Reseña: STRIDER.- ‘Midnight Zen’

Ya hace años que de cuando en cuando, la escena psicodélica turca nos ofrece maravillas sonoras de alta calidad. En esta ocasión ‘MIDNIGHT ZEN’, el nuevo álbum de STRIDER, evoca cautivadores paisajes oníricos en los que la psicodelia de bandas como COLOUR HAZE o ROTOR afloran para impregnarnos de hermosas fragancias sonoras. Pero este álbum no se queda ahí, y también contiene momentos de intensidad rockera en la que los ecos del proto-metal se mestizan con ásperos riffs desérticos. Doomy por momentos, las canciones contienen la suficiente acidez como para corromper la sensibilidad del oyente con su innegable apuesta psicotrópica. Pesado y liviano a su vez, el álbum consigue un equilibrio con fuertes ritmos pegadizos en contraste con los momentos en los que las delicadas melodías, se adueñan de la escena, Si bien STRIDER exploran territorios yermos, también son capaces de transitar con exquisitez por bosques mágicos, que nos una vez atravesados, abren las puertas de un auténtico Jardín del Edén. Esto hace que este nuevo trabajo pueda satisfacer tanto a los que gustan de los riffs del desierto, como a los abanderados de los ‘viajes’ narcóticos. ‘MIDNIGHT ZEN’ es un álbum vitalista, fresco, hermoso y con los ingredientes suficientes como para ofrecer una escucha satisfactoria y emocionante del mismo. Si te gustan bandas como COLOUR HAZE o ROTOR, aquí encontrarás tu espacio de placer, pero si amas las vibraciones arenosas mas pesadas, también tendrás tu lugar.

STRIDER son : Atılım Karaca (voz); Selçuk Çelebi (guitarras); Yiğit Çiçek (guitarras); Sertuğ Kostik ( bajo) y Mertcan Kabaş  (batería).

 ‘Hive’ evoca los momentos del rock más crudo de los 70’s. un ritmo vibrante y riffS con la suficiente contundencia para aplastarte son combinados con destreza. Una fusión de stoner-rock, proto-metal y psicodelia con groovy rítmico que hace que el corte te atrape. Sus elementos retro se insertan con maestría en una propuesta de vibraciones pesadas contemporáneas en la que no faltan guitarras ácidas. Doomy por momentos, la canción sabe caminar por la fina frontera de la psicodelia pesada y el stoner más contundente.  Una canción que dejará satisfecho a los amantes más ortodoxos de los sonidos pesados contemporáneos.

Con una identidad parecida al corte de apertura, ‘Bystander apathy’ rezuma fuzz intoxicante y rugoso. Rock del desierto vitalista y crudo amortiguado por melodías más contenidas, pero con el suficiente atractivo como para rendirse a los turcos. La canción da un pequeño giro en su parte central a modo de descanso, para desarrollarse entre laderas de psicodelia pesada sin renunciar a su esencia. Este giro hace que el corte incida más en estereotipos heavy-psych con largos desarrollos de guitarra que van haciendo cambiar su aspecto. Todo parece volver a su cauce en la parte final, en la que regresan esos riffs ásperos con los que nació.

Dream with the dreamer’ baja la intensidad y nos presenta a la banda en otra faceta de la que salen airosos con buena nota. Oníricos pasajes, voces cálidas y aterciopeladas entran en escena para amansar nuestros sentidos. Delicadas melodías lisérgicas se aromatizan con bellos acordes para ir tejiendo un corte suave y reconfortante. Esto no es óbice para que el tema contenga riffs crujientes que lo elevan a un espacio de monumentalidad. Un claro ejemplo de hacer canciones de psicodelia pesada que aúnan lo delicado y lo contundente. Una de las canciones más atractivas del álbum.

Entre palpitantes acordes ‘Midnight zen’ mantiene la esencia psicodélica de los turcos. Con el misticismo del sitar el corte se toma su tiempo para arrancar con una larga introducción. Un minuto y medio que nos lleva a un espacio heavy-psych con reminiscencias de sonidos pesados del pasado siglo. Sustentado en un riff principal, la canción se balancea en un espacio lisérgico con golpes de hard-rock y pinceladas stoner. Más de diez minutos de un sonido reconocible y resultón en una nueva exploración de un espacio psicodélico. El corte desciende en su intensidad para caminar plácidamente en un entorno de sosiego en el que los acordes fluyen con naturalidad. Una pausa apetecible que transmite un estado de relax. Aquí las voces se vuelven susurrantes mientras la canción parece tomar prestados algunos pasajes progresivos. Si bien no hay demasiada complejidad, la canción se muestra sólida y cohesionada.

