Reseña.- DUEL.- «Valley of shadows»

a0252300508_10Los rockeros ocultistas de Texas DUEL conjuran otra gran dosis de doom metal de la vieja escuela con su tercer álbum «VALLEY OF SHADOWS» publicado vía Heavy Sounds Records. Más cuentos salpicados de sangre de magia negra, sexo, maldiciones antiguas y demonios en las calles. Ocho desgarradores épicos e infecciosos temas que  nos ofrecen una gama más amplia de las habilidades de de la banda. Desde los himnos de heavy metal psicodélicos hasta las guitarras  Thin Lizzy hasta la destrucción total de Motorhead. Es posible que en este nuevo álbum hayan ido un poco más atrás en su sonido rescatando más vibraciones setenteras que las ochenteras a las que nos tenían más acostumbrados. No debemos olvidar que nacieron un la cuna de grandes y vigorosas bandas como es Texas en aquellos años setenta. En «VALLEY OF SHADOWS» podemos escuchar reverberaciones más propias de Bachman Turner Overdrive hasta los mísmsimos Molly Hatchet.  Grabado en el desierto de Texas en el estudio Red Nova Ranch, a las afueras de Austin, donde pudieron disfrutar de noches humeantes y hongos que hacían cambiar sus percepciones. Siempre rudos en sus riffs y voces, en esta ocasión le dan más importancia a las melodías, sin renunciar a todo su lado salvaje. y uno se pregunta…¿Estamos ante su mejor disco hasta ahora?. La respuesta está en unos surcos llenos de fuerza pundonor y talento. Mejor, decídelo tú mismo.

«Black magic summer», bien podría definir el contenido de «VALLEY OF SHADOWS». Sobre una cadencia vocal menos desgarrada de lo habitual, los ritmos del hard rock setentero, presiden un corte en el que la estela humeante está presente. Un tema que se contiene para deflagrar con arreones pesados. Melodías que evocan a Texas natal que muestran el lado más dulce y psicodélico de DUEL. Un corte impactante que nos deja confundidos, pero que que nos regala una sorpresa cojonuda. Evidentemente no están renunciando a su vocación arenosa, otro de los puntos característicos de sus canciones. Siempre encontrarás polvo cegador en alguno de sus riffs.

En «Red moon Forming» consiguen, con esa misma vocación, conjugar vibraciones desérticas con momentos más propios de Bachman Turner Overdrive. Una herencia que aparece en algún corte más como «The bleeding heart». Igualmente los ritmos Thin Lizzy también están presentes en sus surcos. Afilados, incisivos, psicodélicos, desérticos y melodiosos. ¿Quién da más?. Si a eso añades estribillos pegadizos, la conjunción astral se ha producido.

En una línea parecida, «Drifting alone», partiendo de sonidos más stoner va bajando la intensidad sin perder su estela arenosa, para avanzar con calma en una tortuosa travesía en la que su característico sonido se nota en cada acorde. no han perdido su esencia, pero parecen más dedicados a que sus melodías sean más atractivas en su torbellino rítmico. La dualidad de voces y guitarras consigue crear un clima de noche loca en garito de rock and roll, donde las sustancias circulan con impunidad. Viajes tanto excitantes como aletargantes.

«Strike and disappear», parte de bellas melodías psicodélicas con genes blues bajo tonos melancólicos. Con dos partes diferenciadas, su primera mitad se construyen bajo una estructura de pseudo-balada ácida, para evolucionar  con frenéticos y humeantes ritmos más propios de Motorhead en su segunda mitad. Doble ración en el mismo tema. Estribillos heavy-rock que contrastan con las melodías de su inicio. 

Estos tipos no nos permiten un momento de distracción. «Broken mirror», nos devuelve a los DUEL más enérgicos. Hard-rock con esa persistente aura arenosa y fuzz rebosante, sobre momentos más heavy-rock. Un tema dinámico con una estructura más sencilla y directa. Retomando los sonidos de los ochenta, «Tyrant of the throne», es el perfecto campo de cultivo para desarrollar toda su vocación heavy-rock. Con protagonismo de las guitarras sobre unos espesos ritmos.

