Parece que la mayoría de los rockeros de principios del siglo XXI se han vuelto demasiado fascinados e hipnotizados por la tecnología, los sonidos y la producción de hoy en día. En otras palabras … parece que se aleja cada vez más el sonido de una banda tocando juntos en vivo, todos juntos en la misma habitación. Afortunadamente, siempre podemos contar con los muchachos de RADIO MOSCOW para ofrecer verdaderos sonidos de rock clásico, como se escuchó durante su actuación en el Festival Crossroads, que ahora se lanza oficialmente como el CD / DVD, «Crossroads Festival 2015» vía MIG Music.
El 23 de marzo de 2015, el power trio actuó como parte del Festival Crossroads en Bonner Harmonie en el WDR “Rockpalast”. La banda de Stoke City en el estado estadounidense de Iowa trae grandes canciones como “New Beginning”, “Deep Blue Sea” y por supuesto “City Lights” de su segundo álbum “BRAIN CYCLES”. El ambiente en la audiencia es genial, todo el mundo está en la misma onda, Parker Giggs difunde lamidas casuales y vibra flotando en el auditorio inclinado de fans, su voz está en su punto máximo, Marrone y Meier desempacan el martillo de vapor. El aplauso retro de heavy blues rock oficial está garantizado sin caer en ningún cliché. RADIO MOSCOW se muestra en su mejor momento.
Con la participación del cantante y guitarrista Parker Griggs, el bajista Anthony Meier y el baterista Paul Marrone, presenta versiones totalmente ajustadas de todos los clásicos de RADIO MOSCOW que los fanáticos esperan escuchar en el concierto, “I Just Don’t Know,”“250 Miles”“Broke Down”, “Brain Cycles,”“No Good Woman,” etc.
Formada en 2003 por Griggs en Ames, Iowa, la banda tiene su sede en el condado de San Diego, California, desde hace varios años. RADIO MOSCOW ha lanzado cuatro álbumes de estudio hasta la fecha: el debut homónimo de 2007, producido por Dan Auerbach de The Black Keys, quien presentó a la banda a Alive Natural Sound Records, el sello que ha lanzado los siguientes tres álbumes de la banda: “BRAIN CYCLES” (2009),“THE GREAT ESCAPE OF LESLIE MAGNAFUZZ” 2011 y “MAGICAL DIRT”(2014) (álbum que el que el trío estaba presentando en el momento de la grabación de esta actuación). Y en 2017, el grupo ofreció «NEW BEGININGS», el primero para Century Media Records.
RADIO MOSCOWha realizado giras y presentaciones por todo el mundo con artistas como Graveyard, Witchcraft, Joe Bonamassa, Pentagram, The Sheepdogs, Nebula o Bang, por nombrar solo algunos de un largo etcétera. Además de actuar en el Festival Crossroads, han tocado en el Festival Ride, Desert Daze, Electric Funeral, End Hip End It, el festival Psycho California y, como es apropiado, han encabezado espectáculos tanto en San Petersburgo como en Moscú en Rusia así como a lo largo de la geografía europea.
Para experimentar RADIO MOSCOW en todo su esplendor de alta energía, sudoroso y amplificado, MIG Music ha hecho una selección muy acertada. ”Crossroads Festival 2015” es un documento en vivo definitivo, imprescindible del trío californiano que se encuentra disponible en doble CD + DVD con la actuación completa más un par de canciones acústicas a las que hay que sumar una par de entrevistas antes y después del show..
