Reseña: LITTLE VILLAINS.- «Philthy lies»

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«PHILTY LIES»  es otra curiosa edición del sello Heavy Psych Sounds que ve la luz. La banda LITTLE VILLAINS se formó en 2.006, pero nunca despegó como tal. Fue fundada por el legendario batería de Motorhead, Phil «Philthy Animal» Taylor, junto a Sr. James A Childs, guitarra de AVON y el bajista Owen Street.  Tras el fallecimiento de Phil Taylor en 2015 parecía el final del proyecto; sin embargo, Childs y Street sintieron que las canciones merecían ser escuchadas, y ahora acompañados por el batería Chris Fielden, están listos para descubrirnos su ruidoso legado como homenaje a su amigo.

Este debut es una rebanada de media hora de un pastel de ensueño de rock and roll. De alguna manera, como si se hubiera enviado del cielo es un regalo raro, ofreciéndonos la posibilidad de experimentar el talento excepcional y feroz del fallecido Phil una vez más. Temas que transitan a toda velocidad como si de una escena de Mad Max se tratara. Rock and roll diabólico  en los que el hard & heavy se codean con desérticos riffs de fuzz humeante y melodías de llegadas de los años noventa. Pero sobre todo fuzzzzzzz, mucho fuzzzz. 

Estribillos repetitivos con herencia grunge presentan cortes como «What on earth» o «Aattack», donde las guitarras asesinas reparten fuzz a diestro y siniestro incorporando melodías sobre estructuras sencillas arropadas por una batería implacable. Ritmos punk en «Traitor» inmersos en una nueva espiral de fuzz salvaje con los mismos registroa vocales noventeros, o en tonos más garageros en «Running around», sin renunciar al uso de las guitarra difusas ni un sólo instante. 

Más oscuros y lánguidos, «Water under the bridge» como su apertura como si de un triste tema de cabaret se tratara, va robusteciéndose paulatinamente sobre esquemas grunge en los que la banda incorpora pasajes de guitarras más psicodélicas.   Una especie de revival de los noventa con estribillos bien acoplados y efectivos. Sobresaliente trabajo en las guitarras y voces en tema serpentea con más sosiego que los cortes predecesores.

«In the head» supone la esencia pura del rock and roll en una nueva vuelta a los noventa. Coros que sobresalen entre las guitarras incorporando efectos y distorsiones más propias del desert-rock sobre melodías vocales más cuidadas y pegadizas.

Temas directos y breves como «Enemy» en el que el punk se viste de fuzz bajo los diabólicos ritmos de la batería y un impactante bajo. 

En las grabaciones se pueden apreciar las risas y conversaciones de los músicos al comienzo o final de los temas.

Lo cierto es que encontramos curiosas combinaciones que resultan efectivas como «Got to grips» , en el que las guitarras y riffs más propias del heavy-rock se reconvierten en momentos de psicodelia con buenas melodías.

Los dos minutos de «I am dying master» nos ofrece otra cara distinta. Heredando sonidos Zeppelin, el stoner y el hard rock más frenético logran un punto de encuentro amparados por la guía de la guitarra fuzz. ¡¡¡¡Energía en estado puro!!!

«Get out» ofrece la ternura de la banda sobre acordes apacibles bien estructurados. La melodía quita el protagonismo a los fuertes ritmos sin perder el aura desértico ni la vocación noventera. Un tema que va apagándose en la lejanía conforme va llegando a su final. Una paradójica agonía que quizás evoque al amigo perdido.

Las canciones se colocaron para el álbum en Unit A Studios en Palm Springs, California, en febrero de 2007. James A Childs produjo y diseñó Philthy Lies en una cinta de 2 pulgadas con el propietario de la Unidad A, Robbie Waldman, asistiendo a la sesión. Recientemente, James ha tallado cuidadosamente el sonido del disco para lograr la máxima justicia de las cintas originales, desde la mezcla hasta el máster, y es parte de su mejor trabajo hasta la fecha. 

«PHILTY LIES» es un testimonio del profesionalismo de Philthy Animal Taylor y es una prueba de que aún era un gigante del rock and roll, ¡incluso 15 años después de su partida de MOTÖRHEAD. El álbum verá la luz el 29 de marzo de 2019 a través de Heavy Psych Sounds Records!