Personalmente les prefiero en su faceta más lisérgica que cuando derrochan riffs más cercanos al metal. «I fell free», un tema que se construye sobre in riff, ofrece los momentos más cannabicos de los tejanos. Sobre una estructura psicodélica tornean sus guitarras con ese fuzz intoxicante que tan bien saben ejecutar. 

«VALLEY OF SHADOWS» cierra con  «The bleeding heart». Todo un derroche de energía sureña, en el que se cruzan Bachman Turner overdrive con Molly Hatchet en una fumada colectiva a ritmo del rock and roll más musculoso y contagioso. Nuevamente apabullantes, logran una espiral de riffs envolventes sobre el sólido soporte de una base rítmica cuyos cimientos son profundos. 
El disco fue producido, grabado y mezclado por Jeff Henson en Red Nova Ranch. Masterizado por Alberto de Icaza.

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Reseña.- BRIGHT CURSE «Time of the healer»

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Nuevo trabajo de BRIGHT CURSE con muchos cambios respecto a su anterior álbum «BEFORE THE SHORE». Han pasado tres años y el sonido de la banda ha sufrido modificaciones con su nueva alineación. Convertidos en cuarteto con Romain Daut (miembro fundador) guitarra y voz, Tommy Foster (guitarra), Sammy Deveille  (bajo) y Mark Buckwell (batería), dan una vuelta de tuerca a la escena pesada y psicodélica con un trabajo en el que a través de cinco largos temas consiguen tocar estilos tan variados como el jazz, blues, psicodelia, progresivo, stoner…. Todo soportado por un rock de origen setentero, desarrollando cada tema con esmero, para conseguir crear una historia común. Incorporando hábilmente sonidos de saxo o de flauta que pueden descolocarte en un principio, pero que finalmente saben a gloria bendita. Delicados en sus melodías, la dupla de guitarras siguen aullando al unísono sobre una base rítmica que siempre se presenta contenida. Si unimos la fuerza vocal de Ramain, y los pasajes en los que se sumergen en aguas heavy-psych, nos encontramos toda una joya que rompe estereotipos. Si, muchos lo definirán como retro-rock, otros como heavy-psych, pero muchos, es posible que no logren encontrar las palabras adecuadas para describir un álbum superlativo. ¿Y eso que más da?. En «TIME OF THE HEALER» lo verdaderamente importante, no es el estilo que usan, sino como lo usan. Temas que te dejan con la boca abierta, en los que lo sutil se combina con lo firme. Maravillosas melodías que se colorean de una amplia paleta de tonos para lograr un cuadro sonoro digno del museo más reputado. Tengo que reconocer que desde la primera escucha me atrapó, y en cada nueva audición sigo sacando más y más matices. Una belleza superlativa e intensa de la que no quiero escapar. Podríamos encontrar momentos en los que escuchamos a All Them Witches, pero también tenemos muchos otros en los que los ecos de cualquier afamada banda retro aparecen sin darnos cuenta.  Magnéticos y hechizantes en sus pasajes, consiguen que la magia aparezca. Por otro lado, las locuciones que incorporan al final de cada tema, son difíciles de encajar, pero a buen seguro, la banda tendrá su razón para ellas. Para mí, es única incógnita que no he sabido descifrar, pero ésto no desmerece un trabajo en el que cada nota fluye con naturalidad a pesar de los numerosos cambios de ritmo y de registros. ¡¡Grandioso!!! Como recomendación, si en una primera escucha no te ha enganchado, repite, los nuevos viajes son cada vez más placenteros. Otro gran fichaje de Ripple Music, y ya van unos cuantos….

Unos suaves y apacibles pasajes nos introducen en «Smoke in the past». Susurrante, los ecos setenteros en tonos progresivos van poco a poco construyendo un tema que va evolucionando a lomos del dulce sonido de una flauta que complementa a la cálida voz. BRIGHT CURSE nos va atrapando en tema en el que los elementos psicodelicos se entremezclan con pasajes que beben de momentos blues. Calma y sosiego bajo la atenta mirada de unos ritmos retro que van elevándose majestuosos ante nuestros sentidos. Ya desde el principio el poderío compositivo se deja notar. Ritmo, voz, melodía y sentimiento que se complementa con la dualidad de guitarras.  Cercanos a algunos postulados ya transitados por All Them Witches, los solos ácidos aparecen entre la bruma por la que nos dirigen. La culminación se produce en la parte final donde los momentos heavy-psych de apoderan del protagonismo custodiados por ritmos retro stoner que son tratados con delicadeza.