SAMSARA BLUES EXPERIMENT lleva diez años en lo más alto de la escena heavy-psych contemporánea, y una retirada como la anunciada, merecía una despedida por todo lo alto. Eso es precisamente su nuevo álbum y probablemente el último, Resulta de lo más gratificante ver al trio en plenitud creativa con un álbum inconmensurable que perdurará en el tiempo como uno de los mejores ofrecidos por la banda. Es como una vuelta a sus orígenes, como si a pesar de su despedida, quisieran congraciarse con sus fans más fieles mostrando toda su frescura y calidad. Aquellos que nos sentimos hechizados con el sonido de sus inicios ahora tenemos la oportunidad de deleitarnos con éste nuevo álbum que bien podría recordar sus comienzos. Sus siete temas han sido compuestos en los últimos tres años y en ellos queda reflejada la esencia de la banda. Pasajes sinfónicos, riffs stoner, momentos acústicos, neblinas psicodélicas, desarrollos progresivos, hard rock de los 70’s, algún ritmo latino ¿Se puede pedir más? Sin duda la respuesta es NO. ‘END OF FOREVER’ puede que sea el mejor álbum de SAMSARA BLUES EXPRIMENT, y esto es mucho decir, ya que su discografía nos ha dado muchas alegrías. Buenas melodías dotadas de su mística característica se fusionan con momentos de hard 70’s en línea Jethro Tull o incluso Pink Floyd, con momentos rurales que chocan con la multitud de giros inesperados en cada canción. La belleza de los desarrollos de guitarra es otro de los grandes avales de este maravilloso trabajo de despedida en el que también encontrados las fragancias orientales que invaden unos temas bien construidos. Cualquier expectativa que puedas tener en este álbum, será cumplida sin remido, ya que, desde el primero hasta el último de los temas, el trío berlinés no baja el pistón, y la calidad de los mismos rebosa de unos surcos impregnados en psicodelia, hard y desarrollos progresivos con la brillante combinación de guitarras y sintetizadores, algo que enriquece aún más cada canción. Con solo echar un vistazo a la maravillosa portada de Jessica Rassi, podemos intuir en su interior hay algo fantástico. Si bien todos los temas parten de ideas y riffs creados por Christian, éstos se complementan lo la contundente base rítmica, y unas líneas ´cálidas y contundentes líneas de bajo. Todo enlazado con esmero, sin estridencias SAMSARA logra crear un “todo” en cada canción. ‘END OF FOREVER’ es un título muy evidente del lo que significa este álbum en la trayectoria de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, una despedida a lo grande. Solo nos queda disfrutar de esta pequeña obra maestra de la psicodelia pesada y decirles a Christian, Hans y Thomas, GRACIAS por todo lo que nos habéis dado en estos años.
SAMSARA BLUES EXPERIMENT son Christian Peters (guitarras, voz, sintetizadores y teclados),Hans Eiselt (bajo y voces) y Thomas Vedder(batería y percusión). La portada de ‘END OF FOREVER’ es obra de Jessica Rassi, correspondiendo a Richard Behrens la grabación y mezcla en Big Snuff Studio, habiendo sido masterizado por Role en Tonmeisterei Oldenburg. El ábum está disponible para formatos físicos vía Electric Magic Records.
. El álbum abre sin contemplaciones, ‘Second birth’ nos hechiza desde sus primeros riffs para atraparnos en sus once minutos de “viaje”. Un torbellino sonoro a través de un grueso bajo, tambores marciales y los devaneos de la guitarra de Peter exhumando ácido. Un tema grueso, con gran ritmo y pesadez en su parte inicial repitiendo la melodía. Una parte central en la que los sintetizadores hacen acto de presencia para embriagarnos con exóticos sonidos de gran mística y su vez épica. Dotando de sinfonismo al corte, crean un ambiente palaciego ornamentándolo con bellos pasajes de psicodelia fragante. Heavy-psych de altos vuelos con un sonido cristalino pero poderoso con momentos floydianos. Embriagadores pasajes que van evolucionando a un entorno más tenso engrosando su sonido con crujidos de bajo y efectos sin que la melodía cese. Esta neblina psicotrópica va enturbiando un tema que sabe vivir en la oscuridad y en el misterio.
Después de este primer shock, ‘Massive pasive’, es un espacio para la conjunción de guitarra acústica y eléctrica. Moldeando, estirando y encogiendo en sus exóticos solos Peter nos embarca en gratificante un viaje sonoro. Nuevamente los pesados riffs violentan el reposo para llevarnos a un escenario psico-progresivo más propio de los primeros Jethro Tull. Un giro inesperado, pero lo de lo más efectivo que me deja sin palabras. SAMSARA me golpea por segunda vez. Jugando con las melodías vocales y entre acordes acústicos el tema nos lleva a un escenario brumoso con una ambientación campestre. La epopeya sigue construyéndose con estribillos pegadizos y llenos de magnetismo. El aroma de los setenta se apodera de los berlineses sin que eso signifique renunciar a momentos stoner en los que el sonido se engrosa. La dualidad entre los elementos acústicos y los eléctricos consigue enriquecer un tema con unos cimientos sólidos, pero con un aspecto más frágil. Una fragilidad aparente ya que el bajo de Hans sigue golpeando con fuerza.
