Hoy cumple 75 JACK CASADY, bajista de JEFFERSON AIRPLANE y de la banda que fundó junto a Jorma Kaukonen HOT TUNA
TESOROS del siglo XX.- TRACTOR.-«Tractor»

En los tiempos actuales no es extraño encontrarte una banda con dos miembros, pero en 1971 la cosa no era tan sencilla. Los británicos TRACTOR seguramente eran una excepción.
El dúo compuesto por Jim Milne (guitarras y voces) y Steve Clayton (batería , percusión maracas, bongos, piano, flauta) ya había publicado con anterioridad otro registro con el nombre de THE WAY WE LIVE. lo que les valió para que John Peel se fijara en ellos y firmaran un contrato con Dandelion. Como parte del precio del contrato Peel había comprado el equipo a la banda, precio que posteriormente descontaría de sus emolumentos. Jim y Steve se habían conocido cuando tenían 11 o 12 años y sus influencias procedían de Zappa, Hendrix, Pink Floyd, Jethro Tull o The Beatles, los cuales influyen en alguna de sus melodías vocales.
Su sonido se puede encuadrar en el espectro de las primeras bandas de hard progresivo como T2, Toad, con toques de Fresh Maggots, e insuflando ciertas dosis de folk en sus temas. Un sonido pesado que también se alimenta del blues y contiene entre sus surcos buenas dosis psicodélicas. Poderosos riffs y un contundente base rítmica combinada con registros vocales más acaramelados. Temas llenos de fuerza que con el paso de los años adquieren más valor si cabe.
«All ends-up» con unos efectos inquietantes da paso a una contundencia coloreada con voces pop con una exuberante batería y fuzz humeante. Un corte denso que haría palidecer a alguna de las pesadas contemporáneas.
En los tonos acústicos brillan de igual manera. el bucolismo de «Little girl in yellow», bajo una instrumentación minimalista no tiene nada que envidiar a muchos de los temas que años antes se cocinaban en la costa oeste. Entre medias algún solo potente aparecen rompiendo la estética del tema reconviertiendolo en un tema de hard con solo hirientes. Uno de los mejores temas del álbum.
La magia folk aparece en «The watcher», otro de los destacados. Un tema aterciopelado con dulces melodías vocales.
«Ravenscroft’s 13 bar boogie», como su propio nombre indica es un boogie-blues alegre y divertido con olor a cerveza de garito mugriento un una cadencia rítmica contagiosa.
La faceta más experimental viene en la psico-progresiva «Shubunkin», o en «Hope in flavour» en la que el hard-progresivo de la época queda reflejado de manera evidente.
«Everything it happens» devuelve la faceta folk del duo. Una ejecución en tonos acústicos sobre un manto de oscuridad con elementos progresivos.
El hard se entrecruza con elementos pop en «Make the journey». una combinación en la que la banda refleja su pesadez instrumental bajo bellas melodías vocales, para incluir unos poderosos riffs de guitarras. una de las caractisticas de la banda. Cuando piensas que un tema va por un terreno determinado, giran bruscamente cambiando la tonalidad del tema. Aquí encontramos las mejores guitarras de todo el álbum.
En la re-edición del sello Repertoire Records de los años 90 se incluyen tres temas más «Lady of Astorath», «Stony Glory» y «Overture».
La banda ha continuado en activo publicando en 1977 un álbum con el nombre de «Worst Enemies», así como haciendo shows de cuando en cuando hasta casi nuestros días.
El original se cotiza a cientos de euros en el mercado de segunda mano.
EFEMÉRIDES 12 de abril
Un 12 de abril de 1944 nacía JOHN KAY, líder de STEPPENWOLF
El 12 de abril de 1969 se producía la mítica actuación de JANIS JOPLIN en Frankfurt
El 12 de abril de 1975 BAD COMPANY publicaban su segundo álbum «STRAIGHT SHOOTER».
