Reseña: DAILY THOMPSON.- «Oumuamua»

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum «OUMUAMUA«, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda «OUMUAMUA» suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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Reseña: KING GORM.- «King Gorm»

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Album debut de la nueva banda del guitarra de OLD MAN WIZARD, Francis Roberts. Nueve temas de heavy-progresivo que son ejecutados bajo frenéticos ritmos que se sustentan en unos prodigiosos teclados.  Canciones que evocan cuentos y leyendas del pasado y que narran la historia de cuatro héroes en su búsqueda para salvar la tierra de Irondale. Con una musicalidad cutivadora como gran aval, las canciones derrochan energía entre melodías de ensueño inspiradas en el hard-progresivo de los 70’s auspiciados por sedosas armonías vocales y en un prominente sonido de órgano hammond y mellotron. Un bajo que cruje y que parece no tener sitio en el estilo de la banda, logra hacerse con su sitio copando algunos momentos de protagonismo con su rugosidad monolítica. Canciones que se moldean adoptando distintas formas al enriquecerse con diferentes referencias sonoras sin perder su esencia progresiva. KING GORM, es todo un regalo para salir de la monotonía y recuperar diferentes vibraciones, a menudo demasiado olvidadas. Con un talante vintage, los temas pueden evocar tanto momentos propios de Yes, como de los mismísimos Genesis, y suponen todo un reto para las mas acérrimos amantes del rock progresivo, poco dado a abrirse a nuevas propuestas.un retro al que yo invito se sumen, tanto los fans del progresivo mas ortodoxos, como los amantes de los sonidos más pesados y psicodélicos. Aquí encontraran unos músciso con una buena técnica y una facilidad para transmitir sensasiones sobre unas estructuras ricas en matices y no esentas de autenticidad. A pesar de venir de California, su sonido se sitúa más inspirado en el que coleccionaba elogios y seguidores en la vieja Europa de mediados de los setenta. 

KING GORM son Francis Roberts (Old Man Wizard, The Dread Crew of Oddwood, Leather Nun america, etc.), Dylan Marks (Apicultor, Eukaryst, White Wizzard, etc.), Erich Beckmann (Grim Luck, Kirby’s Dream Band, Vic Viper, etc.). El álbum está disponible vía Church Recordings.

Con una introducción de algo mas de medio minuto «Intro» me hace tener la sensación de que estamos ante un álbum épico.

Inmediatamente después «Freedom calls» nos traslada al hard-progresivo de los setenta entre riffs más contemporáneos. Los ecos de de bandas como GÉNESIS parecen regresar del pasado, entre una poderosa línea de bajo y melodías ondulantes. Al margen de sus incisivos solos y de ese potente bajo, los californianos hacen asomar el sonido del hammond, un elemento que va a marcar todo un álbum que mantiene una gran esencia vintage.    

«For heroes» definitivamente nos saca de dudas, si es que las hubiera habido. Hard progresivo de altos vuelos con una instrumentación prieta y variada. Envolvente sonidos que ondulan entre intrincados desarrollos bajo tonos retro. Un ejercicio de mellotron con aroma vintage y delicadas melodías vocales. Un tema en el que no faltan buenos pasajes de guitarra entre sus cadentes ritmos. Con una primera parte más ritmica y vibrante, el tema descansa en ensoñadores pasajes en su parte central. Embutido en una cierta épica,  la banda se deja llevar por el sinfonismo bajo cuidadas armonías. 

Con la curiosidad de incorporar canciones más cortas, «Irondale burnnig» con sus escaso dos minutos, muestra el lado más calmado de la banda sobre oscurar armonías acústicas entre el manto de un envolvente sonido de órgano pastoral.

«Song of the brither days» se construye sobre una lánguida melodía en un ambiente de nostalgia en el que los delicados acordes de piano. Un tema sinfónico que sabe jugar con buenas armonías de guitarra para describir un entorno de calma entre ensoñadores tonos grises que hace olvidarnos de que estamos ante una banda californiana con ese sonido más propio de mediados de los setenta en la vieja Europa. una atmósfera casi rural que evoca leyendas del pasado y en el que las voces son cuidadas con esmero. 

Sin duda, si hay algo que destaca en este ábum, es el magnífico trabajo del hammond y el mellotron con los que crean unos espacios de ensueño. 

