Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 1-Viernes)

La jornada del viernes nos deparaba algunos conciertos interesantes. A priori, la magia de KING BUFFALO, la experiencia de DOZER, o la novedad de ver a unas leyendas del doom como THE OBSESSED, se antojaban interesantes en el escenario principal. En el segundo escenario llamaba mi curiosidad los belgas GNOME, y por supuesto, nuevamente KANAAN, con su psicodelia endiablada y vertiginosa. También despertaba mi curiosidad ver cómo se las gastaban los griegos GODSLEEP. El resto, intuía lo que nos esperaría.

DAVID CELIA & ZUFFALO

Bien temprano, DAVID CELIA & ZUFFALO abrían el festival en el segundo escenario con una apuesta suave en la que los sonidos alternativos se empapaban de coloristas fragancias folk. Desconocidos para mí, no me causaron una mala sensación en lo poco que vi de su show, aunque a esas horas todos estaban todavía calentando motores. Correctos. El diabólico horario hacía que unos minutos después de comenzar su actuación me desplazara al escenario principal donde los británicos DAVID CELIA iban a hacer acto de presencia.

PSYCHLONA

Los británicos PSYCHLONA irrumpieron en la escena no hace mucho tiempo, pero desde su nacimiento como banda han tenido una progresión increíble, siendo queridos por gran parte del público de la escena. Si escuchas sus discos, sabes muy bien que puedes esperar de ellos en directo. Personalmente la última vez que les ví el pasado verano, tuve la sensación de que si bien su maquinaria está perfectamente engrasada en esto de los sonidos desérticos, les falta un poco de gancho en vivo. Pero evidentemente, de sabios es rectificar, y en Berlín brillaron a un altísimo nivel ante una sala que todavía a la hora de su actuación, estaba a medio gas. Su actuación nos dio pistas de que aquel lugar tenía una acústica envidiable, algo que fui comprobando en las siguientes actuaciones. En cuanto a su actuación, fue notable, con un sonido contundente pero nítido y claro, algo que realzó su show.

MIGHT

Tocaba regresar al segundo escenario donde MIGHT ofrecía una particular puesta en escena. Con su batería camuflado detrás de una tela que solo permitía ver su sombra, la banda nos llevaba a su particular mundo sensorial a través de riffs sucios. Sludge, metal y voces ensoñadoras.  Despertaron mi curiosidad, pero finalmente no acabaron conquistándome en el corto espacio de tiempo que estuve en su actuación. Llegaba la hora de los japoneses CHURCH OF MISERY, y esta circunstancia hizo que mi aventura con la banda alemana terminará sin poder darles el tiempo suficiente para convencerme.

CHURCH OF MISERY

CHURCH OF MISERY no han sido nunca una de mis bandas favoritas, pero en esta ocasión iba con mi mente mas abierta que nunca para dejarme seducir.  Con una particular puesta en escena, su cantante Hiroyuki Takano recorriendo el escenario con una particular danza y extraños movimientos de sus brazos que alternaba con arengas al público. Constantes muecas y caras de sorpresa contrastaban con la solidez del sonido de los japoneses. Una vez mas comandados por las fuertes líneas de Tatsu Mikami y su particular forma de tocar ese bajo endiablado. Sin duda, la pesadez doom presidía una actuación notable. En esta ocasión me sentí mas cómodo con la banda en una actuación a la altura de lo que se puede esperar de CHURCH OF MISERY.

GODSLEEP

De regreso al segundo escenario, me encontré con una sala abarrotada para presenciar la actuación de GODSLEEP, otra banda que no había visto en directo y que también despertaba mi curiosidad. Los griegos, comandados por su cantante Amie Makris la banda sigue la estela de numerosas formaciones griegas. Una perfecta combinación de fuzz difuso y muchos ingredientes de los sonidos alternativos de los 90’s en un show lleno de fuerza y vitalidad. Mucho más rudos y ardientes en vivo que lo que muestran en sus discos GODSLEEP supieron aprovechar su presencia en el festival para corroborar que son una banda a tener en cuenta. Nuevamente los horarios me impidieron disfrutar de su actuación en su totalidad ya que las leyendas escandinavas del Stoner rock DOZER iban a actuar en el escenario principal.

DOZER

Nunca había visto a DOZER en vivo y quería disfrutar lo máximo posible de su actuación. La programación de KANAAN en el segundo escenario unos minutos antes de que terminará la actuación de los suecos, hizo que las prisas por estar preparado antes del comienzo de su show, me situara en el foso a la espera de la embestida de los riffs de Tommi. A veces uno presiente como va a ser un concierto solo por la fama y calidad de una banda, y aunque siempre tengo mi lado crítico, DOZER cumplieron su papel a la perfección. Solido, pesados, y con la suficiente chispa como para convertir el Columbihalle en una fiesta desértica por todo lo alto. Los problemas de Tommi con su guitarra ensombrecieron algo el comienzo de una actuación en la que DOZER brillaron a un altísimo nivel. La tensión inicial por esos problemas fue asumida con deportividad por la banda. Estas cosas suelen pasar en los festivales, ya que las bandas no tienen tiempo de probar sonido apropiadamente. Aún así, los suecos demostraron que la fama que les precede, es absolutamente merecida, ya que la calidad que atesoran, es digna de ser alabada.