Reseña: GONE COSMIC.- «Sideways in time»

Liderados por una magnífica cantante como es Abbie Thurgood (The Torchettes), cuyos tonos audazmente evocadores recuerdan a Skunk Anansie y el acompañamiento de un ágil y agresivo atuendo de rock psicodélico, compuesto por el guitarrista Devin «Darty» Purdy (Chron Goblin), el bajista Brett Whittingham (Chron Goblin), el batería Marcello Castronuovo (Witchstone), GONE COSMIC han creado un dominio expansivo que se extiende desde los sofocantes hoyos de lodos sureños hasta paseos espaciales. Una banda que se une a la corriente retro-rock y que entre brumas completan un debut sólido y de gran calidad. Temas intensos y profundos, con cadencia lisérgica , tonos blues y mucha sensibilidad. Si a ésto añadimos unos solos de guitarras asesinas y momentos en los que se envuelven en un manto oscuro, el cóctel está listo para ser tomado. Es inevitable que pueda venirte a la cabeza el sonido de Blues Pills, y su cantante femenina; pero los canadienses van mucho más allá. Su experimentación nos depara momentos vibrantes llenos de intensidad y a la vez otros en los que la magia anestesiante se apodera de nuestros sentidos. Sólidos y bien ensamblados tienen la suficiente creatividad para que no sean comparados con nadie. Un trabajo ante el que uno de no debe de estar condicionado por lo que intuye contiene su interior. A buen seguro te sorprenderán y pensaras que el viaje a merecido la pena.
Tonos retro sobre ritmos pegadizos y una voz evocadora de las grandes del blues aparecen en «Dazed». Guitarras que saquean ritmos del pasado para teñirlos de acidez psicotrópica. Incisivos y profundos su base de hard-rock con elementos de psicodelia unido a la sugerente y potente voz de Abbie Thurgood son una impresionante carta de presentación. Allá donde se quedaron Blues Pills, es el punto de partida de los canadienses GONE COSMIC.
«Deadlock», partiendo de ondulantes ritmos difusos los canadienses, bajo un manto psicodélico combinan sosegados espacios que se inclinan al blues humeante. Psicodelia oscura y cegadora que conjuga elementos de los setenta con resonancias desérticas. Retro-alimentándose de sí mismos, evolucionan y moldean el tema con los profundos registros y la habilidad del otrora guitarrista de Chron Goblin, Devin «Darty» Purdy con sus solos hirientes. Una aura misteriosa envuelve el tema con bucólicos registros inspiradoe en momentos west-coast en una lucha con postulados retro.
Hay elementos comunes que aparecen en todos los temas. Ninguno de ellos es igual que el otro, pero la ambientación psicotrópica, el blues y los ritmos setenteros, siempre aparecen por algún surco de cada tema. Si en «Siren» es el bajo el que toma el protagonismo, la susurrante voz se eleva con fuerza y garra abriendo los cielos para que la luz entre entre las tinieblas del su relato. Cadente y dinámico, mantiene el misterio con su cadencia psych. Sería fácil decir que estamos ante una banda retro más con vocalista femenina de las que tanto proliferan últimamente, pero creo que aún siendo así, deberíamos quitarnos este prejuicio con los canadienses. Puede que no estén inventando nada, pero he dicho muchas veces, la honestidad y la calidad siempre son un valor a tener en cuenta, y aquí la hay a raudales.
La versatilidad de GONE COSMIC, especialmente de su vocalista nos lleva a descubrir como se desenvuelven en oscuros bosques donde las brumas inquietantes son descritas. «Faded release» describe pausados espacios aparentemente llenos de misterio, para destrozarlos con una portentosa garganta llena de fuerza sobre poderosos riffs. Garra y sensualidad unidad por una causa común, que contagia a sus compañeros de viaje. En modo stoner, los pesados ritmos contrastan con el sosiego del comienzo del tema. Si Blues Pills tocaron la gloria, el cuarteto canadiense tiene todos los elementos para poder seguir su camino. Una impresionante vocalista, un guitarra incisivo y una poderosa base rítmica, y sobre todo, saben como usar su armas de seducción.
