MINAMI DEUSTCH+ESPIRICOM (Sala Moby Dick (10-05-2018 Madrid)

Muchas ganas teníamos de volver a ver en la capital a los japoneses MINAMI DEUSTCH tras haber podido comprobar todo su potencial el pasado mes de octubre en el show que dieron en El Perro de la Parte de Atrás del Coche del que salimos plenamente satisfechos.

No dejamos pasar la ocasión que nos brindaba la promotora Giradiscos, y allí nos plantamos en la Sala Moby Dick con unas altas expectativas de que íbamos a disfrutar de gran noche.

Abrian la velada el duo murciano ESPIRICOM. Procedentes de las cenizas humeantes de SCHWARZ, Alfonso Alfonso y Fran del Valle,  nos iban a presentar alguno de los temas que formarán parte de su primer disco, que verá la luz a finales de año.IMG_2929

En la penumbra de un escenario humeante, el dúo comenzaba su actuación con la parte más electrónica de su repertorio. Batería y samplers salidos del ordenador y una guitarra llena de efectos inundaban una sala con menos de la mitad de su aforo.

ESPIRICOM fueron mostrando sus sonidos de psicodelia experimental que por momentos coqueteaba con ecos kraut. Hipnóticos por momentos, el poderoso sonido que salía del escenario invadía el entorno. Una arriesgada apuesta musical en la que fueron de menos a mas. Con momentos en los que una especie de theremin (en la penumbra no tuve oportunidad de asegurarme de se trataba exactamente) jugaban con efectos de guitarra, batería contundente y samplers.

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A continuación los chicos de los ojos rasgados ocupaban el escenario con gran sigilo. Probando y asegurándose de que sus instrumentos estaban calibrados como ellos desean, arrancaron bajo unos focos que apuntaban a la audiencia y que hacían dificultosa la vista de los asistentes sobre los músicos.

Afianzados en el sonido kraut y con su último trabajo recientemente publicado, empezaban a desgranarlo sobre el escenario con gran efectividad. Las guitarras de Kyotaro Mula y de Take Idemoto se ponían a funcionar, sobre base rítmica con el bajo contundente de Keita Ise, y un invitado a la batería que me tuvo intrigado desde que nos saludamos en la previa del concierto y que hasta el final del show me memoria no me respondió como debiera. El mismísimo Go Kurosawa, batería de KIKAGAKU MOJO era ese simpático muchacho que me dirigió una sonrisa cómplice al encontrarnos y que no fui capaz de reconocer en un principio a pesar de haber compartido con él y sus compañeros, gratos momentos el pasado verano en el Sonicblast. Y como comenté, es que, los japoneses son todos iguales (…)P1090269

Si en la anterior ocasión que vi a la banda su batería cumplía a la perfección su papel hay que decir, que el pasado jueves el trabajo de Go a la batería fue de diez. Con escuadra y cartabón trazó durante toda la noche unos golpes milimétricos sobre los parches de su batería. Le experiencia de ver la combinación efectiva de los sonidos psicodélicos de los que gusta la banda japonesa con el hipnotismo kraut,  heredero de las grandes bandas alemanas de principio de los setenta es un lujo para los sentidos. 

Abrían su actuación con su vertiente más psicodelica y pausada. La cálida y dulce voz de Kyotaro apaciguaba los ímpetus rítmicos de la banda, dotando al sonido de gran dulzura. “Tangled Yarn” sonaba con una sutileza lisérgica placentera.  Los susurros eran acariados por acordes de orientación oriental llenando el ambiente de fragancias musicales muy emotivas. Los solos de guitarras con efectos se iban relevando con gran compenetración describiendo un jardín del edén lleno de colorido.

Tras veinte minutos de sosiego psicodélico empezaban a orientarse hacia sonidos más hipnóticos entre los que intercalaban finos punteos de guitarra. En la parte central del show los japoneses daban rienda suelta a la experimentación, con multitud de efectos y pedales que explotaban hasta el infinito. 

El sonido de la banda fue impecable durante todo su concierto y la banda consiguió meterse al público en el bolsillo. No había nada mas que ver como las cabezas y pies de la concurrencia se balanceaban al son de los ritmos hipnóticos que salían desde el escenario.  P1090224

Es como un sello de identidad de las formaciones japonesas, el que sus miembros ejecuten los instrumentos con gran precisión. Si bien, supongo que por su carácter oriental no son muy dados a interactuar con el público la destreza que ejercen es digna de admiración. En este caso, cabe destacar el trabajo de Go a la batería. Teniendo en cuenta que no estaba tocando con su banda, no creo que nadie pudiera percibir ni un solo fallo en su gestión. Como si estuviéramos ante un robot de una cadena de montaje, sus golpes sobre la batería eran siempre certeros e incesantes. La creatividad de Kyotaro, tanto a la guitarra como a las voces; generando la atmósfera perfecta en cada uno de los temas. Todo ello, dando rienda suelta a una improvisación controlada.

Desde DenpaFuzz, queremos agradecer a la promotora Giradiscos las facilidades dadas para poder contaros lo acontecido en la Sala Moby Dick.

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