Reseña: POLYFRENETICS.- ‘Polyfrenetics’

Los noruegos POLYFRENETICS liberan su EP debut. Un trabajo con cuatro sólidos temas que conjugan distintas influencias sonoras que van desde el hard-rock, la psicodelia, proto-metal, rock progresivo y la música punk con cierto espíritu stoner-doom. El cóctel sonoro resulta de lo más versátil y apetecible. Sin decantarse definitivamente por ningún estilo no renuncian a golpearnos con riffs envolventes entre una tormenta de fuzz, en contraposición con pasajes en los que el metal progresivo parece apoderare de su sonido. Con una energía punk, sus tambores golpean con fuerza para activar nuestras articulaciones en una particular apuesta sonora.


La banda se formó en Oslo en el 2008 por Are Linnerud (guitarra) y Per Erik Saeter (bajo y voz) (alias: Toxic Twins), que habían estado juntos en varias bandas diferentes de forma intermitente desde mediados de los 90, pero nunca encontraron su espacio, lugar o compañeros en otras bandas. Esto se debió principalmente al daño infligido por tocar en bandas de rock progresivo a mediados y finales de los 90, su hostilidad general hacia la sociedad y sus habitantes, el abuso de sustancias y el trauma infantil. No fue hasta que empezaron a hacer su propia bebida psicodélica de brutal rock progresivo con sus corazones infestados de punk, las cosas empezaron a suceder. Poco después de esto, reclutaron al baterista Sven Martin Jørgensen (Dr. Jorgensen), y algún tiempo después a otro amigo y libertino, Nicholas Chung (Mr. Chung). La banda hizo algunos conciertos y grabaciones, pero todo se detuvo repentinamente en 2015 cuando el Dr. Jorgensen decidió dejar la banda y seguir su sueño de perseguir salmones en la Patagonia. Afortunadamente para la banda, muchos de sus «supuestos amigos» eran solistas y aspirantes a cantantes/compositores que necesitaban desesperadamente un ingreso estable para soportar las consecuencias de sus enormes habilidades de reproducción, por lo que la banda persuadió a su amigo y guitarrista Anders. Nannestad (AN) para completar la batería, mientras que la banda finalizaba la primera etapa de su gira «High Gain, Low Expectations Tour». Aunque esto fue en 2016, AN todavía está en la banda, lo que demuestra el hecho de que los mejores guitarristas mediocres son realmente los mejores bateristas. Avance rápido hasta aprox. 2019 y la banda está en racha escribiendo canciones, tocando y yendo con frecuencia al estudio para grabar pistas, cuando el Sr. Chung decide dejarlo. Lo ha tenido con las travesuras de la banda, y ahora está decidido a dedicar el resto de su vida adulta a restaurar video juegos de los 80 a su estado original de su época dorada. Con horas de grabaciones de estudio y un montón de canciones sin terminar, la banda se reagrupa para averiguar qué hacer a continuación. Mientras eliminaba las pistas que podían y no podían terminarse en un tiempo razonable, rastreaban las partes sin terminar en el estudio, etc., se hizo obvio que la banda necesitaba otro guitarrista. A mediados / finales de los 90, mientras intentaban tocar rock progresivo de la época comprendida entre 1967 y 1974, en un mundo que carecía de rock por cualquier medio, los «Toxic Twins» tocaban con otro brillante swinger llamado Simen Bing Stafseng (Bingo). Para cuando la banda progresiva, en la que todos tocaban, implosionó en su propio esmegma de bateristas cantantes, micrófonos de diadema, violines, flautas, saxofón, violonchelo y todo eso, Bingo había perdido interés en el glamour y el brillo del negocio de la música. Después de una gira por Alemania, con otra banda, Bingo buscaba en cambio una carrera más lucrativa en la filmación de películas, comerciales y otras películas de carácter dudoso. Por supuesto, esto fue en un intento fallido de llenar el vacío que solo los viejos amplificadores Marshall, los pedales fuzz vintage y las guitarras japonesas de los 70 pueden llenar. Así sucedió que Bingo terminó jugando con los dos mismos boneheads con los que jugó unos veinte y tantos años antes y un tercer guitarrista que tiene que tocar la batería para poder alimentar a todos sus hijos. La vida es realmente extraña, pero no divertida. Debido a un total de diez niños, crisis de la mediana edad, cambios de formación, estragos personales, guerra psíquica interna y «la vida como no queremos saberla», el EP debut de POLYFRENETICS no ha estado disponible para el público en general hasta ahora . La banda finalmente se puso de acuerdo y decidió lanzar algunas de las grabaciones que hicieron en breves intervalos entre el verano de 2019 y la primavera de202. Este monstruo del punk progresivo psicodélico pesado brutal que es POLYFRENETICS, ya está disponible.