KANAAN

Tuve que perderme los últimos minutos de DOZER antes de emprender la peregrinación al segundo escenario. De camino, una gran procesión de gente esperaba para poder acceder al espacio en el que el trio noruego iba a dejar huella. Seguramente KANAAN me brindaron uno de los mejores conciertos del año pasado en su actuación en Krach am Bach. Para muchos de los presentes, era su bautismo ante los noruegos. No hizo falta mucho para darse cuenta que estos chicos tiene calidad suficiente para ensombrecer a grandes nombres de la escena. Su frescura y calidad hacen que sus improvisaciones lisérgicas resulten sencillamente impactantes. Contundentes y bien ensamblados, el trio hizo las delicias de un público extasiado y congratulado por la actuación de una de las bandas que mas está creciendo en los últimos tiempos. Una banda que llama a la puerta de ese espacio reservado a los grandes nombres de la escena psicodélica, pero que mas pronto que tarde, se sentarán a comer en la misma mesa. Con su actuación en Berlin, dejaron patente que son una banda a tener en cuenta. Así lo corroboraba la gran ovación con la que fueron despedidos por un público entregado a su buen hacer. Sobresalientes. Afortunadamente, me quedan al menos, un par de ocasiones más este año para seguir disfrutando de su potente directo. Porque si en disco te vuelan la cabeza, en vivo su poder se intensifica con un sonido potente a la vez que experimental y psicotrópico.

MINAMI DEUSTCH

De vuelta al escenario principal, MINAMI DEUSTCH, los chicos de Japón, se presentaban con un cambio de formación. Si bien en las numerosas veces que he disfrutado de sus hipnóticas actuaciones, MINAMI DEUTSCH han tenido baterías diferentes., y todos, muy buenos. En esta ocasión solo la guitarra de Kyotaro y el bajo de Keita eran los integrantes de la banda original. La salida hacía pocas fechas de su segundo guitarra Taku Idemoto hizo que la banda incorporara a Riki Hidaka. Si bien estos cambios no afectaron al sonido de la banda en vivo, si se percibía que los músicos se miraban constantemente con una sensación se seguir las directrices de Kyotaro. El cuarteto nos embarcó en su particular viaje hipnótico por esos escenarios lisérgicos que tan bien saben construir. Cada vez más asentado en los letárgicos ritmos kraut, MINAMI DEUTSCH fueron un pequeño paréntesis en el frenesí pesado que se cernía en la jornada en ese escenario principal. Como siempre, la banda brilló a un alto nivel transmitiendo unas vibraciones, que si bien no son entendidas por todos, cualquier amante exigente de la psicodelia bien hecha, pudo sentirse gratificado por su gran actuación. Veremos la evolución de esta nueva formación en las próximas semanas, donde de nuevo tendré la oportunidad de encontrarme con estos grandes músicos.

Mi devoción por MINAMI DEUTSCH hizo que cuando quise dirigirme al segundo escenario para ver a los belgas GNOME, la entrada en la sala fue una dura tarea. Intentando hacerme paso entre la gente para llegar al pie del escenario resultó un esfuerzo infructuoso. El trio de los gorros de gnomo en su cabeza, hacía vibrar a una sala repleta hasta la extenuación. Tristemente no puede disfrutar de su buen hacer como me hubiera gustado, pero la inmediatez del comienzo de la actuación de KING BUFFALO, hizo que desistiera en el intento. Otra vez será, porque según me contaban los que pudieron disfrutar en plenitud de su actuación, el trio brilló a un alto nivel, convirtiéndose en una de las bandas destacadas de la jornada. Una lástima, otra vez será.

KING BUFFALO

Seguramente muchos coincidiereis conmigo que en los últimos años KING BUFFALO ha sido una de las bandas más en forma de la escena. Su agradable combinación de psicodelia, melodías shoegaze y embestidas de riffs pesados, los convierte en una banda muy apetecible. Los primeros acordes de ‘Silverfish’ abrían una hora rebosante de magia. Mostrándose pletóricos a pesar del cansancio acumulado en su gira, los de Rochester saben como meterse al público en el bolsillo. Porque KING BUFFALO son capaces de aletargarte con toda su sensualidad, pero también saben como ponerte chinchetas en el asiento para hacer que la euforia se apodere de ti. Las fantásticas luces y proyecciones brillaron magistralmente durante su actuación, resaltando más si cabe ésta. Por méritos propios, el trio ha conquistado los corazones de la mayoría de los seguidores de la escena. Ellos son diferentes, únicos, y en cada actuación lo corroboran con una solvencia casi insultante. Pero a pesar de formar parte de la ‘realeza’ de la escena, estos chicos siguen con los pies en el suelo, y constantemente devuelven todo el cariño recibido a sus fans con conciertos antológicos. En Berlin de nuevo, lo volvieron a hacer. Probablemente no seré objetivo, pero KING BUFFALO repitieron como banda destacada de un festival, llevando al éxtasis a una audiencia entregada, y ya van…… (he perdido la cuenta) ¡Imprescindibles!

THE GREAT MACHINE

La jornada iba llegando a su final, pero todavía nos quedaba la fiesta en la que los israelitas THE GREAT MACHINE convierten cada una de sus actuaciones. Me daba cierto temor el pensar como ardería el segundo escenario con la presencia del trio. Los pogos y bailes desenfrenados son una constante en cada uno de sus conciertos, y en esta ocasión no iba a ser menos. Con su guitarra Omer ataviado con una pintoresca maya a rayas, el trio salía al escenario como entra un elefante en una cacharrería. Desde el primer minuto la cosa no tenía marcha atrás, saltos, bailes interpelaciones a un público embravecido eran las notas predominantes en una actuación caliente, muy caliente. Evidentemente no faltaron los vuelos sobre las cabezas del personal de Aviran y Omer. Esa actitud irreverente y punk que siempre imprimen a sus shows, no podían faltar en un lugar como Desertfest.