Evocando el sonido de bandas como COLOUR HAZE o ROTOR, ‘Molly the holy’ nos impregna de su gratificante belleza con delicadas melodías heavy-psych ortodoxas. Describiendo un mundo onírico la canción nos acaricia como una pluma que mece el viento adornada por suaves melodías vocales. Con golpes de fuerza los riffs se tornan ásperos y crujientes en embestidas controladas que aportan solidez a un corte hermoso.  STRIDER destapan el tarro de las esencias para empaparnos nos bellas fragancias dignas del mejor perfume.

https://www.instagram.com/strider_ankara/

Reseña: DESERT WAVES.- ‘Deafening Silence’

Sin renunciar a las vibraciones stoner de su anterior álbum ‘LOST IN DUNES’, publicado hace cinco años, en ‘DEAFENING SILENCE’, el nuevo álbum del trio italiano DESERT WAVE, encontramos una inclinación mucho más certera hacia la psicodelia, en canciones que se desarrollan sobre un escenario más puramente heavy-psych. Con un bajo hipnótico y poderoso, una batería precisa, y una guitarra de ensueño, junto a una voz cautivadora y algún efecto de sintetizador, estos chicos de conquistarán. Canciones inversivas con las que consiguen expandir la mente del oyente conjugando con destreza los ecos del desierto en una travesía, en las que los paisajes sonoros con dunas cósmicas, se nutren del legado de bandas como COLOUR HAZE. Pero no solo eso, ya que el carácter psicodélico e hipnótico de KING BUFFALO o los ensoñadores pasajes atmosféricos de YAWNING MAN, también contribuyen a la creación de hermosas canciones. Ciertamente DESERT WAVE no crean nada nuevo, pero como tantas otras bandas, sus composiciones rebosan honestidad y están repletas de emocionantes momentos. Una atractiva interpretación y una excelente producción, hace que el sonido del álbum cale hondo en la sensibilidad del oyente. El álbum fluye proporcionando una placentera escucha con su conjunción de sonidos desérticos y de vibraciones psicodélicas de alto nivel. Balsámicos y ensoñadores por momentos, los italianos también saber mostrarse estruendosos, con deflagraciones controladas que hacen que sus temas pongan con acierto, la banda sonora perfecta a la soledad de sus dunas cósmicas. ‘DEFENING SILENCE’ es una grata sorpresa para cualquier amante de la psicodelia pesada, ya que es un álbum que destila y transmite, una sensación de suavidad y relajación, sin caer en convencionalismos ni ñoñerías.  Sus cautivadores paisajes sonoros son un bálsamo reconfortante que buscarás una y otra vez, ya que estamos ante un álbum que te deja con ganas de más. Su solvente narrativa cinematográfica sustentada en cortes prioritariamente instrumentales, consigue atrapar al oyente en su relato con suma facilidad, algo que, desgraciadamente no todas las bandas consiguen.

DESERT WAVE son:
Enrico ‘Burton’ DALLA POZZA: guitarra
Luca ‘Logan’ ADAMATI’: bajo, sintetizador y voz
Andrea ‘Drugo’ VETRI: batería.

‘Outside pt. 1’ aflora con una lenta introducción impulsada por sintetizadores para situarnos en un escenario heavy-psych. Un cadente y preciso ritmo de batería y un magnético bajo nos ponen en el punto de ebullición. Con lisérgicos devaneos de guitarra el tema se muestra como una introducción para la segunda parte.  

Como continuación del tema anterior, ‘Outside pt. 2’ ya nos muestra a la banda en su verdadero entorno. Creando una insondable atmósfera, el hipnotismo de bandas como King Buffalo se siente encada acorde de guitarra. Su flujo constante se ve asediado por una voz llena de magnetismo, limpia y precisa. Un plácido paseo por desolados desiertos en los que la garra de los riffs stoner, dotan de cuerpo a esta psicodelia ensoñadora y chamánica. Con efectos de matiz cósmico el tema explora los confines de la psicodelia pesada con gran acierto.