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Reseña: DITCH.- ‘Coldfoot, Alaska’

‘COLDFFOT, ALASKA’ es el nuevo EP de los stoners holandeses DITCH. Cuatro temas que nos dejan con ganas de más. Toda una bofetada de riffs arenosos envueltos en tormentas de fuzz en línea LOWRIDER. 7 años después de su álbum debut, DITCH finalmente han regresado con nueva música y formación. Tres canciones rocosas de desert-rock turbio en el que las melodías vocales ofrecen un aliciente para sacarnos de la monotonía. Sus coros pegadizos y una cierta vocación heavy-rock, especialmente en las guitarras hacen que los temas brillen con luz propia. Ciertamente no tenía referencia de la banda hasta ahora, pero sin duda, estos chicos saben lo que hacen. Directos, frenéticos, pero con la suficiente madurez para que sus canciones sean sólidas y con mucho gancho. Rebosantes de autenticidad y fieles al sonido de los pioneros del género, DITCH cuidan los temas al detalle para ofrecer un sonido difuso y cegador que inmediatamente conecta con el oyente. Con la excepción del paseo psicodélico de la susurrante ‘3959 miles’, los otros tres temas harán las delicias de los fans más puristas del stoner desértico. Sin aditivos ni artificios, su descarga de fuzz se enriquece con un gran trabajo vocal para mantener canción resulte versátil y seductora.

DITCH son: Douwe de Wilde (voz, bajo), Eric Hazebroek (guitarras) y Alexander de Goede (batería)

‘COLDFFOT, ALASKA’ se grabó en los estudios E-Sound, Weesp, en los Países Bajos, en noviembre de 2020. Diseñado por Thomas Cochrane. Mezclado por Douwe de Wilde y Eric Hazebroek. Masterizado por The Void Studios.

‘Coldfoot,Alaska’ nos arrastra en una tormenta fuzz arenoso por una senda en línea LOWRIDER. Sus pegadizos riffs ten enganchan desde el primer instante. Un ritmo insaciable y melodías vocales que si inclinan a un escenario heavy-rock con estribillos pegadizos entre sus cegadores riffs. Sin duda este tema tiene todos los alicientes para tararearlo y una y otra vez Toda una embestida Stoner que se convierte en una estampida de búfalos en las llanuras dejando un rastro de desolación a su paso. Un tema que bien podría ser un himno del Stoner contemporáneo. Una de esas canciones que te dejan exhausto.

Tras la adrenalina descargada con el corte de apertura, ‘Broncola’ abre con una silenciosa introducción que deja paso a una nueva descarga desértica. Sus melodías flotantes oscilan entre gruesos riffs. Aquí todo se muestra más sosegado con la incorporación de sutiles pasajes heavy-psych. -tambores briosos y constantes arrancadas de fuerza las voces melodiosas parecen flotar entre un nuevo derroche de fuzz. Ondulante pero pesado el corte tiene múltiples paradas y arrancadas, entre guitarras intoxicantes.

A diferencia de las canciones precedentes, ‘3959 miles’ con sus pausados y silenciosos acordes, nos invita a un paseo por espacios más sinfónicos en los que la psicodelia aparece con suaves desarrollos atmosféricos. Creando un entorno chamánico, todo sucede desde la calma. Lo que aparentemente es un sonido de órgano envuelve los lentos y medidos acordes en un entorno de relajación y misterio. Prescindiendo de las voces el tema se eleva en un lento génesis con solos de guitarra virtuosos y pasajes recitados a los que se unen los tambores. Momentos en los que se intuye una explosión que finalmente no se produce para descender nuevamente la intensidad hasta diluirse en el silencio.

