Reseña: MISTER EARTHBOUND.- ‘Shadow Work’

El álbum debut de MISTER EARTHBOUND es una exploración sónica del lado más oscuro de uno mismo. Sus riffs abrasadores, voces inquietantes y ritmos de conducción te arrastrarán para explorar las profundidades pantanosas de tu propia mente. Puro blues psicodélico humeante rociado de una densa neblina con sabor a bandas como GRAVEYARD. La banda de Virginia nos ofrece un álbum narcótico en unas calmadas atmósferas no exentan de una poderosa garra rockera. Con canciones de un groovy contagioso, el cuarteto demuestra que sabe tocar sonidos ácidos, pero también magnetizarnos con bellas melodías que acaban por llevarnos a un placentero estado sensorial. Swamp rock de los 70’s enriquecido con una producción contemporánea con un resultado sobresaliente. Si, porque si sus tonos retro nos trasladan a la década pasada, sus riffs rugosos nos ponen en un espacio más moderno y pesado. Una combinación en la que caben tanto 13TH FLOOR ELEVATORS , como los PENTAGRAM de los primeros días, en una búsqueda del legado bluesy de SCREAMING JAY HAWKINS. Si a todos estos ingredientes añadimos una voz cálida y penetrante, la ceremonia chamánica está servida. ‘SHADOW WORK’ es uno de esos álbumes ideales para degustar acompañado de unos buenos cogollos de hierba, un álbum que gana enteros con cada nueva escucha, hasta volverse en una obsesión. Impactante, lisérgico, hechizante, y con las suficientes dosis de pesadez como satisfacer también a los fans del Stoner más ortodoxo. Sin duda un debut prometedor de una banda a la que ha que estar muy atento.

‘Not to know’ se desarrolla entre riffs retro en una atmósfera pantanosa en la que los elementos stoner se conjugan con alguna dosis de blues creando un sonido turbio con un groovy contagioso. Cadentes ritmos empujan el corte sin demasiadas estridencias hacia un entorno netamente psicodélico. Ahí el corte descansa en suaves pasajes entre una densa bruma, empapada de sustancias psicotrópicas. Coros espectrales aportan un cierto tomo chamánico antes de retomar su ruta por el camino desde el que partió.  Su sencilla estructura nos es un impedimento para que el resultado sea sumamente apetecible y digerible por el oyente.

Calmados acordes de blues nos introducen en ‘So many ways’. El tema mantiene una pausa envuelta entre pasajes psicodélicos en los que el blues se asoma con prudencia. Una especie de balada con la que la banda nos narcotiza en un placentero viaje a través de misteriosos paisajes con elementos electroacústicos. En la parte central las guitarras se tornan más ácidas y las voces más profundas lo que dota al tema de más cuerpo.  Impregnado en efluvios lisérgicos de una atractiva guitarra, el tema parece sumirnos en un narcótico sueño a través de bellas melodías que gravitan en un ambiente completamente psicodélico.

Sin salir de ese entorno sonoro ‘Coffin callin’ es otro corte lisérgico que nace desde el sosiego, para explorar con cautela nebulosos espacios dominados por una misteriosa calma. Aterciopeladas melodías y una instrumentación contenida van evolucionando sin estridencias repartiendo sobre el oyente un efecto balsámico acompañado por una cálida y sugerente voz. Con un cierto aroma vintage, los desarrollos se suceden imprimiendo carácter a una canción suave y sugerente. Para enriquecerlo, el tema se nutre de unos cuidados arreglos que elevan la intensidad en su parte final.

En una atmósfera más misteriosa, el blues ‘Hot foot powder’ sigue explorando un entorno pantanoso con ritmos más vibrantes y riffs que tienen a la aspereza. Sutiles elementos stoner nutren la canción de fuerza. Esto no significa que el corte abandone ese estado psicodélico ya que durante su desarrollo hay una oscilación constante de la intensidad.

