KANAAN.- «Windborne»

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«WINDBORNE» es el álbum de debut del joven trío noruego KANAAN que ve la luz a través de El Paraiso Records. Con componentes de jazz, fusión y post-rock, han creado seis piezas extendidas de psicodelia de forma libre en llamas. Si bien la banda está arraigada en el mismo espíritu que dio origen a la Mahavishnu Orchestra y The Eleventh House en la década de 1970, hay un distintivo sabor moderno en los esfuerzos sonoros de KANAAN. Su genealogía escandinava también es evidente: sus intrincadas estructuras de canciones parecen estar derivando de la misma raíz que Motorpsycho, Papir y Jaga Jazzist, y los jóvenes son dignos sucesores de ese pedigrí.

Desde la primera nota hasta la última, la banda mantiene altos niveles de energía y creatividad, y aunque de forma libre, nunca sacrifican el enfoque o la dirección.

Abriendo ”A. Hausenbecken» se siente como una explosión repentina de aire nórdico refrescante, con sus atractivas guitarras,y una suave batería. Dócil y calmado, los solos floreados se inclinan a terrenos jazz. Una fusión fuzz-jazz, con gran dinamismo rítmico y mucha distorsión. Con momentos de free-jazz la espiral de guitarra retoma las melodías armoniosas conjugando momentos de psicodelia pesada rodando y gruñendo Fender Rhodes y gruesos riffs.

Con efectos evolutivos, «Roll beyond«, las atmósferas se vuelven más cálidas y calmadas, sin perder unos tonos inquietantes. La suave instrumentación, con un guitarra en mínimos de volumen, se acaba transformando en histriónicos y chirriantes por momentos. El hard-psych hace acto de presencia coloreándose con algún brochazo retro en una ondulación de la intensidad, pero marcando cada nota. en formato de jam, la guitarra sigue su travesía. 

Los momentos más hipnóticos aparecen con “Harmonía”. Una batería kraut y unas suaves armonías de guitarra, junto a un pulsante bajo repetitivo recrean un cuadro vintage, ¡Qué no retro!

Pero KANAAN no tiene miedo de ser profundo y pesado: se sumerge en el territorio Sabbath, con «Act Upon The Mundane World» y «The Groke». El primero con una intensidad ácida inyectada en sus acordes, acercándose de desiertos sonoros llenos de arenosidad. En el caso de “The groke”, los gruesos riffs pesudo-doom crean un derroche de fuzz en un tortuoso paseo en el que los acordes jazzeros se incrustan en espacios de psicodelia pesada con la firmeza de un bajo sólido y fornido.

Generando misteriosos entornos sonoros “Windborne” a través de sosegados acordes, van tejiendo un tapiz psicodélico que se va transformándose a tejidos post-rock. Bello y atractivo, se suceden cambios en una instrumentación que puede resultar aparentemente inconexa en una abstracta y fluida pista..

Ask Vatn Strøm (guitarras) Ingvald André Vassbø (percusión) Eskild Myrvoll – (bajo)  Vegard Lien Bjerkan (Rhodes en «A. Hausenbecken» )

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SCHWALBE.- «Willy EP»

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Una de estos discos que uno encuentra trasteando por ahí, y que ha despertado completamente mi curiosidad. Sin información acerca de la banda salvo su origen alemán. Cuatro magníficos temas, en lo que parece ser su debut. 

Basando básicamente su sonido en una psicodelia pesada con muchísima influencia de COLOUR HAZE. Con brillantes solo de guitarra en vena heavy-psych, ritmos cadentes y absolutamente narcóticos. Con momentos stoner desérticos y mucho fuzz ofrecen con «WILLY EP», una brillante carta de presentación en la que los psicotrópicos se esparcen por tus neuronas. Con un curioso contraste al incluir unas voces con registros proto-punk en ciertos momentos. aunque lo cierto es que es la guitarra trippy la que más puede atrapar al oyente con su hechizo.

Los primeros acordes  de «Klemptner», nos aturden con esa herencia COLOUR HAZE. Una guitarra que lentamente va evolucionando en su intensidad, con voces ecualizadas llenas de un hipnotismo drone. Un tema que sobrevuela sobre nuestras cabezas aromatizandolas con aturdidoras sustancias psicotrópicas. Subiendo la intensidad el tema concluye con una guitarra rebosante de acidez dándola un importante toque de color a un gran tema.

Si ya la primera embestida nos a dejado gratificados y expectantes, en «Achsen» mantienen las nebulosas sonoras, ahora sobrevolando territorios desérticos en los que su sonido se engrosa. dinámicos, y repartiendo fuzz a diestro y siniestro. Perdidos en una plantación de marihuana, SCHWALBE reparten energía con un cantante de voz guerrera en la que se reflejan reminiscencia  cercanos al punk.