Una introducción entre los vivaces tambores de Thomas y una magnética línea de bajo nos introduce en ‘Southern sunset’ un tema con reminiscencias Santana en el que el ritmo inicial y los teclados nos va acercando a una atmósfera más progresiva. Sonido vintage que es coloreado por brillantes solos de guitarra de Peter. Todo un bosque lleno de luces y sombras con momentos hard-rock más propios de los 70’s, pero rezumando buenas vibraciones. Un tema que te engancha a tu narrativa y que según se desarrolla augura un final feliz. Hard progresivo en estado puro con las suficientes dosis de acidez como para el resultado sea completamente cautivador. Tras el magnífico trabajo de Peter en guitarra y voz se esconde una base rítmica que hace que el tema adquiera gran efectividad, sobre todo con ese toque latino de la batería.
‘Lovage leaves’ nos trae a los berlineses en su lado más sensual y delicado. Bellos acordes se envuelven en un manto sinfónico para crear un tema en el que el bucolismo está presente. Sus acordes acústicos y sus atractivos pasajes producen un efecto terapéutico. El lado más relajado de una banda que sabe imprimir carácter a sus temas, pero también seducirnos con bellas melodías. En esta ocasión la sencillez de la guitarra contrasta con una mayor presencia de los teclados creando un corte aromático en el que las fragancias exóticas nos embriagan relajando nuestros sentidos.
Si por algo SAMSARAatesora la reputación que tiene, es por su capacidad para desarrollas su psicodelia pesada entre atmósferas místicas en las que los aromas exóticos están presentes, ‘End of forever’ el tema que da nombre álbum, es un claro ejemplo de ello. El particular y profundo registro vocal de Christian flota entre pesados riffs y melodías más reconfortantes. Un regalo para los amantes de la banda y de un género en el que SAMSARA ocupa un puesto de honor. Aquí la banda parece regresar a sus orígenes, como si a pesar de su despedida, quisieran congraciarse con sus fans más fieles. Aquellos que nos sentimos hechizados con el sonido de sus inicios y que ahora tenemos la oportunidad de disfrutar con éste nuevo álbum. Efectos, sintetizadores perfectamente encajados en la narrativa del tema, y sobre todo esa poderosa base rítmica hacen de este tema, una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada contemporánea. Esa épica que hemos visto en ocasiones en bandas como Colour Haze, Rotor o los mismos SAMSARA, Pasajes ensoñadores que nos trasladan a un mundo mágico en el que las buenas vibraciones nos hacen olvidarnos de todo. Incisivos solos de guitarra se salpican entre el poderoso sonido de un bajo siempre excelso y los abrumadores tambores de Thomas. Como un buen tema heavy-psych encontramos esos guiños stoner que separan la fina frontera de una de las laderas del género con la psicodelia más psicotrópica. ‘Orchid Annie’ resulta ser un bálsamo tras la embestida anterior. Sus primeros solos de guitarra nos invitan a un nuevo paseo por la psicodelia más brillante. Hermosos pasajes entre cadentes y pausados ritmos dejan espacio al desarrollo de la guitarra. Adornado con elementos vintage gracias al sonido de los ocasionales teclados de su comienzo, el tema parece desarrollarse sobre los estándares del hard-progresivo clásico, pero siempre enriquecidos con la creatividad de la banda. Sosegado y lleno de sentimiento, el tema fluye bien, tejiendo poco a poco un tema con distintas texturas que reflejan todos sus matices. Se percibe que la banda está dejándose en alma en cada composición. Sus ondulaciones se producen con una naturalidad que nos hace visitar distintos escenarios sonoros sin que podamos darnos cuenta del cambio de sonido realizado. Una gran conjunción de rock clásico, hard-progresivo y psicodelia. La mesura con la que se incorporan los sintetizadores a su sonido, no resta un ápice de la fuerza y originalidad de la banda, ya que esa incorporación no va en detrimento de la guitarra o de la pesadez, sino que se limita a apartar. Bajo un sonido más acelerado, ‘Jumbo mumbo jumbo’ insiste en los pasajes de psicodelia pesada y stoner. Una arrancada inicial llena de fuerza con ciertos tonos exóticos deja paso a momentos más atmosféricos en los que la psicodelia fluye en un hechizo reconfortante. El tema se muestra sólido, pero a su vez con la suficiente capacidad como para tocar nuestros sentidos. Entre los atronadores tambores y la densidad del bajo la guitarra se contonea en solos ácidos que crean una bacanal lisérgica antes del descenso a pasajes más apacibles. El corte resulta arrollador por toda la intensidad que los berlineses imprimen a su sonido. Sin perder un ápice de fuerza y gracias al sinfonismo que incorporan, la canción va reposando en un espacio netamente psicodélico en el que los desarrollos se vuelven más misteriosos y en cierta medida, mágicos.