Tras este brillante prólogo dividido en dos partes, ‘Deafening silence’, el corte que da nombre al álbum se nutre de fuertes tambores y delicados pero profundos pasajes psicodélicos. Un espacio para que la guitarra muestre sus cartas con una buena jugada ganadora. Golpes de stoner rugosos aparecen con una cierta vocación doom en este espacio que atraviesa las fronteras del desert-rock y la psicodelia pesada creando un estado reflexivo y sumamente envolvente.  Efectos, sintetizadores y una pulsante línea de bajo completan un corte al que se suman brisas exóticas para realzarlo mas aún. Una canción que prescinde de las voces para sumirnos en una espiral de psicodelia pesada de alto nivel.  

‘Above’ parece cobijarse en la alargada sombra de COLOUR HAZE. Una poderosa base rítmica soporta la hechizante voz y los pasajes psicotrópicos de guitarra para construir una canción llena de belleza y sentimiento. Cálido, prieto pero lo suficientemente psicodélico como para seducir al más ortodoxo de los fans del género. La hermosura de su melodía, contrasta con un zumbido persistente en un segundo plano. El tema serpentea por un espacio en el que los ecos del desierto en su versión más atmosférica, nos seducen con sumo cuidado y delicadeza.  El tema mantiene un cierto carácter cósmico al atravesar sus arenosas dunas.

Manteniendo presente el legado de COLOUR HAZE, ‘Vortex’ hace rugir la guitarra para llevarnos a un entorno balsámico y gratificante. Una mirada hacia adentro que contagia al oyente de una paz interior sumamente gratificante y lograda. El corte contiene algún elemento más propio de YAWNING MAN, sin perder un ápice de fuerza. Una combinación sumamente atractiva que sin duda te conquistará hasta llevarte a un clímax sonoro donde todo se engrandece.  Una vez allí, la magnética y penetrante línea de bajo describirá un auténtico Jardín del E´dén en el que las comparaciones con el trio de Munich son evidentes.

‘Venus chains’ nos impulsa al espacio exterior con sus tonos cósmicos. Con un gran trabajo en la línea de bajo, el ritmo se torna más espacial, en este viaje a los bordes del espacio exterior. Un entorno en el que los sonidos del desierto adquieren un matiz sideral gracias a una guitarra siempre absorbente y efectiva. Fuerza y delicadeza con la mirada siempre puesta al frente, para ir sorteando los obstáculos del camino de esta peregrinación en busca de lo desconocido. El tema guarda el equilibrio entre la rugosidad de algunos momentos de stoner ortodoxo, y su vocación psico-espacial. Sin duda el tema funciona, logrando su objetivo, el de sumir al oyente en una odisea sideral de tintes arenosos.

‘Endless night’ pone el broche final a este itinerario por espacios en los que la psicodelia pesada explora entornos desérticos. Con una voz sintetizada los devaneos lisérgicos parecen recorrer el vacío de las dunas en un mundo lejano y misterioso. Creando una sensación de inquietud, el registro vocal, con este tono de oscuridad, consigue poneros en un punto de incertidumbre con sus repetidas armonías y los efectos envolventes alentados por un ritmo potente, lento, pero completamente hipnótico.

Desert Wave

Reseña: LÁGOON.- ‘Bury Me Where I Drop’

Sumidos en cavernas proto-doom, la banda de Portland nos ofrece su particular pócima lisérgica y pesada con su nuevo álbum ‘BURY ME WHERE I DROP’. Seis infecciosas y pesadas canciones que gravitan en un espacio de oscuridad en el que los elementos psicodélicos narcotizan sus monstruosos riffs de vocación doom. Con la sombra de Sabbath cayendo sobre la banda, LÁGOON con su séptimo álbum, ya no tiene que demostrar nada a nadie. Asentados como trio, la banda ejecuta canciones con aroma primitivo y crudo en un cóctel en el que cabe tanto la psicodelia pesada más infecciosa, como el doom tradicional, pero también el heavy-rock y los sucios sonidos proto-punk. Sin duda una amalgama de elementos bien ensamblados con un aroma añejo en el ambiente y unas vibraciones que bien podrían definirse como garage-doom, ya que en el álbum, la contundencia no está reñida con la fiesta. Con el fuzz como elemento principal de sus composiciones, LÁGOON nos arrolla con un trabajo notable, vibrante y sumamente gratificante en el que seguramente encontrarás tu espacio sonoro favorito, porque en ‘BURY ME WHERE I DROP’ la monotonía no existe. ¿Te atreves a comprobarlo?.  

