ecuador del corte, el frenético ritmo parece haberse agotado, disipándose entre efectos siderales. En realidad, se trata de un espejismo, ya que revive del letargo para tomar una senda más psicotrópica si cabe. Con efectos espaciales sobrevolando entre locuciones convierten el corte en una perfecta banda sonora para un film futurista de mediados de los setenta.

Con un comienzo algo inquietante, “A boy and his dog” toma ritmos kraut para dirigirse por una senda cósmica. Incesantes locuciones en lo parece la antesala de un nuevo despegue de la nave danesa. Aturdidores pasajes de los que emerge una guitarra que repite una y otra vez sus acordes. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces. Retomando el ritual, como si estuvieran invocando a alguna misteriosa divinidad el cortejo continúa. Traspasando la frontera de una nueva dimensión la ceremonia continúa en nuevo escenario en el que los pasajes heavy-psych se desarrollan entre humeantes ye intoxicantes atmósferas. Una bruma que se ve asediada por los vientos generados por los múltiples efectos. Si bien el tema pasa por distintas oscilaciones mantiene siempre su pesadez arrastrando una voluminosa estela de fuzz.

“Journey”, un nombre quizás demasiado obvio para lo que nos espera.  Un auténtico paseo cósmico por desolados desiertos siderales en un mantra sonoro que nos cautiva como un agujero negro. La nave espacial tiene sus deposito cargado de fuzz para desarrollar ese trance catártico por insondables espacios siderales. Sonidos gruesos llenos de un gran magnetismo con un ritmo hipnótico que nos golpea una y otra vez. Un cierto tono doorsiano en la chamánica voz crea una conjunción en la que el desert-rock coquetea con el rock espacial. El vacío intergaláctico se describe bajo misteriosos pasajes psicodélicos de una gran belleza. Envueltos en una narrativa lisérgica y cósmica el corte gravita baja la calma infinita del espacio sideral. Nuevas locuciones nos advierten de una nueva embestida casi doom, para dejarse llevar entre los incesantes platillos por una exploración psicotrópica   descomunal hasta desvanecerse en el infinito. Después de su escusa, solo puedo decir, ¡wow!    

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Reseña: THE SAME RIVER.- «Live at the blackbox»

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La joven banda griega THE SAME RIVER fundada por Diamond Pr (CYANNA MERCURY) y Dimitris Georgopoulos (CYANNA MERCURY, DEAF RADIO) en Agosto de 2019, publica su EP debut «LIVE AT THE BLACKBOX». Tras la incorporación a la banda de Fivos Katsifloros (ONE MAN DROP) y Theodore Ntilgeris  (THE GREAT BLACK SHARK) quisieron escribir  canciones que pueden ofrecer nuestra visión de este mundo; lujuria por la vida y pasión por hacer música. El trabajo fue grabado en vivo para tratar de transmitir la autenticidad y crudeza de su sonido. Una apuesta por la psicodelia más cálida, con ese groovy blusero que no rechaza los poderosos riffs stoner. Escuchando a estos chicos, es inevitable que bandas como All Them Witches te vengan a la mente. Si la escena griega esta consolidada como un manantial de bandas stoner, THE SAME RIVER se separan de alguna manera de esa onda cruda y pesada del stoner tradicional para  tomar el camino del medio oeste con temas ondulantes en los que la calma es la reina. Con la cálida y sugerente voz de Diamond Pr, sus conmovedoras canciones toman formas chamánicas al estilo Jim Morrison, ondulando y ofreciendo el equilibrio entre los melancólicos momentos y estados de rabia en toda una montaña rusa de emociones. Porque si hay algo que refleja este trabajo, son los sentimientos, transmitidos de una forma evocadora y cruda a través de sus oscuras y atrayentes atmósferas psicodélicas. El trabajo es una notable carta de presentación que nos hace augurar que el álbum en el que están trabajando nos ofrezca grandes emociones.  

El primer tema, «The same river», al margen de dar nombre a la banda, resume el potencial musical de la banda. Un corte pausado y con una cálida voz que parece susurrarnos, nos traslada a escenarios más propios del medio oeste americano que de su Grecia natal. Oscuros espacios heavy-psych en línea All Them Witches. Un ritmo cadentes y contenidos tiempos medios, sacan el latigos para fustigarnos con pesados riffs que hacen que nos despertemos del letargo para caminar al galope a lomos de un corcel con stoner-rock en sus venas. Con solos exuberantes de fuzz narcótico adormecen el tema tras la embestida virulenta. Una montaña rusa de delicados valles en contraste con los abruptos momentos en los que desatan toda su fuerza. 