Saliendo de la calma de los cortes anteriores ‘Wicked john’, con un magnífico ritmo retro explora entornos de blues oscuro con el suficiente gancho como mantener al oyente alerta. Con la mirada al frente, el corte avanza cadente ofreciendo bellos momentos en contraste con la rugosidad de algunos de sus riffs. Un balanceo con el que consiguen atrapar al oyente a un relato pausado, pero repleto de fuerza. Nuevamente los ecos retro afloran entre esos desarrollos de guitarra ´ácida tan presentes en todo el álbum. La canción bien podría datarse en los 70’s, a pesar de que los golpes de stoner están ahí, recordándonos en que siglo vivimos.

En una atmósfera de puro swamp-rock, ‘Weighed’. Se nutre de momentos blues, de psicodelia pesada y de acertados ritmos cadenciosos. Estribillos y coros fascinantes completan otro blues empapado en sustancias narcóticas para proporcionar un gratificante estado sensorial al oyente. Sin duda una perfecta banda sonora para explorar bosques húmedos y nebulosos en cualquier lugar del sur de la América profunda. En la canción se percibe una roma doorsiano que ya aparecía en alguno de los cortes anteriores, pero que aquí cobra una nueva dimensión. Las melodías vocales se contonean en su relato haciendo que el corte se muestre mucho más atractivo a pesar de su espíritu netamente heavy-psych.

Cerrando el álbum, la banda opta por los acordes acústicos de ‘No telling’ para poner el broche de oro a un álbum muy interesante y atractivo. La calidez vocal se adorna con algún acorde eléctrico para mantener ese estado lisérgico predominante en todo el álbum. A diferencia del resto de canciones, en esta ocasión son suficientes dos minutos y medio para transmitir al oyente toda su sensibilidad.  

Mister Earthbound

Reseña; DOCTOR DOOM.- ‘A shadow called danger’

Siete años de espera posiblemente sean muchos, pero el día ha llegado, y ya tenemos aquí el segundo álbum de los proto-rockers franceses DOCTOR DOOM. Inspirados en los sonidos clásicos de los 70’s, el cuarteto nos presenta ocho canciones llenas de frescura con un aroma vintage. Con ecos de bandas como GRAVEYARD, WITCHCRAFT o WISHBONE, la banda nos resarce de esta larga espera con un trabajo realmente impactante. Riffs proto-metal, desarrollos progresivos, melodías vocales hechizantes y unas gotitas de blues, son los ingredientes de esta pócima mágica. Un sonido pesado que nos traslada a unos tiempos en los que el rock brillaba con luz propia en un universo oscuro, legendario y rebosante de épica. El el álbum se aprecia el buen trabajo con los arreglos de unas canciones que nos meten en un cuento en el que las leyendas y los mitos del pasado se presentan con una fuerza narrativa fluida y llena de matices. Con las guitarras como abanderadas de canciones que coquetean con el heavy-rock más vibrante pero que también exploran oscuros bosques progresivos rebosantes de encanto. Sus reconocibles armonías hacen que cualquier viejo rockero encuentre su sonido favorito, en estos surcos que en ocasiones se empapan de sustancias psicotrópicas para destilar unas gotas de blues pesado y sugerente. ‘A SHADOW CALLED DANGER’ es una gran noticia para los amantes de una banda que ha estado oculta demasiado tiempo y que ahora renace como el Ave Fenix de unas cenizas que nunca terminaron de apagarse, y que arden con fuerza en una hoguera de vibraciones vintage a través de ecos proto-metal y heavy rock que bien podrían emparentarse con bandas como Hällas en una versión contenida. Porque en este álbum no ha sonidos estridentes, pero si mucha fuerza compositiva plasmada en canciones que seducen al oyente con un relato sumamente atractivo. Superada la partida de su guitarra Jeremy, la entrad en la banda de Bertrand Legrand, permite que DOCTOR DOOM siga avanzando en su carrera. Proto-heavy, rock de siempre o llámalo como quieras, pero el refinado sonido de este nuevo álbum, tiene todos los ingredientes para ser considerado un plato de alta cocina, un manjar que debe de estar en la mesa de todos los comensales gourmets de los sonidos del rock de los 70’s .