«Beyond black rainbow» rompe la calma para desarrollarse bajo una estela más rockera guiada por unos firmes tambores. En una línea similar a la que bandas como Hällas nos viene ofreciendo en los últimos tiempos, la conjunción de elementos heavy-rock con esas guitarras aulladoraws y con algunos tópicos del hard-progresivo consiguen un resultado de lo mas brillante.  

Retomando el hard-progresivo más ampuloso «The Witch Of Irondale» nos envuelve en manto de oscuridad con pasajes evocadores de bandas como YES. Un tema que crece desde su incio elevándose majestuoso en su relato.  Siempre manteniendo el ritmo, el corte  evoluciona a un espacio más oscuro en el que añaden leves pinceladas psicodélicas. Si por algo se caracterizan estos temas es por su facilidad para moldearse con distintas referencias sonoras sin perder la esencia progresiva de los californianos.  Como suele ser habitual en muchas bandas, la mayor duración de un tema es siempre un escaparate para mostrar todo su potencial, algo que queda evidente en las mas de siete minutos de este corte.  

Con vibrantes ritmos más propios del heavy-rock «Slaughter The King» en un escenario netamente heavy-prog. Un crujiente bajo y afiladas guitarras se solapan entre los diabólicos tambores mientras las melodías caminan por senderos más acolchados. Fluyendo con naturalidad, el manatial compositivo de KING GORM adquiere aquí cotas elevadas de intensidad. El buen uso de los teaclados hace que, en un tema en el que no tienen el protagonismo, acaben resultando esenciales para el deveneri del mismo. Brillante. 

Este debut cierra con «Ultimate reality», un tema que no pierde el viva ritmo y que se apoya en unos teclados más omnipresentes. No deja de llamarme la atención en tono del bajo en una banda de estas características, algo digno de alabar. Poniendo banda sonora a leyendas ancestrales el corte borbotea brioso en un frenético caminar entre esos espacios heavy-progresivos en los que tan bien se saben mover. Un perfecto broche final para un brillante debut. 

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Reseña: QUEEN MARSA.- «Queen Marsa EP»

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Los mallorquines QUEEN MARSA nos muestran todas sus credenciales con la magnífica carta de presentación que supone su EP debut «QUEEN MARSA EP». Enraizados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y en los momentos más vibrantes del hard rock salvaje de aquella década, no dudan en hacer uso de diferentes estilos para enriquecer sus temas. Ecos llegados del Seattle de los 90’s o arenosos y crujientes riffs más propios del desierto de California, así como pinceladas lisérgicas son elementos bien elaborados por QUEEN MARSA para crear un trabajo de puro rock primitivo salvaje.  Con influencias de Led Zeppelin o con el legado de bandas como Budgie, sus cinco poderosos temas golpean al oyente con contundencia sin olvidarse de los eternos Black Sabbath para aportar oscuridad en algunos momentos. Temas que se balancean entre riffs crudos y rudimentarios sobre hilos de heavy-blues ácidos más propios de Free. La ahogada y desgarradora voz de Manuel Pintos se desenvuelve con habilidad entre las espirales de las guitarras de Xavi y Toni para recordarnos que el rock clásico continúa tiniendo un gran espacio en la escena contemporánea. Precisamente trabajos como este, son los que me hacen seguir creyendo en el rock puro,  hecho con honestidad, sin poses. Cinco cortes de pura energía rock and roll ejecutados con esa actitud macarra tan propia del género en su inicios. Con mucho aroma vintage, las canciones logran pulirse para que no suenen añejas, y su contenido tenga notables elementos del stoner y desert-rock más contemporáneos, pero sin olvidar nunca de donde venimos. Todo un soplo de aire fresco desde las Islas Baleares que esperemos se extienda como una tormenta por los confines del continente, porque con este trabajo QUEEN MARSA, bien merecen tener el reconocimiento por un trabajo bien hecho.

Con trabajos previos en otras bandas como GRUPO SALVAJE, ZOMBI CARS, ROÑA o NOLO, QUEEN MARSA está formado por: Manuel Pintos (Voz), Xavi Cárceles (Guitarra),  Jaume Rado (Guitarra), Toni Coronado (Bajo) y Juan Bonet (Batería).

Disponible vía Discos Macarras y Runaway Records los temas fueron grabados en Can Puc Produccions por Enric Hernaiz, y masterizados por Hay Zeelen en Mastering Recording, avalado por su trabajo con formaciones como PRODIGY, SATYRICON o SEPULTURA.