Entre el stoner y el hard-rock «Turbulent» es el escenario perfecto para que Devin exponga todo su virtuosismo. Constante cambios de ritmos con la guitarra como protagonista hasta caer en un oscuro pozo en el que los elementos heavy-psych custodian momentos entre inquietantes y misteriosos con constantes giros inesperados en un tormentoso tema.
«Misfit wasted» mantiene el aura oscura en unos tonos más rituales en los que la sacerdotisa recita sus oraciones dentro de una mística religiosa en un corte de psicodelia pesada con tonos blues. Los lamentos se elevan a las deidades con sus plegarias. Un ritual de vudú con resonancias de la década de los setenta llenos de intensidad.
El resumen de todos los estilos que practican GONE COSMIC bien pudiera ser «Bear the weight». Aquí encontramos los registros fuzz, los riffs desérticos, tonos retro, riffs de psicodelia humeante, el rock más clásico, el soul. entre todos estos estilos bajo los auspicios de un riff que se repite la banda genera un exuberante corte lleno de fuerza.
En una línea similar «My design» partiendo de momentos de rock clásico teñidos de psicodelia profunda, comandada por solo humeantes y una fornida linea de bajo, sirve de escaparate para la sutileza del soul y el blues de su vocalista. La seducción sobre vientos de bucolismo apacible sin perder el tono lisérgico. Mucho más sutiles y sosegados, el tema mantiene el carácter por una base rítmica sólida entre la sensualidad aterciopelada de la voz..
Reseña.- MONKEY3.- «Spheres»

Tres años después de la publicación de su aclamado «ASTRA SYMMETRY», los suizos MONKEY3 publican «SPHERE» vía Napalm Records. El cuarteto suizo nos presenta su particular viaje interestelar en el que la psicodelia espacial y la contundencia stoner están presentes en sus seis temas. Tratando de de reflejar su peculiar visión de los fenómenos de la naturaleza a través de sus formas. Con melodías cristalinas, pasajes herederos de Pink Floyd, y arenosos momentos en los que la banda sube la intensidad con portentosos desarrollos instrumentales. Moldeando todas las aristas, su música fluye de una manera completamente magnética creando atmósferas que nos llevan a espacios que permiten ser visitados desde un prisma mental y sensorial. Un agujero negro en el que nos vemos atrapados por relajantes momentos en los que sus efectos nos envuelven y adormecen, para despertarnos bruscamente con faraónicos paisajes megalíticos. Una paso adelante en su infinita creatividad con una ejecución magistral. Siempre estimulantes, MONKEY3 crean uno de sus mejores trabajos hasta el momento, sino el mejor. Algo a lo que ya nos tienen acostumbrados y que empieza a parecer normal, pero lo cierto es que si en la escena psicodélica no es fácil hacerse un hueco en sus puestos de honor. «SPHERE», es una prueba latente de que estos chicos merecen ese hueco. Sólidos como pocos, tiene la habilidad para construir muralla de sonido irreductibles y a su vez masajear nuestros sentidos hasta hacernos llegar al éxtasis. Sin duda, un álbum que celebrarán sus más fieles seguidores y con el que conseguirán más aceptos con toda seguridad. Si te gusta el sonido floydiano y bandas como My Sleeping Karma, déjate atrapar por los surcos de «SPHERE», abróchate los cinturones y disfruta del viaje.
Los primeros efectos de «Spiral» nos anuncian de la partida del viaje al que nos invita MONKEY3 en «SPHERE». Describiendo el infinito sideral una introducción de tres minutos en los que los efectos sobrevuelan sobre nuestros cuerpos da paso a ritmos hipnóticos y repetitivos de tintes stoner. Toda una espiral en la que los teclados y sintetizadores sirven de preámbulo a poderosos riffss. El fuzz que sale de la guitarra de Boris juguetea con el estéreo en un ir y venir. el resultado es un corte de apariencia robusta que guarda en su interior pasajes apacible en los que los suizos descienden a postulados en pura línea Pink Floyd. Inquietante y misterios van describiendo un relato de ciencia ficción. toda una conjunción matemática perfectamente resuelta. Como auténticos cirujanos el cuarteto suizo sabe salir de esa tormentosa odisea sideral, resolviéndola con una fluidez y precisión milimétrica. Onde minutos absolutamente brillantes.
