RED VALLEY.-«Red valley EP»

 

a3565013896_16Otro de los retoños que nos están naciendo en los últimos tiempos en el cono sur americano en su puesta de largo en forma de EP. La fértil escena pesada chilena es su paritorio.

Desde allí, RED VALLEY nos ofrecen cuatro pistas que transitan por los sinuosos caminos del heavy-psych de tonos espaciales. Algo mas de veinte minutos en los que el trío compuesto por Panchulo (guitarra), Luis Matias Perez Hoon (bajo) y Fofo (batería) inspeccionan musicalmente en atmósferas de calmada psicodelia donde los efluvios lisérgicos borbotean desde los trastes de una guitarra prolífica en efectos. La nítida línea de bajo que ejecuta «Nebulosa» se ve acompañada de pesados riffs antes de partir a espacios siderales.

Esos territorios galácticos son explorados en «Piola». Un tortuosos viaje interestelar guiados por la psicodelia pesada usando como nave una instrumentación densa. Los desarrollos poco a poco se van intensificando con un derroche de efectos fuzz. 

Tras un comienzo en el que los poderosos riffs, en «Cielo rojo», parecen atravesar territorios desérticos, cielo rojo guiados por un pesado bajo, y una solvente batería, el tema se va volatilizando para introducirse en un agujero negro de psicodelia espacial del que es imposible salir. 

La maquinaria de RED VALLEY no se detiene en su aventura de explorar los espacios exteriores. Inmersos en su propio universo sonoro, «Flashback» supone una mezcla entre la ingravidez más liviana y la intensidad de sus distorsiones y efectos. Tras un desvanecimiento, resurgen cual Ave Feníx de sus cenizas para levitar nuevamente en los insondables espacios infinitos que nos describen con su música.

Otro detalle importante es la bella portada del disco, que por si solo, te incita a explorar su contenido.

Una de las bandas a las que deberemos de estar atentos en los próximos tiempos.

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MAGMAKAMMER.- «Mindtripper»

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«MINDTRIPPER» supone el debut de la formación noruega MAGMAKAMMER, estando disponible desde el pasado 28 de septiembre via Kozmik Artifactz

Uniendo ritmos pesados con melodías intrépidas de marcado acento psicodélico, el espectro de su sonido es amplio, con influencias del rock clásico de los setenta hasta el doom y el stoner, pero especialmente si hay una banda a la que poner como referencia del sonido de los noruegos es, sin duda UNCLE ACID & THE DEADBEATS.

En su interior encontramos sonidos de órgano retro que dan paso a riffs de marco acento stoner así como doom. Con ritmos cadentes y nebulosas generadas a base de fuzz crean temas ondulantes y pesados en los que los psicotrópicos flotan en el ambiente. No faltan los momentos melódicos. Así «Druggernaut», explora todos esos territorios a modo de muestra de lo que su interior contiene.

Con una apuesta más pesada discurre «Fat saturn», en la que los pesadas resonancias desérticas son más evidentes, despeñándose por precipicios territorios doom cercanos a Electric Wizard, sin renunciar a las melodías. Ritmos que se repiten con voces fatigadas y cadentes. La fórmula se repite en «Acid times», siendo mitigada la pesadez por voces más amables.

Pudiera parecer que estamos ante un trabajo monótono pero rascando en su interior podemos descubrir reconfortantes pasajes en ese halo de pesadez humeante («Mintripper»).

La incursión lisérgica más evidente hace acto de presencia en «Along the croomed road». en la que que chirriantes solos de guitarra son guardianes del lento caminar de su base rítmica doom. las melodías vocales hacen de contrapunto a la pesadez de su sonido con un punto de vista más ácido y calmado.

«The voyage» supone una pausa entre la densidad. Susurrante, y morfínico, la armonía ralentizada camina en oscuros bosques donde la niebla no permite ver más allá del lento caminar. Aquí la psicodelia cobra todo el protagonismo en detrimento de la fuerza innata de los noruegos.

El disco se cierra con un lánguido corte. «Cosmic dancer» saca a relucir  el lado más retro del trío sobre un lento caminar cercano a los cánones doom, pero dentro de territorios de psicodelia pesada sin perder los tintes misterioso que imprimen a todos sus temas. La sombra de Sabbath es ancha y alargada en un narcótico tema de aspecto aterciopelado pero de entrañas ásperas. 