Desde sus primeros riffs, «Cyclops» me evoca el sonido de BUDGIE, especialmente por ese registro vocal tan particular de Manuel, algo que va a ser una constante en todo el EP.. Hard rock en estado puro con el que la banda mallorquina nos golpea desde el primer riff, con ese regusto a puro rock setentero. Ecos proto-metal conjugados con buenas melodías y giros desérticos entre solos asesinos y alguna que otra pincelada psych. Sus surcos rezuman el sudor del rock atrevido, sin complejos crear un tema salvaje e irreverente.

Con una introducción más contemporánea, «Pretty witch» hereda ciertos momentos Sabbath, en un tema que se contonea entre momentos más propios del heavy-blues y una vocación stoner. Un groovy pegadizo y algún tono macarra hacen que el tema serpentee entre pasajes ácidos con esa ahogada y desgarrada voz y espacios más desérticos, en una efectiva conjunción a caballo entre Free y una banda desert-rock. 

«Ashes of pompey» desnuda cualquier complejo que pudiera tener la banda. Sus casi cinco minutos, y siendo el tema de mayor duración del álbum es un espacio perfecto para poner en el escaparate toda la calidad que atesora el quinteto. Un paseo por un bosque psicotrópico en el que los hongos mágicos parecen expandir efluvios lisérgicos sobre un acompasado y magnético bajo, el tema mantiene la esencia 70’s para conjugar con ecos más propios del sonido del Seattle de los 90’s e incluso con aditamentos del sonido del desierto. Una combinación efectiva de elementos que hacen que sea el corte más rico en matices de todos el trabajo. 

«Blood eagle» combina el proto-metal primitivo con un grueso sonido de bajo entre vibraciones arenosas impregnadas de ácido. La banda crea toda una nebulosa presidida por unos diabólicos tambores entre riffs hirientes que se desangran en una hemorragia de acidez. 

El trabajo cierra con «Bite my soul», tema en el que el legado Zeppelin se muestra sin complejos entre riffs que se retuercen bajo un ritmo cadente que se inclina a un escenario más propio de los primeros setenta. Rock salvaje, crudo y primitivo que se cimbrea seductor para invitarnos a un frenesí de puro hard-rock con aroma vintage. Siempre usando las afiladas guitarras en el momento justo para que nuestra atención no decaiga ni un solo instante.    

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Reseña: TEN FOOT WIZARD.- «Get out of your mind»

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Potentes riffs construidos sobre temas con un fantástico groovy que jugetean con el blues, el funk y el hard-rock de los 70’s sin renunciar a la pesadez stoner y el metal, conforman el tercer trabajo de los británicos TEN FOOT WIZARD. Temas vivos y cautivadores en los que siempre vas a encontrar algo que te atrape. Uno de esos trabajos que puede seducir a amantes de diferentes géneros ya que aquí todo fluye de una forma natural y versatil y el equilibrio entre lo clásico y la pesadez contemporánea hace que pueda ser un gancho para un amplio espectro de publico.  Muchos encontrarán un aroma a Clutch, pero escarbando en sus surcos, también podrás disfrutar de un álbum fresco y atractivo en el que el rock es el protagonista, sin mas. Sin tomar prisioneros, y con un propósito de entretener, los británicos viven el rock’n’roll y la fiesta. Con sus riffs juggernaut, ritmos sexys y voces ardientes, la banda mezcla himnos de rock que se sienten bien y salpican polvo arenoso en unos temas divertidos y pegadizos, sin fisuras. Blues con sabor añejo y un groovy irresistible colorean temas arenosos y pesados que se miran en el hard-rock más clásico y primitivo.  «GET OUT OF YOUR MIND» es un álbum que transmite buenas vibraciones del primero al último tema, algo absolutamente necesario en los convulsos tiempos que vivimos, y que hará que a estos chicos se les respete en una escena que necesita de este tipo de propuestas. Con las cartas puestas encima de la mesa, solo queda disfrutar de gran un disco de rock and roll sin aditivos.

TEN FOOT WIZARD son Gary Harkin (voces y guitarra) Adam Henry (guitarra), Jonny Banyard (batería y percusión) y Emlyn Spiers (bajo). «GET OUT OF YOUR MIND» está disponible vía Bear of Zeus.

