Reseña: SMOKEMASTER.- ‘Cosmic connector’

Desde que escuche sus primeras canciones, SMOKEMASTER me cautivaron por su forma de conjugar el legado de los 70’s con la psicodelia del siglo XXI. En las tres ocasiones que he disfrutado de su música en directo, he visto a una banda que crecía y crecía. Ahora, con la publicación de su segundo álbum ‘COSMIC CONNECTOR’, la banda parece asentarse en un sonido propio en el que encontramos numerosos ingredientes del rock, de la psicodelia y el blues de los 70’s y finales de los 60’s. Canciones suaves,  ricas en matices , que no dudan en explorar territorios psico-progresivos, ni tiene miedo de emprender travesías sonoras a través del espacio sideral. Porque estos chicos componen canciones que fácilmente conectan con el oyente. En ‘COSMIC CONNECTOR’ el quinteto de Colonia presenta 6 piezas inéditas con una gran diversidad estilística con cuidados detalles y arreglos. Probablemente esto es solo una forma de manifestar que la banda, a pesar de seguir buceando en las profundas aguas del rock de los 70’s, imprime a sus canciones un carácter más personal con el que consiguen un sonido distintivo. Con un espíritu de jam latente, cada composición nos ofrece un abanico de posibilidades sobre su propuesta psicodélica. Porque este segundo álbum incide en la formula que nos presentaron en su álbum debut, pero magnificada en un sonido lleno de encanto para cualquier amante de los sonidos vintage y de la psicodelia. Sin grandes canciones rockeras, SMOKEMASTER siguen bebiendo del legado de bandas como The Doors o Pink Floyd (por citar solo algunas) logran crear un álbum cautivador y lleno de magia. El álbum cuenta con la colaboración del maestro EROC, quien grabó el álbum, siendo mezclado por Leonard Vaessen (Circus Electric, Vug), con un resultado brillante y sumamente apetecible para el oyente.

SMOKEMASTER son: Jerome ‘Jay’ Holz’ (guitarra), Tobias ‘Tobmaster’ Schmidt (bajo y guitarra), Björnson Bear (guitarra y voz), Lukas Bönnschen (batería, y voces) y Tobias Tack (teclados y sintetizadores)

‘COSMIC CONNECTOR’ está disponible vía Tonzonen Records.

‘Cosmic connector’ se desarrolla entre vibraciones floydianas auspiciadas por unos incesantes efectos envolventes. La banda nos sume en un borroso trance lisérgico con elementos espaciales del que salen con hipnóticos pasajes psico-progresivos de vocación vintage. Con los teclados dirigiendo el corte a ese insondable entorno, la pista avanza con un ritmo cadente pero pausado, sobre el que se colorean pasajes de sintetizadores y sutiles guitarras.  Con un aroma mas propio de los 70’s construyen una canción instrumental que gravita sobre el legado de la kosmiche music. En su parte final, la pista despega en una exploración sideral de grandes dimensiones en la que SMOKEMASTER ponen la maquinaria máximas revoluciones.

Cambiando completamente el registro, ‘Rolling’ es una canción de puro alma vintage. Suaves voces, así como pinceladas doorsianas, se unen sobre una armonía sólida y colorista. El espíritu retro de los alemanes queda reflejado en una canción con sabor añejo y aterciopeladas melodías que nunca sobrepasan el nivel. Una sencilla pero agradable canción de fácil digestión para el oyente en la que el alma blues aflora con delicadeza imprimiendo una mayor fuerza al corte. En la pista también aparecen guitarras españolas herederas del legado de Al Andalus, y un inequívoco aroma a The Doors convirtiéndola en una bella canción psico-progresiva.

Los fuertes tambores iniciales de ‘Animal’, nos dejan claro que aquí las cosas se vuelven mas virulentas. El órgano vintage y constantes giros doorsianos en la narrativa vocal acercan el corte al corazón de los 70’s. Con una composición elaborada SMOKEMASTER consiguen ofrecernos una canción más propia de décadas pasadas, manteniendo ese espíritu vivo. Oscilante en su intensidad, la pista se toma sus parones y arrancadas como un reto con el que seguir con la mirada al frente. La canción nos ofrece magníficos solos de guitarra unidos a su cambiante instrumentación haciendo que todo resulte atractivo para el oyente.