LÁGOON son: Anthony Gaglia (guitarras y voces), Brady Maurer (batería) y Kenny Coombs (bajo).

‘BURY ME WHERE I DROP’ está disponible vía Electric Valley Records.

‘I see the hate’ viene cargado de gruesos riffs que crean una cortina difusa de la que tratan de salir con solos afilados envueltos en sustancias psicotrópicas. Lento en su desarrollo el tema conjuga elementos heavy-psych con una propuesta psycho-doom. La voz ceremonial aporta un carácter litúrgico a un corte oscuro, pesado y psicodélico. Estamos ante una canción tenebrosa y oscura que es ejecutada con completa parsimonia.

Mucho más dinámico en su ritmo, ‘Dead and gone’ parece beber de los sonidos retro en una espiral repetitiva de riffs. Con elementos proto-metal el corte fluye con desparpajo bajo tonos ocultistas. La sombra de Sabbath ya sabemos que es alargada, algo que se refleja en la canción. El tema ofrece una lograda composición con buenos pasajes de guitarra, un ritmo imperturbable y una línea de bajo cálida e hipnótica.

‘Bury me’ cruje en su apertura para despeñarse por un torrente rockero entre constantes distorsiones. Con un espíritu alternativo, la canción ofrece ocroso con falsete en una vuelta de tuerca al sonido de la banda.  Diferente a sus temas precedentes, aquí LAGOON muestran la versatilidad de su sonido.  Esas voces poppies no impiden que el sonido global del corte se turbio y borroso.

Sumidos en ese pozo de oscuridad presente en todo el álbum, ‘Sharpen it’ con sus atrayentes riffs oscila grácil creando una banda sonora para un thriller construido con desgarradores pasajes. El tema nos ofrece una buena descarga de fuzz.

‘Face down’, en un nuevo giro argumental, reposa en suaves acordes que se ven violentados por profundos desarrollos de guitarra en tonos psicodélicos. Con su sonido estratificado en capas, el tema se deja llevar por un espacio heavy-psych en el que la banda baja la intensidad ofreciendo bellos y suaves pasajes instrumentales.

Para cerrar el álbum, ‘Some nerve’ vuelve a mostrar un sonido crujiente y difuso.  Un buen trabajo de guitarra colorea un ritmo dinámico y constante. Ecos proto-punk en la desgarrada voz complementan un corte versátil que parece beber de distintas fuentes estilísticas con resultado bastante logrado.

LáGoon 

Electric Valley Records

Reseña: HOWARD.- ‘Event Horizon’

‘EVENT HORIZON’ es una de esas gratas sorpresas que uno se encuentra cada cierto tiempo. El tercer trabajo de los franceses HOWARD, viene cargado de sonidos vintage marcados por la profundidad de un órgano hammond diabólico, unas voces conmovedoras y la suficiente psicodelia como para no poder resistirse a zambullirte en sus surcos. Hard-progresivo más propio de los 70’s, empapado de fuzz, golpes de stoner y constantes cambios de registro. Con un sonido ampuloso, HOWARD nos sumen en un caleidoscopio sonoro más propio de otros tiempos, pero con los suficientes elementos contemporáneos como para no oler a naftalina. Toda una locura en un ejercicio creativo lleno de alicientes para el oyente. Efectos, atmósferas retro, y un túnel de psicodelia pesada que logrará hacer que tu cabeza explote en un orgasmo de emociones. Divertido y anguloso, ‘EVENT HORIZON’ es de esos álbumes que gana con nuevas escuchas, ofreciéndonos múltiples matices que habían pasado desapercibidos. Un álbum impactante que no se recrea en estereotipos del pasado, sino que abre su coctelera para ofrecernos su personal e intoxicante brebaje. Chamánico por momentos, desgarrador en otros, el álbum nos ofrece ocho canciones que completan un aquelarre reconfortante que se balancea entre la suavidad de sus melodías y sus ampulosos desarrollos instrumentales. Nuevamente la magistral voz con una cierta inclinación doorsiana, hace que cada canción brille como las estrellas, con su propia luz.