En la parte final, saltó a escenario un amigo de la banda (que no logré saber quién era), para cantar un par de canciones con ellos. Una actuación salvaje que hizo las delicias de sus incondicionales y que de nuevo, les sitúa como una de las bandas imprescindibles en cualquier festival, porque estos chicos saben como alentar a las masa como pocos. Ellos son ‘La fiesta’.

THE OBSESSED

La jornada cerraba con la presencia de THE OBSESSED en el escenario principal. A lo largo de jornada había podido cruzarme con Wino en varias ocasiones, y me había quedado con la sensación de verle muy centrado y relajado. Los de Maryland no son tampoco de mis bandas favoritas, pero logré entrar en su actuación. Estos viejos rockeros se mostraban maduros y serenos, pero sabiendo como mostrar su legado sin caer en la desidia. Sus mas fervientes fans abuen seguro quedaron gratificado por poder ver por fin a la banda en vivo. Solventes, ofrecieron un show de puro rock and roll a la vieja usanza. Sus riffs pesados se balanceaban entre vibraciones proto-metal y el doom que les vio nacer. Con ellos, llegaba el momento de ir a buscar un espacio de descanso en la habitación de mi hotel, porque todavía quedaban dos jornadas por delante, y en estas lides, un buen descanso es primordial para afrontar estas maratónicas jornadas.

AFTERMOVIE

Crónica: DESERTFEST BERLIN.- Warm-up & impresiones generales)

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 2-Sábado)

Desertfest Berlin

Crónica: DESERTFEST BERLIN (Warm-up e impresiones generales)

Muchas eran las incógnitas sobre lo que nos depararía la última edición de Desertfest Berlin, el cambio de ubicación desde el Arena, donde se habían celebrado las últimas ediciones del festival, has el Columbiahalle. A su vez los horarios de las actuaciones de las banda,s con solapes entre el escenario principal y el segundo escenario, hacían que afrontara de una manera diferente la ya habitual visita a Berlín.

La organización había programado en la jornada del jueves un warm-up con un line-up muy interesante. Dos de mis bandas favoritas, TEMPLE FANG y THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES, eran los encargados de calentar motores para un fin de semana que se presentaba muy intenso.

Habiendo llegado a Berlín a media mañana, y una vez ubicado en mi hotel, decidí pasear hasta la Sala Cassiopea, donde iba a celebrarse esta jornada previa. Si hay cosas por las que me enamora Berlín es por la gran cantidad de espacios culturales que existen como Cassiopea. Unas antiguas naves ferroviarias reconvertidas en un lugar para la diversión, la cultura y el esparcimiento. Un lugar con las fachadas coloreadas con habituales y llamativos grafitis, entre los que destacaban carteles avisando de que estamos en un espacio libre de conductas racistas, sexistas, homófobas e intolerantes. Sin duda, un ejemplo a seguir.

En la sala había quedado con mis amigos de TEMPLE FANG, que llegaban directos de una actuación la noche anterior junto a King Buffalo. A su llegada, la ceremonia del traslado y montaje del equipo e instrumentos fue el pistoletazo de salida del festival. El espacio donde iban a actuaran se situaba en la planta baja, con un pequeño laberinto interior que comunicaba distintas estancias. En esos momentos me pareció un espacio demasiado pequeño, y no terminaba de vislumbrar como se desarrollaría allí la noche. Durante la prueba de sonido pude comprobar que la estancia allí sin tapones para los oídos iba a ser imposible. Con un volumen elevado de decibelios las bandas hacían su correspondiente check-sound, y sin darnos cuenta, las puertas se abrían para recibir a un numeroso grupo de rockeros con ganas de música pesada a alto volumen. La actuación de TEMPLE FANG tenía un tono especial para mí, ya que iba a ser la última vez que vería a su batería Egon junto a TEMPLE FANG, ya que este dejaba la banda al final de la gira de primavera en la que están inmersos. Esto me hacía centrarme mas si cabe en su actuación. Un show en el sus largas jams eran ejecutadas en un escenario cubierto por el humo y una penetrante luz roja que ponía el tono místico a un show mágico. Los holandeses son una banda especial, con dos guitarras zurdos, tres cantantes intercambiándose los pocos momentos no instrumentales de sus temas, y sobre todo, una capacidad para expandir la mente del público con su mágica psicodelia. Consiguiendo el equilibrio entre la pesadez y los desarrollos ensoñadores, TEMPLE FANG, lo habían vuelto a hacer. Nos habían regalado una actuación increíble, que se vio correspondida por una enorme ovación de un público que estaba disfrutando de la velada. ¡Larga vida a TEMPLE FANG!.

Era el momento de intercambiar saludos con multitud de amigos y conocidos que no se habían querido perder esta jornada previa. Algo siempre agradable y sumamente gratificante, porque, los habituales de este tipo de eventos, acabamos convirtiéndonos en una pequeña familia.

Los noruegos salían al escenario con su habitual puesta en escena, presidida por el su atuendo negro. Mientras, su cantante Arnt Andersen, lucía su ya clásica túnica negra, en esta ocasión ornamentada con varios collares tribales. La banda era recibida con una monumental ovación de bienvenida. Un parabién que era correspondido por la banda ofreciendo un sonido pesado y contundente. Manteniendo la pleitesía a Robert Johnson, THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES comenzaban a vender su alma al diablo a base de blues humeantes llenos de sentimiento. Sus voces melancólicas a la vez que rabiosas ponían el contrapunto a rugosos riffs Stoner que llegaban en oleadas en una actuación en la que la psicodelia y el blues eran los auténticos protagonistas. El ambiente sudoroso de una sala abarrotada y en la que era muy difícil moverse acompañaba la propuesta sonora de los escandinavos de la mejor manera posible. La jornada llegaba a su fin, habiéndonos dejado dos magníficas actuaciones que bien podían ser el preludio de lo que en el fin de semana nos esperaban fuertes emociones.