En una oda a la paz y al verano del amor ‘War piece’ palpita lentamente entre suaves acordes de guitarra y una voz ensoñadora. “Tanta gente en el mundo sigue siendo tan negado a vivir en paz», explica el cantante Björnson Bear «y como somos músicos y no políticos, por supuesto que no podemos resolver los conflictos, pero creemos que la paz debe ser el primer paso”. Trascendentales melodías coloristas van tejiendo este hermoso tapiz sonoro en el que la psicodelia nos aporta un halo de esperanza. La cautivadora voz y una instrumentación contenía y suave van creando este cuadro sonoro coloreado con apacibles pasajes psicodélicos. Al mas puro estilo Jim Morrison, los pasajes recitados dotan de un tono chamánico a una canción llena de esperanza.

En un tono mas misterioso, una fuerte línea de bajo y unos tambores ceremoniales nos invitan a un trance chamánico en ‘Forest’. Vientos orientales y un entorno nebuloso expanden nuestra mente a un mundo de sensaciones. Las reminiscencias doorsianas se trasmutan en un corte psicodélico con una innegable alma vintage.  Pasajes recitados y una inquietante instrumentación, van construyendo un misterioso relato en el que los cantos devocionales afloran con tonos ceremoniales.  

‘American dreamt’ pone el broche de oro a un magnífico álbum con una composición cercana a los diez minutos en la que reflejan toda su maestría. Desde la apertura hipnótica y tripi, el corte se llena de luminosidad para transmitir buenas vibraciones al oyente. Elementos de psicodelia aromatizada, una vocación cósmica, y un absoluto respecto por la música de los 70’s, son las bases sobre las que se sustenta esta hermosa canción. El dinamismo rítmico, las melodías ensoñadoras, y la firmeza de sus riffs, son argumentos suficientes para caer rendidos ante esta pieza sonora de gran belleza. Rica en matices, la canción incorpora locuciones y un carácter hipnótico que hace que su psicodelia eclosione en una deflagración de luz y de color en la que caben diferentes referencias estilísticas con un resultado magistral.

Smokemaster

Tonzonen

Reseña: DOMMENGANG.- ‘Wished eye’

‘WISHED EYE’, el nuevo álbum de DOMMENGANG, es todo un regalo para cualquier amante de la psicodelia del siglo XXI. Capturando la fuerza de sus shows en vivo, el álbum ofrece innovación de guitarra, ritmos serpenteantes y percusión propulsora con un alegre abandono en un viaje en el que la banda ha encontrado la clave, combinando su naturaleza desde la euforia a la trascendencia. Psicotrópicos momentos más propios de Earthless, se mestizan con pasajes herederos de Pink Floyd, y tonos neo-psicodélicos cercanos a bandas como Dead Meadow o All Them Witches, para construir un sonido personal, con su propia esencia. La banda juega con los elementos y los tiempos, para llevarnos a surcar el cosmos o a invitarnos a una introspección meditativa sin salir de casa. La irresistible guitarra impregnada de profunda psicodelia ácida, una percusión poderosamente expresiva y algunos tonos de bajo devastadoramente sucios, unidos a la entrega vocal dual de Markham y Wilson, así como letras bien pensadas, solo impulsan esta fuerza de la naturaleza que es ‘WISHED EYE’. Un álbum exquisito, serpenteante, en el que los hongos mágicos han esparcido su dietilamida para sumirnos en un trance sensorial llevo de alicientes. Cautivador, aterciopelado, y exuberante, su magistral contenido parece abrir un nuevo camino en la exploración compositiva de la banda de Portland. Porque este álbum es un catálogo de la psicodelia del siglo XXI, una psicodelia que no tiene límites, y que al margen de innovar tratando de abrir nuevas rutas, en sus surcos, la banda es fiel al legado de los pioneros psicodélicos de los 70’s, ofreciéndonos su particular fusión de estos elementos.  ‘WISHED EYE’ es el álbum de estudio de una banda que, en vivo, enciende la liberación caótica y la meditación de otro mundo. Para capturar esta energía y libertad en el estudio, el trío grabó todas las canciones juntas en una cinta y dejó que la experimentación se volviera loca. De hecho, este viaje de exploración estuvo vinculado a que todos los miembros se trasladaran a Portland, (Oregón), encontrando un nuevo hogar para que florecieran sus ideas. Markham explica: “Tocamos varias veces a la semana durante dos años, a veces sin otro objetivo real que tocar música y hacer ruido juntos. Muchas noches fueron seguidas por patios traseros alrededor del fuego”. Sig elabora: «Fuimos al ensayo sin más expectativas que dejar que cada idea respirara y dejarla actuar todo el tiempo que fuera necesario». Al trabajar sin restricciones ni limitaciones de tiempo, pudieron profundizar más que nunca en sus experiencias compartidas. Hablar de obra maestra, siempre puede resultar algo pretencioso, pero si este trabajo no lo es, sin duda está es un lugar cercano a serlo. Si te queda alguna duda, no seas tímido, abre tu mente, y déjate llevar…