Lee aquí la entrevista que hicimos a Christian Peters hace unos días, en la que nos contaba los detalles del álbum y del final de la banda:
Tomando como referente el rock clásico de los 70’s el nuevo álbum de los italianos WITCHWOOD nos ofrece un repertorio de canciones en las que podemos encontrar influencias de bandas como Jethro Tull, Led Zeppelin, Deep Purple, Camel, pero también de bandas contemporáneas como Hällas. Sus canciones ponen banda sonora a un relato de cuentos y leyendas por la senda del mejor retro rock de carácter progresivo del momento. Coloreando con distintos estilos sus temas, tanto el blues, como el hard-rock, la psicodelia o los desarrollos progresivos de vocación folk conforman un álbum apasionante en el que ninguno de sus temas baja el nivel de calidad. Cuidando con delicadeza las melodías logran crear un tapiz sonoro que transita por esas vibraciones vintage que tanto atractivo tienen para los que hemos crecido con el rock clásico como banda sonora de nuestra vida. Siempre ofreciendo una alternativa, los temas escapan de un desarrollo lineal ofreciéndonos gratificantes alternativas que consiguen enganchar al oyente a este relato casi literario. El sonido analógico de la banda es otro de los grandes alicientes de un álbum sin fisuras, en el que todo se muestra compacto y lleno de magnetismo. Entre sus tonos místicos fluyen pasajes con la suficiente pesadez para que nada resulte anodino, lo que supone un aliciente para una escucha profunda que nos aportará cuarenta minutos de intensidad y belleza como pocos álbumes consiguen transmitir. Sin encasillarse en la clásica propuesta retro-rock sin gancho, aquí todo emerge con naturalidad para crear un entorno lo suficientemente atractivo como para sentirnos partícipes de este relato ‘vintage’ construido con estrofas contemporáneas. La exuberante instrumentación y la versatilidad de los instrumentos usados hace que nada destaque especialmente por encima del resto; aquí el “todo” está por encima de egos individuales lo que hace que el resultado sea sencillamente fantástico. Por otro lado, el sonido de la flauta incorporado a unos temas eminentemente rock, supone todo un aliciente respecto a otras propuestas sonoras mucho más lineales y ortodoxas, pero también los elegantes momentos líricos y ese sinfonismo lleno de elegancia hacen que ‘BEFORE THE WINTER’ sea un oasis entre tantos sonidos desérticos cortados por el mismo patrón. Estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO.
‘BEFORE THE WINTER’ está disponible vía Jolly Roger Records y WITCHWOOD son: Riccardo «Ricky» Dal Pane(Voces, guitarras, mandolina y percusión, Andrea «Andy» Palli (batería y percusión), Stefano «Steve» Olivi (Hammond, piano, sintetizadores, Mellotron y Fender Rhodes), Luca Celotti (bajo), Samuele «Sam» Tesori(flauta y harmónica). Antonino «Woody» Stella (guitarras y coros). La banda contó con la colaboración de Diego Banchero (bajo), Natascia Placci(soprano) y Jenifer Vargas (voces y coros).