Sin muchos artificios, y usando el blues y la psicodelia, «Laura» nos muestra unas magníficas guitarras soportando la cálida y aterciopelada voz. Enmoquetados pasajes que se ven asaltados por un saxo que a nadie dejará frío. Lleno de belleza el tema crea un clima para la relajación y el sosiego. Las melodías son cuidadas con esmero utilizando elementos shoegaze para dotarlos de ecos jazzeros . Ese saxo me mata!!!!, pero de placer…. Esta es la prueba de que se puede ser creativo sin abandonar determinados esquemas. Nuevamente una extraña locución aparece en la parte final. espero en algún momento descubrir su sentido, que seguro lo tiene.

Si los dos temas anteriores nos han dejado estupefactos por su creatividad y calidad, «Une virée», va más allá. Con una base de jazz, y cantando en francés cual artista de la canción francesa más clásica, construyen un corte alejado de cualquier estándar de la escena pesada psicodélica. Puede que no todo el mundo pueda apreciar ese giro compositivo, pero, sin duda, es genial.

«Shadows» sigue la el camino de la calma a través de senderos de psicodelia de tintes retro. Creando misteriosos entornos llenan de misticismo unos surcos sólidos . Cálidos susurros con acordes pegadizos a pesar de su sosiego. Incluso me atrevería a decir que se intuye alguna influencia chamánica que recuerda a Jim Morrison. Magnetismo y hechizante combina momentos de blues con voces shoegaze. Blues psicodelico de muchos quilates que explota con poderosos riffs en los que las guitarras vuelven coordinarse para ofrecernos retazos doom sobre esos mimbres. Casi recitando como lo hacía Morrison, una vez narcotizados vuelven a despertarnos a golpe de riff. Diez minutos apoteósicos llenos de fuerza y garra. Toda una epopeya sonora de dimensiones descomunales.

Tomando como punto de partida el rock clásico que residía en los setenta, la voz vuelve a marcar la entrada en «Time of the healer». Un nuevo ejercicio creativo en el que los ecos de los noventa se fusionan con poderosos riffs stoner. Con momentos más cercanos a lo que nos tenían acostumbrados en sus anteriores trabajos, la garra sigue marcando otro tema lleno de meandros. Seguramente estemos ante un corte extraño, pero precisamente esa es su virtud. La habilidad para manejarse entre momentos que llegan a ser desérticos con calmadas lagunas en las que el jazz el Dios Neptuno. ¡¡¡Otra vez ese maldito saxo me revienta la cabeza!!!. «TIME OF THE HEALER» tiene la destreza siempre para mantenernos alerta.  Cuando más enchufados estados, nos vuelve a descolocar con extraños efectos dejándonos aletargados. Una vez allí resurge como el Ave Fenix de sus cenizas para devolvernos al hard rock más contundente.

El disco está disponible vía Ripple Music.

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Reseña: MOON GOOSE.- «Source code»

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Aunque los álbumes conceptuales se declararon extintos en algún momento durante 1977, el código fuente que dio al álbum su título literalmente flotó a través de las Grandes Pirámides de Giza una tarde calurosa a finales de 2018. Ese día en El Cairo, el 20% de la banda se desplomó, agotada, en el jardín del Hotel Marriott que domina esas finas estructuras alienígenas. En algún momento durante esa tarde de jet-lag en esos momentos y con una atmósfera tensa, se gestó «SOURCE CODE»

El código fuente ha sido traducido a una muestra representativa de los 7000 idiomas del mundo, pero MOON GOOSE dan la bienvenida a otras interpretaciones, preferiblemente en las lenguas más amenazadas del mundo El código fuente también ayudó a descubrir un poema de Charles Causley, llamado «I am the song», en cuya belleza y espíritu se puede encontrar claramente el aleteo del cisne. 