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Reseña: SILVER DEVIL.- «Paralyzed»

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Publicado el pasado mes por Ozium records, «PARALYZED» es uno de esos discos que se han quedado en un rincón de la carpeta de pendientes y que por fín le ha llegado su hora. Ocho años después de su primera entrega los suecos SILVER DEVIL se salen de alguna manera de la corriente mas prolífica del panorama escandinavo actual pàra recuperar vibraciones más cercanas a bandas como Dozer o Truckfighters. A través de sus ocho temas, nos meten de lleno en una ciénaga arenosa a base de fuzz. Una arenas moveidas golpeadas por tormentas desérticas con una estela de destrucción a su paso con momentos de psicodelia. Unas nebulosas que rayan la psicodelia pesada en entornos oscuros con voces psycho-doom, agudas y ahogadas entre torbellinos de fuzz envolvente. Temas como «Howl», «Rivers» o «Paralyzed», transitan con riffs difusos por los cánones del desert-rock más ortodoxo.   Pesados y cadentes ritmos en los que incorporan algún solo hiriente y profundo. Al mismo tiempo, dotan a los temas de un cierto matiz progresivo, que resulta más evidente en unas voces que me recuerdan a algunos momentos del último trabajo de Elder, especialmente en «Paralyzed»

No faltan los momentos en los que SILVER DEVIL se inclinan hacia postulados metal como en «Nightwalker», en la que, tras un comienzo hipnótico y repetitivo, el tema es ejecutado a gran velocidad. Si te gustan las reverberaciones fuzz, sin duda, éste es tu disco. Entre los pesados y nebulosos ritmos, lesas voces que tratan de asomar entre la exuberancia rítmica son un pilar fundamental. Por otro lado, no faltan a la cita sabbathica en «Hypersleep». Un tema que si sigue un camino parece al citado «Nightwalker», aquí, el quinteto sueco, se vuelven  más doomies entre las tinieblas. Un derroche de sonidos Sabbath, fuzz, stoner, psicodelia pesada y doom. Incluso, si vamos más allá, podemos encontrar algún eco setentero o incluso, hasta heavy. 

«PARALYZED», es uno de esos discos que prácticamente no te da un respiro. Poderoso en todos sus cortes, y rebosante de humeantes riffs pesados y cegadores. entre esas arenas movedizas, la banda es capaz de incluir esos elementos de psicodelia pesada que modulan un poco la tempestad; si a eso sumamos la vocación progresiva de las voces, el resultado es bastante atractivo. «Octopus», puede ser el tema que resuma todas las vibraciones y modulaciones que nos ofrece SILVER DEVIL. Otro de los cortes que incluye resonancias más consonantes con la psicodelia pesada es «Beast», un tema mucho más psicotrópico a pesar de que no baja el alto listón que se han puesto a su intensidad. Seguramente «PARALYZED» no aparecerá entre las listas de los discos más destacados del año, pero lo cierto es que es un plato de fácil digestión para los amantes de los sonidos más arenosos y contundentes. Todo ello, sin sonar agrio, ni trasnochado, ya que aporta su toque personal, sobre todo con ese tono vocal que lo hace tan particular. ¿Te atreves a probarlo?. lo más seguro es que no te arrepientas.

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COSMIC PUNGLE.- «Dealing with the harvester»

a4271227086_10En los últimos tiempos estamos comprobando la buena salud de la que goza la escena stoner griega, ahora, COSMIC PLUNGE van un poco más allá, con su nuevo disco «DEALING WITH THE HARVESTER«. dando una vuelta de tuerca el cuarteto de Creta demuestra que la oscuridad también llega al Mediterraneo. Un trabajo con predominancia de pesadas vibraciones doom-metal.  Tétricos a veces, sus seis moribundos cortes caminan a paso lento pero plomizo por las profundidades más lúgubres entre voces ahogadas ritmos contundentes, y un cierto toque psych.

Atrayentes notas musicales entre cósmicos descensos que toman prestados algunos riffs heavy e incluso algún momentos en el que los vómitos guturales crean una teatralidad siniestra. 

Caminando por la final línea entre el stoner-metal y el doom más al uso, no renuncian a algún elemento retro setentero del que en realidad nacen sus sonidos.

Un plato pesado que se aliña con fuzz humeante en alguno de sus pasajes, y que cae en nuestros estómagos haciendo que nos sintamos llenos. «Everything is writing in the cliffs» se despeña por esos acantilados a los que alude, produciendo una avalancha de rocas entre voces proto-punk, con una lenta cadencia y pesados ritmos. 