Este breve trabajo cierra a lo grande con otro tema de sonido rugoso. ‘Obey the Mountain 2020’ supone el regreso a un escenario desértico, un espacio en el que el trío se maneja a la perfección. Con un buen trabajo en las voces y coros, quizás algo alejadas de los cánones del Stoner tradicional, éstas resultan atractivas entre sus riffs arenosos. Un sonido pesado que transita dentro de los cánones del Stoner tradicional.


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Reseña: GREEN HOG BAND.- ‘Dark territory’

El prolífico trío Stoner Doom con sede en Nueva York, GREEN HOG BAND, publicaba el pasado año 2020 varios EP y un LP, dejando patente su buen manejo de los sonidos pesados. La pasada semana volvían a la carga con su nuevo EP ‘DARK TERRITORY’, un título bastante evidente del sonido que sus surcos contienen. Formados en 2019, la banda llevaba tiempo tocando juntos, algo que se percibe en unos temas sólidos, plomizos y espesos. Inspirados en el rock pesado de los 70’s y retomando de alguna manera el legado de Sabbath, unen este a la cultura de carretera de los Estados Unidos. Sus temas se dotan de una lírica y narrativa que se ilumina en las películas de terror y el folclore de la Europa del Este, algo que transmiten a unas canciones que en ocasiones son cantadas en ruso. Con un sonido en el que los monolíticos riffs se sustentan en un crujiente y quebrado bajo, consiguen dotar su relato de una psicodelia humeante con el fuzz como protagonista. Lentos, pero siempre con la mirada al frente, las tres canciones de este EP juegan con el Stoner doom en baja fidelidad. Parsimonioso tétricos y acompañados de una voz gutural logran crean un humeante y viscoso ambiente en el que desarrollar sus canciones. Como gran aval del álbum encontramos la solidez con la que se construyen los temas, lo que hace que el resultado no resulte estridente. De esta manera consiguen una atmósfera pesada que no dudan en adornar con el exotismo de alguno de sus pasajes de guitarra, aportando el lado más lisérgico a su sonido. Siempre en la dosis justa, nada parece sobrecargado, excepto ese pilar fundamental en su sonido como es el trabajo de su bajísta Ivan a las cuatro cuerdas, un verdadero sustento para el trio.

‘DARK TERRITORY’ fue grabado en Vivisectors Lab Studio y está disponible vía Swamp Records.

GREEN HOG BAND son: Ivan  (voces, bajo, grabación y masterización), Mike Vivisector( guitarra , Artwork y letras) y Ronan (batería y grabación).

‘Full Moon’ abre este breve pero intenso EP con inquietantes locuciones más propias de film de serie B para golpear con sus oscuros riffs de tientes siniestros. Con una tétrica voz gutural la nebulosa Stoner fluye entre solos narcóticos que adormecen sus pesados riffs. Pasajes de psicodelia pesada que son combinados con la innata vocación doom de los neoyorquinos.  Un hibrido de sonidos sucios en baja fidelidad, que avanza pesado y parsimonioso con un resultado preciso y atrayente. Como si quisieran anunciarnos algo terrible, la maquinaria no se detiene en ningún momento gracias a tempo bien trabajado.  

Si el tema anterior transitaba por oscuros espacios, ‘Desert King’ excava grutas humeantes manteniendo siempre la tensión. Ese ritmo cansino y plomizo nos atrapa en la narrativa del trio haciéndonos partícipes de su relato. Rock ocultista que se adorna con pasajes exóticos en una combinación de lo más atractiva. Un tema cinematográfico que resume la esencia de la banda.