El sonido del bajo hace que el tema se oscurezca con sus intrigantes solos. Una efectiva combinación de garra y descaro en la que seguimos escuchando una guitarra ácida  en desarrollos atractivos y efectivos.

Está claro que la afición por los cannabinoides se traslada a unos temas que como «Schwalbe» retoma las reverberaciones COLOUR HAZE. Cadente, incisivo y humeante con pegadizos reiffs, y ondulación en los registros vocales con en ésta ocasión se acercan más a postulados setenteros, aunque solo en apariencia. Las atmósferas creadas continúan teniendo ese punto brumoso que se se repite en los cuatro cortes del EP.

Resulta algo chocante que estemos antes temas que se enmarcan básicamente dentro del espectro heavy-psych, y que introduzcan voces que rozan territorios hardcore como en «Winkel». A ritmo lento pero firme, los solos se elevan, con desgarradas voces, chillonas. Un impulso que viene de un poderoso bajo que arrastra el tema, a escalas superiores de intensidad y fuerza, con mas momentos centrados en postulados stoner.  

 

 

ROYAL SONS.- «Praise warship»

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Un debut en el que se deja patente de donde viene la banda. Los tejanos ROYAL SONS, nos ofrecen la crudeza ya vista en las bandas de Texas desde comienzo de los setenta. Blues-rock, boogie-rock, aderezado unas gotas de cannabinoides todo ello metido en la trituradora del stoner. Energía y sudor que hace que la temperatura suba. Una magnífica carta de presentación.

Los primeros riffs de «The devil’s knocking» ya nos dan una pista de por donde va la cosa. Blues-rock setentero con mucho groovy. Una guitarra ácida y punzante, con algún toque slide. Cadente y firme, permite el desdoble de las guitarras y tras una construcción lenta de la melodía que llega a generar angustia, llega el frenesí boogie-rock con armónica incluida.

Seguimos con un fornido blues-rock potente y lleno de acidez como es “Shufflin’ Shoes” cantado con un registro vocal que me recuerda a Dan Mc Cafferty, pero en modo vacilón. Bajo efectos psicodélicos, el resultado es un corte vibrante y potente.

Algún eco retro se vislumbra en “Nobody Has to Know” en otra potente dosis de hard difuso y humeante. El repetido y contagioso ritmo no permite ni un respiro.

Cambiando un poco la fórmula, “Let it burn”, se presenta como un corte más enigmático. Un hipnótico y repetitivo ritmo de batería se va coloreando con rasgueos de guitarra, apareciendo desde la oscuridad una cálida voz evocadora de Jim Morrison. Pasional y desgarrada, pero bien encajada en el puzle caleidoscópico que genera una instrumentación que se inflama apabullante, evolucionando enérgicamente para involucionar sutilmente en la parte final.

Sobre slide sureño y con voces ahogadas “Orále culeros”, entre acordes acústicos consiguen un tema en línea Graveyard, en el que la voz aguardentosa junto a nos medios tiempos bluseros y sureños ofrecen otra visión de la banda.

A caballo entre ZZ Top, Nazareth y The Black Angels transcurre “The eve”, el boogie-rock psicotrópico de un cañonazo que deja metralla ácida en su deflagración.

Mas arenosos se muestran en temas como “Praise & warchip” y “Familiars”. Gruesos riffs Stoner con algún toque de hard-retro y alguna reverberación grunge, en momentos cegadores.  

Ecos de Detroit aparecen en “Taste the whip”, con una vocación porto-punk atiborrada de fuzz.

La psicodelia con genes bluseros de “Too far gone” va evolucionando a ritmo de una poderosa batería, con desgarradores voces que se van zarandando por los riffs.

La parte más sosegada aparece en “Dawey”. Cálidas voces y coros sobre brumosos ritmos con mucha esencia en su interior custodian un corte de blues psicodélico rebosante de aroma..

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SPACE DEER.- «II»

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El segundo trabajo de los madrileños SPACE DEER «II» acaba de ver la luz el pasado 8 de noviembre.  Un disco en el que los sonidos nacidos en Palm Desert viajan hasta Madrid a través de cuatro temas en los que el trío compuesto por Rob (batería, Andrés (Guitarra), y Carlos (bajo) nos ofrecen ecos de aquel desert.rock nacido hace un par de décadas.

Energía y fuzz en temas difusos como «Start», en el que transitan a toda velocidad por largas rectas con la atenta mirada de los cactus salpicados por la arena que levantan,. guiando su maquinaria stoner con precisión.