Personalmente me quedo con los temas finales del álbum que representa la faceta más creativa y lisérgica del álbum, pero, desde luego los amantes de la pesadez disfrutarán de su primera parte por igual.   

El objetivo del álbum es dar un ambiente de lo-fi, vintage, aunque con un sonido contemporáneo y moderno. «MINDTRIPPER» es duro alrededor de los bordes, pero está cuidadosamente elaborado para lograr ese sonido. 

MAGMAKAMMER sonUlrik Jacobsen (guitarra y voz).  Stian Solberg (bajo) y Lasse Røed (batería) 

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WINDHAND.- «Eternal return»

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Teniendo en cuenta que mis orígenes musicales no parten del metal, sino de la psicodelia más primitiva, y teniendo en cuenta que las formaciones que gustan del doom, generalmente lo hacen también del metal, cada día me resulta más placentero encontrarme con apuestas musicales que combinan el doom con la psicodelia, y el caso de WINDHAND es un ejemplo perfecto de lo que digo. Una combinación de lentos sonidos pesados que se suavizan con la maravillosa voz de Dorthia Cottrell

Si bien estamos ante un disco de riffs espesos y pesados, cuyo caminar es cansino y plomizo, «ETERNAL RETURN» está comandado por su vocalista, aportando la fragilidad , la exquisitez y la belleza entre la contundencia. 

Esa combinación de fuerza a través de gruesos riffs que encontramos en «Halcyon» con una robustez indudable, es contrarrestada, incluso contenida diría yo, por la sutileza y sensualidad de Dorthia. Salpicado en todo momento de una lisergia pegajosa y humeante que se transmite a través especialmente a cargo de las guitarras que crean unas nebulosas de las que la voz parece sacarnos. Una belleza que sale de los abismos más abyectos.

A pesar de su contundencia, los temas aparecen como contenidos, mostrando todo su poderío, pero sin llegar a deflagrar. 

La bella voz sobre esa base doom, hace que la intensidad baje a terrenos en los que los susurros se adueñan de la escena. La estructura de los temas tiene puntos en común, atractivos y elegantes pasajes preceden a la intensidad que suele venir acompañada de una guitarra humeante que derrocha fuzz, para que el bajo y la batería den rienda suelta a su poderío, sin llegar nunca al exceso.

Bajo el constante y humeante manto de la oscuridad los momentos de belleza que nos regala «Grey garden», hacen que este trabajo ya merezca la pena. Uno de los temas más destacados de «ETERNAL RETURN». Un corte mágico, atractivo, cautivador, bello; todo eso sin perder el punto de partida de donde nace la banda.  

Vistiéndose con traje largo, los de Virginia dan paso a un refinado tema. «Pilgrim’s rest» es todo un arrullo confortable, donde la voz no pierde la sensualidad dentro del tono de melancolía en el que se desarrolla. Un tema que huye de las estructuras pesadas para darle todo el protagonismo a unas melodías enormemente bellas en las que Dorthia luce en todo su esplendor. Evidentemente sería pretencioso por mi parte decir que el poder del disco está en su vocalista, pero, desde luego su papel, es muy, muy importante. 

«First to die» retoma sus orígenes doom de una manera más nítida. La cadencia del bajo portentoso, y una voz, más intensa; perdiendo esa dulzura que demuestra en otros temas, el compacto caminar por los terrenos más ortodoxos del doom queda patente. Solo cuestionados por algún riffs ácido que renace desde un segundo plano para llenar de humo intoxicante el corte. Las tinieblas más difusas aparecen en los surcos del tema.

Prescindiendo de los registros vocales, «Light into dark» se muestra como un corte intrascendente de efectos difusos y psicotrópicos.

Recuperando la pesadez, «Red cloud» ondula con poderío sobre fornidos riffs en los que flota la voz, surfeando en el tsunami sonoro en el que nos introducen.

Retomando la senda más tradicional del doom, las voces con tonos ocultistas y los desdobles de guitarras nos guían a través de catorce minutos de tránsito entre tinieblas amenazantes en «Eyeshine». Toda una ceremonia ritual en los confines más tenebrosos.

Con un mayor dinamismo, WINDHAND, sin abandonar el camino trazado siguen insertando acidez y fuzz en esa contundente base rítmica. Otro psicotrópico magnetizante y trastornador corte como «Diablerie» incide en las sombras. 