‘Dark Territory’ cierra con un excelso sonido de bajo recuperando el legado de Sabbath. Crujiendo como si fuera a quebrarse el fuzz explota entre los golpazos de las mazas sobre la batería. Siempre poniendo el contrapunto con buenos solos de guitarra crean un doble espacio sonoro. Una base sólida, pesada, y monolítica y los estilismos de las seis cuerdas conjugan otro corte inmenso en el que el Stoner el doom y los ecos heavy-psych conviven en armonía. Toda una barrera sónica que se muestra inquebrantable y pesada, sin resultar estridente. Duros golpeos que sirven de llamada hacia lo incierto y tenebroso.

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Reseña: ZEN TRIP.- ‘Music From Another World I & II’

ZEN TRIP nos invitan a un viaje místico en el que la psicodelia pesada se desarrolla en cinco jams en las que la espiritualidad y los efluvios lisérgicos crean una atmósfera ideal para la meditación. Conteniendo pasajes ácidos, todo se desarrolla en un trance sensorial para disfrutar a la luz de las velas acompañados del humo de una pipa mágica. Sus chamánicos pasajes incrustan desde la improvisación elementos de la psicodelia de los 70’s. Con algunos momentos, mostrándose más pesados y con algún leve coqueteo doomy, su psicodelia nos hace traspasar esa barrera sensorial en la que la mente flota liviana en un auténtico trance espiritual. ‘MUSIC FROM ANOTHER WORLD I & II’ es un álbum ideal para la relajación y la reflexión, y en él, las guitarras toman el protagonismo en unos temas que fluyen desde la calma para explorar los confines de la psicodelia. Alemania es un punto neurálgico de estos sonidos lisérgicos desde hace años, por lo que no debe sorprendernos apuestas de estas características, sino por el contrario, debemos sentirnos gratificados por ello. Pasajes contemplativos con tonos devocionales en los que los tonos rituales liberadores se suceden sin prisas, a pesar de contener momentos de pesadez en los que un crujiente sonido enturbia el ambiente. Todo un embrujo hechizante lleno de magnetismo para reconfortar nuestros sentidos.  El álbum consta de canciones publicadas en 2 Split-Vinyls junto con Projekt Fx3 y que se encuentran disponibles vía Clostridium Records en 2.018 y 2.019.

La mística envolvente nos atrapa en ‘Sonic sitar’. Suaves pasajes psicodélicos con un aroma oriental van sucediéndose entre cadentes tambores. El tema es un espacio para desarrollos nebulosos que invitan a la relajación y la reflexión. Todo un trance espiritual

Con un sonido mucho mas crujiente ‘Black tape’ nos devuelve a un espacio más mundanal. Entre efectos envolventes el tema va evolucionando, repitiendo su armonía de una manera hipnótica. Turbio y difuso el tema se desarrolla entre crestas Stoner y laderas heavy-psych que finalmente se apoderan de él a través de él para devolvernos a insondables atmósferas psicotrópicas llenas de magnetismo. Ondulando por esos espacios va modulando su intensidad hasta caer en una ciénaga con efluvios narcóticos.

‘Zen trip jam’ es un nombre lo suficientemente obvio como para intuir su contenido. Casi susurrante y un espacio drone, los acordes se ejecutan con una calma chamánica. Creando un espacio devocional, los cantos contemplativos custodian un tema que no tiene prisa en desarrollarse. Entre aromáticos entornos con olor a incienso los alemanes nos ofrecen un viaje cuyo objetivo es la liberación de la mente. Nuestro karma bebiendo energía positiva para liberar nuestros demonios internos. Sus narcóticos pasajes sirven de bálsamo sensorial con momentos de belleza, pero todo, regado con una espiritualidad redentora. La parte final deja espacio a buenos desarrollos de guitarra sanadora y reconfortante.

Siguiendo con los sonidos meditativos ‘Dust’ con su atmósfera lisérgica, se muestra como una auténtica jam que poco a poco va convirtiéndose en una canción con estructura. Heavy-psych en estado puro con distintas influencias estilísticas van perfilando un tema que se atasca entre wah wah creando un caleidoscopio sonoro en el que las formas y los colores mutan constantemente. Si bien el tema parece tener partes estructuradas, todo su potencial reside en la libertad creativa de cada uno de sus músicos.  El tema mantiene una intensidad suave hasta la parte final en la que se encabrita más su sonido.