Si bien la banda ya nos demostró cual es su apuesta musical, en esta nueva entrega, la dotan de cierto aroma psicotrópico.

Nebulosas en las que el uso de las melodías suaviza sus pistas, como se puede apreciar en cortes como «Sounds of circunstance». Voces y coros herederos de sonidos de la década de los noventa hacen que la presentación sea más efectiva.

La contundencia  de su debut se mantiene y  queda reflejada en «Sunburn».  Fuzz sobre una firme base rítmica, que demuestra que la banda se encuentra más madura en sus composiciones, con unos arreglos más eficaces, y aprovechando la sustancia de alguna planta de peyote que se nada en los desiertos de los que brota su música.

Como resumen de todo su trabajo, los ocho minutos de «Lady Sunshine», podrían resumir el concepto de su creación. Apacible comienzo en el que las melodías adquieren protagonismo, para poco a poco, ir dejándose llevar por efectos lisérgicos en un tono más calmado. Un viaje más cercano a escenario heavy-psych que al stoner con músculo.

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DAILY THOMPSON.- «Thirsty»·

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La tercera entrega del trio alemán, publicada a través de MIG Records. «THIRSTY» nos presenta a DAILY THOMPSON más maduros en sus composiciones. Manteniendo su esencia de rock enérgico y festivo a caballo entre los sonidos de los setenta y los ecos noventeros que nos ofreció el grunge, pero sin perder de vista en época viven en la que los sonidos stoner predominan en el mundo underground. El escenario contemporáneo es su hábitat, y en su nuevo álbum la banda sigue derrochando fuzz contundente. Una maquinaria que no se detiene y que en «THIRSTY» se nota más engrasada y compactada, dando unos arreglos vocales a sus composiciones que hacen que sean más sólidas.

Desde el primer surco, el hard-rock con potentes ritmo aparece en «Please you». Siguiendo su fórmula de derrochar fuzz con ritmos y riffs que se repiten, pero mostrando más acidez de la que nos tienen acostumbrados. Un tema ágil.

Los de Dortmund no reniegan de los ritmos retro. Fuzz  y riffs stoner arenosos con alma setentera se refrescan con estribillos pegadizos, lo cual es una de las constantes en todo el disco. Sobre una base instrumental difusa, las voces se modulan con eficacia en temas como «Awake».

Indudablemente DAILY THOMPSON ha basado su sonido en resonancias venidas de los noventa, y sigo siendo siendo evidente en cortes como «Brown mountain lights» o «Snakes».  Cualquiera puede palpar la influencia grunge que aparece en el primero de ellos tras un comienzo de atmósferas psych, en el que los efectos fuzz van conjugándose con momentos hard & heavy inmersos en unas cegadoras nebulosas. los estribillos pegadizos ayudan mucho a generar ese tono divertido y pegadizo del que tanto gusta la banda. Si a eso unimos el constante uso de efectos fuzz el circulo se cierra.. El espectro que separa el hard del stoner es bien aprovechado.

Uno de los temas que me ha sorprendido es «Nowhere». En el mismo aparece una faceta menos conocida de DAILY THOMPSON. La capacidad para construir desde la calma temas de rock de corte clásico, en los que las voces sobresalen por encima de una instrumentación apacible. Un cierto aire ocre se vislumbra en unos acordes que están coloreados por algún momento psicodélico. Esta inclinación ácida se pone mucho más de manifiesto en «Stone rose». Ocho minutos lisérgicos que amplían su horizonte sonoro apostando por una psicodelia vintage. Un calmado pero intenso viaje en el que los acordes se repiten siendo coloreados brillantes melodías de baja intensidad que se alejan del grunge retro desértico, aunque el sonido siga teniendo tintes arenosos, estamos ante una psicodelia rocosa en una maduración compositiva y de arreglos.

Con decididos paseos por territorios de rock de los noventa en los que la psicodelia latente, atractiva y contenida, las nebulosas fuzz de «Roots» aterrizan por orillas calmadas que se colorean con las voces de Mercedes en unos registros que me recuerdan a Patti Smith

Retomando el hard de tendencia retro con altas dosis de stoner fuzz «River haze», y «Gone Shild» probablemente retoman los ambientes arenosos con voces setenteras, como si Brant Bjork se vistiera de con el espíritu de Hendrix en los desiertos californianos.

«THIRSTY» supone todo un paso adelante de una formación cuyos directos son terroríficos, con una fuerte descarga de adrenalina y entrega por parte de Danny (voz y guitarra), Mercedes (bajo y coros) y Stefan (batería) .

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