«A SHADOW CALLED DANGER’ fue masterizado por Kent Stump en el estudio Crystal Clear Sound en Texas, con obras de arte diseñadas por el artista francés Xavier Aliot. Se lanzará el 18 de noviembre en varios formatos de vinilo a través de Black Farm Records, y la versión en CD saldrá el 20 de enero de 2023 a través de Ripple Music

DOCTOR DOOM son:
Jean-Laurent Pasquet – Guitarra, voz
Sébastien Boutin Blomfield – Bajo
Michel Marcq – Batería
Bertrand Legrand – Guitarra.

El álbum abre con uno de los temas más largos, ‘Come Back to Yourself’ . Profundos y suaves acordes de guitarra abren la puerta a un mundo mágico. Tras la introducción la canción palpita hasta explorar sonidos más propios de otros tiempos. Con una cadencia Graveyard, una atractiva melodía se adorna con solos que van y vienen en un constante oscilar por terrenos hard-rock. El magnético bajo amortigua las embestidas de unas guitarras contenidas. El corte cabalga brioso por un espacio vintage, de tonos progresivos. Con momentos en los que el blues se fusiona con la psicodelia y lo progresivo, el corte calma su ímpetu proporcionándonos gratificantes momentos.

Los tambores nos llevan directamente a ‘What They Are Trying To Sel’l. Aquí DOCTOR DOOM se sumerge en un espacio más rocoso, en el que el blues aflora con sutileza entre vibrantes ritmos. Con un groovy contagiosos la canción se eleva con desgarrados pasajes que reposan en una sima proto-doom de manual. Embarcados en esos sonidos de los 70’s la oscuridad se apodera de la canción. Un descenso a lúgubres espacios de los que la banda sale con golpes de heavy rock con un tono vintage aportado por la entrada del órgano. El corte acaba con logradas y contagiosas melodías de guitarra y unas voces inquitantes hasta sumirse en una espiral de riffs.  

‘Ride on’ nace de suaves acordes acústicos que empapan el ambiente de aromas florales. Una nueva vuelta de tuerca a un sonido que se expande en distintos escenarios estilísticos. Retomando sonidos más propios de Witchcraft o Graveyard, el blues empapado de psicotrópicos nos arrulla en un entorno nebulosos sumamente gratificante. Sin perder el enfoque melódico el corte bebe del legado del los 70’s para narcotizarnos con hermosos pasajes de guitarra. Un fascinante viaje de ida y vuelta que se torna más desgarrador. Con un buen manejo de coros y voces, la canción se estratifica pudiendo apreciar cada instrumento con nitidez.

Sin duda, ‘A SHADOW CALLED DANGER’ es un álbum variado y divertido, y los golpes de hard rock de ‘Connected by the Worst’ lo corroboran. A caballo entre momentos Rory Gallagher y desarrollos Wishbone Ash, el corte eleva su ritmo e intensidad hasta llevarnos a un espacio heavy-rock. En constante cambio de fisonomía, de la canción se retuerce en su sonido, mutando las armonías más pesadas y afiladas.  

‘Hollow’ se balancea sobre melodías retro con ganchos vocales y solos incisivos. Momentos proto-metal de muchos quilates, con una luminosidad atractiva. Una canción fresca que no renuncia a la esencia de la banda. Con riffs reconocibles recorre espacio que coquetean con el heavy-progresivo con un ritmo cadente pero firme. Con esa mirada al frente, consiguen ir activando las terminaciones nerviosas del oyente hasta tornarse más parsimonioso e incluso algo psicodélico por momentos. Un descanso que sirve para cabalgar por laderas en las que la épica se palpa en cada paso.

A golpe de heavy-blues y con ecos Wishbone Ash, ‘The Rich and the Poor’ nos sume en un trance chamánico lleno de fuerza. Oscuro y con los ecos de las bandas pesadas nórdicas de los 70’s muy presentes, la canción va tornándose más pesada en una exploración proto-metal con esos elementos progresivos que tan bien saben insertar con sutileza. Un conjunto que funciona y resulta fluido en su narrativa.