‘Acid sun’ se muestra más plomizo en su introducción con ligeros coqueteos doomies. Todo un espejismo, que rápidamente retoma los momentos más chamánicos de la banda. Trascendentales pasajes recitados dan pie a una explosión pesada en la que los ecos porto-metal y un cierto tufillo Sabbath se conjugan con la psicodelia pesada más corrosiva. Cautivador y aturdidor a partes iguales. Tras el comienzo perturbador, comienza un paseo por un bosque humeante con efluvios de hongos mágicos impregnando cada acorde de fuertes dosis de psilocibina.   Cerrando el álbum, ‘Zen​-​O​-​Phoria’ parte susurrante y misterioso en una nueva exploración psicodélica. Un bálsamo antiestrés en que la calma domina una atmósfera creada para la redención de la mente. Una jam en toda regla en la que podemos vislumbrar algún elemento hendrixiano en los largos desarrollos de guitarra. Con el tema, ZEN TRIP parece atravesar una barrara sensorial en la que se ven reflejados diferentes momentos y referencias como si se encontrara encriptadas.

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Reseña: PARALYZED.- ‘Paralyzed’

Todo un cañonazo de heavy-blues y hard-rock primitivo y salvaje. PARALYZED en su Lp debut, nos presentan un coctel en el que caben Steppenwolf, The Doors, Leafhound, Deep Purple, Danzing o Sabbath, por citar solo algunos de los ingredientes que usan para construir este magnífico brebaje sonoro. Temas rugosos comandados por una quebradiza voz que acaba por engancharnos sin remisión. Como tantas veces hemos visto, no estamos ante un gran cantante, pero sin duda, Michael Binder tiene duende, y eso se percibe en cada canción. Su registro roto y aguardentoso conjuga el legado de Glenn Danzing, Jim Morrison y sobre todo de John Kay en modo etílico.  Los alemanes tienen el blues en sus genes, algo que no debería sorprendernos, ya que continúa siendo un referente primordial en el que muchas bandas se siguen mirando. Tras su fantástico EP del otoño de 2019, PARALYZED irrumpen como un elefante en una cristalería en la escena pesada con su perfecta conjunción de heavy blues, Stoner y buenas dosis de psicodelia ácida. Un atrayente trabajo, sin resquicios, en el que cada tema nos ofrece un aliciente para desear escuchar el siguiente con ilusión. Transitando por ese puente imaginario que nos traslada al comienzo de los años 70’s, sus temas huelen a gasolina y bourbon, pero también a marihuana. Tonos vacilones con una notable influencia del sonido que Steppenwolf nos brindaban al final de los años 60’s, para erigirse como referente de los moteros de la época. Ahora PARALYZED bien podrían ocupar ese espacio con un sonido que cruje, que golpea y que nos deja K.O.  Rock directo que transmite un espíritu optimista y en el que no faltan momentos de melancolía para recuperar el espíritu del rock and roll. Sin duda ‘PARALYZED’ es uno de esos álbumes que hace volar tu cabeza.

PARALYZED son: Michael Binder (guitarra y voz), Caterina Böhner (guitarra), Philipp Engelbrecht (bajo) y Florian Thiele (batería), contando con la colaboración de Daniel con su órgano Hammond en ´Golden Days´. El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en Turtle Records Studio.

‘Paralyzed’ sirve de introducción a un soberbio álbum. Conjugando elementos doom, con un sonido crudo en el que los ecos heavy-blues aparecen intoxicantes entre riffs Stoner y solos extasiantes. Un espacio psicotrópico en el que la banda deja patente toda su pesadez.

Tras la entrada anterior los momentos hard-rock vintage entran en escena en ‘Lucifer’s Road (My Baby And Me)’. Un tema que conjuga el legado Sabbath con una voz al mas puro estilo John Kay. Con esa cadencia melódica Steppenwolf, el tema ofrece riffs contagiosos con un carácter retro entre momentos heavy-blues impregnados en papel secante. Rock macarra y vigoroso que golpea con fuerza cuidando las melodías. Crudo y directo el tema se deja seducir por hirientes y penetrantes creando una espiral que nos envuelve.