HOWARD son: JM Canoville (voz y guitarras), Raphaël Jeandenand (órgano, sintetizadores, bajo y theremin) y Tom Karren (batería, samplers, glockenspiel y flauta)

Emulando al Jim Morrison poeta, ‘Bankable sermon’ abre el álbum con chamánicos pasajes psico-progresivos antes de zambullirse en un entorno hard-prog. Buenas voces, fascinantes estribillos y un impactante órgano vintage, impulsan un corte vibrante que marca el devenir del álbum.

Bajando las revoluciones, ‘Seeds of love’ ofrece una cara más suave y amable. Aquí los sosegados pasajes vocales se adornan con pasajes progresivos que se acercan a los estándares del rock clásico, desde una mirada pausada.  A pesar de su espíritu sosegado el corte contiene momentos desgarradores en los que todo se revoluciona.

‘Need want get’ se deja seducir por una apuesta más ecléctica. Su oscura atmósfera se salpica con voces narrativas y constantes cambios de ritmo. Manteniendo una dualidad entre lo progresivo y lo alternativo, el corte contiene pasajes narrados que contrastan con alguna guitarra insertada con sutileza y un curioso trabajo de teclados. Un corte extraño que mantiene el ritmo en todo momento haciendo que todo resulte más cohesionado.

Evolucionando lentamente ‘Telescope’ parece susurrarnos con sus delicadas melodías. Un plácido espacio que se toma su tiempo para desplegar todos sus encantos con un sonido vintage de manual. Sus suaves pasajes son golpeados por ocasionales subidas de intensidad que no le hacen perder su carácter plácido y reconfortante.  Con el sonido del órgano arrestando los riffs a un entorno de pesadez la canción se muestra contenida y rica en matices hasta su desgarrador final.

 ‘I heart a sound’ chisporroteante efectos psicodélicos con una breve introducción que da paso a su verdadero propósito. Su sonido hard-progresivo del pasado siglo se adorna con elementos contemporáneos en una fusión sumamente apetecible. Rebosante de fuerza la voz y órgano se balancean mutando su forma de presentarse ante el oyente. Una dualidad en la que lo progresivo flirtea con elementos psicodélicos entre alguna embestida más pesada y un final explosivo y dinámico.

La vibra Morrisiana de las melodías de ‘The way’ es el reflejo de parte las canciones del álbum. Bellas y cálidas melodías arropadas por una sutil instrumentación creando un entorno atmosférico de gran belleza. Avanzando con sigilo el corte nos introduce un bosque psicodélico lleno de matices. En este placido y meditativo entorno, la guitarra se asoma al tema proporcionando brillantes momentos que contrastan con el protagonismo del órgano a la mayor parte de las canciones. Una canción con personalidad propia en la que HOWARD parece prescindir de los golpes de pesadez para crean un efecto balsámico sumamente gratificante para el oyente.

‘Heedless’ se precipita entre ritmos hipnótico y efectos por un espacio más turbulento en el que los ecos blues y la psicodelia cósmica se unen a la fiesta. Lleno de fuerza y dinamismo, el corte parece arrollarnos con toda su vitalidad.

Con una propuesta inspirada en el legado floydiano ‘Event horizon’ palpita creando un atmosférico espacio en el que HOWARD albergan los mejores momentos del álbum. La cautivadora voz y su pausada instrumentación son un argumento lo suficiente fascinante como para caer rendido a sus encantos.  Sin duda estos chicos parecen no ponerse barreras en su creatividad. Manteniendo ese carácter que hace que los temas graviten entre los momentos plácidos y suaves con la pesadez y fuerza de sus medidas embestidas pesadas. Brillantes riffs y fuertes ritmos complementan un corte sobrio y bien diseñado para seducir al oyente de mil formas diferentes. Aquí reside precisamente todo su encanto.

Howard – The Band

Reseña: HEAD.- ‘Satisfaction’