Fuertemente influenciados por CAN, pero a su vez tomando elementos Pink Floyd y elaborándolos con la electrónica, nos ofrecen un viaje lisérgico de total intensidad. Magneticos, atrayentes, robóticos, llegan a ser aturdidores en algunos momentos.  y según su propia definición: «Como si Iron Butterfly chocaran con Hawkwind en un Café de Marte Motorway»

Estamos ante un álbum conceptual publicado por  Fruits de Mer Records que supone un paseo a través de la psicodelia kraut experimental de tintes espaciales. Hipnoticos ritmos ejecutados a toda velocidad en «Second life» que se transforma en pura psicodelia espacial en vena Hawkwind en «Knifeless Skinning» en la que encontramos algún momento «noise». 

Experimentaciones instrumentales en las que la batería tiene un papel fundamental, como en «Le conte». guitarras que irrumpen a base de wah-wah, sobre esa caja de ritmos consiguendo elevar la intensidad y mostrarse de la forma más ácida,

Largos pasajes instrumentales en vena kraut-kosmiche acercándose a Mythic Sunship. o cualquier otra banda del sello Paraiso Records, «The Mysterious Coffins of Arthur’s Seat» envuelto en sonido de sintetizadores van protagonizando una escena completamente robótica. Un sintonismo mecánico y autómata  con poco que envidiar a Kraftwerk. Un paseo interestelar sobre insondables universos.

En la misma línea kraut cósmica y partiendo de poderosos riffs de guitarra, «Goldfish In A Bag» nos aturde en otra nueva entrega de kraut electrónico.

Una constante repetida durante muchos de los temas. los elemento rock acaban sucumbiendo a los ritmos y programaciones de las que tanto gustan MOON GOOSE.

Ni la psicodelia espacial más ortodoxa de «Trains» puede escapar de la influencia de los ecos kraut. Siempre manteniendo ese magnetismo entre los ritmos programados y sus sintetizadores.

En «Joey Gets A Candle (Swayze Meld)» tras una apertura de teclado sintetizadores y densos ritmos nos sorprenden introduciendo exóticos sonidos procedentes de un sitar. Otro más más allá, en el que la banda explora y combina la electrónica con ornamentos exóticos. Una conjunción letal que culmina en un auténtico big-bang creado por las guitarras distorsionadas. Un final explosivo antes de acabar extinguiéndose con lentitud y parsimonia.

«Carnage» supone un regreso a los espacios ingravitatorios tripulando su nave espacial. Aquí quedan fielmente retratados Hawkwind. Mil efectos y distorsiones van gravitando por ritmos, cada vez más pesados.

Pudieran parecer monótonos, pero siempre hay algún momento en el que nos sorprenden con un giro inesperado. «Dark Shit», bajo inquietantes acordes y efectos , una locución en español va creando el clima de misterio en el que se va a desarrollar el tema. 

«Garway Witch Trial» retoma la senda psico-espacial de tintes hipnóticos. Siete largos minutos de tortuosa travesía por entornos desconocidos.

Las guitarras más pesadas las encontramos en «Parameter 5». Densos y difusos, como si una banda stoner se tratara, van introduciendo sus elementos electrónicos a través de los sintetizadores.

La locura espacial , llega nuevamente de la mano en «Fist Fight At The Bingo», en el que tras intensidad inicial, desciende a estados de ingravidez.  

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Reseña: STONE FROM THE SKY.- «Break a leg»

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STONE FROM THE SKY son un soplo de aire fresco en la a veces aburrida y repetitiva a escena stoner. Sin alejarse de lo ya mostrado en sus anteriores trabajos, los franceses siguen ofreciendo riffs pesados ​​y sonidos heavy-psych que se recuestan en laderas post-rock. Es posible que en «BREAK A LEG» se presenten algo más contundentes en algunos momentos, pero sus composiciones siguen llenas de magia. Describiendo enigmáticos entornos las melodías nos acarician con dulzura en sus seis largos temas. En una encrucijada entre los ritmos stoner y la psicodelia más apacible la banda sabe construir una narrativa ágil y bella. Mostrándonos distintos estados de ánimo, sus temas ondulan relajantes y livianos para robustecerse en poderosos desarrollos en los que incrustan efectos envolventes con los que son capaces de atrapar al oyente Una ofrenda de mística relajante que transmite ese estado de bienestar que sólo la música es capaz de conseguir. Magnéticos, místicos, monumentales, el trío de Le Mans  nos invitan a un viaje salvaje entre altas montañas, prados y abismos profundos para llenarnos de energía positiva.