‘In This Town’ fue la primera canción que los franceses nos desvelaron de este nuevo trabajo. Un blues pesado y humeante en su apertura, que se sustenta en golpes de riffs rugosos y ásperos entre melodías oscilantes guiadas por un groovy cadente y preciso. Con pinceladas psico-progresivas, el tema recorre distintos espacios melódicos con sutiles y sugerentes coros ocasionales. Su nebulosa atmósfera vintage cambia el aspecto del corte, para hacerlo más progresivo. Una formula que funciona y con la que el oyente se despierta en un entorno diferente cada vez que cierra los ojos. Su sonido robusto se nutre de fuertes tambores y un bajo excelso que contrastan con el órgano pastoral. Porto-heavy, rock de siempre o llamalo como quieras, pero la canción consigue hacer volar la cabeza. Como broche final unos pasajes con cierto clasicismo y una melodía más propia de David Bowie, ponen la guinda al tema.  


Como epílogo, Sarabande es una canción que se va cociendo a fuego lento con un tono épico en su apertura. Con unas guitarras duales explorando atmósferas progresivas, la banda nutre de melancolía un corte con fantásticas melodías y una armonía más propia de los dinosaurios de los 70’s, dejando un final abierto a este nuevo capítulo.

DoctoR DooM

Ripple Music

BLACK FARM Records

Reseña: BETTY’S NUKLEAR.- ‘Rise Betty Rise’

Provenientes de Garden Route, (Sudáfrica), BETTY’S NUKLEAR presentan un EP debut, enérgico, sudoroso, pasional y chamánico, que no podrás quitarte de la cabeza. Con el propósito de crear un mundo ficticio donde su música pueda vivir sin límites y, ofrecer eso a todos los oyentes para que estén listos para sumergirse en sus aguas creativas, la banda publica un Ep impactante. La gran mezcla de influencias es una locura que va desde, un toque de jazz y metal progresivo en la sección rítmica, una línea de bajo poderosa, y unos riffs potente, con sabor a otros tiempos en los que el rock rugía. El coctel resulta sumamente estimulante, ya que las melodías de rock clásico, se envuelven en una neblina psicodélica que mira de reojo a los sonidos del desierto en su versión más espiritual. Creadas desde el corazón, las canciones transmiten una conexión emocional con el oyente. Enriquecidas con la poderosa y cautivadora voz de Chad, cada una de ellas, presenta una historia que se transmite con el clímax adecuado a través de una instrumentación bien diseñada. Cinco temas llenos de sentimiento que se incrustan en tu cerebro aportando aromas de los 70’s, pero también ásperas melodías nacidas en los 90’s. Un conjunto equilibrado y con un atractivo superlativo que explotará en tu cara. Hard rock, Stoner, y blues y psicodelia de muchos quilates, para mostrar al mundo que la escena Sudafricana se encuentra en un estado de forma magistral. Porque ‘RISE BETTY RISE’, es un impactante y prometedor debut, que espero tenga continuidad con más entregas, ya que sus cinco canciones, te dejan con ganas de mas.

BETTY’S NUKLEAR son: Chad Abnett  (voz), Josh January (batería), Anthonie Botha (bajo) y Dean Clark (guitarra).

Como si de una banda sonora de película de misterio, la apertura de ‘Red sky’ nos lleva a un espacio en el blues nos acaricia con una grave y sugerente voz. Suave pero rebosante de fuerza, cada nota se clava en nuestros sentidos trasmitiendo sus desagarradas estrofas. Una cierta cadencia doorsiana parece asomar en alguno de sus pasajes. Cercano por momentos a la propuesta psycho-blues de bandas como All Them Witches, la canción mantiene la tensión sin elevarse estridentemente. Solos profundos de psicodelia pesada son insertados entre cadentes desarrollos empapados en blues. Melódico, tenso, pero completamente fascinante.

Con una impactante línea de bajo, ‘Changes’ se desarrolla en tenues espacios ausentes de luz. Una oscuridad innata que se complementa con suaves notas y una melodía que va en ascenso en su intensidad. La canción se desarrolla en una atmósfera inquietante cubriendo los acordes de un corte psicodélico con reminiscencias del sonido de los primeros 70’s con el blues en el horizonte.