«Namaste dickhead» nos ofrece un hard rock stonerizado con una grave voz llena de gancho y un feeling blusero. Un tema que posee un magnífico groovy y en el que destaca ese bajo que nos golpea con fuerza. Rabia vocal con distintas modulaciones bajo un ritmo que ondula acelerándose por momentos. Una sensación retro invade un tema que muestra una gran solidez, contundencia y que resulta de lo más pegadizo, sin prescindir de unas buenas dosis de fuzz extenuante.

Por un escenario en el que los ritmos funky están muy presentes, «Broken man» se nutre de psicodelia y blues con un sabor añejo, pero con resultado moderno y contemporáneo. El tema contiene arrancadas de fuerza arenosa bien aliñadas entre el espíritu funky tan presente en muchos de los temas del álbum. Avanzando hacia dictados stoner retro, el corte se contonea antes de arrollarnos con riffs stoner al uso bajo una avalancha arenosa bien trabajada.

«Noble lie» nos invita a balancear las melenas al viento con sus riffs de corte retro y ese fantástico groovy. Blues rudo de aspecto vintage y rock clásico sin renunciar a un groovy que funciona a la perfección con la inclinación funk entre esas fantásticas armonías vocales y ese ritmo contagiosos. Ramalazos de fuerza con riffs hirientes y humeantes como homenaje al mejor rock clásico, un buen ejemplo de cómo hacer rock de siempre con calidad.

Nuevamente esos atrayentes ritmos funky con un aroma parecido al que el mismísimo Brant Bjork nos viene mostrando en sus últimos trabajos aparece en «Summer love». Con este nombre tan evocador estamos ante un tema luminoso en el que el crujiente sonido del bajo nos cautiva en una ceremonia de seducción para caer rendido a sus pies. Toda una montaña rusa llena de energía que invita a la fiesta arenosa bajo su estela de fuzz poderoso y efectivo.

Con olor a garito de carretera, «Get out your mind» y sus cadentes ritmos nos muestran el blues cadencioso. Cautivadoras armonías vocales y riffs retro con clara vocación desértica van modulando un corte que contiene garra y fuerza a partes iguales. Una conjunción de sonidos retro con guiños a Zappa que nos saca de la monotonía entre fantásticas guitarras y pegadizos ritmos entre algún tono psych.

Sin contemplaciones, «How low can you» y sus frenéticos riffs junto a ese bajo crujiente nos pone banda sonora a un viaje por el desierto con el blues como bandera. Stoner, blues y hard rock arrollador entre efluvios de peyote. Rudo, crudo y atrayente el chamánico tema no duda en acercarse a dictados casi doom. Un tema que ruge con fuerza para ahuyentar los malos espíritus entre riffs monolíticos y gruesos e intoxicantes pasajes.

Caminando por senda del stoner-doom, «Working towrds a bitter» es el corte más plomizo de este notable y versátil trabajo. Con terroríficas voces guturales salidas de las alcantarillas más infectas, los británicos dan gusto a los amantes de los sonidos más crudos y metálicos. Un tema que muta su carácter en su segunda mitad, para transitar por atmósferas psych en un turbio ambiente intoxicante. Sus efectivos riffs stoner son custodiados por un monolítico e impactante sonido de bajo.

Con un carácter rudo pero seductor, «King shit of fuck» nos ofrece una canción de hard-rock stonerizado de mucho peso. Serpenteantes ritmos que combinan heavy-blues y desert-rock entre ritmos pegadizos y una gran luminosidad. Como ya es habitual la fuerza inicial se transforma en atmósferas lisérgicas denotando que estos chicos no se encasillas en un único sonido, sino que son capaces de construir temas versátiles y resultones. Incluso, en su parte final hacen que los teclados construyan un relato con ciertos tonos épicos.

Formado en Manchester en 2009, TEN FOOT WIZARD comenzó como un grupo de rock stoner, pero rápidamente comenzó a incorporar elementos de punk, metal, blues, funk y psicodelia en una mezcla embriagadora de libertinaje sexy y difuso. Las apariciones en vivo junto a artistas respetados como Karma To Burn, Scissorfight, Pentagram, Witch Mountain o Elephant Tree han convertido a Ten Foot Wizard en un fenómeno en sus directos.

https://www.facebook.com/tenfootwizard

 

Reseña: KINGNOMAD.- «Sagan Om Rymden»