A la finalización del concierto algunos decidían continuar la fiesta en uno de los múltiples locales que ofrecía la noche berlinesa, mientras un servidor, tras estar en pie desde las 4.30 de la mañana, decidía que lo mejor era ir al hotel a descansar. Así podría afrontar la primera jornada del festival con las fuerzas suficientes, porque un evento así, es una carrera de fondo.

IMPRESIONES GENERALES

El tiempo berlines parecía congraciarse con nosotros, brindándonos una magnífica temperatura a pesar de su cielo cubierto. Después de una pequeña confusión con los horarios, llegaba temprano a la zona del festival. Allí el personal de la organización ajustaba los últimos detalles para que todo estuviera perfecto a la llegada de los asistentes. EL Recinto se encontraba en una zona bastante tranquila que contrastaba con el habitual bullicio de Berlín. Por lo que, con tiempo por delante, decidí explorar las calles cercanas en busca de algún lugar para comer. A pocos metros de allí me sorprendió un mercado con números y variados puestos donde poder comer diferentes manjares. Si bien el festival cuenta con un a oferta variada de comida y bebida en su interior, siempre es mejor, aprovechar ocasiones como la que me encontré, que, aunque no recuerdo su nombre, es sumamente recomendable. Una vez superado el trámite de acreditación y colación de la correspondiente pulsera, ingresaba en el recinto donde íbamos a pasar los siguientes tres días. Con una fuerte sensación de estar desubicado, trataba de familiarizarme con los distintos espacios que contenía el recinto y sus instalaciones. La primera sensación era la de estar en un espacio más pequeño que el de los años anteriores. Algo que, por otro lado, es habitual cuando ves una estancia por primera vez. Desde la puerta de entrada se accedía a una zona central con multitud de bancos cubiertos en su mayor parte, y los puestos de comida y merch a su alrededor. También con un pequeño escenario en el que había constantes actividades a lo largo de jornada, con dj’s, proyecciones, actuaciones y diferentes  performances. El recinto iba recibiendo poco a poca a un personal que en primera instancia reflejaba en su rostro esa sensación de estar un poco perdido en aquel lugar. A esas horas el recinto era atravesado por los equipos de las bandas, ya que la zona de acceso al backstage se encontraba al final, en un rincón. El lugar presentaba el inconveniente de que los accesos a las dos salas daban la sensación de ser demasiado estrechos, pero lo cierto, es que durante el desarrollo del festival, todo sucedía con corrección y orden, sin ningún incidente. Si a veces los festivales pueden ser algo caóticos, la buena predisposición y respeto de los asistentes, hacen que siempre, se desarrollen con corrección . En mi primera toma de contacto en el segundo escenario, tuve la sensación de que, con las bandas mas destacadas que allí tocaba, podría a ver ciertos problemas para acceder., algo que en algunos momentos puntuales, lógicamente, sucedió. Era agradable visitar una pequeño jardín con mesas y sillas que había en el lateral de la Sala, que unido a otro espacio similar junto al escenario principal, permitía que el publico, se repartiera durante los conciertos. Porque si lo principal es la música, un evento como Desertfest Berlin, es una fiesta, y mucha gente que pasa gran parte de tiempo en estos espacios exteriores. La Sala principal tenía un aspecto imponente, amplia, y con una capacidad de mas de 3.000 personas, permitía disfrutar con comodidad de los conciertos que allí se iban a desarrollar. La Sala contaba con unas gradas superiores, que permitían otra visión diferente del escenario, y una mayor comodidad. Afortunadamente, la sala de prensa, situada en la primera planta, tenía un acceso a una zona reservada de las gradas, algo, que facilitó en sobremanera mi trabajo con las fotos y videos. Asimismo, la zona reservada, contaba con cómodos sofás, que eran ideales para esos momentos de descanso entre actuación y actuación. En la zona central de restauración había situados varios urinarios, que resultaban insuficientes, y no sobrevivieron al segundo día. Al menos, dentro de ambas salas, había espacio suficiente como que no se crearan esas grandes colas que suceden a veces en festivales de este tipo. En cuanto a la calidad del sonido y de las luces, el resultado era sumamente satisfactorio, y sobrevolaba la idea entre los presentes, de que en general, el sonido era mejor que en la anterior ubicación. La iluminación y proyecciones que acompañaban las actuaciones, corrían a cargo una vez más, de los chicos de Sector 7G Visual, que como es habitual nos ofrecieron un magnífico repertorio de visuales con las que realzaban las actuaciones de las bandas. Sin duda las primeras impresiones y los temores se iban disipando según se iba desarrollando el festival. Con el público disfrutando sin demasiados agobios, con unas bandas increíbles y una organización sobresaliente, como es habitual. Si bien sería deseable que los accesos a las dos salas fueran más asequibles, la buena predisposición del público hizo, que salvo en contados momentos en el escenario pequeño, todo fluyera con naturalidad. Allí, en alguno de los shows, se producían tapones para entrar, algo que el personal de seguridad trataba de solucionar, con una puerta de salida y otra de entrada, mediante las cuales iban organizando el flujo de lasa cuando esta estaba llena. En algunos de estos shows, era ciertamente complicado acercarse al pie del escenario, y la movilidad dentro de la sala era complicada, esto me impidió poder acceder a ver a un par de bandas, imposible. Supongo que todos tenemos nuestros favoritos y en un festival así prescindimos de algunas bandas, pero cuando tu banda favorita toca en el escenario principal y unos minutos antes de que acabe, empieza en el segundo escenario otra de tus favoritas, la cosa se complica. Esta era la principal queja de la gente ya que, en otras ocasiones, lo ‘solapes’ no se habían producido. Evidentemente es una ardua tarea para la organización ofrecer un cartel impresionante de bandas y ajustar sus actuaciones al tiempo y espacio disponible. Pero si, sería recomendable que esto no sucediera, tal y pasaba en la anterior ubicación. Aparte de esta adversidad, el cambio de recinto no resultó tan traumático como pudiera parecer en un principio, y los pogos, el crowdsurfing y un headbanging constante, fueron la tónica en un festival que abarcaba con su line-up un amplio espectro de la escena, con apuestas variadas y versátiles, que acabarían por contentar a todos. Otra cosa que cambió respecto a anteriores ediciones fue el pago en los puestos de bebidas y comidas, en esta ocasión solo estaba permitido pagar en efectivo, algo que al final, no fue ningún problema, ya que las colas en los puestos avanzaban con fluidez, y no era complicado reabastecerse de unas buenas cervezas a un precio razonable.

