Reseña.- DIEAWAY.- «Light echoes»

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Casi siete años después de su debut  «LEAK OF NOISE» DIEAWAY, la banda de Alcalá de Henares (Madrid) ha alumbrado «LIGHT ECHOES». Una visión personal de recrear las vibraciones grunge con las que crecieron, para adaptarlas al siglo XXI dotándolas de ciertas dosis de metal, enterrándolas en arenosos desarrollos stoner en los que no faltan unas dosis ácidas. Un disco que deja claro que no nace por el arte de la improvisación. Estructuras trabajadas concienzudamente que no dudan en tomar prestadas resonancias de distintos estilos y acoplarlas a unas cuidadas melodías vocales. El mimo melódico en ningún caso es obstáculo para que su cantante y guitarrista David deje patente todo la garra atesoran sus cuerdas vocales. Su particular Dr. Jekyll y Mr. Hyde que dota de solidez unos temas ásperos y crudos que son capaces de transformarse en seductores lamentos melódicos. A pesar de que su sonido sigue instalado en los noventa, consiguen actualizarlo creando su propia identidad alternativa. Saturados de convencionalismos, nos traen frescos y armoniosos vientos nacidos de tormentas paridas por pesados ritmos. Incisivos a la vez que seductores, sus siete temas te ofrecen un viaje en el tiempo con billete de vuelta al presente.

«Amber nebulae«, el corte que abre el álbum, muestra el rosto de metal de la banda. Transitando por riff stoner-metal que deja una estela de fuzz a su paso, no pierden la carencia grunge de las voces. todo una apisonadora que te aplasta irremediablemente con toda su fuerza y rabia contenida en sus surcos. 

Retomando la herencia grunge que ha sido su seña de identidad, «Continuum, driven» retoma la carencia noventera bajo arenosos ritmos. Los pegadizos estribillos se van modulando a la vez que sus repetitivos riffs se repiten una y otra vez. Borrosos y armoniosas en otro trallazo de tema.

El latido del corazón que se acelera para después reposar en el infinito sirve de argumento para introducir «Chaos view». Como si hubiéramos pasado a otra dimensión. Un nuevo espacio se abre ante nuestros oídos con tonos más lisérgicos. En realidad estamos ante un oscuro punto de partida para dejar claro que pueden combinar en un mismo tema lo metálico con el stoner más humeante sin perder las melodías.   

Coloreando los ecos grunge, «Light echoes», el tema que da nombre al trabajo, la banda, bajo tiempos medios, nos hace viajar a áridos desiertos. A caballo entre sonidos de los noventa y de los setenta, crean un cuadro sonoro lleno de matices cromáticos. Especialmente en su parte final, con los tonos sureños de sus ácidas guitarras, profundizan en entornos más propios de la psicodelia más pesada través de tonalidades retro- sureñas.  

«Bounches spiral» se encuadra más en territorios stoner al uso. Recorriendo el espectro más metálico del género con una modulación vocal más propia del heavy-metal. Imperceptible bajo una barrera de nebulosas fuzz, se van vislumbrando rayos de luz de color grunge.  

En una línea similar, «Human notion» se desarrolla por territorios stoner. Emulando a los mismísimos Greanleaf, se visten de tipos rudos, en un corte lleno de músculo. 

Personalmente la joya de la corona de un álbum con muchas halajas, es «Eterneon». en esa faceta acústica que ya hemos comprobado en sus directos, el derroche de sentimiento que logran transmitir bien merece una escucha con atención. Una calma psicodélica con guitarras que voces que se redoblan. Un desdoble en una especie de balada llena de desasosiego. sentimientos a flor de piel que aparecen envueltas en un cálido manto lisérgico.

DIEAWAY son: Raúl (bajo), David «Daya» (guitarrra y voces) Oliver (batería) y Miguel (guitarra). La banda estará presentando «LIGHT ECHOES» el próximo viernes 31 de marzo en la Sala Siroco de Madrid.