WISHED EYE’ está disponible vía Thrill Jockey Records.

Evocando la serenidad de la belleza natural del noroeste del Pacífico, “Runaway” hace brotar lentamente sus suaves melodías. Un fuerte ritmo y voces etéreas afloran en un gratificante bosque sonoro en el que la psicodelia crea una acogedora atmósfera. Un espacio de gran belleza que parece susurrarnos con balsámicos pasajes y guitarras que hacen emanar narcóticas sustancias psicotrópicas. En corte tiene la facilidad de envolverte en ese cautivador y gratificante espacio sonoro presidido por el néctar de hongos mágicos. 

Mucho mas psicotrópica y pesada ‘Society blues’ encuentra la banda en un humeante escenario de blues psicodélico. Solos extenuantes explotan en una bacanal mas propia de bandas como Earthless, en una mutación hacia el blues de All Them Witches. Un espacio caleidoscópico que nos atrapa aletargándonos entre solos chirriantes. En una huida hacia adelante, el corte eclosiona con brillantes momentos de pesadez y una atmosfera aturdidora. Serpenteando en su transitar, las guitarras se desdoblan en una orgía psicodélica de grandes dimensiones con la dietilamida como protagonista.

Con fuertes influencias floydianas ‘Last Card’, es una balada entregada con verdadera vulnerabilidad y sinceridad. Auspiciada por una hermosa melodía y reconfortantes voces, el corte nos acaricia con delicadeza. Contenido en su ritmo, los desarrollos instrumentales se nutren de numerosos ornamentos bajo balsámicos pasajes vocales. El bajo protector parece hacer de Ángel de la Guarda de unas guitarras que no cesan en su empeño de mostrarse esplendorosas. Una impresionante canción que pone la pausa al frenesí ácido del corte precedente.

En un tono más experimental ‘Myth time’ se desarrolla en un entorno neo-psicodélico con borboteantes guitarras y un ritmo colorista. Aterciopeladas melodías vocales nos susurran en una nueva canción lisérgica. Con un tono comedido y un aura melancólica, la pista mantiene el flujo en una atmósfera que mira al pasado pero que cuenta con numerosas referencias contemporáneas. El corte evoluciona con subidas y bajadas de intensidad con una narrativa cambiante que no se sale del guion.

Little Beirut’ camina lentamente por espacio nebulosos y sumamente psicotrópico en el que los acordes se ejecutan desde la pausa en una martica de sustancias alucinógenas. Un interludio en el que la pausa y la belleza conviven en armonía.

Con una sutil mirada al pasado ‘Blue & peaceful’ contiene hermosas melodías psicodélicas que se soportan en unas vibraciones más propias de los 60’s con ciertos tonos garage. La cuidada composición de la canción permite complejos desarrollos que contrastan con pasajes más sencillos. Un mundo lleno de matices, con momentos de hard-rock añadidos a su característico sonido, acaban por lograr una composición rica en texturas, todas ellas, bien ejecutadas y ensambladas para lograr un ‘todo’ sumamente cautivador.  