Bien podríamos decir que la edición 2023 del mítico festival berlinés cumplió las expectativas en un entorno nuevo y agradable, que esperemos tenga continuidad en próximas ediciones, puliendo los detalles después de haber detectado los puntos a mejorar en este nuevo entorno.

El desarrollo y las valoraciones de lo acontecido en las actuaciones de las bandas, llegará en próximos capítulos de esta crónica.

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 1-Viernes)

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 2-Sábado)

Desertfest Berlin

Temple Fang 

The Devil And The Almighty Blues

Crónica: KRISTONFEST 2023

Todavía con la resaca de lo vivido en DesertFest Berlín, y sin darnos un respiro, llegaba una de las citas mas importantes del año en Madrid. El pasado sábado se celebraba la 10ª edición del festival Kristonfest, organizado por la promotora Noise on Tour. A diferencia de la última edición, dividida en dos jornadas, en esta ocasión el festival de celebró un único día en la madrileña Sala La Paqui (antigua Sala But, para los nostálgicos). Con un apetecible line-up en el que cabían diferentes estilos, todo auguraba que sería una gran noche, y, ¡vaya si lo fue!.

La presencia de una de las bandas nacionales mas en forma como son los alicantinos ROSY FINCH, la presencia de la psicodelia espacial de vocación doom de los franceses MARS RED SKY, las leyendas del doom THE OBSESSED por fin tocando en España, con el legendario Wino a la cabeza, y los puntales escandinavos del blues psicodélico de inspiración vintage GRAVEYARD, era una apuesta ganadora.

La maratoniana jornada comenzaba para mí alrededor de las cinco de la tarde. A esa hora puede asistir a la prueba de sonido de mis queridos ROSY FINCH, y me bastaron unos segundos para comprobar que el trio venía cargado con todo arsenal. Pasadas las seis de la tarde ya se podía comprobar como los aledaños de Tribunal se iban llenando de melenudos tatuados ávidos de una buena descarga de rock pesado.

Con la Sala recibiendo los primeros grupos de gente, ROSY FINCH salían al escenario. Ya sabemos lo remolones que somos en estas ocasiones, ya que mucha gente no llega a tiempo a ver a la primera banda, pero desde luego los que madrugaron se llevaron una gran sorpresa. El trio tenía clara su apuesta. Así lo corroboraba la loma que custodiaba la espalda de la batería de Juanjo. Con el tenebroso logo de banda, y el escenario envuelto en las tinieblas del infierno con un rojo penetrante, creaban la atmósfera perfecta para su ritual pagano. Un ritmo ceremonial de tambores, daba el pistoletazo de salida al salvaje aqueelarre que nos esperaba.  ‘Oxblood’ era la canción elegida para desatar una tormenta de crujientes y rudos sonidos sludge, con un claro espíritu alternativo de inspiración 90’s.  

La banda sonaba sucia, cruda lo que ensalzaba su aguerrida apuesta sonora. Estaba claro que tras la numerosa presencia de la banda en afamados festivales europeos, su madurez y saber hacer, son innegables.  Si la fuerza y el desasosiego del tema de su álbum ‘SCARLET’ había revolucionado la Sala, sin salir de la oscuridad, la banda interpretaba ‘Inferno’ una canción de su último EP ‘Seconda Morte’. En un tono más atmosférico, seguían su particular sortilegio entre tinieblas y terroríficas vos salidas de la garganta de Mireia. La banda sorteaba algunos problemas de sonido que no les permitían sentirse cómodos sobre el escenario, pero, aun así, se metían al público en el bolsillo con su crudo y pesado sonido desbordante de rabia. Dos nuevas canciones de ‘Scarlet’ hacían avanzar su actuación, ‘Amaranto’ y ‘Lava’ activaban la palanca del headbanging entre los presentes. En una fusión de sorpresa y de satisfacción, las caras del personal reflejaban que estaban muy satisfechos con lo que estaban viendo sobre el escenario. Los ecos grunge hacían mutar el sonido a un escenario más alternativo, pero la atención del público no cedía, sino todo lo contrario. La descarga de energía y rabia culminaba con ‘Alizarina’, con la que ponían fin a una actuación impactante y con la que la banda sigue poniendo muescas en su revolver. ¡Grandes! Sin duda, la organización no habrá echado en falta a INTER ARMA, banda en principio programada para tocar en Kristonfest.

Con la Sala recibiendo mas gente, el breve descanso entre bandas servía para reponer fuerzas e intercambiar saludos e impresiones con muchos conocidos. Mientras, MARS RED SKY preparaban sus instrumentos antes de invitarnos a uno de sus particulares viajes cósmicos.