Aquí el evento:

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Reseña.- «Valley of the sun».- «Old gods»

file3El cuarteto de Cincinnati  VALLEY OF THE SUN nos presenta su álbum más maduro y completo con «OLD GODS». Un trabajo en el que los sonidos desérticos conviven mas que nunca con las vibraciones grunge de los noventa. la perfecta banda sonora para conducir por las largas rectas polvorientas de las carreteras que atraviesan los desiertos estadounidenses dejando a su paso una estela de fuzz que hace palidecer a los cactus inertes en el camino. Influenciados y comparados a veces con bandas como Corrosion of Conformity, QOTSA, Alice in Chains o Soundgarden, especialmente por los registros vocales de Ryan Ferrierm llenan «OLD GODS»  con unos riffs difusos y profundos. Poniendo el listo muy alto, VALLEY OF THE SUN, envuelven en polvo desértico unos surcos llenos de buenas canciones, pero que no se quedan únicamente en riffs stoner. Ellos van más allá, haciendo todavía más amplio el espectro del género. Sus composiciones recorren toda la gama de blues, hard rock, grunge y heavy metal, con grandes ganchos difusos y ritmos de graves profundos   llenos de desenfreno. Según comenta su guitarrista y vocalista Ryan Ferrier«Para mí, Old Gods es una meditación sobre quién fui una vez, quién soy ahora y en quién me gustaría convertirme».

«Tratamos de evolucionar con cada álbum», agrega el batería Aaron Boyer. «En «OLD GODS» agregamos algunos elementos más pesados,  tonos más oscuros y un toque de psicodelia. Probamos algunas cosas en este disco que nunca hemos hecho antes y que  Lo hizo muy divertido de hacer «. Cierto es que encontramos esos ecos psicodélicos, lo cual hace mucha más interesante su escucha.

Con un comienzo hipnótico y una lenta cadencia  las riffs arenosos de «Old gods», trabajan de guardaespaldas de unas voces mas centradas en los años noventa. Con el suficiente groovy y garra como para sentirse arropadas entre muros espesos y difusos de sus riffs. Sus coros pegadizos haces que estemos ante un tema que parece encontrarse alojando en el interior de otro distinto. Solidez desert-rock en el envoltorio y un corte de hard-rock 70’s en su interior. su hipnótico final nos devuelve al punto de partida a través de suaves acordes.

Un bajo candente y riffs ásperos dan la salida en «All we are». Con el brillo de los platillos, dan pábulo momentos heavy-psych con cálidas voces. Floridos ritmos con fuzz rezumante y melodías atractivas, en esta ocasión con registros vocales más propios del pop-rock. Un tema dinámico, borroso y nítido a la vez dejando una estela de fuzz mientras su interior parece otro corte distinto al igual que en «Old Gods».

Mas calmados se muestran en «Gala creates». un breve tema instrumental en el que desarrollan pasajes de calmada psicodelia sobre acordes acústicos.

Basados en un potente ritmo de batería «Dim vision» y sus pegadizos estribillos explorar resonancias hevy-rock junto a riffs estruendosos. Pisando el acelerador a fondo el tralier de VALLEY OF THE SUN va desenfrenado por la senda del stoner-fuzz. Solo una parada para repostar y la carrera diabólica continúa.

«Shiva destroys» es un interludio con un mini-solo de batería a modo de descanso para tomar fuerzas energía en «Firewalker», otro breve corte lleno de dinamismo y herencia setentera.

Más sosegados e hipnóticos, con «Into the abyss» trazan un relato misterioso por atmósferas lisérrgicas a través de pasajes heavy-psych. Un corte evolutivo y envolvente en el que las cálidas voces nos devuelven a los noventas bajo aromas cannabinoides. En algún insondable  lugar entre Causa Sui y Pearl Jam desarrollan el tema más largo del álbum.

Buenas melodías de rock desértico encontramos en «Faith is for suckers». el presente espíritu grunge nos da como resultado un tema rítmico y difuso.

Nuevamente otro interludio de un minuto sobre repetitivos acordes psicodélicos con momentos drone aparece en «Buddha transcends», para devolvernos a los vigorosos stoner  en «Means the shame». Un corte musculoso y cegador con su derroche de fuzz. 

Si el sonido del álbum se basa en poderosos ritmos desert-rock, la banda arriesga con incursiones más psicodélicas. Así, «Dreams of sand» podría ser el resumen de un buen disco, con su combinación de psicodélia, stoner y ecos grunge.

El álbum viene es publicado vía Fuzzorama Records en CD digipack, así como tres versiones diferentes de vinilo; Black LP Gatefold incluye póster y pegatina, Transperant Green LP Gatefold incluye póster y pegatina, Splatter LP Gatefold incluye dos pósters y una pegatina. La versión Splatter solo se venderá a través de la propia tienda web de Fuzzorama, así como por la banda en los shows en vivo.

VALLEY OF THE SUN son: Ryan Ferrier (guitarra y voces), Aaron Boyer (batería)Chris Sweene (bajo y teclados) y Josh Pilot (guitarras).

