ARCADIAN CHILD.-«Superfonica»

 

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Si los chipriotas ARCADIAN CHILD nos sorprendieron el pasado año con su debut «AFTERGLOW» ahora nos llega su segunda entrega via Rogue Wave Records/ Ripple music. con «SUPERFONICA.

Tenía claro cual es el sonido de la banda, pero también la curiosidad por conocer que nos ofrecerían en ésta su segunda entrega, y ver la evolución que podrían tener. El resultado no se aleja demasiado de la fórmula que tanto éxito les dio con su debut. Una banda que hace música psicodelica,  pero que tiene la personalidad suficiente como para no tratar de parecerse a nadie que no sean ellos mismos, desde la elegancia, sin estridencias. eso sí, en esta ocasión, más oscuros y densos que en su debut. 

Si bien los primeros acordes de “Brain Marie”, no se alejan para nada del sonido de los de Limasol, en esta ocasión se muestran más densos de lo que nos tenían acostumbrados.  Creando atmósferas lisérgicas a base de efectos, pero manteniendo esa modulación vocal que reprime su fuerza dándole brillo y estilo a sus temas. El comienzo, desde luego, es prometedor.

Con una espesa y envolvente instrumentación los sonidos desérticos aparecen en “Twist your spirit”. Más alejados de las fragancias pop tan presentes en sus temas, en esta ocasión se muestran mucho más pesados y contundentes. Mas Stoner y menos psicodelia en un corte con poderosos riffs que se repiten hasta que descienden a remansos más lisérgicos donde los espacios sinfónicos adquieren un mayor protagonismo en su parte final.

“Brothers”, genera espacios más alternativos y cercanos a los que nos ofrecieron en su primer álbum. Calmadas atmósferas se combinan con una contundente base instrumental. Los momentos caleidoscopios aparecen en forma de psicodelia voladora que otea los grises territorios descritos por la base rítmica.

La dulzura regresa a temas como “Constelations”. Seductores registros vocales se combinan con armonías repetitivas que respetan su espacio. Más susurrante y dulce, el tema mantiene una calma tensa, bajo un prisma más alternativo.

Si hay algo que me ha llamado la atención de «SUPERFONICA, es que aparte de mostrarse más densos en algunos de sus riffs, por otro lado, se muestran más oscuros. Posiblemente menos floridos, por no por ello pierden la luz. Oscuro no quiere decir tenebroso. Así, “Painting”, con lánguidas y tristes voces, va evolucionando, elevándose como un canto de esperanza, arrastrando en su avance la intensidad instrumental. Esa densidad aparece de soslayo con una guitarra que no deja de ondular con pudor en su caminar. Una envolvente creación de efectos le da el aura misterioso y oscuro.

En una línea parecida, “She flows”, partiendo de estancias oscuras y alternativas, va abriendo las puertas de par en par para que los rayos de luz entren a través de la voz en una efectiva y agradable combinación de fuerza y sutileza, de luces y sombras.

Otro lento caminar sobre oscuras estancias de neblinas narcotizantes encontramos en “Before Will die”. Voces y estribillos de una aparente fragilidad tratan de salir de la espesura, desde una elegante fragilidad que se conjuga con maestría entre la brumosa instrumentación.

Aromas orientales llegados del este del Mediterráneo  son extraídos de los acordes de “The March”. Una línea de bajo inquietante nos va presentando fornidos riffs en un entorno de psicodelia pesada que se vuelve a describir desde desgarradores relatos que salen de las entrañas. Coros que se elevan desde tonos depresivos para convertirse en espectros deambulantes. Un tormento inquietante aromatizado con los aromas orientales que en él se vislumbran.

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ROYAL SONS.- «Praise warship»

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Un debut en el que se deja patente de donde viene la banda. Los tejanos ROYAL SONS, nos ofrecen la crudeza ya vista en las bandas de Texas desde comienzo de los setenta. Blues-rock, boogie-rock, aderezado unas gotas de cannabinoides todo ello metido en la trituradora del stoner. Energía y sudor que hace que la temperatura suba. Una magnífica carta de presentación.

Los primeros riffs de «The devil’s knocking» ya nos dan una pista de por donde va la cosa. Blues-rock setentero con mucho groovy. Una guitarra ácida y punzante, con algún toque slide. Cadente y firme, permite el desdoble de las guitarras y tras una construcción lenta de la melodía que llega a generar angustia, llega el frenesí boogie-rock con armónica incluida.

Seguimos con un fornido blues-rock potente y lleno de acidez como es “Shufflin’ Shoes” cantado con un registro vocal que me recuerda a Dan Mc Cafferty, pero en modo vacilón. Bajo efectos psicodélicos, el resultado es un corte vibrante y potente.