La crujiente y psicotrópica ‘Pretichor’ contiene un flujo expansivo que nos invita a exploración sensorial entre ritmos kraut, tonos espaciales. Solos hilarantes y una melodía acolchada recorren un camino lleno de meandros y giros que no impiden que la canción siempre mire al frente en un avance sin retorno. Jugando con los elementos psico-progresivos ponen la calma apartándose de la espiral lisérgica de alguno de sus pasajes.

La sensibilidad regresa con la dulce ‘Wished eye’ profundizando en el inconsciente con un estado de ensueño a través de sus aterciopelados y balsámicos pasajes instrumentales. La composición contiene una cálida línea de bajo, un ritmo cadente y contenido, y hermosos pasajes de guitarra que nos invitan a un viaje onírico.

‘Flower’ serpentea entre guitarras ácidas y una propulsión de ritmos que la empujan a un espacio reconfortante de psicodelia del nuevo milenio. Difusa por momentos, la canción fluye con un gran magnetismo trasmitiendo distintos estados de ánimo. Esta constante de todo el álbum se erige como uno de sus mejores argumentos, ya que cada canción contiene oscilaciones constantes, haciendo que cada escucha, proporcione nuevos alicientes al oyente. La suprema belleza de su melodía pone el resto en una pista de mucha calidad.

Dommengang

Thrill Jockey Records

Reseña: DOZER.- ‘Drifting in the Endless Void’

Mas de una década después de la publicación de su último álbum, los padrinos del stoner rock escandinavos, resurgen como Ave Fénix con su nuevo álbum ‘DRIFTING IN THE ENDLESS VOID’. Un disco con el que consiguen mantenerse en el Olimpo de los pioneros del desert-rock europeo y en el que una masa gravitatoria repleta de ritmos viajan por el espacio entre lodos masivos y psicodélicos ojos rojos. Así reafirman su estatus, no solo como progenitores de todo un movimiento, sino también como campeones de la energía volcánica y la pura adoración del riff. Una experiencia que no debería perderse ningún amante de las vibraciones desérticas ni del Stoner tradicional, ya que sus canciones mantienen la fuerza de siempre con un enfoque a su vez, innovador. Si la banda parecía dormitar cuando su líder TOMMI HOLAPPA se dedicaba a tiempo completo con GREENLEAF, ahora despiertan de ese letargo para recordar al mundo todo su poder. Sus siete impactantes canciones se impulsan con fuzz de alto octanaje entre ritmos llenos de groovy y un sonido turbio que pone a prueba las cervicales del oyente. Sabiendo como componer melodías pegadizas con las que cautivar al oyente, la veteranía y madurez de DOZER queda patente en la fuerza de unas composiciones crudas, turbias y lo suficientemente psicodélicas como seducir a cualquiera de sus fans de siempre. Porque ‘DRIFTING IN THE ENDLESS VOID’ es un trabajo crudo, pesado, que contiene ganchos lisérgicos y ese groovy del que te será difícil poder escapar. Sustentando sus canciones en una fórmula en la que las paradas y arrancadas se suceden en cada corte, los suecos consiguen mantener al oyente siempre enganchado a su relato. Guiños al hard-rock de los 70’s, afloran en un álbum de stoner rock a la vieja usanza, con un sabor fresco y gratificante.

DOZER son:
Fredrik Nordin – Guitarra y voz
Tommi Holappa – Guitarra
Johan Rockner – Bajo
Sebastian Olsson – Batería

‘DRIFTING IN THE ENDLESS VOID’ está disponible en la serie PostWax del sello Blues Funeral Recordings.

El sonido difuso de ‘Mutation-tranfo’ nos recuerda a la banda en sus mejores momentos. Golpes de fuzz creando un sonido monumental nos acechan sin remisión. Fuertes tabores y riffs monolíticos dejan espacio a pasajes vocales oscuros y llenos de rabia. El rock del desierto escandinavo de los 90’s aparece de nuevo en plano siglo XXI. Una canción gruesa y monumental con un tono psicodélico que no rebaja su fuerza cegadora. La larga duración del corte, con sus casi ocho minutos, permite devaneo que hacen mutar su fisonomía de unos riffs monolíticos custodiados por pasajes psicodélicos y golpes de metal.