La magia de una aterciopelada y seductora voz pone fin en tono acústico a otra pista oscura, susurrante e hipnótica como es «Feather». Once minutos que sirven para un paseo por la calma psicodélica salpicada de efectos envolventes antes de retomar la pesadez de los ritmos doom.

Todo un paquete grueso y compacto con un envoltorio atractivo y cautivador, en el que la sutileza de la voz femenina tiene un peso fundamental para hacer un disco sólido y perfectamente estructurado. Sin perder de vista en ningún momento que el doom es lo suyo, pero siempre yendo un poco más allá. en un trabajo más estudiado.    

«ETERNAL RETURN» estará disponible el próximo día 5 a través de Relapse Records.

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https://www.facebook.com/RelapseRecords/

 

KIKAGAKU MOYO.- «Masana temples»

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En MASANA TEMPLES, la banda quería desafiar sus propios conceptos sobre la música psicodélica. Su potencia se mantiene intacta en este disco, pero definen más sus composiciones haciéndolas más nítidas. Un trabajo que va mutando en constantes metamorfosis para obtener un resultado atractivo, bello e intenso.

Siempre dando rienda suelta a su creatividad y reflejándola con una ejecución magistral que denota el gran dominio que tienen de sus instrumentos. Constantemente en busca de la libertad mental en ese transito entre lo espiritual y lo material. Una espiritualidad a la que nunca renuncian, y lo hacen dándose libertad en la ejecución, como la han hecho desde sus inicios. La libre creación de una música que acaba acoplándose con la complicidad que los miembros de KIKAGAKU MOYO tienen entre si. Todos tienen su protagonismo, parece que estemos ante una banda, que aparentemente no tiene lideres, y cada uno es su propio jefe, sin perder el respeto oriental a los momentos de gloria de los demás. 

El sitar como protagonista en el primer tema del álbum, aportando ese toque oriental tan característico de los japoneses y que les hace una banda única en la escena. Belleza y espiritualidad unidos con la psicodelia nos inician en este viaje desde «Entrance»

Sonidos vintage de los sesenta aparecen desde la guitarra fuzz, con calma. A continuación la susurrante voz de Tomo Katsurada    se mezcla con tonos que coquetean con el jazz y la psicodelia apacible, así como con sonidos de la galería italiana setentera, con teclados y guitarra como protagonistas en «Dripping sun». Un re-confortable paseo  por floridos jardines del edén. Flores de loto y nenúfares despiden fragancias cautivadoras. a continuación la banda sale de ese estado de meditación para iniciar una travesía mucho más tormentosa intensificando su sonido con una sucesión de riffs de guitarra, que confirman ante quienes estamos. Una banda sutil pero sólida  en la que la fragilidad es solo aparente.

Los temas van mutando de la calma al ritmo, y del ritmo al sosiego. «Nazo nazo» refleja entornos de templos japoneses rodeados de flores de loto. El acento oriental lleva en forma de suave brisa reconfortante.

Si algo tienen KIKAGAKU MOYO es la facilidad para combinar y fusionar tonalidades distintas. Psicodelia, kraut-rock, jazz, folk,  todo entra en esas jams que libre y espontáneamente (o no tanto) se convierten en temas oscilantes. lo cierto es que el resultado parece sencillo dentro de la complejidad de algunas estructuras. 

El hipnotismo kraut que vemos en «Fluffy Kosmisch» gracias a la batería y a unos teclados repetitivos, es suavizada sin estridencias por la sutileza de los acordes del sitar para poco a poco ir introduciéndose en una espiral de sonido.

Siguiendo esa linea kraut, «Majupose» se construye sobre una línea de bajo que marca la melodía para ir incorporando elementos e instrumentos sobre la misma.

El smooth-jazz aparece en «Orange peel» sobre repetida estructura hipnótica y repetitiva. En una dinámico avance, estamos ante un corte evolutivo que incluye desde extrañas coros a voces cercanas a registros de bossa. el sitar y la guitarra más densa aparecen para arropar la composición.

En MASSANA TEMPLES encontramos más elementos jazzisticos que en sus anteriores trabajos. El hecho de haber grabado el disco en Lisboa junto al músico de jazz , Bruno pernadas supongo que tiene una gran influencia en ésto.  