‘Anthem For A Child’ abre entre efectos para llevarnos a algún lugar remoto en el que el hard-progresivo de los 70’s es la banda sonora de cada día. Flautas, riffs heavy rock y una tupida instrumentación en línea Halläs nos lleva a un espacio de cuentos y leyendas más propias de alguna época pasada. Un espacio en el que vivían los dinosaurios del rock de esa prodigiosa década. Brujas, hechiceros, caballeros de armadura y otras hierbas.
Con crudos riffs herederos de momentos hard-progresivo de comienzos de los 70’s ‘A taste of winter’ camina entre las cenizas de aquellos dinosaurios. Riffs rugosos con buenas melodías vocales y una atmósfera vintage conjugan momentos hard & heavy con pegadizos estribillos con ese escenario progresivo en el que tan bien se mueven WITCHWOOD. Intercalando los solos en el momento justo, el aditamento de elementos e instrumentos se produce con mesura para que nada resulte sobrecargado.
‘Feelin’’ ecos Zeppelin entre flautas y wah wah van construyendo un corte rock con buen ritmo y juegos vocales que le aportan frescura. El uso de teclados y sintetizadores le aporta otro carácter a un tema que partía como puro hard y que según avanza va siendo coloreado con distintas influencias sin renunciar a los juegos mala bares de la guitarra. Evidentemente si hay algo que destaca en los italianos es el sonido de su flauta, y cuando eso sucede, es completamente inevitable pensar en las huestes de Ian Anderson. ‘A Crimson moon’ con sus delicados acordes acústicos nos evoca bucólicos pasajes del pasado a través de bellas melodías. Una suave brisa impregnada de ecos folk arropados por ligero manto progresivo. Coros celestiales, una cálida y susurrante voz y una neblina en segundo plano en forma de turbio sonido van desarrollándose en el sinfonismo que la banda incorpora a cada tema. Momentos litúrgicos más propios de un florido jardín de ninfas. Sosegada belleza en melódicos momentos bellos y susurrantes. Con un sonido evocador de Jethro Tull, los riffs hard rock de tintes retro se conjugan con la mágica flauta en ‘Hesperus’. Hard progresivo de los 70’s en todo su esplendor. Un buen trabajo vocal vuelve a adornar la canción dotándola de pegadizas melodías entre constantes cambios de ritmos e incorporación de elementos. Hammond, flauta, vibrantes tambores, y guitarras que saltan entre el tupido manto generado por el bajo. Todo fluyendo con naturalidad da la sensación de que aquellos ecos de los dinosaurios de los 70’s, están clavados en los genes de estos chicos.
‘No reason to cry’, se desboca en lamentos blues-rock y ritmos pesados. Conjugando la oscuridad con el puro rock sudoroso el tema cabalga a lomos de Zeppelin, en una montura de Whitesnake. Con un fantástico groovy, y algún leve tufillo Sabbath, el rock en estado puro se apodera de los italianos. Un tema con muchos detalles propios de Deep Purple que sucumbe a emanaciones lisérgicas. En esta ocasión incorporando sintetizadores y teclados analógicos moldean un tema que nació con el hard rock en sus venas para crecer a una madurez netamente psico-progresiva. Una parte final con solo hirientes que se retuercen devuelven el corte a sus origines, cerrando el círculo de una notable composición. Si acaso faltara algún ingrediente, ‘Nasrid’, con acordes acústicos, arpegios y una suave flauta nos relaja en una estancia cálida y acogedora. Con pasajes envolventes y una voz lírica nos elevan a estancias celestiales entre agradables fragancias mas propias del medievo. Un relajante canto devocional alejado de la pesadez del corte anterior. ‘Crazy Little lover’ se desarrolla en un ambiente rural, con la armónica y la guitarra como protagonistas de una introducción que explota en ondulantes riffs de corte retro, y ramalazos de blues de garito con olor a bourbon y chupas de cuero. Si le faltaba algún ingrediente al álbum, los coros soul y una atmósfera sureña dan forma a ‘Crazy Little lover’. Como si vistieran de Delaney & Bonnie, construyen un tema lleno de fuerza y sentimiento, dejando de lado los dictados progresivos y centrándose en