En un espacio de puro desert-rock ‘Exhuman, now be’ nos arrolla como una manada de búfalos en las vastas praderas arenosas. Esto es stoner rock en su más pura expresión. Si a eso unes unas melodías pegadizas llenas de gancho, la tormenta perfecta está servida. El grave sonido de sus riffs se amortigua con un cierto manto psicodélico sin que su carácter mute por esto. Destaca la tronadora base rítmica que acaba por aturdirnos entre las tormentas arenosas que contiene sustancias psicotrópicas que se traducen en sus ácidos solos de guitarra. Un corte descomunal.

‘Dust for blood’ eclosiona en una sucesión de riffs pesados y melodías más propias de los 90s. con un tono pausado DOZER golpea con fuertes tambores y con sus ganchos vocales característico en una canción fornida en la que el fuzz mantiene su presencia.  Una forma brillante de componer un tema melodioso y no restar un ápice de fuera a su sonido. En la pista encontramos esas pausas tan características en los suecos. Sustentado sobre una sencilla estructura armónica el corte contiene estribillos contagiosos con los que cautivar al oyente.

Una breve y pausada introducción es el preludio de una nueva tormenta de riffs desérticos en ‘Andromeda’. Voces ecualizadas tomando un carácter chamánico se van alternado con las descargadas de pesadez de la banda. Un sonido contundente con un cierto tono melódico que no resta fuerza a otra canción que serpentea en su intensidad ofreciendo momentos de calma tensa que siempre son el preludio de un vendaval de riffs que llegan a coquetear con un escenario doom.

La inquietante ‘No quarter expec’ parece inclinarse a un entorno experimental sin salir de las oscuras atmósferas con momentos de stoner-metal llenos de garra y fuerza. Balanceándose sobre esa cuerda, DOZER encabrita su sonido llenándolo de una épica imponente. Un turbador corte con pasajes de psicodelia pesada, impulsados por una base rítmica completamente atronadora.

‘’Run, mortals, ru’ parece sustentarse en un entorno más propio del hard rock adornando con momentos de stoner. Su sucio sonido de guitarras y las melodías aterciopeladas son un contraste atractivo para una canción densa y fluida en la que la pesadez está presente.  Si la fórmula funciona, ¿para qué cambiar nada? Eso deben pensar DOZER y así construyen otra canción a semejanza de ellos mismos con una cautivadora melodía llena de épica y un sonido aturdidor. El flujo rítmico se cuida al detalle con los habituales descansos en esas hordas de fuzz intoxicante que tan bien ejecutan los suecos.

Missing’ es el corte más largo del álbum con sus cerca de nueve minutos. Cociendo la canción a fuego lento, van construyendo sus armonías entre una neblina psicodélica en un ambiente de calma tensa. Pausadas voces van enseñando el camino de una canción que cuida su aspecto melódico respecto del resto de cortes. El lado más amable de DOZER parece aflorar entre pasajes psicodélicos y momentos de vibraciones desérticas de altos vuelos.

DOZER:
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Blues Funeral Recordings:
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Reseña: THE GOLDEN GRASS.- ‘Life Is Much Stranger’