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Reseña.- SKANSKA MORD.- «Blues From The Tombs»

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En los tiempos modernos en los que todo es efímero, cinco años sin tener nuevo material de una banda puede significar el ostracismo. Pero para aquellos que hemos gozado con sus anteriores trabajos, es toda una bendición tener un nuevo álbum de SKÄNSKA MORD. De todos es sabido a estas alturas que Suecia es un vergel de bandas que recuperan los sonidos de los setenta con gran maestría. Unas con cierta pose, pero otras con una autenticidad digna de elogio. El caso de los de la originarios pequeña localidad de Örkelljunga debemos encuadrarlos en la segunda. Música hecha desde la honestidad en un álbum en el que el blues y hard-rock de origen setentero están presentes en sus temas. Sin renegar de algún eco Sabbath incorporan a sus creaciones las suficientes dosis de psicodelia como para el resultado sea exquisito. Seguramente los más melómanos y amantes de los sonidos añejos encontraran un sonido que les recuerde inevitablemente a Robin Trower. Un rock atemporal lleno de sentimiento ejecutado con gran maestría y unas buenas voces. Ritmos prietos en un disco creado desde la pasión. Esa pasión que nos une por este tipo de vibraciones y que sigue dejando a la escena sueca en el Olimpo de la corriente alternativa. Codeándose en su sonido con bandas como Graveyard o Witchcraft «BLUES FROM THE TOMBS», disponible vía  Transubstans Records, nos muestra a la banda en plenitud en su regreso al candelero. Estamos ante toda una barbaridad de disco, absolutamente recomendable.

«Snow» nos da todas las pistan de por donde va el quinteto. Ritmos pesados que rescatan la esencia setentera. Un tema que suena como si Robin Trower estuviera acompañado de Blackfoot en su versión más sureña. Guitarras con sabor añejo destilando solo ácidos bajo ritmos pegadizos en pura linea vintage.

Esos mismos riffs propio de la escena retro-rock son mucho más evidentes en «Simon dice». Ritmos stonerizados sobre voces desgarradas y profundas que toman elementos boogie-rock y alguna vibración heavy. Una pesadez bien ejecutada, sin excesos. Como si se atascaran en los ritmos, tiene la solvencia suficiente para salir con armonías ondulantes y emprender una huida hacia adelante con solos virtuosos. vigor y efectividad en una montaña rusa que circula a gran velocidad y que acaba descansando en momentos heavy-rock.

Cuando una banda es capaz de cambiar el registro como lo hace en «Edge of doom», no es obra de la casualidad. Con acordes pseudo-folk, van intercambiando elementos acústicos con momentos eléctricos. Un derroche de sentimiento que impregnan de psicodelia en ese trasfondo blusero que siempre está ahí. Otra de las virtudes es la capacidad para ofrecernos giros en sus composiciones haciendo que estas sean cualquier cosa, menos monótonas. Acelerones que se convierten en bálsamos creando estampas llenas de bucolismo.  Regresando a esos momento psico-folk no dudan en incorporar sonidos de armónica. una armónica que se atreve a entablar una lucha de tú a tú con las guitarras. ¿Osados?, no, brillantes. Bellas melodías en las que nostalgia se describen entre humo cannabico.

«The never ending» ofrece el lado más rugoso sobre estructuras de hard rock setentero a las que se añade esa armónica evocadora de los blues más humeantes.

En «Blinded by light» retoman el legado de Robin Trower, ¡¡y de qué manera!!. pocas veces he escuchado a una banda parecerse tanto al bueno de Trower sin perder su personalidad. Habrá quién encuentre aquí más vibraciones Graveyard. Un paseo entre ciénagas humeantes que emitir vapores de blues narcotizante. Unas armonías que tienen hechizos en cada nota. Desde el sosiego transmiten con intensidad en un tema adornado con esos tonos retro omnipresentes.

Como si de un canto ritual se tratara, el blues-psicodelíco es interpretado en «Sun» como si de un chaman se tratará. Con dulzura y mimo cada acorde del corte nos da un masaje reconfortante.  Repitiendo constantemente el nombre del tema, van elevando sus ritmos como si de una vigorosa plegaria se tratara. Momentos en los que alguna resonancia progresiva se transforma en vientos sureños, con voces llenas de lamentos.  las guitarras superponiendose y modulando sus armonías hasta caer en momentos de blues stonerizado a través de ritmos lentos, casi doomies.

Evidentemente el blues está en el origen del rock y ¿que mejor homenaje que un blues clásico? Eso es «Death valley blues», un nombre que no deja dudas. nuevamente el espíritu de Trower se vuelve a meter en los cuerpos de SKÄNSKA MORD  para derrochar conjuros llenos de hecizos lisérgicos. un tema de esos que te ponen los pelos de punta. intenso, profundo y lleno de garra en el que los hirientes solos se clavan en nuestros corazones mientrás la armónica lo hace en nuestra alma.