un sonido mucho más americano en el que los tonos negroides se mestizan con sombreros tejanos en un blues intenso con aroma a 70’s en el que no faltan delicados pasajes con seductores coros. ‘Slow color of shade’ se sumerge en un espacio psico-progresivo en el que el sinfonismo aporta un aire melancólico. Sus casi once minutos sirven para ofrecernos la faceta más cercana al sonido Canterbury y al hard-progresivo de corte setentero. Flauta y teclados van creando una atmósfera oscura en la que la banda desarrolla todo su poder compositivo con inquietantes pasajes a los que se incorporan voces líricas dando un carácter más misterioso e incluso inquietante. Una narrativa lúgubre más propia de bandas como Camel con ciertos tonos místicos custodiados por pasajes de bajo de gran magnetismo. Cerrando álbum, ‘Child star’ mantiene la atmósfera progresiva entre delicados pasajes en los que la psicodelia más reconfortante parece unirse a la fiesta. Se trata de una versión de T. Rex que nos acaricia con sus dulces melodías. Ejecutando a la perfección un sonido más propio del inicio de los 70’s el rock clásico no es un secreto para los italianos. La incorporación de los pasajes de flauta y la espesa y envolvente instrumentación acerca el tema a los dictados de Jethro Tull, algo inevitable y que hemos encontrado en muchos de los temas de este maravilloso trabajo. El tema concluye con un buen solo de guitarra que refleja la calidad de una banda que merece un mayor reconocimiento.
‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ es el EP debut del trio alemán MOS EISLEY SPACEPORT. Un proyecto que nace a finales de 2019 o principios de 2020 cuando tres tipos de Bremen que se metieron en una habitación en un viejo búnker de la Segunda Guerra Mundial, en el frío norte de la ciudad para dar rienda suelta a su creatividad. Pronto descubrieron algo extraño: cada vez que atraviesan la puerta de la habitación, entran en un agujero de gusano que los lleva directamente al año 1972 en un pequeño planeta desértico circumbinario en los bordes exteriores de una galaxia lejana. Así se convierten en un grupo de hippies de pelo largo y pantalones acampanados, obligados a tocar rock y psicodelia pesada impulsados por el blues durante horas y horas. Un sinfín de solos de guitarra, lámparas de lava resplandecientes y tonos de fuzz pesados se apoderan de MOS EISLEY SPACEPORT hasta que finalmente son lanzados y enviados de regreso a la actualidad con la sensación de que en ese retorno, encontraron su propio sonido. El resultado de esa experiencia es un puñado de temas poderosos con aroma a 70’s en los que el blues juega un importante papel Pero también la psicodelia el boogie-rock y el hard-rock más auténtico. En caso como este siempre me surge la misma pregunta: ¿Retro rock?, ¿Copia? Pero tras escuchar los poco mas de veinte minutos de este EP, lo único que puede decir es que estos chicos hacen las cosas con honestidad y sintiendo ese feeling del rock crudo de los años 70’s. Se nota que aquí no hay poses y que los temas salen del su amor a la música No parece haber poses, sino temas que salen de las entrañas con toda su vitalidad. Con el legado de Peter Green (Fleetwood Mac) muy presente crean canciones directas que mantienen un groovy vibrante y divertido. Ese túnel del tiempo que los llevó a 1972 los trajo de regreso con la lección bien aprendida, y eso se nota en este prometedor debut, que espero solo sea el comienzo de nuevas prometedoras entregas. Los amantes del rock clásico tienen aquí un nuevo filón donde explorar. Un trabajo en el que encontramos buenas guitarras en línea Hendrix, alguna pincelada progresiva, ecos del medio oeste en cortes coloristas evocadores del sonido West-Coast y mucha psicodelia impregnada en unos surcos que cuentan con la magnífica voz de Daniel, consiguiendo transmitir esas sensaciones multicolor, tanto en los momentos más íntimos y sugerentes, como en los momentos de rabia.
MOS EISLEY SPACEPORT lo componen: Daniel (voz y guitarra), Sebastian (bajo y sintetizadores) y Guido (batería).