«BREAK A LEG» es publicado por el sello More Fuzz Records.

Sin andarse con contemplaciones “BREAK A LEG” abre con extraños sonidos que relatan un escenario hostil y misterioso en “Vena cava”. Todo un espejismo que se ve modificado con unos hechizantes, exóticos y magnetizantes desarrollos de guitarra. Algo que acaba convirtiéndose en una lucha de fuerzas entre los potentes y pesados riffs y la ternura más reconfortante. Una oscilación que escribe un relato épico con el que consiguen atraernos sumergiéndonos en él para hacernos partícipes del mismo. Como si ejecutaran una jam, el trío consigue ir tejido los hilos de tal forma que todas las piezas acaban encajando en el puzle creado.   

Por la encrucijada entre el hard-rock, el rock clásico  y los postulados heavy psych «Agger» nos insufla las primeras dosis de energía con la luminosidad de sus guitarras y esos riffs perfectamente apuntalados. Luminosos, los franceses construyen un tema que derrocha optimismo y buenas vibraciones. Un tránsito por senderos de psicodelia pesada con atractivos ritmos.

Demoledores pasajes de bajo con ropajes retro, van escribiendo un nuevo relato en los que nuevamente se unen la psicodelia más sosegada y el Stoner. Toda una constante en sus temas y que en “Therapsida” es mucho más evidente. Mostrándonos distintos estadoS de ánimo que calan profundo en el oyente la guitarra sigue seduciéndonos, aunque el gran protagonismo del tema viene por esa línea de bajo.  Es resultado es el tema más destacable y elaborado de todo “BREAK A LEG”. Se permiten momentos en los que los Sabbath más oscuros se vuelven a poner los pantalones de campana, para luego vestirse de coloridos ropajes florales en un jam humeante en la que las guitarras van modulándose con mil pedales y efectos que hacen que su fisonomía cambie. ¡¡Enormes!!

Construyendo desde la calma bellos edificios sonoros en los que el post-rock ornamenta su fachada, «Animal» consiguen crean un habitáculo lleno de atractivos adornos con unos sólidos cimientos apuntalados por su base rítmica. Majestuosos palacios de gran hermosura que son asediados por efectos envolventes con una ampulosidad y grandilocuencia impresionante.

Magnetizantes momentos que toman prestados sonidos característicos de Causa Sui crean “Atomic valley”. Melodías que navegan por mares de psicodelia mántrica en los que la espiritualidad habita en sus aguas. Pilotando su nave entre fuertes olas que acechan con fuerza con la elevación de sus armonías, para descender a remansos de paz. Los preciosos acordes de la guitarra nos adormecen con sus estados de bienestar para despertarnos bruscamente con riffs que se engrosan mostrando toda su fuerza. Pero con estos chicos, después de la tempestad llega la calma.  Una paz que siempre visten de esa psicodelia sanadora que reconforta el alma. Con una sobresaliente ejecución consiguen un clímax que hace despertar nuestra sensibilidad. Lo paradójico es que STONE FROM THE SKY tiene en su haber la habilidad para que sus momentos Stoner no rompan el hechizo que previamente han creado.

Mas misteriosos y enigmáticos, “Rataxes”, se va adentrando en insondables y oscuros espacios caminando con pies de plomo hasta que llegan los momentos más trágicos en los que la vereda transita por la fina línea existente entre la psicodelia pesada y el doom. Un tortuoso camino con hipnóticos pasajes que flirtean con el post-rock y que acaban asomándose a abismos doom en los que la locura y el vigor hacen acto de presencia.

Habían puesto el listón muy alto con su anterior trabajo «FUCK THE SUN», pero honestamente creo que incluso se han superado en esta nueva entrega.