Tras la Tempestad llega la calma, y ‘Prophets’ parte del sosiego para elevarse y convertirse en un tema desgarrador. La influencia del registro quebrado de su vocalista tiene una gran trascendencia en el sonido de los alemanes. Riffs, sencillo, pero familiares acompañan la comitiva heavy-blues hacia un espacio de psicodelia pesada y ritmos Stoner sin perder su carácter vintage. Tras tres minutos las hostilidades se desatan con crudos momentos hard-psych herederos de los 70’s más salvajes. Sus casi ocho minutos hacen que podamos disfrutar de distintas etapas en el caminar de un corte que reposa su epílogo entre paisajes de psicodelia chamánica.

Derrochando fuzz, ‘Noise on the river’ se debate entre el heavy-blues y los rudos ecos Stoner. Con esos tonos macarras, el tema se desata en solos ácidos entre ondulantes ritmos reflejando el espíritu del medio oeste. Un sonido primitivo, pero bien ensamblado con distintos momentos estilísticos que acaban despeñándose sin control por un torrente pesado y lisérgico. Un corte denso y pegajoso en el que la fuerza de la banda queda patente entre solos endiablados.

Con la cadencia de los primeros acordes del clásico de Deep Purple ‘Child on time’, ‘Golden days’ parece beber de esa fuente. Si ya Deep Purple en su día se inspiraron en el tema de It’s a beautiful day ‘Bombay Calling’, de nuevo esos ecos son retomados aquí. Con un órgano retro envolviéndolo todo con su sonido vintage, el difuso sonido de los riffs en segundo plano custodia desgarrados pasajes en los que el humo cannabico está presente. Si bien la voz de Michael Binder parece quebrarse en cada verso, eso supone un aliciente y una auténtica seña de identidad de la banda.

‘Lowlands’ cruje poderoso antes de tornarse a un escenario bluesero sin perder su groovy. Cocinando a la perfección los riffs Stoner con la esencia del blues de los 70’s el tema tiene arrancada y paradas constantes para acabar siendo seducido por la acidez sin perder su espíritu turbio.

Emulando al Rey Lagarto en su introducción, ‘Green eyes se precipita impulsado por el fuzz en un torrente de rock salvaje y crudo. El calor del desierto reflejado en otro tema con un groovy impactante que nos invita al desenfreno entre armonías que rápidamente nos enganchan. No puedo evitar la comparación con STEPPENWOLF nuevamente en una versión Stoner que tiende el puente entre el siglo XX y los curdos sonidos de los 70’s. Guitarras rabiosas y ritmos poderosos acompañan esta huida.

‘This woman’ nos lleva a las largas rectas Californianas en una nueva revisión stonerizada de la banda de John Kay mostrado su lado más salvaje. Rudo y desbocado, el tema contiene momentos más melódicos sin perder un ápice su rugosidad. Un tema crudo en el que también aparecen ecos blues, entre su contundentes y rugosos riffs.

Sutiles acordes llenos de mística misteriosa abren ‘Mother’s only son’. Un tema que se eleva poderoso entre zarpazos de psicodelia salida de la guitarra. Crujientes y cadenciosos riffs con pasajes recitados al más puro estilo Morrison van creando un tema chamánico. Desgarradores pasajes que se clavan en nuestros sentidos mostrando una faceta oscura pero hechizante de la banda. Lleno de efluvio psicotrópicos el tema se contonea suave pero poderoso. Su ambiente pantanoso se conjuga con atormentados pasajes vocales para inclinarse por un espacio heavy-psych que se asoma a precipicios doom.

‘Parallel’ pone el cierre en una atmósfera psicodélica en la que la quebrada voz derrocha sentimiento. Entre el dark folk y ese escenario lisérgico lleno de magia. El tema parece divide en dos partes, con un segundo acto en el que momentos Danzing se fusionan con ácidas atmósferas que se elevan hacia un espacio Stoner con un nítido matiz añejo.