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Con dos álbumes a sus espaldas y un split junto a BONEHAWK, los suecos KINGNOMAD en su nuevo álbum «SAGAN OM RYMDEN» consiguen un resultado estimulante a través de moldear los sonidos hard-progresivos herederos de los 70’s en una elegante combinación de melodías, órganos vintage y guitarras refinadas bajo una sólida y atractiva base rítmica. El cuarteto sigue evolucionando a terrenos más altos, sin detenerse. Supongo que algún día se descubrirá la fórmula secreta que hace tantas y tantas bandas llegadas de Suecia puedan elaborar trabajos con sonidos retro de tanta calidad, dotándolos de un aspecto atemporal y por otro lado contemporáneo. Un álbum que se aleja de estereotipos para combinar vientos de oriente con la tradición escandinava sin ningún tipo de fisuras en temas rezuman una frescura que en ocasiones  se echa de menos en algunas propuestas progresivas por la técnica, que de usar la música como lo que es, un vehículo para transmitir, y aquí, con unas composiciones impecables logran trasladornos sentimientos y sensaciones de una manera fluida. «SAGAN OM RYMDEN» ofrece un agradable paseo al oyente por atmósferas delicadas y acogedoras en las que no hay sitio para la monotonía. Tendiendo un puente entre el pasado y el presente, el cuarteto consigue sonar autentico. Un trabajo en el que los sonido retro cobran una nueva dimensión a través de temas serpenteantes, plácidos y exóticos en los que todos los elementos están medidos con mesura para que nada resulte excesivo. Siempre tomando la medida a las dosis de psicodelia, de ritmos pesados y de elegancia, pero sin caer en lo empalagoso y que bebe de la fuente inagotable de la escena progresiva sueca de los años setenta con su característico tributo a la tradicional y el folclore. Sin duda, KINGNOMAD sin hacer ruido, pisan fuerte con este álbum editado por Ripple Music.    

Mr. Jay (voz, guitarra, piano, sintetizadores) nos da pistas sobre el origen del sonido contenido en el álbum: «Cuando comencé a escribir este álbum, partí con una nueva perspectiva. Me sentí inspirado por los antiguos gigantes suecos del rock progresivo como Kaipa, Bo Hansson y Kebnekajse: de hecho, el título del álbum es un gran «sombrero para el difunto y genial Bo Hansson. Recogí instrumentos con los que no había escrito cosas de Kingnomad antes, como guitarra clásica, piano o poner el capo en lugares extraños». en la guitarra eléctrica. Entonces empezarían a aparecer canciones extrañas y maravillosas «.
 

KINGNOMAD son:
Mr Jay – Voz, guitarra, piano y sintetizadores.
Mano – Batería, percusióny coros
Marcus – Guitarra y MicroKorg
Maximilian – Bajo y coros

«Omniverso» va directamente al grano, explorando los sonidos hard-progresivos de los 70’s adorna su cuidada instrumentación con pegadizas y seductoras voces y coros melodiosos. La banda deja claro que posee una inquebrantable base rítmica en un tema con paradas y acelerones, pero siempre mirando al frente. sus estilizadas guitarras afloran con elegancia arropadas por esos teclados que en un segundo plano cubren el tema con un sonido protector. Un mundo progresivo más propio del siglo pasado en el las melodías se conjugan apacibles pero vibrantes. 

En un ambiente más oscuro e inquietante, «Small beginigs» con su cadente ritmo entre notas envolventes de teclado nos adentra en un bosque mágico del que afloran voces melodiosas que nos acarician en un relato sombrío coloreado con pinceladas psicodélicas. Bajo un magnético ritmo en el que el bajo toma el protagonismo para señalar el camino a seguir en esa enigmática penumbra en la que se desarrolla. En un espacio más confortable, la guitarra se contonea seductora entre cuidadas voces creando hechizantes pasajes que no pierden la tensión. Nada parece inquietar a los suecos en su composición, tomándose cada nota con la calma requerida. 

Una alocada batería inicia «The Omega Experience». un tema que se debate entre el proto-metal más primitivo y un escenario de blues en tonos vintage. Teclados, melodías y cambios de ritmo en un tema ondulante en el que los efectos aportan la acidez.  Un corte lleno de garra con extraños efectos que crean un inquietante y aterradores momentos mas propios de una narrativa de ficción que continúa mamando del manantial progresivo de los 70’s en el que el hammond aflora con brillantez, mientras las guitarras ponen la nota hard. Una perfecta conjunción de fuerza y buen uso de las melodías, algo que podemos encontrar en todos sus temas. 