‘Further when i’m far’ se desarrolla bajo atmósferas psicodélicas entre efectos envolventes y pausados acordes adornados con tonos exóticos para ir evolucionando con un cristalino sonido hasta situarse en un escenario pesado y unas armonías que me recuerda el clásico de Peter Green‘Oh Well’. Tambores vivaces, gruesos riffs stoner, y blues setentero van construyendo el corte para situarlo en un collage retro en el que el imperturbable ritmo y la fornida línea de bajo dan cobijo a solo ácidos salidos de la guitarra. La banda modula y hace contonearse la canción sin dejar de avanzar dinámicamente. Heavy-psych y hard rock de muchos quilates en el que el trabajo de las cuatro cuerdas resulta fundamental encadenándonos a su pegadizo ritmo gracias a un fantástico groovy que juega con el tiempo del tema. Instalados en un ambiente heavy-blues más propio de los primeros 70’s ‘Mojo filter’. El fantástico groovy se adorna con estribillos pegadizos. Pesados ritmos golpean con fuerza dotando de cuerpo a un corte que es una invitación al baile y al desenfreno. En su parte final los alemanes se dejan llevar por la psicodelia ácida entre verdaderas descargas de un bajo poderoso y expansivo. Una locución retro nos introduce en ‘Space shift’, en el que el órgano vintage nos confirma las sospechas del amor por los sonidos de los 70’s de la banda. Con el blues como leit-motiv, y con riffs de pura esencia retro, el legado de los primeros Fleetwood Mac sigue aflorando en cada acorde. Creando una descomunal cortina de sonido con sus monolíticos riffs logran conjugar vibraciones del pasado con un sonido mucho más contemporáneo en una conjunción de lo más efectiva y atrayente. La versatilidad del sonido hace que cada tema sea una oportunidad para el gozo, ahora con tonos que incluso se acercan al funk, sin perder su espíritu rockero. ‘Drop out’ a ritmo de boogie-rock cabalga brioso con sus ritmos bailables y el blues en las venas. Sonando crudo y primitivo, el tema parece haber sido compuesto décadas atrás, lo que demuestra el espíritu vintage del trio. Su sonido grueso pasa por encima de algún eco proto-metal. Si ya en los temas anteriores había quedado claro, aquí se demuestra nuevamente que los tres músicos saben sacar el mayor rendimiento posible a sus instrumentos en pos de un fin común. Así el tema se muestra sin fisuras incluso cuando se separan del camino para explorar otras vibraciones, consiguiendo acoplar el sonido para que todo parezca compacto. Estas modulaciones solo hacen que enriquecer la canción. En unos tonos más rurales, y combinando acordes acústicos con eléctricos, ‘My bicicle won’t fly’ se desarrolla entre atmósferas sureñas con aires festivos. Sin mostrar la pesadez de los cortes anteriores van construyendo un tema de rock clásico en el que el espíritu folk aparece con coloristas coros y estribillos casi en modo country. En una especie de combinación entre Neil Young y un espíritu más propio de la west-coast el tema es un soplo de aire fresco en el que las melodías son cuidadas huyendo de las estridencias.
