VINCENT CRANE (21/05/1943-14/02/1989)
Miembro de CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN, y fundador de ATOMIC ROOSTER.
El sonido de su teclado sigue vivo!!
VINCENT CRANE (21/05/1943-14/02/1989)
Miembro de CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN, y fundador de ATOMIC ROOSTER.
El sonido de su teclado sigue vivo!!

El pasado miércoles 16 de mayo la banda israelita OUZO BAZOOKA nos deleitaron en El Perro de la Parte de Atrás del Coche, con su particular visión de las 1.001 noches.
Organizado por Octopussies, y acompañados por TOUR JETS, que eran los encargados de abrir la velada.

Ante una escasa concurrencia en el momento en el que comenzaron su show. Con una apuesta musical en la que distintos ritmos y sonidos tienen cabida. Fusionando el pop, el funk, el rock así como ritmos orientales, incluso tropicales. Todo ello envuelto en un manto de psicodelia. Cinco músicos sobre el pequeño escenario del Perro consiguiendo que la sala fuera subiendo su temperatura.
En una actuación en la que poco a poco la banda se le notaba más a gusto, iban ejecutando temas en los que los sonidos electrónicos tenían un cierto protagonismo. Con su cantante susurrandonos alguna de las canciones, llenaban de fragancias pop con las que jugaban y le daban formas lisérgicas. Una experimentación sonora que les hacía ejecutar un tema con ritmos de bossa. 
Lo cierto es que fue todo un acierto por la organización traernos a TOUR JETS , recientes ganadores del concurso «Mad Good Talent» entre el millar de participantes.
A continuación era el turno de OUZO BAZOOKA, y como suele pasar en muchos conciertos en los que recibimos a una banda foránea, la sala iba acogiendo cada vez a mas personal, hasta llegar a un punto en el que el ambiente era el idóneo para disfrutar de las delicias orientales que nos esperaban. 
Abriendo su show con «Nile Fever», sin los sonidos del órgano en esta ocasión, la banda israelita nos trasladó a oriente. Esa ausencia no fue ningún obstáculo para ir entrando en materia. A continuación temas de sus anteriores trabajos como «Ride with me» y «Shell», en los que la fusión de elementos árabes se mezclaba con la psicodelia más sugerente y aromática. Llegaba el momento para interpretar el tema que da título a su último trabajo, «1.001 nights». En el que las danzas orientales se mezclaban con sonidos retro con gran eficacia y gran acogimiento por los presentes. Ya todos estábamos impregnados con esos aromas que llegan desde lejanas tierras.
Con Uri, su guitarrista y cantante llevando la batuta y ofreciéndonos interesantes desarrollos instrumentales, custodiado por esa exótica bailarina hacían las delicias de la audiencia. Retomando temas de su disco debut, los sonidos más setenteros se apoderaban del escenario del Perro.
Todo un ir y venir de oriente a occidente a través de ritmos y acordes procedentes de los distintos parajes.
Con una gran simpatía y dirigiéndose a la audiencia con algunas frases en español , Uri incitaba a los asistentes a bailar al ritmo de la música de OUZO BAZOOKA.

La puesta en escena de la banda, todos descalzos, ataviados con chilabas y túnicas arábigas, (de particular belleza la túnica roja de Uri) los sensuales bailes generaban un contagio a los presentes de el buen rollo que destilaba la banda interpretando sus temas, con especial mención para «Sherezade’s dance», en el que el protagonismo fue para su danzarina. l
Ocupando el centro del escenario y en la penumbra de unos focos que solo hacían vislumbrar su silueta, los contoneos de su cuerpo al ritmo de la música hizo que el show tuviera un matiz distinto al de otros conciertos de rock, lo cual es refrescante y muy de agradecer.

Varios temas más en los que la psicodelia tomaba el protagonismo, hasta el momento en el que Uri, decide, saltar del escenario y juntarse con el público , que no dudó en auparle mientras el tocaba su guitarra, en brazos del personal en un vuelo sobre sus cabezas. Apoteósico.

Poco más nos quedaba, lo cierto es que todos nos fuimos de la sala con un gratísimo sabor de boca.
Esta fue la historia de las mil y una noches sobre una de las cuevas de la capital, gracias a la apuesta de la promotora Octopussies a la que agradecemos sus facilidades a DenpaFuzz para contaros lo allí acontecido.
https://www.facebook.com/TourJets/
https://www.facebook.com/ouzobazookarocks
https://www.facebook.com/OctopusProd/

La era digital supuso, entre otras cosas, el rescate de cintas olvidadas en el fondo de algún cajón o sótano polvoriento, para deleite de los coleccionistas o amantes de la música.
Aquí tenemos un claro ejemplo de ello. En realidad FOX, son los miembros de la banda DAY BLINDNESS, y este disco es el resultado de unas sesiones en San Francisco de tres de sus componentes. Gary Phil (guitarra y voz) Johnny Vernazza (bajo) y Roy García (batería).
Seis temas de hard blues ácido que bien pudieran haber formado parte de ese segundo disco nunca editado de DAY BLINDNES y que fueron rescatadas en el año 2.010.
Siguiendo la estela de BLUE CHEER o CREAM, los californaianos ejecutan con total crudeza blues-rock empapado de alucinógenos. Una conjunción de una guitarra hiriente, incisiva, custodiada por una batería arrolladora y un bajo incesante.
Un power-trio salvaje, con unas voces con carisma, un feeling divertido y vacilón, que se aleja del trabajo posterior de Phil en la banda BOSTON en la que militó años después. Otro de los miembros, Roy Garcia, formaría de la formación californiana GOLD.
Estamos antes unas grabaciones fechadas en 1969-1970, periodo en el que el LSD formaba parte del menu de muchos múscos de la época, y eso queda plasmado en estas sesiones. El espíritu de la Costa Oeste queda plasmado a la perfección en sus surcos.
Los amantes de formaciones como GROUNDSHAKER, MARIANI o tantas y tantas banda similiares de la época tienen aquí un plato para darse un buen festín.
Desarrollos esculturales con una estética florida, vigorosos, ondulantes. Una inyección de adrenalina basado en esos viejos blues que se transforman en piezas robustas, majestuosas. El groovy vocal y los coros de temas como Sun city, hace que estemos ante un trabajo dinámico y nada aburrido.
Así tenemos temas como «Keep on livin’ this way» que se ciñen más a la esencia del blues eléctrico clásico, mientrás otros como «Susie S. Kalator» muestra en todo su esplendor el verano del amor más ácido y lisérgico.
Unas graciones sublimes de las que debemos su difusión al coleccionista suizo Raymond Dumont responsable de que vieran la luz.