LIFE IS MUCH STRANGE’, el esperado nuevo álbum de los neoyorquinos THE GOLDEN GRASS, es una excitante aventura sonora vintage llena de riffs en una amalgama creativa de hard rock, boogie, con sutiles exploraciones psicodélicas y golpes de proto-metal incendiario. Todo repleto de conmovedoras voces las armonías en capas y una técnica instrumental envidiable. Edificante, deliciosamente retro y sin duda un álbum absolutamente recomendable para los amantes del rock de siempre. Ese rock que elevaron al cielo bandas como Grand Funk Railroad, Captain Beyond, y tantas otras. Porque, alejándose de cualquier moda, el trio compone y toca la música que sienten, la que han mamado desde su infancia, y eso se refleja en un trabajo sólido, sin demasiadas pretensiones, pero fresco y vital. Con un sonido espectacular, estribillos y ritmos contagiosos, THE GOLDEN GRASS mantienen la esencia que nos habían ofrecido en sus álbumes previos, para presentarnos otra fiesta de rock atemporal, con canciones que navegan en aguas de rock crudo, de funk, de psicodelia, de rock sureño, con guiños progresivos y alguna excursión jazzística. Toda una aventura sonora en un collage moderno que mira sin rubor a la década de los 70’s,  para traernos aquellas maravillosas vibraciones del pasado,  a un presente en el que no necesitan fingir su verdadera vocación. THE GOLDEN GRASS son rock en estado puro, rock versátil y sin ataduras; un legado que transforman en un brebaje mágico de ricos sabores, con un alto poder de seducción. “LIFE IS MUCH STRANGE’ es un álbum concebido antes de la pandemia, y sus siete canciones, nunca han sido interpretadas en vivo.

THE GOLDEN GRASS son:
Adam Kriney – Batería y voz principal
Michael Rafalowich – Guitarra y voz principal
Frank Caira – Bajo y coros

LIFE IS MUCH STRANGE’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

‘Howlin’ nos empapa con coloristas vibraciones de rock sureño de vocación 70’s. una pausada melodía con seductores pasjaes se soporta entre guitarras rabiosas y ritmos oscilantes con sabor vintage. Rock añejo revitalizado con componentes del siglo XXI, manteniendo la autenticidad. Una canción vibrante y luminosa con guitarras rabiosas y una base rítmica gruesa y poderosa que se contonea seductora ante nosotros proporcionadnos una sensación de vitalidad y optimismo. En sus seis minutos de duración la banda se recrea en pasajes retro con un gran dinamismo alargando el chicle y mostrando que estos chicos viven en el pasado sin ningún rubor.

Mostrando un sonido más turbio y grueso, el rock and roll de ‘Springtime’ se muestra contenido sobre una armonía sencilla, pero efectiva. Los devaneos de las guitarras ponen la garra sobre una melodía mucho más pausada. Jugando con las voces y coros consiguen dar brillo a un corte que se balancea sobre la cuerda del rock clásico, incorporando pausados pasajes psicodélicos con ritmos que coquetean con momentos de jazz. El magnético bajo y el fuerte ritmo persistente coexisten con efectos y solos más ácidos en un corte pausado pero vibrante.  

A caballo entre el hard-rock y el heavy-rock, los riffs de ‘Islan in’ muestran el lado más fornido de una banda que toca rock and roll con acento sureño pero que no se queda ahí. Con un sonido contundente THE GOLDEN GRASS escarban en las vibraciones pesadas de los 70’s adornándolas con aromas campestres a través de melodías aterciopeladas. La fuerte línea de bajo contrasta con esos solos de guitarra afilados tan presentes en todo el álbum.

 ‘100 Arrows’ cabalga brioso a lomos de una montura de boogie rock conteniendo todos los elementos que se le pude pedir a un corte de estas características. Estribillos y melodías contagiosas se insertan entre pasajes que se inclinan a un espacio más psicodélico. Los buenos solos de guitarra no faltan a su cita haciendo que la canción se emplace en un escenario de rock clásico.

Cambiando el dinamismo por pasajes más moderados ‘Not without’ incide en una fórmula que a estos chicos les funciona. Psicodelia, rock sureño y un cálido ritmo ponen una aparente pausa al frenesí sonoro de la banda.

Explorando un espacio más progresivo ‘The answer’ se nutre de un sonido denso que se adorna con voces más propias de Grand funk Railroad. otra canción luminosa que inspira optimismo entre sus cuidadas melodías vocales. Rock de los 70s en estado puro con coqueteos con diferentes referencias estilísticas.

De nuevo el boogie nos introduce en ‘A peculiar’. A pesar su aparente carácter contenido, el corte consigue contagiar su ritmo en tono más complaciente. Insertando elementos psicodélicos el corte se balancea entre ritmos cambiantes en una senda en la que el rock clásico se muestra en todo su esplendor.