Si la influencia de Pink Floyd en el sonido de MONKEY3 es evidente, «Axis» nos lo corrobora. Solos psicotrópicos que poco a poco van ocupando algún lugar indeterminado entre el stoner instrumental y la psicodelia pesada. En este tema, se alejan un poco de su apuesta espacial para introducirse de lleno en espacios más propios del rock progresivo más lisérgico. Los teclados acompañados por un poderosa base rítmica marcan un tema en el que no faltan a su cita unos efectos que parecen hacen coros en la lejanía. Sólido y eficaz.
Otro de los puntos angulares de «SPHERE» es «Prism». Retomando la estética espacial, atmósferas ausentes de gravedad con descritas por esas dulces guitarras herederas de David Gilmour. Una estela sinfonica es arrastrada hasta que los poderosos riffs de tintes doom hacen acto de presencia para romper la calma. Una majestuosidad que fusiona elementos típicos de Pink Floyd para enriquecerlos con una sinfonía nitidamente progresiva. La nave nodriza suiza emprende un nuevo transito hacia horizontes desconocidos custodiada por poderosos riffs de matiz oscuro y cuya pesadez haría palidecer a mas de uno. Aquí la vocación stoner que ya habíamos visto en sus anteriores trabajos hace acto de presencia. Un prisma que tiene una sólida base para sostener una aristas que son modeladas con bellas guitarras obteniendo un tema intenso y profundo.
Curiosamente un tema con el nombre de «Mass», sugiere un contenido algo diferente a su temática interplanetaria. Caminando sobre cenizas psico-progresivos, y con un aura densa, la solidez de la ingeniería suiza queda patente. Sucesión de efectos se introducen entre los densos ritmos desbocados que contiene el tema. Una guitarra que se desboca en solos mientras una ampulosa instrumentación protege sus solos. Un ritmo frenético que es combinado con momentos Hawkwind de vocación litúrgica en la que el olor a incienso descongestiona nuestros sentidos.
Una de las cosas que despierta mi atención es que bajo un aspecto espacial y psicodélico, muchas de las estructuras de los temas tienen altas dosis de sonidos procedentes del rock progresivo hábilmente camufladas entre su majestuosidad sonora.
El polvo cósmico arrastrado por los vientos interestelares, es parte del argumento de «Ida». un tema en el que la influencia de los sonidos sinfónicos sobre sutiles acordes van contruyendo un bello tema que por momentos coquetea con postulados post-rock. Es un flirteo sutil y tímido, pero que acaba por conquistarnos.
MONKEY3 deja para cerrar «SPHERE», el que posiblemente se su tema más elaborado. «Elipsis», un corte de casi quince minutos, en el que los pasajes espaciales se visten de hipnotismo. Un caleidoscopio en el que las notas cambian de forma y color en una mutación oscilante y constante. Bajo el mando de una matemática batería de corte kraut, va observando como las reverberaciones espaciales van coloreándose con un exotismo cada vez más hechizante. Creando un auténtico campo magnético con sus sonido, consiguen atrapar al oyente. Momentos que me recuerdan a alguno ya vivido por My Sleeping Karma. Tornándose más lisérgicos el trabajo de la batería de Walter, solo consigue ser mitigado por los incesantes efectos salidos de los teclados. Un transito en el que los ritmos stoner transitan entre estrellas fugaces en su odisea hacia el infinito. Lejanas galaxias cuya oscuridad se pinta de colores gracias a los pedales de la guitarra y los sintetizadores. ¡Sublime!