A pesar de ser un disco algo más intimista que sus predecesores, los riffs potentes no desaparecen de la creación de la banda. Clara muestra de ello es «Gatherings», seguramente el tema más potente del trabajo, a pesar de que nos volvemos a encontrar elementos folk, una hechizante batería y tonos kraut-rock lisérgicos, la guitarra y el órgano de vocación retro le diferencia de alguna manera del resto de las pistas. 

Para cualquiera que escuche a KIKAGAKU MOYO por primera vez, puede sorprenderle la aparente fragilidad de una banda que logra transmitir toda la sensualidad de sus discos en su directos, pero con una fuerza y potencia que posiblemente no llegue a percibirse en sus surcos.

El disco cierra con una composición acústica en la que los arpegios de guitarra recrean un oasis de paz y relax sensorial ayudados por las aterciopeladas voces. «Blanket song» pone punto final a otro gran disco de KIKAGAKU MOYO

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Killer Moon – Nocturne en Nebula

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Desde aquel TUNNEL VISION de 2013 que me sorprendió gratamente he seguido la pista a esta banda de Chicago. Desde el día 28 de septiembre podemos disfrutar en formato físico de su álbum NOCTURNE INTO NEBULA  via Kozmik Artifacts 

Como dijo el difunto gran Timothy Leary: «enciéndete, sintonízate y déjalo caer « Este es el manifiesto de KILLER MOON, expandiendo la conciencia a través de su propia experiencia musical. Empujando los límites de realidad en una visión entre lo que es y lo que no es. Invocando los sentimientos y canalizando como conductores hacia ese abismo entre mundos, convirtiéndose en un faro que nos guía al borde de la realidad. 

Con un sonido que  mezcla la belleza melancólica con la contundencia a través de melodías y arreglos en los que la banda se deja el alma en cada nota de sus temas..
A través de una psicodelia pseudo-espacial en la que una guitarra fuzz supone el combustible que hace que esta Luna Asesina que nos llega desde Illinois, nos lleve en su viaje a través de ese espacio entre lo natural y lo que se escapa a la razón de la mente.
Tras el primer relato («Temple of son»), «Live fast die young» nos descubre todo el poderío real de la banda. Riffs ácidos desbordantes de fuzz, voces con tonos proto-metal, distorsiones diabólicas, y batería arrolladora y al algún aroma de blues rudo. Seguramente este tema podría definir el estilo de la banda, pero no, KILLER MOON es mucho más. solo tenemos que escuchar «Dazed», un tema en el que registros vocales evocadores del Jim Morrison más macarra, aparecen entre oscuros e inquietantes pasajes de psicodelia sideral a lo largo de sus catorce minutos. Un tema ácido, corrosivo, que fusiona de alguna forma los legados de Hendrix y Morrison, convirtiéndolos en algo pesado y salvaje después del tránsito humeante por territorios de oscura psicodelia.  

Si las guitarras de Jesse Garza puede ser lo que mas nos llame la atención (aparte de su peculiar registro vocal), la forma de tocar el bajo de Amaris Aviles no se le anda a la zaga.

Otro corte de catorce minutos, «African From space» son un fiel reflejo de lo que digo. Partiendo casi de la recitación, el corte evoluciona gracias a ese bajo que pone orden en los desvaríos de ese omnipresente guitarra hiriente. Un transito desde hipnóticos territorios kraut a espacios desérticos a través de grandes desarrollos instrumentales.

Las voces chamánicas aparecen de las nebulosas en pistas como «Death trip» o «Blind». Unas brumas salpicadas de una acidez extrema en dos cortes profundos e intensos. Las desgarradores e intensas voces y el derroche de los efectos fuzz se clavan en el alma. Penetrantes lamentos que son modulados con garra en escenarios cercanos a Black Angels.

«Transmitting» se presenta como uno de cortes más frescos con sus melodías mas cercanas a las propuestas de los noventa, dejando un poco de lado esos profundos abismos psicodélicos, pero solo un poco, que conste.

KILLER MOON se mueven como pez en el agua en las calmadas aguas de la psicodelia más apacible. Con suaves pasajes vocales nos arrullan en un canto reconfortante con efluvios bluseros en «Broken blues» o en «As above as below», en la que encontramos momentos evocadores de los mismísimos Pink Floyd

Una formación que transmite energía positiva iluminándonos con su música en un mundo sombrío, tratando de que nuestras vidas sean más placenteras con discos como  éste NOCTURNE INTO NEBULA.