THE GOLDEN GRASS:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: KRAZARK.- ‘Fireflake’

En un atractivo cruce entre el ‘Rey Lagarto’ y los Rednecks más rudos, los stoners madrileños KRAZARK, se consolidan como una banda a tener en cuenta con la publicación de su primer álbum, ‘FIREFLAKE’. En el álbum encontramos al cuarteto más sólido y maduro que nunca, manejándose con solvencia entre arenosos riffs pesados , pero también ofreciendo cuidadas melodías en las que se perciben las influencias también del rock y el metal americano de los 90’s. Cualquiera que los haya visto en directo en sus múltiples shows durante estos últimos años, reconocerá la fuerza de sus canciones y de la propia banda, pero también encontrará una evolución en la faceta lírica, lo que hace que la escucha de ‘FIREFLAKE’ resulte sumamente estimulante y divertida. Con claras referencia al legado de THE DOORS, alguna de las pistas profundiza en pasajes psicodélicos, algo que le da brillo a las mismas y abre aún mas, un horizonte con el que ya habían coqueteado en su EP debut, pero que ahora parece mucho más nítido. Pero KRAZARK son una banda pesada, y los guiños a las sacudidas plomizas de los 90’s, quedan plasmadas en canciones en la que se perciben vibraciones más propias de bandas como sus amados CLUTCH. El cuarteto no se queda ahí, aportando contenido a unas letras que hablan del dogmatismo ideológico, el desamor, la alienación de las redes sociales; el sexo como saludable bálsamo para afrontar la existencia y cierto hedonismo nihilista, en ocasiones trágico y en otras desenfadado, pero que siempre reclama una llamada a la acción. Así FIREFLAKE’ emerge como contraposición al término ‘snowflake’, empleado para catalogar a las últimas generaciones como frágiles, vulnerables y suspicaces. La canción, que da nombre y cierra el disco, lejos de ser una crítica a los millenials y la generación Z, es la invitación a un «alegre nihilismo y a la autodestrucción», en un mundo decadente que nos expulsa y relega a un segundo plano donde toda capacidad de acción es «inocua y estéril». Sus diferentes temáticas resuenan con dinamismo definiendo el mundo agridulce en el que vivimos, como una lejana letanía que nos recuerda que aún estamos vivos, aunque quieran enterrarnos bajo toneladas de miedo y ansiedad. Sus ocho ásperas y estimulantes canciones consiguen el objetivo de activar al oyente. Con su fluida narrativa llena de ganchos, te zarandearán, pero a la vez, causarán un efecto balsámico gracias a sus ‘viajes’ instrumentales. Pero no te confíes, porque cuando menos te lo esperes, la ‘bestia’ te sacará del letargo con esa alentadora forma que hacer que las cosas no resulten aburridas. ‘FIREFLAKE’ pone a los madrileños en la rampa de salida para la conquista de nuevos fans mas allá de las fronteras españolas, algo que ya ha comenzado esta semana, con sus primeros shows en el centro de Europa.

KRAZARK son: Esteban (voz), Kiara (guitarra), Andrés (bajo y Joan (batería).

‘FIREFLAKE’ está disponible vía La Rubia Producciones.

‘Free my power’ abre el álbum con una estampida de sonidos desérticos y toda la rabia stoner del cuarteto madrileño. Oscilante y con un tono cegador, lar hordas de fuzz se sustentan entre ritmos contagiosos que invitan a la fiesta y el desenfreno. Poderoso en su sonido, el corte cabalga a toda velocidad llevando sus estribillos contagiosos a sus lomos. Con pasajes chamánicos de inspiración doorsiana, el tema se inclina a una ladera más psicodélica sin perder su espíritu indómito. Envuelto en una densa estela arenosa, en su parte final se encabrita para galopar brioso, pesado y amenazador.