Si gran parte de la audiencia se había sorprendido con el buen hacer de ROSY FINCH, con los franceses la cosa estaba algo más complicada. Sus voces armoniosas y sus paisajes sonoros ensoñadores pueden resultar algo aburridos para una parte de la audiencia, y a lo largo de su actuación, así me lo corroboraba algún conocido. Sustentando el sonido de la banda en la múltiple variedad de resonancias que salen del arsenal de pedales que habitualmente utiliza Julien (probablemente sea el guitarrista de la escena que más pedales usa) la banda iba desgranando un repertorio que recoría gran parte de su discografía con canciones como ‘Apex III’,  con la que abrían una actuación empapada en psicodelia sideral empaquetada entre gruesos riffs doom. Canciones como ‘Collector’ o ‘Crazy Heart’, mostraban el lado más sosegado de la banda con la anémica voz de Julien susurrando nuestros corazones. ‘Maps Of Inferno’ ‘Marble Sky’ y ‘Strong Reflection’ completaban una actuación que tampoco había estado exenta de algún problema de sonido, que martirizaba al inquieto Julien. Desde luego, es lo que se puede esperar de una banda así, solidez, y psicodelia pesada, empapada de polvo cósmico y melodías celestiales. Aun así, habiendo ofrecido un show solvente, los franceses no convencieron a todos.

Llegaba uno de los momentos esperados por todos. Ya con una sala luciendo una entrada cercana al lleno, el escenario se preparaba para recibir al legendario Wino y sus THE OBSESSED. La banda de Maryland era un sueño para muchos, pero también una cierta incógnita.  A veces cuando ves a una banda dos veces en la misma semana, tratas comparar las dos actuaciones, pero con THE OBSESSED yo sabía que la apuesta era segura. Sin ser una gran fan de la banda, y habiéndoles visto por primera vez en el Desertfest Berlin, allí me dejaron claro que son una banda que sabe de esto.

Dejando patente que no son unos principiantes, y sin demasiados alardes THE OBSESSED van al grano y a lo importante. Seguramente Wino ya no sea tan irreverente como lo fue años atrás, que ahora sea un tío más maduro, pero nadie puede discutir que su carisma y buen hacer, siempre van a ser su mejor aval. Acompañado a la batería por Brian Constantino y con Chris Angleberger al bajo y Jason Taylor en la segunda guitarra, THE OBSESSED hicieron cumplir la frase de ‘menos es mas’. Sin alardes de puesta en escena y ataviados como se puede esperar de unos viejos rockeros, el cuarteto dejaba patente porque son considerados unos de los pioneros del doom metal. Canciones crudas, pesadas, ejecutadas lentamente se iban sucediendo mientras la temperatura en el recinto iba subiendo cada vez más. Con repertorio que miraba al pasado, pero que también lo hacía al presente canciones como ‘Sodden Jackal’, ‘Sacred’, ’Punk crussed’,‘Brother Blue Steel’,‘Streetside’, o ‘Tombstone Highway’ hacían que los presentes cayéramos rendidos ante una actuación solvente y de puro rock and roll a la vieja usanza, sin artificios. La banda fue despedida con una sonora ovación que reconocía el buen trabajo que habían hecho. Porque, aunque en Berlín habían sonado más potentes, (ya decía antes que era difícil no hacer comparaciones), la esencia de su actuación había sido similar, un show de alto voltaje.

La noche iba llegando a su fin, pero todavía quedaba la actuación de la banda probablemente mas deseada, y a la vez cuestionada. GRAVEYARD visitaban de nuevo a Madrid, y la mayor incógnita era saber si su actuación iba a ser como siempre, o íbamos a ver a los suecos destapando su tarro de las esencias. Siempre que he visto en directo a GRAVEYARD, me he quedado con un sabor de boca agridulce. En todas las ocasiones, aún habiendo realizado buenas actuaciones, me he quedado con la sensación de que su potencial es mucho mayor del que suelen ofrecer. Bien sea por los problemas vocales de Joakim o no sé porque o por la frialdad sueca, pero cada vez que vuelvo a concierto suyo me digo ¿Será este?

Esta sensación coincide con la que me transmiten numerosos amigos y conocidos, ellos también se han quedado en ocasiones con un mal sabor de boca. Pero, en la pasada edición de KRISTONFEST, los suecos brillaron como nunca, y dejaron patente lo magnífica banda que son, y no solo en disco, sino con un impresionante directo. Dando un repaso a numerosos de sus clásicos como ‘Hisigen blues’ o ‘Pease don’t , el cuarteto destilaba su blues psicodélico entre riffs profundos y una sensación de que la banda lo estaba dando todo. En una actuación para enmarcar, bajaban las revoluciones con temas como ‘Uncomfortably Numb’, para retomar ritmos mas rockeros y hacer que el público tarareara gran parte de sus canciones. En la Sala almas con cara de satisfacción, otros entregados al baile, y todas las cabezas balanceándose al son de los suecos. Algo mas de una hora que se pasó a la velocidad de la luz, porque GRAVEYARD nos hicieron olvidar todos aquellos conciertos en los que no habían estado a este nivel. La espiral concluía con ‘The siren’. Un clásico que era coreado por todo el público y que siempre aparece en sus actuaciones. Con él, ponían el punto y final a una actuación soberbia y emotiva, con la que conquistaron los corazones de los presentes.