‘Baron gas’ cruje en su apertura elevándose entre desgarradores pasajes vocales. Lleno de rabia, el corte parece tomar elementos más propios de los 90s manteniendo su fuerza contenida. Los cambios de ritmo hacen oscilar la canción entre golpes de riffs rugosos y melodías cautivadoras. Un contraste que resulta sumamente gratificante que da personalidad al corte.

Impregnado de riffs crujientes, ‘Headless-mountain’ transita por la senda del blues en su vertiente más pesada. Fuertes tambores y un sonido turbio van entretejiendo los mimbres del corte. Hard-rock lento y cadencioso, pero con la suficiente fuerza como para aplanarte la cara. De nuevo la carencia blusera está en los genes de la banda. El tema se complementa con un tono stonerizado aportando un sonido difuso con pinceladas psicodélicas.

‘Call before you ride’ palpita ayudado por un bajo hipnótico y efectos envolventes. De nuevo la atmósfera cargada se siente entre ida al sonido de los 70’s y regreso a las vibraciones de los 90’s. Una buena melodía complementa esta descarga de vibraciones lisérgicas de gran calado. Fuzz y un ritmo trepidante hacer elevarse la canción a un estado más dinámico sin renunciar a su alma psicodélica.

Betty’s Nuklear

Reseña: WHITE COVEN.- ‘White Coven’

La banda de Zaragoza nos trae un monumental artefacto sonoro de rock clásico, blues, soul y elementos progresivos evocador del verano del amor. WHITE COVEN no tiene complejos en ejecutar canciones de rock vintage llenas de vida. Con canciones delicadas, y con unos arreglos bien trabajados, el álbum es un arco iris de los mejores sonidos vintage que puedas escuchar en el siglo XXI. A la altura de bandas como BLUES PILLS o WUCAN, WHITE COVEN confirman que la calidad de su álbum debut ‘OVERSEAS’ (reseña aquí), no fue obra de la casualidad. Un serpenteante viaje al corazón de los 70’s a través de canciones con unos arreglos brillantes que definen su propio estilo y llenan de frescura las mismas. Todo un regalo para salir de la rutina y viajar a un pasado grandioso que hará las delicias de cualquier amante de los sonidos vintage.  Lleno de aromas y texturas, el álbum es toda una caja de sorpresas para el oyente, ya que los giros y requiebros que nos ofrece cada canción no están al alcance de cualquier banda.  Brillando con luz propia, su refinada y talentosa cantante Sara Lapiedra parece ser el faro que guía el barco de unos músicos, que saben cuál es su papel en cada momento. Esto hace que encontremos gloriosos momentos de hard-rock, de blues, de psicodelia, de funk, y de escuetos pasajes progresivos que acabarán por conquistarte. Sin ponerse límites, este collage de canciones vintage nos hace seguir creyendo en que todavía hoy, se sigue haciendo música de calidad. Este segundo álbum de WHITE COVEN está llamado a ocupar un lugar de honor dentro de los álbumes retro del año. WHITE COVEN, tocan las puertas del cielo pidiendo su sitio en el Olimpo de bandas retro, pero lo hacen desde la humildad y la honestidad, algo que sin duda debemos de valorar.

WHITE COVEN son: Sara Lapiedra (voces) Mario Gutierrez (guitarra rítmica y solista) Juan Cervera (guitarra rítmica y solista, voces de acompañamiento) R. David Bueicheku (guitarra rítmica y solista, coros y voces) Carlos Viejo (bajo) Daniel Penón (batería y percusión) y Josete Meléndez (órgano, teclados, piano).

Solamente hay que escuchar los primeros acordes de ‘Rambling rose’ para darnos cuenta de por dónde va su sonido. Sutiles armonías de blues retro con aroma a primeros 70’s evolucionan a un grandilocuente espacio retro en el que el órgano marco el tempo. La voz entonos soul-blues llena de color un corte con unas entrañas sólidas y multitud de arreglos. Un fantástico groovy hace que el corte serpentee por calzadas de blues ácido, pero también por cunetas de hard rock en un bucólico viaje a los sonidos del rock de siempre.