Al principio había hecho referencia al lado  más doom y oscuro con referencia a Black Sabbath. «The coming of the second wave» es el ejemplo de ello.   desde los primeros riffs encontramos esas vibraciones más propias del proto-metal. Sonidos difusos y pesados con riffs que ondulan y serpentean sobre una armonía que se repite. Oscuro, intenso y grueso, nos conduce por senderos tenebrosos creando inquietantes paisajes que transcurren sobre densas atmósferas nebulosas.

SKÄNSKA MORD son: Jan BengtssonPetter Englund,Patric Carlsson,Patrik Berglin y
Thomas Jönsson

https://www.facebook.com/skanskamord/

http://www.transubstans.com/

 

Reseña.- PSYCHIC LEMON.- «Live at the Smokehouse»

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Los británicos PSYCHIC LEMON publican su tercer álbum  en con un registro en directo vía Tonzonen Records.

Un trabajo que recoge alguno de los temas que ya habían publicado en su anterior Lp «FREQUENCY DISTORTION DELAY» en la primera parte, incorporando dos temas inéditos como «Jonny Marvel at the Milky Way» y «White Light». algo menos de un hora en la que las atmósferas drone se llenan de psicotrópicos bajo hipnóticos ritmos kraut en cinco largos cortes. Con claras influencias HAWKWIND, nos introducen en un agujero negro de distorsiones y efectos de corte espacial que golpean con los que golpean nuestras neuronas de una manera compulsiva. Intensidad que capta en vivo lo que ya habíamos intuido en sus anteriores trabajos. Psicodelia salvaje no apta para todos los oidos, pero que si te dejanh atrapar, te proporcionará un intenso viaje. Ecos de ACID MOTHER TEMPLE se intuyen entre unos surcos impregnados en dietilamida de alta calidad. toda una espiral infernal en un registro del 10 de agosto del pasado año en The Smokehouse, Ipswich. 

«Interstellar fuzz star» ¿Que te puedes esperar de un tema con ese nombre? Una auténtica locura de ritmos kraut sobre distorsiones en vena HAWKWIND. Solos y solos de guitarras ácidas que se entrelazan como si de un nido de serpientes se tratara. Custodiados por unos infernales tambores los efectos nos aturden como si de una estampida de un panal de abejas se produjera.

Enlazado del tema anterior y sin darnos tiempo al respiro, «Satori Disko» baja la intensidad apaciguando unos efectos y distorsiones que no terminan de desaparecer. Acordes que se repiten mientras poco a poco se va elevando  hasta llegar a toda una esquizofrenia que puntual se sosiega con ritmos mas cadentes hasta descender a espacios heavy-psych sin terminar de perder su vocación kosmiche.

Sobre ritmos mas gruesos «Hey droog!», PSYCHIC LEMON nos envuelve con una tupido manto de efectos bajo hirientes solos en los que los pedales echan humo. Bajo un aura espacil, la odisea transita entre tormentas de meteoritos que nos acechan por todos los flancos. Insistentes ritmos hipnóticos y mecánicos nos devuelven a postulados KAWKWIND.

En » «Jonny Marvel at the Milky Way» son los sintetizadores los barbituricos empleados para calmar la intesidad precedente. Construyendo pausadamente atmósferas drone, los ritmos se minimizan en un segundo plano mientras los efectos siguen revoloteando a nuestro alrededor. Con pasajes lisérgicos en los que las calma nos masajea mediante un susurrante bajo y la persistencia de los sintetizadores. Por espacios más cercanos a Pink Floyd  las tormentas interestelares desaparecen pero la banda se encarga de construir un auténtico campo magnético a nuestro alrededor. Un espacio en el que nos sentimos seguros, y que se abandonamos nos encontraremos con el tormento. El viento galaláctico resultante de la tormenta se va aplacando.

El álbum se cierra con «White light», siete minutos y medio que parte de la calma de su introducción para iniciar con pausa una nueva y tortuosa odisea espacial. Sin perder nunca esa vocación de los sonidos alternativos de la kosmiche musike, las distorsiones se apoderan del entorno sin darnos un solo respiro.

La exuberancia del álbum puede no ser del agrado de los oídos no habituados, pero si quieres experimental sensaciones intensas deberías escuchar «LIVE AT THE SMOKEHOUSE». Eso si, una vez que entres, no querrás salir.

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