La fiel legión de seguidores españoles pudo quedarse congraciada por haber visto a una de sus bandas favoritas derrochando todo su potencial, que es mucho. Pero estaba claro que la noche no podía terminar así, y aunque la banda se retiraba recibiendo una sonora ovación, nadie se movía de allí. Todos esperábamos que salieran de nuevo al escenario para poner el broche de oro a una jornada fantástica. Así tras unos minutos haciéndose los remolones, regresaban al escenario siendo recibidos con una enorme algarabía, y a su vez, agradeciendo el cariño recibido y ofreciéndonos dos canciones mas, ‘Walk on’ y ‘Aoin’t fit t olive here’, Y ya sí, definitivamente se despedían de Madrid, y usando un término taurino, ‘saliendo por la Puerta Grande’. Sin duda habíamos vivido un momento de esos que quedan para siempre en el lado mas dulce de nuestra memoria.

Si durante mas de cuatro horas habíamos vividos un ritual diabólico, las fuerzas de la naturaleza parece que quisieron unirse a la fiesta, descargando un aguacero de grandes dimensiones. Una tormenta primaveral en toda regla que impidió que las conversaciones post concierto se pudieran producir ya que el personal se refugiaba bajo las marquesinas para no ser engullido por el diluvio que inundaba la noche madrileña.

Sin duda, la organización, a pesar de todas las adversidades, había conseguido casi colgar el sold-out en lo que fue una jornada perfecta, una, en la que todo había salido de la mejor manera posible, y que solo se vio empañado por esos pequeños problemas de sonido que afloraron en algunos instantes de cada banda. Desde aquí mando mis felicitaciones a NOISE ON TOUR por el buen trabajo hecho y por todas las facilidades que me dieron para poder contaros de la mejor forma posible todo lo sucedido. Ya solo nos queda esperar a la próxima edición de un festival que aguanta como los galos defendiendo su aldea, en estos tiempos convulsos para la organización de eventos. Ya queda menos para KRISTONFEST 2023.

Kristonfest

Rosy Finch

Mars Red Sky

The Obsessed

Graveyard

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

THE MACHINE.- ‘WAVE CANNON‘ (Holanda) fuzz, heavy-psych, psychedelic-rock, stoner, space, neo-psychedelic (reseña aquí)

DUSKWOOD.- ‘THE LAST VOYAGE’ (UK) desert-rock, Stoner, heavy-psych, fuzz, psychedelic-rock

I CAPTAIN.- ‘KEMISK VÄLFÄRD’ (Finlandia) heavy-psych, space, Stoner, psychedelic-rock, doom

HEX A. D.-  ‘DELIGHTFUL SHARP EDGES’ (Noruega) heavy-rock, hard-rock, doom, stoner, psychedelic-rock, 70’s

ASTRODEATH.- ‘VOL.2’ (Australia) Stoner, sludge, metal, doom

DEMON & ELEVEN CHILDREN.- ‘DEMON DEMO’ (China) hard-rock, acid-rock, 70’s, rock, psychedelic-rock, proto-doom, heavy-psych

ASHINOA.- ‘L’OREE’  (Francia) psychedelic, experimental, progressive, kraut, electronic

DE FORBANDEDE.- ‘MENNESKE’ (Dinamarca) psychedelic-rock, hard-rock, stoner

THE SHATTERED MIND MACHINE.- ‘TECHNOKRAT’ (Suiza) psychedelic-rock, rock, heavy-rock

INHALE.- ‘EASY WAY OUT’ (Rusia) Stoner-doom, doom,

THEY WATCH US FROM THE MOON.- ‘COSMIC CHRONICLES, ACT I: THE ASCENSION’ (US) Stoner, hard-rock, psychedelic-rock

THE BIG RIP.- ‘THE BIG RIP EP’ (Noruega) stoner, fuzz, rock, heavy-rock

LAKES OF WADA.- ‘THREE’ (Alemania) heavy-psych, instrumental, post-rock, Stoner, psychedelic-rock

PSYCHIC MASS.- ‘ARRIVAL OF THE CHURCH OF PSYCHIC MASS’ (Australia) psychedelic-rock, ocult-rock, 70’s, hard-rock

LEAFBLOWER.- ‘LEAFBLOWER’ (US) doom, sludge, metal

THE MOONDIG.- ‘VANADIUM’ (Belgica) psychedelic-rock, kraut, experimental , jam, jazz

OLYMPUS MONS.- ‘SOUTHERN ROCK‘ (US) psychedelic-rock, stoner, garage, punk, doom

BRING THE HOAX.- ‘SINGLE COIL CANDY‘ (Suecia) alternative, rock, fuzz, Stoner, indie

RUSTY BONEZ.- ‘BRAINWORM’ (Grecia) heavy-rock, Stoner, fuzz, hard-rock

LAST RIZZLA.- ‘NOISE WITHOUT DECAY’ (Grecia) sludge, noise, punk metal

PLANESTRIDER.- ‘THREE DAYS’ TIME‘ (US) psychedelic-rock, Stoner, alternative, rock

CERVUS.- ‘SHITING SANDS’ (Holanda) psychedelic-rock, rock, 70’s, hard-rock

DEATH OF GIANTS.- ‘VENTESORG’ (Finlandia) doom, doom-metal, sludge

UPLAND BAND.- ‘LIVING IN PARADISE’ (Canada) alternative, rock, progressive, psychedelic

ALCONAUT.-‘ ENDLESS SKIES’ (Francia) stoner, psychedelic-rock, progressive, hard-rock, metal, heavy-rock

SLEEP OF MONSTERS.- ‘III’ (Finlandia) psychedelic-rock, alternative, ocult-rock, ghotic-rock

Reseña: THE MACHINE.- ‘Wave cannon’