Sorprendente banda de Alburquerque desconocida para mí hasta que recibí una promo de la agencia Purple Sage Pr. y tras la primera escucha dije ¡¡wow!! ¡¡esto es genial! Este debut en forma de EP es la primera parte de la trilogía sónica de THE BOOGEYMAN, (nombre con el que también se hacen llamar el trio L’UOMO NERO, Los tres capítulos son: ‘ANDIAMO NEL DESERTO‘, ‘DEL LA MER‘ y ‘VODA ATEBO OHEN‘. y en ellos la banda de Nuevo Mexico siguen las aventuras de los detectives ocultistas Nico L’Oscuro, Quello Bello y Sentire, y sus prácticas sobrenaturales y mágicas para descubrir el misterio detrás de la desaparición de una mujer de Nuevo México. Creados sobre una base de suspense fantástico e inspirados en hechos reales y por el autor estadounidense HP Lovecraft, los tres EP llevan al protagonista a través de las etapas de dolor, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Los tres registros juntos forman el marco de una lúgubre investigación de un crimen oculto ilustrada por una obra de arte especial y diseños que revelan algunas pistas faltantes. Esta ópera rock melódica y melancólica está impulsada por las ardientes voces y riffs del líder Dominic Cagliostro. Algo más de un cuarto de hora de blues oscuro y cegador evocador del aire del desierto en un cóctel que incluye voces más propias de David Clayton Thomas, riffs con el groovy de Bo Didley y la fuerza de MONSTER MAGNET, todo envuelto en el caluroso aroma sureño y unas melodías de lo mas sugerentes que afloran entre tambores que retumban y guitarras ácidas. Marcando bien los tiempos, ese groovy contagioso hace que nos sentamos partícipes del derroche de garra y sentimiento que sus cuatro temas contiene. Jugando a la perfección con voces y coros los temas parecen compactos en su relato, tomando prestados momentos 70’s para adaptarlos a los nuevos tiempos en el que stoner brilla y se reproduce de una forma tan prolífica. Arenoso, rockero, blusero y con las suficientes dosis de psicodelia como para llegar un amplio espectro de público. Su breve duración hace que espere con ansia las nuevas entregas de la trilogía que llegarán en los próximos meses.
‘ANDIAMO NEL DESERTO‘ está disponible vía Desert Records a partir del 6 de noviembre.
L’UOMO NERO son: Dominic Cagliostro (Domenico L’obscure) (Voz y guitarra , Robson Guy (The Handsome One) (bajo) y Luke Seelau (Hear) (batería).
Desde la calma entre magnéticos acordes y una profunda voz fluye ‘Andiamo’. Un tema colorista que se engrosa poso a poco con un espíritu 70’s. Rock clásico adornado de riffs Stoner sin perder su vocación hard-blues con un cantante que me recuerda a David Clayton Thomas en modo stoner. Un profundo vozarrón bien custodiado por atractivos ritmos que marcan un tempo vivaz. Implacable en su ritmo el tema nos evoca luminosos y soleados espacios. Una perfecta combinación de elementos en los que no faltan los solos asesinos rebosantes de acidez y unos coros de lo mas pegadizos. Todo un amanecer en el desierto que se eleva entre las dunas y los cactus con gran brillantez.
Recuperando el legado de Bo Didley y añadiéndole unos tambores atronadores y nbuenas dosis de fuzz ‘Afterman’ camina por senda del blues-rock lleno de ritmos boogie y grandes coros. Arrancadas de furia que se conjugan con un ritmo absorbente y pegadizo que nos lleva en volandas a activar nuestras articulaciones. Rock a la vieja usanza, contagioso y arrollador. Otro luminoso tema lleno de vitalidad y un ambiente optimista y dicharachero.
Mas oscuro y con vestigios de banda sonora de spaghetti western, ‘Nel deserto’ refleja el sol sobre las dunas y las dunas de los cactus. Atmósfera chamánicamente psicodélica y sentimiento que aflora de las estrofas de esa voz portentosa y aguardentosa de su cantante Dominic. Un tempo más calmado que los cortes anteriores nos sumerge en un ambiente oscuro de blues lisérgico que nos narcotiza con su poderoso influjo chamánico. Un desgarrador relato que nos invade entre un brumoso espacio en el que los instrumentos resuenan grandiosos. La prueba palpable de que estos chicos van en serio y saber hacer bien las cosas. Lo solos ácidos no faltan a una cita en medio del desierto en este canto liberador que va alumbrándose según avanza llenándose de garra.
‘Walk away’ cierra esta breve entrega dejándonos con ganas de más. Un cadencioso ritmo blues rock con aroma sureño y buenas guitarras vuelve a construir un relato más propio del lejano oeste. Su fantástico groovy nos penetra hasta las vísceras con todo su gancho. Ritmos contagiosos que caminan sin prisa, pero sin pausa, pero sobre con paso firme. Otra vez encontramos esos juegos vocales tan atractivos y coloristas lo que hace que el grueso del sonido del tema adquiera una dimensión superlativa. Las fantásticas melodías ondulan en ese peregrinar por el desierto con el blues como sintonía.