Instalados en ese escenario psico-progresivo«Tillbakablick / The Usurper King» el tema más largo del álbum con sus mas de ocho minutos, hace evolucionar la esencia progresiva hacia unas vibraciones mas contemporáneas. Acercándose incluso a la frontera post-rock, y con delicadas incrustaciones psicodélicas, bajo un cadente y colorista ritmo las acarameladas voces nos susurran en un escenario luminoso. Combinando con destreza sus aterciopeladas melodías en una elegante primera parte, se despeñar por los cauces del hard-progresivo más ortodoxo. Consiguiendo un perfecto equilibrio entre lo pesado y lo elegante, sus reconfortantes voces nadan entre riffs más pesados en constantes giros y piruetas que hacen cambiar el carácter de la canción.  Culminando con buenas guitarras en su parte final, el tema es un antídoto contra la monotonía. 

Instalándose en un escenario más exótico, «Universe» es un tema colorista  que se nutre de ornamentos orientales dejando brillar las guitarras en todo su esplendor.  Incluso el mismo registro vocal toma exóticas modulaciones para mimetizarse con esas tonalidades singulares. Evolucionando hacia sonidos más psico-progresivos sus riffs se balancean seductores bajo unos inconmensurables tambores. Sus coros ensoñadores parecen alejarse de esos sonidos que tantas veces hemos visto llegar del norte de Europa para dejarse llevar por vientos mediterráneos llenos de frescura.

En un álbum de estas características no podía faltar un guiño al folclore, y este es «The Fermi paradox». Una tema que se gesta sobre acordes acústicos de linaje tradicional con un canto que parece evocar a los ancestros en un ambiente de melancolía. Con un sonido que me recuerda a Jethro Tull en su modo más rural y campestre logran crean un bellísimo tema desde la más completa sencillez. 

Tras la relajación del corte anterior, «The creation hymn» se sumerge en una atmósfera progresiva bajo delicadas melodías y una instrumentación de lo mas atrayente. Sin estridencias van construyendo un corte suave con olor vintage. Delicado y seductor, el tema juega con las guitarras en ondulantes pasajes que aportan color a los tonos pálidos en los que se desarrolla. 

«On the soulders of giant» abre majestuosos con unos teclados más propios de los 80’s y ritmos más pesados.  Buscando el equilibrio entre lo liviano y lo plomizo, la seductora voz trata de arrullarnos entre los marciales tambores. En un entorno en el que conjugan tanto elementos progresivos como momentos hard, e incluso algún pasaje soft-rock, el corte se deja llevar por estilizados solos de guitarra que nos acercan a un escenario más psicodélico. En una línea a lo que habíamos visto semanas atrás en el último álbum de los noruegos SHAMAN ELEPHANT, el tema posee una gran riqueza compositiva conjugada en una sencilla apariencia que esconde mucha calidad en su interior.  

«The Unanswered Question» cierra el álbum por una senda experimental que toma algún elemento kraut para crear un nuevo tema hard-progresivo lleno de hipnotismo. Sus repetitivas armonías nos narcotizan para mecernos entre ondulantes pasajes del buen rock-progresivo contemporáneo. Guiños jazz y los juegos de las teclas crean un espacio de confort lleno de vida en el que se alejan de alguna manera de los ecos retro para ofrecer un tema actual en que los ritmos y armonías van transformándose en busca de un objetivo común. ·El resultado es mas que notable.   

KINGNOMAD se formó en 2014 en un pequeño pueblo forestal en el norte de Suecia. Mejores amigos y vecinos, Jay y Marcus tenían el deseo de crear una mezcla de sonido de los años 70, agradables arreglos vocales inquietantes y letras que pudieran llevarte a mundos oscuros y distantes. El maestro del bajo Maximilian fue reclutado rápidamente, junto con el legendario baterista punk Andreas. Se grabaron cinco canciones y llamaron la atención del sello independiente estadounidense Ripple Music, que lanzó cuatro de ellas en su serie de vinilo dividido ‘Second Coming of Heavy’.
En 2017,  KINGNOMAD lanzaron su álbum debut «MAPPING THE INNER VOID», una pieza psicodélica pesada llena de paisajes sonoros lovecraftianos. Las canciones siguieron llegando, lo que llevó rápidamente a su seguimiento «THE GREAT NOTHING» en 2018. Con el nuevo baterista Mano a bordo, crean este maravilloso  «SAGAN OM RYMDEN».

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