Algún eco retro se vislumbra en “Nobody Has to Know” en otra potente dosis de hard difuso y humeante. El repetido y contagioso ritmo no permite ni un respiro.

Cambiando un poco la fórmula, “Let it burn”, se presenta como un corte más enigmático. Un hipnótico y repetitivo ritmo de batería se va coloreando con rasgueos de guitarra, apareciendo desde la oscuridad una cálida voz evocadora de Jim Morrison. Pasional y desgarrada, pero bien encajada en el puzle caleidoscópico que genera una instrumentación que se inflama apabullante, evolucionando enérgicamente para involucionar sutilmente en la parte final.

Sobre slide sureño y con voces ahogadas “Orále culeros”, entre acordes acústicos consiguen un tema en línea Graveyard, en el que la voz aguardentosa junto a nos medios tiempos bluseros y sureños ofrecen otra visión de la banda.

A caballo entre ZZ Top, Nazareth y The Black Angels transcurre “The eve”, el boogie-rock psicotrópico de un cañonazo que deja metralla ácida en su deflagración.

Mas arenosos se muestran en temas como “Praise & warchip” y “Familiars”. Gruesos riffs Stoner con algún toque de hard-retro y alguna reverberación grunge, en momentos cegadores.  

Ecos de Detroit aparecen en “Taste the whip”, con una vocación porto-punk atiborrada de fuzz.

La psicodelia con genes bluseros de “Too far gone” va evolucionando a ritmo de una poderosa batería, con desgarradores voces que se van zarandando por los riffs.

La parte más sosegada aparece en “Dawey”. Cálidas voces y coros sobre brumosos ritmos con mucha esencia en su interior custodian un corte de blues psicodélico rebosante de aroma..

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JUAN DE LA CRUZ BAND.-«Up in arms» (Tesoros del siglo XX)

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Seguramente la formación más influyente de Filipinas. Una banda formada a finales de los sesenta y que editó «UP IN ARMS» en 1971. Con Wally Gonzales derrochando fuzz con su guitarra, el sonido de JUAN DE LA CRUZ BAND se enmarca en el hard-.rock setentero más enérgico y a la vez elegante, sin perder de vista la psicodelia.  Con una versión de   «Stranger In A Strange Land» de Leon Russell y otra de Frank Zappa («Mystery Roach») . Un disco en el que conviven la psicodelia el hard rock y el blues rock a parte iguales, y en el que no faltan los sonidos de saxo, aunque su potencial está en el sonido de su guitarra. En alguno de sus discos posteriores tienen colaboraciones de miembros de loa banda japonesa SPEED GLUE & SHINKI. la edición original en el mercado del coleccionismo alcanzó los 3.00 dolares y en la actualidad es practicamente imposible de conseguir.

Un disco reivindicativo dentro del panorama político que vivía Filipinas en aquellos años con una dictadura comunista, y que por su sonido, seguramente cualquiera que no tenga nociones de la existencia de la banda lo ubicaría como hecho en los Estados Unidos.

Uno de los muchos tesoros escondidos que bien merece un reconocimiento. La banda publicó tres o cuatro discos más (al margen de algún recopilatorio y directo que se publicaron años después). 

 

SECOND SUN.- “Eländes Elände”

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Hard progresivo llegado desde Suecia y cantado en sueco lo que le hace algo especial. SECOND SUN en “Eländes Elände” nos ofrecen una fusión de elementos folk, con hard y psicodelia con una mirada progresiva.

Envolventes teclados con influencia de los setenta, efectos envolventes con aires folclóricos rescatados de la tradición sueca en “Formek alt”, un tema que no desprecia los grandes solos de guitarra.  

El sonido del hammond retumba en “Noll respect”, una difusa guitarra y ´vivaces voces y coros se acercan al folk, que se compensa con una inmensa batería y una guitarra con efectos que compite con el órgano en una lucha desigual. Eso por no hablar de la pulsante línea de bajo, en uno de los temas más destacados del álbum.

En “ELANDES ELANDE” no faltan momentos más sinfónicos, siempre con la omnipresente presencia del sonido de los teclados, que supone el pilar fundamental de SECOND SUNEso no significa que encontremos grandes momentos de batería y de guitarras que dan un paso al frente, en cortes como “Enda sunda manniskan i variden” o “Ingen Tid För Allting”.

Unos brillantes solos en los que los psicotrópicos están presentes. El momento más calmado y dulce se produce con un tema acústico como es “Det Betyder Allt”. Acordes y arpegios sobre reconfortantes voces.La vocación retro aparece en “Du Ska Se Att Det Blir Sämre”, lleno de vitalidad se acerca a postulados de Deep Purple, con un órgano tremebundo.