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Reseña.- OCTOPUSSY.- «EP»

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Sin el reconocimiento que el brillante contenido de sus surcos merece, a finales del pasado mes de marzo OCTOPUSSY publicaban su nuevo «EP«. Sí, vienen de Polonia,  pero no surfean en la ola de los pesados sonidos que en los últimos tiempos la escena polaca nos está ofreciendo. Su sonido podríamos localizarlo el sur de los Estados Unidos. La clara influencia que el blues tiene en el sexteto de Gdynia queda patente en este «EP». Si indagamos más en los orígenes de su sonido, bien podríamos encontrar referencias a bandas como The Devil & The Alghmity Blues o  a los mismísimos All Them Witches. Sus pasajes psicodélicos combinan la fuerza del rock and roll con el blues, siempre de una forma pausada. La portentosa y ahogada voz de Jan Babiński le imprime un carácter a sus temas que muchas bandas quisieran para sí. En esto de la música hay algo importante que un servidor aprecia; la capacidad para transmitir tanto sentimientos como estados de ánimo es todo un valor a tener en cuenta, y de esto, los polacos andan sobrados. Cinco temas que guardan una estética y unos patrones parecidos. Partiendo de suaves acordes más propios de territorios sureños que de su Polonia natal, van engrosándose y enriqueciéndose con distintos elementos que van desde la psicodelia , el stoner y hasta algún flirteo con resonancias progresivas. Siempre bajo los vientos americanos los temas parecen largas introducciones coloreadas de ropajes retro con cautivadores e  intensos momentos vocales llenos de garra y una batería impresionante. Konrad Ciesielski siempre golpea el parche preciso. Si a eso unimos que el sexteto incorpora algunos pasajes de armónica y de un sutil órgano, la tormenta perfecta está servida. si sacas billete para este viaje, tendrás una gratificante travesía. De los trabajos imprescindibles del año. Impresionante.

La atmosférica introducción de «Build a home» ya nos deja de piedra. Efectos envolventes que hacen presagiar una travesía hacia las profundidades de la psicodelia se ven coloreados con momentos más propios de banda sonora de cualquier película del oeste.  Unos silbidos más propios del far-west nos hacen contemplar las bastas praderas y las colinas, mientras unos magnetizantes acordes de guitarra nos devuelven a nuestro entorno más habitual. 

Usando acordes retro y siguiendo una senda similar a la de The Devil And The Almighty Blues, «There will be me» deja espacio para que una voz desgarrada nos atrape entre armonías heavy-blues impregnada en cannabinoides. El tema va dejando tras sí una estela humeante en tonos espirituales con una excelente combinación de voces y coros. En la lejanía un órgano cálido crea el decorado perfecto para el desarrollo del corte.

«And the new morning», abre con un atmosférico sonido de órgano para sentar las bases de otro tema en el que la voz susurrante se inclina con calma hacia el blues. Garra y sentimiento unidos entre bellas guitarras de tintes ácidos. La banda crea bellos paisajes sonoros que por momentos nos recuerdan a A.T.W. pero en un viaje mucho más nítido hacia el rock setentero. Otro bello tema.

Sin salirse de esos entornos psico-progresivos y con una magnífica combinación de elementos e instrumentos, «For Those who want to be», permite el ejercicio de guitarras en modo acústico y eléctrico.  Acordes que se repiten y sobre los que la banda va construyendo un tema instrumental. Armónica y teclado en perfecta armonía apareciendo con timidez para configurar un tema que se va habiendo más denso según avanza por alfombras psico-progresivas.

Solo cuatro temas y estos chicos me han atrapado en sus entrañas. Un néctar delicioso para degustar con calma y sosiego y así poder sentir todos sus matices, que son muchos.

«Higher» cierra este «EP» con tambores rituales, y una chamánica voz que me recuerda a algunos momentos Jim Morrison. Lentamente adornan con sutiles efectos un  tema que se acerca a algunos momentos «The Pisturebooks». Evolucionando en su intensidad las voces van acariciando nuestros sentidos entre atmósferas psych que nos envuelven con sutileza y cuidado.

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