Instalados en esos paisajes americanos, «After life» con un ritmo mas intenso que el corte anterior, se cimbrea entre los tupidos y cálidos registro vocales. Una voz que resulta de lo mas gratificante y que ahora de decanta por el blues entre modulaciones y ecualizaciones. Si hay algo que THE SAME RIVER hacen es que sus temas ondulen constantemente entre la calma y la virulencia y pesadez. Siempre comedidos, retoman el sosiego con delicados acordes entre una sutil neblina de efectos evolutivos y sintetizadores. Con tambores rituales anuncian una nueva explosión de intensidad bajo una voz que ahora prácticamente recita. Chamánica y con un aura claramente Morrisiana,  para evolucionar con rabia a pasajes más contundentes y pesados.

Como si estuvieran sentado en una mecedora en el porche de una cabaña de Nashville, «Phoenix» es un blues rural en el que se juega con el slide bajo lentos pero contundentes tambores. Desde la pausa la voz de Diamond nos seduce acariciando nuestras sentidos con ese registro lleno de sentimiento. Ásperos rasgueos elevan brevemente el tono antes que los momentos de rabia exploten con pesados y crujientes riffs y chirriantes platillos. Una intensidad arrolladora que se combinada con delicados y profundos acordes blues. Otro tema absolutamente chamánico y profundo.

“Voyage/The great sea” incide en el sonido con el que la banda se siente más cómodo. Borboteante y algo hipnótico se adentra en espacios psicodélicos dotando a las armonías vocales de reverberaciones y ecos. La calma, y poderoso riffs desérticos con crudos riffs crean una tormenta arenosa de pesados sonidos con fuzz humeante.  Con las guitarras retorciéndose entre expansivos riffs, un torbellino difuso de pesadez se desarrolla en la persistente atmósfera oscura en la que la banda crean sus canciones.

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Reseña: MARMALADE KNIVES.- «Amnesia»

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«AMNESIA» es el debut de la joven banda californiana MARMALADE KNIVES. Desde las montañas de Santa Cruz presentan un álbum en el que exploran los confines de la psicodelia con unas canciones ricas en matices en las que no faltan los ritmos kraut y los tonos exóticos. Un viaje a través de un mítico universo de rock cósmico, cubierto con densos chubascos de collage de sonidos abstractos y campos de freakouts de forma libre. Coloreados con melodías mágicas experimentan sonidos psicotrópicos herederos del legado de bandas como Amon Düüll, Electric Moon, Samsara Blues Experiment, o la primera etapa de Pink Floyd. La primera impresión que te ofrece al álbum es su sugerente portada. Hace años, sin la posibilidad de escuchar cualquier álbum vía Internet, en muchas ocasiones, comprábamos los álbumes solo por su portada, éste seguro que hubiera sido uno de ellos. Esa portada es el fiel reflejo del contenido de unos surcos llenos psicodelia ácida en los que los temas mutan en sus formas psicotrópicas. Unas canciones que despiden frescura y colorido con ritmos magnéticos y contagiosos que consiguen atraparte en un caleidoscopio sonoro en el que las guitarras varían sus acordes constantemente. Siempre creando un ambiente lleno de agradables fragancias que se complican hasta coquetear con momentos progresivos o incluso avant-garde. La calidad de estos músicos hace que los complicados desarrollos resulten de lo mas atractivos y gratificantes. Un álbum para degustar bajo la ingesta de alguna sustancia estimulante para la percepción de tu potencial psicotrópico., 

MARMALADE KNIVES surge como una colaboración entre los guitarristas Clinton Wilkins y Justin Spivey , explorando las profundidades psicodélicas. Wilkins pasó varios años estudiando con David First (aclamado compositor minimalista / microtonal y miembro de las leyendas de culto de la década de 1970/1980 de Nueva York, The Notekillers) y Spivey es un reconocido coleccionista / historiador de música psicodélica / progresiva del período original, escritor en el Reino Unido Moof Magazine, y colaborador reciente de composición de canciones para la película de culto underground The Yucca Sisters de Samuel Casebolt. La alineación de la banda finalmente se convirtió en un quinteto freak-rock ‘n’ rollers locales, incluidos el bajista Mark Robinson, el baterista Kyle Herrenkohl (TABERNACLE) y el teclista Nathan Warrick (APACHE DROPOUT). En el verano de 2018 rastrearon su álbum debut en Loud House Studio en Santa Cruz, y durante el año siguiente se realizó la producción y mezcla del álbum fue dirigida por Adam Kriney (THE GOLDEN GRASS / LA OTRACINA). «AMNESIA» está disponible en el sello italiano Electric Valley Records