El tema que cierra y da nombre al disco “Eländes Elände” se desarrolla con repetitivas estructuras de tonos psico-progresivos.

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WHITE COVEN.- «Overseas»

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Entre tantos y tantos discos que uno descubre prácticamente a diario, a veces te encuentras con grandes sorpresas que hacen que todo el trabajo empleado en esto merezca la pena. Ese no el caso de los zaragozanos WHITE COVEN y su último disco «OVERSEAS».

Aquí tenía muchas esperanzas puestas desde que publicaron su DEMO en 2.015, y esas esperanzas no se han visto defraudadas.  Demasiado tiempo ha pasado, pero la espera ha merecido completamente la pena. Ya solo viendo esa maravillosa portada evocadora tantas otras portadas de bandas que vivieron del verano del amor, el envoltorio es todo un presagio del contenido.

Publicado por Surnia Records, “OVERSEAS” es un versátil disco que parte del rock clásico de siempre, teniendo en WHITE COVEN una esperanza de continuidad.

Demostrando que no  son necesarios los artificios para construir un gran álbum. Basta con hacerlo con honestidad y maestría, desde la sencillez, y dejando que todo fluya, el resultado es un disco lleno de frescura.

Un flujo que navega desde el hard-rock de tintes retro, el blues, la psicodelia, el rock sureño, los sonidos progresivos, y hasta alguna incursión en territorios latinos tal y como los transitaba Santana.

«Woman» se desarrolla por estructuras de blues-rock y hard setentero, en las que se incrustan con sutileza algún riffs sureño, así como aromas de sonidos west-coast. El resto lo pone el pegadizo estribillo, y ese órgano subyacente de Josete.

Las voces de Sara tienen una especial importancia en gran parte de unos temas retroceden en el tiempo a reverberaciones de los grandes dinosaurios del rock setentero; todo un pilar en la banda. En “Brief old tale” los riffs retros, en los que los efectos fuzz destacan sobre un tema en el que las guitarras se desdoblan en solventes solos y una voz que transmite fuerza de blues y soul. Modulando con maestría esos registros el resultado es un ondulante corte que no permitirá que tus extremidades permanezcan en reposo.

WHITE COVEN no escapan a las incursiones en terrenos de rock progresivo como queda de manifiesto en «Moonroom». La dulzura vocal da paso a calmados pasajes en los que el bucolismo y las fragancias florales campestres se exploran en medios tiempos con unos notables registros de guitarra. El lado más aterciopelado de la banda se manifiesta en este tema.

Cuando al principio hablaba de la versatilidad, «Farewell», podría ser uno de los ejemplos que confirman mi afirmación. El country-rock sobre acústicos acordes rebosa en un tema grabado en vivo con un ambiente con sombreros vaqueros y botas camperas. Los teclados y la guitarra eléctrica lo convierten en más sureño, alejándose de los estándares del country.

Si existe un instrumento que hace que un tema toma matices vintage, ese es el órgano. Sobre ese lienzo, «The razorback» con ausencia de voces, la banda construye otro corte dinámico en el que la milimétrica batería y la dualidad de guitarra y órgano nos acerca a territorios dominados por Deep Purple hace décadas.

Nuevamente aparece el blues y mucho soul “Your time is over”. En esta ocasión, añadiendo unos coros góspel, el órgano y ritmos en vena Santana, con matices de blues de hard rock, WHITE COVEN construyen un corte con evidente acento latin-rock.

Las calmadas atmósferas descritas por los desarrollos de hard psico-progresivo de «Sedative», son aderezadas con sustancias psicodelicas y una voz que ahora se acerca a los registros blues-soul de Maggie Bell, o Janis Joplin, derrochando magia y misterio. Una inquietud que es contrarrestada por la voz, tornándose dulce. el órgano en segundo plano colorea de ocre el tema entre riffs ácidos de guitarra. Unos pasajes que ondulan en espacios en los que la oscuridad aparente es neutralizada con bellas melodías sin faltar a la fuerza y garra de su vocalista.

El heavy-blues, y el hard rock más tenso se funden en «Coven». Garra y fuerza en los momentos más densos y pesados de «OVERSEAS». Nuevamente los solos ácidos recrean un aquelarre de tono ocultista, sobre ritmos arenosos.

Suaves acordes de psicodelia susurrante encontramos en «Overseas», el tema que da título al disco. donde la calma y el sosiego se transmutan a espacios sinfónicos.

WHITE COVEN son: Sara Lapiedra (voces) Mario Gutierrez (guitarra rítmica y solista) Juan Cervera (guitarra rítmica y solista, voces de acompañamiento) R. David Bueicheku (guitarra rítmica y solista, coros y voces) Carlos Viejo (bajo) Daniel Penón (batería y percusión) y Josete Meléndez (órgano, teclados, piano)

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