Con una hipnótica línea de bajo, ‘Get fuck of my face’ se balancea con su grave sonido por hechizantes pasajes que bien pudieran describir un viaje de peyote por dunas custodiadas por los cactus. Una apertura lenta y pausada que no tarda en eclosionar entre gritos y un torbellino de riffs stoner. Desgarrador por momento, el corte se balancea entre narcóticos pasajes con ese tono doorsiano en la voz de Esteban. Manteniendo la tensión todo parece augurar que este estado no durará mucho, y ciertamente, el corte se rearma en golpes de stoner-metal envueltos en una cegadora niebla. Alternando los afilados solos de guitarra con una base rítmica densa y pesada, la canción sortea las adversidades entre embestidas de riffs rompe-cuellos.

‘Free show’ se desarrolla en un escenario más metálico con guiñosa bandas como CLUTCH y a los sonidos más alternativos nacidos en los 90’s. Vibrante y arrollador, el corte mantiene un groovy contagioso en su endiablado transitar por rectas arenosas. Aquí la banda refleja su lado más alternativo, sin renunciar a los aromas del desierto, tan presente en sus canciones. Creando un sonido borroso, la voz vomita una canción cruda impregnada en aturdidores pasajes que definen el legado de los pioneros.

Evocando el sonido que les vio nacer como banda, ‘Nothing lasts forever‘ se impregna de unas gotitas de blues y un tono doorsiano. Buenos pasajes de guitarra y desgarradores momentos mantienen una tensión que se adorna con golpes de riffs densos y pesados. El lado más lisérgico de la banda aparece en una canción contenida en la que la voz modulada por el habitual megáfono aporta el ambiente chamánico hasta la explosión final. Con canciones así, KRAZARK bajan las revoluciones sin que eso perjudique su verdadera esencia, porque de alguna manera, este sonido también forma parte de ellos.

‘Rockin’ my world’ parte de un contagioso ritmo que se envuelve en una neblina cannabica que pronto nos saca a la pista de baile. Un sonido espeso y pesado que conjuga el legado del desierto con el espíritu sureño que tanto le gusta a la banda. Jugando con esos momentos en los que el espíritu del Rey Lagarto parece vestirse con ropajes stoner, el corte vuelve a impregnarnos de narcóticas sustancias desérticas entre las polvaredas arenosas. Manteniendo la tensión, la canción baja las revoluciones en un trance contenido, de fuerte carácter magnético. Pero ellos son KRAZARK, una banda ruda que siempre golpea con fuerza, algo queda patente en su rabioso y apoteósico final cegador.

Evocando la soledad del desierto ‘Leave it all behind’ se nutre de inquietantes acordes en su apertura para ponernos en situación. Tomándose su tiempo para hacer evolucionar el corte, los madrileños muestran sus cartas. La fiesta está aquí, y sin darnos cuenta las nebulosas arenosas van haciendo que la canción eleve su intensidad entre brumosos pasajes. Los pasajes recitados vuelven a poner la magia reivindicando el legado de The Doors en esta recreación de este a los ecos del stoner más rabioso e impactante.

‘Far away from sorrow’ nos arrolla con una fuerza inusitada. El lado más arisco de los madrileños aparece una canción fornida y llena de riffs diabólicos. Golpes que ponen a prueba las cervicales se enriquecen con pasajes difusos en los que los elementos psicodélicos se asoman a un corte de puro stoner. Estamos ante una pista arrolladora, llena de rabia, que contiene la esencia de una banda pesada que no se conforma con cualquier cosa.

El álbum cierra con la canción que le da nombre. ‘Fireflake’ se revela como una caótica huida a través de parajes en llamas y carreteras destruidas que nos alejan del dolor al que nos somete el mundanal ruido, inmersos en una vida cuyo único sentido es la infinita búsqueda de una esperanza que posiblemente nunca encontremos. Cociéndose a fuego lento, la parsimonia indicar se convierte en un torbellino que arrasa con cactus y dunas en su frenético transitar. Sin tiempo para la pausa, la pista se desarrolla toda velocidad con un sonido crudo y rugoso, entre desgarradoras voces. solos intoxicantes y un ritmo atronador.

KrazarK

LaRubiaProducciones