Una constante repetida en los seis cortes, todo sucede a cámara lenta. sí, es doom, pero con un sonido que no renuncia a la melodía. Una efectiva mezcla que agradecerán los amantes de los sonidos más oscuros. 

«Carrion seek revenge» transcurre por misteriosos espacios en los que la psicodelia pesada tiene un mayor protagonismo sin renunciar a su verdadera vocación en uno de los temas más destacados de un álbum que no trata de engañar a nadie. COSMIC PLUNGUE, son lo que son.  Una cierta ingeniería metálica en una escena alternativa qye no renuncia a sus principios.

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Reseña: OREYEON.- «Ode to oblivion»


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Tras dos años de sesiones experimentales en su pequeño estudio de grabación ubicado entre el mar y las montañas del noroeste de Italia, la banda cruza transversalmente las distintas influencias musicales de sus miembros y yendo más allá en las reglas del stoner más ortodoxo.

Un inquietante viaje en un colorido microcosmos de riff monolíticos, letras nihilistas en una espiral en la que el stoner-metal y resonancias heavy-psych están presentes. Con algún registro vocal heredero de los 90’s,  mezclado con la contundencia de una superlativa batería golpea nuestras neuronas con ritmos de vocación doom. No faltan los ácidos pasajes, así como  melodías pseudo-progresiva en un álbum bastante lineal, a pesar de encontrarnos temas que suben y bajan constantemente.

La apertura de efectos espaciales de “T.I.O.” y una hipnótica locución robótica pueden confundirnos en un primer momento. Las dudas desaparecen en cuanto los poderosos riffs doom hacen acto de presencia de una forma cansina. Ásperos riffs de corte metálica van arañando entre efectos consiguiendo un tema macizo que acaba diluyéndose poco a poco en la espiral heavy-psych de su parte final.

Enlazado con el tema anterior, “Trudging to vacuity”, se arrastra por arenas desérticas entre unas voces que se perciben con dificultad. Como si fueran distintos estratos las vibraciones psych se intercalan entre los monolíticos riffs Stoner-metal. Una densa nebulosa que en realidad parecen dos temas superpuestos sonando a la vez. Por un lado, las melodías vocales y por otro los poderosos ritmos que consiguen integrarse entre sí.

Alejándose de los dictados del metal más al uso, “Ode to oblivion”, con sus más de nueve minutos a través de las guitarras fuzz, guiadas por un pulsante bajo, nos llevan a una ondulación sobre estructuras mas calmadas con una cierta vocación progresiva, especialmente en sus melodías. Estamos ante una psicodelia humeante, salpicada de mil efectos que nos trasladan a bellos entornos en los que la calma se apodera de alguna manera, del tema. Una batería al ralentí va generando un clima apacible sobre insondables atmósferas con guitarras estratificadas en distintos planos. En la parte final, el corte retoma los riffs repetitivos elevando la intensidad y nublando cada acorde, convirtiéndolo en borroso y difuso. Se trata del tema más elaborado y destacable del disco.

Mucho más directo, “Big suprise” evocando el legado Sabbath, retoma los momentos de psicodelia pesada y difusa con numerosos riffs fuzz, entre esas distintivas voces espirituales que rozan lo progresivo.

“The ones”, nos devuelve a los espacios que transitaba “Ode to oblivion”. Hipnóticos riffs de vocación doom, se transforman en corte hard-rock stonerizado. Una densa tormenta de arena oscurece las voces en su intento por salir a la luz. Un brusco giro en la trama nos sumerge en una calma tensa, con algún efecto espacial y de una forma susurrante, las casi imperceptibles voces se pronuncian con ligereza, para dar paso a poderoso riffs Sabbathicos en los que un doom lento y plomizo nos amenaza inquietante. Una montaña rusa de intensidad que combina en sus cotas altas los momentos más gruesos, con la delicadeza y suavidad de los momentos de bajada. Bien podríamos definir el tema como un diente de sierra con constantes idas y venidas que no escatiman efectos fuzz humeantes y nebulosos en un versátil trabajo de guitarras.

Si hay algún tema que se encuadre en el Stoner más ortodoxo, ese seguramente es “Starship pusher”. Riffs desérticos sobre ahogadas voces melódicas que nuevamente parecen no terminar de encajar en la arriesgada apuesta. Por momento el tema se debate entre coger un camino con un sonido como el de Elder en su último disco, o zambullirse en el stoner más al uso, destacando algún brillante solo en el camino.