Con una locución narrativa entre tenues pasajes psych, “Amnesia”, sirve de introducción a la explosión rítmica de “Rivuleting”. Algo más ocho minutos de intensidad en los que las guitarras se contonean llenas de sensualidad entre tonos exóticos. Con el soporte de una impactante línea de bajo el corte está repleto de psicodelia colorista y serpenteante. Ondulando con una seductora danza más propia de las mil y una noches en tema desprende mis matices. Toda una constante en todas las canciones que incluye este debut, para ofrecernos un arco iris multicolor lleno de tonalidades sobre un ritmo kraut. Un hechizo sonoro en el que queda patente la destreza de sus dos guitarras, siendo capaces de aromatizar con fragancias orientales sin que eso quite protagonismo al aura mística que el tema contiene. Estos chicos tienen una gran creatividad que hace que el tema se torne más oscuro en su parte final. Dando un giro a los acordes coloristas, convierten a través de oscuros pasajes en una exploración Avant-garde en la con los extraños sonidos le dotan de un tono enigmático.

Siguiendo con su exploración psicodélica, “Best laid plain” elige un entorno cósmico para desarrollarse. Bajo hechizantes melodías un enrome trabajo de bajo custodia desde un segundo plano el baile mágico de la dupla de guitarras. Como un martillo que no cesa de golpear una y otra vez, el corte se introduce en estancias más progresivas. Llegados este punto, los insondables espacios dejan espacio a una jam en la que los elementos jazz hacen acto de presencia. El tema parece pasar por distintos nudos, que le impiden avanzar, pero la banda se libera con solvencia.

Asentados en ese entorno cósmico, “Rebel Cryell” incide en la experimentación psicotrópica en atmósferas espaciales. Los sintetizadores y los efectos de las guitarras se confunden en para crean espacios más tenebrosos que los que nos habían mostrado previamente. Un sonido mas inquietante y aparentemente anárquico en el que los zumbidos aturdidores y narcóticos nos intoxican con sus variados matices. Una jam en toda regla.

“Xayante” retoma sonidos más clásicos en los que los ecos hard-psych se conjugan sobre unos ritmos kraut y una línea de bajo llena de hipnotismo. El tema es un espacio para el desarrollo de largos solos llenos de acidez. Narcótico, colorido y con un ritmo contagiosos, el tema parece inundarnos de sustancias psicotrópicas. Heavy-psych ácido e impactante en el queda reflejado un gran trabajo de las dos guitarras en una conjunción de técnica y de composición.

Misteriosos acordes a cargo del impresionante bajo abren “Ez ra”. El tema es toda una invitación a bañarnos en un mar de ácido que dilata nuestras pupilas y expande la mente. Hard-psych con solos floydianos entre ritmos más propios de una banda de jazz con guitarras flotando entre algodonadas nubes impregnadas en una lisergia expansiva. Los efectos y el vacío sideral son el escenario perfecto para la conclusión del tema con un trance psico-espacial.

“Astrology domine”, (ojo, nada que ver con “Astronomy Domine de Pink Floyd, que el nombre puede inducir a error) el corte más largo del álbum con sus diez minutos, se presenta con el espacio perfecto para la experimentación lisérgica de la banda. Por escenarios más propios de Amon Düll y con elementos progresivos van tejiendo un intrincado tapiz sonoro. Una línea de bajo que continúa infatigable en la tarea de atraparte de cada acorde con un hipnótico ritmo kraut que se repite una y otra vez acaba por arribar en oscuros espacios.  Un escenario que se presta a que la banda californiana nos golpee con riffs más propios de un Tommi Iomi espacial en un viaje de ácido. Sus envolventes efectos se fusionan con una combinación de pasajes floydianos en estancias kosmiche susurrantes. Todo un trance hipnótico que nos guía a caleidoscópicos paisajes sensoriales en los que las armonías de las cuatro cuerdas nos dejan en un estado catártico.

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