La seductora ‘Brown eyed lady’ se recrea en momentos de elegante blues-soul, mostrando el lado más elegante y suave de la banda. Sentimientos profundos con momentos de rabia e intensidad traídos por unas guitarras afiladas que colorean una canción pausada, delicada pero llena de fuerza. El tema combina poderosos riffs con fascinantes pasajes de blues rebosantes de sentimientos con algunos ornamentos mas propios del jazz, lo que nos da muestra de la gran calidad que contiene cada una de las canciones del álbum.

Instalados en las atmósferas florales, ‘Orpheus’, desde la calma se asoma al mundo recordando momentos west-coast con un tono elegante y cautivador. Los más de diez minutos de duración permiten que sean muchos los matices de este corte en el que se incrustan ornamentos psicodélicos bajo una lírica delicada que muta haciendo que el tema cambie su fisonomía pasando por distintos estados de ánimo en un recorrido por los más variados estilos del rock de los 70’s. Flanqueando territorios cercanos al rock progresivo, los ecos sureños aportan una luminosidad a una canción con acento melancólico. Aquí la banda se deja llevar por intricados desarrollos instrumentales que evolucionan en un serpenteante viaje al corazón de los 70’s.Sin duda, la canción más elaborada de todo el álbum parece reflejar las amplias inquietudes estilísticas de esta maravillosa banda vintage.

Subiendo la intensidad ‘Inglorious diva’ se desarrolla entre vibrantes pasajes de heavy-blues con voces que tienden a impregnarse de esencias soul sobre una fornida instrumentación. Aderezando la canción con coros y estribillos pegadizos, WHITE COVEN parecen emular a BLUES PILLS mostrando su faceta más ácida y pesada. Un espiral que te atrapa en sus fauces en la que lo falta el gancho del sonido del órgano uniéndose en el momento justo a esta fiesta vintage.

Lleno de vitalidad ‘Summer groove’ se desarrolla en una colorista atmósfera de rock clásico. Ecos del verano del Amor se fusionan con pasajes de rock honesto y sin artificios. Voces blues y soul complementan un corte sencillo pero efectivo en el que también encontramos elementos sureños. Toda una invitación al baile.

‘Too late’ golpea con fuertes tambores y riffs contundentes, mostrando que la banda se maneja también a la perfección en canciones más pesadas. Desgarradores pasajes vocales se complementan con una orgía sónica que se balancea con desparpajo. Revitalizante, el tema de despierta del letargo con una fuerza inusual que destaca sobre el resto de las canciones sin perder su aroma retro. Hard rock salvaje con tonos blues lleno de gancho.

Si le faltaba algo a este maravilloso collage, ‘Jungle trip of the Seventh Samba’s seed’ se pasea por bosques psicodélicos. Su humeante atmósfera serpentea por el blues cálido y seductor en un sinfín de arreglos que van haciendo mutar su fisonomía sin perder su esencia. Su cautivador es adornado con suaves pasajes rebosantes de sensibilidad. Un corte elaborado que refleja a la perfección que estos chicos no se ponen ningún límite a su creatividad. La canción conjuga todos los estilos e influencias que tiene la banda zaragozana.

White Coven

Reseña: MOUNDRAG.- ‘Hic Sunt Moundrages’

Fuertemente influenciados por el sonido de bandas como DEEP PURPLE, URIAH HEEP, E.L & P, los franceses MOUNDRAG, exploran territorios más propios del hard-progresivo de los 70’s con canciones que te quitan el aliento. El álbum cuenta la historia de un mundo distópico apocalíptico provocado por el Hombre. Debajo de este fresco caótico de problemas culturales y religiosos por los que atraviesa el ser humano desde el principio de los tiempos, el mensaje es de esperanza, amor y humanidad. Como si estuvieran en un teatro de fantasía MOUNDRAG prestan su voz a los diferentes personajes que aparecen en el disco y mezclan sus diferentes puntos de vista, cuestionando su valor y su papel en este mundo. Hay que dejarse guiar por un viaje musical y narrativo a través de paisajes grandiosos y vertiginosos. Los franceses se las apañan solo con el  órgano y la batería para crear canciones cuya estructura musical, adquiere una monumentalidad que nadie sería capaz de identificar como salida solo de dos instrumentos. Una batería que hace las veces de bajo cuando la ocasión lo requiere, y un órgano que suple la ausencia de guitarra con una facilidad asombrosa y los hermanos Goellaen intercambiando sus voces en coros y estribillos en cada canción, hacien cumplir la máxima de.. ‘menos, es más’, se vuelve a cumplir. El álbum contiene cinco canciones, una de ellas con veinte minutos en los que el dúo muestra todo su potencial y maestría en las vibraciones hard-progresivas de la década dorada de los 70’s. Una suite maravillosa que por si sola, hace que ‘HIC SUNT MOUNDRAGES’, merezca la pena. Un magnífico álbum que hará las delicias de los amantes de los sonidos vintage.