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ANTARTICUS.- «Antarticus»

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El debut de los canadienses ANTARTICUS es toda una coctelera de sonidos con un resultado sorprendente. La banda fusiona las vibraciones de la vieja escuela herederas de sus paisanos RUSH para añadirle dosis de vibraciones cercanas a Rage Again The Machine, agitándolas con arenosos ecos desérticos que se complementan con unas gotas de retro-rock bajo una base progresiva en la que no faltan condimentos psicotrópicos, en una combinación imposible que resulta de los más sabrosa. Creando una paleta sonora única llena de riffs con vocación proto-metal, melodías, improvisaciones y sintetizadores de los 80 que por momentos coquetean con momentos A.O.R.

Los espacios psico-progresivos con teclados envolventes nos introducen en misteriosas atmósferas llenas de magnetismo a modo de introducción en «Crystal cavern». Todo un espejismo escuchando los primeros acordes de «Loc​-​Nar I (Den of Earth)». Hard stonerizado con voces heavy-rock con pegadizos estribillos y coros con si de los mismísimos Maiden se cruzaran con Faith No More, Una cadencia repetitiva que se agota bajando las revoluciones a espacios psicodélicos en los que demuestran la calidad y técnica de su guitarrista, así como el buen trabajo del bajo. Efectos sobrevolando con voces inquietantes, que acaban cogiendo fuerzas para darnos una buena embestida de riffs con coros de vocación punk, constituyen un plato apetitoso y variado.  

EL hipnótico bajo de tintes retro que abre «World war», se transformando en riffs stoner con mucho efecto fuzz y acidez en voces enrabietadas. Subiendo y bajando revoluciones, la banda suena con una nitidez tal, que no sabes que instrumento seguir. Siempre bajo unos riffs que pondrán a prueba nuestras cervicales.

Los sonidos más arenosos aparecen cegadores en «Lord of the change». rock alternativo que parte de postulados de finales de los ochenta para fusionarse con ecos del siglo XXI.

Cuando al principio hablaba de una coctelera, no estaba elucubrando. «Cosmic exile» nos hace corroborar que los ingredientes de «ANTARTICUS», son de lo más variopintos. Humeante, y con herencia proto-metal. Psicotrópicos y humeantes, los riffs de las guitarras nos llevan más allá sin anestesiarnos por completo, creando un estado de inconsciencia en la mente, mientras nuestro cuerpo se mantiene consciente y activo, creando un tema lleno de magnetismo en el que las guitarras aúllan cual lobo ante la luna llena.

La apuesta progresiva queda patente en temas de una duración mayor como los de diez minutos de «Curse of king» o «Stonburner». Es aquí donde la banda experimenta con los teclados para ofrecernos atmósferas psico-progresivas, con finos y elegantes solos de guitarra que van descendiendo a prados más apacibles en los que las adormideras nos aturden con sus fragancias. con una técnica envidiable van haciendo ondular el corte, para regresar a intensos momentos de psicodelia más profunda. Caminando por terrenos más puramente heavy-psych acaban intoxicándose a sí mismos con vientos retro procedentes del los pioneros del proto-metal de los setenta por el que acaban siendo aducidos. Partiendo de la misma premisa, «Stonburner», y sus teclados son el punto de partida hacia otro viaje con destino indefinido,. Hipnóticos y atractivos, la innata herencia progresiva de los ochenta se va combinando con momento de hard-psych. voces que parte de otras resonancias, ponen color a un tema que se despeña por suave laderas en las que los sintetizadores nos devuelvan a los años ochenta, y al sonido cercano a postulados A.O.R. Un nuevo espejismo momentáneo   con unas voces y estribillos algo ahogados pero que acaban conquistándonos. Una amplia gama de colores es utilizada para crean un cuadro sonoro lleno de color y luminosidad entre la umbría de algunos momentos. fuera que cualquier estándar musical contemporáneo estamos ante un trabajo en el que seguidores de distintos estilos musicales van a encontrar su propia veta. Una gema que para poder extraer, debemos de escarbar en su interior para lograr el ansiado tesoro, que sin duda lo encontraremos. El giro argumental provocado por el bajo, nos devuelve a momentos retro-stoner con sutiles y finas pinceladas Sabbath. Unos temas terapéuticos que pueden hacer cambiar nuestro estado de ánimo en segundos. Un destacable y original trabajo cuya versatilidad hace que sea muy recomendable su escucha en profundidad. 

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