Alejándose de la influencia centrada en el rock ruidoso de su álbum ‘FACESHIFT’ de 2018, THE MACHINE exploran los lados más pesados ​​​​del shoegaze, el rock  progresivo y la psicodelia en su nuevo y lisérgico nuevo álbum ‘WAVE CANNON’. En su séptimo registro, regresan a la forma de sus inicios con un enfoque mas moderno. Con canciones ambientadas en un entorno mas suave, exploran sus fuertes raíces psicodélicas en una hora intensa dividida en seis canciones inmersivas que, con su eclecticismo, indicen en un sonido completamente difuso. El trio consigue el equilibrio alternado pistas más pesadas, con otras muchos más volátiles en las que las vibraciones espaciales y las melodías shoegaze copan el protagonismo. Tras los cambios en su formación, (el álbum está grabado con su anterior batería Davy Boogaard), THE MACHINE renuevan sus propósitos en el séptimo álbum de su carrera. Un álbum empapado en reverberaciones, fuzz y sonidos atmosféricos, en el que THE MACHINE se reivindican con una apuesta versátil con la que conquistar nuevos fans, pero también con la que se congracian con algunos de sus viejos seguidores. Cuidando la melodía, el trio crea canciones cautivadoras que esconden una vocación pop, ocultada sobre las descargas de distorsiones. De esta manera, sin renunciar a su esencia, ofrecen una versión renovada de si mismos, con una retroalimentación que les hace mas fuertes. Si bien no estamos ante un álbum que te conquiste a la primera escucha, cada nueva audición, resulta mucho más enriquecedora para el oyente. La duración de sus canciones (la mayoría de ellas de 15 minutos), permiten a los holandeses dejarse llevar por sus instintos. Explorando diferentes vibraciones nos meten en un agujero de gusano, que transita por el cosmos impulsado por riffs pesados y melodías neo-psicodélicas, algo que a mi me atrapa, pero que no estoy seguro de que toda la audiencia entenderá.  Lo mejor, es que cada uno de vosotros saque sus conlusiones.

‘WAVE CANNON’ fue grabado por: David Eering – guitarra/voz, Chris Both – bajo y Davy Boogaard – batería, habiendo sido reemplazo  en la actualidad en los tambores por Klaas Dijkstra, y está disponible vía Majestic Mountain Records.

Sonicblast Fest

Con un sonido grueso y plomizo ‘Reversion’ nos recuerda que los holandeses son una banda Stoner que gusta de impregnar sus canciones con altas dosis de fuzz, pero que también les gusta viajar por escenarios psicodélicos. Con un tono shoegaze, la pista gravita en una atmósfera lisérgica enriquecida con golpes de pesadez. Por momentos coqueteando con una atmósfera espacial, crean un espacio inmersivo bajo un aura neo-psicodélica.

Una extraña introducción abre ‘Genau or Never’. Aquí el hipnotismo del trio se manifiesta en un ritmo kraut y una instrumentación atmosférica que recuerda a la cara más sosegada de la banda. Impulsada por una fuerza sideral, la canción avanza en una exploración cósmica con intensos momentos de psicodelia expansiva y un sonido denso, difuso e incluso minimalista.

Los rugidos de ‘Glider’ nos recuerdan quienes son estos chicos. Unos magos del Stoner que ha pesar de experimentar mantienen esa esencia indemne.  Extremadamente lisérgico, el corte se impulsa por un sonido denso y plomizo que se contrarresta con las voces lánguidas y un espíritu cósmico. La banda se retroalimenta dejando patente que siguen mirando al futuro a través de su particular agujero de gusano. Un camino de ida y vuelta desde el desierto a algún insondable espacio sideral. El trio pone la maquinara a máximas revoluciones para surcar los confines de la galaxia entre efectos y distorsiones acompañados de un ritmo pesado que suavizan con melodías que se inclinan al pop por momentos.

Estamos ante un álbum algo ecléctico y el descaro alternativo de ‘Ride on Crash Kick’ así lo corrobora. Una atmosfera difusa nos intoxica con sustancias psicotrópicas y un desenfado que bebe del shoegaze pero sobre todo del Stoner rock. Algo que puede desconcertar a algunos, pero que otros, seguramente lo agradecerán.

La joya de la corona del álbum la encontramos en ‘Return to Sphere (Kneiter II)’. Sus veintidós minutos son un espacio suficiente amplio como para desarrollar todas sus inquietudes creativas sin complejos. Sumiéndonos en pozo heavy-psych, THE MACHINE recrea un sonido lisérgico sumamente penetrante. Su atmósfera volátil se complementa con una poderosa base rítmica y una espesa neblina que hace que todo sea turbio y difuso. Tras cinco intensos minutos de despegue, poco a poco las cosas cambian. Las vibraciones siderales fluyen entre efectos y distorsiones creando un espacio aturdidor. Con algunos ganchos ortodoxos en forma de riffs arenosos, pasamos a un entorno cósmico. En este espacio los sonidos repetitivos e hipnótico asoman a un mundo oscuro e inquietante, pero a la vez sumamente balsámico y lisérgico.

‘Wave Cannon’ nos empapa de melodías shoegaze y elementos neo-psicodélicos. Impulsando por si mismos, el corte atraviesa un espacio en el que todo se muestra borroso, algo que se repite en la mayoría de las canciones. Fuertes tambores, efectos y pedales, y un ritmo tosco e inquebrantable van armando las piezas de este turbio corte. En la parte central la pista coquetea con pasajes noise creando una atmosfera aturdidora que parece agotarse disipándose como un cortocircuito que deja sin energía la maquinaria. Un extraño parón central nos devuelve a un escenario de pesadez y fuzz en el que las melodías almibaradas aparecen para poner el contrapunto a la contundencia y aspereza anterior. En la parte final, la pista se vuelve más espacial, impulsada por un sonido cósmico y cegador a partes iguales.

The Machine

Majestic Mountain Records