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‘The Hagman’ deja claro desde sus primeros acordes por donde camina el sonido del dúo francés. El penetrante sonido del órgano hammond crea una impactante atmósfera vintage. Con voces duales, el tema va elevándose hasta invitarnos a una bacanal de sonidos retro absolutamente fascinantes. Los tambores desdoblándose en un aquelarre complementado por los mil colores de Camile saca de sus teclados. Contundente, vibrante y pesado a la vez la canción transita con subidas y bajadas de intensidad en una nebulosa sumamente atractiva en la que los ecos DEEP PURPLE hacen acto de presencia antes de verse atraídos por una estética más progresiva, con algún guiño a YES. El tema se basa en una historia obre un cadalso, un hombre cuya vida pende de un hilo y el verdugo, mano de la justicia, ciego y sanguinario. Se acerca la sentencia de muerte, por lo que los pensamientos del hombre resurgen como el último estallido de una ópera en memorias y locura psicodélica. ¿Hay todavía una esperanza de redención? Se pregunta MOUNDRAG.

Sin darnos un respiro, un sonido pastoral nos introduce en ‘Demon race’, una canción qu e tiene dos caras. Una que condena la pasividad de las masas frente a los cambios sociales, individualistas y climáticos que harán de la tierra un infierno viviente. Y otra que está protagonizada por una melodía armoniosa y pegadiza. El mensaje: Sólo el amor puede salvarnos de esta carrera infernal. Las cuidadas melodías flotantes y los estribillos colorean un clásico tema de hard-progresivo al uso en el que los detalles se cuidan. Melódicos pero incisivos MOUNDRAG crean otra canción faraónica.

‘The creation’ fue compuesta durante la era en la que el mundo había terminado. A partir de entonces, la canción cobró existencia, quedando sólo la perspectiva artística (nacida del vacío). La creación maliciosa pertenece a un ser divino, pero es incontrolable y provoca discordia en un mundo distópico condenado al borde de la extinción. Aquí el hard-rock de los 70’s en vena URIAH HEEP, se muestra más accesible para cualquier oído. Rock clásico en estado puro, sin artificios.

Bajando las revoluciones ‘Share in the night’ nos susurra con cálidas melodías vocales en una especie de balada progresiva con el penetrante sonido del órgano. Voces superpuestas y un sonido a capas gravitan en una atmósfera melancólica y oscura.

Si las canciones anteriores tienen una duración estándar, ‘La poulle’, con sus 20 minutos se convierte en la piedra angular de este álbum. Una suite que explora sonidos retro más propios de los grandes dinosaurios de los 70’s. Compleja en su estructura, la canción toma elementos de Emerson Lake & Palmer en su apertura. Un sonido barroco que se enriquece con pasajes exuberantes antes de decaer en un sueño con pinceladas psicodélicas. Sus desgarradoras melodías vocales se nutren de sentimientos que son transmitidos al oyente con suma destreza. Una montaña rusa de emociones vintage en una exploración infinita. Complejo en su composición el tema nos arrolla con esa lograda conjunción de batería y teclados al alcance de muy pocos. Es difícil para cualquier que pueda escuchar a MOUNDRAG que adivine que solo dos músicos son los que crean esos monumentales desarrollos. Cada uno con su rol, hacen que cada acorde se multiplique para ofrecer al oyente un faraónico escenario sonoro. Toda una sinfonía rock del siglo XXI construida sobre unos mimbres que florecieron el siglo pasado.

MOUNDRAG