Canciones sencillas, pero con mucho groovy que van explorando desde el blues, la psicodelia y el puro hard-rock nacido en los 70’s. Rock en estado puro en todas sus versiones, ejecutado por la vía directa. Sin ornamentos superfluos, las nueve canciones respiran rock sin complejos. Sin andarse con rodeos, los canadienses HEAD, toman la vía rápida para llegar al oyente con su particular fiesta de rock and roll como en los viejos tiempos. Riffs, ardientes ritmos, y voces que evocan los momentos mas brillantes el hard-rock, son los ingredientes usados para seducir al oyente con toda su crudeza. Con cada instrumento cumpliendo a la perfección su rol, HEAD no se complican, y lleva a la máxima expresión aquello de ‘menos es más’. Un groovy que te engancha y que recuerda la banda sonora de los clubs nocturnos de los 70’s cada canción tiene su propia personalidad. Ganchos de guitarra irresistibles y la dualidad vocal ‘chico-chica’ son argumentos suficientes para caer en las fauces de ‘SATISFACTION’. Un álbum de alto octanaje que te lleva a empujones a la pista de baile evocando tus mejores momentos de juventud, cuando te rebelabas al mundo. Pero como no solo de rock vibrante vive HEAD, también nos ofrecen canciones aterciopeladas envueltas en un manto psicodélico con aroma cannabico. La dulzura y sensibilidad de la voz de Elyse nos traslada por momentos al verano del amor en las canciones más suaves y psicodélicas del álbum, lo que aporta alicientes a una buena escucha. En definitiva, ‘SATISFACTION’ es un álbum hecho en pleno siglo XXI, pero es un álbum en el que los sonidos vintage de los 70’s cobran una nueva dimensión. Bandas como HEAD, vuelven a corroborar que el rock de siempre sigue todavía muy vivo, por mucho que haya quien siga diciendo eso de…’ya no se hace música como la de antes’.

HEAD son: Hunter Raymond (batería y voces), Elyse Besler (bajo y voz) Michael Starnino (guitarra). ‘SATISFACTION’ está disponible vía Fuzzed and Buzzed.

‘Shudder’ nos traslada al corazón de los 70’s con su heavy-blues crudo y ácido. Con una buena combinación de voces, el sonido de la canción evoca momentos más propios de bandas como Graveyard o Witchcraft adornados con tonos soul. Una nueva revisión de los sonidos vintage del siglo pasado ejecutado con una mirada mucho más contemporánea.  Un tema directo que nos da la medida de lo que nos podemos encontrar en el resto del álbum.

Bajando la intensidad ‘Spell’ reposa en suaves pasajes psicodélicos auspiciados por una voz femenina llena de sentimiento. En un perfil bajo, el tema habita en una envolvente atmósfera adornada con algún buen solo de guitarra, sin perder su alma blues-soul entre una neblina de fuzz.

Runaway’ se precipita en un torrente de rock and roll con estribillos y coros pegadizos. Una vuelta a los 70’s en todo su esplendor. Guitarras chirriantes y voces con mucho gancho componen un tema dinámico que mantiene la esencia vintage.

En un tono más hendrixiano, el uso del wah wah en ‘Queen’ nos devuelve a mediados de los 70’s. Un sonido retro que bebe del blues y en el que encontramos elementos psicodélicos. Las cuidadas melodías vocales y un ritmo lo suficientemente dinámico hacen de ‘Queen’ otro corte ganador. Con un ritmo contundente, las guitarras ponen la nota de color con solos que se superponen haciendo cambiar la fisonomía de la canción para convertirla en luminosa y fresca.

Instalados en los sonidos del rock clásico, el blues aflora en cada nota con golpes de rabia en ‘Shake’. Otra canción con una estructura sencilla que se engrandece con la alternancia de voces de y coros, entre difusos riffs. Rock en estado puro en una invitación una fiesta vintage.

 
En un tono más toco y alternativo, ‘Strychine’, con fuerte ritmo y riffs ásperos soporta las veleidades blues y de puro rock and roll. Ondulante pero siempre ofreciendo momentos divertidos, los solos de guitarra se combinan con una narrativa de blues crudo y vitalista.

‘Out for blood’ golpea con toda su fuerza hard-rock combinando voces y coros e incorporando la acidez de una guitarra que se desangra en sus solos. El ritmo, más difuso en esta ocasión, no da tregua en otra canción rebosante de fuerza.

En contraste con el corte anterior, ‘Your money’ se desarrolla entre nebulosas lisérgicas y golpes de rock clásico. Con su sonido amortiguado, la canción presenta elevaciones de intensidad entre coros y estribillos manteniendo un perfil más bajo en su desarrollo.  En cualquier caso, la banda sigue fiel a su fórmula.

‘Hound dog’ desciende definitivamente hacia un sonido más pausado en el que el blues toma el protagonismo. Con un groovy pausado, la canción ofrece buenos solos de guitarra entre los habituales juegos vocales que encontramos en el resto de las canciones. La senda clásica del blues narcótico se transita para mostrar el lado más psicodélico y chamánico.

Head

Fuzzedandbuzzed